Aclaraciones: Los personajes de InuYasha son de la hermosa imaginación de Rumiko Takahashi.

Fanfics One-shot con contenido lemon, lee bajo tu propia responsabilidad y criterio.

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"Veo que tu boca se transforma lentamente en anillo,
Y que sencillo sentir tus labios y tu lengua hacer contacto con mi alma"

Contra la pared

InuYasha se miró en el espejo arreglando el cuello de su polera negra que sentía que le estaba asfixiando, estaba nervioso y ansioso por el encuentro que finalmente había logrado concretar con Kagome.

La había conocido hace unos meses por aplicación de redes sociales, le había parecido en sugerencia de amistad, de curioso llamó su atención su foto de perfil, Kagome se encontraba sentada sobre el borde de un pozo antiguo de templo sintoísta, de fondo un gran árbol, su sonrisa le pareció amable, su perfil estaba público por lo que miró rápidamente fotos de viajes que ella había compartido, videos con sus amigas, fotos de su gato Buyo, le pareció atractiva y la siguió, unos minutos después ella lo siguió también. De algún modo habían comenzado a hablar todos los días, contándose lo cotidiano y cuando la confianza aumentó, también los días duros. InuYasha sentía un interés genuino por Kagome, querer saber cómo estaba se había vuelto como un ritual en su día a día.

Se sentía extraño por las sensaciones que ella le suscitaba, sin siquiera conocerla fuera del mundo virtual, le generaba calidez. Se había sorprendido más de una vez viendo su nueva foto que subía abstraído por la imagen, sus grandes ojos café, su cabello largo y negro, el contraste con su piel, los labios, algo se removía en él inquieto, cuando se daba cuenta dejaba el teléfono a un lado molesto. Era raro para él ese tipo de atracción sin siquiera conocerla realmente.

No sabía lo que pensaba Kagome, ella nunca le había hecho alguna insinuación, él tampoco, pero necesitaba respuestas, saber si sentiría de la misma forma al verla o quizás solo era una imagen que había creado de ella, quería dilucidar la diferencia. Cuando InuYasha tomó el valor para proponerle que se juntaran no lo escribió con grandes expectativas, predispuesto a un rechazo, sin embargo, su corazón dio un tirón cuando leyó la respuesta: "claro, me encantaría ¿Dónde te gustaría ir?"

Él se quedó unos segundos considerando los gustos de ella, entonces decidió ofrecerle que fueran a una cafetería, ella adoraba el té. La respuesta de Kagome volvió a ser positiva con emoticones incluidos de una taza de té, corazones y estrellitas, sonrió a la pantalla por sus expresiones tiernas en la escritura, habían acordado inmediatamente la fecha y la hora. Los siguientes días Kagome no estuvo activa en redes sociales ni respondía los mensajes que le había enviado para saber cómo estaba, eso le había generado ansiedad.

¿Quizás ella se había arrepentido?

Sin embargo, durante esa misma mañana Kagome le había hablado: "Hola, había estado muy ocupada con el trabajo, por eso no había respondido, la invitación de hoy sigue en marcha ¿cierto?"

Su corazón había dado un brinco al ver su notificación y leerla, como si una parte que estaba ansiando su presencia se hubiese sentido en calma al fin al saber de ella. Se sentía confundido.

¿Por qué quería saber tanto de ella?

Se tomó unos minutos antes de responder para que no notara que estaba tan al pendiente, respondió que sí y confirmó la hora, ella solo envió un "ahí estaré ¡nos vemos!"

¿Qué pensaba Kagome de él?

¿Qué sentía Kagome por él?

Era un enigma que quizás hoy finalmente descubriría.

¿Sería incomodo o habría conexión?

InuYasha se colocó su chaqueta y terminó de amarrarse sus zapatillas converse mientras sus pensamientos chocaban en todas direcciones, se sentía como un adolescente yendo a su primera cita, cuando ya tenía treinta y dos años.

Se levantó de la cama deslizándose por la habitación, tomó sus llaves que estaban con la billetera sobre el velador para guardarla en su riñonera, entonces se quedó mirando el cajón dudoso cuando una idea cruzó su cabeza.

-Y si…

Tragó lentamente ante un deseo que había intentado todo el tiempo reprimir, finalmente se rindió y abrió el velador sacando unos condones que metió en un bolsillo interno de la riñonera.

-Solo por precaución-Se dijo así mismo, intentando bloquear todo tipo de pensamientos que lo hacían juzgarse.

