Hola, vengo con un nuevo capítulo. Espero que sea de su agrado n.n

He notado la presencia de nuevas personas a quienes les está gustando este fic (GRACIAS INFINITAS POR SUS FAVORITOS Y SEGUIMIENTO!), y bueno, también la ausencia de los habituales (lo cual me entristece, debo reconocer...). Apreciaría mucho que me dejaran un review, para poder saber sus impresiones, críticas y sugerencias, ya que es la única manera de poder mejorar el estilo.

Este capítulo fue inevitable, y lamento si la inclusión de Yuri! on Ice como parte del Crossover ha desanimado a algún fan de Sekaiichi o Junjou, pero... Incluir a los personajes de este nuevo fandom al cual pertenezco ahora, y he aprendido a amar, me ha ayudado mucho con algunas decisiones que no estaba teniendo claras sobre el fic (para empezar, salvaron una vida y una relación...).

Espero puedan adaptarse a esta nueva orientación del Fic. Probablemente el siguiente capítulo tenga mucho de YoI también, ya que necesitamos un poco de frescura (e intentos de comedia...) luego de la oleada de cosas malas que les lancé a los Trifectas. Pero, calculo que el que le siga, nos adentrará al verdadero conflicto, y será un poco más largo de lo habitual.

A los fans de YoI que pasen por aquí, sé que es imperdonable poner a Viktor un tanto más débil que Yuuri frente a situaciones de estrés, pero... El Viktor de aquí sufrió un trauma que el original logró evitar por poco, así que, asumiendo que Viktor y Yuuri no pueden vivir sin el otro, pues...

No spoilers, léanlo, please n.n


Dudas

No me lo dijo, pero no pudo dormir. Lo sé, porque sus ojos azules ahora están más grises que anoche cuando, luego de amarnos, decidí ir a dar el primer paso de nuestro plan, dejándolo solo por una hora.

Eso solo significa que está preocupado, y una vez más se creará una inmensa cápsula de difícil acceso, en la que ni los niños ni nuestras mascotas podrán entrar. Y quizás yo tampoco.

Eso, o ha tomado una decisión que a mí no me va a gustar para nada…

- ¿Tienes todo listo? –lo miró, dudoso, y, sí, por qué negarlo.

Con miedo.

- Sí –quedó en silencio unos segundos- Tú… ¿irás ahora a hablar con Isaka-san?

- No. Prefiero ocuparme momentáneamente solo de un asunto a la vez. Ya en casa nos esperará una maldita existencia que no deseo, pero tiene que estar ahí, y

- Hoy, saliendo del trabajo, iré a tomar unas copas con Masamune.

No se lo dije, pero… Supe en ese instante que se estaba vengando, queriendo o no queriendo… Y unas enormes ganas de echarme para atrás se me vinieron encima.

- Oh, va... vaya. En ese caso, podemos tener una cita doble, he oído que él y Onodera formalizaron, así que

- No. Solo él y yo. Hace mucho que no salimos, y en verdad, lo extraño.

Se miraron, fijamente.

Y los ojos miel parecieron convertirse en cera.

OwO

Todos notaron en el aire el desagradable hedor de una discusión aun latente, pero no dijeron nada. Después de todo, aunque creían conocerlos bien, Haruto y Daiki no podían tampoco jurar que los leían como la palma de la mano. Y los chiquillos mucho menos.

Pero era visible hasta para un ciego: habían llegado sin hacer contacto físico alguno, tratándose cordial pero no amorosamente, como el día anterior, y se habían internado en la oficina luego de saludar a todos, sin regalarse mutuamente ni un solo beso.

- ¿…y si coqueteo con Kirishima-san…? Cuando ustedes discuten, siempre funciona… –Mila miró con disimulo a la pareja, quienes discutían con seriedad (probablemnte) el sistema que emplearían desde ese momento.

- No seas idiota, bruja. Eso solo podría tomarse como una ofensa a tus mayores, ¿tantos años en Japón y aun no aplicas sus reglas de convivencia? No estamos en Rusia –Yurio la reprendió, sin alzar la voz, pero igual de intrigado, y usando su lengua madre, por si llegaban a ser oídos.

- ¿Es así, Yuuri…? -ella lo miró, un tanto avergonzada.

- No puedo afirmarlo del todo –el nombrado suspiró- Entre amigos, hay un margen de familiaridad que nos da la potestad de poder acercarnos a ayudar, pero… Ellos aun no lo son. Son solo superiores por años de experiencia y edad, así que es muy difícil siquiera pensar cómo debemos tratarlos. Por más que tengamos más tiempo en Dahari que ellos, y aun siendo los nuevos, no podemos considerarnos sus senpai. Somos más jóvenes.

