Les traigo esta entrega... que supongo los dejará tan intrigados como a mi misma... Porque aún no sé cómo seguir.

Y les comparto algo: No tenía intenciones de poner a los Trifecta en aprietos, pero me encuentro en un proceso de duelo que me va a durar lo suficiente como para influir en el fic... Lo lamento, me siento muy mal animicamente...

Espero les guste... Yo sufrí mucho al escribirlo...


Sombras

- U…usted dijo que despertaría…

- Dije que existía una posibilidad, Kirishima-san…

- Pero… pero…

- Lo lamento… hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos, usted tiene que entender que

- ¿Entender? Me he quedado solo… con una niña de dos años… ¿Entender? Hicieron todo, ¿eh…? ¡PERO NO FUE SUFICIENTE, BASTARDO! ¡SUÉLTENME! ¡ESTA MIERDA MATÓ A MI MUJER! ¡SAKURA… SAKURA…!

¡Sakura…!

¡Sakura…!

¡Sakura…!

- ¡TAKAFUMI! – se despertó de golpe, sudoroso, incorporándose de golpe. La oscuridad de la habitación fue lo único que pareció preocuparse de su abrupto despertar, ya que la cortina dejó colar un rayo de la luz proveniente de afuera.

- ¿Papi? – la carita de Hiyo asomó por su puerta – ¿Tuviste una pesadilla, estás bien?

- …creo… creo que sí, mi amor… ¿Qué hora es?

- Las tres de la mañana… Niichan no regresó…

Tercer día que no venía a dormir… Mi mirada se dirigió a mi izquierda, que era su lado de la cama cuando accedía a acompañarme luego de renegar hasta el amanecer…

Odié como nunca a la Editorial, pero principalmente a Takano… Su maldito fin de ciclo se había extendido de más por culpa de una de las autoras de Onodera y por ende todas las estadísticas de ventas se habían tenido que procesar luego de lo previsto… en tiempo récord.

Ni siquiera me había podido acercar a verlo durante esos tres días… por miedo a retrasarlo más… Lo extraño… lo extraño demasiado, y estoy a punto de enloquecer con la idea de que… de que…

Enferme… como ella, y…

- Sin embargo, llamó a las doce para saber si ya te habías ido a dormir… - la voz de Hiyo lo sacó de sus pensamientos pesimistas – Me dijo que lo llamara si te pasaba algo, así que… - marcó un número desde el celular de Kirishima y se lo entregó, para salir de ahí luego de darle un beso en la nariz.

- ¿Estás bien? – a la segunda timbrada, la voz cansada, pero no por ello menos angustiada, de Yokozawa se dejó oír desde el otro lado. De pronto sintió que la oscuridad era menos opresiva.

- …si… pero… No puedo dormir si no estás… - escuchó un suspiro que no era de exasperación ni alivio… sino de amor.

- …y yo no sé cómo estoy logrando hacer todo esto solo… Te extraño demasiado – Kirishima sonrió al imaginarlo adorablemente sonrojado – Pero te prometo que sólo será esta noche más… De hecho ya Henmi está imprimiendo el reporte… ¿Tienes mucho sueño…?

- No mucho… ¿por? – su promesa lo despertó por completo.

- Para ponerme el hands free… Así podrás acompañarme hasta que terminemos…

Te amo más que a nadie en el mundo, al mismo nivel que a Hiyo… Te amo, te amo… Te amo, mi osito pequeñito…

OwO

- Tadaima...

Los dos compitieron en velocidad para alcanzar la sala.

- ¡AMOR, LLEGAS…! – su sonrisa se borró al ver lo demacrado que estaba – Takafumi…

- Tú te ves peor cada fin de ciclo, así es que no pongas esa cara, ¿o ya no te gusto con ojeras y dos kilos menos? – sonrió, pese a que se le veía exhausto – Traje lo necesario para un desayuno japonés decente, ¿cocinamos los tres?

- Nada de los tres, niichan – Hiyo parecía a punto de llorar – Tienes que dormir...

- Hiyo tiene razón, si te enfermas, yo – puso un dedo en sus labios.

- Por favor… llevo tres días sin ustedes, les prometo dormir todo lo que mi cuerpo me exija… ¿Sí? – rogó a Kirishima con la mirada, una mirada cargada de ternura y deseo de sentirlos cerca.

- Está bien… Pero yo estaré detrás de ti para sostenerte, ¿de acuerdo? – Hiyo sonrió divertida al ver el pálido rostro de su niichan adquirir un poco de color.

