Nuevos cambios, experiencias incomodas y un pasado turbio.
~Camilo~
-Estar con Hernando es divertido, aunque prefiero estar con Bruno, Nando le da mucha atención a Mirabel- dice para él mismo mientras se ve en el espejo.
-Tengo que hablar con Bruno sobre lo de Anna y no voy a hacerlo mientras este Hernando; no tengo idea que decirle...- Camilo se transforma en Elena- Hola tío, bueno mmm... me contaron sobre Anna y quería verla, y bueno encontré unas fotos... eso no, Camilo piensa- decía mientras se trenzaba el cabello. - Te veías feliz con ella y quería fingir ser ella para darte felicidad, No, no, no, eso si que no...mmm... a veces soy ella y la golpeo por lo que te hizo, okay va a pensar que estoy loco- terminó de decir poniendo una cara de preocupación.
-Mijo, ¿Puedo pasar?- Grita Félix desde el otro lado de la puerta.
-Si, papá- Responde cambiando rápido a su forma original.
-¿Cómo estás mijo?- Le pregunta Félix mientras lo abraza.
-Bien, ya no siento nada, solo tengo algunas marcas- le responde el menor en voz baja.
-No voy a permitir que te vuelva a herir- Dice Félix llorando de impotencia.
-Tranquilo, no es nada, me repongo rápido por la comida de Julieta-
-Si un día te golpea fuerte y no despiertas, no me lo perdonaría- dice mientras aprieta la mano de su hijo -Por eso he pensado en que debemos irnos de esta casa, tenemos que alejarnos de esta familia y dejar de un lado los poderes- Dice en voz baja.
-No, no quiero, no puedes obligarme, yo quiero estar aquí, quiero estar cerca de Bruno y Mirabel- Grita Camilo alejándose de su padre.
-Tengo que pensar en lo mejor para ti, para Toñito y Dolores, Bruno, Mirabel y tu madre pueden visitarnos- Le dice Félix de forma autoritaria.
- ¿Dejaremos a mamá? ¿Qué pasó?- Pregunta el menor preocupado.
-Tu madre y yo no estamos en un buen momento, nos tendremos que alejar un poco- Le responde en voz baja.
-¿Es por mi culpa?- Dice Camilo cambiando de forma
-No, mijo; son problemas nuestros- Le responde mientras lo abraza.
- Ah... no quiero que el tio Bruno nos visite, quiero ir a su cuarto cuando quiera, pasar la tarde o la noche con él, leer libros con él y ver las obras que él hace con las ratas, quiero estar cerca de él; no que me visite, quiero poder caminar unos pasos y tenerlo cerca- Camilo empieza a subir cada vez más el tono de voz. - Puedes irte tu solo, yo me voy a quedar aquí cerca de mi tío... y Mirabel- Ante esto, Camilo se pone nervioso puesto que cree que reveló demasiado para que su padre lo tomara como algo sospechoso, y teme de que también le nieguen ver a Bruno en ese momento.
Mientras Félix está algo preocupado, puesto que sabe del lazo que une a su hijo con Mirabel desde de pequeños y el nuevo lazo que creó con Bruno. Alguien quien últimamente ha Estado para su hijo y lo ha apoyado, no tiene corazón para alejar ese apoyo emocional que tiene el menor, pero tampoco quiere que este se encuentre en el mismo lugar de la persona que le ha estas lastimando este tiempo.
-Se que es difícil, pero como padre no quiero ver que te sigan lastimando más. Me siento mal por dejar que tu y Dolores hayan sufrido mucho por años y ahora me preocupa que vaya a pasarle lo mismo a Toñito - Le dice Félix con un rostro triste.
Al escuchar el nombre de su hermano menor, Camilo se pone a pensar. Su padre tiene razón, Toñito es pequeño, aun fácil de manipular por su abuela. Sabe que su madre ama con todo el corazón al pequeño pero no puede evitar preocuparse el ser el nuevo blanco de los rayos.
-No quiero que Antonio sufra, papá - Le responde Camilo.
Luego un silencio, Félix tiene una idea - Oye pequeño. ¿Qué tal si vamos a pasar unos días a la casa de tu abuela? Sé que no la conociste mucho, pero mi mamá era un ángel de mujer y pues me dejó su casa antes de fallecer. Podemos ir allá y pasar unos días, la casa es algo grande y tal vez pueda hablar con tus tíos para que Luisa, Mirabel y Bruno nos acompañen. Dios sabe que ellos también necesitan relajarse un poco-
Camilo queda en silencio, nunca conoció bien a su abuela paterna como dijo su papá, puesto que por alguna razón su abuela no lo dejaba ir mucho donde ellos cuando pequeño, ni para ir a la escuela, ya que los hacia estudiar en casa. Una parte de el está curioso por saber más de su otra familia y otra parte también por saber que pasó con sus padres si sabe que ellos se aman demasiado.
-¿Crees que puedan ir con nosotros? - Le pregunta Camilo en voz baja a su papá.
-De eso no te preocupes, 'mijo, se que irán. Tu tio Agustín y tu tia Julieta van a acceder - Le asegura Félix al menor. Para luego darle un gran abrazo evitando lastimar al menor - Mi dulce niño - Se separa del abrazo - Ahora ve, alista tus cosas y luego descansa un poco, luego regresaré - Le dan un beso en la frente y se dirige hacia la puerta de la habitación.
-Papá, te quiero y gracias por todo - Le dice Camilo antes de que su padre salga.
Este voltea a ver a su hijo y le sonríe - También te quiero, hijo - y procede a salir dejando a Camilo en su habitación y sus pensamientos.
"Tengo que ir a ver al tío Bruno" Pensó mientras esperaba unos minutos a que su padre se alejara de su habitación.
-Dios, la comida de Julieta es tan perfecta- Grita Hernando comiendo arepitas como loco.
"Muy bien, ahora nos vas a engordar" Le dice Bruno.
- Tu comes su comida todo el tiempo, nosotros teníamos años sin probarla, es como comerse el cielo- Dice Nando antes de escuchar la puerta de su habitación - Hola niño lindo- Dice cuando ve a Camilo, que entra corriendo a la habitación.
- Dime por favor que vendrás conmigo, no quiero estar sin ti- Grita Camilo mientras agarra la mano de Hernando.
-¿De que hablas niño? - Pregunta sin entender nada.
- Mi padre me dijo que nos iremos de la casa- dijo nervioso.
El mayor se atraganta con la comida -¿Cómo qué irte? - Pregunta Hernando asustado.