- Pero tampoco creo que lo más sensato sea hacernos de la vista gorda. Después de todo, ya somos compañeros de trabajo –todos asintieron, y Otabek prosiguió- Por eso, quizás, podríamos invitarlos a comer con nosotros. Fuera de un ambiente de trabajo, es más fácil, ¿verdad?

- Beka tiene razón.

- Así es, Yurio, después de todo, de una u otra manera todos nosotros rompimos el hielo en el primer almuerzo con nuestros jefes -el mayor de ellos miró a su novio, y él asintió -Ok, déjenme ir a mí. Tal vez con un adulto puedan soltarse.

- ¡Todos lo somos, anciano calvo! –Viktor solo sonrió, ignorando la pasiva agresividad del rubio, y se puso de pie, para luego acercarse al ambiente donde estaban ellos.

- Insisto en que estás paranoico –el de ojos celestes se detuvo con disimulo, sin llegar a la puerta, pero lo suficientemente cerca para escuchar a medias, mientras fingía revisar uno de los machotes impresos en la mañana- Masamune es mi amigo de toda la vida, y sabe muy bien cómo tratar con todo tipo de literatura, él puede orientarme, y por eso quiero ir a beber con él, Zen.

- El que tenga novio no me garantiza nada. Hasta hace poco, babeabas por él.

- Chst… ¿Quién babeaba por mí desde hace poco, y a quien elegí…? –se le escuchó gruñir.

- …no me gusta que esté cerca de ti –Viktor se alejó, comprendiendo que era un momento íntimo, sabiendo en carne propia lo que Kirishima estaba sintiendo- No me gusta.

- Masamune ha sido un apoyo estas últimas semanas, Zen, no seas infantil…

- El infantil es otro. Si estás haciendo esto porque le pedí a esa mujer que volviera a casa, pues

- Lo hago porque necesitamos también de Masamune, ¡entiende, demonios!

- Ya te hirió una vez –Takafumi suspiró, frustrado.

Luego, sostuvo sus manos, con cariño, intentando controlar al oso que empezaba a despertar dentro de él. Para buena o mala fortuna, Zen se le adelantó, mostrando un poco más sus miedos.

- No quiero que vuelvas a caer en sus redes. Sé lo importante que fue para ti… Sé lo que vivieron juntos en la universidad, en Marukawa, antes de conocernos… Es como si estuvieses regresando a esa época, y eso… eso me angustia, yo no quiero perderte, Takafumi… Contra esos recuerdos no puedo luchar.

- El único que está recordando esas cosas eres tú. Yo tengo muy claro que esos son recuerdos tan preciados como los tuyos con Sakura-san -el otro se movió con ligera incomodidad, apartando la mirada- Mírame, Zen. Masamune es solo mi amigo, tú la persona que he elegido y con quien estoy construyendo un futuro. Solo contigo viviría a contracorriente, con Masamune no funcionó, ¿por qué no quieres entenderlo?

- No funcionó por Onodera, si él no hubiese existido, tú

- Daiki-sama dijo que podíamos usar esa habitación, ¿verdad? –susurró para él, sonrojado y deseando poner punto final a esa sin razón, entregándose en bandeja; señaló el "Cuarto de Entretenimiento" que los dueños habían creado, para gozo de las parejitas que ahí laboraban, cuando intervenían las hormonas y el amor…- Zen, ahora debemos centrarnos en el trabajo, pero… Luego de que hablemos con Takahashi-sensei, iremos juntos ahí, ¿sí? Para conversar apropiadamente…

- … -pero el otro estaba sufriendo un ataque tan brutal de frustración y celos, que ni siquiera dio indicios de ser seducido por la propuesta.

Takafumi en verdad estaba intentando no molestarse, pero eso le colmó la paciencia.

- Perfecto. Estas dudas tuyas me hacen temer que al final de cuentas ideaste ese plan porque en verdad estás interesado en esa mujer -lo soltó, con rabia, y alejó su cuerpo de la mesa, con intenciones de ponerse de pie.

- ¿…qué? -lo miró como si no lo reconociera, reaccionando al fin- ¿Cómo puedes sugerirme semejante estupidez, Takafumi? ¡Su presencia me molesta!

- No grites. Y eso no lo puedo asegurar: no creas que no tengo muy presente el hecho de que el día en que apareció en nuestras vidas, tu mirada la recorrió completa. Eres heterosexual al final de cuentas.

Deseé en ese momento que alguien me pateara, para despertarme… O escuchar su risa triunfante por haberme hecho caer en una broma tan cruel como un perfecto imbécil.

Pero Takafumi caminó hacia la puerta, sin mirarme. Llevándose consigo mi último latido.

- ¡Espera!

- Oh, estaban juntos -ignorando la expresión angustiada de Zen, la rabiosa de Takafumi, y el intento un tanto mediocre del primero por alcanzar la muñeca contraria, Daiki ingresó, sonriendo- Takahashi-sensei ya llegó, me imagino que ya tienen planificada su estrategia.

