Les dejo la tercera parte, no sin antes agradecer a any_pg por haber accedido a permitirme usar como inspiración un rol que hicimos juntas hace unos meses. Y a todos quienes me escriben por interno OwO
Bueno, espero que lo disfruten, que les guste, y si les gusta, a ver si se dejan un review...
Si no les gusta también, así me ayudan a mejorar n.n
Los quiero!
Símbolos
Como era de esperarse, al día siguiente de la pedida de mano y las… ejem… cinco rondas amatorias… Kirishima Zen quedó rendido en su cama hasta las diez de la mañana… Lo cual podría haber sido totalmente justificable y comprensible y no reprochable ya que no era fin de ciclo, pero…
Lo cierto era que existía un motivo real y fundamental… para haberse quedado meditando… desde las ocho.
- Insisto… en que no habrá problema alguno… - el rubio lo observaba mientras terminaba de vestirse, él si ligeramente atrasado ya que a mediodía tenían, los de Ventas, primero una reunión en un par de librerías y luego en la tarde la pospuesta reunión con su novio.
- Sé que ahora nos une un amor muy fuerte y válido, pero entiende. No es lo mismo ver a un hombre como el mejor amigo de tu padre e incluso como tu hermano mayor… a enterarte de que se ha convertido en una especie de madrastra para ti…
- Ella jamás te verá de esa manera, ella
- Zen – apoyó sus manos en sus hombros y lo miró a los ojos – Por favor… No le digas nada hasta que regresemos a casa, los dos, esta noche… Y tampoco lo hagas ver como un evento especial, que sea un típico día de semana en el que la familia decide cenar junta.
- ¿Acaso tienes miedo de que la cague…? – sonó ligeramente resentido.
- No. Tengo miedo de que te enfrentes a palabras hirientes… – sonrojándose, acarició su rostro – Ella lleva mucho tiempo bajo mi influencia… Soy una muy mala, y lo sabes…
- Al contrario – besó la mano que lo había tocado con tanta delicadeza – Gracias a ti se ha convertido en una hermosa adolescente dulce que ahora vive las mismas preocupaciones de cualquier mujercita de su edad – suspiró derrotado y se abrazó a él – Quizás hasta ya tiene novio… No lo habría hecho bien solo, Takafumi…
- Tonto… - acarició sus cabellos y luego lo separó, para intentar peinar con sus dedos sus bucles caprichosos, sin éxito – Ya era una hermosa adolescente cuando la conocí… Lo hiciste muy bien… - le sonrió con ternura y luego se dio la vuelta – Te veo allá, si no me apuro Henmi es capaz de confundir el material de una librería con el de la otra…
- ¿Y mi dulce beso de despedida, con lengua, por supuesto…?
- Bésame el trasero, idiota… - ya había llegado a la entrada, cuando lo sintió aferrado a sus caderas y con el rostro en su cuello.
- ...no me des idea, Takafumi… Sabes muy bien que entre tú y yo esa grosería tiene la propiedad de levantar ciertas cosas que no son precisamente multas por faltas a las buenas costumbres…
- Su…suéltame… Tengo que irme… - pero no se apartó. Su aliento lo tenía inmovilizado.
- Te amo… Por favor, cuídate mucho, ¿sí, mi a – había estado a punto de besarlo en la nuca, cuando lo notó – Me vas a perdonar ser tan poco observador… pero nunca me había fijado mucho en esto, ¿cómo te hiciste esa cicatriz?
- ¿Hum…? ¿La que está cerca de mi oreja?
- Si…
- Es una larga historia…
- ¿Involucra a Takano…? – volteó a verlo, y notó el leve tinte en sus mejillas. Alzó una ceja.
- No… Pero sí a otro hombre…
Fui muy consciente de que en ese momento palidecí… Y me vino un fuerte vértigo…
Otro hombre… Otro hombre…
Y como un flash, lo vi, adolescente o joven, en la cama de un hombre abominable, haciéndole infinidad de cosas irreproducibles, luego de haberlo secuestrado. Me puse más pálido, de seguro, pero en ese momento tocaron a la puerta y él fue a abrir.
¿Quién…? ¿Quién te marcó para toda la vida…?
- ¡NIICHAN! – Yokozawa fue apachurrado por una Hiyori que había resplandecido apenas lo había descubierto tras la puerta – Ah, soy muy afortunada, creí que no te encontraría… ¿Te hiciste tarde?