- Si, nos vamos a la casa de mi otra abuela, solo nos iremos mis hermanos, mi padre y yo, quería que me acompañaras, necesito de tu compañía- Dice el menor llorando.
"Bien Bruno, destruiste el matrimonio de tu hermana y ahora nuestro niño se va" Dice Jorge.
-Cami ¿Estás seguro de eso?- Le dice Hernando abrazándolo buscando como calmarlo.
- Si, mi padre me dijo que guardara mis cosas; él me dijo que te diría a ver si podrías acompañarme; pero me imagino que le dirá primero a mis hermanos- Responde mientras se abraza más a él.
-Me voy a ir contigo, no te dejaré solo- Le dice mientras acaricia su cabello.
- Bruno no quiero estar lejos de ti, te necesito en mi vida- le dice Camilo.
-Yo también te necesito niño- Dice Hernando dándole un beso en la frente.
"-Hernando, déjame estar en control-" Pidió Bruno desde su cabeza a lo cual Hernando accedió.
Ahora estando en control, Bruno no pierde el tiempo y abraza a su pequeño sobrino, este sentido aferrado a el con miedo a que si lo suelta lo alejaran de él.
-¿Ye gustaría descansar un rato aquí? - Le pregunta Bruno con voz suave.
Camilo sonríe un poco sabiendo que ahora el dulce de Bruno está de vuelta - Si, por favor - Le responde y da un pequeño grito cuando el mayor lo levanta y lo carga estilo princesa hasta la cama donde lo recuesta.
Bruno se sienta a la par de su sobrino, y comienza a acariciar los rizos del menor y comienza a cantar un pequeño verso en voz baja.
Dos oruguitas enamoradas
Pasan sus noches y sus madrugadas
Mientras canta y acaricia el cabello del menor, este poco a poco va cerrando sus ojos, con mejillas sonrojadas, sin pensarlo cambia su apariencia a la de el a sus 8 años, reflejando en ese momento su miedo de ser separados del mayor.
Al ver que este se queda dormido, Bruno lo ve preocupado por lo dicho anteriormente por el menor. Está de acuerdo con Félix con aquella decisión aunque un poco extrema pero necesitan alejarse de todo el estreno físico y emocional.
-Bruno ¿Estás disponible? - Se escucha la voz de Félix al otro lado de la puerta.
Bruno toma la cabeza de Camilo y la deja en su almohada, viendo como su niño se acomoda abrazándola. Se dirige a la puerta hablando en voz baja- Hola cuñado- Dice en voz baja.
-¿Puedo pasar?- pregunta Félix, lo que pone nervioso a Bruno.
- Si, pero tienes que hablar bajo- Félix extrañado entra a la habitación - Lamento todo lo que está pasando, las cosas que te dije, no debí de decirlas, a veces no me controlo...- Comenzó a decir Bruno.
-No te preocupes Bro, necesitaba saber esas cosas, fuiste el único que se digno a decírmelo, me siento engañado y utilizado; pero lo que no quiero es que mis hijos sean lastimados, por eso estoy aquí; pretendo irme con los niños, Camilo te necesita de una manera en que no puedo describir, y me gustaría saber si puedes venir con nosotros... sé que te gusta tu privacidad y tendrás tu habitación; pero realmente quiero que Camilo sea feliz, y me dijo que le haría feliz si estas con él.- Termina de decir Félix.
- Me encantaría acompañarlos, gracias por invitarme- Dice Bruno apenado -¿Pero seguro que no estaré molestando? - Pregunta Bruno con inseguridad.
"-Maldita sea, Bruno. ¡Cállate!-" Grita Jorge dentro de la cabeza de Bruno.
"-Vas a hacer que el hombre se arrepienta de invitarnos-" Dice esta vez Hernando.
-Si, hermano. No te preocupes. Se que eres un gran apoyo para Camilo y para los niños. Y la verdad en estos momentos necesitaré la mayor ayuda posible - Dice Félix un poco preocupado por toda la situación, se detiene a ver un pequeño bulto en la cama del mayor -¿Bruno, ese es Cami en tu cama?- Dice sorprendido.
-Oh, si el estaba asustado y se quedó dormido en mi cama- Dice Bruno desviando la mirada.
-¿Suele cambiarse a cuando era niño?- Le pregunta preocupado Félix.
-No, a decir verdad es la primera vez que pasa.- Le dice Bruno con cara de preocupación.
-Rayos, pobre, parece que todo esto le está afectando mucho. Recuerdo que hacia lo mismo cuando tenía esas edad, el se iba donde estaba yo o Dolores- Dice Félix viendo triste a su ahora pequeño hijo.
-No te preocupes, Félix. Seguro todo se arreglará- Le asegura Bruno.
-Bueno, me lo voy a llevar para dejarlo en su cuarto- Dice Félix dirigiéndose a la cama.
-No es necesario, déjalo dormir ahí, siempre duermo en el sillón de todos modos- Le dice Bruno.
-¿Estás seguro? -Le pregunta Félix.
- Si, descansa, mañana será un día fuerte- Le dice Bruno dándole medio abrazo.
-Gracias, por todo Bro- Dice antes irse.
Bruno se queda un rato viendo a Camilo dormir y luego se sienta en la cama, intentando volver a poner al niño contra su pecho; se acurruca permitiendo al mayor abrazarlo.
Mientras, Félix se dirige en busca de Dolores para hablar con ella y le ayudase a hablar con Toñito. Pues sabe que será muy difícil para el menor.
-Dolores, necesito que dejes a tu hermano con tu tia Julieta y te espera en la puerta de tu habitación- Dice Félix sabiendo que su hija le escucha por su don.
Espera a Dolores, y la ve llegando con cara de preocupación a paso rápido. Estando frente al otro, no dicen nada hasta que entran a la habitación de la chica.
-Dolores, sabes que las cosas entre tu mamá y yo están tensas- Comienza Félix - No creo ser capaz de estar en esta casa luego de lo que me enteré. Tampoco quiero dejarlos aquí solo en manos de tu abuela y tu mamá... Principalmente de tu abuela, ya no más, todos estos años pude ayudarles y no hice nada -
-Papá nada de eso fue tu culpa- Le dice Dolores sosteniendo la mano de su padre.
