Mis queridos lectores, tengo muchas ganas de traerles algo nuevo, espero que esta historia sea de su agrado, agradezco que me hayan esperado y sigan confiando en mí... si les soy sincera no era la historia que soñé en mi mente, pero estoy medianamente satisfecha porque para empezar ustedes saben que no podía escribir, últimamente todo empieza a ponerse en su lugar y me siento anímicamente mejor, así que aunque espero no sea tan seguido, traerles algo de vez en cuando. Les dejo afectuosos saludos y abrazos muy fuertes.
Una sola línea se volvía a dibujar, era claramente rosada, pero solo una, los ojos grises se inundaron inmediatamente y dos gruesas lágrimas resbalaron por las mejillas, se mordió el carnoso labio inferior tratando de reprimir sus sentimientos, sobre todo aquel de culpa.
-¡Hinata!
La chica encerrada en el baño aun sosteniendo la prueba de embarazo cerrado los ojos queriendo ignorar a la mujer que la llamaba con tanta insistencia, deseando escapar solo por un momento de la realidad y sus ocupaciones.
-¡Hinata!
obviamente nada podía hacer, la castaña que la nombraba no se iba a resignar y la bella la peliazul sabía el porqué. Haciendo acopio de fuerza, tiró la prueba de embarazo en la papelera, después con las palmas de las manos limpió sus mejillas, respiró profundamente y salió del baño.
-¿Pero qué te ha pasado? ¿Por qué tienes los ojos rojos? De suerte el maquillaje está perfecto—Exclamó la castaña, inspeccionando a Hinata, el cabello azulino al hombro se encontró intacto, el maquillaje perfecto, solo los ojos rojos pudieron arruinar la sesión de fotos a punto de empezar.
Hinata cerró los párpados débilmente, y sintió ganas de confesarse, de sentir apoyo.
-Otra vez salió negativo.
La castaña suspiró, grabando como en los últimos seis meses, Hinata se hizo dos o tres pruebas de embarazo mensualmente.
-Creo que deberías detenerte, desde el inicio se me hizo una locura, además estás en la cima de tu carrera pronto se va a terminar, ¿por qué deseas embarazarte?
Hinata se mordió el labio inferior, intentando una vez más reprimir todo lo que la agobiaba.
-Debe ser un castigo—Exclamó sin poder evitarlo, sabiendo que la castaña era de su entera confianza.
-¿Cómo puedes pensar eso?—Interrogó Ten-ten llevándose una mano a la cintura sin poder ocultar la censura, y luego observando el camerino que le habían designado a Hinata, la bella peliazul de 30 años, era una reconocida modelo, que inició su carrera con tan solo 17 años, de inmediato subió como la espuma, pero ahora a sus 30 años estaba en un momento único, y pronto todo terminaría, cuando por su edad ya no fuera tan peleada, no podía comprender por qué la peliazul ansiaba con tantas ganas embarazarse.
Hinata fue a sentarse en la silla frente al espejo el mismo que reflejó el semblante triste.
-Déjame ponerte unas gotas en los ojos que te quitaran lo rojo, pronto van a llamarte para la sesión.
Hinata se estremeció aun sumergida en sus pensamientos.
-Sasuke, está distante—Confesó.
La morena se detuvo en seco, conocía a Hinata desde hace siete años, conocía la relación secreta de la enigmática peliazul pero no sabía que la relación fuese mal, rápidamente recapitulo, recordando a Sasuke Uchiha, hasta donde conocía ambos compartían raíces, por no decir el camino accidentado que les tocó recorrer de niños y adolescentes, ambos huérfanos se conocieron en un orfanato, y a los quince años habían escapado de ahí, abriéndose paso.
-¿Qué quieres decir?—Decidió saber más, a pesar de saber que podía arrepentirse de aquella platica, Hinata estaba a punto ser llamada, y aunque fuera una estrella no les convenia tener mala fama por impuntualidad.
-Sasuke siempre ha querido tener un hijo...
-¡Por Dios Hinata! me asustaste—Le interrumpió, llevándose una mano a los pechos y caminando hacia su bolso en búsqueda de las gotas—Deja de pensar en tonterías, de alarmarte por no quedar embarazada, a distancia se ve cuánto te ama Sasuke, solo un santo como él habría soportado vivir en las sombras y mantener su relación en secreto, a estas alturas después de todo lo que han vivido Sasuke no te va a dejar por que las pruebas salgan negativas.
Hinata miró a la castaña, viéndola revolver el contenido de su bolsa, deseando pensar como ella, aunque en una cosa tenía razón, Sasuke le había soportado demasiado, aunque también habían vivido demasiadas cosas, aun así sabía que Sasuke estaba cansado, él siempre quiso una vida hogareña, una familia ideal, e hijos... y ella, Hinata se mordió el labio rememorando cuando tuvo 17 años...
El baño era muy distinto, al de aquel camerino, aquel baño era precario, incluso sucio, grisáceo y mal oliente... después de todo era empleada de limpieza de un centro comercial, aunque se afanaba en la limpieza, siempre terminaban en ese estado, aunque en ese momento, estaba utilizándolo.
Con ansiedad, tomó el pequeño plástico que dejó sobre el depósito del papel sanitario, dos líneas se dibujaban en la prueba de embarazo, dos lágrimas corrieron por sus mejillas, estaba temblando ante el miedo de la idea de convertirse en madre, por otro lado pensó en el alto moreno que era tan responsable como ella de ese embarazo... la vibración del teléfono móvil en la bolsa del suéter la hizo volver por un momento a la realidad alejando al guapo moreno que cruzó su mente; con desgana lo tomó, viendo un número desconocido, tomó la llamada sin mucho entusiasmo.
-¿Señorita Hyuga?
-Si—Respondió dudosa, del otro lado sonaba una voz de hombre.
-Le llamo de Fashion, vimos el libro de fotos que hizo en la entrevista y queremos firmar un contrato.
Hinata apretó la prueba en su otra mano con tanta fuerza que sus dedos se volvieron blancos... su sueño se hacía realidad, pero había una complicación estaba embarazada y Sasuke quería al bebé, Sasuke lucharía por su sueño...
-¡Aaah!—Gritó volviendo al camerino, a su realidad, Ten-Ten le ponía el medicamento tomándola por sorpresa.
-Deja de quejarte, ya es hora de que te vayas a tomar las fotos—Regañó la castaña.
Xoxoxoxoxoxoxox
Cuando llegó al departamento afuera ya estaba oscuro, las luces de la sala estaban encendidas, pero no vio a Sasuke. Caminó hacia el estudio, y efectivamente ahí estaba el guapo moreno, tenía solo dos años más, un cuerpo musculoso, cabello lacio y abundante, y qué decir del varonil y perfecto rostro, nunca observó a ningún modelo más guapo que su moreno, con esa tez blanca y perfecta, esos labios que la volvía loca y que adoraba cuando soltaban palabras amorosas.
Él estaba nuevamente sumergido en alguna nueva historia que estaba creando, Sasuke se había convertido en un famoso escritor de ficción, podía ver como bailaban los largos dedos en el teclado y él apenas y pestañeaba.
-Amor estoy en casa.
Lo observó sobresaltarse, antes de girarse y posar sus negros y grandes ojos en ella, inspeccionándola de arriba abajo, lo vio fruncir el ceño antes de agregar.
-¿No hace frío allá afuera para que traigas solo ese vestido?
Hinata observo el vestido tipo abrigo que portaba, con las botas hasta las rodillas, sonrió al sentir la preocupación o los celos, pero cuando levantó los ojos grises para cruzarlos con los negros, lo encontró nuevamente sumergido en su computadora. Abrió los labios sin poder ocultar su sorpresa, y sin poder evitarlo se acercó por detrás con curiosidad de la nueva historia.
-Es la vida del hombre Trueno, en el último libro les llamó la curiosidad a los lectores, y la editorial me pidió una secuela.—Explicó parándola en seco.
Hinata no pudo evitar hacer un puchero, recordando como en el pasado le encantaba que ella fuera la primera en leer en sus escritos, ahora, y no sabía cuándo eso cambió y era tan receloso con su trabajo.
-Preparé la cena—Volvió a decir el moreno, haciéndole un mohín con la cabeza indicándole que saliera de ahí.
Sin ganas de hacer un berrinche Hinata accedió, yendo directo a la cocina sin poder evitar el enfurruñamiento interno del cual fue presa.
En cambio Sasuke sonrió mientras negaba, suspiró viendo las letras en el monitor, llevándose una mano a la frente, aun dudoso de lo que llevaba tres meses escribiendo... su primera historia romántica, en la cual el cliché de protagonista femenina estaba reflejado en Hinata, ¿cómo lo tomaría cuando se enterase que ella fue la musa para ese libro? ¿Y cuál sería la aceptación de ese libro tan diferente a lo que era su costumbre?
Cuando llegó a la cocina encontró a Hinata sentada en la barra, tenía un plato con una pequeña ración de lasaña.
-¿Sigues haciendo dieta?
Los ojos grises se mostraron culpables y un leve rubor apareció en los pómulos de Hinata.
-Así estás bien, no deberías seguir con dietas absurdas—Le dijo Sasuke parándose en la entrada de la cocina con los brazos cruzados en el pecho.
-Sabes que es complicado—Explicó la peliazul—Si no me cuido, enseguida subo de peso. Aunque esto sabe delicioso—Expresó con una sonrisa.
-Siempre has sido perfecta, y nunca entenderé tu afán de pertenecer al mundo de los huesos andando.—Se quejó el moreno caminando hacia la barra para sentarse frente a ella.
Hinata sonrió sus curvas exuberantes fueron de gran ayuda, pero si no se cuidaba, enseguida parecía estar tremendamente gorda, Sasuke siempre estuvo en contra de su sueño del modelaje así que cada vez que intentaba explicarle era una discusión segura.
-¿Qué tal un poco de vino?—Sugirió, sin embargo fue el moreno quién fue por él y sirvió las dos copas.
-Leí por la mañana que piensan hacer una película del último libro que publicaste, te lo imaginas tan grande como la anterior.
Sasuke se encogió de hombros, le gustaba escribir pero a veces se convertía en un lío, odiaba las entrevistas y las alfombras rojas de las cuales había tenido que ser participe al llevar algunos de sus libros a la pantalla grande, luego ladeó la cabeza.
-Que te parece si el libro que estoy escribiendo se vuelve tan bueno, como para hacerlo película, ¿vas conmigo al lanzamiento?
Los ojos de Hinata se abrieron con sorpresa y separó los labios sin poder ocultar su sorpresa.
-Siempre voy solo, pero creo que ya es tiempo de dejar de esconderse, ya no somos unos críos. Ser la enigmática Hinata, ya pasó de moda, ¿no? Me gustaría llevarte de mi brazo—Reveló.
El corazón de Hinata palpitó fuerte en el pecho, la soltería era importante en su mundo, por tal motivo, nunca dio a conocer su relación con Sasuke, bajó la vista al pequeño trozo de lasaña mientras tomaba un bocado retrasando su respuesta, ¿acaso todo ese tiempo había buscado el embarazo porque aún lo veía lejano, en cambio que Sasuke le hiciera prometer hacer publica su relación parecía más palpable? ¿más real?
-¿Hinata?
Los ojos grises lo miraron cautelosos, masticando lentamente.
-Ya no somos unos adolescentes—habló con evidente fastidio, adivinando la respuesta de la ojiluna.
-Lo sé—Finalmente respondió—Es que no sé como se lo tome la agencia— Justificó, aunque tenía una gran idea, como lo de un embarazo...
