Notas Iniciales: ¡Hola gentes! Vengo con un oneshot cortito de un reto #DesafioRelámpagoSemanaBooEreriren de la talentosa Lotty Land me convocó para celebrar Halloween. La verdad es que cayó en un "mal momento" para mi ya que mi mano derecha ha estado sufriendo de tendinitis pero un reto es un reto y aparte ha pasado un tiempo desde que publiqué uno para la temporada. Espero que les guste.

Pairing: Levi Ackerman x Eren Jaeger (Riren)

Advertencias: Contenido fuerte, escenas +18, mención de brujería. Adaptación oscura del cuento de Hansel y Gretel.

Sin nada más que aclarar, los dejo con la lectura.


CUIDADO CON EL BOSQUE NEGRO—ONESHOT.

"Cuidado con el Bosque Negro"

Es el cartel a medio colgar en un poste de madera al inicio de un espeso bosque oscuro a las afueras de un pequeño pueblo. Una calle es dividida por dos caminos, una de ellas hacia el pueblo y la otra se pierde en la oscuridad de ese bosque misterioso. Un desconocido de cabello negro, estatura baja, mirada afilante y con ropas algo lujosas, termina de arreglar el dicho cartel y toma el camino que lo guía hacia la luz.

Llega al centro del pueblo y va hacia la taberna, asegurando su fiel caballo con una cuerda. Cuando entra al lugar, todos en el interior se quedan en silencio al ver al desconocido. A juzgar por sus ropas, ven que proviene de un pueblo más grande, y quedan atentos a sus movimientos. El tabernero se dirige hacia donde él y le pregunta:

—Buenas noches. ¿Qué desea ordenar?

—Lo que tengas, está bien. —responde el desconocido.

—El plato de hoy es pollo con patatas, ¿le parece bien?

—Sí, y dame una jarra de cerveza.

El tabernero, sólo asiente con la cabeza y llama a una de sus criadas para que le sirvan al desconocido. Cuando le dan su plato, empieza a comer con bocados pequeños usando los cubiertos. Cosa rara para los demás habitantes que lo miran en silencio.

—¿Viene de la ciudad? —pregunta el tabernero. El desconocido, solo lo mira asintiendo con la cabeza. Es notorio que nada pasa desapercibido para ese pequeño pueblo.

—Soy cazador. Pasaba por acá a ver que encontraba.

—No tiene la pinta de un cazador. —responde el tabernero limpiando unas jarras de cerveza.

—No todos los cazadores somos malolientes y sucios. Además no cazo animales. Yo voy por otra cosa.

—Entiendo. —Dice el tabernero y se queda en silencio observándolo comer. Son "esos cazadores", aquellos que buscan tesoros y cosas relacionadas a la magia. Son muy escasos y no cualquiera se atreve a buscar esos tesoros, que si bien ganan mucho dinero, es un trabajo muy arriesgado.

Las demás personas empiezan a murmurar entre ellos mencionando el mentado bosque negro.

—¿Por qué tanto revuelo por ese bosque? —pregunta el hombre luego de acabar de comer.

—Ese bosque… es peligroso. Ni de día ni de noche. Es un lugar perfecto para cazadores como usted, pero honestamente no se lo recomiendo.

El desconocido mira al tabernero como si le pidiera más explicación para que cuente el misterio relacionado al bosque.

—Ese bosque es conocido por una leyenda. Se dice que hay una bruja que mata a los viajeros que se atreven a cruzar el lugar. Se dice que los devora para mantener su inmortalidad.

—Una bruja… —menciona el desconocido.

—Sí. Los cazadores como usted han venido por acá y tal cual como usted, al día siguiente se adentraron en ese bosque y ya no volvieron a salir de ahí. Todos sus nombres los anotamos en esa pared de allá. —El desconocido voltea su mirada hacia la pared señalada. Se levanta de su asiento y se acerca hacia ella viendo todos los nombres.

—Les pedimos por sus nombres para anotarlos por si llegan a preguntar por ellos.

Un bosque con una historia de una bruja, que se traduce a objetos de alto valor. Suena tentador para él. En todos sus años como cazador de tesoros, por muy oscura que sea la leyenda, no lo ha podido detener. Se ha enfrentado a toda clase de criaturas oscuras, pero ha salido victoriosa de ellas. Y ahora con una simple bruja, eso no lo va a detener en su búsqueda.