- Un poco… Pero me alegro… Así te doy tu beso de despedida… - le dio uno sonoro y particularmente húmedo en la mejilla.
- ¡NIICHAN! – la niña se sonrojó completamente – Ya… ¡ya no soy una niña!
- Eres la niña de los ojos de mamá y papá…
- Y dale la mula al trigo… - Yokozawa rodó los ojos igual que la niña.
- ¿Qué? Es la verdad, Takafumi es
- Bueno, hora de irme – con sutileza, lo calló antes de que hablara de más – Asegúrate de que vaya rápido a trabajar, por favor. En unas cinco horas tenemos reunión con el Gerente General…
- ¿Y mi beso de despedida…? – Kirishima hizo pucherito, ganándose en respuesta una mirada gélida seguida de un cariño dulce a Hiyori – Ah… y ahí va tu madre, sin despedirse de tu padre, qué tristeza…
- El día que la abuela te oiga hablar así… es capaz de alejarme de niichan… Contrólate, pap…padre – cerró la puerta, mientras Kirishima abría los ojos como platos.
- Ah… Jajaja, por… ¿por qué lo dices…?
- Estuvimos de paseo ayer, y mientras íbamos al parque vimos a un joven alto de cabellos negros y ojos azules caminando de la mano con un joven más bajito de cabellos castaños y ojos cafés… La abuela dijo que eran unos desvergonzados…
- Ah… pero… pero no desaprobó que fuesen pareja, ¿cierto? – para ocultar sus nervios, se sentó en el sillón, y cogió el diario de esa mañana.
- No – le habló desde su cuarto – pero tampoco los defendió, por decir algo… cuando una señora pasó por su lado tapándole la cara a su niño…
Al no recibir respuesta, la niña salió y se encontró con su padre en la misma posición. Preocupada, se acercó a él, frunciendo el ceño a lo Yokozawa.
- Papá… - hasta se le olvidó que ella "ya era grande" para llamarlo así.
- ¿Hum? – no la miró.
- Papá… Estás leyendo el periódico al revés… - Kirishima se sonrojó y lo dejó de lado. Luego, alzó la vista hacia su hija, y la miró a los ojos.
- ¿Y tú qué opinas de ese tipo de relaciones…?
Suspiró… Y a mí se me fueron unos diez años de vida… Me sentí entre la espada y la pared, aplastado entre los dos amores de mi vida… Deseando que Hiyori dijera que para ella estaban bien, que ella respetaba las diferencias, que ella…
- Me parece antinatural
OwO
Ya estaba acostumbrado, pero aún esas miradas de "Si te me acercas, te mato" solían generarle pre-infartos. Obviamente para nada relacionados con algún tipo de atracción, sino todo lo contrario: Aunque estaba Takano-san, Yokozawa-san lo seguía viendo como a una mierda.
- ¿Acaso anoche no te dieron hasta saciarte que ahora tienes que mirar así a Ritsu?
Ya estaba acostumbrado, pero aún esas estupideces de su amigo solían provocarle los deseos inmensos de que esas miradas de "Si te me acercas, te mato" se convirtiesen en un "¡Lo juro, fue en defensa propia, LO MATÉ EN DEFENSA PROPIA!".
- Eso no es de tu incumbencia… Intentaba descifrar si este imbécil venía a reclamarme tu vergonzoso, patético, y nauseabundo comportamiento de las últimas semanas…
- No… por supuesto que no, Yokozawa-san, yo
- Ya, ya, olvídalo, Onodera… Me tiene sin cuidado lo que opines – el otro se desinfló – Debo ir a las Librerías, ¿es urgente?
- En realidad, no. Venía a burlarme un poco, pero veo que estás ocupado… ¿Y él, dónde está? – sonrojó a Yokozawa.
- …en casa – susurró – Hoy… hoy hablaremos con Hiyo, así que por favor, no lo vayas a estar molestando. No tenemos cabeza para otra cosa… - Ritsu lo miró fijamente y después de todo ese tiempo logró ver algo diferente en él: su instinto paternal.
- No te desanimes… No pensaba molestarlo, sólo deseaba saber si estaban bien… No quiero que por culpa mía salgas afectado…
- No hay manera. Confiamos mutuamente en el otro… Onodera, tu informe estuvo preciso y sobrepasó mis expectativas, así es que te doy un poco de tiempo adicional para pensar en alguna idea que pueda perfeccionar tu feria…
- Gra… gracias, Yokozawa-san – se inclinaron con respeto, y ya Takano estaba alejándose, cuando él se decidió a hablar – Hum… etttooo…
- ¿Hum…? – le extrañó que no hubiese huido.
