Lo siento, de veras... Estuve con carga laboral y un poco de sequía de ideas sobre cómo terminar el capi, pero ya está... Espero les guste.
Sí, sé que muchos van a decir que pareciera que no amo a los Trifecta, pero... Porque los amo quiero mostrarles que son una sólida pareja que puede sobrevivir incluso un holocausto u.u
Agradezco los reviews... y agradeceré más que me los sigan escribiendo n.n
Los dejo con "Ternura", el capi 14. Espero que el 15 llegue más rápido, será muy divertido, y espero hacerlo largo en recompensa n.n
Ternura
- Maldita imprenta de mierda… ¿Por qué cara…?
Takano Masamune se detuvo a medio camino de ingresar a un cubículo. Acababa de regresar con Onodera de la imprenta que veía un manga de Esmeralda, para modificar en persona el cronograma de impresión mensual, pero debido a que los habían hecho esperar más de la cuenta… la vejiga estaba a punto de reventarle.
Sin embargo, al llegar a los servicios… el llanto que parecía provenir del cubículo del costado, aunque suprimido, como si la persona que lloraba deseara mantenerse en el anonimato, había mandado al olvido sus ganas de orinar.
- ¿Hey… necesita ayuda… quiere que llame a un médico…? - la puerta se abrió de golpe y la persona que menos podría haber imaginado ver en ese estado se le tiró encima, como si fuera un salvavidas en medio del desierto - ¿Henmi?
- ¡Takano-san… ayúdeme…! - Ritsu entró en ese momento y, luego del primer vistazo que estuvo a punto de convertirlo en un asesino, se acercó, igual de sorprendido.
- En lo que quieras, en cuanto me digas qué carajos tienes…
- ¿No lo han oído…?
- ¿Oír qué?
- Eso venía a decirte, Takano-san – el Jefe de Esmeralda volteó hacia su novio – Hatori-san, Kisa-san y Mino-san están muy raros, pero no me quieren decir nada… Y la gente anda cuchicheando por las esquinas, pero cuando pregunto, huyen… ¿Ha habido algún problema, Henmi-san?
- Hai… - Henmi se soltó y los miró, en verdad llorando como si se le hubiese muerto la persona más importante del mundo – Les contaré luego, pero antes tienen que ayudarme… Isaka-san no permite que Kirishima-san salga de Japun… Creo que lo mantendrá en Marukawa hasta mañana…
- ¿Qué? – los dos se indignaron.
- Pero Kirishima-san no lo sabe… Sus mensajes no debieron llegar a sus familiares, es la única explicación… – pareció hablar consigo mismo.
- Henmi, no te estoy entendiendo… ¿Por qué Yokozawa no te está ayudando? ¿Dónde está…? – un mal presentimiento lo recorrió. Porque estaba seguro de que su amigo sería capaz de enfrentarse hasta el mismo Isaka padre con tal de ayudar y liberar a su novio.
- Sé que no se enviaron, porque acabo de recibir una llamada de los Kusama, los antiguos tutores de Mamoru-kun… Nadie contesta en el departamento de los Kirishima…
- Bueno, es probable que estén celebrando. Yokozawa me envió un mensaje para darme la buena noticia a eso de las dos y media, creo que estaba contigo…
- Así es, pero… …a las tres y tanto… Isaka-san lo despidió.
OwO
- ¡MIERDA!
- ¡Jajaja, uy, esa boca sucia, Yokozawa! ¿No que eres la persona más recta del universo… aquella que jamás cometería un error en el trabajo… que se mataría el día que lo haga…?
- ¡Claro que sí! ¡Pero esta vez no contaba con que un jumento como tú hiciera la monografía conmigo!
Y recordaba muy bien que pese a desear matarlo minutos antes, Yokozawa había defendido a ambos ante el Catedrático, principalmente a él… Logrando una oportunidad para presentar un trabajo decente…
- Asahina-san – Takano entró como si fuese el dueño de la oficina de Gerencia, pareciendo más alto de lo normal, con una expresión que incluso hizo temblar al Asistente –, vengo a informarle que he acabado mis labores del día, y por ende me iré a casa.
- Cla…claro, Takano-san, pe
- Estoy dejando a cargo a Hatori. Por favor, de presentarse algún tipo de requerimiento, dígaselo a él o a Onodera, ellos me informarán…
- El día de hoy nadie dejará Marukawa – Isaka regresó de su proceso de tortura a los miembros de Japun. Seguía pálido, con manchas rojas en el rostro, y le habló con voz cansada – Estamos haciendo
- Mañana estaré a primera hora aquí – lo ignoró por completo, por lo que Isaka lo miró con indignación – Ah, y lo olvidaba. Me llevo a Kirishima Zen.
- Ta…Takano-san, Kirishima-san está
- Me parece que tienes que lavarte las orejas más seguido… NADIE se irá de Marukawa este día, estamos en
- ME LLEVO A KIRISHIMA AHORA… - no había gritado, sólo alzado la voz, pero logró callarlo – Me parece que ya hizo su canallada del día, no pienso dejar que se salga con la suya…
- ¿Cómo te atreves a hablarme así? ¡NO TIENES UNA PUTA IDEA DE LO QUE HA PASADO EN TU AUSENCIA!
- ¡YA LA TENGO! ¿Y quiere saber lo que le quiero evitar, maldito bastardo? – lo tomó de la solapa del traje. Asahina se acercó, pero sólo logró tomarlo del brazo – Quiero evitar tener que denunciarlo por maltrato psicológico y causante de un posible suicidio – los ojos violetas y cafés se abrieron con espanto – ¿Tienes una maldita idea de lo que significa Marukawa para Yokozawa, desgraciado? ¿Tienes una maldita idea de lo que fue este podrido edificio para él durante los años en los que no tuvo a nadie que se preocupara por él como él suele preocuparse por las personas que ama? Con mis propios ojos lo he visto incluso los fines de semana reuniéndose con los encargados de las librerías para poder ganarse su confianza, invitándolos con su dinero a almorzar en restaurantes finos para lograr que los productos de manga de Marukawa tengan los mejores lugares de exhibición… Cuando había que promocionar un nuevo proyecto en las áreas que él no tenía a cargo, era capaz de quedarse hasta el día siguiente ayudando porque se lo pedían o porque veía a las personas tan desorientadas que le daba tristeza que se orientasen por un rumbo erróneo al final… ¿Y a quiénes felicitabas…? A ellos… Al menos tenían la delicadeza de invitarle un almuerzo o una cena, y es por eso que la gente, aunque le teme por ser tan estricto, también lo quiere…
- Yo…
- Henmi lo ve como a su dios… ¿Alguien que ha hecho tanto por su centro laboral podría mandarlo al infierno, adrede? ¿Alguien que se sonroja y maldice a su novio por cogerlo de la mano en horario de oficina podría haber enviado adrede una novela con su cara, nombre y apellido por voluntad propia, sabiendo que lo verá todo Japón?
- …no…
- Sé que fue un reverendo imbécil – lo soltó – al confiar en la palabra de terceros, pero tiene que entender que acababa de adoptar a Mamoru… de recuperar el cariño de sus suegros… A veces hasta él puede permitirse fundirse en la felicidad… - Isaka bajó la mirada – Yo me quedaré en lugar de Kirishima a ayudarle a investigar, pero déjeme llevarlo a casa… Olvidó el maldito cargador, no tiene cabeza para recordar los números de su familia, y sus dos hijos no tienen por ende a nadie que vaya a recogerlos de la casa de los antiguos apoderados del niño…
- …entonces – lo miró aún más pálido - ¿Yokozawa no fue a casa…?