—¿Han pensado alguna vez en rodear el bosque? —pregunta el desconocido.

—Es tan amplio que es imposible. Y es mejor dejarlo así.

—De acuerdo. —dice el hombre. —¿Cuánto por un cuarto?

—Diez monedas.

El desconocido saca unas monedas de su bolsillo y se las entrega al tabernero. Luego toma sus cosas y guiado por una criada, se dirige hacia el cuarto, no sin antes decirle al tabernero bajo la atenta mirada de todos.

—Partiré mañana a ese bosque. Y regresaré antes de que el sol se ponga.

El tabernero simplemente suspira en resignación y le dice: —Sólo me dice su nombre, por favor.

El cazador le responde: —Levi Ackerman.


La curiosidad que tiene por ese bosque es tan grande que apenas consigue dormir. Un bosque negro espeso y misterioso es como entrar a una dulcería para él. Para el día siguiente y luego de un desayuno pequeño, se despide del tabernero no sin antes echar un ojo en la pared con los nombre de los desaparecidos dándose cuenta que el suyo está escrito debajo de ellos. El tabernero al ver la puerta cerrarse suspira resignado y completamente seguro de que esa es la última vez que verá a ese cazador.

Levi suelta a su caballo y se dirige hacia la división del camino, sólo que en esta vez toma el que se pierde en la oscuridad. Se adentra en él y apenas entra la luz del sol. Los árboles son muy gruesos y torcidos. El camino se pierde ante tanta vegetación y rocas. Tanto que tiene que dejar a su caballo sujeto a un árbol y seguir a pie. Se despide de su amigo y tras tomar sólo lo necesario, entra en el bosque siguiendo piedras, dejando marcas para no perderse, tener que bajar y subir por grandes laderas y rocas gigantescas. Llega a un punto en que la luz del sol ya no entra en el bosque dejándolo completamente oscuro que apenas puede distinguir algo.

Sigue caminando dejando su rastro para poder regresar hasta que llega a un punto en que parece que da muchas vueltas sin encontrar nada valioso. Mejor decide regresar hacia su caballo y luego hacia la posada para pasar la noche y mejor ir hacia el siguiente pueblo. El tabernero tenía razón. Este bosque es demasiado espeso hasta para el ojo experto. Si tan siquiera hubiera un mapa del mismo o tener la guía del sol para ubicarse pero nada. La brújula que anda consigo, aunque le indica el norte, no es de gran ayuda al ver esos barrancos y ese camino imposible de caminar sin cansarse.

Decepcionado, se da la vuelta y empieza a seguir el rastro que él mismo había dejado. Sigue el mismo camino hasta que se da cuenta que ya no está el rastro que él había dejado. Todos los árboles marcados ya no están. Empieza a seguir otro camino con la esperanza de encontrar algo conocido, pero nada. No hay ningún rastro del que había dejado en los árboles con su navaja.

Luego empieza a caminar tratando de buscar una salida pero todos los árboles torcidos se parecen uno con el otro como si de un laberinto se tratase.

Cansado y completamente desesperanzado y preocupado por su caballo, deambula en el bosque con la ilusión de encontrar una salida hasta que por fin ve algo. Un claro.

Corre hacia ese claro en ese bosque y lo que encuentra es que primero ya es casi de noche, y segundo, hay una cabaña perfectamente conservada con una luz dentro de ella. Se ve acogedora.

Aunque duda un poco, se acerca hacia ella y antes de tocar, la puerta se abre dejando ver a un anciano de cabello muy largo, ya muy entrado en edad con una apariencia amable.

—Buenas noches. —saluda Levi. —me he perdido y necesito salir de este bosque. ¿Podría indicarme una salida por favor?

—Buenas noches. Pase adelante. Ya está muy oscuro y dentro de unas horas hará mucho frío.

Levi con un poco de duda entra a la cabaña y observa todo a su alrededor. Nada anormal, solo una cocina con leña, una mesa con una silla, un sillón y en un cuarto al lado se deja ver una cama.

—Se ve que ha caminado mucho. —dice el anciano con voz suave. —Debe estar cansado y hambriento. ¿Gusta un poco de pan? Es todo lo que tengo. —dice mientras saca de una bolsa de tela un trozo de pan algo duro.