- …yo

- Sí, ya la tenemos, Daiki-sama. Solo es necesario que tengamos una visión conjunta de los objetivos de sensei- Takafumi se mostró firme, dejando a un lado el infierno que se le había desatado y la urgencia de beber agua que empezaba a sentir.

- Excelente. Quizás pueda ir conversando con él, ya les he preparado la sala de juntas pequeña, Mila los va a acompañar para explicarles cómo funcionan las cosas aquí- asintiendo, Takafumi salió por completo- Kirishima-san, ¿podemos hablar un momento? -el castaño asintió, mirando al piso.

- …lamento mucho todo esto- el otro cerró la puerta, mientras él se dejaba caer en su silla, ocultando el rostro entre sus manos- Quisiera no sentir que mi vida es una cadena de eventos desafortunados y centrarme en Misaki-kun, pero…

- No voy a hurgar mucho en el pasado de ambos, porque es potestad de ustedes decidir si somos o no confiables como amigos, ahora que todo secretismo voluntario o involuntario ha desaparecido.

- Nosotros no

- Déjeme seguir, por favor. Pero soy, somos, conscientes, y espero que usted también, de que hay cosas que no puedo evitar observar, y tampoco pasar por alto, muy al margen del tema laboral... Aquí nadie los juzga, porque, para empezar, todos, o al menos la mayoría, amamos como ustedes. Por eso, Viktor me pidió que viniera a hablarles, porque los han preocupado. A los cinco -Zen lo miró, con asombro- Mila es muy inmadura en sus comportamientos, pero además de ser una excelente editora es la mediadora universal cuando alguna pareja, incluyéndonos a nosotros, tiene problemas. Porque no es fácil. Yo lo sé más que nadie -apoyó una mano sobre la suya, y Zen no pudo frenar el humedecimiento de sus ojos- Dahari Shoten apareció porque mi familia nunca aceptó mi relación con Haruto, y la suya tampoco. De una u otra manera, somos las ovejas negras, aunque parte de los Isaka consideren que no somos del todo una ofensa…

Zen bajó la mirada, intentando no desmoronarse.

- No la tuve fácil, ni él tampoco, pero mirarlo a mi lado, ver cómo logra desestabilizar toda oscuridad con su luz, me hace sentir que valió la pena -sonrieron, sabiendo que sus dos elegidos tenían esa propiedad, con solo mirarlos los llenaban de vida- No sé qué haya pasado entre ayer y hoy, no lo sé, y solo si es voluntad de ustedes, lo sabré... Solo quiero que sepas -Zen supo que en ese momento hablaba un hombre mayor a él, no su Jefe, un hombre que amaba como él, y por ende, lo entendía mejor que su padre- que no es casualidad que hayan logrado vencer tantas cosas juntos. Lo hicieron juntos, Zen, juntos.

- Yo lo sé… Pero, aunque él también, y hemos acordado algo, él

- ¿Te agradaría que él metiese a su casa a Shiro? -se puso tenso.

- Claro que no.

- ¿Así fuese para salvarte…?

- A ese tipo no lo quiero cerca suyo así llegue a tener otro hijo con Ryuu…

- Tus celos no tienen fundamento. Y, sin embargo, sabes muy bien que es lo mismo que él está sintiendo -Zen empezaba a desesperarse de nuevo.

- Puede que haya estado casado y tenga una hija biológica que fue concebida de manera natural, pero yo siempre lo he amado. Aunque no lo haya recordado cuando Sakura estuvo conmigo, nunca lo olvidé. Si soy bisexual, heterosexual, o pansexual, o lo que sea, no es algo que me importe, nunca estuve con un hombre antes de él, y nunca me sentí atraído por otro que no fuera ese niño de ojos azules que conocí cuando era pequeño... -Daiki dedujo que, por obra del destino, esos dos eran sus mutuos primeros amores- Lo amo solo a él, solo él me interesa, pero Takafumi

- ¿Qué? Aunque no debí, te oí reclamando que quisiera encontrarse con su amigo.

- Así es. No lo quiero cerca.

- ¿Por qué? Ya tiene pareja, incluso sé por Henmi y Takeshi que los ayudó a lograr que no se diese el juicio. No te lo va a quitar, eso es absurdo.

- ¡No lo es, ya tuvieron algo antes! Podría intentar algo para separarlo de mí, voluntaria o involuntariamente… Aunque Takafumi me ame, siempre está pendiente de él… -apretó los puños- No puedo. No puedo siquiera imaginarme que está junto a Takano en la misma habitación…

- Vaya, creía que ya habíamos superado ese nivel -la voz del aludido le llegó como un puñal.