- Sí…

Como lo había prometido, Kirishima se colocó detrás suyo y pidió a Hiyo que atara el delantal de lunares alrededor de las dos cinturas. La niña, divertida, lo hizo y procedió a sacar todo lo que el joven había comprado.

- No has bajado sólo dos kilos… Voy a matar a Takano…

- Oye… ¿de veras deseas hablar de ese bastardo cuando ya tu prometido está aquí, sin posibilidades de escapar de tus garras…? – Kirishima lo abrazó por la cintura y ocultó su rostro en su cuello – Voy a estar bien, ya deja de preocuparte…

- Eres un maldito terco… Yo no soy un ignorante en Ventas, hice mis primeros pininos en esa área, pude ayudarte… ¿Tanto te avergüenza que vean que somos cercanos?

- Para nada… Hiyo necesitaba a su padre cerca… - miró a su alrededor y al ver que ella estaba cortando las verduras, le dio un beso en la boca – Acabemos rápido, ¿sí? Aún tienes dos horas antes de tener que ir a la Editorial, quiero dormir contigo…

- ¿Sólo dormir…? – lo estrechó aún más, aspirando su aroma.

- Hasta recuperar fuerzas sí… Después podrás hacer lo que quieras…

- Eso acabo de grabarlo en mis dos cabezas… - susurró contra su oído y el otro se puso a reír. Lo que contradictoriamente lo puso más triste. Yokozawa aun cuando estaba en fase osito de felpa solía mandarlo a volar cuando se ponía cursi o atrevido…

- Ayudemos a Hiyo…

OwO

- Lavaré los platos…

- Ah, no, basta. Dijiste claramente que cocinaríamos los tres y luego serías un niño bueno y te irías a dormir.

- En ningún momento dije eso, ade

- Niichan – la niña habló con voz fuerte y clara, colocando sus dos manitas en la cintura. Yokozawa se estremeció – Ve a dormir. Yo me encargo de todo, ustedes vayan a descansar.

- No. Eres una niña, además debes ir a la escuela y

- Takafumi… No seas terco… - susurró – Deja que lo haga, ha estado muy preocupada por ti… - Yokozawa bajó la carita en señal de derrota y se acercó a la pequeña, un tanto tambaleante. Se puso de cuclillas.

- Cuando me recupere planearemos los tres lo de la boda, ¿sí?

- Todo lo que quieras… Pero ahora vete a dormir… Te ves enfermo… y yo… - gimoteó, partiéndole el corazón.

- Estoy bien – la abrazó – Esta noche quiero dormir contigo también… La cama de tu padre es grande, podemos entrar los cuatro, ¿estás de acuerdo…?

- Por supuesto, y Sora-chan también… Así que ya, suéltense, que me pongo celoso… - los hizo reír con su pseudo ataque de celos.

- Hasta más tarde, niichan…

- Hasta más tarde, amor…

OwO

- Yo te ayudo, no te sueltes… - lo depositó en la cama con cuidado y Yokozawa se dejó caer de espaldas, sollozando de gozo.

- Al fin… Nuestra cama… – Kirishima se emocionó al oírlo hablar de esa manera, con el pronombre posesivo a flor de piel – Sólo han sido tres días, pero cómo extrañaba tu olor…

- Ni que fuera una cabra…

- Jajaja, eres algo parecido en otros países… - rió divertido al verlo fruncir los labios – Zen… ¿me harías un favor…?

- Te hago de todo, digo, todos los favores que quieras – subió a la cama y se colocó encima suyo, sin apoyar su peso, para acariciarle los cabellos.

- ¿Podrías… darme masajes…? Tengo todo el cuerpo contracturado…

- Y reseco… y pálido… ¿Qué te hicieron, maldita sea…? – lo acarició dulcemente.

- Pues… nada. Mis labios suelen estar humectados a causa de los besos de un sujeto insolente…

- Ah, insolente… ¿Y cómo te besa…? – acercó suavemente su boca a la otra, seduciéndolo con sutiles toquecitos húmedos.

- P…pues… - Kirishima sonrió al ver que bajo esas acciones amorosas Yokozawa parecía regresar a la vida. Lo abrazó dulcemente y susurró contra su oído, luego de besarlo suave y lentamente.

- Mejor me detengo, sino desearé penetrarte…

- Pervertido…

- Te deseo con toda el alma, ¿soy culpable de que seas tan sexy…?