- No… - todo su ímpetu se le desmoronó como una pared mal construida – Y tengo mucho miedo, y sé que Zen aún peor. Él ha visto cuán autodestructivo puede llegar a ser Takafumi, pero si no fuera porque necesitan el empleo ahora que tienen dos hijos ya lo habría destruido, Isaka-san… Se metió con la persona que más ama y la persona que menos preparada está para soportar este tipo de cosas… - el Gerente apretó los puños y habló con voz grave.
- Mi padre está en camino… En verdad, está en juego también su puesto de trabajo – Takano se preocupó – pero por lo que me dices, lo más importante es encontrar a Yokozawa… Llévate a Kirishima por el ascensor de Gerencia… Kaoru, guíalos y asegúrate de que mi padre no los vea… Le diré que mandé a Kirishima a intentar detener todo este lío…
- Sí – avanzó hacia la puerta y la mantuvo abierta para Takano. Pero él se demoró unos segundos más.
- Kirishima está aguantando mucho, Isaka-san, desde lo de su madre… Creo que debería empezar usted por analizar desde cuándo empezaron a pasar cosas raras en Marukawa. No lo había reportado por ser un evento aislado, y si le soy sincero creí que era una broma de mal gusto de su parte en uno de sus muy típicos arranques de inmadurez, pero… Hace dos semanas recibí un mail desde su correo en el que me invitaba a un hotel – Isaka miró aterrado a Asahina, quien a su vez no daba crédito a lo que oía – Por favor… Haga las investigaciones que desee, pero no meta más a Takafumi… Le puedo jurar con mi vida que él no tiene la culpa de nada…
Isaka asintió levemente y los otros dos se marcharon. Los ojos violetas miraron la pantalla de su ordenador, y suspiró, cerrando los ojos.
- De modo que era cierto…
OwO
Chizuku e Ijuuin se sentían impotentes… Era la cuarta taza de café que Kirishima dejaba caer al piso, y la décima vez que cerraba el documento sin guardarlo. Y la primera vez que lo veían llorar de impotencia, de rabia, de desesperación.
- ¡ARGGG, MIERDA!
- Cierra eso, nos vamos – los ojos miel se abrieron con sorpresa cuando Takano entró y le habló con firmeza – Dejaré a cargo a Chizuku. Sensei, por favor, indíquele todo lo que conozca referente al proceso final de los mangas y las estadísticas.
- Hai – no lo ubicaba del todo, pero si había ido a rescatar a su amigo, era una buena persona.
- Perfecto, Takano-san… Por favor, hágalos dormir… - Chizuku apretó el hombro de su Jefe y este pareció desear besar a Takano.
- Isaka
- Ya tengo su permiso… Ven, tienes que lavarte la cara, te necesito en tus veinte sentidos… - se lo llevó al baño agarrándolo por el brazo derecho, mientras Asahina se encargaba del izquierdo. Le lavó el rostro, y lo peinó, e intentó bromear – Mira qué irónica es la vida… Me encargo del hombre que me quitó a Yokozawa… - le arrancó una sonrisa.
- No te lo quité… Me gané el premio mayor de la lotería llamada Vida… Aunque mientras oía todo lo que le decía, y me contenía de partirle la cara… yo… Me sentí un maldito cobarde… – apretó los puños con rabia.
- No digas eso… Yokozawa sabe muy bien que lo hiciste por Mamoru y por Hiyo… Se fue, estoy seguro, principalmente para no exponerte más a una pérdida de paciencia brutal…
- Sé que no hay justificación, pero… Ryuuichi está pasando por una semana en verdad terrible. Y estaba feliz de poder contar nuevamente con los dos para una serie de proyectos que pensaba asignarles a ambos – Kirishima sonrió con tristeza.
- Me halaga saberlo, aunque sea demasiado tarde, pero… No tengo cabeza para nada… Ni siquiera sé si ya llegó a casa… – se puso a llorar de nuevo.
- Aún no – esas palabras lo aterrorizaron – Pero ya tenemos a medio Tokio buscándolo, no te preocupes. Ahora de verdad te necesito en tu mejor momento, Zen. Creo que ya tienes una muy ligera idea de cómo lo encontraremos…
OwO
Entró con cuidado, sin hacer mucho ruido, y desalojando a la bola de chismosos que habían estado curioseando a Henmi, mientras seguía llorando. Y cerró la puerta.
- Ya te enteraste…
- Sí… Siempre me dio mala espina ese noviecito tuyo…
- Lo sé… Me lo dijiste en cuanto te lo presenté – golpeó el lavado con sus puños – Kuroda… ¿Por qué? Yo sólo me enamoré, quería compartir mi vida con alguien desde siempre, y me entregué a él por primera vez, para ser uno – su amigo se sintió en verdad mal al ver al alegre Henmi de esa manera – Me usó… Me usó para alcanzar su meta de obtener el puesto…
- No, eso no – Henmi lo miró, confundido – Antes de decirte lo que sé, creo que hay algo que debes saber: Tanaka e Iokawa actuaron juntos.
- ¿…qué? Pero, él estaba en el hospital, él
- El plan inicial incluía haciendo a Shiro el papel que Yokozawa-san terminó representando. Shiro debía confundir los manuscritos… llevar la documentación… cargar con toda la culpa… y arrastrar con ello a nuestro Jefe, ya que él habría dado la orden de enviar el documento que Tanaka le entregó… antes de que Kirishima-san regresara… es decir, antes de las tres de la tarde.
- Lo cual nos lleva al mismo resultado…
- No. El plan inicial no incluía que Tanaka ocupara el puesto de Jefe. Ese puesto, pues – se sonrojó – iba a ser mío… - Henmi lo miró aterrado.
- ¿Formaste parte de esto?
- No. Recién me he enterado hoy. Me lo contó Shiro…
Hubo un ligero silencio incómodo, y luego Henmi suspiró.
- ¿Cómo puedes creer en sus sentimientos si actuó como parte de ese dúo de ladrones baratos?
- Porque le dio parte de si a mi hijo… algo que ningún otro amante mío había siquiera pensado hacer.
- De seguro lo hizo como coartada…
- Es una posibilidad… Pero, ¿crees que si su finalidad hubiese sido esa… Asahina-san los hubiese apoyado en todo… como de hecho lo ha venido haciendo…?
El rostro de Henmi pareció abrirse completamente.
- Dame unos minutos, sólo eso te pido…
OwO
¿Él… aquí…?
Esa fue mi primera impresión, mientras esperaba por esa alimaña en ese bar de mala muerte. Era inconfundible, pese a que había ya unas diez botellas de sake terminadas junto a la onceava que debía estar apurando por la mitad. Me asusté. Siempre he visto a Yokozawa Takafumi como el más serio hombre de mi larga lista de conocidos, pero… En ese momento era un despojo humano…
Le oía decir… "La buena reputación nunca dura… No existen los amigos… Sólo el amor es eterno…"
Así que supe que parte del plan de la escoria con la que iba a encontrarme había sido un éxito… y que gracias a Dios aún amaba y era amado por Kirishima…
- Quiero que me haga un favor…
- Dígame, señorita.