Se puso de pie, y los vio, a él y a Onodera, en el umbral. El joven de ojos verdes estaba visiblemente incómodo, no solo por la sugerencia de Kirishima, sino porque él mismo, en ese momento, también estaba celoso, al enfrentarse a un pasado que había odiado tanto como Kirishima.

- Yo…

- Daiki-sama, buenos días. Soy Takano Masamune, Asahina-san me pidió que viniese a apoyarlos, ahora que tenemos un pequeño receso en nuestras labores habituales -estiró la mano, apartando levemente a Zen, y sin mirarlo, aunque era evidente que al menor de ambos una vena le estaba latiendo peligrosamente en la sien derecha.

- Me alegra mucho que haya llegado. Aunque, supongo que es Onodera-kun quien nos hará el favor de entrenar a nuestras nuevas promesas editoriales… -le sonrió, benevolente, y suspirando internamente por hallarse en medio de una incipiente batalla.

- …hai. Digo, espero en verdad ser un apoyo -el odio creciente en la mirada felina de Takano, hacia el otro, se incrementó, al ver la expresión corporal de su novio, solo atribuible a una inseguridad que creía haber logrado eliminar de su Ritsu y que ese estúpido acababa de resucitar.

- Claro que lo será. Tengo excelentes referencias de parte de Usami-sensei, y su propio padre no me perdona hasta ahora que lo haya dejado ir -pero el odio se fue de golpe al oír aquello.

- ¿Eh, trabajaste aquí, Ritsu? -lo miró sorprendido, pero sin poder evitar que sus ojos y sonrisa demostraran sus sentimientos por él.

- Ha…hai -y lo mismo Ritsu, al entender esos ojos tan familiares, quedando ambos un par de segundos mirándose, y de esa manera conversando casi por cálida telepatía.

- Vaya. Pues yo, a diferencia de Onodera-sama, agradezco a Dahari Shoten por habérmelo enviado de regreso -lo sonrojó, al tomarlo de la mano.

- Jajaja, ciertamente fue la mejor decisión. Supongo que ya conociste a las personitas que llegaron luego de ti…

- Sí. Son muy agradables, aunque… la señorita… -se sonrojó hasta las orejas, al recordar el efusivo recibimiento de Mila.

- Discúlpelo. Mi novio perdió la virginidad conmigo, pero es evidente que hay virginidades que aun se mantienen…

- ¡TAKANO-SAN! -se puso aun más rojo que el tapizado de las estanterías.

- ¡JAJAJA! -las carcajadas de Masamune y Daiki llamaron la atención de alguien, quien entró, y enfocó sus ojos solo en una persona de esa habitación, a quien sonrió ampliamente.

- Masamune, te tardaste -el abrazo cargado de cariño que ambos compartieron, y que fue observado a lo lejos por Viktor y Yurio, lo dijo todo.

Onodera y Kirishima no la iban a tener nada fácil aquel día…

…ni tampoco, probablemente, los siguientes.

OwO

Decir que le faltaba el aire era poco. Tanto así, que tuvo que inventarse el ir por un café, un antojo en específico lo suficientemente caprichoso como para que no lo trataran de idiota, ya que esa habitación estaba equipada con todo, incluyendo una máquina especializada en todos los tipos posibles de esta bebida.

Sí, lo sentía. El paso de ayer era el primero a su tumba.

Tal vez exageraba, lo sabía, pero… Su matrimonio se iba en picada, sus celos estaban creciendo de manera logarítmica, y lo peor de todo era que

Ni siquiera estamos casados. Mierda, mierda, mierda

- Takano de mierda…

- Y pensar que hace unas semanas era el héroe de la historia… -casi se cae al oírlo a su lado, sorprendiéndose por no haber percibido el olor a tabaco característico.

- …yo -los ojos gatunos lo taladraron, intimidándolo.

- Amo a Ritsu. Con toda el alma. Es mi alma gemela, mi compañero, mi guía. Pero hay un solo lugar que comparte con otra persona, y ese es el de "mejor amigo".

- …debería ser solo suyo.

- Imposible, y él lo sabe. No puedo borrar tantos años de complicidad y secretos compartidos. No puedo, ni quiero. Yokozawa es mío en ese aspecto -lo miró, desafiante, provocador, y casi territorial.

- Es mi prometido -sus dientes terminarían rompiéndose si no se tranquilizaba.

- ¿Y? Puede que hayas dado ese paso, y él te haya aceptado, pero no eres más que una elección que puede ser transitoria -le dio una puñalada directa- En cambio yo, lo nuestro, es una elección que ha sobrevivido a todo.

- ¿Cómo te atreves…?

- Me atrevo porque es cierto. Si eres capaz de montar toda esta estúpida pataleta infantil porque tu prometido necesita compartir con su mejor amigo la inseguridad que tu decisión casi unilateral le ha provocado, ¿cómo carajos piensas afrontar tus consecuencias?

