Espero disfruten de este lemon tanto como yo n/n
Calor
- Estás herido…
- Tú estás peor…
- Mayor motivo…
- Quizás. Pero hay "alguien" a quien no le importa eso…
- Chst… Pervertido…
- ¿Yo? No es mi muñequito el que me está apuntando a la cara como un arma rosadita…
- ¡CÁLLATE, IMBÉCIL!
Lanzó una carcajada junto con mi pantalón, hacia el piso… para luego gatear como una pantera hacia mí.
Temblé…
¿Por qué es tan seductor e intimidante…?
- Me callaré en un instante… cuando me hagas jadear… Cuando me quites el oxígeno con tu boca… ¿O es que acaso… - tomó su mentón y lo alzó despacio – te has olvidado de mis besos…?
- …cl…claro que… - sus ojos se desviaron hacia su boca, anhelándola.
Este continuo coqueteo… Takafumi me derrite con cada negación, con cada rechazo, con cara mirada indirecta, con cada suspiro, con cada "baka" o "bastardo"… Porque yo sé muy bien que como buen Agente de Ventas miente todo el tiempo…
Pero en este caso eso no lo convierte en un mal hombre…
Al contrario…
Estremeciéndose contra mi mano, frunciendo el ceño, piensa conscientemente que con eso me rendiré… Pero no sabe que sus labios tiemblan y lo delatan… No sabe que al darme el "Si" me entregó todo… Todo…
Si quisiera en este instante me apoderaría de su humanidad sin siquiera tener compasión de sus súplicas…
Si fuera Takano lo usaría para luego desecharlo…
Pero no…
Tú lo sabes, ¿verdad, amor…? ¿Sabes que en realidad quien me maneja a su antojo eres tú…?
Y te cuento que no me importa… no me molesta…
Yokozawa bajó la mirada, rojo como un tomate. Y luego pegó sutilmente su frente contra la suya, en silencio.
- …al menos deja que te cure…
- Estás desnudo… Me encantaría verte por la habitación, caminando de esta manera para traer lo necesario, pero no… Si las besas se sanarán en el acto… Tus labios son mi medicina…
- Tú… - se atoró - …por… ¿Por qué estás así…?
- ¿Así cómo?
- …poeta… …ro…romántico…
- Acabas de aceptar casarte conmigo… ¿Crees acaso que eso no debería emocionarme…? – Yokozawa pareció hacerse bolita - ¿O es que acaso aceptaste por pena…?
- ¡Claro que no! – alzó la voz. Y se sonrojó más, si es que se podía - …deja de hacerlo…
- Aún no hago nada…
- Me estás…
- ¿…desnudando internamente…? – como no contestó, lo abrazó con amor – Estamos solos… Te lo dije esa vez, ¿recuerdas? Yo te amo tal y como eres… con tus ataques de celos injustificados, con tus inseguridades, con tu tendencia a gritarme, a pegarme, a rechazarme… Así me contaras tu mayor debilidad jamás la usaría contra ti… Te he confiado mi mayor tesoro desde que te conocí… Y lo sabes… Sólo tú has entrado en el alma de Hiyo como si fueras su propia madre…
- Lo sé… Pe – intentó separarse, pero el otro no lo dejó. Entendió que estaba llorando y no quería que lo viera así – Zen…
- No digas nada… Takafumi… Eres la única persona en el mundo que me ha visto en todos mis extremos… - un breve sollozo fue seguido por otro, y pronto, el hombro aún cubierto por su camisa estaba húmedo, completamente húmedo. Yokozawa sintió que su corazón se le arrugaba como una pasita.
Tonto…
- Vestido no…
- ¿Qué…? – preguntó con su vocecita ahogada, ante la fría oración.
- Me casaré contigo en una ceremonia sólo para ti y para mí… con Hiyo de testigo… No usaré un vestido, aunque supongo que eso forma parte de tus fantasías eróticas de pervertido… - acarició sus cabellos dorados – Te cumpliré todas en nuestra noche de bodas, menos esa, porque si me vistiera de mujer… si te soy sincero… sentiría que muy en el fondo en realidad eres heterosexual y no alguien como yo…
- Eso no
- Escúchame, por favor… - el otro gimoteó – No tienes idea de lo feliz que soy al ser amado por ustedes dos… No tienes idea cuán completo estoy con el sólo hecho de despertar cada mañana en el cuarto junto al tuyo, y tocar tu puerta para despertarte, y la de Hiyo para ayudarle a peinarse. Aunque sospechas, tampoco puedes entender… a...amor… - el gimoteo sonó más fuerte - …lo que me haces sentir en momentos como este… Kirishima... La única cosa en el mundo que me une a Masamune ahora es el agradecimiento por haberme destruido… Cuando pienso en que podría ser él quien estuviese aquí… Me desespero…
Mis ojos empezaron a llorar más intensamente. ¿Te desesperas? Yo me siento morir…
Sabía muy bien que tardaría siglos en volver a ver este lado tuyo tan tierno, tan romántico, tan honesto… y sin embargo no me importaba.