- ¿Ve a ese hombre de ahí? – el barman asintió – Es uno de mis mejores amigos, ha tenido una decepción amorosa, el pobre… Me haré cargo de lo que beba y de llevármelo, pero dentro de poco me reuniré con mi pareja y… es sumamente celoso. No deseo que haga un escándalo y le haga pasar un mal rato…
- Comprendo. Es un nuevo cliente, así que no tengo sus datos, pero… Supongo que entenderá que debo tomarlos por si algo sale mal y debe haber un reconocimiento post-morten – la muchacha se estremeció por la frialdad de sus palabras – Es rutina y política del bar…
- Descuide… Es… Kirishima Takafumi…
- Ok, correcto. Yo me
- Buenas noches, preciosa… - su visitante nocturno la abrazó por la espalda, tocando adrede sus encantos femeninos y mirando directamente al hombre, como para advertirle que era suya. El barman se excusó, comprendiendo perfectamente el comportamiento de la bella jovencita y sus precauciones.
- Te ves muy contento – Haruka quitó sus manos de sus pechos, mirándolo con asco mal disimulado. El otro rió.
- Pues sí… La primera parte fue un éxito contundente, a estas horas la editorial americana ya debe haber suscrito ese sustancioso contrato. El martes a primera hora, osea, mañana, Marukawa será un verdadero desastre, y todo por culpa de un tal Kiris… Kapri… aich, Kuroshima Zen o algo así, al que le hackee el correo para enviar el mail de rechazo a la oferta que les hicieron a ellos como primera opción – la mujer tuvo que obligarse a no mostrar reacción alguna – Cualquiera podría pensar que siendo una empresa tan grande cuentan con un adecuado sistema de protección anti hackers, pero… Me fue completamente sencillo, tanto que le regresé su estúpida contraseña inicial… ¿"PapiYokoyatusa"? ¿Qué enfermo podría colocar semejante disparate? ¡Jajaja!
- Jajaja, pues sí… Un enfermo…
- Cuando mañana vayan a esa reunión, ya no existirá probabilidad alguna, y a ese cojudo lo habrán botado a mediodía… Es gracioso, ¿sabes? Yo que solamente deseaba un trabajo tranquilo y relajado de robo en las calles de Las Vegas bajo protección policial, terminé trabajando para una de las editoriales más corruptas de Estados Unidos…
- Un golpe de suerte, en verdad… aunque no termino de entender para qué estás haciendo todo esto…
- Yo menos, pero la paga es buena… Y a ti… ¿cómo te va…? ¿Ya te acostaste con… cómo se llama el tipo…? – Haruka palideció, pero como el tipo encendía en ese momento su cigarrillo, decidió jugársela.
- ¿Importa el nombre? Tú no me dices nada de tus planes…
- Jajaja, cierto, cierto… Lo nuestro es sólo… - metió su mano por debajo de su falda, incomodándola con su manoseo. El barman apretó los puños al verla al borde de las lágrimas – carne… Carne ardiente y húmeda… ¿Hoy me darás a probar un poquito, cielo…? – ya se acercaba a morder uno de sus pezones, cuando…
- La cuenta… por… favor… - Yokozawa acababa de acercarse a la barra, tambaleante, con el cabello sobre los ojos y oliendo a alcohol. Haruka estaba incapacitada para hacer la más mínima seña, por lo que el hombre tuvo que sacarla, a regañadientes.
- Son cuatro mil yenes, caballero…
- ¿Qué…? No, no tomé tanto…
- Ja, lo mismo dicen todos los borrachos… - soltó a la joven y se dedicó a mirar a Takafumi, con la maldad viva en sus ojos.
- Hem… - miró con disimulo a Haruka y ella hizo un pequeño asentimiento, aprovechando que el otro miraba Yokozawa – Oh, cierto… Fueron cuatrocientos, le pido disculpas, caballero…
- ¿Cuatrocientos? – el tipo habló indignado.
- Oda… - la pobre intentó callarlo, pero fue imposible.
- Esta botella cuesta cuatrocientos… y que yo sepa este idiota bebió más de diez… Puedo no vestir terno, como éste – empujó a Yokozawa, quien sólo se dejó hacer – pero sé hacer cálculos…
- Es que…
- Tenga… - dejó cinco mil yenes en la barra, lo último que tenía y susurró – Lamento el mal rato… quédese con el cambio… - rodeó al delincuente e caminó hacia la salida. Haruka volteó el rostro para que no la reconociera, pero
- Sabes, amor… Nuestra relación carnal hoy tendrá que esperar… Ese tipo se ve bueno – lo miró horrorizada – Sabes muy bien que cuando algo bueno aparece las cosas se ponen interesantes… y por ende no deben dejarse pasar… - se levantó de la mesa, con ella casi pegada a sus talones dispuesta a golpearlo en la nuca, cuando – Ay, mierda… Tengo reunión a las siete para concretar lo de la bendita firma del contrato, me quedan veinte minutos, estoy retrasado… Te acerco a donde me indiques...
- No, no te preocupes… Como no sabía si tenías planes o no – miró a la disimulada y vio a Yokozawa perdiéndose en los baños – quedé con una amiga para vernos…
- Hum… ¿Amiga, o con colgante de carne…? – le agarró con fuerza el mentón.
- Amiga. Me parece que entenderás que no tengo ganas de estar con otro hombre que no sea él…
- Sí, sí… pese a todo eres una soñadora… En fin, cielo. Nos vemos – le robó un asqueroso beso que ella tuvo que soportar valientemente.
Lo esperó en la barra, por si Oda regresaba, pero no. Yokozawa se acercó a la puerta, dispuesto a volver a entrar, pero ella lo detuvo.
- Ya fue suficiente, es hora de ir a casa, Yokozawa-san…
- ¿Haruka-san…? – logró reconocerla, pese a la embriaguez.
- Hai… Gracias – se despidió del barman y luego paró un taxi - ¿Cómo se le ocurre beber tanto en esta zona? ¿Dónde está Kirishima-san…?
- …Marukawa… Me echaron… - no tuvo que escuchar más para entender.
OwO
- Gracias por recogerlos, madre…
- No te preocupes… - Saki lo abrazó, pero Zen ya no tenía lágrimas – Tus padres los están cuidando allá, y Kotaro está recorriendo editoriales… Siempre cabe la posibilidad de que haya ido a buscar empleo, tal vez amigos o conocidos…
- Lo dudo… Lo vi muy mal… Él…
- Llegamos… - la voz de Haruka los hizo reaccionar lentamente.
Kirishima los observó. Él aferrado a la cintura de ella para no caer, casi sin enfocar nada, y ella conteniendo las lágrimas. Caminó lentamente y lo recibió en sus brazos, apretujándolo, intentando devolverle sus energías con su amor.
- ¿Dónde…? – Saki preguntó con un hilo de voz.
- En un bar. Estaba con un conocido cuando lo vi… Debió haber deambulado mucho, porque es el último bar en el que podría haberlo imaginado… Felizmente no le robaron nada, tenga – le entregó su billetera – Tuve que sacarla para obtener las llaves, se durmió un tramo del camino…
- Gracias… - la tomó de las manos y por fin se echó a llorar. Haruka la abrazó, intentando no contagiarse demasiado.
- Amor… - pero la voz dulce de Zen las hizo voltear – Mi amor… Ya estás en casa, cielo…
Qué diferencia…
El "cielo" dirigido por Kirishima-san sonaba a rosas y algodón de azúcar, mientras que el de Oda a mierda y perversidad…
Lo adoraba… Se veía en cada célula de su piel, en cada mirada. Lo acunó, pese a que eran casi igual de altos, alzándolo en brazos, como a un bebé. Y cuando Yokozawa-san lo enfocó en su campo visual, se aferró a él con fuerza… llorando como un deudo de sangre.