- ¡Lo acordamos juntos!

- ¿Cuándo Yokozawa antepone lo que desea a lo que tú quieres? -esas palabras lo golpearon como un mazo- Dime. Vamos. Menciona una sola cosa, que no se llame Mamoru o Sorata, que haya sido un gesto egoísta de parte de tu alma gemela y primer amor.

Los ojos miel se humedecieron, y sus puños se apretaron con fuerza. Le dolía, le dolía tanto comprobar que, en efecto, ese hombre conocía más a su novio que él.

- Fue en invierno, el día en que llegamos a Japón -ambos parecieron despertar, al oír la voz varonil, aunque ligeramente más jovial, de aquel joven de cabellos tan parecidos a los de Usagi-san. Hablaba mirando al frente, al cielo, que en ese momento estaba despejado, y permitía por ende ver unos colores tan similares a sus hermosos ojos- Mejor dicho, que Yuuri llegó a Japón, a alguna maldita parte de este país que yo solo había conocido dos veces, y en un solo destino… Llegó, y claro está, se ocultó bien. Demasiado bien. Tanto, que Yurio y yo tardamos en encontrarlos un año entero, gracias a Mila, cuando ya casi estábamos perdiendo lo poco de racionales que nos quedaba. Es la única cosa que no le termino de perdonar, y el motivo por el que lo hice sufrir un año más… antes de volver con él, aunque me moría por dentro.

- ¿…por qué…? -Masamune no lo conocía, y en condiciones normales, lo habría mandado lejos, por interrumpirlos. Pero los ojos hipnotizados de Zen le indicaron su interés creciente, y su instinto le gritó que debía dejarlo hablar, porque tal vez los tres requerían esa catarsis.

- Rusia, es fría -se abrazó a sí mismo, viéndose muy frágil y lejano, más aun porque el tierno japonés de los anteojos azules no estaba con él- gélida. Viví allá desde que nací, y nunca había sentido más frío que en Rusia en cualquier otra parte del mundo. Sin embargo, cuando se fue, sentí que me iba a congelar. No, de hecho, me congelé -soltó una risa triste- Yurio suele decir que soy un zombie, porque nunca pude recuperar mi peso normal. Pero, ¿cómo hacerlo? Mi amor me había dejado sin explicarme nada, sin dejarme ninguna pista -sus ojos celestes miraron a Takano, como un niño explicando una travesura necesaria, sin saber que él, más que nadie, lo entendía- Pero lo cierto es que Yurio estaba igual… Con dieciséis años, estaba igual, y por eso me siguió, así que

- Joven Nikiforov, ¿a dónde quieres llegar? -Zen se ganó una mirada pétrea de parte de Takano, merecida, ya que el muy idiota, aunque no lo hubiera deseado, acababa de hacer sentir mal con su voz aburrida a un chiquillo que intentaba ayudar, desde su propia historia.

- Yo…

- Oi, fósil, ¿nadie te ha enseñado a no interrumpir? -pero tuvo que retroceder cuando el rubio malgeniado le aguijoneó el pecho con un índice agresivo, mandando de esa manera al carajo cualquier espacio personal de su senpai.

- No, yo

- Yurio, no. Kirishima-san tiene razón, no debí meterme…

- ¿Viktoru? -el platinado había hablado bajito, con una tristeza enorme llenando sus ojos, pero ya Yuuri estaba ahí, preocupado, y tomando sus manos de manera ansiosa- Hey, ¿qué pasó, Yurio te hizo algo?

- ¡Yo lo estoy defendiendo, cerdo!

- ¿Eh? -los miró a los otros, primero sorprendido, luego frunciendo el ceño al focalizar a Kirishima, y luciendo por eso muy diferente.

Abrazó contra su cuerpo a Viktor, quien lo miraba un poco inquieto, y habló, con voz casi ronca. Intuía por qué su amado tenía esa expresión tan típica de los últimos años…

- Aunque es muy hiperactivo y demasiado extrovertido para los japoneses, Viktor nunca actúa de mala fe.

- Lo sabemos, hijo -Masamune intentó tranquilizarlo, aunque no le correspondía a él justificarse. Y calló, cuando la mirada fría de color café lo miró por un segundo, para regresar a taladrar los orbes miel.

- Entonces no vuelvan a hacerlo sentir mal. Solo cuando cree que está errado Viktor quiere llorar. Y yo no dejo que nadie lo haga sentir de esa manera -el ceño se frunció más, directamente hacia Kirishima, quien palideció ante la evidente amenaza.

- Yuuri, no. No me han hecho sentir mal, es solo que

- Vamos a caminar -su rostro se relajó, y le acomodó su flequillo- Recuerda que me debes un helado de chocolate… -miró de reojo a Yurio, y él entendió.