- S…sé que no tengo permiso para opinar… pero… Creo que la mejor manera de contarlo… sería recordarle que… que en todo este tiempo usted sólo ha velado por ellos dos… Yo, soy poco observador, pero las veces en que he visto a Yokozawa-san desde lejos, a la salida del trabajo, tenía un paquete de dulces en las manos. En un inicio pregunté a Takano-san si usted era aficionado a los dulces, pero me dijo que no… Su…supuse que eran para alguien más y me alegré…
- Onode…
- ¡No se moleste, por favor! – se inclinó nuevamente – Si… si es necesario… yo le diré a ella lo bien que cuida de Sorata-chan desde que Takano-san se vio afectado por mi inseguridad… - el aludido se acercó, igual de sorprendido que el otro – Pero por favor, no se deje vencer aún si no es fácil… No me lo…
"…perdonaría…".
Sabía muy bien que esa palabra completaba su frase y por primera vez sentí compasión de ese idiota. Supongo que los años nos ablandan, o será que el ser amado nos vuelve buenos… El caso es que sin pensarlo ya le estaba despeinando la odiosa cabellera.
- No será necesario… Pero para futuras referencias, le gustan los dulces de mazapán…
- Ya… ya veo… - se acarició sonrojado la parte tocada por el otro.
- Y si… Es la mejor manera… Ruego porque surja un milagro y no tenga que… - suspiró. En ese momento hablaba de Kirishima, y ellos entendieron el motivo – Bueno, debo irme… Piensa lo que te dije, y tú… No lo molestes cuando llegue, por favor – volteó hacia Henmi, que estaba en la entrada de la oficina, y los dos marcharon rumbo a las librerías.
- A veces creo… que Yokozawa-san merece más que nadie ser feliz… pero que el destino se empeña en ponérsela difícil… - susurró.
- …pues… bien dicen que lo que difícil logras, eterno se vuelve… No te preocupes. Ya te dije lo que vi. Esta vez no va a quedarse con el corazón roto, ni las manos vacías, ese hombre lo adora… Y yo que conozco en carne propia lo buen padre que es, te puedo asegurar que esa niña lo tiene al nivel que su propio papá… O incluso…
- ¿Hum? – lo miró. Pero el otro sólo le sonrió tiernamente.
OwO
"Antinatural… Me parece antinatural… Antinatural…"
Por más que lo había evitado, por más que lo había intentado, no lograba frenar la formación de sus lágrimas. Para suerte, Hiyori miraba sus manos, en silencio. Pero igual… nada cambiaba el hecho de que su hija pensara eso, que los iba a ver de esa manera… que su hija
- …pero eso no quiere decir que los condene…
Como pude sequé mi lágrima antes de que volteara a verme. Y le sonreí, supongo que de manera sospechosa, porque frunció el ceño, de nuevo… Era ver a Takafumi rubio y femenino. Suspiré…
- ¿Estás llorando…?
- No… Bueno… un… un poco… - se miró las manos y decidió hablar – Lo cierto es que me asustaste con tu relato. No puedo creer que eso les pasara…
- El abuelo se quejó con la abuela por haber comentado que esa señora tenía razón…
- Papá siempre ha sido un hombre adelantado a sus tiempos…
- ...dijo que debía agradecer el no tener un hijo gay…
Takafumi…
En ese momento entendí sus palabras de la mañana… Debía cortar la plática en ese instante, debía hacerlo… Me estaba dañando solo, sin mi soporte emocional al lado. Aunque yo siempre lo someta a mis cambios de humor, siempre nos apoyamos. Siempre…
Sentía en ese momento que lo iba perdiendo de a poquitos… y me dolía… Duele mucho… Realmente duele…
Me abracé. Mi hija me miraba extrañada por un comportamiento tan poco… asociable a mí. Y se sentó a mi lado. Y me abrazó…
- ¿…papi… ocurre algo…?
Ante su vocecita, Kirishima se echó a llorar. A llorar con verdadero sentimiento. Hiyo con cuidado logró echarlo en sus piernas y acarició sus cabellos, con amor. Asustada, y visiblemente triste.