Y cuando su madre quiso acercarse, gritó, suplicando porque nadie más lo mirara. Sólo quería ser visto y protegido por él…
No pude preguntar nada. Salimos por donde entramos en un suspiro…
Lo llevé a su amor… hasta ahí…
Era lo único que me podía permitir hacer por la persona que amaba en ese momento…
OwO
Kirishima recordaría, antes de morir, que esa fue la noche más larga de su vida… Las mujeres habían regresado un par de horas después, para llevarse a Sorata, y la ropita de Hiyo. Aferrado a él como un pequeño koala, Takafumi ni siquiera había reaccionado cuando su madre se acercó para hacer que su gatito se despidiese.
Sin embargo, al final, no se lo pudo llevar, porque el animalito se agarró a su dueño con las garritas, ganándose el ser aprisionado amorosamente entre los dos, por el menor. Kirishima aguantaba su dolor, tanto mental, sentimental y físico, sin quejarse, pese a que llevaba mucho tiempo en la misma posición, pero…
Pero Takafumi estaba roto… y aunque sabía que su amor era el mejor pegamento, temía que si lo soltaba las piezas pegaran mal y todo se volviese un puzzle mal resuelto.
Aproximadamente a las dos de la mañana, besó su frente al sentirlo moverse dos milímetros, lo que le permitió a su brazo aprisionado respirar levemente.
- ¿Te traigo algo de tomar…?
- …no.
- ¿Te doy algo de tomar…? - le levantó el mentón con intenciones de besarlo, pero suspiró ya que, aunque no opuso resistencia, tenía los ojos muy apretados – No me prives de ese cielo azul, por favor…
- …mis ojos son horribles… El mejor color es la miel…
- Por ser dulce… Pero yo quiero que tu azul me refresque, meza o en el mejor de los casos me alborote todo… - logró sonrojarlo – Sólo te pido eso… Si quieres nos quedamos aquí hasta morir, eso no importa con tal de irme contigo entre mis brazos… Pero mírame… - con miedo, abrió los ojos. Y cuando enfocó los miel, empezó a llorar de nuevo - ¿Por qué lloras, mi amor…?
- Por mi culpa nos quitarán a Mamoru…
- No voy a permitir eso. Hasta que estés bien, trabajaré en dos lugares al mismo tiempo…
- No… ¡no quiero que me dejes! – este comportamiento era mucho más aterrador que el agresivo.
- Iremos juntos… - dejó de llorar – Tú y yo… Sólo aceptaremos trabajar en donde tú y yo podamos estar juntos…
- Pero…
- Yo tampoco quiero irme… Menos ahora que no me rechazas… - lo cubrió completamente, pegándose a él.
- No… Zen, espera…
- No te haré el amor… Hoy no, al menos… Pero quiero sentirte… quiero que te acuerdes lo mucho que te amo y deseo… Si no valieras lo que vales, te dejaría por ser tan coqueto…
- …sólo lo soy contigo…
- Igual es… Tu castigo será dormir desnudo en nuestra cama, a partir de hoy – Takafumi sonrió levemente, haciéndolo suspirar - ¿Ves? Eres cruel, me seduces cuando sabes que no puedo hacer nada…
- Te vas a cansar de mi... – fue un susurró, pero él lo oyó.
- Ya van casi dos años, Takafumi… al menos para mí. Recuerda que quien se enamoró primero fui yo… Si no te amara como eres, en todos tus estados, si no te considerara el más hermoso para mí, habría desistido la primera vez que me rechazaste…
- Pensabas hacerlo por lo que dije en esa azotea aquella vez…
- Pensaba no buscarte hasta que te dieras cuenta de que podías extrañarme al menos como amigo, pero amarte… Dejar de amarte no forma parte de mi historia. Si te considerara indigno de mis sentimientos, probablemente ya no estarías a punto de quedarte desnudo a mi merced… Y probablemente me aprovecharía de ti, y luego me iría con alguien más…
Yokozawa sabía muy bien que eso era cierto, pero cada que recordaba lo que había pasado, sentía tanta vergüenza, que se ponía a llorar. Su incompetencia había dejado a Kirishima como un Jefe irresponsable y mentiroso… Y aún le dolía el que Tanaka se hubiese quedado con su puesto: era como si Henmi lo hubiese planeado todo, y cada que lo pensaba, deseaba morirse.
- Te juro que voy a descubrir quién o quienes pusieron esa trampa y me encargaré de que paguen por eso… Te lo juro. Ahora júrame tú que nada va a cambiar. Yo te amo. Yo te voy a proteger… Yo te voy a ayudar a olvidar… - limpió las lagrimitas que caían – Si quieres que estemos solo tú y yo, estaremos solo tú y yo… Si
- Mañana… quiero a Hiyo y a Mamu aquí – habló bajito.
- Le diré a tu madre que los traiga…
- Pero que no entre…
- Está bien, no entrará… - apartándose sólo lo necesario, empezó a quitarle la ropa. El dolor de su amor era tan grande que se dejó hacer sin oponer resistencia – Alza las caderas… Bien… - quería tocarlo, amarlo, pero se contuvo. Con cuidado, manteniéndose en su campo visual, se quitó todo, hasta quedar como él – Ahora sí… A dormir…
- …perdóname por no dejarte salir… pero… - esperó a que completara su idea - …cada que recuerdo cómo me gritó, tengo miedo a que aparezca y vuelva a hacerlo…
- Nadie te va a volver a tratar así… y aún si lo intentan, esta vez yo te protegeré con uñas y dientes… Tú y yo tenemos la capacidad de adaptarnos a los peores escenarios, cielo… Recuerda que somos dos sobrevivientes… - Yokozawa asintió. Él le acarició el rostro, sonriéndole – Así me gusta… que reconozcas lo lindo y valioso que es mi amor…
- …no soy lindo… - Kirishima lo hubiera amado en ese momento, pero la mirada que le lanzó fue suficiente para hacer que Takafumi soltara un suave gemido.
- Cierto… Eres el hombre más precioso del universo…
OwO
Al final… Danna-sama no pidió explicaciones… Es más, parecía no saber nada del estropicio. Mencionó que había recibido una muestra muy interesante de literatura, pero que deseaba leerla antes de dar su veredicto… Y sobre Yokozawa y Kirishima… Ni siquiera pareció reconocer los apellidos.
- Te juro que estoy a un paso de volverme loco… - sentados en la sala de su departamento, Isaka se estrujaba la cabellera, mientras Kaoru lo miraba fijamente - ¿Por qué? ¿Por qué Marukawa… por qué ellos…?
- Marukawa es la más importante de Japón… Y el trabajo de Ijuuin-sensei fue copiado por uno de los autores estadounidenses… Es obvio que necesitaban adelantarse a la firma de nuestro contrato para poder figurar como los "oficiales", mientras los mangas de nosotros pasarían a ser la "copia del original"…
- ¡Pero son años de publicaciones!
