Capítulo 10 Robaron nuestra estrella
En punto de las siete de la noche Draco y Hermione salieron de la junta a la que habían sido convocados con Kingsley, el ministro les había informado sobre suspender el torneo de los tres magos del siguiente año hasta que pudieran aclarar quien había atacado la madriguera.
Draco se opuso rotundamente, eran varios meses de juntas, planes y arreglos como para echarlos por la borda, Hermione sin embargo secundo la moción de Kingsley no podía exponer a los alumnos y les recordó a todos lo que había sucedido con Cedric diggory años atrás.
No les quedo mas remedio que posponer indefinidamente el torneo hasta que la comisión investigadora encontrara a los responsables de la masacre Weasley.
-mi padrino va a estar feliz de no tener que lidiar con el torneo- exclamo Draco cuando salieron de la sala de juntas.
-estoy segura que si, en especial con el baile- susurro Hermione acomodando sus notas entre todas sus carpetas -lastima, me hubiera gustado estar cerca de los gemelos durante su primer año-
-y a mi de Scorpius, estaba tan entusiasmado- se lamentó Draco, su estómago comenzó a rugir y con lógica en todo el día ambos se habían mantenido de litros de té, café y sándwiches no pudieron hacer una pausa para comer
-tienes hambre- sentencio la chica riendo
- ¿tú no? me comería en pollo entero, Kingsley debería darnos unos minutos para comer-
-no olvides mencionárselo en la siguiente reunión- pidió Hermione
-por supuesto que lo hare, que te parece si vamos a cenar Granger, hace mucho que no tenemos una noche libre, ya sabes sin todo el drama del ministerio – propuso el rubio tratando de animar a Hermione -vamos los gemelos te abandonaron por ir a casa de mi mamá, le puedo avisar a Ginny y a Potter e ir todos-
- ¿en verdad crees que Ginny esté de humor? -
-no, pero si no encuentro la forma de animarla se va a enloquecer en la mansión-
-me parece bien, deja llevo mis cosas a mi oficina-
- fantástico avisaré a Ginny y a Potter te veo en el atrio en cinco minutos -aviso el chico y tomo un elevador diferente al de la chica Hermione subió al segundo piso donde siguió al final del pasillo hasta su oficina.
Entro a la oficina directamente hacia su escritorio para dejar todos sus pergaminos sobre el, salto asustada cuando escucho un ruido detrás de ella y saco la varita se detuvo cuando vio a Harry
-cielos Harry me asustaste-
-no era mi intención Herms, pero no vi a nadie afuera así que… -
-no te preocupes, que gusto verte- se acercó a él y lo abrazo – que bueno que estás aquí, Draco iba a buscarte queremos salir a cenar fue a avisar a Ginny
-suena bien, yo venía a lo mismo, sabes estar todo el día encerrado en Grimmauld place no es nada agradable ahora entiendo a Sirius, me estoy volviendo loco
-pero tienes tus entrenamientos-
- sí, pero no es lo mismo-respondió el mago
-¿se puede? – pregunto Draco asomándose en la oficina de Hermione
Que sorpresa Potter, que bueno que estás aquí ¡- exclamó él rubio -vamos a cenar vienes ¿
Claro –
-¿donde esta Ginny? – pregunto Hermione
-nos vera en el restaurante-informo el rubio, creo que le hará bien salir un rato
-bien yo los sigo- dijo Harry, Hermione tomo su abrigo y bolso y siguió por el pasillo hasta los elevadores dónde el trio se topó con Anna Abbot y un mago del departamento de registros mágicos, cuando llegaron al atrio agradecieron que este estuviera vacío, no había rastro alguno de los molestos reporteros que tanto los acosaban.
Caminaron unas cuántas calles hasta llegar a un encantador restaurante a la orilla del rio, tañeses el edificio parecía un invernadero todo era de cristal y dentro estaba iluminado por varios focos haciendo el ambiente un poco más íntimo.
-¡ahí esta! - exclamo Draco como si fuera la primera vez que veía a Ginny, la pelirroja estaba recargada sobre la barandilla veía hacia el rio, cunado vio a sus amigos acercarse corrió a recibirlos, Draco la intercepto a medio comino y le dio un dulce beso.
-¿se reconciliaron? - pregunto Harry
-si, desde lo de Molly y Fleur- susurro Hermione
-Hola Ginny- saludaron los Gryffindor
-chicos, que gusto verlos – la joven los abrazo efusivamente, se le veía con un mejor semblante
-¿cómo estás? - pregunto Harry
-mejor gracias, ¿vamos? - los cuatro entraron al restaurante
Tomaron asiento y se dispusieron a ordenar, Hermione agradeció tener algo de distracción era como una brisa refrescante, por mutuo acuerdo los cuatro se propusieron pasarlo bien esa noche, el tema de Molly y Fleur acordaron no tocarlo respetando la petición de Ginny, no es que a la chica no le doliera, simplemente no quería sentirse mal ese día.