Sasuke agachó la mirada, sabiendo cómo ella valoraba su trabajo, cómo aquella oportunidad les cambió la vida, y fue entonces cuando ella se decidió.
-Si tu próximo libro es tan exitoso como los demás, yo iré contigo a donde sea—Le dijo completamente segura de su decisión, Sasuke merecía más de ella.
El moreno finalmente levantó la mirada, ella le sonrió tímidamente y bajó del banco para ir a meterse entre las piernas masculinas, sintiendo el calor que irradiaba el cuerpo del moreno, lo abrazó, deseando como siempre y como nunca.
Se abrazaron y se fundieron en un beso profundo que le permitió sentir su sabor, su calor, su energía. Un beso tierno que pronto se tornó pasional. Su tacto se volvió más desesperado y ella se ofreció a él, arqueándose acercándose a él.
Hinata sintió las grandes manos del moreno en sus glúteos acariciando su ropa interior de encaje, por debajo del vestido y yendo más allá haciéndola jadear y causando un montón de sensaciones en su vientre de profundo anhelo.
¿Por qué a pesar del tiempo que llevaban juntos siempre todo era tan intenso con Sasuke?
Y así sin ser consciente de cómo o cuándo llegó a la habitación, siendo besada y despojada de la ropa para sentir el cuerpo fibroso del moreno apretándose al suyo, provocando al tocar sus pechos de esa manera tan especial que él conocía para hacerla perder el control.
Besándole el cuello haciéndola vibrar de deseo. Recostándola en la cama, apreciando su desnudez y quitándose la ropa antes de separarle las piernas y llevar su erección a sus pliegues, frotando su erección en su pequeña entrada, forzándola a abrirse para él y ser completamente llenada, haciéndola gemir de placer y amor por él, por Sasuke Uchiha.
Despertó sobresaltada, el cuarto estaba a oscuras, Sasuke no estaba a su lado, su lado estaba frío, con cautela miró el reloj en la mesita de noche, marcaba las tres de la madrugada, supo enseguida donde estaba el moreno, en el estudio escribiendo, odiaba que le hiciera eso, sin embargo, tampoco podía quejarse, Sasuke odiaba que modelara y ella aún lo hacía, no le quedaba más que intentar conciliar el sueño sola.
Xoxoxoxoxo
Sasuke observó a Hinata terminar de ponerse el pintalabios, y entonces decidió hacerle una confesión, tenía demasiado que agradecerle a la peliazul y sabía que en cierto modo lo que estaba a punto de decirle iba a turbarla, para ella su carrera siempre fue lo importante, y no la culpaba, pero si deseaba terminar con el secretismo que los rodeaba.
-El libro lo envié hace unas horas, no creo que tarden mucho en revisarlo.
Tal como esperó Hinata se quedó pasmada, parecía que miraba su reflejo, pero él sabía que no era así.
-Quizá en una semana, me manden correcciones y entonces espero que cumplas tu promesa.
Los ojos grises lo evitaron, y luego la vio asentir demasiado lento y con inseguridad. Amaba a Hinata, y se estaba odiando a sí mismo por forzarla de tal modo.
-Los tiempos han cambiado, ya no pueden seguir exigiendo esa cláusula absurda donde te prohíben tener una relación, ya no, y si lo hacen ya no pueden echarte, se armaría un escándalo—Trató de animarla—Ahora eres alguien... ahora soy alguien... ya no dependemos de ellos.
Hinata le dibujo una sonrisa falsa, sus inicios habían sido difíciles por eso siempre caminó en la línea que le marcaron.
-Ya es tiempo de hacer cosas nuevas—Le respondió Hinata, pero incluso ella reconoció lo insegura que se escuchó su voz.
Xoxox DOS MESES DESPUÉS oxoxxo
"El libro fue aceptado y parece que será otro bestseller, en un rato más llegó al restaurante"
Hinata leyó el mensaje del moreno y un estremecimiento la recorrió, encerrada una vez más en un baño, decidió mirar hacia el lavamanos donde tenía la prueba de embarazo, nuevamente una sola línea.
Suspiró, siendo consciente que tenía que desalojar el lugar e ir a la mesa reservada. Finalmente se había atrevido a hablar con el representante de la empresa, este no se había mostrado alegre de que ella quisiera hacer publica su relación y empeoró todo cuando le dijo que deseaba formar una familia, después de la cara de pocos amigos y la regañina, Hinata no tenía muchas esperanzas de apoyo, supo enseguida que todo estaba por terminar para ella, así era aquel mundo de ingrato, se dijo.
Salió ensimismada en sus pensamientos, cuando se topo de frente a unos ojos verdes, que hubiera deseado no volver a ver, la mujer frente a ella enseguida dibujó una sonrisa engreída.
-No puede ser, el mundo es pequeño—La voz fue teñida de ironía, burla y desprecio.
-Sakura—Lo nombró sin poder evitarlo, pero decidida a no dejarse amedrentar por aquella mujer, era cierto que le sacaba algunos centímetros pero ya no era la misma miedosa que antes. Sakura ya no podía intimidarla.
-Tengo que admitir que llegaste lejos—Dijo la pelirosa—Siempre quisiste ser modelo, y de vez en cuando te veo en espectaculares.—Corroboró Sakura, haciéndola poner la piel de gallina—Eres bonita y tienes buen cuerpo, eso no lo puedo negar, pero por dentro estás podrida.
Escuchó la resentida voz, lo cual la hizo entrecerrar los ojos.
-A ti tampoco te va mal, creo que también debes tener todo lo que deseaste, fuiste la única adoptada, y recuerdo muy bien que estudiabas medicina, tuviste todo lo que deseábamos—Aunque Hinata sabía bien que Sakura no pudo tener al hombre que amaba.
-Tu también lo hubieras tenido si no hubieras sido tan egoísta e hipócrita, quien te viera pareciendo tan buena siempre y...
-Ya deja eso en el pasado—Pidió Hinata, comenzando a analizar la situación, tenía que irse de ahí y evitar que Sasuke pisara ese lugar, ellos no debían volver a reencontrarse.
-También a Sasuke le va bien, pero eso solo lo pudo lograr librándose de ti—Dijo Sakura con una sonrisa que no podía esconder la satisfacción.
Hinata negó decidida a no seguir la absurda conversación, qué caso tenía, Sakura era parte de su oscuro pasado, tenía que darse prisa y con esa intención huyó de los baños femeninos, sin ser consciente que solo provocaba a la pelirosa.
Justo cuando llegaba a las mesas, lo vió, alto e inconfundible entre los demás, él le regaló una sonrisa en automático y caminó hacia ella, rebosante de alegría. Ella en cambio no pudo corresponder su euforia por el nerviosismo.
-Mi chica—Le dijo sin importarle lucir como un adolescente enamorado, si no simplemente feliz de la aceptación de su obra, Hinata seguramente absorta en sus ocupaciones aun no sabía que se trataba de una historia rosa.
La abrazó con tanta fuerza sin percatarse de la rigidez y desconcierto femenino, luego la besó en los labios en un dulce e ingenuo saludo.
-Tengo que contarte todo...-Empezó a hablar sin poder esconder la emoción en su voz, cosa poco habitual en él. Hinata deseó decirle que se marcharan de ahí, sin embargo, fue otra voz la que interrumpió al moreno.
-¿Siguen juntos? –La incredulidad femenina era palpable fue entonces cuando Sasuke prestó atención en Sakura, los ojos negros atraparon la cara ceñuda de su antigua conocida.
-Sakura—Le dijo en tono de saludo, un tanto incomodo de la interrupción.
-¿Siguen juntos?—Volvió a cuestionar, exigiendo la respuesta.
-Sasuke, vámonos—La voz de Hinata fue temblorosa y un ruego, hecho que hizo fruncir el ceño al Uchiha, que solo ladeó el rostro tratando de entender a la peliazul, notando que su mano temblaba entre la suya.
-¿Sucedió algo?—Le preguntó a Hinata, consciente que ella y Sakura jamás fueron buenas amigas.
-No puedo creerlo—Expresó Sakura negando y luego refiriéndose a Sasuke le dijo:-Pensé que eras mejor que esto, ¿en verdad solo corres detrás de ella?, ¿qué diablos te dio? pensé que tenías más orgullo, pensé que eras mejor que esto.—Reclamó, dejándolo perplejo.
-No es algo que te incumba—Decidió decir, Sakura siempre estuvo en contra de su relación con Hinata en su adolescencia.
El tiempo pasó, ya debía de superarlo y dejar de opinar de su vida como si fuera parte de ella, además realmente nunca lo fue, solo fueron conocidos.
-Creí que eras mejor—Dijo la pelirosa—Pero debes estar tan cegado por esta mujer para perdonarle que haya abortado a tu hijo—Escupió fulminando a Hinata con la mirada, la misma que perdió todo el color.
El corazón de Hinata latió rápido en su pecho, el secreto que tanto había guardado había sido revelado y la peor forma posible.
Sasuke miró a la peliazul incrédulo, sin embargo, al notar el nerviosismo y palidez de Hinata todo empezó a tomar un rumbo que no le gustaba y que apoyaba a Haruno, debía ser una mentira, ¿en qué momento pudo haber dejado embarazada a Hinata? Debía ser un error... Sin embargo, los ojos grisaseos fueron suplicantes y estaban inundados en lágrimas, su mano seguía temblando incontrolablemente... y toda ella.
-¿De qué habla?—Cuestionó ronco, sintiendo como el miedo recorría su cuerpo, soltó la mano de la peliazul con más violencia de la que hubiera querido.
Sakura tan lista como era descubrió la verdad enseguida, mirando maliciosa a la peliazul.
-¿No se lo dijiste?—Se carcajeó incrédula, por primera vez disfrutando la confianza ciega que mantenía el Uchiha en Hinata, luego explicó:—Se practicó un aborto en la clínica donde fui a hacer mis primeras prácticas, en mi primer semestre—Reveló jactándose—Tiempo después, la señorita modelo saltó a la fama.
Las palabras de Sakura iban cargadas de maldad, Hinata pudo sentirlo, finalmente podía revelar y juzgar su mayor secrete enfrente de la persona que más amaba. Incapaz de mentir y siendo presa del pánico, se atrevió a mirar los ojos negros, había furia, rabia, ¿odio?
-Dime que no es verdad—Pidió el Uchiha, rígido.
-Sasuke—Por fin pudo decir su nombre—¿Recuerdas lo mucho que necesitábamos el dinero? —Él la miró con desprecio y ella comprendió su mala elección de palabras—Gracias a eso pudiste ir a la universidad y estudiar literatura...-Trató de explicarse.
-Mejor cállate—Exigió el Uchiha, y se dio la vuelta dejándola ahí...
Hinata no pudo evitar mirar a Sakura con odio, siempre supo que no fue bien vista por ella, ya que ambas se enamoraron del mismo hombre. Sasuke en cambio, solo tuvo ojos para ella ignorando completamente a la pelirosa.
-¿Te sientes mejor?—Interrogó a Haruno, odiándola por primera vez en su vida.
-No realmente no—Contestó—Pero al menos Sasuke ya conoce la verdad detrás de su angelito—La ultima palabra la dijo dibujando unas comillas entre las manos—Siempre te defendió como si fueras lo mejor del mundo, en cambio tú, aún recuerdo aquel día en la clínica, ¿Qué pensaría Sasuke si le dijera que dijiste que el embarazo fue producto de una violación?