- El mercado americano sólo confía en el producto americano… Es más, estoy seguro de que lo pasarían todo como una especie de anécdota insignificante… una especie de precuela, recuerda que son expertos en eso…
- Y encima yo con mi mal manejo del estrés… No me perdonaré si algo le pasa a Yokozawa… - sollozó. Su novio se arrodilló a su lado y lo abrazó – Debiste decirme… ¿por qué actuaste a mis espaldas…? Mira ahora, Kaoru, una familia está a punto de destruirse por mi culpa…
- Ellos ya han pasado por peores cosas, y además, no todo está perdido… Pero muy al margen de los Kirishima, yo no quería que el daño te alcanzara… Ya tenías una cantidad de problemas, y que encima te cayera la amenaza de esta empresa desgraciada… No podía permitir que te estresaras más…
- Pero mira lo que hice… Takano tiene razón, le rompí el corazón a ese idiota…
- Tiene más razón en lo de que Kirishima puede destruirte…
- ¿Cómo puedes bromear? – lo miró indignado, pero fue besado con amor.
- Lo hago porque sé que las cosas se solucionarán…
- ¿Cómo puedes afirmarlo?
- Porque me veo en Kirishima-san. Tú y yo no tenemos hijos… aún… De modo que sería capaz de golpear incluso a tu padre si él te hiciera daño – lo sonrojó – Sólo me preocupa Tanaka-san… - se miraron.
- Oí que Kurinawa rompió la relación…
- Veo que los de Ventas son muy chismosos…
- En realidad oí la conversación entre Kuroda y él. Vino a avisar que su hijo fue salvado por Iokawa, y Henmi a su vez se desahogó con él…
- Ya veo… Era obvio que Shiro no podía ocultarle esto a la persona que ama ahora que ya todo está en terreno editorial, por así decirlo… Tanaka es quien ha perdido más… Adora a Henmi. Por eso ha preferido ser el malo de la historia para que él se vea libre de todo… por si tú o Kirishima-san en algún momento levantaban una investigación y lo incluían por ser Asistente de Yokozawa…
- Jamás haría eso… Hace un par de semanas recibí una solicitud de Yokozawa para que le aumentaran el sueldo a Kurinawa por ser más que su mano derecha… Y ahora que es una especie de padrastro para ti y para mí… yo – el timbre sonó.
Y cuando la cara pálida del visitante los saludó desde el umbral… entendieron que las cosas podrían mejorar de golpe… o terminar de irse a la mierda.
OwO
Tanaka manejó casi sin ser consciente de que lo hacía. Sólo deseaba llegar a su departamento porque se suponía que el cuerpo humano debe dormir entre seis y ocho horas diarias…
Pero, ¿cómo se le explica eso a un corazón roto?
Abrió la puerta, dejó las llaves en el aparador que estaba al costado del umbral… Se calzó las pantuflas, casi sin notar que había algo diferente… Y caminó como muerto hacia la cocina.
- Ya te he dicho que… debes quitarte el abrigo y colgarlo en el perchero… El smog se pega a la ropa, podrías contaminar la comida…
- …Henmi… - se detuvo, y volteó hacia él. Lo había estado esperando sentado en el sofá, probablemente muriendo de frío, ya que estaba sólo en camisa – …y yo te he dicho que no salgas sin abrigo…
- Tenía calor… Además, si me lo puse… - señaló el perchero. En efecto, ahí estaba uno más pequeño que el suyo – Y te robé un poco de café…
- Tú… no eres un ladrón… - se acercó. Y se puso de rodillas frente a él – Tú no…
- Tú tampoco… ¿o es que vas a seguir mintiendo para no dañarme…? – el mayor sollozó, y se abrazó a sus rodillas – Viejo y cojudo… además de gay…
- …respeta a tus mayores…
- Me vale poco… Aún no creo en ti – Tanaka lo abrazó más fuerte – pero te prometí darte el beneficio de la duda… Tenemos trabajo, Tanaka-san…
- No quiero que – le alzó el rostro y lo obligó a fusionar el negro de los suyos con el azul de los otros.
- Ahora mando yo.
OwO
Hacía una hora que la casa olía a Hiyori, y se oía a Mamoru… pero tal y como les habían indicado previamente Saki y Haruka, los niños no entraron a la habitación. Sabían que papi estaba malito, y no debían hacer ruido ni molestarlo, así que… al menos se limitaron a cumplir lo segundo, ya que lo primero era imposible, puesto que los nervios los habían vuelto torpes y se les caía todo de las manos.
- Shhh…
- Perdón…
- …cositas bellas… - Kirishima sonrió al ser despertado por una sartén que acababa de ser tirada al piso, aparentemente por Mamoru. Y luego se dedicó a mirarlo: la sábana le cubría la mitad del cuerpo, a lo largo, por lo que tenía una deliciosa y tentadora vista de su piel blanca… Esa espalda que le gustaba saborear desde atrás… y esa pierna que a veces recorría antes de irse más por el sur… - Va a ser muy difícil, pero te amo…
- ¿Mmm…? – su Adonis despertó, y lo primero que hizo fue sonreírle, arrancándole un suspiro en el acto – ¿Ya amaneció?
- Hai…
- ¿Y qué hacías…?
- Te observaba… Definitivamente este color de sábanas combina con tu piel – lo acarició, sonrojándolo.
- ¿..vinieron…?
- Hace una hora… Y andan destruyendo tu cocina, mi amor… - acarició su carita – Voy a tener que ir a trabajar…
- Lo sé… - se aferró a la sábana. Kirishima besó su hombro desnudo.
- Puedo intent
- No. No busquemos más líos. Los niños me cuidarán.
- ¿De verdad…? – siguió acariciándolo.
- Sí. Ya tienes bastante con todo el problema que te he generado…
- Tú no me has generado ningún problema… Bueno, sólo uno: el tener que amarrarme las pelotas para no hacerte el amor… - Takafumi se sonrojó aún más – Aunque más que problema eso es una tortura. Me desquitaré cuando llegue el momento…
- Cállate… - Zen sonrió, y lo besó. Takafumi lo abrazó, atrayéndolo, con lo que ambos cuerpos quedaron pegados el uno al otro.
- No me hagas esto… - susurró – Eres demasiado hermoso…
- …Zen…
- Te deseo, y lo sabes… Pero te quiero bien, fuerte… para que puedas recibirme sin que ningún recuerdo se interponga – el menor asintió, acariciando su rostro – Te amo…
- Yo también… - le sonrió.
- Tienes que regresar… Todos sabemos lo excelente que eres en el trabajo… Todos estamos orgullosos de ti… ¿Lo harás? – asintió – Tómate todo el tiempo del mundo, no hay prisa… Sólo quédate con nosotros... Nuestros hijos nos necesitan… - Takafumi sollozó, y él limpió sus mejillas.
- Nos lo van a quitar, ¿verdad? – el otro negó, acomodándole los mechones negros tras las orejas.
- Hay una posibilidad, si… Pero el mundo no se acaba porque una puerta se cierre. Todas las familias, incluso las heterosexuales, incluso las de padres y madres solteros pueden un día pasar por un momento de falta de empleo… ¡Pero salen adelante! La única cosa que me pone triste ahora – Hiyo y Mamoru escuchaban tras la puerta – es que no podré darte el matrimonio de ensueño que pensaba para dentro de un par de meses… - su voz sonaba en verdad triste.
- No necesito casarme contigo para ser tuyo… baka… - los niños sonrieron con ternura al imaginarlo sonrojarse – Así, sin papeles… Yo ya soy Kirishima Takafumi… - oyeron un suspiro y luego la habitación se llenó de silencio. Los dos se alejaron, un poco apenados, y con la carita baja, hacia la cocina.