-Quiero que nos vayamos a la casa de su abuela. De mi mamá. Aunque sea por unos días. Para relajarnos y alejarnos de todos esto - Félix comienza a derramar lágrimas - No creo soportar estar más aquí, disculpa que te diga esto 'mija pero no aguantó estar aquí -
-Padre, entiendo completamente lo que estas pasando, podremos superarlo juntos; creo que será bueno para nosotros hacer eso- Dice Dolores abrazando a su padre.
Mientras esto ocurre, en la puerta de Bruno y parte de su pared se pueden ver grietas y un tono oscuro, mostrando el quiebre está sintiendo por lo que sufre Camilo.
En la puerta de Camilo se crea una grieta en su rostro y las grietas alrededor de la puerta son de distintos colores.
Por otra parte en la puerta de Pepa, el color de esta se opaca, grietas aparecen debajo de sus ojos a lo largo del rostro como si tal fuesen lágrimas, algunas se reflejan sobre sus manos.
Esta vez Casita no se agrieta por todos lados, lo hace sutil, en silencio, y selectivamente. Algo que no hace llamar tanto la atención de los demás. Solo una persona lo ha visto las grietas (Bruno) pero en estos momentos su mente se encuentra muy ocupada en otras cosas.
La única preocupación que tiene Bruno es Camilo, sabe lo que es sentirse inútil, perdido y quebrado; es lo último que quiere para su niño y va a cuidarlo de quien sea que haga falta, para que nunca se sienta de esta manera.
Lamentablemente igual como Bruno ignora las grietas de casita, también ignora el punto de quiebre que ya tiene Camilo.
Así como los quiebres que el mismo presenta pero que no los ve o los ignora así como lo viene haciendo hace años, sin ser consciente de que algo o más bien alguien oscuro espera paciente una pequeño oportunidad, un pequeño quiebre para salir y hacer sufrir a los demás como los han hecho sufrir.
Mirabel, Luisa e Isabela se encuentran en la cocina junto a sus padres y Toñito. Todos se encuentran preocupados pero intentan ocultarlo para no asustar ni preocupar al menor de ellos.
-¿Tia? - Llama Antonio a Julieta, todos los presente le voltean a ver -¿Mami y papi están peleando? - Pregunta Antonio preocupado.
Mirabel quien está más cerca de él, le abraza.
-No, mi vida. Ellos solo están hablando - Le responde Julieta buscando como calmar al menor.
-¿Toñito? - Habla Félix entrando a la cocina - Hola chicos
-¡Papi! - Saluda el pequeño yendo a abrazar a su progenitor -¿Ya estás mejor?
-Claro mi niño, no te preocupes por mi - Le regresa el abrazo pero luego decir - Mi pequeño, necesito hablar con tu tia-
-¿Qué tal si tu, yo y tus amigos animales vamos jugar al bosque? ¿Eh? Y mientras dejamos que los adultos tenga su aburrida plática- Le pregunta Agustín divertido guiñándole el ojo en broma a lo cual Antonio ríe y acepta la invitación a jugar.
Luisa e Isabela se les unen, así los cuatro salen a jugar mientras los demás se quedan a hablar.
-Bueno, familia he tomado la decisión de irme de casa por un tiempo, me iré con los niños y Bruno- Dice Félix desviando la mirada.
-Félix, no creo que sea necesario tomar esa decisión- Dice Julieta preocupada.
-Ya la he tomado, nos vamos mañana; me gustaría tener su aprobación ¿Pueden Mirabel y Luisa pueden venir con nosotros?- Dice mientras ve con misericordia a Julieta -Ah decir verdad, será difícil decirle a Toñito y creo que Mirabel sería gran ayuda junto a Dolores con ello, por que creo que yo diría algo que no debería - Dice Félix - Además, así las chicas se relajan un poco y no estén preocupadas del día de mañana - Termina de decir Félix.
-No estoy segura, Félix. No quiero causar más problemas - Le responde Julieta un poco preocupada y cansada.
-Solo serán unos días mientras los chicos asimilan unas cosas y se calman un poco -
Julieta suspira y mira un poco triste a su cuñado - Esta bien, pero pregúntales a ellas, si ellas aceptan por mi no hay problema y estoy segura que Agustín no se opondrá tampoco-
-Mira ¿Qué dices?- pregunta.
- No me gustaría alejarme de Toñito y se que me va a necesitar, así que si iré con ustedes- Dice abrazándolo a Félix.
-Muchas gracias a todos- Responde aguantando las lágrimas.
~Camilo~
Al día siguiente se despierta abrazado a su tío, siente el olor del mayor y se aferra más a su pecho. -¿Milo?- dice Bruno con la voz ronca.
-Buen día- dice Camilo levantando la cabeza para ver a Bruno.
-Buen día, niño- Le dice Bruno sonriéndole.
Camilo esta sonrojado y comienza a hablar- Bueno tengo que preparar mis cosas, aunque me siento muy bien aquí contigo, no quiero irme-
-Bueno yo tampoco quiero que te vayas; pero si te quedas aquí no tendré tiempo de empacar- Le dice apretándolo un poco.
-¿Vas a venir?- pregunta el menor emocionado.
-Si, tu padre me invitó anoche- le dice Bruno sonriendo.
Sonriendo y sin pensarlo, levanta su rostro y le da un beso en la mejilla derecha al mayor.
Ambos quedan quietos, y en silencio, uno más sonrojado que el otro.
-¿Camilo? - Llama Bruno.
Camilo se levanta rápido de la cama y sin ver a su tío dice - ¿Sabe? Mmm, mejor, mejor voy a empacar, si eso, empacar, ya sabes... Para no estar tan tarde... Adiós - Sin más sale de la habitación completamente rojo de la cara y el corazón latiendo rápido.
~Bruno~
-¿Qué acaba de pasar?- murmura.
"-Camilo te dio un beso-" Dice Hernando como lo más obvio del mundo.
-Si, se que me dio un beso; pero ¿Por qué?- Murmura quedándose en el mismo lugar.
"-No sé, solo disfruta en momento y no te estés preocupando-" Dice Jorge.
"Exacto, está agradecido es todo-" Continua Hernando.
"-O quiere contigo-" le dice Jorge.
"-Si, eso también puede ser... Ah decir verdad es obvio que quiere contigo-" Le sigue la corriente Hernando.
-No, Nando tiene razón, solo fue agradecimiento. ¡Si! - Se levanta y comienza a caminar hacia su clóset - Agradecimiento, claro que si - Comienza a sacar y doblar varias prendas para llevarse - Como buen tio que he sido y lo he ayudado está muy agradecido, claro por que ese es mi trabajo, ser un buen tio y un gran apoyo para mi querido sobrino, y mis sobrinas y Toñito también claro-
"-Jorge, se nos rompió Bruno-" Dice Hernando dentro de la cabeza de Bruno.
