Día cuatro y cinco: Festival de Lluvia de Estrellas

POV Uraraka


— No me siento cómoda con esto — Le digo a mi mamá que está detrás mío ajustándome el atuendo típico para un festival japonés.

— Tonterías, te ves hermosa — Me dice con una sonrisa mientras sigue acomodándome el moño en la espalda baja, no necesito verla por el espejo para saber que está feliz.

— No me refiero al atuendo — Replico, pero ella sigue concentrada en lo suyo, la conozco, no la voy a hacer cambiar de parecer.

— Vas a ir a un festival, con un vestido nuevo, el permiso de tu padre y un chico guapo ¿Qué es lo que está mal? — Pregunta y mira hacia el espejo de cuerpo completo en el que estoy posicionada. Viéndolo así no hay nada malo, es un festival al que esperé mucho tiempo asistir, aunque nunca pensé que fuese así…

— Que no conozco al chico con el que me voy a encontrar. — Digo lo obvio, y mi madre baja la sonrisa para hacer una mueca.

— Creí que sería divertido así, tener expectativa por una cita a ciegas en un festival por el que esperaste tanto.

— Creo, que ya ni siquiera quiero ir al festival. — La mueca de mi madre se intensifica más, y me gira para que la mire a los ojos. Es una buena táctica para que yo le diga la verdad, y en ese momento me siento vulnerable, si fuese por mi estaría acostada en mi cama leyendo cualquier tontería en el celular.

— Vamos, todo el año ahorraste para comprar los boletos y un telescopio — Me dice en su intento de darme ánimos, aunque yo bajo la mirada — Tu eres la niña de las estrellas ¿Verdad? ¿No quieres ver a tus hermanas?

Sonrío forzadamente, esa es una historia de mi infancia, cuando a mis cuatro años le dije a mis padres que había tenido un sueño donde descubría como había nacido: al parecer yo era una estrella en el espacio, que por alguna razón empecé a caer hasta llegar a la tierra. Cuando lo hice, era tan diminuta que caí en una sopa de mi mamá y ella me comió, y así tiempo después nací yo*.

Unos días me mantuve enojada con mi mamá porque no me vio y estuve a punto de morir aplastada por sus dientes, pero a ella y a mi papá les gustó mucho la historia, así que empezaron a llamarme niña de las estrellas, además de que por mi curiosidad decidieron a enseñarme astrología básica para que pudiese reconocer a mis hermanas estrellas. Tengo ese gustó por el espacio y los astros desde entonces.

— Creo que mis hermanas entenderán como me siento.

— Si tuvieses hermanas te habrían sacado de tu habitación hace mucho. — Ambas nos miramos, era la desventaja de que fuese hija única. — Así que ahora es mi turno de hacerlo — Agrega ella.

Asiento resignada, comprendo su punto, aunque ella debe de comprender el mío: Terminé con Iida hace menos de un mes y no me he sentido bien, yo quería ir al festival con él, ver las estrellas con él y pasar un buen momento con él, no con el hijo desconocido de una compañera de trabajo de mi mamá.

— Si no me siento cómoda ¿Puedes ir por mí rápido?

— Mitsuki, su esposo, tu padre y yo cenaremos juntos, por supuesto — Me intenta tranquilizar — Pero ella me ha dicho que Katsuki es un chico muy energético que adora escalar para disfrutar de las vistas que la altura revela, incluyendo el cielo nocturno. Tendrán algo de qué hablar.

Intento sonreír pero no lo logro. Escalar es muy diferente a disfrutar astrología, de hecho podría decir que son opuestos, yo soy una chica del cielo, él uno chico de la tierra. ¿Enserio nos llevaremos bien?

— Por lo menos podré probar algún mochi especial — Intento animarme, no hay mucho que hacer en este momento, faltan 40 minutos para que mi cita dé comienzo y siento que es una falta de respeto cancelarla.

Pienso en lo positivo de ir a un festival acompañada de un desconocido: número uno, iré a ver las estrellas que tanto esperé. Número dos, podré probar comida distinta y jugar algunos juegos e incluso ganar algún premio. Número tres por lo menos si me topo a Monoma, le podría presumir que estoy con otro chico y no me afecto para nada que Iida me dejase, es una mentira, pero él no debería de saberlo.