Cuando la madre de Hiyori estaba con nosotros, ¿sabes, amor? La amé muchísimo… Me llenaba de ternura, de gratos momentos basados sólo en el amor infinito… Cuando se fue, repentinamente sentí que todo se acababa… Pero mi hija era lo que aún me quedaba de ella, y es por eso en gran medida que la amo tanto… ¿Perdonas ese minúsculo atisbo de sentimientos por ella…?
- No puedo ser la madre de Hiyo… porque en realidad soy el hombre del cual su padre se enamoró… Soy completamente consciente de que amas a su madre de una manera que yo nunca he experimentado… Y eso es algo que no te reprocho.
- Mi amor por ti
- Es el actual… ¿No sabes escuchar, baka? – se inclinó hacia un costado para obligarlo a mirarlo. La carita húmeda de Kirishima le arrancó un suspiro – …el hecho de que me gustes tanto no quiere decir que me abstenga de decirlo, así que… La cara llena de mocos que tienes ahora es lo menos sexy del mundo… En lugar de producirme una erección acabas de matarme el muñequito…
- Idiota… - lo hizo reír – Espera a que me tranquilice y verás si no lo convierto en Lázaro…
- ¡Jajaja! – limpió sus lágrimas – Kirishima, no tengas miedo… Si tú estás continuamente pensando que algún día me iré, por otra persona o como ella – lo sintió estremecerse -, ¿cómo puedes exigirme que esté en paz? ¿En verdad puedes tener tanto miedo pese a ser tan apuesto e interesante? Date cuenta de algo… Fueron diez años, sí… Pero te bastó una sola noche para enamorarme…
- Una sola… - se quedó pensativo – Pensé que en ese momento me odiabas… - le lanzó una mirada seductora.
- Hem… Yo… no dije que… - su corazón se aceleró. Maldita la hora en que decidió ayudarle a levantar sus ánimos.
- Esa información definitivamente es muy interesante y enriquecedora, Takafumi…
- ¿Po… por qué…? – tembló. Empezaba la tortura…
- Me hiciste sufrir meses de meses…
- Cla…claro que no… Yo no me había dado cuenta… - salió de la cama y se quedó de pie, desnudo, temblando y con la respiración entrecortada – Yo creía que
- Tú creías que… me odiabas, ¿es así? – se puso de pie con la mayor calma del mundo y se despojó de su camisa, capturando la mirada del otro – Pero en realidad… estabas enamorado de mi… Te estabas regocijando con mi sufrimiento… Mal, muy mal…
- No… no es cierto… - sus ojos miraban el hermoso cuerpo que se iba revelando ante él de manera lenta, torturadora, provocativa. Kirishima quedó en boxers y a él se le fue el aire. Podía notar perfectamente bien aquello que empezaba a asomarse debajo de la tela.
- Mal… muy mal… - lo capturó contra la pared, tomando su rostro con una sola mano, mientras con la otra atraía sus caderas hacia las suyas.
- Haaa… - se le escapó un gemido, haciendo que el otro sonriese con autosuficiencia – Ahhh… no… no fue así…
- ¿De veras…? Tendré que comprobar si en verdad ninguno de mis actos te excitó en ese momento…
- ¿Pero qué…? – abrió los ojos con nervios – Te… tengo hambre… mejor
- Descuida… comeremos luego… de que yo me alimente… - atrajo su rostro hacia sí e inició el beso, degustando primero sus labios, lamiéndolos dulcemente antes de forzar con cuidado su lengua en el espacio que los separaba.
- Kiri – no pudo protestar. El beso fue subiendo su intensidad, desarmándolo, pulverizando su razonamiento… Era como estar sintiendo que lo penetraba a un ritmo lento, pausado, exquisito. Como pudo, logró sostenerse aferrando su brazo y su cintura, ganándose un acercamiento aún más patente – Mmm…
- Vaya… Lázaro empieza a levantarse…
- …haaa… no… No… no digas idiote – fue nuevamente besado, mientras el otro chocaba intencionalmente su pelvis contra la suya – Haaa… Kirishima, basta…
- Me hiciste esperar meses… No puedes esperar ahora que sea misericordioso… Te haré suplicarme… - susurró contra su oreja, antes de saborearla, arrancándole sonoros gemidos – Recuperaré las ocasiones en que pude hacerte el amor desde esa noche después del bar en este momento… - acarició con deseo su trasero, quitándole el aire.
