Recordar esos momentos donde estaban juntos dolía. Le era doloroso recordar, recordar cada momento juntos, cuando caminaban por ese bosque, cuando le besaba o sentir sus manos por su piel.

Le amaba, amaba cada parte de él, sus ojos ámbar, sus coloridas alas, su voz suave, su sedoso cabello, su risa. Amaba absolutamente todo de él, y por eso dolía, dolía su alma y corazón el ya no verlo, el no tenerlo con él.

Ya no sentir sus brazos dándole consuelo, ya no oír su suave voz susurrando al oído cuánto le amaba.

¿Por qué le dejó?

Le dejo solo, ya no lo tenía a su lado. Los demonios van tomando terreno a cada momento, matando inocentes, torturando a todo ser sobre Britania. Matando todo a su paso, ¿Y eso que importaba? Le daba igual, ¿Cómo podría luchar cuando su único motivo para pelear ya no estaba?

Gloxinia, el traidor que al final se redimió, ya no estaba entre los vivos. Ya no se encontraba el ladrón de su corazón. ¿Cómo podría vivir y luchar sin él? La resistencia cayendo a cada momento, las pocas hadas restantes ocultas y protegidas. Sin razón para luchar.

La esperanza perdida, todo perdido, ¿Motivación? Ninguna ¿Motivo? Muerto ¿Esperanza? Perdida hace mucho. Pero no podía evitarlo, seguía peleando, aunque solo quería rendirse y morir, no podía evitarlo, su cuerpo se movía antes de siquiera pensar en no hacerlo.

La paz que antaño parecía eterna, ahora anhelante era, ¿Cómo olvidar ese tiempo de armonía y paz? Era maravilloso salir sin temer morir por un demonio, seres poderosos e intimidantes, seres oscuros en su mayoría, sin corazón ni misericordia.

El miedo era latente, miedo a la muerte, miedo de que sus seres queridos desaparecieran sin dejar rastro. El miedo no desaparecía sin importar la hora.

Él temía, temía morir y no verlo. Temía que incluso muerto no pudiese estar a su lado.

Lo amaba, lo amaba más que cualquier cosa, más que su vida, y Gloxinia daría su vida por él. Cosa que realmente sucedió, interponiéndose en un ataque que iba dirigido a él, un ataque que le costó la vida.

Lo amaba tanto que dolía no verlo, el solo pensar que ya no estará con él, a su lado, volando tranquilamente por el bosque, sin guerra, sin miedo.

Pero la guerra comenzó y le arrebató lo que más amó.

Lo que más amó en vida, y lo que más amaba en muerte.

¿Cuánto más debía esperar para verlo?

Y lo supo, cuando no pudo esquivar un ataque dirigido a su corazón, perdiendo la vida al momento, sin ninguna oportunidad de sobrevivir.

Pero aun así no lo vio, no vio nada, todo era oscuro, siniestro y frío. Una calidez le rodeó, pero la oscuridad no desapareció, sin saber el tiempo que pasó en ese lugar, sintió como era expulsado de esa calidez.

Saliendo al frío viento, llorando al instante, recibiendo un nombre Harlequin curioso cómo conservo su mismo nombre, el cómo nació en otro tiempo, el como recordaba toda su vida pasada.

Y como años después, le volvió a ver, el cómo Gloxinia recordaba también.

El cómo la vida les dio una segunda oportunidad para estar juntos, una que aprovecharán.

Una que no desperdiciaron, una donde se aseguraron vivir por mucho, mucho tiempo.