Hinata apretó los dientes, y sin poder defenderse se dio la vuelta, había cometido demasiados errores cuando era joven, pero lo hizo por amor, estaban en una situación difícil, si ella lograba ganar un poco de dinero y con ella cumplir su sueño de modelo, era lo mejor.
Gracias a que abortó, pudo pagarle la universidad a Sasuke, y ella hacerse de un futuro, dejaron de pasar hambre, de sentir el frío al dormir en las calles. si hubiera nacido el bebé, ¿dónde estarían ellos ahora? ¿qué habría sido de ese bebé cuando ellos no tenían donde caerse muertos?
Eran casi las dos de la madrugada, Sasuke no regresaba al departamento y tampoco tomaba sus llamadas, ahora también podía ver todo diferente a cuando tenía solo 17 años cumplidos, aquel invierno había sido frío y crudo.
Fue tan egoísta por primera vez en su vida, no quería perder a Sasuke, no quería perder su sueño y quería tener la casa de sus sueños, quiso tenerlo todo, pero sacrificó algo importante en el camino, ¿se arrepentía? Si, y siempre lo haría, pero todo estaba hecho, no podía ir hacia atrás, no podía tomar otra decisión.
Todos esos años, trató de recompensar a Sasuke por negarle la paternidad, por guardar su secreto, porque dentro de ella, sabía que si lo rebelaba él no iba a perdonarla... guardó su propio dolor y remordimientos, ¿realmente todo iba a ser así ahora?
Cuarenta minutos después, él llegó, solo que estaba borracho.
-Sasuke—lo llamó consternada, nunca lo había visto de tal manera—Ah, ahí está mi pequeña novia—Lo dijo con sorna.
Hinata se sorprendió por su tono, pero siendo él estaba siendo benevolente. Sasuke soltó una carcajada y fue a sentarse en el sillón de tres piezas.
-Cuéntame, ¿te acotaste con quien fuera necesario para lograr tu fama?
-¿Cómo puedes si quiera preguntarme eso?—Respondió entristecida, y sorprendida de las conclusiones a las que llegó el moreno.
-Eso dicen de las mujeres como tú, todas son unas putas, con razón jamás en estos años has salido embarazada, pensé que la inyección era infalible, seguro siempre resolviste tus problemas de esta manera... ¿cuántos abortos más te has hecho?
A Hinata le castañearon los dientes de indignación y dolor, se mordió el labio inferior queriendo comprender la molestia de Sasuke, incluso creyó que la merecía.
-Para tu información llevo nueve meses sin inyectarme—Sasuke alzó una ceja arrogante—Solo que no ha funcionado—Expresó derrotada, aceptando una vez más el castigo que Dios seguramente le estaría dando por rechazar una vida.
-Lo que veo es que no piensas parar con las mentiras, creí que siempre estábamos en sintonía, sin embargo, tú desde el inicio tomaste las mejores decisiones y mataste a mi hijo, eso no encajaba en el cuerpo perfecto que deseas tener. Pero debo aceptar que eres muy deseable y sí, yo no pude darte la fama que querías, pero has estado aquí todo este tiempo dándome todo gratis y a ellos se los debes cobrar bien.
-Deja de insinuar que soy prostituta porque no lo soy.
-Cierto, tú eres de las caras—Recriminó el Uchiha.
-Basta—Rogó con los ojos brillosos.
-Estuve haciendo memoria creo que sé cuál día lo hiciste. Habías estado enferma por aquellos días... y luego dijiste que tenías tu periodo pero era más de lo normal.
Los ojos de Hinata se pusieron llorosos, recordando lo difícil que fue enfrentarlo "sola" y las miles de recriminaciones mentales que vinieron a su mente.
Sasuke se levantó tambaleante.
-No hemos terminado de hablar—Dijo Hinata, decidida a cortar el tema definitivamente, sabía que lo que se venía no sería agradable pero necesitaban poner un punto.
Él no le hizo caso y fue hacia la habitación. Pasaron unos minutos, en los que ella no se atrevió a seguirlo, el nudo en la garganta la estaba asfixiando y no podía enfrentarlo, se sentía tan culpable, fue entonces cuando unos sonidos la hicieron ponerse de pie e ir hacía allá.
No se equivocaba Sasuke estaba sentado en la cama masturbándose. Lucía tan hermoso, se había quitado toda la ropa, y su erección estaba en todo su esplendor, él ni siquiera le hizo caso, seguía ebrio y buscando su perdición en el placer y ella quiso brindársela, ambos la necesitaban.
-Sasuke—Lo llamó pero él siguió ignorándola.
Quitándose los zapatos y la ropa subió a la cama, y se metió entre las piernas del muchacho para ponerse en cuatro frente a él y después uniendo su mano a las del moreno que me movían enérgicamente en su falo.
Los labios femeninos se posaron en la cabeza del pene, Sasuke soltó un gemido llevando ambas manos a sus costados sobre el colchón, dedicándose a disfrutar del placer oral que le brindaba la hermosa peliazul, bajando su dulce lengua en su largo, haciéndolo temblar y casi perder el control.
Con ojos entrecerrados la observó subir y bajar por su miembro endurecido. Era muy bella, tenía un cuerpo perfecto, un cuerpo que le había costado demasiado mantener, al recordar la ultima forma de hacerlo, el enfado volvió.
La tomó del cabello con fuerza, haciéndola gritar en el acto, no duró demasiado casi de inmediato ella terminó con la espalda en el colchón y él le separó las piernas para penetrarla profundamente, por primera vez la trataría como lo que era, ¿o qué lo creía tan tonto para no comprender que buscaba apaciguarlo con sexo?
La mañana fue fría, y con el ajetreo, olvidó encender la calefacción del cuarto, todo el cuerpo le dolía después de la frenética actividad sexual de la noche anterior, Sasuke nunca había sido tan rudo al hacerle el amor, habían tenido encuentros pasionales e intensos, pero nunca así, tan llenos de ira. Sasuke usó el sexo para castigarla, lo sabía, a pesar de que podían encajar tan bien, Sasuke era enorme a comparación de su complexión femenina.
La cama estaba vacía, pero antes de que pudiera preguntarse por el moreno, él salió del baño, recién duchado.
Lo vio dibujar una sonrisa, una sonrisa sarcástica, despreciativa, luego lo vio perderse en el armario, aun pasmada no supo cuánto tiempo transcurrió, lo vio salir con una maleta pequeña y luego sacó de su cartera un fajo de billetes.
-Espero que sea suficiente por la última noche juntos—Le dijo al arrojarle el dinero en cara golpeándola con el en medio rostro, no pudo evitar sobresaltarse cuando sintió el golpe seco de los billetes.
-¿qué...
No hubo necesidad de terminar, él se alejó sin más explicaciones, impactada pero no queriendo dejarlo ahí se enrollo el edredón en su cuerpo y salió tras él, lo alcanzó cuando estaba por abrir la puerta principal.
-¿No vas a preguntar nada?—Increpó—Vas a aceptar lo que te dijo Sakura, sin más.
Él no se giró a verla.
-Dijiste suficiente ayer, y me sorprende de sobremanera que jamás hayas dicho nada, me traicionaste, me quitaste lo que yo quería, ni siquiera me dejaste enterarme que fui padre, sin tanto te molestaba yo pude hacerme cargo, viví la maldita vida que quisiste por dejarte hacer lo que querías, pero jamás, ni por un momento pasó por tu mente hacer nada de lo que yo quería... sinceramente ¿de cuántos más te deshiciste?
-No es así, yo en verdad quiero darte una familia, y lo he intentado.
-Si claro, más mentiras—Dijo con recriminación al girar el pomo de la puerta.
-Por favor Sasuke no es así, tienes que creerme...
No importó sus suplicas o que incluso trató de aferrarse a él, Sasuke se fue, empujándola para quitársela de encima mandándola al suelo, ella se quejó ante el impacto tras chocar con el suelo, pero no fue eso lo que provocó sus lágrimas si no ver como el moreno no hizo nada y en cambio solo se alejó rumbo al elevador.
Hinata sollozó, tembló rota por dentro, Sasuke la había dejado. Muy dentro de ella sabía que eso sucedería, por eso jamás lo habló con él y mucho menos pidió su opinión cuando tomó la decisión, eran tiempos difíciles apenas podían alimentarse, vivían en la calle, y a ella le ofrecieron su primer contrato, lo que prometía sacarlos de la miseria, pero si no lo aceptaba y se quedaba con ese bebé, ¿qué futuro podían darle?
Volvió a sollozar recordando lo duro que fue tomar la decisión, lo que la rompió ocultarle la verdad a Sasuke, lo desolada que se sintió cuando escuchó el leve latido del corazón antes de que le practicasen el aborto, lo que se odió cuando Sasuke aquella noche la abrazó y ella fingió un cambio dramático en su periodo que él creyó y solo se dedicó a mimarla, sin comprender porque estaba demasiado sensible.
-No puede dejarme—Susurró incrédula, asustada, sintiéndose perdida.
Xoxo DOS MESES DESPUES xoxoxo
-¿Hinata?—La castaña la nombró apenas entró en el apartamento de la peliazul.
El lugar estaba desordenado por donde lo viera, aunque no lo suficiente para entrar en pánico.
-¿Hinata?—Volvió a llamarla al dirigirse a la habitación principal.
Finalmente la vio recostada en la cama, con los parpados inflamados y hecha un desastre, la castaña suspiró.
-Debes animarte—Dijo aunque ella misma se dio cuenta que no sonaba nada convincente—Seguro Sasuke pronto volverá—Dijo sin conocer realmente si sus palabras eran ciertas.
Todos esos años junto a Hinata, sabía que Sasuke la amaba ciegamente, que haría cualquier cosa por la peliazul, sin embargo, ahora no sabía qué pensar.
Con la ruptura de la pareja, una noticia inundó los tabloides, así que Ten-Ten no supo que creer, ya que una parte era real, y revelaba que la famosa modelo y escritor habían tenido una relación desde que ella tenía 16 y él 18 años, la misma que terminaba por un aborto que se practicó la modelo porque no quería pausar su carrera, pero Hinata a pesar de tirarse a la depresión no parecía haber tenido ninguna intervención, entonces Ten-Ten seguía sin saber que creer, porque los últimos meses Hinata solo deseó embarazare de Sasuke, sin embargo era cierto, ellos habían terminado.
Hinata de su parte se negó a dar declaraciones y Sasuke, bueno él había decidido disfrutar su soltería sin dar declaraciones respecto, lo que provocó que Hinata se hundiera más en la depresión.
—Esta noche tiene el evento de la presentación del reparto de la película de su nuevo libro, quizás solo ha estado ocupado.
Hinata se levantó apoyándose en su brazo, sorprendiendo a Ten-Ten, el evento... Saltó de la cama corriendo al armario, en del vestido perfecto
-¿Qué haces?—Preguntó Ten-ten sin poder seguirla.
-Se supone que yo debía estar en ese evento, ¿sabes la hora?
La castaña se sorprendió, pero viéndola activa, decidió tomar su celular e investigar la información. Hinata corrió al baño para darse una ducha, una hora y media después la peliazul se daba los últimos retoques de maquillaje, volviendo a ser la mujer bonita de siempre.
-El evento será en el Ritz, pero no sé si puedas entrar sin invitación... Sasuke, ¿ya te responde las llamadas?—Cuestionó las castaña preocupada por la actitud y relación que ahora tenían los exnovios.
Hinata guardó la respuesta negativa, confiada en que una promesa era una promesa y quizás era el momento de solucionar todo, ambos debían estar ahora más tranquilos y dispuestos a dialogar.
