Mientras probaba hilar mis ideas sobre Hikaru Ichihoshi y Froy Girikanan, Lus Kasim y Malik Kuabel parecieron juntarse por sí solos entre diálogos. A final de cuentas, terminé primero el de estos que el de los otros dos. A cuento viene, Malik se me hace un encanto y la intervención de Lus fue magnífica —el chico tiene talento, debería ser actor, pls (risas)—. El título y parte de la trama de esta historia está inspirado en la letra de Naive de The Kooks. Buena suerte y que disfruten su lectura.
Capítulos de referencia: 33, 37, 38, 39.
Disclaimer: Inazuma Eleven Orion no Kokuin no me pertence.
Cometas a las que aferrarse
Por Blue-Salamon.
—¿Quién eres tú?
—Mi nombre es Lus Kasim. Soy el sustituto de Asuto Inamori.
—Aquella lucha contra tus recuerdos… ¿fue todo una actuación tuya?
—Sí, ¿bastante convincente, no es verdad?
Malik es tan inocente y aún así se ve involucrado en un secuestro. La peor parte de todo es que, por unos momentos, Malik parece creer que está haciendo lo correcto incluso cuando ello involucre manipular la consciencia de alguien a quien en teoría considera un amigo y alguien de admirar. Y adelante sigue con ello, jugando un partido en el que tras usar todos sus trucos sucios se hacen con la victoria y.
Malik no se siente feliz al respecto.
El fútbol de Orión es muy cruel.
—Entonces quién eres realmente…
—Alguien que se levantó en contra de Orión.
Lus no sabe mucho del niño cuando apenas lo conoce y este tan solo se preocupa por él creyendo que es Asuto Inamori, pero no le hace falta más que una mirada para entender la esencia de su comportamiento y las dudas e incomodidades con las que sus ojos apagados se expresan luego de que él le revele la verdad sobre su actuación.
—Soy parte del equipo revolucionario.
Deja caer sus palabras con cierto grado de expectación y otro poco de orgullo y Malik Kuabel, el chico al que indirectamente también ha salvado, abre la boca tan solo una vez antes de volver a cerrarla. El señor Shinjou le ha hecho una vaga introducción de él también, pero, es muy diferente conocer a alguien a través de la descripción de otra persona a que conocerla en persona. Y Lus no entiende muy bien al principio, pero Malik lo deja impactado desde el comienzo, con tan solo su apariencia, después, con su modo de jugar fútbol y al final con la forma en que se reprime, aprieta la boca y agacha la mirada, recoge los puños y le da la espalda. Puede escucharlo mascullar algo como ¿de qué equipo revolucionario me estás hablando...? Y el tono de desespero es palpable en su voz (pero a él no le habla ni lo recrimina, Malik no tiene la valentía de encararlo ni de enfrentarse a él). Picado, un poco, Lus tiene el impulso de seguirlo y tras que los equipos tanto japonés como ruso abandonen la cancha, encaminándose a sus respectivos vestidores, Lus aprovecha que ellos van retrasados para cogerlo por una de las manos y detenerlo en su camino.
Malik se devuelve a él con el ceño bien fruncido y una mirada llena de hostilidad. A lo que Lus no puede reprimir la sonrisa burlona que tira de las esquinas de su boca hacia arriba. Malik tira de su mano y pierde un poco el equilibrio siendo que Lus no pone resistencia para dejarla escapar, así que, quizá por eso también, no es de extrañarse que lo mire todavía más enfadado.
—¡¿Qué sucede contigo?!
Lus agacha la cabeza y se ríe un poco con maldad, luego, otra vez, vuelve a retirarse la bandana de la cabeza, dejando al descubierto sus ojos de hielo que juzgan, fríos y silenciosos, al recién integrado nuevo jugador del equipo ruso. —¿Qué sucede conmigo? ¿Qué sucede contigo, niño? —hay una amenaza distinta en su tono de voz, Lus no entiende, pero la actitud de ese niño lo irrita, así que no se detiene a pensarlo demasiado cuando continúa—. ¿Por qué estás tan enfadado? ¿Es porque te engañé tan fácil con lo de ser Inamori Asuto? ¿Tanto querías tenerlo de tu lado y bajo el mando de Orión que no te preocupaba pasar sobre su voluntad?
Acusado certeramente, Malik abre los ojos con expresión horrorizada antes de desviar la mirada y torcer una mueca compungida. Y es entonces que Lus se da cuenta de que, quizá, tal vez, ha ido demasiado lejos con eso, siendo demasiado duro con él; de pronto y sin saber bien por qué se ha puesto tan vivaz de aquella forma tan abrupta... Respira, pues, y suaviza su mirada, desviándola también, en busca de compostura, arrastrándola fuera del otro niño. Porque él también es un niño, ambos lo son. Y la organización de Orión se está aprovechando de cientos de niños como ellos para cometer atrocidades y manchar el deporte más amado por la mayoría de ellos.
—Oye, escucha, lo siento —comienza, sinceramente, volviendo a un tono de voz calmado y recogiendo un poco la barbilla hacia el pecho, agachando la cabeza, su mirada—. Me he pasado un poco, no me corresponde a mi acusarte sobre las cosas que has sido forzado a hacer...