No quiero… no quiero que me dejes…
- ¿Sabes…? Yo le dije algo a la abuela en ese momento…
- ¿…qué…cosa…?
- Que… era interesante ver… cómo lo único que diferencia un toque de manos entre un hombre y una mujer, y un hombre con un hombre o una mujer con una mujer… son sus cuerpos… Niichan llegó a esta casa casi sin que me diera cuenta, y asumió el lugar que debería tener una mujer… - la escuchó atento – Yo… más porque es hombre… y… y… porque me siento… atraída por él… - sus ojos se abrieron como platos – le di ese apodo… Pero lo cierto es que… Papá, tú y él son demasiado evidentes…
OwO
La cicatriz… ¿cómo fue que me la hice…?
Ah, ya recuerdo…
Era un hermoso día de verano, el último de ese año, y mi último verano en esta ciudad… Luego iba a mudarme a esa otra en la que conocería años después a Masamune… Mamá me había encargado las compras para el viaje y yo… Bueno, estar solo era mi realidad debido a sus trabajos, así es que accedí.
Aún no recuerdo cuándo fue que me estiré, pero por ese entonces, mis ocho años parecían seis… Motivo por el cual era un casi blanco de las burlas de mis compañeros de escuela. Digo casi porque, jajaja… Yo nunca me he dejado humillar por nadie.
Pero ciertamente cuando eres tan bajito y tu tonta madre te manda comprar toallas higiénicas de una marca exclusiva y antialérgica, pues…
Necesitas ayuda URGENTE.
- Toma…
Y esa ayuda llegó… Era un niño muy alto para haber podido guardarme sus facciones en la mirada y la mente. Sólo sé que era muy odioso… Pero… pero aun así sentí en ese momento que todos sus chistes y bromas no me humillaban, al contrario…
Fueron mi única alegría y compañía hasta que llegó Masamune a mi vida… Aunque sólo lo viera una vez…
- ¿Estás solo… pequeñito…?
OwO
Silencio.
Ni un suspiro…
Ni un sonidito de exclamación…
Por primera vez había callado al gran Kirishima Zen… Mi papá.
Sora-chan vino y se echó a mi lado, sonriendo.
No pude evitar reírme.
- ¿…te moriste…?
- …no. Estoy pensando cómo matarlo por haberte conquistado…
- ¡PAPÁ! – le jaló los cabellos. Pero recibió por respuesta un abrazo de oso y un millón de besos en sus cachetitos - ¡PAPÁ, BASTA, LE DIRÉ A NIICHAN QUE TE RETRASASTE PARA IR AL TRABAJO!
- Me importa poco, hoy es el… a ver… - contó con sus dedos – Bah, ya no recuerdo, pero es definitivamente uno de los mejores días de mi vida – dejó de besarla y la arrulló – Sólo… porque creo que Dios no puede haber hecho un único tesoro como Takafumi… no te lo doy…
- Eres un tonto… Él me quiere más a mí…
- Mentira, yo lo traigo loco…
- De tanto que lo haces renegar… Por tu culpa está un poco más viejito…
- ¿Qué cosa? ¡Pero si es por mí que ha rejuvenecido! Tú ya lo conociste lozano y vital, yo lo encontré con el cutis de tu abuelo…
- Papá… - rieron – ¿Por qué no me dijeron nada…? – se separó para mirarla a los ojos.
- Primero, porque él tenía miedo… Segundo… porque aunque yo le hacía bromas y le decía que tú aceptarías… también estaba asustado...
- ¿Por qué…?
- Se supone… que yo soy… "normal". Por eso te tuve… El amor que tuve y tengo por tu mamá, por serlo, fue y es real. Sólo que ahora es un recuerdo hermoso que atesoro en mi interior… ¿lo sabes, verdad?
- Claro que si… - acarició su rostro.
- Me alegra saberlo… Pero debes entender que era muy difícil, incluso para mí… el aceptar al inicio que me había enamorado de un hombre… Tú ya tienes doce… sabes muy bien que hay cosas que los hombres observamos en una mujer…
- Sí, lo sé… Y son cosas que niichan no tiene – rieron.
- Así es… Esas ausencias, sin embargo, son maravillosamente suplidas por otras características…
- Padre, tengo doce, pero no significa que desee escucharte hablar sobre "eso" – frunció el ceño.