Hinata tenía un gran porte así que no le fue difícil inmiscuirse en el hotel, y después de un aleteo de pestañas consiguió el numero de la habitación del moreno, con nerviosismo tocó la puerta y después de unos segundos en las que ella preparó una sonrisa tímida, él apareció tan guapo y con esmoquin, él en cambio recorrió el cuerpo femenino con la mirada austera.
-¿Qué diablos haces aquí?—Preguntó cortante.
-Te prometí que esta vez iría de tu brazo...
Sasuke río sardónico interrumpiéndola, mirándola despectivamente.
-¿Quién es?—La voz era femenina, pero hasta que la bella rubia apareció en el umbral Hinata pudo reconocerla, Ino, los ojos azules la inspeccionaron una vez más, haciéndola sentir pequeña, esa mujer incluso sin tacones le sacaba varios centímetros de estatura.
-¿Qué hace ella aquí?—Interrogó la rubia a Sasuke—¿Acaso todo lo que publicaron realmente era verdad?—Cuestionó.
Hinata entonces reparó en la bata de seda que portaba era demasiado reveladora, podía verle los pezones erguidos, y sin darse cuenta negó, Sasuke percibió que acababa de darse cuenta de la situación.
-Tengo una acompañante para este evento—Dijo sin importarle cerrar la puerta casi en su cara.
El dolor en el pecho de Hinata fue arrasador. Las lágrimas corrieron por sus mejillas y las rodillas le temblaron. Volvía a temblar incontrolablemente, impactada. Perdió la noción del tiempo hasta que un par de hombres de seguridad la escoltaron fuera del hotel, aun con la cabeza embotada se dio cuenta que fue orden de Sasuke, esos hombres la trataron como basura que invadía el lugar, y no les importó arrojarla a la calle.
No supo cómo llegó a su cuarto, lo hizo de manera automática, las rodillas estaban laceradas, al haber chocado contra la acera, y quizá una corazonada la llevó a usar internet para buscar desde cuándo Ino y Sasuke se entendían.
Sabía que su reputación andaba mal, después de que hablaron de su aborto y relación con él, perdió varios contratos y la agencia la puso en receso, pero no había visto las opiniones, realmente ahora era una escoria, aún decidida a saber algo sobre él, su corazón dio un vuelco, en el último par de meses Sasuke había salido con un sinfín de modelos y chicas, había varias fotos, donde poco dejaban a la imaginación, viajes, salidas, fiestas, hoteles...
Las lágrimas volvieron a salir amargas, Sasuke sin duda alguna no iba a volver, no iba a perdonarla...
Xoxoxoxoxox
-Con este ungüento en unos días sus rodillas quedarán como nuevas—El dermatólogo le informó.
-Gracias—Respondió tratando de ser cortés, odiando que Ten-Ten la hubiera obligado a salir del apartamento para una cosa tan trivial.
El consultorio del dermatólogo era impersonal, abundaba el blanco y era amable, aún así se le hacía una tontería que Ten-Ten se molestara en algo tan trivial. Tras echar un rápido vistazo en los análisis generales que había solicitado dos horas atrás, volvió a hablar.
-Señorita, deberá ver a un ginecólogo.
-¿Un ginecólogo?—Respondió intrigada.
-La prueba de embarazo ha dado positiva, seguramente por eso ha presentado tantas nauseas últimamente.
El pasmo fue evidente en la peliazul, y el doctor le sonrió amablemente comprendiendo que ella no sospechaba nada.
-¿Se encuentra bien?—Preguntó por amabilidad.
Hinata asintió con la cabeza, aún incrédula...
Tartamudeando logró cuestionar:
-¿De... de cuánto estoy?
-Pues, para que lo sepa con exactitud sería mejor que lo consulte con el ginecólogo, pero si me dice la fecha de su última menstruación, le puedo hacer un cálculo rápido.
Hinata intentó recordar esa información, pero para ser sincera no lo recordaba, después de dejar la inyección sus periodos se volvieron irregulares, incluso a veces no le bajaba, por tal motivo se hacía tantas pruebas de embarazo...
-No sé—Confesó.
El médico le sonrió comprensivo.
-Entonces le conviene visitar a un ginecólogo cuanto antes, con una ecografía podrá decirle.
Hinata asintió y sin ser muy consciente. Lo demás lo llevó en piloto automático, cuando llegó al auto donde la esperaba Ten-Ten, estuvo demasiado callada, pero para la castaña no fue cosa nueva, entre los periodos de depresión y las habladurías comprendía el mutismo en el cual se sumergía la peliazul.
-Estoy embarazada—La confesión hizo que la castaña casi frenara, a pesar del impacto pudo recomponerse y no hacer ninguna tontería y seguir conduciendo normal, aunque no pudo evitar dedicarle una mirada evaluativa.
Hinata lucía triste, y no supo hasta dónde había asimilado la noticia.
-¿Estás segura?
Hinata no habló solo asintió.
-¿Y es de Sasuke?—No pudo evitar cuestionar.
Finalmente obtuvo una reacción de Hinata, que la miró molesta, mientras respondía:
-¿De quién más? ¿Tú también crees que me he acostado con otros?—Cuestionó con los ojos húmedos.
-No claro, que no, es solo que su situación...
Hinata comprendía lo que quería decirle, que burlesca era la situación.
-Dijeron que habías abortado, ¿salió mal?
Hinata negó dándose cuenta que Ten-Ten solo había escuchado las noticias y le había dado su espacio sin enterarse de la verdad.
-No... Es solo que nos conocemos de muchos años, lo sabes. El aborto del que hablan ocurrió cuando yo inicié en el modelaje aborté porque no teníamos en qué caernos muertos y finalmente salía una oportunidad en el modelaje, pero no me iban a querer embarazada, lo sabes, y yo era demasiado joven y me equivoqué.
-No te equivocaste—Defendió Ten-Ten—Tu cuerpo, tu decisión, sabías que no podías hacerte cargo y lo solucionaste de la mejor manera posible que tuviste, no llores.
Hinata deseó pensar igual que ella.
-Sasuke y yo habíamos hecho una promesa, quién obtuviera primero su sueño iba a apoyar al otro. Sin embargo, yo sabía lo que él anhelaba formar una familia, y él no me perdona que no le haya pedido su opinión... él no me perdona—El llanto precedido fue desolador...
Los días siguientes no fueron fácil, Hinata sabía una cosa, llevaba una vida en su vientre y no sabía cómo afrontarlo, la había anhelado tanto, pero no así, no sin él... ahora ni siquiera se atrevía a contarle el milagro que se había formado en su hostil útero... y si lo hiciera, ¿él le creería? Sabía la respuesta, no...
Las noticias seguían corriendo, y ella seguía siguiendo sus pasos por medio de ellas, un día estaba con una despampanante pelirroja, al otro con una rubia, luego volvía a Ino, incluso vio fotos con Sakura; él había pasado página.
Fue entonces cuando se decidió, no es que Sasuke no mereciera saber de su paternidad, simplemente, no tenía ganas de que volviera a cerrarle la puerta en la cara, le diría que había tenido un hijo cuando este naciera, cuando estuviera fuera de ella y una prueba de paternidad no amenazara su existencia, por lo pronto no le quedaba más que cuidarse.
xoxoxoxoxo
Hinata miró a Ten-Ten, está ultima tenía cara de susto y no parecía apoyarla en absoluto. Hinata volvió a hacer una cara suplicante y la castaña gritó exasperada.
-¿Realmente estás lista para las posibles consecuencias?—Cuestionó.
Miró la oferta de trabajo, se trataba de una empresa de cosméticos, que deseaba promocionar una crema que reducía y evitaba estrías por embarazo y buscaban una modelo embarazada.
-Necesito fuentes de ingreso, sabes que mi situación ahora no es la ideal con... todo lo que pasó.
-Por eso mismo te lo digo, cuando los medios se enteren que estás embarazada... puede que todo se vuelva en peor, o no dejen de acosarte.
-Lo sé, es una posibilidad...
-Además quién sabe si te acepten, apenas si se te nota la panza.
-Solo tengo 4 meses... pero las otras madres de la consulta dicen que es cuestión de nada para que salte—Dibujó una sonrisa en el rostro al decirlo.
Ten-Ten se rascó la cabeza y se acostó en el sillón al estar en la sala del departamento de la ojiluna.
-Ok, hablaré con la empresa pero no te aseguro nada.
xoxoxoxo
Sasuke estaba viendo Facebook, cuando se enteró del embarazo de Hinata, el promocional no dejaba a dudas, de que era ella, aunque por un momento creyó que la mala fama que se creó después de que alguien revelara su relación secreta y el aborto, le había cobrado factura en una sociedad tan inflexible como la suya, así que su primer pensamiento es que se había prestado para ser la cara, pero la embarazada era otra mujer.
Sin embargo, fue cuestión de poco tiempo, para que algún periodista le cuestionara si el aborto había sido mentira o si había fallado... ninguna de las dos opciones eran reales y él lo sabía.
xoxoxox
El accidente había sido aparatoso, la había dejado aturdida y con el cuerpo molido, aun temblaba de miedo al imaginar lo que pudo haber ocurrido, sabía que cuando revelara su embarazo se desataría una persecución pero no pensó que llegaría hasta tanto o que incluso, los periodistas la estarían asechando.
-Hina—Ten-Ten se acercó a ella llorosa, examinándola.
La peliazul yacía en la cama hospitalaria, tenía el brazo escayolada y también la pierna izquierda, tenía un collarín en el cuello, los labios partidos y uno que otro arañazo en la cara, hacía sufrido el accidente automovilístico, cuando perdió el control después de ser perseguida por unos periodistas, y ser golpeada con el coche de uno de ellos, sacándola de la carretera haciéndola estrellarse con los muros de contención de un puente vehicular.
-Estoy bien—Le contestó intentando consolarla.
-No debí dejarte sola, no debí...
-Tranquila, ¿quién iba a saberlo? Lo único importante es que estoy bien y el bebé también. Aunque quizás tenías razón debí esperar, la gente solo quiere aniquilarme por matar a mi primer bebé... y no les preocupa hacerle daño a este.
La castaña se llenó de ira, no era justo que solo ella pagara y estuviera llevando todo ese peso, ella solo quiso embarazarse para complacer a Sasuke, ¿y qué había conseguido? Este último se había librado de toda responsabilidad y le tocaba dar a ella la cara.
Le dio una sonrisa reconfortante a la peliazul, pero se juró que defendería a su amiga... y así lo hizo, apenas llegó la noche y Hinata se quedó profundamente dormida, fue a buscar al Uchiha, con unas cuantas llamadas consiguió saber el paradero del famoso escritor, se encontraba en un inclusivo bar.
Al llegar no le fue difícil ubicarlo, era evidente que coqueteaba con un trio de mujeres, en una mesa reservada.
-Sasuke—Lo llamó tratando de contener su ira.
El moreno la miró demostrándole que no era bienvenida, las demás chicas al notar su aspecto casual, soltaron una risilla.
-Tenemos que hablar—Debatió la castaña no dándose por vencida—Bien puedes decirles a tus amiguitas que te den cinco minutos o que escuchen la escoria de hombre que eres.
-¿Vienes a interceder por Hinata?
-¡Maldito bastardo! ¿Te has detenido una maldita vez solo a pensar en ella? Estoy segura que ella no quería embarazarse, solo quería complacerte a ti maldito cerdo engreído y narcisista.
Sasuke chasqueó la lengua. El ambiente se había puesto tenso y a pensar que las chicas, guardaron silencio, empezó a sentir la incomodidad.
-Pero lo solucionó a final de cuentas, ¿no?