- ¡Ja! Come más chocolate y llegarás rebotando a la editorial.

- ¡Yurio! ¡No estoy gordito, es solo mi protección invernal!

- Jajaja -lograron hacerlo reír- Y aun si lo está, yo le haré bajar esos kilitos… -Zen vio enrojecer al japonesito, pero también lo vio hacer algo que nunca, pero nunca, un japonés tímido haría frente a un perfecto desconocido, como Masamune.

Sonriéndole de lado, lo jaló de la camisa, y lo besó, para luego susurrarle en la oreja, sin cuidarse de ser escuchado.

- Entonces comeré mucho katsudon al llegar a casa… Hazte responsable…

A las arcadas de Yurio, le siguió el sonrojo evidente de Masamune, quien intentaba mimetizarse con el ambiente, mientras el ruso mayor seguía como un cachorrito hipnotizado a su sensual novio, que casi corría hacia la siguiente calle, humeando por su atrevimiento.

Y Zen…

Zen solo existía, mirándolos alejarse.

- Rusia es fría, gélida, y todas esas mierdas que el anciano baboso les estaba contando, ¿cómo pudieron no vomitar? En fin -la expresión corporal del chiquillo cambió, viéndose tan abatido como su compatriota- Ese frío no se compara con lo cruel de una sociedad en la que una relación como la de ellos, y la mía con Beka, era vista como una abominación…

- ¿Qué? -Zen reaccionó, mirándolo horrorizado.

- Sí. Por… razones que algún día contaremos, si te lo llegas a merecer -era evidente que Yurio no lo respetaba, y no podía culparlo- cuando la gente se enteró de esto, nos convirtieron a Viktor y mí en el punto perfecto para apuntar toda su porquería. Intentamos que Yuuri y Beka no se enteraran, pero el destino es una mierda. Tuvimos que viajar juntos, dejándolos en San Petersburgo, era una sola maldita semana -apretó los puños y los dientes- Siete putos días… Yakov no pudo evitarlo, y comenzó la pesadilla…

Mientras seguía hablando, Masamune lo miraba con horror, agarrándose el corazón. Cada día relatado de búsqueda lo llevaba a cada segundo en el que estuvo en sus mismas condiciones, buscando a su Ritsu.

- ¿Pero… por qué se fueron, por qué no se quedaron a apoyarlos? -Kirishima habló molesto, ofendiéndose por la falta de consideración de Yuuri y Beka.

- ¡¿No es evidente, idiota?! -Masamune casi le gritó- ¡Estaban anteponiendo la tranquilidad de Viktor y Yurio

- Joder, ¡soy Yuri!

- Yuri, perdón, sobre su felicidad! El tipo de cosa que alguien como tu prometido Yokozawa haría.

Golpe bajo, directo en la hombría física y emocional, aunque ni él ni Yurio lo hubiesen pateado...

- La bruja tiene mil defectos, comenzando porque si no fuera que es muy conservadora en el momento requerido, hasta yo pensaría que es una p -tosieron- Pero no descansó ni un solo día hasta encontrarlos. Y luego, evitó que los matáramos…

- ¿Por qué…? -preguntó con miedo.

Y Yurio suspiró, cerrando los ojos, y mirando luego al cielo, con rabia.

- Sabiendo que no tardarían en dar con ellos, algún día, alguna hora, para buscar dañarnos a través de ellos… tomaron una decisión más que egoísta -una lágrima cayó, pero la limpió con rabia- Fingieron su matrimonio. Y vivían juntos, como pareja.

OwO

Caminaban en silencio, tomados de la mano, mirando la acera. Sabiendo que ambos lo necesitaban, se fueron alejando de todo, y todos, llegando a un pequeño parquecito, donde se sentaron, para hablar.

- Fue mi culpa, no debí meterme…

- Eres terco -le pellizcó un poco la mejilla, sonriendo- pero una buena persona, Vik.

- …no quiero que nadie pase por lo que pasamos, solo eso…

Yuuri se odiaba, mucho. La personalidad de ese hombre precioso que tenía delante suyo había mutado, no tanto, pero sí en su esencia más importante, por su culpa.

Viktor aun lo revolucionaba, aun le aceleraba todo, y se aseguraba de enamorarlo un poco más cada día, a veces con esa exagerada manera de llenarlo de todo, en todos los sentidos, a causa de su personalidad dulce e infantil, pero firme cuando era necesario hacer valer su mayor edad y su anterior vínculo…

Pero era un ser inseguro, y miedoso, ahora. Exigía, casi de manera angustiosa, ir con él a cualquier viaje de negocios, así luego tuviese que amanecerse para cumplir sus plazos. Aunque no había nada que reprochar de su "matrimonio" con Beka, involuntariamente evitaba que ambos estuviesen juntos mucho tiempo, por celos.