- Jajaja, ok, ok, lo siento – besó su frente – Adoro tu ceño fruncido marca Yokozawa… – ella lo golpeó en el hombro – Hey, ¡más respeto! El caso es… que esto… sólo me había pasado una vez antes… Así es que volver a vivirlo fue… demasiado aterrador – rió nervioso.
- Es que… te enamoraste de su alma… supongo…
- Sí… Su maldita personalidad me tiene estupidizado…
- Es adorable…
- Sólo contigo…
- Bueno, como sea… No me has dicho cómo lo conociste… Es decir, sé que trabajan en el mismo lugar, pero supongo que tuvo que haber una primera vez, ¿no?
- Sí… Pero ese relato quiero contártelo el día en el que Takafumi desee compartirlo con alguien más, mi amor...
- Hum… Tenía el corazón roto, ¿cierto? – una vez más, lo sorprendió.
- …Así es. Por eso, no le insistas nunca, ¿sí?
- No lo haré, tranquilo… - le sonrió – Papá… ¿puedo seguirlo llamando niichan…?
- Por supuesto. Es más… ¿puedes ayudarme con algo?
- Lo que sea que sea para él…
- Oh, sí que es para él… Si no me ayudas irá a la cárcel por asesino…
- ¿…padre, qué hiciste? – lo miró seria. Él suspiró.
- Contarte… Él quería estar presente para apoyarme… - Hiyori entendió.
- Debe amarte lo suficiente como para haber antepuesto sus sentimientos por mí… Descuida, intentaré fingir, o mejor dicho le haré algo parecido a lo que te hice… Aunque… - lo miró fijamente – ¿aún no me contaste todo, verdad? – sonrieron divertidos.
- No, aún no… Hiyo… ¿me perdonas por no darte una mamá…?
- Yo no quería una nueva mamá – habló con firmeza y decisión – Yo quería alguien que pasara el tiempo contigo hasta mucho después de que yo tenga que hacer mi vida… Y no, no te traumes, no tengo novio – logró calmarlo – Cuando conocí a niichan, y lo presentaste como tu amigo, me sentí feliz y triste… Feliz porque habías encontrado a alguien que te soportaba como amigo… pero triste porque en verdad llegué a pensar que sería hermoso ser su esposa… Pero si debía perderlo, también pensé… debía ser por alguien que lo mereciera… Y sé, papá, que no hay nadie en este mundo que lo vaya a amar más de lo que lo amas tú…
OwO
Ese odioso gigante me invitó el primer helado comprado en la calle de toda mi vida… Sí, mis padres eran tan celosos y cuidadosos conmigo, irónicamente, que no dejaban que comiera fuera. Pero cuando nos sentamos para degustarlos, y medio lo observaba mientras le contaba cosas de mi vida… me di cuenta de que…
Me gustaba… Me gustaba y mucho…
Me sonrojé terriblemente al entenderlo y él se preocupó. Pensando que estaba enfermo, me acompañó a casa.
A casa.
Caminé nervioso, pero guardando la compostura todo el trayecto, para no asustarlo.
- Supongo que ahora que ya sé dónde vives… puedo venir a acompañarte… Al menos hasta que empiece la escuela…
- Pues… yo…
- ¿Hum? ¿No te dejan hablar con extraños…?
- No es eso… Yo… ¿Vemos una película? Iré por unas que mamá tiene en su alcoba, siéntate, por favor…
Nunca, en toda la tarde, pude decirle que esa era la última vez que nos divertiríamos como lo estábamos haciendo…
Tenía ocho años, y él parecía de dieciséis… Cualquiera habría aprovechado para burlarse de un mocoso que aparentaba dos años menos… Pero ese chico me cuidó toda la tarde, hasta media hora antes de que mis papás llegasen…
- Si tus papás te reprenden por haberte ido a la casa de un extraño, sin avisar, no me lo perdonaré…
- Ni la justicia. Podrías ir preso por haber secuestrado a un chico de doce años teniendo ocho – me sonrojé ante su comentario sarcástico – Pequeñito, no te pongas así… Nada pasará, saben muy bien que soy muy independiente. Al contrario, estarán felices al saber que tengo un nuevo amigo…
- Un… nuevo amigo…
- Sí. Por lo general nunca tengo suerte – suspiró, y yo quise morirme – Siempre se mudan. Yo creo que nunca podré hacerlo…
El primer amor no es para siempre, pensé… Era mi primera ilusión, y no pude conservarlo para mí… Ni siquiera fue un intento, como Masamune… o un maravilloso sueño hecho realidad, como Zen…
Así que, no lo dudé…
Me pregunto si algún día lo llegó a usar o si lo echó a la basura esa noche…
Sólo sé que en estos momentos me arrepiento de habérselo dado… porque te correspondía usarlo a ti…
OwO
- Aun así… tu niichan jorobó a todos con sus mil cuatrocientos treinta y dos argumentos fallidos sobre "Por qué no darle el aumento de ejemplares a The Kan" – imitó casi de manera perfecta su timbre de voz, haciéndolos reír – Ay, mamá oso, deberías ser menos impulsiva…
- Papá…
- De acuerdo, de acuerdo… Mejor, ¿por qué no brindamos? – se puso de pie y caminó hacia el estante, para sacar una botella de vino y tres copas.