- En estos momentos soy lo más cercano a un cadáver – Kirishima se estremeció dolorosamente – Eres un enfermo si quieres hacerme el amor con esta pinta…

- Con esta o con la que sea que tengas, nunca dejaré de desearte, porque eres hermoso para mí… Me molesta que digas cosas como esa… - se separó y lo miró a los ojos – Te amo… El amor y el deseo vienen de la mano… con pasos muy afeminados… Como Twinkle…

- Jajaja… - su sonrisa lo hacía ver realmente hermoso… por lo que Kirishima suspiró, deleitándose con sus facciones – Estás loco…

- …por ti… Deberías ir a la cárcel por seducir a rubios de ojos miel…

- Rubios y morochos… Masamune estuvo rondando Ventas estos tres días… - Kirishima borró todo rastro de sonrisa y se separó, haciéndolo reír.

- Ja, ja, ja… Takafumi, estás aumentando tu condena… no te conviene…

- Hasta me invitó un café y una dona…

- ¡¿Por qué carajos aceptaste?! – pareció hervir.

- Tenía hambre… y frío…

- Me hubieras llamado, podría habértelos comprado… - abrió el cajón con fuerza innecesaria, moviendo medio centímetro la cómoda, para sacar el aceite de bebé que había usado como lubricante una de las primeras veces en que le hizo el amor.

- Si te llamaba… me iban a dar ganas de… - ladeó el rostro – Yo… yo no podía dejar de pensar en ti todo el tiempo, baka…

¿Por qué es tan cruel…?

- Pues… hubiera sido maravilloso hacerlo en una de las Salas de Juntas… Tu piel aprisionada por la mía contra la alfombra… Te haré el amor de esa manera uno de estos días…

- Hazlo de la manera que desees… A…ahora… inclusive…

Era una dulce y pecaminosa tentación… un postre servido sólo para mí… Pero aunque los dos deseábamos fundirnos después de tres malditos días de lejanía, no podía ser un canalla y él lo sabía. Hacer el amor es hermoso porque nos amamos, pero estaba débil… Empecé a despojarlo de su camisa, abriendo los botones y no dejé de sonreírle…

- Intentemos algo nuevo…

- ¿Qué cosa…? – estaba aún sonrojado, pero sostuvo la mirada de su amor.

- Un masaje tántrico… Lo leí con motivo de nuestra futura Luna de Miel…

- ¿Por qué buscas cosas como esas en lugar de pensar en los otros puntos importantes? – lo reprendió, con voz un tanto ronca.

- Ya te dije… Quiero que disfrutes todo… y TODO implica… TODO. Hoy prefiero amarte con mis manos… No te preocupes por mí, ¿sí? Verte disfrutar será para mi orgásmico…

- …hentai…

- Jajaja… - lo besó. Fue un beso apasionado y tierno que los hizo estremecer – Relájate… Cierra tus ojos…

Esa mañana no hubo nada sexual en el masaje que le di. Al contrario. Lloré mientras tocaba su cuerpo duro, esta vez por nada relacionado a la tensión que nuestro amor generaba en ambos… el amarnos… Takafumi se quedó dormido apenas cerró sus ojos, y yo masajeé cada parte de su cuerpo con cuidado, como a una persona en estado vegetal, para…

El sueño de la noche anterior vino a mi mente, y por un instante el rostro de Sakura ocupó el lugar del de mi amor. Me desespero de sólo recordar que… que…

Sakura enfermó debido a un estrés laboral acumulado que devino en una de las enfermedades más destructivas del mundo… De ser una mujer activa, pasó a un estado como el tuyo en menos de una semana… Por eso me aterra verte así… Por eso odio a Takano…

Amor, tú no me vas a dejar, ¿cierto…?

OwO

No recuerdo para nada a mamá… Sólo de vez en cuando, como en el caso del obsequio de niichan, suelo "sentirla" en casa. Pero no más… Sin embargo, recuerdo muy bien que cuando falleció, papá se volvió casi un ermitaño… Atento a cada una de mis necesidades, olvidó cumplir las suyas y al final, mis abuelos tuvieron que vivir un tiempo con nosotros para cuidar de mí y de él.

¿Sabes, Sora-chan…? Tenía exactamente esta misma carita… movía las manos de la misma manera al sostener la taza de chocolate caliente que la abuela dejaba en sus manos cada media hora, y que él llegaba a tomar casi siempre sólo en la mitad de su contenido porque el resto se desparramaba por todas partes…

Y no me miraba… Al inicio, como oí en alguna ocasión hace un par de años, papá dejó de mirarme y hablarme debido a que tenía miedo de verla en mí… Tuvo que dejar de trabajar y se pasaba todo el día en cama, llorando…