Ten-Ten negó.
-No hablo de ese embarazo, si no del actual.
Sasuke abrió los ojos recordando la figura que vio en el corto video, ¿realmente era Hinata y qué insinuaba su representante?
-Todo el mundo le dio la espalda, después de que soltaste tu venganza y airaste todo un tema que era completamente personal, realmente querías acabarla, ¿verdad? ¿Te has parado a pensar en sus sentimientos? ¿crees que ella es feliz con lo que hizo? Ella te ama, ¿crees que no le dolió? ¿Tienes la maldita idea de lo asustada que estaba por perder a tu bebé cuando la sacaron esta tarde del coche accidentado?
-No sé de qué hablas pero no me quieras colgar milagritos. —Expresó en negación...
¿Hinata había tenido un accidente? ¿ella estaba bien? Su respiración, como los latidos de su corazón se aceleraron, quería saber al respecto pero se negaba a dejarle ver a la representante que todo lo que le decía lo descolocaba.
Ten-Ten soltó un bufido.
-Era lo menos que esperaba de un cerdo como tú—Dijo al rebuscar entre su bolso y al arrojarle una hoja doblada en tres partes—Es el reporte del ultrasonido que le hicieron al ingresarla, si sabes contar sabrás que el bebé es tuyo. No me importa lo que hagas, pero has algo, has que paren, que la dejen en paz, porque si pierde a este niño ella...-La castaña fue incapaz de completar la frase, así que empezó otra—Si lo pierde esta vez no será su culpa si no la tuya.
Aun pasmado, Sasuke desdobló el papel, había varios párrafos y dos fotos de ecografías... lo que lo dejó asombrado fue las semanas de gestación, rápidamente hizo cuentas mentales, si esto era real, el bebé había sido procreado en los últimos días de su relación.
Sin despedirse de su compañía femenina se levantó como un resorte en búsqueda de la castaña, sin embargo, ya no la encontró en el estacionamiento. No pudo más que maldecir ya que no tenía una maldita idea de donde comenzar a buscar, su mente viajaba a mil por hora entre recuerdos agradables y desagradables, conclusiones cambiantes y sentimientos encontrados.
Dar con Hinata no fue tan difícil como en un primer momento le pareció, a decir verdad Ten-Ten tenía razón ella estaba en el ojo del huracán, él había decidido desconectarse de alguna manera del mundo, evitaba leer noticias o ver redes sociales.
Desde que se había enterado de la dolorosa verdad, algo dentro de él se rompió, él tenía una fe ciega en Hinata, siempre la defendió y creyó que ambos sabían todo del uno al otro. Le parecía increíble, que ella hubiera tomado una decisión tan egoísta, que se hubiera desecho de su hijo para ir tras su carrera de modelaje, además ¿cómo pudo todos esos años ocultárselo?
¿Realmente la conocía? ¿la conoció alguna vez? ¿cómo pudo llegar a tanto? ¿Y ahora si realmente era su hijo por qué no le dijo? ¿acaso no sabría quién era el padre?
Sin darse cuenta llegó al pequeño establecimiento de tatuajes de Sai, sonrió con desanimo, Sai, igual que ellos les tocó vivir en la orfandad, tampoco tuvo la suerte de ser adoptado sin embargo conocía a Hinata y a él, no eran grandes amigos, ¿qué diablos hacía ahí?
Sai salió del establecimiento y cerró la puerta principal con un candado. Fue evidente su sorpresa al encontrar a Sasuke en su coche frente al lugar.
-¿Qué hay?—Saludó con desgana.
Sasuke solo asintió...
-¿Quién es Hinata?
Sai, entrecerró los ojos.
-¿Me preguntas a mí? –Luego pareció reflexionar—Ah, es por todo el revuelo de hace meses...
Sasuke salió del coche y luego encogió los hombros.
-Estoy hecho una mierda—Confesó.
-¿es verdad?—Preguntó Sai.
-Hinata no lo negó, Sakura me lo dijo frente a ella y después Hinata dijo una sarta de estupideces justificándose.
-Ella solo ha vivido para ti desde que recuerdo.
-¿Cómo puedes decir eso? Abortó para ser modelo.
-Quizá le dio miedo la maternidad, sabemos lo que es no ser deseado, comer nada. ¿Te lo dijo así, lo abortó porque eligió el modelaje?
-Ella dice algo similar a ti, que no teníamos nada.
Sai sonrió y dijo:
—¿y no era verdad? Los tres huíamos del sistema, estábamos en la calle. No voy a poder entenderte del todo, porque sé que siempre deseaste tener una familia idílica, siempre lo decías y ella repetía lo que tú, estaba como muchas, calada hasta los huesos por ti, le pudiste haber dicho que se diera un tiro y lo hubiera hecho, pero tú estabas igual... no sé Sasuke, no sé quién sea, y no soy el indicado para ayudarte.
Sasuke se calló, pero deseó decirle lo que decía Ten-Ten...
-La amas, por eso estás así, por eso sacaste a la luz toda su historia para vengarte, pero te estas jodiendo a ti mismo.
-Eres la segunda persona que dice que yo revelé lo nuestro, pero no es así—Dijo con tono molesto, de Ten-Ten no le sorprendió pero de Sai, ¿por qué pensaba eso?
-¿No fuiste tú?—Preguntó con sorpresa—¿Entonces quién? Quien lo hizo quería dañarla.
Sasuke entrecerró los ojos, sin comentar que él había creído que había sido Hinata, había estado tan cegado y dolido para creer que Hinata había hecho esa tontería con tal de hacerlo regresar, o de revelar el estúpido papel que había desarrollado todo ese tiempo.
Tampoco había sido Ten-Ten, ¿quién más sabia lo suyo?
Fue unas horas más tarde cuando sigilosamente logró colarse al hospital, sin ser visto por los periodistas que aguardaban fuera, con un cubrebocas y la capucha puesta, nadie le reconoció.
Hinata estaba sola en la habitación, según le confirmaron en la recepción, su acompañante se había ido a descansar hace horas, no la culpaba era las 2 de la madrugada, además era lo mejor necesitaba tener esa conversación en privado.
Entrar la habitación le conmocionó. Hinata estaba dormida, pero lucía muy lastimada, tenía varios moretones, sobre todo en la parte izquierda de su cuerpo, y al parecer fracturas en las extremidades del mismo lado, un collarín en el cuello. Lucía tan frágil, y luego recalcó en otro aspecto, había perdido peso... y entonces se fijó en la pequeña tripa, evidente...
La furia creció nuevamente, pero iba mezclada, no podía negarlo, todo ese tiempo intentó convencerse de que la odiaba, pero era evidente que la preocupación por su estado de salud actual era más fuerte, el pensar que pudo haber sido fatal el accidente lo horrorizaba, pero no podía olvidar lo que se atrevió a hacer.
Quizá fue el estado turbio de Sasuke, lo que la hizo despertar. No pudo evitar gemir quedito cuando el dolor de sus heridas le pareció más intenso, y en general del todo cuerpo.
Él no pudo evitarlo y se acercó a ella, cuando los ojos lunas se abrieron se encontraron con el rostro preocupado del Uchiha.
-Sasuke—Lo llamó sin poder creerlo, luego la realidad se hizo presente ¿qué hacía ahí? Sin dudarlo se llevó la mano derecha protectora a su vientre.
Él siguió sus movimientos. Fue evidente la tensión en su rostro, apretó la mandíbula.
-Tu asistente me responsabiliza de ese embarazo, pero la única que sabe la verdad eres tú.
Los ojos lunas se humedecieron y él deseó que no le afectara notarla tan triste, ella tragó el nudo de la garganta.
-No me he acostado con otro... pero entiendo porque tú no me crees.
-Que bueno que aceptes la parte de tu responsabilidad.
Hinata agachó aún más la mirada.
-Me refería a todas esas mujeres con las que te acuestas últimamente. —Le respondió.
Ahora él fue quién se alejó, se acercó a la ventana reflexionando, cuando se prometieron que serían los únicos, eran demasiado jóvenes e ilusos para creer que su historia duraría para siempre.
-Lo que haga con mi vida, ya no es asunto tuyo—Se defendió el moreno.
-Lo entendí cuando te busqué la última vez queriendo cumplir mi promesa y mandaste a la seguridad del hotel para que me echara a la calle, como una paria.
Sasuke recordó aquella ocasión, los ojos húmedos de Hinata su consternación al descubrir a Ino, en aquel momento lo sintió bien, pero ahora lo avergonzaba... además, Hinata ya debía estar embarazada, cerró los ojos sintiéndose extremadamente culpable.
Luego negó con la cabeza y volvió a enfrentarla, aunque ella seguía con la mirada baja.
-Estamos dando vueltas, solo dime si es verdad, ¿es mío?
Ella levanto sus ojos brillosos y le sostuvo la mirada.
-Ya te lo dije—La voz se le rompió: -Es tu bebé, sé que esto no es lo que planeamos, no lo queríamos de esta manera, estuve por más de nueve meses intentando embarazarme para hacerte feliz y no sucedía...
Ella guardó silencio, permitiéndose llorar, de experimentar los sueños rotos, los anhelos...
-Entonces, ¿por qué no me lo dijiste? ¿cómo puedo creerlo si te quedaste callada? ¿cómo sé que es verdad lo que ahora dices cuando eres incapaz de decir la verdad?
Hinata hizo una fina línea con los labios, cansada de ser juzgada.
-Sé que te fallé, sé que actué de una manera ruin, pero habíamos tenido una época tan difícil. Cuando me enteré que estaba embarazada solo pude ver desolación, sé que tú deseabas al bebé, ¿pero recuerdas que había veces en las cuales no teníamos que cenar?—Sasuke no le respondió—nunca voy a perdonarme lo que hice, si eso te sirve...la vida que vino después de mi decisión fue asombrosa pero no me quitó el sentimiento de culpa y vacío, y después cuando estábamos bien para ser padres, simplemente no sucedía—Explicó—Era mi castigo. Este bebé llegó cuando menos lo esperaba, siempre me visualicé contigo, los dos emocionados volviendo a recibir esta noticia, me imaginé embarazada contigo a mi lado apoyándome, no echándome a la calle mientras te acostabas con tu amante, nada de lo que queríamos sucedió—Dijo cuando dos grandes lágrimas corrieron por sus mejillas.
Sasuke pudo percibir su dolor, era verdad a ella también le dolía la otra perdida. No podía perdonarle lo que hizo a sus espaldas, pero escuchándola con más tranquilidad pudo entender que no era el momento para ella para ser madre, y ahora que se volvía a repetir, tampoco era la manera en la cual lo había soñado... él también le había fallado, aunque tampoco quiso hacerlo, las circunstancias no ayudaron.
-¿Por qué no me habías dicho? Sabes que yo siempre lo he deseado.
-Tampoco es que pensara callármelo siempre. Solo no era el momento.
-¿Y cuándo maldita sea iba a ser el momento? Mírate ¿realmente piensas en ese bebé?
-¡Más de lo que puedes creer!—Se defendió sollozando—Te lo iba a decir cuando naciera, cuando hacerle una prueba de ADN no fuera peligroso, sé que no me crees y no me sentía bien para este tipo de discusión.
El pasmó del moreno fue evidente, ¿pensaba decírselo cuando naciera?
-Estás embarazada ¿y no pensabas hacerme participe?
-¿Crees que es tuyo?—Preguntó con evidente esperanza.
Él agachó la mirada porque ella tenía razón, no estaba seguro.