Viktor temía quedarse nuevamente sin su luz. Había probado de la peor manera lo que era estar en lo alto, volando de la mano de un ángel, y el vertiginoso vacío acelerado creado por su desaparición inesperada y cruel.

Viktor nunca le había perdonado ese tiempo de dolor. Y Yuuri no podía reprocharle nada, porque Viktor era siempre esa brisa fresca que calentaba su corazón, sin herirlo. Yuuri había sido un demonio convertido por el mundo, que había herido a un ángel cuyo único pecado había sido ocultar un problema peligroso, intentando solucionarlo con ayuda de otro ángel que estaba también en las mismas desgracias, aunque aun no hubiese, hasta aquel fatídico momento, aclarado su relación con ese kazajo que había decidido respetarlo hasta su mayoría de edad, pese a saberse correspondidos desde el primer momento.

Viktor y Yurio habían intentado no involucrarlos, por amarlos… Y ellos los habían herido, amándolos.

Maldita Rusia y sus normas de mierda.

- Es decir, yo… Yo ya no pienso en eso, Yuuri, lo juro, es que

- Shhh -lo besó, de manera dulce, y luego se acurrucó en su pecho- Jamás te reprocharía algo. Te conozco perfectamente, Vitya.

- … -sonrió, sintiéndose derretir- Nunca te irás, ¿verdad?

- Nunca. Y tú tampoco. Porque, aunque estés en tu derecho, no te dejaré ir…

- Como si pudiera, baka… -rieron- ¿Habré logrado algo…?

- Espero que sí. Si yo fuera él, entendería el mensaje. Y mira que soy un idiota.

- Yuuri no es un idiota -hizo puchero- …solo un poco baka.

- …me alegra que al menos esa palabra se te haya quedado grabada hasta ahora, Vitya…

- Ahhh, es que no solo me sé esa -sonriendo pícaro, acercó su boca a su cuello, haciéndolo temblar, y susurrando- Yuuri… aishiteru

OwO

No había vuelto a entrar en toda la tarde. Pero nadie le reprochó, menos Misaki. Lo conocía, a medias, pero lo suficiente para saber que algo andaba mal, ya que ni el propio Takafumi coordinaba bien sus ideas en ese momento, arrepentido por su estúpido orgullo compartido.

Ambos se sentían solos. Como antaño, en que peleaban, y no podían conversar hasta que la jornada terminase. Cuando visualizaron su futuro en Dahari, ambos, en silencio, habían saltado de felicidad internamente, porque ese tipo de cosas no volverían a pasar. Estando cerca, creyeron, sería más fácil reconquistar al otro, con cercanías obligadas y deliciosas.

Pero no.

Ahí estaban, ese par de torpes, uno aun reunido, y el otro solo, en la oficina de ambos, sintiéndose miserables. Y creyendo, tal vez por locura, sentir cómo el otro corazón también lloraba, en silencio.

- …mañana volverán. No pude definir las actividades sin ti…

Había sido tan simple, que ambos desearon auto golpearse por idiotas.

- Sabes que apoyo cada cosa que decidas porque eres mejor que yo en esto, amor… -lo dijo sin miedo, y preparó la silla junto a él, para que se sentara.

- Pero no puedo decidir las cosas si no me dices si estoy haciendo lo correcto. Tú siempre tienes la razón.

- No siempre. Cuando se trata de proteger lo que más amo, meto la pata categóricamente, y encima te hago daño… Y lo peor es que solo pensar que te pierdo, me mata, Oso Pardo de Dahari

Rieron, cómplices, y se abrazaron, arrancando una sonrisa ilusionada en el rostro de un Viktor que acaba de llegar, tomado de la mano de su Yuuri.

- No lo hice por venganza, lo juro…

- Lo sé. Tal vez no conscientemente, eso sí.

- Zen…

- Ok, ok, voy a creerte, pero, ¿qué decías de ir al cuartito del amor…?

- ¡Kirishima!

- ¡Jajaja! -su carcajada actuó de imán para la cabecita pelirroja de Mila, que se metió de manera divertida entre ambos, sonriendo pícara.

- Vaya, vaya… los senpai coordinando una cita clandestina, ¿eh?

- Mira quién lo dice, la maestra de lo clandestino -le acarició paternalmente la nariz, haciéndola reír, igual que a Takafumi; Mila era como una niña grande para ellos- Hey, siempre he tenido una duda, Mila-chan -Takafumi tragó saliva. La cara de Zen avecinaba un comentario por de más, imbécil- ¿Eres pelirroja en, todas, tus partes…?

- BAKA! -recibiendo un sonoro golpe en la cabeza, mientras Mila lloraba de la risa.

- Oh, pues. Puedo mostrarle a Takafumi-senpai para que luego le cuente… -esa frasecita borró todo atisbo de risa en Zen.