Cuando se voltea a verlo, la verdad, a Lus no le sorprende encontrarse con el niño Malik restregándose los ojos, forzándose a reprimir el llanto. Su mirada se hace más tierna y una sonrisa llena de pena se le hace en la boca. Lus entiende de lo que Malik está hecho; entiende que ambos están un poco atrapados entre la espada y la pared. Él ha tenido la suerte de toparse con Shinjou en medio de la organización; Malik se ha topado con otro hombre que está bajo las órdenes directas de la sombra de Orión. Aquello es solo una cuestión de suerte y no tiene derecho a restregar la suya sobre la del otro chico.
—Es que-... es que...
Comienza a sentirse culpable y Lus no encuentra un modo de hacer al niño volver a sus cabales, que tembloroso, Malik parece estar a nada de desmoronarse. Es un impulso de un segundo y por no saberlo hacer bien, es que en vez de darle un simple abrazo termina estrujando al otro niño entre sus brazos en un firme apretón que se siente muy raro. —Per-perdón —atragantándose con sus razones, Lus tartamudea en la nuca del otro niño y exhala un suspiro tembloroso volviéndolo a apretar ligeramente, como si esperara que eso mantuviera juntas las piezas de Malik por un poco más de tiempo—, o-oye, voy a hacerte un pequeño spoiler, creo que al equipo revolucionario no le falta mucho para tener ventaja, estamos trabajando duro y Shinjou cree que el príncipe de la organización no tardará demasiado en unirse, así que, cuando eso pase —separándose entonces, tomando por los hombros a Malik, Lus vuelve a propinar un ligero apretón en estos que no considera erróneo siendo que el chico reacciona a ello devolviéndole una mirada menos perdida y más atenta en él; Lus sonríe entonces—, cuando eso pase, tendrás tu oportunidad. Tú sabrás si aprovecharla o no.
—¿Oportunidad...?
Lus le da una mirada larga a Malik que el chico no llega comprender. La sonrisa de Lus se disuelve en tanto esto se prolonga y Malik tiene que removerse un poco incómodo bajo el agarre que el otro chico aún tiene en sus hombros.
—... si quieres salir de la oscuridad de Orión o hundirte en ella... —un suspiro interrumpe las palabras de Lus y Malik parpadea al mismo tiempo en que este lo suelta al fin; vuelve a colocarse la tela sobre los ojos y solo así sonríe una vez más. Gira sobre sus talones, comenzando a marcharse, le hace un gesto con la mano de despedida tomando un rumbo distinto a los vestuarios para los jugadores, desapareciendo tras doblar una esquina sin más.
La oscuridad de Orión...
Malik tiene severas dudas. Ha vivido una vida dura a la que Orión no ha hecho otra cosa más que echarle tantita luz. No ha sido nada sencillo y ha tenido que esforzarse para llegar hasta donde ha llegado. Sin embargo, el juego que Orión traza es uno que, bajo la superficie, no le dice otra cosa más que en realidad su propia fuerza no es suficiente para retribuir todo por lo que está agradecido. Si quiere ganar necesita usar trucos sucios, si quiere asegurar la victoria está forzado a seguir instrucciones y deshacerse de obstáculos. No es suficiente, su talento, todo su trabajo y esfuerzo, no es suficiente para llevar a cabo los planes de Orión...
« Esfuérzate y juega fútbol. Un jugador con una misión triste como tú debe obtener luz... »
Ni Froy ni Asuto no entienden desde la posición en la que le hablan. Malik nunca ha jugado fútbol con el propósito de divertirse, nunca lo ha hecho con otro objetivo en mente más que poder dar sustento a su familia y sacarlos de las deplorables condiciones en las que vivían hasta antes de ser acogidos por Orión. Y está en deuda con Orión, tiene mucho que pagarles devuelta...
—Devuélveles el favor de otra manera... recuperemos el auténtico Orión y su fútbol, Malik.
¿Auténtico Orión... y su fútbol? ¿De eso hablaba Asuto cuando se refería al verdadero fútbol? ¿El verdadero fútbol de Orión no era aquel juego cruel en el que se vio involucrado...?
—Con nuestras manos, salvaremos al Orión que está hundido en la oscuridad... Dispararemos a Orión la Flecha de Artemisa. ¡Apuntaremos a su corazón teñido de oscuridad!
¿El Orión que está hundido... en la oscuridad?
Oscuridad.
Oscuridad... hundido...
El príncipe de la organización... ¡El príncipe de la organización!
Froy. ¡Froy Girikanan!
—¡Sí!
¿De esto hablabas, Lus Kasim?
—Ey.
La siguiente vez que se encuentra con Lus Kasim es cuando, junto con Froy, se preparan para ver los cuartos de final del FFI, el partido entre Brasil y Japón. El chico le hace un saludo con la cabeza, no muy sorprendido por verlo ahí junto al noble lobo plateado del equipo Ruso. Dejando avanzar a Froy y rezagándose por su cuenta, es entonces que Lus le brinda una sonrisa genuina que no puede evitar corresponderle con enorme alegría y gratitud.