- Suena lindo… Lindo… ¡Lindo! – volvió a besarlo, riendo. Y luego se abrazaron – Te adoro… Todo este nubarrón pasará, mi amor, y luego recuperaremos la calma para disfrutar de nuestras carreras y de nuestros hijos… Te lo juro.
OwO
Zen llegó a Marukawa, y ni bien pisó el tapete de ingreso todos se le vinieron encima. Algunos con cajas de bombones, otros con cartas, y alguna que otra con peluches… Todos para Mamoru y Takafumi. Se notaba que esta vez no era el afán de conseguir una primicia, sino el alcanzar la tranquilidad de la certeza de saberlo bien. Su novio suspiró aliviado: como él sospechaba, lo amaban. Pero él sólo lo amaba a él y a sus hijos.
- Al fin llegas… - la voz de la persona que odiaba más en el mundo en esas últimas horas lo hizo voltear, con una mirada criminal que Isaka logró sostener – Ya que Takano te sacó de acá como a un perro faldero supuse que llegarías temprano…
- Es temprano. Ser Editor Jefe me permite la atribución de llegar en el momento que pueda siempre y cuando cumpla mis horas… Y como sabe… mi casa es un infierno en estos momentos… - los ojos violetas miraron por una milésima de segundo el piso.
- Las personas cosechan lo que siembran… - estuvo a un paso de saltar a su cuello – En fin. Te advierto que se te descontará la mitad del sueldo de este mes a causa de tu estúpida orden… - lo miró aterrado.
- ¡YO NO LA DI, SANCIONE A TANAKA POR MENTIR!
- ¡CONOZCO A TANAKA DESDE QUE SOY UN NIÑO!
- ¡ME VALE MIERDA, INVESTIGA, MALDITA SEA!
- ¡NO ME TUTEES, HIJO DE
- ¿Qué pasa acá, Ryuuichirou? – esta vez sí los ojos violetas se abrieron con espanto. Tras Zen, se hallaba el Presidente… Danna-sama… Su padre.
- Hem… pues… Pa… Presidente, yo
- ¿Es este hombre, Kaoru…? – a espaldas del anciano apareció un Asahina que evitaba los ojos miel de Kirishima.
- Hai…
- Bien… A mi oficina los tres en este preciso momento… - se adelantó, sin mirar a nadie. Ryuuichi miró a su novio sin entender nada, pero este negó con la cabeza.
- Yo llevaré esto a Japun… - Henmi recibió los regalos y su maletín – Vaya, Kirishima-san… Vaya…
Aún sin entender nada, pero temiéndolo todo, Kirishima avanzó tras ellos. No lograba escuchar los susurros de la pareja, y menos podía ver el rostro del Presidente, pero… Estaba aterrado… Tenía mucho miedo. Su celular vibró, y aunque en otras circunstancias no lo habría mirado, esta vez sí lo hizo: "Me avisaron los Kusama que Zenta-kun está recuperado… ¿lo traes? Te amo".
Ver ese "Te amo" y el "Me avisaron" indicaba que al menos se había movido un milímetro para alcanzar su celular, y que no estaba resentido con él. Así que sonrió. En esos momentos importaba más su Takafumi que el que le pudieran gritar o
- Siéntate – la fría voz del mayor de todos lo trajo de nuevo a la realidad. Ya estaban en la oficina de Presidencia.
- Isaka-sama, yo
- Kirishima Zen… Jefe de Japun… La persona que suscribió el contrato millonario sobre Ijuuin-sensei… El que pidió aumento el día de ayer…
- …así es… - estaba cada vez más tenso.
- Sé por Kaoru que ese aumento fue otorgado… Y que Ijuuin jamás funcionaría sin usted a su lado… - un calorcito se extendió hasta sus mejillas. ¿Acaso le pedirían perdón, y le pedirían que fuese por su novio? Ja, como si fuera a hacer bajo las mismas condiciones, ¡tendrían que darle ciertos privilegios!
- Sensei es muy capaz, sólo que a veces peca de ingenuidad y falta de confianza… Yo sólo cumplo con mi trabajo…
- Sí, eso es exactamente lo que quería oír… - miró su pantalla - …y como debería funcionar – una impresión empezó y terminó en el mismo instante – Sin embargo, ¿era parte de tu trabajo también el enviar este mail…? – casi le tiró la hoja impresa. Y Zen vio con horror el Asunto.
- "Disolución de Contrato Za-Kan…" – por un instante se quedó en blanco – Juro… juro que no envié este correo…
- ¿Tienes un hermano gemelo, entonces? ¿O tu cuenta de correo lo tiene? Porque, como hemos comprobado, fue enviado desde la página web de acceso externo…
- Ayer estaba en mi casa, con mi pareja, lo juro… ¡Takano Masamune lo sabe!
- ¡YA SÉ QUE ESTUVISTE CON ÉL, MALDITO MARICA! – Zen se quedó con la cara de espanto instalada en sus facciones. Era la primera vez que alguien lo llamaba de esa manera… y por primera vez fue totalmente consciente de cómo lo veía ahora la gente – Acabo de decir que lo enviaron de la web… lo cual podrías haber hecho desde tu maldita casa...
- Danna-sama, tal vez
- Ya he discutido contigo los cuatrocientos casos hipotéticos, pero ninguno exime a Marukawa de la pérdida de ese contrato que nos podría haber llevado a la cima, Kaoru… Estás despedido – Zen empezó a llorar, aunque sin parpadear, manteniendo los ojos fijos en la mirada violeta del anciano – Da gracias al cielo que Kaoru me ha hablado de tus hijos, de lo que podría pasar ahora que ninguno tendrá empleo, y sobretodo el hecho de que enviaste ese mail antes de que se cumpliese el plazo de reconsideración… Porque si hubiésemos tenido que pagar una multa… te habría metido a la cárcel…
- Soy inocente – habló con frialdad. Y se puso de pie – Algún día, no muy lejano, ni muy cercano… la verdad saldrá a la luz, y ese día me suplicará regresar, igual que a Takafumi…
- Entonces denúncianos. Si eres capaz de probarlo, hazlo, y no sólo los reincorporaremos… Te nombraré Gerente – su hijo lo miró con espanto.
- No me interesa ese cargo ni ese título… Tengo algo más valioso que se llama dignidad y familia – pese a las lágrimas, alzó el rostro con orgullo – Son dos cosas que no se desechan en medio de gritos ni despidos arbitrarios sin una investigación de por medio…
- ¿Ah sí, ahora somos injustos…?
- Descúbralo usted mismo… Llevo más de diez años trabajando con Ijuuin, desde la época en que Za-Kan era una suerte de estudiante de cocina que trabajaba en un puesto ambulante en el mercado… - Kaoru miró al piso, mientras Ryuuichi no despegaba la vista del escritorio – Es el padrino de mi hija… Estuvo conmigo cuando Sakura murió, y era yo el que parecía un despojo humano. Me ayudó a recuperarme en tiempo récord, y fue el primero en saber que algo había cambiado, y aunque no logra entender aún cómo es posible ello, nunca me ha llamado marica ni me ha mirado con asco…
- …ese comentario, yo
- Me vale bien poco lo que usted piense de mis sentimientos. Estoy enamorado de un hombre, vivo con él, le hago el amor, me voy a casar con él… porque lo amo. No estoy con él porque seamos enfermos, ninfómanos, o promiscuos… Me enamoré de él al ver que a diferencia de los ineptos de sus subordinados, exceptuando a Kurinawa, era el único que empezó a pensar con inteligencia, y reflotó muchos de los proyectos de Esmeralda y las otras áreas, con sus aportes para la difusión de los mangas… - Isaka padre bajó la mirada – Así que… gracias – los tres lo miraron. Sonreía, con una expresión que parecía fuera de lugar para el momento, limpiándose las lágrimas – Nos han hecho un favor enorme. Dos personas que valen tanto no pueden seguir trabajando en un lugar en el que la seguridad de los empleados es la última cosa en la lista de prioridades.