Y número cuatro, si me topo a mis amigas igual podrían ver que ya empecé a superar a mi ex, aunque me siga doliendo decirle ex. Porque entiendo que me haya terminado para poder irse a otro país para cumplir su sueño de ser corredor olímpico, pero no entiendo porque me terminó en el proceso. Se supone que nuestros planes iban en una misma dirección, y ahora resulta que estoy sola en esto, en el festival y con un gran telescopio en mi espalda.

— Ya estás lista — Sonríe mi mamá al ganarle a aquel moño enorme que no se dejaba acomodar como ella quería. — Sólo necesitas un poco de maquillaje.

Me limito a sentarme en un banquito sin respaldo para que el moño no se aplaste y me dejo maquillar por sus manos, puede que su estilo de maquillaje no fuese tan moderno, pero al conseguirme una pareja para el festival se emocionó bastante, tanto que empezó a ver tutoriales para saber que necesitaba para darme una apariencia resplandeciente. La verdad, para ese momento no me interesa si termino pareciendo pintada por una niña de cinco años.

Mi padre toca la puerta de mi habitación y ambas volteamos, él señala su reloj, ya es la hora de irnos. Ni siquiera puedo ver el resultado final de la combinación entre atuendo, maquillaje y peinado, pero me siento cómoda, y es todo lo que importa.

Me subo al vehículo en la parte de atrás y mi mamá me sugiere que me sienta de lado, para no arruinar el moño, al parecer le importa él más que los sentimientos de su hija. Aun así acepto, no soy una malagradecida, y sé que se ha esforzado bastante, así que le dejaré cumplir su sueño, incluso tal vez deje que nos tome una foto a mí y a Kamuki, o como quiera que se llame.

En el transcurso del viaje mis padres empiezan a hablar sobre el hermoso clima de la noche, perfecto para una actividad nocturna. Incluso bromean con que podrían quedarse en el festival conmigo, yo los ignoro y entonces deciden cambiar de tema, siempre que me molestaban con eso yo me enojaba pidiéndoles privacidad entre Iida y yo, pero esta vez me da igual.

Llegamos al lugar y mi madre empieza a marcar algún número, seguramente a su compañera para saber dónde se encuentra. Se aleja un poco y cuando regresa tiene una gran sonrisa. Yo tomo aire para poder tranquilizarme.

— Están en la entrada, nos están esperando. — Dice, y yo me siento tonta, muchos chicos de mi edad están entrando solos al festival, pero yo voy con mis padres, a verme con un chico acompañado por su madre, ¿Enserio podría funcionar una cita así de forzada? Intento relajarme, no debo de pensar mal de él, puede que llegue a ser amistoso.

Caminamos un poco hasta que distingo dos personas rubias cerca de la entrada, mi madre se apresura a encaminarse y sé que son ellos. A Mitsuki la conozco de vista, a su hijo no, pero ahora caigo en la cuenta que él se llama Katsuki, un nombre que no olvidaré porque está idéntico al de su madre: rubio con el cabello desordenado, de piel blanca y ojos tan cafés que extrañamente se ven rojos.

Nos acercamos y hacemos los saludos correspondientes, mi cita para esta noche tiene los brazos cruzados y desvía la mirada, su madre para nada discreta le da un golpe en la cabeza mientras la susurra "Saluda, maleducado".

Él pone un gesto que me dice que está mucho más obligado que yo a asistir a esta cita.

Saluda de mala gana y casi en un susurro, pero lo cumple, y Mitsuki sonríe, para este punto entiendo porque se lleva bien con mi mamá, al parecer les gusta involucrar en situaciones incómodas a sus hijos.

— Bueno Ochako, tú pagaste la entrada de Katsuki, así que él te va a comprar todo lo que quieras en el festival: entradas a juegos, dulces, la cena y lo que se te ocurra, le di suficiente dinero así que no temas explotarlo, porque sé que no me regresará el cambio. — Dejó soltar una risita y puedo ver como el nombrado se irrita cada vez más.

— Gr-gracias — Contesto.

— De nada, tus padres y yo hace mucho que queremos cenar juntos — Dice, y entonces comprendo un poco más el hecho de que nos hayan emparejado — Vendremos por ustedes dentro de unas tres horas, mínimo dos horas ¿De acuerdo?— No entiendo ese último comentario, pero está dirigido para Katsuki, no para mí. — Hijo, carga sus cosas, no puedes dejar que una dama sostenga equipo tan pesado si tú tienes las manos libres.