El lugar de la cita era algo alejado de su hogar, decidió tomar el metro para llegar, se fue con anticipación porque no quería hacerla esperar, sabía por lo que ella le había comentado que detestaba la impuntualidad, no quería causarle una mala impresión en una primera cita.

Cuando se subió al metro sintió como su estómago daba un vuelco y se le hacía agua la boca, la adrenalina se había expandido por su cuerpo y las ansias acrecentadas al saber que quedaba cada vez menos para al fin verla. InuYasha se pasó una mano por su cabello platinado modulando su ansiedad, se cruzó de brazos frunciendo sus espesas cejas negras intentando concentrarse en su respiración. No podía creer lo nervioso que estaba. No era como si por primera vez fuese a salir con alguien que había conocido por internet, sin embargo, en ninguna cita se había sentido tan expectante y alerta como ahora lo estaba.

Agradeció cuando al fin se bajó del metro y pudo respirar el aire del exterior, la brisa fresca le ayudó a despejar sus ideas, estaba por llegar la primavera, el frío intenso había disminuido considerablemente y las primeras flores habían comenzado a resurgir después del invierno. Sus pasos firmes continuaron, sintiendo regresar el valor y la seguridad en él. Divisó la cafetería que estaba al cruzar la calle, podía apreciar desde allí que ella aún no había llegado, era normal, él estaba con quince minutos de antelación. Cuando el semáforo cambió a verde continuó su caminata, su estómago volvió a apretarse, quería verla.

Se ubicó en la entrada de la cafetería, para intentar distraerse revisó su teléfono sin realmente ver las imágenes que aparecían, se sobresaltó cuando la puerta de la cafetería se abrió y tras él escuchó su nombre.

-¿InuYasha?

Reconoció su voz inmediatamente, la había escuchado una infinidad de veces en audios y videos que le había enviado ella. Se giró intentando disimular su sorpresa, allí estaba ella, luciendo un vestido verde musgo sobre las rodillas, con un sweater negro abierto para protegerla del frío casi primaveral, su cabello ondulado se meció levemente por el viento removiendo su flequillo adorablemente. InuYasha creyó que estaba mirando todo en cámara lenta. Era preciosa, tan preciosa como lo imaginó. Carraspeó para poder decir algo, no podía seguir infinitamente mirándola como un idiota.

-Hola, Kagome-Saludo finalmente, inclinando su cabeza en una leve reverencia.

-Llegue antes porque salí del trabajó más temprano, pero hacía frío fuera por eso preferí entrar, vi desde allí tu cabello platinado-Ella señaló al interior una mesa donde estaba su mochila-Asumí que eras tú-Le llamó la atención la facilidad con la que ella le hablaba, como si no estuviera nerviosa y no fuera la primera vez que se veían.

-Me hubieses avisado para que llegara antes-Dijo InuYasha mientras la seguía hacia el interior y tenía una visión de su espalda, su vista rápidamente capturó la forma en que se movían sus caderas mientras caminaba. Desvió la mirada avergonzado hacia otro lado, abrumado por las sensaciones y confundido por la calma que en ella percibía.

-Está bien, mientras esperaba aproveché de continuar leyendo mi libro-Sonrió, mostrándole el libro, por primera vez pudo notar que Kagome tenía las mejillas sonrojadas, le hablaba mirándolo y luego desviando los ojos cuando hacían contacto rápidamente. Quizás ella no estaba tan calmada como él había pensado, eso lo hizo sentir más seguro, quizás él también le provocaba sensaciones a ella.

-¿Pediste algo?-Consultó tomando el menú e intentando recomponer su compostura que normalmente era desenfadada.

-Te estaba esperando para hacerlo-Respondió imitándolo, observó que mientras ella hacia eso sus manos temblaban levemente.

-¿Tienes frío?

-No ¿por qué?-Kagome lo miró como si hubiese sido descubierta en una travesura.

-Porque tus manos están temblando…-InuYasha enarcó una ceja sintiendo que estaba entendiendo todo y nada de ella.

-Ah…solo estoy nerviosa, es primera vez que nos vemos en persona-Respondió con sinceridad, llevando luego su atención al menú. Las palabras honestas lo tomaron por sorpresa.

-Yo también-Dijo suspirando, ella no respondió, parecía muy concentrada eligiendo que comería, aprovechó de admirarla ahora que estaban más cerca, su maquillaje era impecable, las pestañas abundantes adornaban sus ojos, sus labios rosados entre abiertos se movían levemente sin pronunciar palabras mientras leía sus opciones del menú. Se encontró preguntándose si tendría la oportunidad de besarlos.