A lo largo de dos horas Hermione Harry, Ginny y Draco rieron, comieron y bebieron, platicaron de temas tan triviales como el clima y de temas más serios como la reconciliación de Ginny y Draco ambos parecían un par de adolescentes enamorados, Draco la abrazaba y la besaba en cada oportunidad que tenía prometiendo no volver a dejarla ir tan fácil, Hermione y Harry se sintieron incomodos por la situación uno recordaba que estaba completamente solo y no tenía a nadie a quien amar y la otra lamentaba que por una estúpida discusión no estuviera con el amor de su vida, para no pensar en eso Harry cambio el tema de conversación, mantuvo entretenidos a todos con sus graciosas historias, les conto como había logrado ser una estrella de Quidditch cuando fue a jugar a Norteamérica y todo lo que eso significaba.
-lo mas gracioso de todo fue cuando nos invitaron a una fiesta en la macusa – contaba el chico – ya saben lo torpe que suelo ser, bien pues tuve que abrir el baile con la presidente Shaw –
- ¿tu? ¿abrir un baile?, por favor dime que no lo hiciste- suplico Ginny muerta de la risa
- ¡lo hice!, baile con la presiente Jessie Shaw, pero … no se vayan a reír – les advirtió
-yo jamás me burlaría de ti Harry- le contesto Hermione tratando de aguantar la risa
- tuvo que dar un giro, pero sin querer le pise el vestido, terminamos en el suelo, jamás me había sentido tan apenado- los tres estallaron en risa
-solo a ti se te ocurre Potter- dijo Draco
-pobre de la presidenta, ¿no se hizo daño? - pregunto Hermione
-no, pero en toda la noche todas las chicas me evitaban, imagina lo humillante que fue, era como si fuera un leproso-
- tranquilo, estoy segura que algún día vas a aprender a bailar- lo reconforto Ginny
-no, ya terminé con eso nada de baile para mí, cada que lo intento soy un desastre-
-deveras bailar cuando te cases- agrego la pelirroja, Harry dejo de reír se puso serio, pero tan pronto como se percato de su cambio de humor dijo
-solo si mi prometida consigue una póliza de seguro-
-Harry Potter, el chico que venció a Voldemort y le tiene miedo a bailar, muchos matarían por esta información sabias – comento Hermione
-entonces tienes mi vida en tus manos- bromeo el chico
- ¿les ofrezco la carta de postres? - preguntó la mesera sonriéndole a Harry y dedicándole a Hermione una mirada despectiva
-compartimos un pastel? - le propuso Draco a Ginny, ella asintió
-pastel de chocolate de trufa, con dos tenedores ordeno el rubio
- ¿te apetece un pastel? - pregunto Harry a Hermione
- ¡oh no!, es mucho ya estoy llena, lo que si me gustaría es más vino por favor – pidió a la chica
-yo si quiero pedir un pastel, de Limon y también traiga dos tenedores - dijo Harry la mesera asintió y fue por el pedido
- ¿cuál es su problema? - le preguntó a Harry, el chico se alzo de hombros sin saber que decir,
-creo que le gustas Harry – dijo Ginny, Draco soltó una risita, pero se cayó al ver la inquisitiva mirada de Harry
- ¿Quién yo? –
-claro que tu bobo, de seguro pensó que Hermione y tu eran algo-
-vamos Potter. fea no es- Ginny le dio un manotazo a Draco por el comentario – auch, dolió- se quejó el rubio
-que bueno- contesto la pelirroja
-soy muy grande para ella-
-hay por favor Harry cuántos años tendrá 23 tal vez 25, en realidad no eres tan viejo
- no es mi tipo de cualquier manera – corto el chico la mesera regreso con el pastel de Harry y Draco y le lleno la copa a Hermione y a Ginny
- ¿qué hay de ti Hermione? –
-bueno nada tan dramático como hacer tropezar a Kingsley delante de todos – Se burló tomando un tenedor y llevándose un pedazo de pastel a la boca, le guiño un ojo a Harry obteniendo de él una sonrisa
-cuéntale de aquel día en la mansión, cuando intentaste jugar al Quidditch-
-¡ahí no Ginny por favor, fue horrible!- exclamo la bruja cubriéndose con la servilleta
-fue divertido, resulta que entre los adultos organizamos un juego de Quidditch, a nuestro equipo le faltaba un guardián y pudimos convencer a Hermione de jugar- platicaba Draco
-jugaste? -
-todos jugamos, George, Remus, Severus, Sirius, Luna, Fleur, Angelina Hermione Draco y yo- comento Ginny, a Harry le hubiera gustado ver a su padrino jugar Quidditch de seguro era buenísimo jugando
-como sea, llevábamos 15 minutos de partido y George bateo una Bludgger hacia el aro central, pero iba muy rápido y termino noqueando a Hermione y rompiéndole un brazo –
-en serio? -
- dolió mucho, no se como sabiendo que se pueden accidentar juegan a eso-
-hubieras visto a mi padrino, estaba furioso le gritoneo a George durante minutos-
-nunca había visto a mi hermano tan pálido- se burlo Ginny
-vaya, como no estuve en ese partido, daría lo que fuera por ver a Sirius jugar –
-es buenísimo, ni yo se me tantos movimientos- dijo Draco incrementando la curiosidad de Harry Hermione se había quedado callada, recordaba ese día a la perfección, de repente se sintió verdaderamente mal por estar enojada con Severus, su primer impulso era ir al colegio y arreglar todo al final ella lo amaba y estaba dispuesta a todo por él.