- Oi, ¿le darás vino a Hiyo?
- Sí, niichan… Hoy debemos celebrar la vida… ¿O es que consideras que mi Excelente en Matemáticas no lo merece…? – hizo pucherito.
- Claro que sí… pero eres una ni
- Señorita…
- Adolescente… - ella se cruzó de brazos y lo miró con el ceño fruncido – No deberías beber alcohol…
- Ay, no seas aguafiestas… - se colocó tras él y, extendiendo los brazos por encima de los suyos, abrió el vino. Yokozawa se sonrojó, y Hiyori aguantó la risa – Listo. Pásame las copas… - así, entre los dos sirvieron, en la de la niña una cantidad mesurada – Bueno… Es momento de celebrar… Por la calificación de Hiyo, y… por algo que Takafumi y yo tenemos que compartirte… - Yokozawa se tensó. No se había alejado, pero erguido, Kirishima se sentía muy lejano. Con disimulo, jaló su pantalón, y el otro entendió, sentándose a su lado y sonriéndole tranquilizadoramente.
- Pues… cuéntenme… Quiero saberlo todo con puntos y señales, ¿tendremos que mudarnos, los ascendieron, descubrieron un nuevo chisme…?
- Ah… mujeres… Sólo nos buscan para eso, Takafumi, para rellenarlas de noticias…
- ¡No seas injusto, tú me has enseñado a esperar sólo chismes cuando llegas!
- ¿Yo? Es él quien te cuenta todo lo que ocurre en la Oficina, no yo…
- No mientas, eres tú. ¿O ya olvidaste que la otra noche
Los oía, y más y más me enamoraba de esta familia. Mi familia…
Le regalé aquello deseando que lo usara con la persona correcta… Pero no le dije otra cosa.
Lamento que en algún lugar del mundo haya alguien que lo haya recibido, si fue así. Pero al menos me quedo contento por lo que voy a hacer…
- Ah, no, señorita, lo de la vecina de al lado lo descubrió Yokozawa, yo no la estaba vigilando…
- Pero tú fuiste el que me lo dijo…
- Porque él me lo comentó…
- Estoy enamorado de tu padre.
Silencio. Total. La tetera resonando por estar hirviendo, en el Departamento contiguo, fue el único sonido audible luego de sus palabras. Las dos miradas miel lo observaron, sin poder salir de su asombro… Pero fue Hiyo quien reaccionó primero.
- …eso… no es novedad para mí, niichan… Eres muy transparente…
- Lo sé… Y eso sí es culpa de tu padre. Yo antes podía fingir perfectamente mis sentimientos, pero él me descoloca constantemente…
- Es que tú lo vuelves un osito – Kirishima se sonrojó – Desde que apareciste, dejó de ser un ser solitario… Y… ¿eres correspondido, o… esa cara es el trauma post-confesión…? – lo miraron, divertidos. Kirishima no lograba reaccionar. La sincera espontaneidad de Yokozawa lo había turbado.
- Creo que es el estupor de ver que yo también puedo ser honesto, abiertamente honesto… Obviamente Hiyo necesitará tiempo para poder asimilarnos de esta manera, así es que nada va a cambiar… No te ilusiones… - acarició sus cabellos - …si sigues así terminaré contando todo y luego te vas a resentir…
- …nunca dejas de asombrarme… Eres una cajita de sorpresas… Por eso te amo – lo sonrojó – Hiyo… ¿aceptarías ser nuestra testigo…? – la niña abrió los ojos como platos, y luego de casi un cuarto de minuto corrió a abrazarlos. No dijeron nada, nada, sólo se miraron mutuamente, sonriendo de manera tierna, mientras estaban un instante enlazados, el uno con el otro alrededor de ella.