-Si eso pensé—Respondió ella con el nudo en la garganta, impidiéndole que su voz fuera normal, denotando su tristeza, fue entonces cuando Sasuke no pudo seguir dudándolo, y le dolió como nunca hacer sido tan radical y dejarla sola.
-Ahm—Hinata se aclaró la garganta—Te buscaré cuando nazca y puedas si aún lo deseas hacerle la prueba de paternidad –Dos lagrimas rodaron por las mejillas pálidas.
Eran tan incomodo no poder esconderse, deseaba que el Uchiha saliera de ahí y la dejara con el dolor en su pecho que estaba a punto de romperla por completo.
-¿Entonces planeas que forme parte hasta que nazca?—Cuestionó incrédulo.
-No hay otra manera, tú y yo no somos pareja ya, y tampoco volveremos a serlo. Tú no confías en mí, ni siquiera crees que mi bebé sea tuyo...
"Y yo tampoco puedo confiar ya en ti", deseó decir, pero sabía que estaba de más, a Sasuke no le importaba ya sus sentimientos.
Fue cuando Hinata dijo que no volverían a ser una pareja que el panorama para Sasuke, se aclaró, por supuesto que quiso lastimarla, sabía lo insegura que era ella, por eso se metió con otras mujeres, le avergonzaba aceptarse a sí mismo que lo hizo para lastimarla tanto como se sintió cuando se enteró del aborto.
Apretó aún más su mandíbula, reconociendo que, si el bebé era suyo, de alguna manera creyó que sería sencillo volver como una pareja, pero Hinata tenía razón, los dos estaban dolidos, él había hecho algo imperdonable, aunque hubiese roto la relación, dudaba que ella le perdonara que se hubiera acostado con otras.
-Hinata—Habló conciliador—Sé que estas enfadada conmigo, pero no puedes ser tan radical. Ni siquiera quieres criarlo sola, debemos considerar lo nuestro.
Por primera vez ella sintió indignación, cuánto deseó que él volviera, pero no por su hijo, si no por ella...
-¿Por el bebé eres capaz de volver?—Hinata no pudo evitar que las lágrimas volvieran a brotar, no pudo ocultar el dolor que le causaba.
Y él tuvo que ser sincero.
-Estaba enfadado, no actué de la mejor manera, pero mírate si te dejo sola, ¿cuántas veces más vas a terminar en el hospital? necesitas que te cuide.
-No fue intencional, si ese periodista no hubiera golpeado por detrás yo no me hubiera perdido el control—Enterarse de esa verdad no fue sencillo para él—Así que puedes estar seguro que no voy a ponerme en riesgo de nuevo, pero no necesito que me cuides porque temes que ponga en peligro al bebé, no quiero hacerlo, en verdad quiero a este bebé... tanto como al otro—Aunque dolía se sentía liberador poder hablar de su primer bebé.
Finalmente, Sasuke comprendió porque la reticencia de la peliazul, apretó lo puños con furia porque él había causado todo, si no se hubiera ido, o al menos hubiese regresado a pedir explicaciones, Hinata no creería que solo quería volver por su hijo, aunque en cierto modo había razón.
-Me preocupas tú también. Me lastimó tanto enterarme de la verdad porque me di cuenta que no te conocía, que todo el amor que sentía por ti al parecer no fue suficiente para hacerte sentir segura, me dio tanta rabia que pusieras tu carrera por encima de nuestra familia. Pero lo que siento por ti es fuerte, y además está nuestro hijo, siento que él merece que intentemos formar la familia que soñamos.
Los ojos grises buscaron la mirada oscura, sin poder creer del todo lo que el moreno acababa de decir.
-¿De verdad aun me quieres?—Cuestionó con el corazón latiendo fuerte en su pecho.
Él asintió y luego se acercó a la cama por el lado derecho para sentarse y tomarle la mano que aun descansaba en su vientre.
Hinata se aferró a su mano, lo amaba tanto y al mismo tiempo no sabía que era lo correcto. Enseguida pensó en su bebé, Sasuke tenía razón, lo ideal era intentarlo para que su bebito tuviera un padre y una madre en todo momento.
-Necesito que me perdones por haber abortado a nuestro primer bebé—Pidió con los ojos nuevamente inundados en lágrimas—Yo...
Sasuke le puso un dedo en los labios impidiendo que siguiera hablando, y le revelara toda la verdad que guardaba la ojiluna.
-Es un tema delicado Hina, ahora puedo ver tus razones, puedo vivir con ellas... pero no quiero hablar de ello más. Yo intentaré olvidarlo, porque sigo sin entender como pudiste tomar esa decisión sola... solo dejémoslo pasar.
Ella asintió con la carita triste, y a él le enterneció verla así, miró de reojo su reloj eran pasado de las cuatro de la madrugada.
-Deberías descansar, yo me quedaré aquí a tu lado, no volveré a irme.
-¿y las demás?—No pudo evitar preguntarlo, era una de las dudas que la corroía.
Sasuke evitó mirarla, realmente le avergonzaba lo que hizo.
-No habrá nadie más tú a partir de ahora, así que también trata de olvidar eso, si no esto no va a funcionar.
La visita medica fue demasiado temprano, Hinata apenas había dormido un par de horas cuando un grupo de médicos entraron a revisarla. Fue ahí cuando el medico principal, le informó a Sasuke que todo estaba estable, el bebé se encontraba en buen estado y no había sufrido daño alguno. Hinata había tenido un pequeño esguince cervical por lo cual debería traer el collarín por quince días, posterior a esto se volvería a evaluar, su tobillo no estaba fracturado como él creyó si no que había un esguince de menor grado, y solo estaba vendado. En cambio, su brazo, había resultado más lastimado con una pequeña fisura que con todos los cuidados necesarios sanaría pronto; por tanto, con los cuidados indicados, Hinata podía ir a su domicilio pronto.
A Sasuke le pareció una idea perfecta, los reporteros ya no asechaban tanto, así que con cuidado podría llevarla a su nuevo departamento, quizá les convenía empezar desde cero.
Su idea había sido excelente, hasta que una semana después, uno de sus antiguas conquistas se le ocurrió ir a buscarlo apenas caía la noche, a pesar de que Hinata no debía levantarse de la cama por su esguince en el tobillo, había sido ella quién le abrió a la guapa pelirroja y fue ahí que una nueva pelea comenzó.
Hinata había estado inconsolable las siguientes horas y había amenazado con dejarlo, él se preocupó tanto al verla tan alterada y triste, y una vez más tuvo que tragar su vergüenza cuando Hinata descubrió la verdad.
-¿Aquí las trajiste a todas verdad?
Él no pudo responderle, y ella supo que acertó.
-¿Por qué me haces esto Sasuke? ¿por qué me trajiste aquí? —Luego había mirado la cama anonadada—¿Al menos cambiaste las sábanas?
El daño estaba hecho, lo supo desde que Karin llamó a su puerta vistiendo tan provocadora y lista para la seducción, pero después de que Hinata le recriminara que se hubiera acostado con esas mujeres, en esa cama donde dormía, entendió que debieron volver al otro departamento, ¿qué diablos había estado pensado? Para ¿qué lo negaba? Quiso evitar lo que Hinata consiguió con el modelaje.
-Volvamos al otro departamento—Sugirió, dándose por vencido—Fue un error venir.
-¿Y qué harás? ¿Las verás aquí cuando te aburras de jugar a la familia?—Cuestionó ella, dolida, reclamándole como nunca.
-Lo venderé, ¿eso te hace feliz?—No pudo evitar cuestionárselo molesto al saber que cometió un error que ponía nuevamente su relación en peligro y sobre todo que la tenía tan exaltada.
Reparar su relación no sería cosa fácil, pero al menos cuando volvieron a su antiguo hogar, las cosas fueron más sencillas. Hinata sanó rápidamente y a su sexto mes, lucía radiante.
A Sasuke le gustaba verla dormir y acariciar su vientre, incluso ya había podido sentir las pataditas de su bebé.
Revivir su actividad sexual tampoco fue cosa sencilla, las inseguridades de Hinata volvieron con más fuerza, en cierta manera la entendía porque él no podía imaginar a otro hombre con ella, y no había nadie más, en cambio ella conocía rostros...
Sin embargo, se esforzó para demostrarle lo mucho que la deseaba incluso estando embarazada, no podía ocultarlo, la amaba a pesar de todo y poco a poco volvió a convencerla de ello, pero la felicidad no es eterna y el peso de sus acciones iban a ponerlos nuevamente a prueba.
oxoxoxoxo
-Creo que deberíamos salir a comer—Sugirió la peliazul, sonriéndole y haciendo una carita adorable.
Sasuke se lo pensó, había evitado las salidas juntos por temor a que los periodistas los vieran, sabía que eso desataría un nuevo escándalo y quería enfrentarlo hasta que Hinata diera a luz.
-Aún no hemos aclarado lo que ocurrió, si nos ven juntos, van a querer explicaciones—Expresó revelando la verdad.
El rostro de Hinata se ensombreció, y luego sonrió con melancolía.
-¿Tú hablaste sobre eso?—Cuestionó ella, era un tema que aún no habían tocado, y aunque él ya lo presentía eso le confirmó lo que ya sabía, ella tampoco lo había hecho.
-No, seamos sinceros, eso me hacía ver como un tonto enamorado.
Hinata se sonrojo y agachó la mirada.
-¿Aparte de Ten-Ten quién más lo sabía Hina? Es evidente que querían atacarte a ti.
Hinata negó sin saber quién pudo haber revelado tal secreto al publico.
-Voy a investigarlo, y prometo que daré con el culpable.
Hinata hizo una fina línea con los labios.
-Pero no dijo una mentira, ¿de qué nos servirá?
-Aun así—Sentenció el moreno—Te puso en peligro, y no es algo que le correspondía, eso es nuestra vida privada, no tenía derecho.
Hinata sonrió tímidamente y se acurrucó en los brazos del moreno, para luego besarle los labios, como muchas veces ese beso tierno, se tornó pasional, los pechos turgentes se apretaron más a él que no pudo evitar meterle la mano por debajo de la playera y acariciar uno por uno, dándole más atención a los pezones ultrasensibles por el embarazo, justo cuando pensaba quitarle los leggins, el timbre sonó.
Con desgana se separó de ella que estaba agitada. Sasuke abrió la puerta, mostrando su total sorpresa cuando vio a Ino parada ahí, por un momento pensó cómo podía evitar que Hinata se diera cuenta de que se trataba de ella, pero fue imposible, no tuvo el tiempo necesario.
-Por fin te encuentro, ¿por qué diablos me bloqueaste del teléfono? ¿o lo cambiaste?
Sasuke cerró los parpados con resignación. E Ino aprovechó para adentrarse a la sala, los ojos azules no pudieron evitar la sorpresa al encontrarse a la sonrojada Hinata en la sala, sentada con un evidente estado de embarazo, asombrada miró a Sasuke y lo comprendió todo, había vuelto con Hinata y por eso la ignoraba, la rabia creció dentro de ella que estaba casi segura que sería quién se quedase con él.
-Ino—Sasuke la llamó intentando controlar la situación, sin poder evitar echar un ojo a Hinata para ver cómo lo estaba llevando, tal como lo imaginó la peliazul no tenía buena cara.
Parecía más pequeña de lo que en realidad era, y sus ojos hablaban por ella.
-Nos vamos ahorrar muchas explicaciones—Contestó Ino sin despegar la mirada de la peliazul, pero hablándole a Sasuke—Te buscaba para decirte que me dejaste embarazada.
-¿Qué?—Fue involuntario del moreno, los ojos lunas se abrieron consternados y se humedecieron de inmediato, apretó mus manos en el regazo.