InuYasha se reprendió en su cabeza, no quería hacerla sentir incomoda, reaccionó cuando vio que ella lo estaba mirando con rostro interrogante.

-¿Dime?-Preguntó sintiéndose atrapado por ella.

-Te dije si ya estabas listo… ¿Estas bien?-Le preguntó ajena a la lucha interna del joven.

-Si-Mintió y eligió lo primero que estaba en la lista.

Comenzaron a charlar de lo trivial del día, que habían hecho en sus trabajos y actividades de la semana, lentamente comenzó a sentirse más cómodo y bromear con Kagome, ella respondía riéndose, cada vez que observaba su sonrisa sentía que se quedaba sin aire. Se sorprendió varias veces absorto contemplándola mientras hablaba, ella comenzó a notarlo y le preguntó, InuYasha simplemente le respondió si le gustaría ir con él a beber a un pub. Sentía que se estaba ahogando en esa cafetería, quizás un pub le daría mayor soltura, cuando se conversaba bebiendo aunque fuese un vaso de alcohol el ambiente se relajaba más para él, Kagome estuvo de acuerdo sin hacer más preguntas.

Llegaron al local, el cual estaba bastante ruidoso entre la música fuerte y las risotadas de las personas, se ubicaron en una esquina de escasa luz, InuYasha creyó que quizás eso le ayudaría a relajarse, pero al contrario ahora estaba más alerta, porque para hablar con Kagome debía estar casi pegado a ella acercándose a su oído para ser escuchado, charlaron de ese modo mientras bebían. Cada vez que Kagome sonreía él se perdía de lo que estaba diciendo, todo en ella era como un imán para él, ahora que estaba cerca podía oler su agradable aroma, su cuerpo estaba reaccionando a cada estimulo de ella. Deseaba besarla, no podía evitar mirar constantemente sus labios.

-¿Te ocurre algo?-Consultó nuevamente Kagome, con las mejillas intensamente sonrojadas.

InuYasha decidió que sería directo, no podía continuar intentando forzarse a aparentar calma cuando todo en él estaba alerta y deseando acercarse más a Kagome, necesitaba saber si a ella le estaba ocurriendo aunque sea la mitad de lo que a él.

-Kagome…-InuYasha soltó el aire e inspiró tomando una determinación, dejó la mano sobre el muslo de ella intentando estabilizarse ahí, se aproximó más a su cara para que lo escuchara bien, ella se alertó abriendo más sus ojos observándolo atenta-Kagome, no es que este distraído, es que me acabo de dar cuenta que me gustas mucho, solo quiero concentrarme en ti-Dijo, sintiendo como el decirlo lo hacía relajar, como si se hubiese quitado un peso de encima-¿Qué sientes tú?-Se atrevió a preguntar, ya no quería más dudas ni confusiones.

Kagome lo miró unos segundos que se le hicieron eternos, no le dio ninguna respuesta verbal, ella acortó la distancia y rozó sus labios con los de él, demostrándole así que se sentía exactamente como él, InuYasha llevó entonces su mano a la mejilla de ella para acercarla más, abriendo sus labios para profundizar el beso casto que ella le había ofrecido.

El ruido del pub pasó desapercibido, ante los besos que comenzaron a ser intensos, InuYasha quiso explorar su boca y levemente presionó con su lengua, Kagome abrió más los labios recibiéndolo en un pequeño gemido, apoyando la joven sus manos en el pecho de él, aferrándose allí firmemente. InuYasha sentía como su cuerpo reaccionaba y el pantalón comenzaba a apretarle, no esperaba que tras su confesión la respuesta de Kagome fuera tan abierta. Podía palpar su deseo y el de ella. Se sorprendió aún más cuando percibió como sin cortar el placentero beso, Kagome descendía sus manos hasta el broche de su pantalón abriéndolo.

-¿Estas…segura?-Logró decir entre la bruma de sensaciones, la oscuridad de donde se encontraban ubicados y el largo mantel sobre la mesa cubría lo que Kagome estaba haciendo, con suavidad tocó el erecto pene envolviéndolo en su mano para masturbarlo. InuYasha no sabía que Kagome podía ser así de directa, no se quejaba, le estaba encantando su osadía.

Sintió como se volvía más duro entre su mano, sus movimientos, el beso, las lenguas acariciándose, su aroma, todo lo estaba volviendo loco, sino fuera porque aún tenía consciencia que era un lugar público, la habría colocado sobre la mesa y tomado allí.