— Sí, bruja, lo que sea — Contesta él mientras rueda los ojos y me arrebata el telescopio, yo veo a mi mamá ¿Enserio me va a dejar a solas con un tipo tan grosero como él? Ella sólo se limita a levantar los hombros, "Ya estamos aquí, no hay nada que hacer", puedo leer en su mirada.

Ellos se despiden mientras Mitsuki dice algo sobre que Masaru los espera en su auto, así que me imagino que se irán todo en el mismo vehículo, ojalá me hubiesen dejado la copia de la llave de nuestro auto, sé manejar, aunque aún no tenga la licencia, y viendo la personalidad de Katsuki, no me molestaría para nada estar detenida en la policía unas cuantas horas por conducir siendo menor de edad**.

— ¿Qué esperas? — Dice él de forma tosca, me he quedado soñando despierta mientras miró a mis padres marchar. — Mientras más rápido entremos más rápido saldremos.

No, con una personalidad como la de él, no sentiré que tiempo pasa rápido para nada.

Pasamos la entrada sin decir nada, y puedo ver cómo el festival es mucho más hermoso a como imaginé, hay muchas luces de todo tipo, escuchó música, los olores se mezclan y en el fondo hay juegos mecánicos. Hay dos alternativas para entrar, ir directamente a la explanada al aire libre, o entrar a un tipo de corredor donde hay muchos puestos de vendimia diversa. Katsuki se dirige al corredor, entonces entiendo que quiere ver algo, o simplemente desea tener algo que hacer para evitar hablarme.

Lo sigo entonces y me coloco a lado de él, al parecer le sorprende que sigamos juntos, seguramente piensa y desea que lo deje a solas. Me hace mala cara pero lo ignoro, Mitsuki tiene razón, yo le di el boleto de entrada, mínimo debo de recuperar la inversión del dinero perdido, es justo.

— Entonces, Katsuki… — Empiezo a decir para romper el silencio.

— Dime Bakugou, ni creas que soy alguien cercano tuyo.

Casi me quedo congelada ahí mismo al escuchar su respuesta. ¿Enserio se iba a comportar así? Yo tampoco quería asistir con él en primer lugar, ¡No merezco que me trate así!

— Entonces llámame Uraraka — Replico con un tono de voz parecido al suyo.

— Te puedo decir cara redonda si quiero — Suelta con una sonrisa de autosuficiente — No me interesa.

— Creme que proviniendo de ti, también me es indiferente — Respondo enojada, pero al parecer a él se le quita la sonrisa del rostro, y eso me hace sentir un poquito mejor.

Seguimos caminando por el corredor mientras él se detiene en puestos de relojes, fundas para celular y cosas geek. Empieza a ver llaveros de unos superhéroes que conozco bien, pero omito comentarlo, simplemente estoy viendo mientras él compra sus cosas, estoy tentada a detenerme en un puesto de maquillaje y accesorios sólo por molestarlo, pero sé cómo son las vendedoras de ahí, y no saldremos sin haber comprado productos que ni siquiera sabía que existían, así que no, además, no me maquillo mucho salvo en ocasiones especiales.

Decido proseguir con el recorrido y veo un puesto de arbolitos bonsái, suculentas y cactus. Sin siquiera pensarlo me dirijo hacia allá, las estrellas se ven mucho mejor en los lugares desérticos, y esas plantas siempre están ahí, así que me recuerda mucho a mi hobby favorito, veo todas las masetas cuya base son piedras, todo me gusta, pero decido tomar una maseta blanca cuya planta anuncia el nombre de "uñas de señorita".

— No cojas esa, toma aquella — Me dije Bakugou en la espalda y casi suelto la planta del susto, creí que se iba a limitar a esperarme afuera de la tienda como yo hice, no que entrara conmigo y vigilara mis movimientos.

— ¿Por? — Pregunto mientras alzo una ceja.

— Se está muriendo, a lo mucho vivirá un mes. — Me explica — Soy escalador, ¿Recuerdas? Debo de conocer de flora y fauna de los lugares que visito.

Me quedo analizando su explicación mientras tomo la maseta que él sugirió, tenía lógica su comentario.