Por eso ahora me preocupa tanto…

Sentado en el sillón, con la taza de café que ya lleva más de dos horas intacta, yo sé muy bien que no puede concentrarse, y sé muy bien que lleva más de una semana con ganas de llorar… ¿Por qué… por qué ese bloqueo…? Yo ya he llorado y seguiré llorando por niichan hasta el día de mi muerte, creo, pero él no… ¿Tan grande es su dolor, tan horrible es sentir que la persona que amas…

- Yo contesto... – se paró con rapidez, pese a que ella estaba igual de afectada por la falta de sueño y la tristeza, y contestó el teléfono. El nombre que oyó tras el auricular sabía muy bien que generaría la misma reacción de los últimos días en Kirishima, por lo que habló con prudencia – Papá… Es de la Editorial…

- Si es el bastardo de Esmeralda, dile que no estoy…

- No, papá… Llaman de parte suya, pero es Onodera-san… ¿Qué le digo…? – oyó cómo el periódico era estrujado, y un suspiro de exasperación. Kirishima bebió por completo el café y luego recibió de sus manos el teléfono, sin regalarle la más mínima sonrisa.

- Aló…

- Ki…Kirishima-san… Llamaba para saber si usted está bien…

- No. ¿Eso es todo…? – se oyó un chillido ridículo del otro lado.

- Ta…Takano-san… desea que le haga saber que cuenta con él para cualquier cosa que necesite…

- Lo que necesito no me lo puede dar nadie… Lo que necesito, tu novio contribuyó a que lo perdiera…

- Kirishima-san… - la voz de Ritsu sonó afectada, medio constipada, como si tuviera gripe.

- Gracias por tu preocupación, Onodera, pero no necesito nada… Nada… ¡NADA!- colgó. Y aquello que Hiyori había estado reclamando mentalmente empezó a fluir en la forma de un llanto sufriente que incluso hizo maullar al gatito negro.

- Pa… papi… - se abrazaron con fuerza, intentando ocupar mutuamente el enorme vacío que tenían cada uno en su interior…

- Quisiera saber por qué eligen este día para llorar como Magdalenas, ¿no pueden respetar el sueño de un hombre japonés en sus treintas? ¡LLEVO TRES DÍAS SIN DORMIR, MALDITA SEA! – los casi gritos y maullidos desgarradores fueron cortados en seco al oír la potente voz del Oso Gruñón, quien, de pie, ya repuesto evidentemente, bajo el dintel de la puerta, los miraba con la versión número cuatrocientos setenta mil de su mil veces galardonada "Mirada asesina de Osito Teddy".

- Takafumi…

- Niichan…

- Miaaau…

- Como sigan con sus estúpidos lloriqueos me iré a mi departamento, lo juro… ¡DEJEN DE MIRAR DORAMAS, YA LES HE DICHO QUE…! ¡OI, ESTÁ HIYO!

Pero papá no le hizo caso… Ignorando olímpicamente que su hija única estaba de pie, tras ellos, lo besó.

He visto besos en los mangas que papá ha empezado a darme, en las novelas, en los doramas, en las películas… Pero ese beso nunca lo voy a olvidar… Quisiera que alguien alguna vez me besara como lo besó él…

Intercalando la danza dulce de sus labios con palabras de amor y de agradecimiento a Dios, no lo soltó ni un segundo… Niichan dejó de forcejear al medio entender que algo muy malo había pasado mientras dormía…

Y se dejó amar… hasta tener que sostenerse de él y bajar su mirada con timidez, apoyando su carita en el pecho del hombre que no dejaba de llorar, como si su ser más amado acabase de regresar de un destino que no había tenido retorno desde el inicio…

En verdad… pudo no haberlo tenido…

Más tarde, cuando niichan volvió a despertar, luego de que papá lo obligara a volver a dormir, jurándole que le explicaríamos todo en la noche… le contamos todo acerca de esas casi dos infernales semanas en que no despertó. Y al fin pudo entender por qué papá había actuado de esa manera… y por qué estaba tan flaco, ojeroso, pálido, desaliñado… Bromeó conmigo, aunque supe que lo hacía para no llorar, acerca de su pinta de vagabundo por la barba de que tenía instalada en su hermoso rostro.

Y papá no dejó de abrazarlo… de mirarlo… de honrarlo… Acariciaba su rostro con devoción, con tal amor que yo tenía que voltearme de tanto en tanto al sentir que invadía su intimidad… Sí, terminé de convencerme de que perder a niichan como novio… a causa de mi propio papá… había sido la decisión correcta…

Nadie iba a amarlos más de lo que ellos se adoraban, aunque de maneras diferentes…

- ¿Me perdonas por haberte gritado…? – la arropó, una vez estuvo metida en su cama.