"-Solo está en negación con sus sentimientos-" Responde Jorge.
"-¡Es la misma mierda!-" Le dice Hernando "-Va a quedar enfrascado en un bucle, la última vez duró dos horas-"
"-Solo nos queda rezar-" Es lo que dice Jorge
"Bruno es exactamente igual que cuando te daba besos de niño, lo hace por demostrar cariño"- Le dice Hernando intentado calmarlo, pues odia los bucles de Bruno.
-Si, es eso- Grito Bruno feliz, mientras sacaba más prendas del armario.
"-Si, la única diferencia es que Camilo ya no tiene 4 años y es un adolescente de 15 con hormonas alborotadas-" Dice Jorge
"-Gracias Jorge-" Dice Hernando queriendo matar a su compañero.
"-De nada-" Dice Jorge despreocupado.
-¡Ya! Se tienen que callar, me tienen cansado, quiero poder empacar tranquilo, me dejan?- Grita Bruno.
"-¿Empacar qué? Llevas dos minutos doblando y desdoblando los mismo 3 harapos que llamas ropa en los último 2 minutos-" Dice Jorge en forma de reproche.
"-¡QUE TE CALLES!-" Le dice molesto Hernando.
"-Pero si es la verdad, culpa de el que no quiere acepta que... -"
"-¡JORGE!-" Le grita fuerte Hernando.
"-Ya pues, uy, no aguantan nada-" Sin más Jorge queda en silencio.
"-Suerte y no te desmayes-" Le Hernando para luego también quedar en silencio.
-Por fin, paz y tranquilidad - Dice para si mismo Bruno y continúa sacando más ropa del clóset y algunos trapos para los futuros nidos de sus ratas.
~Camilo~
Mientras tanto Camilo, no más entró a su habitación, pegó su espalda a la puerta y se dejó cae hasta quedar sentado en el piso. Sintiendo los fuertes latidos de su corazón.
-¿Por qué me siento así? ¿Por qué le di un beso? ¿Qué pasa si asusté a Bruno y ya no quiere venir con nosotros? Dios Camilo eres un estúpido- Empezó a murmurar para el mismo mientras se abrazaba las piernas.- Sentir su barba en mis labios se sintió tan bien, su voz en la mañana es hermosa y su olor, me sentía como si estuviera soñando-
Camilo estaba sonriendo al recordar lo que había pasado minutos atrás.- ¿Qué me está pasando? Estoy sudando, mi corazón late como si se quiere salir del pecho y mi piel esta sensible, más de lo habitual-
Pone cara de asustar y preocupación - Ay Dios, ¿Será que este enfermo? Por eso me siento así - Se pone de pie y comienza a caminar de un lado a otro - ¡¿Y si contagie a Bruno?! ¡Soy un tonto! ... ¡No! Seguro solo estoy exagerando, calma Camilo, Camilo - Se detiene y comienza a hacer pautas en su respiración - Soleado, soleado, soleado... Ay Dios, ya se me pego lo loco de mi madre, soleado, soleado.. Uuuf - Exhala ya más calmado y comienza a arreglar su ropa y maleta, además de su tocador en donde tiene su crema para el cabello y la piel, además de cierto kit de maquillaje el cual, con cariño guarda para también llevarlo.
-Aun no entiendo por que tengo que ir - Dice una Luisa confundida.
- Es para que te relajes un poco y ayudes a Mirabel, Dolores y a Tío Félix con Toñito - Le responde Isabela quien se ofreció a arreglar la maleta de su hermana menor.
-Las cosas están raras, es incomodo nadie se habla con nadie y Tia Pepa no sale de su habitación, sé que lo mejor es irnos, pero tengo miedo por lo que le pueda causar a la familia- Dice Luisa.
-Lo sé, mami y yo intentaremos arreglas las cosas por aquí- Dice Isabela abrazando a su hermana -No te preocupes por ello, déjaselo a tu hermana mayor ¿Si? – Le da un beso en la mejilla para calmar a la menor.
-Muchas gracias, Isa -
-Toñito, todo está listo -grita Mirabel.
- No quiero irme, no quiero dejar a mis amigos- Grita mientras abraza a sus animales.
-Serán unos días, además puede ser divertido para ti, los dejas libre en el bosque unos días y vamos a visitarlos, cuando volvamos a casa podrán volver a tu cuarto- Le dice Mirabel mientras le da un beso en la frente.
-P-pero ¿Quién se quedará con mami? No podemos dejarla sola. No quiero - Le dice Antonio triste y señas de que va a llorar.
Mirabel lo carga en sus brazos y lo acuna en su pecho - No te preocupes, Isabela, tio Agustín y tía Julieta se quedarán a hacerle compañía. Yo también vendré de vez en cuando - Habla Mirabel en un susurro, siente como el menor se aferra a ella - Además, podemos ver la casa y si hay un jardín grande o si esta cerca del bosque podemos llevar a tus amigos. ¡Ya se! - Le dice Mirabel separándose un poco de Toñito - Podemos construir casitas para ellos y también, una que otra ropita, ¿Eh? -
Ante aquella sugerencias Antonio ríe un poco imaginando a sus amigos animales usando ropa, caminando raro.
Todos están en la puerta con sus pertenencias, junto a ellos se encuentran Julieta y Agustín despidiéndose de todos.
-Mirabel, Luisa cuídense mucho y pueden venir a buscar comida, si alguien esta herido o se siente mal, pueden venir y hago algo rápido- Dice Julieta abrazando a sus hijas.
-Ya sabemos ma- Dicen al unísono.
-Bruno, espero que comas bien estando lejos, cuida de Feliz, te necesita- Dice Julieta mirando al piso.
- Si, eso haré... cuida de Pepi, mm... lamento mucho todo esto Julie- Dice preocupado.
- Lo sé, no es tu culpa, realmente considero que es bueno por un lado, necesitan desconectarse de todo esto un poco- Dice mientras aprieta la mano de su hermano.
Agustín se dirige a Félix para darle y abrazo, estira su brazo hacia Bruno y lo atrae también para abrazar a los dos.
-Cuídense, amigos. Y deséenme suerte - Finge llorar - Estaré en una casa de mujeres, pobre de mi, pobre del joven Agustín - Incluso agrega ruidos de lamento sacando sonrisas de los presentes.
