Hora de dormir
Fairy Tail © Hiro Mashima
Sinopsis: La noche había caído en la residencia Dragneel, ¡pero no todos estaban dispuestos a dormir! [Premio para Cavicana06 por el sorteo "1000 Salamandras" en Twitter].
Nota de la autora: ¡Saludos, fandom de Fairy Tail! Ha pasado algún tiempo desde que pase por aquí, sin embargo, en esta ocasión es para dejar aquí este pequeño drabble que una amiga ganó y me permitió compartir con ustedes.
Capítulo único: Hora de dormir
Eran pasadas las diez de la noche, la mayoría de los niños odiaban ese horario, a menos que fuera próximo a la Navidad, no obstante, cualquiera podría odiar esa hora. Como a las diez de la noche de ese día, porque Nasha no tenía ninguna pizca de sueño.
La niña de ocho años en la cama comenzó a moverse cuando un quejido escapó de su boca. Se sentó, estirando su cuerpo y dando un vistazo alrededor. Las únicas luces visibles eran de su velador y la nocturna que se podía distinguir a través de su ventana, producto de la luna. Al vivir en una zona no tan residencial, la naturaleza hacía su magia.
Cuando terminó de estudiar el entorno, fue a su armario y recogió su atuendo. Una simple playera holgada roja con un pantalón corto y chanclas. Mientras miraba tratando de sentir "algo," suspiró al darse cuenta del olor a brasas en sus fosas nasales.
—Qué idiota —se dijo a sí misma.
Si iba a ser honesta, odiaba la audición de su padre.
—¿A dónde crees que vas? —fue la pregunta de una voz algo avejentada, pero todavía con un timbre juvenil.
Nasha sonrió con timidez. Luego caminó hacia la puerta y habló.
—Hola, papá.
El hombre no se inmutó por el acto de ternura y simpatía.
—Nasha, tienes que dormir —declaró el mayor. Y la más joven puso los ojos en blanco—. ¡Nasha Dragneel!
—¡¿Pero por qué?! —expresó la niña enardecida. Su padre resopló—. Siempre te quedas con mamá hasta tarde haciendo ruidos raros.
Recordado como destructivo, Natsu Dragneel no pudo evitar sonrojarse. Amaba y temía la personalidad de su hija, ¿por qué? Bueno, en algunas ocasiones las preguntas que hacía solían tocar un nervio. En su mayor parte era tranquila, pero en secreto era una niña salvaje y curiosa si ganaba confianza. De hecho, era inteligente, y la convirtió en la persona que era.
—¿Papá...? —preguntó Nasha con una ceja levantada. Su padre había estado con la mirada perdida por bastantes minutos—. ¿Está todo bien?
Natsu murmuró mientras se agachó a la altura de su hija y sonrió con ternura. Sus ojos marrones y mirada inquisitiva, sus cabellos rosados y rebeldes con una forma no definida.
La mezcla perfecta entre Natsu Dragneel y Lucy Heartfilia, actualmente, Dragneel.
—¿Natsu? —la voz agotada de Lucy se sintió desde la habitación—. ¿Está todo bien?
La mirada de satisfacción fue evidente en los ojos del hombre, cuando mostró una pequeña sonrisa y asintió a Nasha, todavía confundida por su actitud.
—¿Quieres venir a dormir con nosotros? —le preguntó—. Pero solo por esta noche.
Nasha saltó sobre su padre, con los ojos llenos de alegría. Natsu la tomó entre sus brazos y la llevó junto a Lucy con un gran suspiro de satisfacción, disfrutando de otra hora de dormir junto a su familia.