- Haaaa… Basta… por favor…
- ¿Por qué…? ¿Me vas a negar que piensas lo mismo…? – con un rápido movimiento lo llevó de regreso a la cama, para echarlo con delicadeza y posicionarse sobre él – Ya te lo dije… Me vuelves loco… - atacó su cuello con sutiles lamidas y mordidas, marcando la blanca y delicada piel con el calor de su amor.
Yo… ¿volverte loco…? Si supieras las reacciones que provocas en mi interior… Si pudiera ser capaz de mostrártelas completamente… creo que no saldríamos nunca de esta cama, y no precisamente por el placer de amarnos.
- No mue…haaa… Mañana tengo… reunión…
- Es conmigo, ¿no? Me deleitaré con la vista de mi marca de territorio…
- Ahhh… Zen… bast…
- Shhh… Déjate llevar, ¿o quieres que le envíe fotos eróticas de nosotros al idiota de Takano…?
- ¿Por qué demonios lo mencio…. AHHH! – el otro succionó con fuerza su pezón derecho.
- Para que vea lo que se pierde…
Sentía su cuerpo estremecerse por completo bajo el mío… Ahhh… Él jadeaba, gemía, suplicaba, se excitaba, pero lo cierto es que dudo que estuviese tan desesperado como yo… Verlo así… ¡Demonios, Takafumi, deja de seducirme! …verlo así era como sufrir miles de orgasmos en mi mente…
Te amo… Te adoro, Takafumi… ¿Cómo no me lo dijiste… cómo fuiste tan cruel…? Quisiera devorarte, porque mi felicidad es completa e inmensa, pero me contento con marcar tu perfecta anatomía con mis labios, con mis dientes, con mis manos… ¿Por qué sólo tengo dos?
- Estás loco… completamente loco… - acarició sus cabellos, mientras el otro no dejaba de saborear su cuerpo.
- Por ti… Y por tus tantas maravillosas virtudes… - se incorporó para devorar con la mirada su entrepierna.
- ¡No me mires así! – intentó juntar sus piernas, pero él se las separó colocando sus rodillas sobre sus muslos abiertos – Auch… ¡no seas bruto!
- Perdona, amorcito… Te prometo darte masajitos… - retomó sus besos, haciendo que el otro se olvidara del dolor inicial. Para cuando Yokozawa se dio cuenta ya tenía las manos del otro trazando un camino desde sus pantorrillas hacia sus ingles.
- Mmm…
- Mírame… - obedeció. Su rostro mostraba las claras señales de su estado pre orgásmico, lo cual lo hacía lucir irresistiblemente vulnerable ante la más leve caricia - …eres muy cruel… Desde esa noche en el bar… anhelé verte así para mí… Pero no porque te deseara solamente… Mi deseo hacia ti fue creciendo a la par de tu rechazo… Quizás soy un poco masoquista…
- Demasiado… - susurró.
- Quizás… - acarició su rostro – Pero me enamoré de ti desde esa noche… porque sé lo que hay aquí… - besó con devoción su pecho, estremeciéndolo – No quiero que cambies… sólo deseo que nos aceptemos, apoyemos, cuidemos y acompañemos mutuamente… ¿Quieres lo mismo, verdad…?
Yokozawa dirigió sus manos a su rostro y lo delineó con sus dedos delgados, acariciando cada facción de su amado con amor, observándolo como sólo él tenía derecho a hacerlo.
Tan hermoso… tan bueno… Mis ojos se llenaron de lágrimas y lo abracé. Gemí al sentir sus manos tocándome sin pudor, entendiendo que la cercanía lejana de nuestros cuerpos era insoportable para él también.
Empezó a prepararme con sus manos antes de llevar sus labios por todo mi abdomen, hasta llegar a su objetivo. Ahhh, sus labios contra mi boca es una adicción que no podré curar nunca, pero cuando me hace el amor con ellos… Enloquezco, me vale poco el gritar, el gemir, aunque lo insulte, lo empuje, lo arañe…Todas esas reacciones este tonto ya las conoce, jajaja… Ahhh, y por eso abusa… por eso abusa…
- Hoy estás más rico que otras veces…
- Cállate… - movió sus caderas al mismo ritmo que la boca del otro – Ahhh… Kirishima, no sigas…
…a veces creo que disfrutas haciéndome esto… Me provocas… me das de probar tu néctar… ¿Y esperas que me detenga?