-Agustín - Llama Julieta un poco sería siguiendo el juego.
-Ya comenzó, oh Dios no, salva a tu pobre oveja descarriada y torpe que hasta con una mosca se lastima -
-¡Agustin! - Ahora habla más alto Julieta con una sonrisa plasmada en su rostro.
-Oh no mi amigo, ya hiciste la primera falta - Responde Félix sonriendo.
-Es mi destino - Se separada de ellos y hace una pose lamento donde pone el reverso de una de sus manos en su frente y la otra sobre si pecho.
Los chicos y los dos adultos sonríen, y salen de la casa, no antes de que le dieran un pequeño paquete a Julieta.
- No creí que hicieras eso - Dice Julieta aún riendo.
- Creo que las clases de actuación con Bruno si sirvieron - Responde Agustín muy orgulloso de su actuación.
Los dos sonríen, y regresan a la cocina donde podrán sentarse y conversar. Sin darse cuenta, Pepa desde una esquina del 2do piso, llora desconsolada al ver a su familia irse de la casa, en sus brazos se encuentra el pequeño peluche de leopardo de su pequeño, quien se lo dio para no estar sola y siempre saber que la aman.
Le duele, le destroza el alma, su salud y sus sentimientos, pero sabe que es lo correcto. Será lento y doloroso pero necesitan tiempo para arreglar las cosas. A enfrentarse a sus demonios internos. Para luego ver las luz del día.
La familia camina por unos minutos a una parte alejada de casita, casi a las afueras de encanto, los chicos están maravillados puesto que no han llegado tan lejos de su hogar, entonces ven una enorme casa de color amarillo con toques de café y negro. Muy grande para ser una casa común pero no tan tanto como para ser una hacienda.
-¡Bueno, aquí es! – Dice con emoción Félix y una sonrisa en su rostro. Los demás quedan callados de lo maravillado que están. Ah eso, Félix de uno de sus bolsillos saca una llave para abrir la puerta y así poder pasar todos.
Ya en la casa, Félix saca una hoja donde tiene asignadas las habitaciones. - Bueno como saben la casa es Grande, pero tendremos que compartir cuartos y con tendremos me refiero a ustedes niños- Dijo mostrando alegría y energía- Camilo y Antonio juntos, Luisa y Mirabel juntas, Dolores por ser la mayor estará sola-
-No me parece justo- Dice Camilo molesto.
-¿Eh, por qué? - Pregunta Mirabel extrañada.
-¿No quieres dormir conmigo? - Pregunta Antonio confuso y un poco triste.
-No es eso Toñito, es que ya estoy grande para compartir cuarto- Dice Camilo.
-Yo compartí cuarto con Mirabel, a ella no le molestaba y tiene tu misma edad, no quieres estar conmigo- Dijo Antonio a punto de llorar.
- No es eso, me gusta pasar tiempo contigo, es que me siento raro y creo que estoy enfermando, no quiero contagiarte- Dijo Camilo nervioso y apenado pues no quería hablar de ese tema con la familia.
-Oh Cami ¿Por qué no lo dijiste antes? Tengo arepitas de mi mamá en la mochila, voy a buscarlas- Dice rápido Mirabel mientras se va corriendo.
- ¿Qué es lo que sientes mijo? - Le pregunta su padre.
-Bueno, es que empecé a sentirme caliente como si tuviera fiebre, mi corazón latía muy rápido, también estaba rojo y mi estomago se sentía como cuando te hacen cosquillas, también mi piel está muy sensible ¿Creen que sea algo malo?- Cuando termina de hablar el menor ve a su padre, el cual esta nervioso.
- ¿Papá aún no tienes la charla con Camilo? - Pregunta Dolores viendo directo a su padre.
-No, no, no estoy preparado para la charla- Dice Félix totalmente nervioso.
- ¿Qué charla? - Pregunta Toñito buscando ser incluido.
-Papá, es tu trabajo, debiste decirle de la charla - Dice Dolores un poco indignada.
-Bueno, la verdad es que se me olvidó, como nunca dio señales pues pensé que aún no era el momento - Se excusa Félix un tanto nervioso.
Tres pares de ojos ven todo en confusión y curiosidad ya que no saben de que trata todo eso. Bueno más Mirabel y Antonio, Camilo por su parte se ponía cada vez más y más tensión pensando que se trata de algo grave.
Luisa está incómoda puesto que sabe de que charla están hablando.
Sin saber lo que ocurre, Bruno entra con calma a la sala de estar donde se encuentra su familia, se tuvo que retrasar un poco ya que fue a buscar unas ramitas para un pequeño proyecto que tenía en mente.
-¡Bruno! ¡Mi gran amigo, Bruno! - Lo llama Félix, asustando al mencionado - Ven, vamos, necesito hablar contigo por el momento. Chicos vayan a arreglar sus cosas en las habitaciones, así quedan hasta nuevo aviso. Bueno, adiós - Dice Félix para luego llevarse casi arrastras a Bruno quien no sabe que ha pasado, dejando así a todos los chicos solos (obviamente a responsabilidad de Dolores) y se dirigen a explorar los cuartos.
~Bruno ~
Entran a la cocina y Félix empieza a murmurar- Bueno hermano esto no es fácil de decir; pero Camilo esta en esa edad donde empieza a sentir atracción y bueno al parecer su cuerpo ya esta reaccionando, la cosa es que tengo miedo, pues no se que decir o hacer, tu crees que podrías dar la charla por mi- El hombre esta nervioso y sudando.
-¿La charla?- Pregunta Bruno sonrojado, esperando que Félix no le este pidiendo lo que cree que le esta pidiendo.
-Si, así se le dice cuando se le habla a los niños de sexo y sobre los cambios de su cuerpo-
"-Yo le puedo dar la charla-" Dice Hernando "-Seré explicativo y puedo mostrarle con el cuerpo de Bruno como darse placer-" Bruno ignora la voz en su cabeza.
-No creo que yo sea el apropiado para hacer eso- Le dice Bruno a Félix.
"-Le tienes ganas al niño, no eres nada apropiado, aunque lo puedes hacer con -" Dice Jorge.
-Por favor, no se qué decir; además tu tienes una relación con él muy estrecha, de seguro te entiende más a ti- le suplica Félix.