— Cierto — Digo mientras tomo la maseta y él se acerca al vendedor para pagarla, por lo menos ha cumplido su palabra.

Salimos del puesto y caminamos más tranquilos, supongo que nos hemos resignado. Pasamos por varias tiendas hasta que me detengo en un puesto de dulces, están vendiendo algodones de azúcar de distintos colores y formas, mi gustó por el dulce me expone inmediatamente.

— ¿Te gustan los algodones? — Pregunto mientras miro las trabajadas figuras de azúcar glass.

— Detesto lo dulce, a mí me gusta el picante — Me dice mientras se gira bruscamente, ahora que lo pienso, él se enoja rápido pero se le olvidan las cosas rápido, ya no me está reclamando que me tiene que acompañar, ahora sólo se queja de cualquier tontería. Bueno, creo que puedo usar eso a mi favor, yo tampoco lo quería conmigo en primer lugar.

— Que triste, de lo que te pierdes — Le digo con voz cínica mientras tomo mi algodón, no voy a evitarme un gusto sólo por complacerle.

Creo que mi teoría es cierta, porque se gira para refutarme algo, pero en eso ya estoy abriendo la bolsita de algodón y lo único que puede hacer es pagar, yo simplemente levanto los hombros como mi madre hizo en la entrada y le lanzo una mirada cómplice al vendedor, al parecer le divirtió nuestra escena.

Se volvió a malhumorar, pero no me importa, estoy feliz con mi algodón. El corredor de los vendedores termina y volvimos a estar en la explanada, el viento sopla y agradezco que mi atuendo sea de manga larga, no siento nada de frío.

Por un momento nos detuvimos, no sabemos a dónde ir, no le quiero preguntar qué quiere hacer y él tampoco lo hace, ahora que lo pienso fue bueno ir a las tiendas porque sólo podíamos caminar en una dirección, pero ahora hay tantos caminos que si de por sí es difícil elegir, ahora con alguien que no te cae bien es mucho peor.

Decide caminar hacia los juegos de habilidad, a mí me parece perfecto, puedo seguir comiendo mientras él se entretiene un rato. Hay bastante gente pero toda está muy bien dispersa, así que no hay problemas para caminar, de hecho estoy maravillada por toda la vista que tengo, es maravilloso, más porque hay un camino que lleva a una pequeña colina para ver las estrellas.

Me detengo cuando veo que Bakugou empezó a pagarle a un señor de un juego de tiro, me pongo a su lado sólo para ver.

Dispara y acierta.

— ¡Bakugou, eres bueno! — Exclamo de forma natural, pero es sorprendente como él en un solo disparo pudo tirar una sala figurita.

— Esto es sólo el comienzo, cara redonda — Dice con una sonrisa orgullosa y vuelve a disparar, otra vez vuelve a acertar. Me quedo maravillada.

Para ganar el premio debes de tirar 12 figuritas, la última es un clavo que es imposible tirar, pero Bakugou de alguna forma logró darle, aunque no se cayó.

— ¡Hey bastardo! — Reclama, y yo me estremezco, lo menos que quiero es una pelea — ¡Esa jodida pieza no se cayó!

El encargado del juego parece nervioso, hay gente pasando y escuchando la conversación.

— Es porque no acertaste… — Intenta decir con voz tranquila.

— Yo sé cuándo mierdas atino y cuando no, malnacido, esta vez acerté.

No sé qué es peor, que nos hayan estafado en un juego o la forma en que mi acompañante logra juntar palabras vulgares para que se escuchen mal.

Oh, ya se, ¡Que ese tipo que se expresa como un cualquiera es mi acompañante! Me intento alejar lentamente, pero ya hay gente rodeándonos. Genial.

— Pues no lo parece — Dice el hombre que se nota está sudando.

— Muévela — Lo reta Bakugou — Mueve el jodido tornillo o yo mismo me encargo de que lo quites con los dientes.

El hombre se sobresalta, sabe que no es palabrería la amenaza de Bakugou, yo lo miró de reojo y se ve decidido, la gente a nuestro alrededor quiere saber qué está sucediendo y yo no sé si me siento bien o mal por exponer una estafa así.