Takafumi… mi mayor fantasía hecha realidad… Aunque antes hayas tenido formas femeninas, el día que te vi desnudo junto a mí, en ese hotel, luego de tu borrachera, me enamoré de ti… de tu pureza, de tu inocencia, de la simpleza con que puedes entregarte al amor y la complejidad de tus hermosos sentimientos… Y claro que sí… Aunque no te lo diré aún, también me aterró darme cuenta de que un hombre me estaba pareciendo hermoso… Que era por un hombre desnudo que mi cuerpo deseaba ser usado…
En ese momento no era nadie en tu vida… En ese momento tú y yo éramos casi unos desconocidos… Quise hacerte el amor, pero me dio terror, uno, el proceso, y dos… La idea de que me odiaras al día siguiente… La sola idea de perder la joya que había encontrado… Era inadmisible…
Meses, mi amor… Meses mantuve mi engaño. Me llamaste de todo por la idea falsa de que conservase fotos de tu cuerpo… Qué ganas de hacerlo, qué ganas de fotografiarte en ese momento… Pero siempre he sido ambicioso… Quería antes que mil fotos tuyas, un mapa de tu piel elaborado en mi mente por mis manos y labios…
Ahora soy un experto en ti…
- Sí… es aquí… - Kirishima sonrió tiernamente ante la expresión facial de Yokozawa cuando los dedos traviesos ingresaron para prepararlo, luego de que su boca se encargase de la presión interna de su miembro –. Relájate, hermoso…
- …no… no me digas así… - estaba a merced suya, incapaz de luchar por conservar su "dignidad".
¿Cómo lo logras…? ¿Cómo lo hiciste la primera vez…? Soy un luchador innato, nadie me había ganado antes cuando yo pongo mi mejor y mayor esfuerzo en algo… ¿Es esa la razón… que yo también quise desde el primer momento…?
¿Cómo puedes conocerme tan bien…? ¿Cómo puedes saber el momento exacto en el que necesito un abrigo en las noches… o la temperatura precisa en la que puedo tomar mi café…? La primera vez que me regalaste un par de zapatos era exactamente el que siempre había querido usar, y ni siquiera me pediste mi talla o preguntaste el color…
¿Cómo podría no amarte…?
¿No me dejarás, verdad? ¿No seré dejado de lado, cierto?
Te miro a los ojos y sonrío, llorando…
- ¿Duele…?
Niegas, gimoteando quedito, y me llenas el corazón de ternura.
Lo sé… sé lo que piensas… Así que salgo de ahí, de donde estoy, y te abrazo… Quiero hacerlo ya porque yo también te necesito, mi amor… Pero quiero saber cómo quieres que lo haga…
- ¿Quieres cabalgar este caballito…?
- Baka… No quiero…
- Anda, prometo no burlarme… Pero ya sabes que me excitan más tus pezones duritos, así que los pellizcaré…
- Idiota… - se sonrojó – Quiero esta postura, no quiero otra…
- ¿Por qué…? – empezó a seducirlo a base de besos en su cuello.
- Por… porque… así te siento cerca… De la otra manera… no puedo abrazarte y me siento solo…
Anoté mentalmente nunca más hacerte el amor de otra manera que no me permitiese ver tus hermosos ojos casi azules…
- He engordado un poquito… así que variemos un poquitito… - se sentó, con la espalda apoyada en la cabecera de la cama, sin soltarlo en ningún momento – Ven… enreda tus piernas a la altura de mis caderas, y baja a tu ritmo… No te voy a soltar…
- …si…
Anoté mentalmente nunca más dejar que me hiciera el amor de otra manera que no me permitiese ver sus hermosos ojos miel…
Fui bajando, lentamente, con sus labios prendidos de mis pezones, lo que me distraía del dolor inicial. Me sentía absolutamente bajo su dominio, y eso era maravilloso…
No dejaba de jadear… No puedo creer que me comporte de esa manera tan vergonzosa con él… Jajaja, hace lo quiere y yo me dejo… ¿O es al revés…?
- Espera… - lo tomó de las caderas con fuerza y movió su cuerpo levemente a la izquierda – Ahí… ¿es ahí, verdad…? – luego de sonreírle al ver que en efecto ahora sí golpeaba su punto sensible, lo besó con pasión, antes de empezar a moverse.
Se vengó… se vengó esa noche y las que siguieron, cada vez que Hiyo nos dejaba solos por ir con sus abuelos o por alguna salida de la escuela…
Pero ese fue solo el inicio…
Esa noche terminé una vez más aferrado a su cuerpo, adormecido por el aroma natural de su cuerpo que era delicioso, que me daba calma, que pese a mis miedos, junto a su calidez me daban la seguridad de saber que… al día siguiente… seguiría mi camino de conversión de Yokozawa a Kirishima Takafumi…