-Mi charla no fue la mejor, debido a que solo estaba con mamá, ella no sabía cómo decirme sobre aquel tema. Así que decidió en pedir ayuda a la gente del pueblo, en un grupo de hombres quienes accedieron; así que a mis 14 años salimos a conversar y tener esa plática de hombres; ellos hablaban de los atributos de las mujeres y como influyen en el cuerpo del hombre y esas cosas; pero como vieron que era muy tímido, me dieron alcohol, aunque me negué, después ellos me llevaron a una cantina, le pagaron a una mujer para que me hiciera hombre; yo estaba llorando, no quería que esa mujer me tocara y no me gustaba lo que le estaba pasando a mi cuerpo. -Le va contando a Félix su historia-
-Después de eso, me volví más retraído y desconfiado de la gente, me sentí sucio, malo, asqueado y también estaban las burlas de todos, por mis reacciones a lo que me estaba haciendo esa mujer, "el llorón" me decían; bueno en fin, no creo que sea yo el apropiado para tener esa charla con Camilo; además la broma fue para ellos y sobre mi, por que ha, ha decir, eh yo no me sentí como un hombre, ¿Sabes? No, claro, no. Me sentí como el ser más inmundo de todo el pueblo - Sin darse cuenta comienza a llorar y a sonreír incómodo - Ja, ¿sabes? Aún recuerdo sus risas - Su rostro de golpe pasa a no reflejar ninguna emoción - Pero si puedo escuchar aquella risa chillona y frustrante de aquella mujer - Sus ojos comenzaron a tomar un brillo verde intenso y sus manos se volvieron puños -
"Si algún día descubro quien fue la maldita perra, la mato" Piensa en voz tenebrosa Bruno.
Mientras a todo esto, Félix ve preocupado y asustado por su cuñado, el no sabía nada de eso, jamás pensó que los demás pueblerinos llegaran a hacer aquello. Se sintió asqueado, y molesto, pero también culpable ya que el por un tiempo habló mal de su cuñado.
-Lamento mucho que pasaras por eso, ninguna persona debería pasar lo que tu pasaste- Le dice Félix mientras le da un abrazo - No tienes que decir nada ya veré como lo hago, si quieres hablar más del tema aquí estoy para ti- dando un leve suspiro, mientras analizaba toda la situación a la que se enfrentó Bruno.
-N-no, quiero decir gracias, eh, es mmm, es un poco incómodo hablar de eso, pero gracias. Yo, eh, yo lo lamento, discúlpame por favor - Dice Bruno un poco apenado y arrepentido.
- ¿De qué hablas, hermano? ¿Por qué te disculpas? - Pregunta un Félix confundido.
-P-por el empujón y, y lo que dije. Por mi culpa estoy destruyendo a tu familia, lo siento mucho - A este punto Bruno no se atreve a ver a los ojos a su cuñado.
Félix suspira algo adolorido - No, no te preocupes, eran cosas que debía saber, tal vez no de esa manera debo de decir, pero tenía derecho en saberlo, no pensé que Pepi, digo Pepa no me amara como ella decía -
-¡NO! ¡NO DIGAS ESO! - Grita exaltado Bruno asustando a ambos - Pepa si te ama, Félix, yo se que es cierto. Y no, no me veas así, no la defiendo solo por que es mi hermana, sino por que yo he visto como ella te ve, viví dentro de las paredes de Casita vi como ella fue amándote poco se poco hasta quedar encantada contigo - Dice Bruno totalmente serio - Pero creo que es bueno esta distancia, ella tiene problemas de humor, gracias a mamá y eso la hace inestable, ella necesita tratar eso -
-Algo dentro de mi me dice que me ama; pero duele, creí que nuestro amor era puro y real, que teníamos todo para ser la pareja perfecta, saber que todo comenzó como una mentira me quema- Le dice Félix.
- Son perfectos el uno para el otro, no importa como la historia comienza, lo importante es como se desarrolla y termina, ustedes se complementan en muchos niveles, siempre he querido eso en mi vida y ustedes lo tienen, no permitas que se arruine por algo sin importancia-
- Es que no es solo eso, llego a un punto que nuestros hijos también fueron afectados, Camilo aun tiene las marcas, Dolores sufre por los truenos constantes y Antonio se desgarra cada vez que ve a su madre de esa forma, siento que tengo una responsabilidad muy grande en mis manos y aunque no me guste admitirlo estoy cansado- Félix comienza a subir un poco la voz por la frustración.
Bruno sonríe comprensivo y le pone una de sus manos en el hombro derecho - Es verdad, pero no tienes que pasar por eso solo, nos tienes a nosotros, a tu familia. Siempre nos apoyaremos, aunque seamos poco ahí estaremos- Le asegurar Bruno poniendo en alto el pulgar de su otra mano.
Félix sonríe ante el apoyo - Muy bien, compadre. ¿Qué te parece si empezamos a limpiar este lugar y luego a cocinar? No es por presumir, pero hago unos caldos y empanadas de maduro deliciosas - Ambos adultos sonríen ahora un poco más alegres confiando uno en el otro.
Los dos caminan en busca de los materiales de limpieza conversando tranquilamente ignorando a cierta chica con el don de escuchar todo.
-Esto es demasiado- murmuró Dolores en su cuarto, no podía aguantar las lágrimas, se sentía mal por haber escuchado esa conversación, le dolía saber las cosas que le habían pasado al tío Bruno, lo dolido que estaba su padre y lo incomodo que seria para ella la conversación que le tocaría a su hermano pronto. -Odio mi don, quiero poder descansar de todo el mundo.-
-Hermana, ¿Estas bien? ¿Escuchaste algo malo? ¿Me voy a morir?- dijo Camilo asustado al ver a su hermana siendo un mar de lagrimas.
-No, no es nada, no tienes nada, es normal; pero esa charla le toca a papá- Respondió secándose las lágrimas.
- Yo no entiendo lo de la charla, y no entiendo porqué esta mañana me sentía raro y ahora estoy normal- Dijo Camilo mientras se sentaba con ella.
Dolores le sonríe y le acaricia el cabello - No te preocupes, hermanito. Ya después resolverás eso. Ahora vamos, y ayudemos a Toñito y a las chicas con el resto de las cosas - Se levanta y toma la mano de Camilo en busca de las chicas.
Estas se encuentran en la habitación que van a compartir Camilo y Toñito, enfrascadas en dibujando diferentes cosas junto al menor.
- ¿Qué hacen? ¡Se ve divertido! - Mención Camilo yendo a sentarse junto a su hermano menor.