—Eso es imposible yo siempre usé condon—Respondió Sasuke, mirando a Hinata deseando que ella le correspondiese la mirada, que estaba evidentemente pasmada.
Sasuke se apresuró a llegar a ella y se acuclilló frente a sus rodillas tomándole las manos entre las suyas, ignorando a Ino, tenía que arreglar eso enseguida o iba a perderla.
-Te lo prometo, siempre usé protección.
Las lágrimas corrieron por las mejillas ahora pálidas de la ojiluna, y en un gesto mucho más osado la rubia se sentó en el espacio que había dejado libre el moreno en el sillón, exasperándolo.
-Eso no puede ser verdad—Dijo mirando los ojos azules de la rubia, hastiado de la actitud de la otra modelo, sabía que estaba molesta porque solo la usó sin embargo jamás le hizo ninguna promesa de amor, solo fueron encuentros ocasionales.
-Ningún método es infalible querido y sabrás que tienes un deseo incontrolable, pudo suceder y lo sabes, de hecho, estoy casi segura que fue cuando hicimos el trío con Temari, penetrabas a Temari y a mí demasiado rudo, no cambiaste de protección en ningún momento, y duraste bastante, quizá hasta deberíamos preguntarle a ella...
-¡Cállate!—Dijo el moreno al tomarla del brazo y levantarla dispuesto a sacarla del apartamento, asqueado de sí mismo y su forma de actuar.
Cuando lo hizo tenía un objetivo en mente, ahora deseaba nunca haberlo hecho, estaba dolido y quería lastimar a Hinata, pero no así, nunca quiso realmente que se enterara de todo lo que hizo y menos en su estado cuando cualquier mujer se sentía todo menos atractiva.
Sabía cómo esa noticia afectaba a la ojiluna, joder, ¿por qué Ino tuvo que decirlo frente a ella?
-¡Suéltame!—Ino se quejó sosteniendo la oscura y colérica mirada— ¿Es así cómo piensas solucionar todo? ¿Sacándome de tu vida se arregla el embarazo?
-Sé que mientes—Vociferó el Uchiha en el pasillo que los conducía al elevador y a solo unos pasos de la puerta del departamento—Y te lo voy a demostrar, quiero una maldita prueba de ADN.
-Como quieras—Ino respondió digna—Y más te vale que tomes mis llamadas.
Con gala de sus dotes de modelo, la rubia se montó en el elevador.
Sasuke dio una exhalación fuerte, volviendo a donde se encontraba Hinata, evidentemente triste y evitándolo.
-Hina, mi amor, eso no puede ser verdad, no puede ser mío.
-Lo mismo dijiste de mi bebé—Respondió ella, haciendo que el moreno apretara la mandíbula y su expresión facial.
-No puedes comparar eso, yo contigo pocas veces me he protegido...
-Ella tiene razón, aunque te cuidaras, pudo haber fallado... ¿cómo pudiste Sasuke?
-No fue mi intención—Se defendió, sin poder evitar que su ira se dirigiera también a ella—No soy el único responsable... si no me hubieras tratado como un juguete entre tus manos, decidiendo siempre el rumbo de nuestra relación, si no hubiera sido un pelele.
Sasuke golpeó la mesa ratona provocando un pequeño estruendo que sobresaltó a la peliazul.
-Yo nunca te he tratado así
-¿Qué no? Siempre hicimos todo lo que quisiste, me tuviste en secreto como si fuéramos unos adolescentes... y yo lo aguanté todo porque te amo, y tú te aprovechaste de todo eso para manipularme, sabiendo que te iba a perdonar todo, sin importante lo que yo también quería.
-No seas tan injusto... ¿además eso qué tiene que ver con que te hayas acostado con otras?
-Necesitaba sacarte de mi piel, probar a otras mujeres para convencerme que tú no eras la única que podía hacerme sentir—Confesó lleno de ira por perderse por ella.
Dos gruesas lágrimas corrieron nuevamente, los ojos lunas parecían vacíos y decepcionados con su revelación, ¿quiso olvidarla? ¿por qué le sorprendía tanto?
-Si realmente me hubieras amado, no hubieras hecho nada que me lastimara—Débilmente soltó Hinata, convencida de que era una realidad.
-¿Y tú?—retó él enfurecido de las medias tintas de Hinata—¿Abortar a mi hijo fue tu más alto acto de amor hacía mí? ¿puedes realmente hablar de amor hacía mí Hinata? ¿entonces no me amas?
Hinata entreabrió sus labios levemente tomando un poco de aire, había sido un golpe bajo por parte del Uchiha, la dejó sin palabras, desde la perspectiva del Uchiha, él tenía razón.
Sasuke sabiendo que estaba a nada de perder aún más el control, se fue a la habitación principal.
Reconociendo que había perdido el control, discutir con Hinata de esa forma no iba a solucionar nada, solo iba a complicar más las cosas, se había sentido tan atacado cuando no pudo defender sus actos y como venía haciendo desde un tiempo, solo quiso atacarla. Se preguntó entonces si realmente iban a funcionar las cosas entre ellos con tantas heridas pendientes.
Hinata miró la sala del apartamento vacía, hace tan solo minutos atrás había estado a punto de hacer el amor con Sasuke, se había sentido feliz, y luego se había enterado que el moreno estaba esperando otro hijo con otra mujer, se llevó las manos a la boca para callar el sollozo, ¿qué debía hacer ahora?
xoxoxo
Ten-Ten miró a la ojiluna, con eje de compasión, la Hyuga volvía a tener los párpados inflamados y los ojos rojos de tanto llorar. Dio otro sorbo a su café viendo que el plato de comida de Hinata apenas había sido picado.
-¿Qué piensas hacer?—Decidió cuestionar.
Siempre creyó que el amor que se tenía Sasuke y Hinata sería eterno e indestructible, pero últimamente la situación no hacía más que empeorar. La ojiluna le había llamado casi dos horas antes, porque necesitaba escapar de la última discusión con Sasuke.
A Ten- Ten le sorprendía que el moreno hubiera dejado a otra mujer embarazada, pero tampoco se le hacía raro, ya que una vez que se hubo separado de Hinata había vivido toda una vida de soltero.
Cansada del ensimismamiento de la peliazul, optó por seguir hablando:
-Ni tú te crees lo que te dijo Sasuke, lo puedo ver, crees que Ino no mintió, y para serte sincera también creo que Ino se embarazó a propósito, esa zorra no se le despegaba hay que ser sinceras, cada vez que podía salía con él en algún evento público.
Hinata hizo un pucherito con la boca.
-Sasuke, ¿qué quiere hacer? ¿con quién se va a quedar?
Ese par de preguntas lograron atrapar la mirada perlada y empañada. La vio morderse el labio inferior indecisa.
-No hablamos de eso... y no sé que pensar. Él dijo que no era su hijo, pero...
-Si ya sé que te dijo, y no sé porque te esfuerzas tanto en creerlo, cuando es evidente que no puedes, y solo tienes dos opciones, o vives con eso o te separas definitivamente de él.
Hinata hizo otro puchero, era obvio que no deseaba tomar ninguna decisión, pero no podía dejar que volviera a poner en pausa y se dejara caer al abismo.
-Entiendo que te haya desconcertado conocer que va a tener otro bebé con otra, aún así deberías preguntarle qué quiere él, o al menos que piensa hacer teniendo a dos mujeres embarazadas, y luego decidas si tú puedes vivir con su decisión.
-Siento que todo mi mundo se desmorona a pedazos... desde aquel día que nos encontramos a Sakura en el restaurante y le dijo toda la verdad, él ya no es el mismo, intenta demostrar que quiere quedarse y criar al bebé juntos, incluso es el motivo por el cuál volvimos y porque dijo que me quiere... aún así hay algo... al final de día, lo siento distante, es apenas perceptible... creí que siempre seríamos únicos que yo sería la madre de sus hijos. Siempre imaginé que cuando quedara embarazada, se lo diría de manera especial, que él sería muy feliz y me llenaría de mimos durante todo el embarazo...
La voz de Hinata se apagó sin poder ocultar el nudo en la garganta. Los ojos grises no pudieron evitar que una solitaria lagrima escapara por más que lo intentó.
-Creo que no quiere a Ino, pero... ahora me siento tan dolida, me duele mucho; no ha sido nada de lo que imaginé—Reveló.
Ten-Ten soltó un suspiro, y pidió la cuenta, sería mejor llevarla a casa y evitar las miradas curiosas.
Cuando Hinata llegó al departamento se desató el mayor de sus miedos, Sasuke no estaba ahí. Cuando se fue por la tarde lo escuchó llamarla en el elevador y lo había ignorado, ¿acaso el moreno volvía a abandonarla?
Se sentó nuevamente en el sillón, en aquella sala donde se había enterado de toda la situación. Ten-Ten tenía razón, no sabía ni lo que quería...
Sasuke regresó un par de horas después, ya eran más de las diez de la noche cuando los ojos oscuros y grises volvieron a encontrarse.
Sasuke se sentó frente a ella, sobre la mesa ratona, bajó la mirada hacía la alfombra y tomó sus rodillas.
-Sigo pensando que es una locura que ella esté embarazada... de mí. Estuve investigando cómo podemos salir de dudas rápidamente, hay un laboratorio que...
-Eso puede poner en riesgo al bebé—Dijo ella agarrándose la barriga.
-Es que no creo sea mío, y será la única manera en la que te quedes tranquila... rápido.
-¿Yo o tú?—Soltó irónica.
-Los dos—Bramó él poniéndose de pie.
-¿Y si es tuyo, qué vas a hacer?
-Lo que hay que hacer reconocerlo, pasar una pensión, ese tipo de cosas—Respondió el moreno, yéndose a observar parte de la ciudad— Sabes que con la que quiero estar es contigo y nuestro hijo.
Un estremecimiento recorrió el pequeño cuerpo de Hinata, ¿realmente ella podría vivir así? No lo sabía, pero tenía que reconocerse que tampoco quería estar sin él.
-Abortar a nuestro primer bebé fue la decisión más difícil—Soltó Hinata— Yo siempre te he amado demasiado, sabía lo que tú pensarías respecto a tener al bebé, y si, es verdad no quería tenerlo porque no teníamos nada y mi oportunidad estaba frente a mí, no te lo dije porque no quería perderte... fui muy egoísta y ahora lo estoy pagando porque desde que decidí tener una familia contigo todo ha salido mal...
-¿por qué dices eso ahora?—Preguntó Sasuke obligándose a verla.
Sentada en el sillón, abrazándose, totalmente derrotada.
-Primero no lograba embarazarme, después sucedió cuando te enteraste del aborto y me dejaste, ni siquiera pude decírtelo porque cuando te encontré estabas acostándote con alguien más, y mira, ahora ella está embarazada.
Sasuke volvió a darle la espalda, ¿qué podía decirle? Entendía perfecta que ella insinuaba que esa noche había engendrado a otro bebé.
-Yo no te habría dejado—Acertó a de decir—Es cierto, no te habría apoyado, pero no te hubiera dejado, en aquel tiempo éramos demasiado vulnerables. Tú eras todo lo que tenía, no me hubiera ido, hubiera estado enojado mucho tiempo, pero no me habría ido, fueron ideas tuyas.
Hinata hizo un pequeño puchero con los labios, tratando de vislumbrar la situación, no podía imaginarlo, siempre temió la reacción del Uchiha, después de todo pasó lo que ella creyó sin embargo, cuando eran jóvenes, Sasuke tenía razón estaban más unidos.