— No es mi culpa que no hayas acertado — Dice otro hombre que salió detrás del estante. Al parecer el primero había aguantado la respiración, porque se escucha una profunda exhalación. — Pero ya que están tan insistente y atrayendo gente, repite tu jugada, en el apartado 6 — Indica mientras señala otra fila. — Si eres tan bueno como dices no será problema repetir tus movimientos.

Bakugou entiende el truco del nuevo dirigente y toma otro rifle cargado, todos le damos su espacio y él vuelve a disparar. Ahora tira todas las figuras sin problema. El segundo hombre si se sorprendió, pretendió que no lo hizo, simplemente le dijo "buen tiro" y le dio a elegir un premio.

— Escógelo tú — Me dice, el público que aún queda se me queda mirando — El ver humillado a ese bastardo es mi mejor premio.

Nerviosa, escuchó como una señora que tenía un niño en brazos dice en voz alta "el perrito" así que selecciono ese peluche a su sugerencia, es enorme, mide más de un metro y agradezco que ya acabé mi algodón, porque si no, no podría sostenerlo. Lo hago y escuchó unos cuantos aplausos mientras varias chicas que van acompañadas, les dicen a sus parejas que lo intenten, y ahora el hombre estafador tiene como 10 clientes más.

Bueno, por lo menos la fila 6 no tiene figuras pegadas.

Nos alejamos victoriosos y no me doy cuenta que estoy sonriendo, pero lo hago, nunca me había ganado un peluche tan enorme en un festival, y ahora que lo veo bien, es suave y bonito, además de mío. Bakugou sigue sonriendo orgulloso, y decido animarlo más, es un grosero, pero se lo merece.

— Te viste genial en el juego — Le digo mientras me recargo con el peluche, sin duda voy a dormir con él de ahora en adelante. — Enserio tienes una gran habilidad.

Su sonrisa ahora no me resulta tan nefasta.

— Y no es la única que tengo — Me contesta mientras se dirige a otro puesto, uno donde lanzas pelotas de golf para hacer que se mueva un caballito, el letrero anuncia "carrera de caballos".

Me mantengo alejada, pero hay gente mirándome, al notar el peluche que tengo saben que hay un buen contrincante entre los 15 concursantes. Intento no mirar mucho a Bakugou para disimular pero no puedo, ¡Es bueno! Le tocó en caballo número dos, pero se ve que va a terminar en primer lugar a leguas, hay una chica a lado mío que al ver mi emoción dijo "olvídalo, su novio va a ganar".

Y puede que no sea mi novio pero si ganó: de nuevo me da a elegir el premio, "con sus caras decepcionadas basta" me dice mientras escojo un panda.

Después de pasar varios juegos llegamos a un puesto donde vendían comida, a pesar de ser dos personas elegimos una mesa con cuatro sillas, dos para nosotros y dos para todos los premios que hemos conseguido: ahora mi perrito tiene un panda y un león de compañía., tengo dos bolsas con peces, un par de máscaras y un cupón del 20% de descuento en la cuenta final del restaurant en el que estamos.

La mesera al ver todo lo que cargábamos me ofreció un vaso transparente de un litro con agua nueva para poner los peces, además de que me dio unas cuerdas para amarrar a mis peluches.

Cenamos mucho más relajados, Bakugou es alguien totalmente competitivo, pero en lugares como este es de los mejores acompañantes que puedes pedir, además de que es orgulloso, así que toda la cena estuvimos hablando sobre la cara de los pobres diablos que intentaban vencerlo en cualquier juego, nos reímos y la comida fue deliciosa, debo de admitirlo, no sé cuánto tiempo he pasado con él, pero no me molesta si sigo más tiempo, aun me faltan ver las estrellas.

Nos retiramos, tomamos nuestras cosas y ahora caminamos lejos de todo el bullicio de la gente para adentrarnos en una colina, usualmente está oscuro, pero ahora hay farolas que indican el camino viable para poder subir y disfrutar de la vista. Caminamos y veo que ya hay gente acomodándose, hago una mueca pero Bakugou me llama, al parecer quiere seguir subiendo.

— ¿Estás loco? — Le digo, pero me mira con unos ojos que me dicen "Soy escalador, ¿Lo olvidas?" — ¿Será legal? — Pregunto entonces, no veo algún uniformado para poder contestar.

— Te gustan las estrellas ¿Sí o no? — Me pregunta exasperado — Aquí hay luz, no se verán tan bien, debemos de subir.