- Descuida, ni siquiera entendí lo que dijiste… Escucharte me turbó completamente…

- Lo sé… En compensación yo haré todo lo de la casa mañana, ¿de acuerdo?

- No. Estás convaleciente…

- ¿Entonces los tres juntos…? – ella le sonrió – Perfecto… Ahora a dormir… Voy a encargarme de tu papá, no te preocupes…

- Lo sé. A partir de ahora todo estará bien…

Apagué su lamparita, y salí luego de besar su frente. Sorata entró antes de cerrar la puerta, y se subió a su cama después de acariciar mis piernas con su cuerpecito. Hasta él estaba más flaco, y yo sabía muy bien que se debía a que no había comido bien por velar mi sueño, junto con Hiyo y Zen.

Entré. Ya me esperaba con la botellita de aceite de bebé, tal y como habíamos acordado… Esta noche no sería él quien me diera los masajes, sino yo a él. Lo besé, y él me aprisionó contra su cuerpo hasta robarse mi energía con un solo minuto de intercambios entre nuestros labios y lenguas. No pude mirarlo a los ojos…

- Te… tengo que darte masajes…

- Prefiero hacerlo yo… Ahora sí que puedes soportar aunque sea una ronda…

- N…no… porque tú estás débil, por idiota…

- ¿Idiota? Mi novio no despertaba, ¿cómo querías que durmiese tranquilo?

- Porque te dije que todo estaba bien… Además, te obedecí: me ordenaste dormir todo lo que quisiese, ¿o no?

- Claro… y cuando te conviene eres un niño bueno… - no lo soltó. Abrazándolo por la cintura, lo tenía bien pegado a su pelvis.

- Ki…Kirishima-san, tienes que dormir…

- Quiero hacerte el amor…

- ¡No! Hoy… al menos… no. Mañana si, te lo prometo, harás lo que quieras… - se sonrojó.

- No, mañana no… - fue abriendo su pijama, y besó su cuello, deleitándose con ese sabor extrañado.

- Mmm… Z…en…

- Definitivamente eres mi comida favorita…

- Cállate… - una mano se coló por sus pantalones – No, espera…

- No quiero… quiero recuperar todas estas noches que no pude ayudarte a procesar las noches de estrés con mis besos y caricias…

- No estaba estresa… ahhh… - había empezado a tocarlo - …Está… bien, pero… Déjame hacerlo a mí…

Me detuve.

Hem… ¿QUÉ?

- Acaso ya olvidaste… que cuando lo hicimos por primera vez… ¿dijiste que algún día yo podría intentarlo…? Déjame hacerlo ahora… - lo obligó a mirarlo. Kirishima evadió sus ojos, completamente sonrojado – Zen… ¿no confías en mi…?

- ¿Con…confiar? Claro que sí, pero… - tomó su rostro con ambas manos y no despegó sus ojos de los miel.

- Fuiste el primero… - Kirishima abrió los ojos como platos, y sus labios se despegaron para intentar decir algo pero ya la voz de Yokozawa estaba nuevamente presente – Siempre he sido competitivo… La única vez que pude haber sido uke… no se pudo porque esa persona se quedó dormida… Por eso, no me importó dejar de lado mi orgullo para ceder a mi amor por ti… Aunque no te recordaba, Zen… sabía que era correcto dejarte entrar incluso en mi cuerpo…

- Pero… luchaste…

- Soy hombre como tú… Pero supe que me tratarías con respeto y consideración… Yo… yo también puedo ser aplicado a esos adjetivos, créeme… - lo besó – Dame la oportunidad algún día de demostrarte que yo también te amo…

- Me lo demuestras cada día, pero… Takafumi, soy un cobarde… Por eso no me gustan tampoco los hospitales ni las inyecciones… Sé que duele, y… – bajó la mirada, sonrojado. Sonrió.

- Sólo prométeme que lo pensarás… No importa si dices que aceptas cuando ya tengamos más de cincuenta… u ochenta… Sólo dime que lo pensarás…

- …lo pensaré…

Fue la única ocasión en que le hice el amor con un sinsabor en mi boca, y supe, por sus expresiones, que él estaba igual… Fue la única vez en toda mi vida que me negué a algo que él deseaba con todo su ser…

Cuando terminamos de amarnos, le sonreí. Dormía nuevamente como un bebé y aunque yo estaba muerto de cansancio decidí tomar un baño…

Y lloré… Recordando…

- No tiene que ser este año, sino el siguiente… Pero por favor, Zen… Démosle una hermanita o hermanito a Hiyo, ¿sí?

- Lo pensaré…