- …hoy… ¿Hoy se quieren casar…? – gimoteó, separándose, y permitiéndoles enjugar sus lagrimitas.
- No. Eso quiero prepararlo muy bien. Tenemos que hablar con tus abuelos, y tus futuros abuelos – rieron – Además, no será una ceremonia como las de la tele. Takafumi y yo queremos hacer algo simbólico… Sólo para nosotros tres… Así que ve pensando en un lugar muy especial y bonito al que podamos ir para tomar unas mini vacaciones…
- Lo haré… Pero… Niichan, ¿lo trajiste? – la cara pícara que pusieron ambos a Kirishima le dio mala… muuuy mala espina.
- ¿Traer qué? Hum… ustedes juntos son un peligro, ¿qué han hecho…?
- Pues, no pienso dejar que seas el lado masculino total de la relación… Así es que, aunque Hiyo no sabía de qué se trataba, fui un rato en la mañana a recoger algo para ti…
- ¿Eh? – un calorcito se extendió desde su corazón hasta el resto de su cuerpo – Pues… yo también tengo algo para ti…
- Algo muuuy especial, ¿verdad, papá? – Hiyo se abrazó al cuello de Kirishima y él empezó su explicación.
- Esto… - sacó una cajita de terciopelo, a todas luces antigua, y jugueteó con ella entre sus dedos – es un regalo muy especial. Te seré honesto: cuando conocí a la madre de Hiyo, pensé en dárselo, pero nunca llegué a encontrarlo. Me traje todo de casa de mis padres cuando nos casamos, pero nunca, según yo, logré recuperar esto…
- Sin embargo… - la vocecita de Hiyo lo hizo reír.
- …sin embargo, ahora, que buscaba algo para regalarte… Lo encontré junto a la billetera que me regalaste – Yokozawa alzó las cejas – Yo… creo mucho en los ancestros, así es que agradecí interiormente a la madre de Hiyo que me hubiese ayudado a encontrar tu obsequio… Porque eres el único que merece llevarlo puesto…
Quise llorar… La madre de Hiyo nunca ha sido una sombra para mí, pero el que Zen dijera que sentía que bendijo lo nuestro, me hizo feliz. Ella desde arriba pensaba que yo no soy un abominable ser que debería estar lejos de su tesoro…
Me sentí completo… Y seguro de lo que iba a hacer…
- Antes… de que me lo muestres… también tengo que decirte algo respecto a esto… Yo, hubiera querido que las cosas fuesen diferentes, pero lamentablemente no te estoy ofreciendo el cien por ciento de todo… - los dos Kirishimas lo escuchaban atentos – No hablo de mis sentimientos… Esto de aquí – sacó la cajita que llevaba en el bolsillo y los tres se sorprendieron al ver que era tan vieja como la otra, al menos en apariencia – tenía un par… que no tengo en mi poder… Dejé de tenerlo el día que me hice la cicatriz, ¿recuerdas que te lo dije en la mañana? – Kirishima asintió - Pues… el par se lo di… a alguien muy especial para mí… Esto de aquí me lo entregó mi madre como herencia familiar… para ser entregado como muestra de compromiso a la persona que yo eligiera para pasar el resto de la vida a mi lado…
En ese momento… tuve un ligero flash… un recuerdo, una remembranza…
Y lo miré fijamente…
Ojos casi azules…
Cabello negro…
Ceño fruncido…
- Es… muy sencillo, pero… Me… me haría muy feliz si… si… - se sonrojó completamente y abrió la cajita ante la atónita mirada de Zen y la fascinada de Hiyori – Si aceptas ser mi prometido…
Un dije en forma de gotita… Un hermoso dije de plata en cuyo centro brillaba una hermosa piedra azul… Era delicado, neutral… y pese a simular una lágrima se sentía como una lágrima de felicidad… como una gota de lluvia que convierte el suelo más árido en fértil…
Takafumi tenía la mirada gacha, por lo que no pudo ver lo que Hiyori si…
Tomé la mano de mi novio… extendí su hermosa mano, con la palma hacia mi… abrí mi propia cajita, y saqué su contenido, colocándolo sobre ella. Y le alcé el mentón, cubriendo su mano con la mía para evitar que viese.