- Kirishima-san…
- Descuide, Asahina. No voy a hacer nada contra su juguete sexual – Isaka lo miró aterrado, mientras el Presidente los miraba confundido – La humillación que le diste, pequeño hombrecito, no lo va a marcar de por vida, que es lo que quisiste hacer – casi, casi, rozó narices con Ryuuichirou – Yo estaré ahí para él… Hasta el final de mis días, estaré para él…
OwO
- No volveré a dibujar. O me llevaré Za-Kan a otra editorial…
- Tú haces eso y yo te la corto, en vista de que no la quieres usar en el pobre de Chizuku…
- ¡Kirishima-san! – el pequeño asistente se sonrojó a extremo.
- ¡Deja de bromear, mierda! – Ijuuin-sensei lo tomó de la solapa del traje y lo zarandeó – ¡Pelea! Todos aquí podemos atestiguar que serías incapaz de hacer todas esas cojudeces, ¡junto a Yokozawa eres el mejor empleado de Marukawa!
- Junto a Takafumi soy el mejor empleado del mundo – su sonrisa lo desestabilizó – Calma, Kyo… El hecho de que me vaya no tiene que ser la excusa para que te dejes llevar por tus inseguridades, ¿entendiste? – el mangaka lo abrazó, llorando. Todos en Japun estaban muy tristes, pero Misaki era el que lloraba con más sentimiento – Pobre de ti que raptes a Takahashi para violarlo, soy amigo de Usami-sensei…
- …ya lo he entendido… Ahora me gusta otra persona… - Chizuku se ilusionó, pero la tristeza pudo más que sus sentimientos.
- Entonces lucha por él, imbécil… Y ya deja de manosearme, sólo me dejo toquetear por mi Takafumi… - se separaron. Le sonrió de manera fraternal – Promete que seguirás adelante con este proyecto…
- …te lo juro.
Todo Marukawa estaba de luto… tanto, que ni siquiera tuvieron alma para decirle adiós. Simplemente se limitaron a ayudarle con sus cosas, para meterlas al auto, que obviamente debería vender pronto, y enviaron saludos a su familia. Prometiendo que se los daría, les sonrió, aguantando las ganas de llorar, que habían regresado, ante la idea de dejar ese segundo hogar en el que había conocido a su amor. Pero al voltear, las lágrimas se le fueron a la mierda…
- Lamento que todo haya acabado así… Le puedo recomendar un par de edit
- De ti no quiero ni la hora… Eres un maldito abusivo – se enfrentó a un Tanaka que ni siquiera parpadeó – Usaste a Henmi porque es muy inocente, ¿verdad? Juro que si se descubre que tuviste algo que ver en esto, te meteré a la cárcel por ello y por violación…
- Estaré dispuesto a colaborar en todo momento… - Zen lo agarró del traje, colérico.
- No vale la pena – pero Henmi lo separó, y lo tomó del brazo – No vale la pena… Lo acompañaré, vamos, vamos, Kirishima-san… - el joven se lo llevó. Dejando atrás decenas de miradas acusadoras.
OwO
- De haber sabido que estabas tan necesitado de sexo le habría propuesto a Takafumi un trío…
- No diga cojudeces, Kirishima-san… - le había invitado un café en un pequeño puesto ambulante – No es momento de jugar...
- Lo sé, chibi… Pero si no bromeo, me voy a poner a llorar – lanzó una risa nerviosa y apretó los dientes, sin apartar la mirada de su taza - ¿Qué voy a hacer, Henmi…? Si le digo esto… lo voy a perder… Ahorita es una figurita de cristal rota recién restaurada…
- Entonces no le diga nada – lo miró – Estoy seguro de que todos ayudaremos en Marukawa… Si se le ocurre llamarlo a la oficina, diremos que está en una comisión, lo cual es coherente, considerando que acaba de firmar un contrato… Mientras, usted puede ir buscando otro empleo… Mire, imprimí este listado de editoriales medianas, y éstas otras pequeñas…
- ¿Cómo así? ¿Acaso ya sabías lo que iba a pasarme…? – lo miró con sospecha, pero Henmi no se ofendió.
- Suelo venir a las siete de la mañana, ¿recuerda? Isaka-sama anduvo buscándolo por todos lados…
- ¿Y por qué no me llamaste?
- …no quería que Yokozawa-san se enterara… Pensaba echarme la culpa, pero habría sido peor que creyeran que usted autorizaba que yo maneje su cuenta de correo… - Zen lo observó, mientras el rostro de Henmi mostraba su congoja e impotencia.
- Ahora recuerdo… que dijiste que eras huérfano… Ciertamente eres igual a Takafumi, ¿no serás un bastardito de Kotaro-sama…?
- ¡Kirishima-san! – rió a carcajadas – No es gracioso…
- Jajaja, gomen, gomen… De todo esto, lo que más le duele a Takafumi luego de la humillación, es creer que lo traicionaste… Pero yo te creo incapaz de hacerlo…
- Jamás lo haría… Yo lo admiro mucho…
- Y él te quiere mucho, así que confiaré en tu criterio – tomó las listas, y las leyó – Hay un par cerca de aquí, de las medianas… Comenzaré con esas…
- Si gusta puede dejar sus cosas en mi departamento, para que no lo vea con ellas… Tome – le dio las llaves – Yo tengo una copia adicional, si gusta las deja dentro de la maceta de afuera, o me las trae mañana a la hora del almuerzo.
- Gracias, Henmi… ¿Cuál me recomiendas para empezar…?
OwO
El día que tenté el puesto de Jefe de Japun… Sakura recayó. Era el sexto mes de embarazo, de un embarazo que incluso a mí me tenía enfermo. Dicen… que esperar a una niña hace que las mujeres sientan los peores síntomas, y mi mujer de veras que estaba muy mal. Supongo que mi Hiyo necesitaba todo eso para convertirse en el precioso ángel que es ahora…
Fue tan sencillo… Simplemente hablé, y hablé, y hablé, y mostré mis habilidades de editor en un simple storyboard, y a la hora siguiente ya tenía mi escritorio, casi personalizado…
Entonces… ¿por qué mierdas ahora nadie me acepta siquiera el CV, maldita sea? ¿He perdido el toque…? ¿O es que esos hijos de puta de verdad cumplieron la amenaza de ese malnacido hacia mi Takafumi…?
Kirishima se despidió con una reverencia del último recepcionista. Ya era la hora equivalente a su salida de Marukawa, y el que nadie lo hubiese llamado de casa indicaba que todo estaba bien. Cerró los ojos un instante, y luego se subió al auto para ir al departamento de Henmi.