Miro alrededor nuestro, es verdad, además la gente está hablando, y yo quiero algo más privado.

Lo obedezco mientras seguimos caminando a oscuras, sólo con la linterna de nuestro celular, tengo un poco de dudas más él camina como si supiera el camino y avanzamos bastante, tanto que el ruido de los juegos mecánicos ha desaparecido casi por completo. Sé que estamos lo suficientemente alejados para tardarnos en pedir ayuda inmediata si algo nos sucede.

Nos detenemos en una zona despejada, y cuando miro a mi alrededor una parte loca de mi quiere abrazar a Bakugou, ¡Es de las mejores vistas que te puede brindar la ciudad! estamos tan arriba que de un lado se ven las luces del festival, pero mirando hacia el cielo está tan oscuro que las estrellas brillan sin pena.

Tomo el telescopio que ha estado en la espalda de Bakugou todo el rato y lo calibro, con sus espejos ya puedo ver varias estrellas cayendo, es algo muy lindo, porque dicen que cuando ves una estrella fugaz puedes pedir un deseo, y con una lluvia de estrellas tus deseos son casi ilimitados.

Me alejo del telescopio para ver el cielo, al inicio mi deseo principal iba a ser volver con Iida, pero ahora siento que es demasiado egoísta, el cielo es extenso, ¿Por qué debería atarme a una sola persona? Así que cambio de parecer, en voz baja digo "Deseo poder disfrutar mis días como hoy".

Y no sé porque me hace sentir liberada decir aquello.

Bakugou está mirando las estrellas callado.

— ¿Quieres usar el telescopio? — Le pregunto mientras me alejo para que él se posicione.

— No sé mucho de eso — Confiesa.

— No te preocupes yo te enseño — "Chico de la tierra" agregó para mí misma.

Entonces él se coloca en el telescopio y lo voy guiando, no es tan difícil, las estrellas brillan tanto que las puedo distinguir con mis propios ojos, les muestro las estrellas, planetas y le cuento varias historias griegas que explican el porqué de la vía láctea y las constelaciones de la osa menor y la osa mayor.

No sé cuánto tiempo ha pasado, pero la lluvia de estrellas empieza con mucha intensidad, tanto que el telescopio lo único que consigue es que no se disfrute el paisaje completo, decidimos hacerlo a un lado.

Entonces tomando una manta que había llevado la coloco en el piso y ahí pongo todos los peluches, Bakugou me mira extrañado, y ahora es mi turno de hablar:

— De todas formas los voy a lavar cuando llegue a la casa — Digo sin preocupaciones, y los uso de almohada mientras me enfoco en el cielo. Él decide imitarme a los pocos segundos, y así estamos acostados disfrutando las estrellas, los deseos ilimitados, y ahí es cuando pienso que no sería tan mala idea pedir un deseo más.


*Esa historia es una adaptación de una historia original que subí a wattpad hace tiempo. La pueden encontrar como "Ximena".

** Menor de edad basándome en la legislatura Mexicana, donde se cumple la mayoría de edad a los 18 años. En este fic Uraraka tiene 17. Es irónico, yo aprendí y manejé sola desde los 15, y nunca me detuvieron hasta que tuve la licencia. Así que me viene a la mente la pregunta ¿Ustedes conducen? ¿Desde qué edad lo hicieron?

De nuevo hago algo nuevo para la week, pero es que me quedé pensando, todas las historias que he escrito están desde el punto de vista de Uraraka, aunque la semana se enfoca en el shipp con Bakugou, ¿Cómo puedo agregar su punto de vista? La solución fue sencilla mientras veía los días, hacer el día cuatro (lluvia de estrellas) y el día cinco (festivales) en uno solo, y así tener un día como quien dice "libre" para subir la misma historia desde el punto de vista de Bakugou. Siento que así sería una historia mucho más completa y de nuevo, con una narración distinta: descrito en primera persona.

Así que espero disfruten este capítulo, cuyo punto de vista de Bakugou será el siguiente capítulo en subir :D

Agradecimientos especiales a:

Girl Chan01: De acuerdo, sólo por ti el día libre será temática perver, tendré que cambiar la clasificación de la historia, pero valdrá la pena. Te envío un abrazo ahora con una historia un poco más moderna, ¡Saludos!

Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte ¡Todo en los reviews!

Nos leemos~~