- Hay algo que no mencioné… Cumplí mi promesa… - el otro parpadeó, confundido – Esto… es una declaración tardía, pero tardía por tu propia culpa… por mudarte – Yokozawa no entendía nada, pero por alguna razón empezó a llorar, mirándolo asustado – Al día siguiente… regresé a tu casa para darle a la persona que había elegido el dije en forma de lágrima de tu abuela… ese que…
"…no debes dárselo a cualquiera… Sólo si la persona que te interesa es capaz de mostrarte su alma y sus sentimientos, aunque con el resto sea abismalmente diferente, entonces esa persona será quien esté destinada para ti… Y te merezca."
- …supongo que los Yokozawa son brujos… Te describiste perfectamente a ti… Pequeñito…
OwO
Esa noche no pudo vengarse, porque Hiyori, él y yo nos amanecimos jugando. De rato en rato nos mirábamos a los ojos y como siempre, terminaba sonrojándome. Hiyo lo notaba y lo reprendía por ponerme en aprietos… No importa. Él tiene derecho.
Dormí con él…
Mejor dicho, luego de llevar a Hiyo, dormida, a su habitación, entré a la suya y me desnudé completamente, bajo su mirada. En cuanto entré debajo de las cobijas… No hicimos el amor, pero sus besos me llevaron al Cielo con todo y cadena de compromiso…
- …ahhh… Eres una tortura china… Tu piel seduce a la mía, no es justo que justo hoy que ella está en casa me hagas esto… Pequeñito…
- No me molestes… - rió divertido – Me retracto, Zen…
- ¿Hum…? – estaba recostado contra su pecho, jugueteando con su pezón.
- ¿Puedes dejar eso?
- No. Me gusta cuando se pone erecto, mira… - succionó un poco.
- Con una m… Si no dejas de hacer eso me voy a mi cuarto – habló firme, pero bajito.
- Ya, ya… ¿De qué te retractas, de venir a seducirme…?
- No…
- Deberías… Me estoy excitando…
- Con un carajo, me voy – lo retuvo con un abrazo de oso.
- Ya, ya… Me callo. Dime… - el otro suspiró con fastidio, pero luego se relajó.
- "…El primer amor nunca dura…"
Recuerdo haberme incorporado lentamente y haberlo encarado, molesto, mientras él aguantaba la risa.
- El primer amanecer juntos como prometidos oficiales… ¿Y me recuerdas esa maldita frase asociada a ese idiota?
- Pues si… Me retracto, el primer amor SÍ dura…
- Vaya… Es bueno saberlo… Bueno, me voy a tu cuarto para que te la pases pensando en ese bastardo… - fue el turno del otro para jalarlo del brazo e, increíblemente, colocarlo bajo su cuerpo - ¿Qué haces?
- Sí dura. Porque Masamune no fue mi primer amor… Si esa noche, cuando corrí para alcanzarte luego de que te fuiste no me hubiera resbalado y golpeado fuertemente la nuca… Te habría entregado esto… - se dejó caer sobre él, jugueteando con el dije.
Amo a mi hija, pero en esos momentos quise mandarla a un internado hasta como mínimo toda su etapa universitaria…
Mi primer amor fuiste tú… yo fui el primero para ti…
Iba a conspirar con Hiyo para darte el mejor de los mejores lugares para casarnos… El mejor de los mejores anillos de boda, que sí deseaba tener para nosotros…
Quiero darte todo… todo lo que pueda ver el resto como muestra de mi inmenso amor, ya que tú sabes muy bien cuánto te amo… Y lo quiero hacer para que el mundo sepa que eres sólo mío.
- ¿Sabes…? Esto incrementa tu condena… - paseó sus manos por todas su espalda hasta alcanzar su trasero, estremeciéndolo – Esa fue la primera vez que amándome no me lo dijiste…
- ¡Era un niño! Ahhh… - gimió al sentirlo tocarlo con atrevimiento – Zen… basta… Hiyo…
- Duerme… - cambió posiciones en un abrir y cerrar de ojos – Además, no te dejaré gritar… Tenemos que practicar hacer el amor en silencio, recuerda que ella estará en nuestra Luna de Miel…
- No… mmmm… - lo besó. Y lentamente fue dejándose llevar, hasta sucumbir por completo.
El primer amor nunca dura… como era al inicio…
A veces… suele mejorar… ¿verdad, Zen…?