-¡Estamos haciendo decoraciones para nuestro cuarto! - Dice Antonio orgulloso, mostrando un dibujo de él y sus dos hermanos mayores tomados de las manos con una sonrisa y un corazón arriba de ellos - ¡Mira! ¡Aquí estamos nosotros 3! - Luego le muestra otro donde está lo que parece ser un gato -¡Este es mi amigo jaguar, Lou! -
-¡Vaya hombrecito, están geniales! - Dice Camilo atento a lo que su hermano dice - Si que eres bueno en esto, seguro serás un gran artista de grande.
-Gracias Milo- Le dice Toñito abrazándolo.
~Bruno~
Esta organizando su cuarto y va sacando las ramas que recogió en la mañana.
"-El día de hoy fue mejor que lo que pensé que sería-" Dice Hernando
-Si, fue bastante interesante- murmura Bruno.
"-Interesante estuvo lo que dijo Félix sobre Camilo, que su cuerpo esta reaccionando y que esta sintiendo atracción, justo horas después del beso de esta mañana-" Jorge plantea.
-No, no, no, ustedes no me van a hacer ver cosas que no son reales- murmura Bruno mientras se queda paralizado.
"-Bueno, realmente considero de que si es extraño, y no sabemos lo que pasó en la casa cuando el señor creativo quiso buscar ramas-" Dice Hernando.
-Son solo casualidades, Camilo esta en la edad adecuada para tener cambios en su cuerpo es todo- Bruno murmura mientras sigue organizando su habitación y saca una camita para sus bebés.
"-Engáñate todo lo que quieras con lo que puede sentir Camilo; pero no nos puedes engañar de lo que sentiste tu cuando ese niño te beso-" Dice de forma desafiante Jorge.
"-Bro no te puedo defender, hasta Fifi estaba despertando-" Se burla Hernando.
"-Yo pensaba que Bruno tendría un infarto en ese momento-" Se burla Jorge.
-Lo que le pasa a Camilo no tiene que ver conmigo, ni con ustedes- Dice Bruno agotado de las voces.
"-Lo que tu digas, pero solo imagina Camilo sudando, rojo y duro después de darte ese beso, quizás se fue corriendo por eso, y el pobre no sabia como calmar el dolor entre sus piernas-" Jorge
"- ¡JORGE! ¡Basta eso es demasiado! -" Hernando
"-¡No!, quiero que Bruno se lo imagine frente a él, diciendo (tio Bruno siento calor, me duele necesito calmarlo)-" Jorge.
-Cállate- Dice Bruno un poco alto; en este punto agradece que Dolores tiene tapones para los oídos, que usa cuando esta en su cuarto, para no oír nada que le afecte el sueño.
"-Esto ya me gustó; Camilo quitándose la camisa (Tengo mucho calor tío) y luego se toque los pezones y te diga gimiendo (se siente bien)-" Hernando.
"-Visualízalo mirándote con su cara tierna diciéndote que necesita de tu ayuda-" Jorge
"-Oh mírate Bruno, dices que no te gusta; pero estas duro al pensar en Milo excitado-" Hernando
"-Eso es lo que quieres Bruno, te encantaría besarlo, tenerlo debajo de ti, estar dentro de él, escucharlo gemir tu nombre-" Jorge
-No- Dice Bruno mientras se muerde el labio.
"-Tócate, sabemos que quieres hacerlo, sabemos que necesitas hacerlo-" Hernando.
"-Imagina sus manos tocándote, tu pene en su cara mientras lo hace-" Jorge.
"-Diciéndote que quiere probarlo y si puede hacerlo, con esa voz tierna que te encanta-" Hernando.
Bruno tiembla, suda, siente que pierde la cordura por cada palabra que escucha de sus otros "yo" En su cabeza.
-¡Basta! - Grita jalando de su cabello - Ya no más, por favor - Dice en voz baja cayendo poco a poco hasta quedar de rodillas en el piso - Por favor ya no sigan, no puedo soportarlo, no debo, no es moralmente correcto. Por favor, ya, no quiero lastimar a nadie más - Dice en susurro, algo agobiado.
Le duele el alma, sabe que tiene sentimientos encontrados para/con su sobrino pero no por ello quiere decir que pueda actuar conforme a ellos. Es un hombre de 50 demasiado mayor, además de ser su tio materno. Ya ha destrozado muchas vidas, ha hecho sufrir a demasiada gente. No puede hacerle eso a su familia, menos a Camilo quien en estos momentos sufre tanto emocional como físicamente.
Algo muy difícil de sobrellevar, lo sabe por experiencia. Por ello, se siente como una basura, una escoria al escuchar tanto a Jorge como a Hernando, ambos no están equivocados, pero recalcar lo que su mente traicionera le hace en momento tensos y difíciles como esos, es demasiado para su frágil cordura.
Tanto Hernando como Jorge quedan en silencio, dándose cuenta de que se han pasado con sus bromas y también como Bruno inconscientemente les ha bloqueado de su mente.
Respira lento y profundo. Intenta calmarse y relajarse, se levanta y busca unas hojas que lleva consigo y un lápiz para luego tomar asiento en un escritorio y comienza a escribir, se desahoga mientras escribe y se sumerge en su propio mundo mientras sus ojos quedan sin brillo momentáneamente.
~Camilo~
Camilo por su parte se encuentra caminando por la casa, luego de dejar a las chicas y su hermano en la habitación. Se encuentra curioso, puesto que no recuerda del todo a su abuela paterna y era extraño que su papá la mencionara. Al salir por una puerta, se da cuenta que ha dado con el jardín trasero.
Es enorme, una gran manta de césped verde, una pequeña sección de tierra con un cerco alrededor. Una pequeña huerta. El de cabello rizado sonríe, emocionado. Nadie sabe aparte de Dolores e Isabela, que siempre tuvo una fascinación por la jardinería, le gusta sentir el tacto de la tierra y ver como su trabajo da frutos al momento de ver pequeños tallos salir de la tierra. Y no sólo eso, también es una actividad relajante para el, puesto que puede olvidar todo lo que ha pasado y concentrarse en sus plantas.
Sin pensarlo, deja sus sandalias en la entrada y a pies descalzos camina sobre el césped. Se acerca al pequeño cuadro, al huerto, ve que esta sucio así que doblando sus mangas se agacha y se pone manos a la obra.
Está tan concentrado que no escucha ciertos pasos, hasta que una sombra cubre su cuerpo. Levanta la vista se topa con el rostro sonriente de su padre.
- ¿Así que encontraste el jardín secreto de mamá? - Le pregunta Félix a su hijo, mientras sonríe.