Dejó todo en una esquinita, junto con un pastel de agradecimiento. Y luego tomó la ruta al departamento de los Kusama. Necesitaba un poco de apoyo moral, y tal vez desahogarse antes de llegar a ese santuario…
- En verdad el mundo está lleno de crueldad… e injusticia…
- Akihiko es abogado, y tiene un millón de conocidos que también lo son. Le llamaré para
- No, déjalo, Hiroki… No quiero que nadie se entere, aunque es obvio que él sí lo sabrá, por su novio… - tomó un sorbo de té – Ahora sólo me aterra lo de Mamoru… ¿y si voy donde la Asistenta Social…? Podría decirle que estoy buscando empleo, y que mis padres y los suyos, además de nuestros ahorros, cubrirán los gastos hasta que encontremos trabajo…
- Sería de ayuda, pero podrían también negar de plano todo… Recuerda que se comprometieron a aclarar el tema de los ingresos de ambos… en una semana… - Zen se estrujó los cabellos.
- ¿Qué hago…? No sé qué hacer… - y el llanto empezó a fluir de manera incontrolable. Nowaki y Hiroki se miraron entre sí, con impotencia, pero antes de que siquiera pudiesen abrazarlo, una bolita rubia de pelos se le subió encima, y le lamió la carita - ¿…Zenta-kun…? – maulló – Estás más lindo que nunca… - lo abrazó fuerte, y el gatito se dejó hacer.
- Si Mamoru no sabe que está vivo… tal vez lo mejor sea darlo en adopción…
- No. Dijimos que sería de Mamu, ya que Sorata es de Hiyo… Me lo llevo – bebió el último sorbo de té, y se puso de pie, con el nekito en brazos.
- Le compramos sus cositas… - trajeron un arbolito artificial para dos gatitos, y dos juguetes con forma de ratoncito.
- ¡Gracias!
- Nosotros seremos sus garantes en el peor de los escenarios… También consultaré con mis amigos si saben de alguna convocatoria. Tal vez Miyagi-sensei sepa algo… - Hiroki acarició la cabecita de Zenta.
- Gracias.
- Ten fe… Todo irá bien – Nowaki le sonrió dulcemente.
- Hai... Tengo mi mayor fuente de esperanza y fortaleza conmigo…
OwO
Mientras tanto, en el edificio de los Kirishima, frente a la puerta de acceso, un auto esperaba. Era negro, sospechoso, y cualquiera, al oír lo que ocurría en el piso de la pequeña familia de cuatro… bueno, cinco…, habría sospechado que los gritos de los niños provenían de una sesión de tortura.
- ¡NO PUEDE ENTRAR!
- ¡POR FAVOR!
- …de modo que ese enano baboso te gritó y tú te tiraste al olvido… Típico de ti… - Takano estaba de pie frente a la cama de Takafumi, mirándolo molesto, con los niños jalándolo del pantalón, sin éxito, mientras el susodicho yacía hecho bolita entre las sábanas.
- Déjame solo…
- Lo haría, pero mis sobrinos no merecen ver esta pobre imitación de madre… - Takafumi alzó el rostro levemente.
- ¡POR FAVOR!
- Míralos… Tristes, desnutridos, sucios, flacos, feos, mugrosos… Hasta apestan.
- ¡Tío Masamune! ¡Nos bañamos en la mañana! – se quejaron, medio aguantando las ganas de llorar y de reír.
- ¿Y no les da vergüenza haberlo hecho tan mal? Eso de ahí es un granito de arroz saliéndote de la nariz, Mamu… - los hizo reír a los tres.
- …siempre fuiste y serás un imbécil… Vengan… - los dos corrieron y se acurrucaron bajo sus brazos, como pollitos.
- Ese es tu papel… Ellos te necesitan fuerte, no al revés…
- Lo sé… Gomen… - por respuesta se le acurrucaron más, llenándolo de calorcito.
La puerta de calle se abrió, y entró Zen, según él, con sigilo. Colocó lo que traía en la sala, y luego volteó sonriendo hacia la habitación, pero... Al verlo, abrió los ojos, horrorizado.
- Y ese cojudo también… Hoy no quiso comer porque no estabas con él… - Zen agradeció internamente el que Masamune no fuese tan imbécil.
- No es mi culpa… Él me da la comida a la boquita… - le saludó con una sonrisa, y luego trepó a la cama – ¡Ahhh, al fin en casita! ¿Mi beso de bienvenida? – los niños se taparon las caritas cuando Takafumi, rojo como un tomate, se dejó besar en los labios - ¡Qué rico!
- Cállate… - se puso más rojo.
- Papá, ¿qué es esa cajita? – Mamoru se percató del interés creciente de Sorata por la caja que había dejado en la sala.
- ¿Eso? Ah, una tontera ruidosa… no vas a querer verlo… - ambos niños corrieron, intuyendo que era una sorpresa para los dos. Y luego se oyeron los gritos emocionados de ambos, y los maullidos de los dos gatitos.
- ¿Lo trajiste?
- Está hecho una monada, ya luego lo ves, amor… - se acurrucó contra él. Takano sonreía feliz al verlos así, enamorados… Con Kirishima protegiéndolo inclusive de esa nueva hecatombe.
Ahora sí estoy tranquilo, Yokozawa…
- Bueno, los dejo. Sólo vine a asegurarme de que al menos había ido al baño, y no encontraras luego todo esto como un urinario…
- Imbécil…
- Descuida, si no lo hacía, le habría ayudado con mis propias manos…
- Tarado…
- Si hacías eso, el semen se habría combinado con el orine… ¡Qué asco…!
- ¡Púdrete!
- Lo habría hecho orinar antes… Y luego me bebía la lechita entera…
- ¡No me molesten!
- ¡Jajaja! Ay, mi amor… Eres tan lindo… – Takafumi ladeó la cara, avergonzado, intentando no reír.
- Bien que te gusta que te seduzcan así… Bueno, me voy… No te descuides, ¿sí? Ritsu te manda saludos…
- Gracias. Dile que siempre puedo orientarlo por mail… Me quedé con ganas de ayudarlo con su propuesta… - Takano asintió, agradecido. Y fue seguido por Zen hasta la puerta.
- Gracias por venir. Necesitaba de algo parecido para poder reaccionar, a veces me ganan los sentimientos…
- Comprensible, aunque debes ser fuerte más seguido; aunque un tenga carácter de mierda, tú mejor que nadie sabes que puede en verdad hundirse… - asintió – No le dije nada… - susurró – Pero considera que debe saberlo. No puedes cargar con todo solo, y él se molestará mucho si se entera que lo dejaste de lado…
- Lo sé. Cuando consiga un nuevo puesto le diré…
- Procura hacerlo antes. Se sentirá un estorbo en el que no confías si la noticia le llega por otro lado antes de que tú le digas. Onodera me dijo que hablará con su padre. Tal vez en Onodera Shoten necesiten un editor de tu nivel.
- Gracias, aunque no me importa el
puesto que sea… – le sonrió – Por favor, si algún día te llama le dices que estoy en una reunión…
- Lo haré, y todos en Esmeralda también. No sabes lo mucho que lo extrañan. Lo cual me sorprende, ya que la mitad de los problemas de estrés son consecuencia de sus gritos… Ah, chau, Sorata – el gatito se restregó, ronroneando, contra sus piernas, y él le sonrió – Tienes ahora un amigo… Pórtate bien, ¿sí? – pareció asentir.
- No eres celoso, ¿verdad, Sora-chan? – Zen lo cargó – De repente se te ha pegado lo gay de tus dos papis y ahora te haces novio de Zenta-kun…
- Jajaja, si es así, me mandas una foto, por favor. Siempre he dicho que es un gato desviado, pero Ritsu no me cree – Sorata intentó darle un zarpazo en respuesta.