Se levantó y lo abrazó por la espalda, enterrando su rostro en la espalda del moreno, pudo sentir su calidez y la dureza de su torso. Pronto él le tomo los brazos encima de sus manos, y trató de verle el rostro, cosa que fue imposible por la posición. Pudo sentir como ella sollozaba, y se odió por ello.
-Deberías dejar de llorar, he leído que una mujer triste en el embarazo puede pasarle esa tristeza al bebé.
-Nuestra situación es imposible—Finalmente habló ella—Desearía poder olvidar todo lo que nos ha pasado pero no sucede y no sucederá.
Sasuke la obligó a soltarlo para traerla al frente y tomarle el mojado rostro entre sus manos.
-Éramos tan felices, ¿qué nos pasó?—Preguntó ella.
-Nos fallamos y mentimos—Resolvió él—Tendremos que aprender a vivir con eso y solucionarlo.
El móvil empezó a sonar en su bolso, con fastidio miró que Naruto le llamaba, lo había visto esa tarde pidiendo consejo, y ahora le hacía una videollamada, con desgana la tomó.
-¿Qué quieres? Estoy con Hinata—Le comunicó para que no dijera nada indebido, ya el Uzumaki sabía que lo que hablaron por la tarde podría provocarle problemas con la ojiluna.
El rubio río jocosamente.
-No paras—Se burló—Como esperábamos, no aceptó la prueba, dijo que cuando nazca.
A pesar de que había sido sigiloso, Hinata enseguida supo de qué hablaban y trató de alejarse de Sasuke sin éxito.
-Y dio una lista de exigencias... no quedó muy contenta al saber que lo que quisiera decirte tenía que hacerlo por medio de mí, tu abogado...pero vamos a tener que esperar, lo siento.
Sasuke asintió y colgó, a esas alturas ya estaba todo jodido.
-Hinata te amo.
La ojiluna miraba atenta las luces de la ciudad y a pesar de tenerla en sus brazos podía sentir la lejanía.
-¿te gustó acostarte con ella?
-Hina—Pidió él negándose a responderle.
-Necesito pensar, me iré a la cama... sola.
Xoxoxox
Una semana después, Hinata y Ten-Ten andaban de compras, a la peliazul le emocionaba la idea de comenzar a armar el cuarto del bebé y ya que su relación con Sasuke estaba floja, había optado por salir con la castaña y comenzar a abastecerse de cosas, como un pequeño castigo para el Uchiha.
Agotadas, entraron a un restaurante-bar, por primera vez en muchos días la ojiluna se sentía con ánimos, le emocionaba de sobremanera la vida que llevaba en su interior.
-¡uy! Así tendrá un bebé alcohólico—Hinata frunció su ceja sin comprender a qué se refería su amiga—Ino, está bebiendo como si no tuviera fondo, ya lleva cinco mojitos.
Hinata hizo una pequeña "o" con los labios y con cautela comenzó a buscar a la rubia, encontrándola muy divertida con un par de amigas que conocía del medio.
-¿por qué estará tomando de esa manera?—Cuestionó a la castaña, la misma que solo se encogió de hombros—Será mejor que vaya al baño y nos marchemos.
La castaña asintió enseguida sabiendo que su amiga no quería ningún encuentro con la rubia.
Hinata estaba a punto de salir del baño cuando escuchó unas risas sonoras, fue una corazonada la que la llevó a quedarse dentro.
-No lo puedo creer Ino—No conocía del todo la voz femenina que llamaba a la rubia, pero al parecer solo habían acudido ellas dos.
-Son cosas que hay que hacer.—Respondió la rubia.
-oye—La puerta de a lado se cerró— ¿ya pudiste hablar con Sasuke?
-Ese bastardo—Se quejó la rubia—No, sigue sin responder mis llamadas, y el muy hijo de puta me mandó a su abogado con una amenaza.
-¿Y eso?—Respondió la otra mujer en el baño de lado.
-Un contacto me pasó dónde se encontraba, pero no sabía que era ahí que vivía con su mujercita.
La mujer rio divertida, imaginando lo que se venía.
-si—confirmó Ino—Me presenté ahí... y me la encontré con una panza de embarazada enorme, de inmediato supe que Sasuke quería hacerme desaparecer con la mirada, se veía como cualquier rata traidora atrapada—Ino rio a carcajadas—Me vengué de la única manera de podía—Era evidente que quería que me callara, pues no lo hice y le dije al muy desgraciado que también estaba preñada, hubieras visto su cara... por eso me mando al abogado, ahora me exige una prueba de ADN, y que me mantenga alejada de esa mujercita y de él.
-¿Y qué vas a hacer? No se la puedes dar, tú no estás embarazada.
-En algún momento lo descubrirá, mientras que se siga revolcando en la incertidumbre, sea como sea, me vengué porque me dejara por volver con su mujer e ignorarme.
-Nunca te prometió nada...
Hinata abrió la puerta del baño provocando que la otra chica guardara silencio al darse cuenta que no estaban solas como pensaban.
Ino, no pudo ocultar la sorpresa al verla salir del aseo, ¿en verdad el mundo podía ser tan pequeño? Sabía que Sasuke descubriría su mentira pero no esperaba que fuera tan pronto.
-Eres tan ruin.—Hinata no pudo evitar decirle.
Se mordió el labio inferior, dándose cuenta que la rubia consiguió su objetivo, Sasuke le pidió que creyera en él, pero en cambió le había echado en cara que de su bebé también hubiera negado la paternidad en un inicio.
Ino soltó una carcajada al darse cuenta que después de todo la peliazul estaba lastimada a pesar de poseer al Uchiha.
-Ya lo descubriste... pero deberías entender que Sasuke es fogoso y deja a cualquiera obsesionada con una noche más.
La otra modelo salió del baño, era una hermosa morena de pelo naranja. Observó a Hinata curiosa.
Hinata decidió dejar las cosas en paz por ese momento, no tenía caso decirle un par de verdades a Ino, porque esa mujer ya borracha ni las escucharía, en cambió se dirigió enseguida a la salida, necesitaba ver a Sasuke enseguida.
-¿Hinata qué ocurre?—cuestionó Ten-Ten cuando la obligó a seguirla casi corriendo.
-Que soy una tonta, necesito ver a Sasuke enseguida, Ino no está embarazada.
-¿Cómo sabes?—alcanzó a preguntar la castaña apenas se montó al coche, Hinata ya se estaba poniendo el cinturón de seguridad—Vamos no hay tiempo que perder te explico en el camino.
Al llegar a casa Hinata encontró a Sasuke en su estudio, el moreno miraba el ordenador pero parecía ausente, en realidad la ira lo corroía, acaba de enterarse quién comunicó a los medios su relación con Hinata y no podía creerlo, al parecer a Sakura no le había bastado que él se enterase por su labios, si no que también decidió que todo el mundo se enterara del pecado de Hinata...
-Sasuke—Lo llamó caminando hacía él, se recargó en el escritorio mirándolo a los ojos.
Él asintió observándola tan seria, probablemente a esas alturas ella también supiera quién había delatado su secreto y lo que menos quisiera era verlo.
-¿Ya te has decidido? Supongo que quieres que me marche de aquí.
Los ojos lunas se abrieron y se humedecieron.
-Ino en realidad no está embarazada.
La información recibida lo dejó en shock.
-¿cómo lo sabes?
-La escuché por casualidad.
-¿La fuiste a buscar?
-No claro que no—Respondió Hinata sorprendida de las conclusiones del moreno—Me la encontré en un restaurante y la escuché hablando con una de sus amigas. No quiero que te marches, quiero que solucionemos todo.
-¿Querrías lo mismo si Ino estuviera embarazada?—Cuestionó cuando la duda lo embargó tras las palabras de la peliazul.
No podía entender su petición, lo ultimo que habían hecho es dar vueltas sin solución. ¿quería acaso que se quedara por la antigua riña entre Haruno y ella?
-¿por qué me dices eso?—Preguntó consternada.
-Porque todo este tiempo lo único que has hecho es evitarme y darme vueltas.
-Supongo que tú te sentirías muy feliz y querrías tenerme cerca si yo estuviera embarazada de otro—Soltó incomoda— ¿crees que no quiero solucionar todo esto y estar contigo? Todos los días intento racionalizar toda la situación, quitarte culpas y quitar las mías...
Sasuke se levantó y la tomó por los hombros, atrayéndola hacia él para abrazarla.
-Tienes razón, lo siento—Le tomó el mentón—Haciendo que lo mirase a los ojos—Te amo—Le dijo al besarla en los labios—Tenerte y estar junto a ti y el bebé que tanto deseé me pone feliz, pero a veces siento que tú no sientes lo mismo... y lo sueltas lo de Ino, me pides que lo intentemos otra vez... y luego ya debes saber que Sakura vendió nuestra historia para dañarte...
-¿Sakura?—Interrumpió empezando a hilar todo-
-Si, sé que estas enojada conmigo por haberte dejado y lo que hice... pero yo no pretendía que todo terminara así, estaba cegado por la ira, te prometo que voy a encargarme de Sakura y lo que hizo, le va a costar caro.
-¡Ay!—Hinata se quejó mientras llevaba su mano a su abultado vientre.
-¿Qué sucede?—Cuestionó Sasuke poniéndose alerta.
-No sé, pero duele mucho—Dijo al llevarse la mano al vientre.
-¡Maldición!—Soltó el moreno al tomarla en sus brazos.
-¿Qué haces?
-Te llevo al hospital para saber que sucede, aun le falta más de tres meses para que nazca y mira te has mojado.
Hinata miró hacia donde Sasuke le señalaba, dándose cuenta que lo había ignorado absorta en todo lo que estaban hablando.
-Casi dos—Respondió ella agarrándose al cuello del moreno.
Dos horas más tarde un medico se acercó a Sasuke que esperaba en unas solitarias sillas, fuera de unos cuartos de pacientes.
-¿Cómo están?—Preguntó él enseguida.
-El parto se adelantó, vengo por usted por si quiere estar presente.
-Pero si aún no es tiempo—Respondió el moreno.
-No se preocupe tenemos todo lo necesario para atender el parto, el bebé tiene buenas expectativas de vida, seguramente estarán ambos bien. No será la primera mujer a la que se le adelanta el parto.
-Pero es mi única mujer y mi único hijo—Reclamó el moreno robando una sonrisa al galeno.
-Venga por acá—Ordenó el de bata blanca.
Cuando llegó a lado de Hinata, ella tenía la cara sudada y una mueca de dolor, enseguida tomó su mano.
-Mi amor, cuánto lo siento, ¿qué puedo hacer para ayudarte?
La preocupación del moreno era genuina, pudo notar el inmenso amor que sentía por ella. Hinata afianzó el agarre y negó.
-Sasuke, empecemos de nuevo—Pidió una vez más.
Él llevó su frente a la de ella.
-No tienes que pedírmelo. Yo debí entenderte desde hace mucho tiempo.—Luego depositó un beso en la frente.
Hinata asintió con la cabeza, tratando de soportar el dolor de otra contracción.
-Te advierto que te encargaras del bebé cuando llore por la noche, por que si te soy sincera esto está doliendo demasiado.—Soltó con una risa entre divertida y apesumbrada.
Sasuke se la devolvió.
-Lo que tú quieras mi amor—Prometió, decido a cumplir sus palabras.
Hinata también le sonrió segura de que le decía la verdad, y decidida a que con la llegada de su bebé ellos tendrían un nuevo comienzo, llena de la felicidad que se merecían de una vez por todas, sabiendo que tenía el respaldo de Sasuke y lo más importante su amor.