Su cuerpo se estaba tensando y el nudo acrecentándose en su extensión.

-Ka…Kagome, si sigues así acabaré aquí-Pudo decir separándose levemente para mirarla, apreció sus profundos ojos café oscurecidos por el deseo y sus labios hinchado por cada beso. Maldita sea, la deseaba desesperadamente y era correspondido.

Ella sonrió torcidamente.

-Entonces vámonos a otro lugar-Dijo con simpleza, reacomodando su pene en el pantalón, subiéndole el cierre, mientras le daba un beso suave, se levantó indicándole que la siguiera.

InuYasha se levantó aun aturdido por las sensaciones que seguían recorriendo su cuerpo, fuera del local Kagome tomó su mano, la vio observar el lugar, él se dejó guiar encantando por la determinación de ella.

Kagome estaba siendo todo y más lo que había imaginado, en cada conversación virtual se había sentido atraído por su forma de ser y ahora estaba totalmente atrapado en cada parte de ella, como si se hubiese metido bajo su piel sin darse cuenta, paulatinamente en cada conversación, ahora que la tenía a su lado, quería ser más avaricioso y tomar todo lo que pudiera.

Las calles estaban casi vacías por lo avanzada de la noche, los ruidos de los diferentes locales nocturnos se atenuaban al distanciarse, la vio entonces detenerse en la entrada de un callejón oscuro. Kagome lo miró como si estuviese buscando su aprobación.

-Kagome, no creo que aguante más…

-No quiero que lo hagas-Respondió ella atrayéndolo al fondo del callejón, desde allí no serían vistos, Kagome se giró llevando sus brazos alrededor de su cuello para besarlo, sintió las ansias de ella.

Esta vez InuYasha se atrevió a comenzar a explorar su cuerpo, la acorraló contra la pared mientras pasaba sus manos por sus pechos, primero los tocó sutilmente esperando su reacción, ella no puso oposición por lo que los apretó por sobre la ropa, ella soltó un gemido ahogado contra su boca. Eso lo excitó más. InuYasha buscó el inició del vestido sobre sus rodillas y lo subió lo suficiente hasta que pudo tener acceso directo a sus senos, los amasó suavemente, sintiendo como se endurecían en sus palmas los pezones. Dejó su boca para tener acceso al cuello y morderla allí con palabras incoherentes que hablaban de lo mucho que la deseaba.

Su aroma, sus gemidos, su piel tersa, ni en sus más locas fantasía lo habría imaginado así.

Kagome volvió a buscar su boca, mordiendo y chupando su labio inferior, esta vez de InuYasha salió un ronco gemido de placer cuando sintió nuevamente sus manos alrededor de su pene, no se había dado cuenta del momento en que ella había desabrochado su pantalón.

Sus manos hábiles lo estaban haciendo perder la cordura, decidió entonces él hacer algo similar, sin dejar de besarla, deslizó la mano hacia su vulva, sintió la piel suave y la intensa humedad por debajo del calzón, sus dedos exploraron más allá tocando sus labios.

-Estas muy mojada-Logró decir satisfecho de tenerla así.

-Por tu culpa-Respondió dejando salir otro gemido cuando él comenzó a acariciar su clítoris en movimiento circulares con los dedos-Ah…si, así…-Pidió echando la cabeza hacia atrás, lo que le dio mayor acceso a él para besar y morder su cuello, Kagome seguía moviendo su mano con más intensidad alrededor del pene erecto, completamente lubricado.

-Quiero tomarte…

-Hazlo-Ordenó, apartándose con una sonrisa maliciosa que a él le encantó.

InuYasha entonces la volteó, quedando Kagome de espaldas a él, le levantó el vestido con una mano mientras con la otra deslizaba su ropa interior, se acuclilló para desde allí lamerla, ella se contorsionó entre la sorpresa y el placer. Saboreó todo de ella, metiendo su lengua en la entrada, sintió como su humedad crecía y empapaba hasta su mentón.

-InuYasha…-Exhaló apoyando sus manos contra la pared intentando buscar estabilidad allí cuando sus piernas comenzaron a tiritar por la tensión en su bajo vientre.

-Ya no aguanto más-Dijo él, levantándose, llevó la mano hasta la boca de Kagome para cubrirla mientras ubicaba su miembro en la entrada, entonces un poco de cordura regresó a él, recordando que había guardado en su riñonera condones, logró sacar uno rápidamente y colocárselo.