—Veo que supiste aprovechar tu oportunidad. ¿Ya has conocido a Shinjou también, no?
Asintiendo con entusiasmo, Malik da una sola cabezada escueta observando al otro chico con atención y curiosidad grandes. Lus arquea una ceja, de repente, notando el mechón de su cabello de nueva cuenta rubio y adivina: —Oh, sí. Este es mi color de cabello natural, más o menos...
Y mientras Lus se toma su mechón, Malik tiene que morderse el labio inferior para no reírse e ir a cuestionarlo.
—Claro, tú no puedes saberlo pero ya que por ahora estamos en el mismo barco, pronto podrás corroborarlo.
Esta vez, Malik decide que es oportuno dejar ir una tierna risa: —Oye, como sigas leyéndome las ideas voy a comenzar a pensar que tienes algún tipo de poder psíquico...
Lus lo mira con cuidado un par de segundos antes de soltar un resoplo de risa por su propia cuenta, negando con la cabeza.
—Solo estoy adivinando y teniendo una racha de buena suerte. Aunque...
Malik parpadea, de pronto, poniéndose nervioso ante el silencio y la mirada larga que Lus vuelve a darle, como la de la última vez que hablaron. Diferente a la vez pasada, sin embargo, Malik no tiene una verdadera razón para removerse incómodo, pero lo hace. E incluso así, tiene un sensación distinta a la incomodidad de la primera vez (supone que tiene que ver con que ahora se siente en mayor confianza con Lus, no como antes). Nervios, expectativas...
Ah, sí, tiene miedo de ser juzgado de forma negativa por alguien por quien siente tanta admiración de un momento a otro.
—... ¿aunque...?
Lus parpadea de regreso a la realidad y lo vuelve a mirar. Malik imita su gesto, desconcertado. Luego es que Lus sonríe poco y se encoge de hombros, negando con la cabeza.
—No es nada. Solo que, tengo la impresión de que eres muy inocente.
Malik tuerce una mueca. —¿Inocente?
—Sí, inocente. Por eso creo que es fácil verte y adivinar lo que piensas.
A Malik, aquello no le suena muy bien. Y su ceño fruncido y su boca torcida lo dejan en claro antes de que sus propias palabras lo hagan, —oye, no- ¡no me conoces! Y, no sabes por lo que he pasado... no-, no soy inocente...
Lus inclina la cabeza y lo mira en silencio, antes de responder: —¿no te parece triste que eso sea así? Quiero decir, todavía somos niños, ¿no? Deberíamos de ser más inocentes de lo que somos y aún así...
Malik traga saliva a consciencia; Lus ha ido apartando la mirada de a poco conforme ha ido hablando, así que él no puede evitar hacerlo hacia el final de las palabras colgadas del otro.
Lo siento...
Lus se devuelve a verlo y llevando su mano a su mejilla, apenas tocándole con la parte posterior de los dedos, consigue que Malik se devuelva a él. Entonces, sonriéndole una vez más, hace una negación suave con la cabeza. —En serio creo que tienes un gesto muy inocente, me alegra que eso no se haya perdido por completo en la oscuridad de Orión...
Recoge la barbilla hacia su pecho, parpadeando unas cuantas veces a velocidad anormal, y Malik siente que las mejillas se le ponen rojas sin su permiso pero es que aún tiene que abrir la boca. Aún tiene algo que decirle a ese niño. —¡Eso es, uhm, un poco gracias a ti también! Es decir, ¡reemplazaste a Asuto! ¡Le diste tiempo al señor Shinjou para evitar que le lavaran el cerebro! ¡Evitaste que yo fuera- —reprimiendo las lágrimas que quieren volver a salírsele de los ojos, Malik los cierra con fuerza un par de veces; al mismo tiempo, jalando aire por la boca—. Quiero decir que- lo que estoy tratando de decir es...
Gracias.
Gracias.
Malik intenta dar las gracias en voz alta pero termina atragantándose con un llanto incontrolable. No hace falta que lo diga, igual, siendo que a Lus no se le dificulta entender la palabra reluciente en sus ojos repletos de lágrimas. Malik extiende la mano pero Lus no solo es que se la tome sino que tira del chico hacia sí mismo y lo envuelve en un abrupto abrazo, sus propias lágrimas mojándole el rostro. Malik no tarda en corresponder y envolver también sus brazos entorno a Lus, los dos, sosteniéndose el uno al otro con fuerza. Lloran unos momentos, juntos y a solas, pero eso también es un llanto de alivio que no los pone en vergüenza. Unos minutos después, ya recompuestos, se separan tan solo del abrazo pero Lus no deja ir la mano de Malik.
—Vamos, que el príncipe ya debe de estarse preguntando dónde estamos.
Malik asiente terminando de limpiarse las lágrimas de su propia cara, riéndose un poco también. Sigue la dirección que le indica la otra mano, aunque, de un momento a otro, tira un poco de esta, afirmando el agarre entre estas.
—... ¿Lus?
Cuando alza la mirada se encuentra con los ojos del chico mirándole, así que sonríe, de verdad, regalándole esa sonrisa genuina, honesta.
—Gracias.