Levi con lástima lo mira y niega con la cabeza pensando que quizá es lo único que tenía el anciano y luego esperaría la muerte.

—No, gracias. Estoy bien.

—Insisto. —dice el anciano. Yo cenaré un poco de fruta. Y le haré un té para que se relaje. —y se dispone a buscar unas cosas en unos frascos y le prepara un poco en un pequeño caldero.

Levi mira el pan que ese anciano le dejó en la mesa y con lentitud se lo come con pequeños mordiscos. Está algo duro pero en su situación no puede quejarse. Luego el anciano le pasa una taza de metal con el té que tiene un agradable aroma. Levi se lo toma con pequeños sorbos.

El anciano se sienta en el sofá y mira el fuego atizar en la chimenea.

—Necesito encontrar una salida de aquí. —dice Levi recordando el verdadero motivo. —Puede indicarme una.

—Mañana será. —responde el anciano sin mirarlo. —Conozco este bosque como la palma de mi mano. Y el día es el mejor lugar para ubicarse.

Levi se extraña al escuchar lo último y le pregunta: —Entonces, ¿esa leyenda es cierta?

—¿Cuál leyenda? —dice el anciano mientras lo voltea a ver. —Ahh, esa leyenda. La de una bruja. No, tal cosa no existe aquí. —dice el anciano ríendose suavemente. —He nacido y vivido aquí y tal cosa no existe. No sé que le habrán dicho en el pueblo, pero este bosque es peligroso por ser un laberinto.

Levi se siente relajado al escuchar la apacible voz del anciano. Le da la impresión de que nunca ha hablado con alguien y al escuchar su voz le deja ver que siente emoción por su visita.

—Al pueblo no le gustan los extranjeros. —prosigue el anciano. —siempre les dicen que no entren a este bosque para darles curiosidad y esos viajeros terminan perdidos en algún barranco o devorado por un animal. —dice mientras baja la mirada y hace un gesto de tristeza. —Pobres almas. Ser libres conlleva un precio.

—¿Usted no va al pueblo? —pregunta Levi casi terminándose su té.

—Oh no. Una vez fui cuando era joven y lo único que recibí fueron pedradas por vivir en el bosque. Pensaron que yo era una bruja. —dice mientras se ríe. —La verdad es que este bosque no es malo, sólo incomprendido. Hablo con él siempre y me responde con la brisa chocar entre sus hojas.

Ambos se quedan en silencio y finalmente el anciano dice: —Lo único realmente malo, son los corazones de las personas en los pueblos.

Al ver las llamas en la chimenea, Levi poco a poco siente que sus ojos se le cierran. Trata de mantenerlos abiertos pero no siente cuando se queda dormido en la silla. El anciano lo escucha roncar y sonríe para después chasquear los dedos y reflejar la realidad. La cabaña completamente destartalada, con mucha basura, huesos y todo empolvado. El fuego se torna azul y el anciano se levanta del sillón para cargar a Levi con facilidad y llevarlo al camastro que tiene por cama. Cuando lo recuesta boca arriba, le despoja de sus ropas dejándolo completamente desnudo. El anciano toca todo su cuerpo de arriba hacia abajo con sus huesudas manos, luego toma unas cuerdas muy gruesas y lo amarra de manos y pies para que no pueda moverse. Luego él se quita los harapos que tiene por ropa y se recuesta encima de Levi.

—Vaya tonto. —dice mientras sigue tocando con sus manos todo su torso. —Eres igual que todos los que han venido aquí. Pero bueno, qué se le va a hacer. Ahora serás mi alimento. Pero primero debo hacer esto.

Le da un golpe muy fuerte en el rostro de Levi y éste se despierta sobresaltado hallándose desnudo y con la desagradable visión del anciano también desnudo encima de él.

—¡PERO QUÉ DEMON…! —un huesudo dedo se posa en sus labios.

—Shhh… calla. Sólo quiero que disfrutes al igual que yo.

Levi trata de mover sus manos y piernas para liberarse pero termina lastimándose ya que las sogas están demasiado ajustadas. El anciano se ríe por sus intentos y dirige una de sus manos hacia el miembro de Levi para empezar a moverlo de arriba hacia abajo. Levi siente una arcada horrible.

—¡Déjame ir! ¡Por favor! —suplica Levi al no poder soltarse y sentir las ganas de vomitar más cerca.