-Que preparado… ¿lo tenías planeado?-La escuchó preguntar con una voz juguetona.

-Algo así…-Lentamente comenzó a deslizarse en su interior, sintiendo como era recibido por su humedad y calidez que lo hizo botar otro sonido ronco, disfrutando de la sensación que el cuerpo de ella y propio le brindaban.

Cuando estuvo seguro que Kagome estaba cómoda con su extensión, comenzó a moverse primero pausadamente, atento a las respuestas de ella, Kagome deslizó sus caderas invitándolo a aumentar el ritmo, mientras mordía sus dedos que tapaban su boca y amortiguaban sus gemidos. InuYasha con la otra mano tiró de su pelo firmemente, sintiéndose perdido en la adrenalina y el placer sublime que todo en ella le entregaba.

Sus caderas chocaban fuertemente, se inclinó para besar y morder su cuello gimiendo en su oído.

-Te deseo tanto-Logró decir disfrutando de cada centímetro de su cuerpo.

-No pares…-Pudo decir ella en respuesta, sintiendo como Kagome con intención apretaba sus músculos interiores para acrecentar las sensaciones.

-Mierda…-Sentía que se iba a derramar en ese momento en su interior, quería tener un poco más de esto, no sabía si después ella desaparecería. Solo pensarlo le generaba angustia, quería que hubiese más noches así con ella.

Se retiró de su interior con esfuerzo, volteándola de regreso a él, quería verle la cara mientras la penetraba, quería ver su rostro lleno de placer por él.

Kagome se dejó hacer, InuYasha la tomó por debajo de los muslos levantándola del suelo, apoyando toda la espalda de ella en la pared como sostén, la joven ayudó tomando el miembro para ubicarlo en su interior, mientras con su otro brazo se aferraba al cuello de él para no perder el equilibro. Él se deslizó esta vez duro y rápido. Ella soltó un "si" lleno de lujuria, entrecerrando los ojos, se acercó para besarlo, gemían entre los besos, en movimientos de caderas incesantes acumulando el placer que quería explotar.

InuYasha no había cerrado los ojos, quería ver cada expresión de Kagome, apreció que los entrecerraba más y a veces incluso quedaban en blanco por el placer, le encantaba tanto, volvió a besar sus labios con ansias, sintiendo como estaba por estallar todo en él.

-Me voy a ir-Advirtió él cuando ella gimió más fuerte, ya no le importaba si los escuchaban, estaba encantando con la manera en que gritaba su nombre mientras llegaba al orgasmo.

-Hazlo dentro mío-Solicitó Kagome perdida en su propio éxtasis, eso fue el último incentivo que faltaba para InuYasha, sus palabras y las sensaciones se acumularon endureciendo aún más su pene y derramándose en su interior, sus propios gemidos se perdieron entre los de Kagome, sintiendo como su cuerpo se convulsionaba y frotaba con el de ella en medio de las olas de placer incesante que vibraban por su cuerpo.

Pausadamente comenzaron a apaciguar sus respiraciones, InuYasha apoyó su frente en el flequillo de ella, intentando calmar su corazón, con cuidado ubicó las piernas de Kagome en el suelo, ella se recargó en él sintiendo aun sus piernas temblar, se retiró el condón anudándolo y dejándolo a un lado en el suelo. Se apartó un momento para observar como ella se acomodaba su ropa, la imitó en silencio, de pronto el temor de que no la volviese a ver se apoderó de él.

-Kagome yo…-Ella lo miró con una sonrisa dulce, él se acercó y la abrazo fuertemente siendo correspondido-¿Te volveré a ver?

-La verdad, estaba pensando invitarte a mi apartamento ahora-Dijo ella, sorprendiéndolo como lo había hecho durante toda la noche-¿Quieres venir?

InuYasha la besó suavemente, sintiendo el alivió y la certeza de que esta no sería la única vez que vería a Kagome.

-Tomaré eso como un si-Exclamó entre el beso sonriendo.

-Por supuesto.

Salieron del callejón oscuro tomados de la mano, siendo ese lugar testigo de una entrega genuina y siendo el comienzo de una relación que perduraría en el tiempo.

Fin.

Gracias por leer esta historia, espero tu reviews para saber que te pareció, sería interesante que me contaran si han tenido citas con personas que han conocido por internet y ¿qué tal resultaron?

Me da curiosidad, jiji.

Lindo día, tarde o noche.

Un abrazo!