- No te atrevas…

- ¡DÍA DE COMPARTIR! -Haruto entró, con la energía que el propio Yurio, el más pequeño de la familia, le envidiaba. En silencio, por supuesto- Dado que hemos iniciado un nuevo proyecto, ¡ES HORA DE IR A CELEBRAR!

- ¡SIII! -Viktor y Mila fueron los más entusiasmados, mientras los otros tres reían con disimulo al verlos dar saltitos de felicidad.

- Oh, pero, nuestros hijos

- Voy a llamar a nuestros padres, no te preocupes por

- Descuiden, ya los llamé -la presencia de Masamune calló a todos. Ambos hombres se miraron, mientras Takafumi suplicaba con la mirada, y Ritsu miraba sus pies, aun dolido.

- …Usagi-san también viene… Hace tanto que prometimos ir a comer juntos, ¿verdad, Yokozawa-san…? -Misaki habló con timidez, intentando ayudar.

- …cierto -pero fue Zen quien habló, sonriendo con amabilidad, y siendo correspondido por Takano- Onodera-kun -arrancó un respingo en el joven, y una mirada casi horrorizada- Takafumi lleva años presumiendo que te gana en resistencia al alcohol, ¿es verdad?

- HA? -ambos lo miraron con pavor, poniéndose verdes.

- ¡MENTIRA, MI YUURI ES EL MÁS RESISTENTE!

- ¡Viktoru!

- Bajo ningún concepto, lo es Yura.

- ¡TE MATO, BEKA!

- Lo siento, pero Misaki no participará… -el escritor acababa de llegar, y los miraba sonriendo de manera seductora.

- ¿Por qué asumes que iba a participar, baka? -se sonrojó.

- ¿Qué, no era competencia entre ukes? -Misaki empezó a gritarle, rojo como un tomate, mientras Yuuri y Ritsu se escondían tras sus… semes, Yokozawa amenazaba con la mirada a Zen, y

Yurio y Mila miraban confundidos a Viktor y Beka.

- Pasivos. Hablan de ustedes y sus papeles en la cama -chocando con la frialdad del kazajo.

- …olvídate de los piroshkis…

Mientras eso se volvía una batalla campal-verbal, Haruto y Daiki se miraron, sonriendo complacidos.

Sí, había sido una excelente decisión esto de contratar a los rusos y sus novios.

- ¡Mila-chan, llama a Mino, quiero ver si resiste tanto como mi Takafumi!

- ¿Mino-san? Oh, matte -hasta Ritsu estaba ya con mejores ánimos- ¿Usted es Babicheva-san?

- Así es, Onodera. Es su novia -Ritsu sonrió ampliamente a Takafumi, comprobando así ambos, que, al menos en ese momento, no había ningún tipo de fricción entre ellos.

- Sugoi! Con razón se lo ve

- Más aterrador. Su cara ahora se parece a la del gato ese de Alicia en el País de las Maravillas… -Mila carcajeó ante el comentario mordaz de Masamune- Deja, pequeña, los llamaré para que los tres vayan al bar, supongo que Kisa y Hatori pueden llevar también a sus novias… -besando la mejilla de su novio, salió de la oficina.

Y para alegría de Takafumi, Ritsu solo se sonrojó, y le sonrió.

- Imprudente como siempre…

- Es tu culpa, Onodera -rieron.

- ¡No es cierto! Yo no hago nada, Yokozawa-san… A menos que me esté midiendo con la misma vara… -se atrevió a provocarlo, comprobando con agrado que Takafumi ya no lo odiaba, y era capaz de bromear con él como un amigo.

- ¡Mocoso atrevido! Este ya venía con falla de fábrica…

- ¡Takafumi! No lo digas así…

- ¡Oh, Yuuri, Kirishima-san también hace pucheros, mira, mira! -todos rieron con los ademanes infantiles de Viktor, quien por un segundo pareció ser una proyección del pícaro Mamu del inicio de su travesía en común.

Zen se puso de pie, aprovechando que cada quien retomaba sus conversaciones privadas, y se acercó a ellos.

- Zen, a secas. Y Takafumi -su novio asintió, desde su silla- Por favor -para luego inclinarse, con respeto, ante los cinco sorprendidos jovencitos- cuiden de nosotros…

- Por favor -y Takafumi lo imitó- Quedamos a su cargo, senpai…

Mila, Viktor, Yurio y Otabek no eran japoneses, pero solo observar el brillo de los ojos de Yuuri les hizo entender que esa extraña situación era en verdad muy especial.

- Por favor… ustedes hagan lo mismo… -extendiendo su mano delicada pero varonil, el jovencito se acercó a Zen- Y perdone lo anterior. Como ya sabe, nadie mejor que yo, y Yurio, puede entenderlos…