- ¿Jardín secreto? - Pregunta confundido Camilo.
-Así es, bueno así es como mamá lo llamaba, en este lugar a ella le encantaba plantar flores y cosechar sus verduras - Dice Félix sonriendo con melancolía - Recuerdo que ella me decía "Félix, prefiero mil veces cosechar mi propia comida y saber que como antes que de un extraño" O "No hay como la comer lo que tu mismo cosechaste" Esa señora siempre fue fuerte como amorosa. Este lugar también ella me contó, fue donde papá le propuso matrimonio - Sigue contando Félix, Camilo le escucha atento.
-Papá ¿Puedo utilizar el jardín? Se que es extraño y te pueda incomodar, por que bueno soy un chico, y es cosa de chicas, pero quisiera intentarlo, claro solo si tu me lo permites, puedes negarte lo cual es aceptable pero si me dejas, primer cuidarlo como no tienes idea, y... - Camilo es interrumpido en su divagación por la risa estruendosa de su Padre.
Se sonroja apenado pero se alegra al escuchar las siguientes palabras - Claro que puedes 'mijo, te ayudaré a limpiar si quieres, así le damos vida a este lugar.
Camilo se levanta y abraza a su padre - Gracias, gracias, gracias-
-Cami tengo que hablar contigo de algo y no se si aquí sea el lugar apropiado para hacerlo- Le dice Félix mientras ayuda a su hijo con lo que esta haciendo.
- ¿Qué ocurre? - Dice Camilo con cara de preocupación.
-Es sobre lo que hablamos esta mañana, sobre los cambios de tu cuerpo- Dice Félix mientras evita el contacto visual.
-Oh ¿Algo está mal conmigo? - Pregunta preocupado.
-No, es completamente normal, bueno cuando llegas a cierta edad tu cuerpo empieza a cambiar, se hace más adulto igual que tu- Va diciendo Félix haciendo gestos que Camilo no entiende. - En esos cambios empieza tu cuerpo a dese... querer a otra persona, el cuerpo reacciona a esto pues te esta preparando para algo más hermoso-
-Papá no entiendo nada- Dice Camilo.
-Ok, ok respira... cuando llegas a cierta edad comienzas a ver a las niñas lindas, y te sientes atraído a ellas, empiezas a querer besarlas y darle la mano-
-Aja, pero yo no siento nada de eso, ¿Qué tiene que ver con lo de esta mañana?- lo interrumpe Camilo.
-Bueno también puede ser que quieras pasar todo el tiempo con esa persona, y quieres abrazarla y acurrucarte a ella, la cosa es que tu cuerpo también puede querer hacer otras cosas con esa persona- Dice Félix mirando cielo...
- ¿Qué cosas? - Le pregunta mientras, piensa que en la única persona que pensó mientras su padre decía eso era Bruno.
-Bueno, Ay Jesús Bendito esto es incómodo - Dice Félix pasando una de sus manos por su cabello. Toma aire y continúa - Ya ni modo seré directo. Cuando estas con esa persona sientes cosquilleos en tu estómago, re pones nervioso, te sonrojas e incluso puedes llegar a entrar en un mini pánico, te sientes feliz o en calma cuando estas con ella, y te pones triste estando lejos o sin saber de esa persona. Con respecto al cuerpo... Te Sudan las manos, tu corazón late rápido, y pues a veces, en cierto punto, tu cuerpo se estimula - Al llegar a ese punto Félix queda en silencio, no sabe cómo explicarle aquello más detallado - Bueno hay otros cambios que van a pasar en tu cuerpo, si no es que ya han pasado, y es que... em no se como decírtelo- Dice Félix divagando y haciendo movimientos con las manos.
-Solo dime- Grita Camilo.
-Es que tu pene se va a poner erecto- suspiro su padre mirando la puerta y queriendo huir.
- ¿Eh? - Miro Camilo a su padre confundido.
- ¡DIOS! Se va a poner duro y más grande, también va a salir de él un liquido, para humectarlo, y lo apropiado es que de vez en cuando lo toques pues tienes que eyacular, si no lo haces te va a doler y puede afectar tu salud- Dijo rápido Félix con los ojos cerrados.
- ¿Qué?- Dijo Camilo con cara de asco.
Resoplando Félix comienza a hablar- Es placentero, te va a gustar; la cosa es que tu cuerpo preparándote, también para estar con alguien más y tener relaciones sexuales, y por estas relaciones es que se tienen los bebés- terminó de decir lo más rápido que pudo y luego gritó-Lo hice, lo logre, lo logre- mientras bailaba un poco.
-No entendí- Dice Camilo con cara de asco.
- ¿Qué no entendiste? - Dice Félix parando de golpe de bailar.
- Bueno, la parte de las relaciones sexuales y los bebés, de lo otro no quiero volver a hablar- dice Camilo mirando a su padre.
- Bueno, es cuando compartes tu cuerpo con otra persona, tienes que sentirte seguro con esta persona y quererla, también sentir todo lo que sentiste hoy, cuando estas con ella, y bueno el proceso de los bebés es complicado, pero es que cuando eyaculas sale de tu pene un líquido blanco llamado semen que si queda dentro de una mujer se puede quedar embarazada- Dice Félix evitando el contacto visual.
-Ah decir verdad, esa parte es como si ya estuviera en tu cerebro, es decir, tu propio cuerpo actúa a su voluntad al momento de procrear - Termina de explicar ya a punto de gritar y/o desmayarse, ya no aguanta el ambiente incómodo.
-Oook - Dice Camilo no tan seguro - No es una imagen que quería tener en mi mente, pero bueno... Muchas gracias, papá. Lo aprecio, lo bueno es que ahora se que no estoy enfermo ni que me voy a morir - Ríe apenado Camilo.
-Bueno, cualquier cosa puedes preguntarme, se que no soy bueno pero intentaré ayudarte - Responde Félix seguro.
-Papá, no quiero ser grosero, pero ¿Así fue tu plática con el abuelo? - Pregunta curioso el menor viendo como su padre cambia su expresión a una sonrisa triste.
-No 'mijo, lamentablemente mi papi murió cuando yo apenas tenía 8 años, fue un ataque al corazón, fue tan repentino que no logramos salvarle con la comida de tu tia. Pero aún así siempre lo sentí junto a mi mamá y a mi, cuidándonos-
-Pienso que aún nos puedan estar cuidando él y la abuela, quizás se estén burlado de como intentabas explicarme todo eso- Dice Camilo mientras le sonríe a su padre.