—Uhmmm… no. Tengo mucha hambre y finalmente tengo mi hermosa presa. —dice mientras acaricia su rostro. Luego pone sus labios sobre los de Levi y lo besa metiendo su lengua haciendo que las arcadas sean más fuertes cada vez más. El anciano se levanta y al verlo se ríe escandalosamente: —Sé que en este momento te parezco desagradable, pero ya verás que con unos juegos te darás cuenta que soy un ser muy bello.

El anciano empieza a besar el cuello de Levi para luego bajar lentamente por su torso besando y lamiendo todo a su paso. Finalmente llega hasta su entrepierna y sin esperar, mete todo su miembro en su boca para empezar a succionarlo.

Levi sin querer siente que cada vez más se pone duro. Siente sus ojos humedecerse y trata de contener sus lágrimas pero al verse perdido deja escapar más de alguna. El anciano lo observa y se dirige hacia su rostro para lamer esas lágrimas.

—Delicioso. Realmente eres muy delicioso. sígueme dando de esas lágrimas. Hace que se me abra el apetito.

Y luego besa todo su cuerpo. Levi sin contenerse llora en silencio.

El anciano se levanta encima de Levi y se posiciona en su miembro para guiarlo a su entrada. Se sienta de un solo sobre él y se acomoda.

—Ahhh sí… extrañaba esto.

Levi llora aún más y las náuseas aumentan más al sentir el calor rodear su miembro. El anciano sin esperar más se mueve hacia arriba y abajo intensificando cada estocada mientras gemía en voz alta.

Levi mira hacia otro lado para no ver el horror a pesar de sentirlo pero cuando abre los ojos ve que el anciano poco a poco se hace más joven. Al aumentar la fuerza en sus estocadas, el anciano se rejuvenece tanto que tiene la apariencia de un joven de veinte años, con el cabello largo y castaño hasta las piernas, ojos verdes que brillan en la oscuridad y una piel suave y tersa.

—¿Ves? Te dije que mi aspecto cambiaría. Ahora no dejarás de verme mientras me muevo sobre ti. —Dice mientras toma una de las manos de Levi y la pone sobre su torso para que el otro lo toque. —Ahh, por cierto. Me llamo Eren. Quiero que sea lo último que recuerdes.

Eren se mueve con más rapidez haciendo que Levi sienta cosquilleo en su miembro para finalmente dejar salir su semen en el interior de Eren. Al sentirlo, Eren succiona con sin entrada el miembro de Levi para sacar todo lo que pueda de él. Luego se levanta y toma un corcho del suelo para ponérselo en su entrada y no dejar salir nada.

Levi se queda mirando a la nada como si tratara de procesar todo lo que ha pasado. Siente su cuerpo sucio y maloliente, como si fuera un asqueroso trapo tirado en el suelo. Hace un momento había un repugnante anciano encima de él y ahora es un joven muy bello para ser real. Y ahora el toque de sus manos parece quemarle en todo su cuerpo, como si ansiara más de ello y eso es lo que hace querer vomitar.

Eren se estira y se deleita por tener el cuerpo joven de nuevo y así poder vivir más tiempo, y luego se voltea a ver a Levi y se recuesta junto a él abrazándole.

—Ya es hora de dormir. Mañana será un nuevo día.

Levi al escucharlo tiene la vaga esperanza de que para mañana lo dejará libre.

Pero se equivoca.


Al día siguiente, Eren sigue usando el cuerpo de Levi para lo mismo haciendo caso omiso a las súplicas de Levi para dejarlo ir.

—Lo siento. —dice Eren subiendo los hombros. —Te quedarás conmigo por mucho tiempo haciéndome compañía. Verás que seré agradable para ti. —dice con suave voz y luego acercándose al oído le dice: —Hasta que ya no me sirvas y podrás viajar en mi estómago. —y nuevamente salta hacia arriba y abajo sobre el miembro de Levi.

Levi mejor se resigna a aceptar su destino soltando una lágrima que desaparece por la lengua de Eren.

Mientras tanto, el negro caballo atado al inicio del bosque, relincha con la esperanza de llamar a su dueño obteniendo el eco como respuesta.

FIN…


Notas finales: Bien, espero que les haya gustado este intento de cuento de halloween. Pueden hacérmelo saber en los reviews. Una disculpa por cualquier error de dedo y Muchas gracias por todo.