-Hermione, ¿estás bien? - pregunto Ginny al ver la actitud de su amiga ella reviso su reloj, apenas eran las diez, seguramente Severus estaba despierto
-lo siento chicos, me tengo que ir, fue muy lindo, pero… - dijo sacando su cartera para pagar su parte de la cena
-olvídalo Hermione, esta vez invito yo- sentencio Draco, Hermione lo miro y el rubio asintió, como si supiera lo que su prima pensaba – mucha suerte- agrego
-muchas gracias, los veo mañana - le dijo al rubio se despidió de Ginny y de Harry y salió corriendo del restaurante
OoOoOoOoOoOoO
Era viernes por la noche, por fin había terminado una infame semana Severus estaba sentado en su despacho bebiendo y observando el crepitar de una débiles llamas en su chimenea tomo un sobre de finos bordes dorado y saco la invitación que venía en él.
Baile anual de caridad para el hospital y enfermedades mágicas de San mingo
Estimado Sr y Sra. Snape el patronato de donaciones del hospital de enfermedades mágica de San mungo se complace en invitarlo a su baile anual de recaudación de fondos para poder construir un nuevo laboratorio para la elaboración de pociones curativas. Nuestro baile de llevará acabo el día 5 de diciembre en la mansión Malfoy en punto de las 8 de la noche
Atentamente Narcisa Lupin presidenta del patronato de San Mungo
Severus dejo en su escritorio la invitación, con lo del ataque a la madriguera Cissy había decidido posponer su famoso baile de caridad como forma de demostrar respeto a la memoria de ambas señoras Weasley. El mago gruño no estaba de humor para eventos sociales y menos si estaba peleado con Hermione, como era de oportuna la señora Lupin.
Llamaron a la puerta Interrumpiendo los pensamientos del mago
-adelante – Severus se acomodó en su asiento cuando por la puerta entro la profesora Annabeth la bruja llevaba una pila de pergaminos enrollados Severus corrió a ayudarla al ver cómo se tambaleaba precariamente con ellos
-muchas gracias profesor – dijo la bruja acomodando los documentos sobre el escritorio del director – ¿qué hace aquí profesora? Pregunta Severus
-el profesor van Tassel me pidió le trajera los horarios de las guardias, él está un poco indispuesto y se disculpa por no venir – aviso la bruja
-¿está bien? - pregunto Severus
- si el estás bien es solo que olvidó unos pendientes que tenía y yo me ofrecí a venir y traer esto – explico con naturalidad, Snape asintió incómodo, desde aquel incidente en el que había besado accidentalmente a la profesora Johansson la había estado evitando, si acaso le daba los buenos días y las buenas noches, de ahí su interacción es eran nulas
-¿quiere que le ayude a revisarlos profesor ?- pregunto la bruja
- no es necesario yo solo puedo hacerlo, muchas gracias – corto tajantemente el mago evitando quedarse a solas con ella
- vamos profesor sería más rápido y eficiente que entre dos terminaran el trabajo –, Snape suspiro resignado
-de acuerdo gracias – acepto, annabeth sonrió con suficiencia y coquetería
- ¿algo de beber? Pregunto el director
-oh si claro, ¿tendrá whisky? –
- claro- respondió Severus
-no se levanté- intervino la profesora – yo sirvo las bebidas quiere algo –
-Whisky también por favor – pidió Severus, annabeth se acercó al bar que sabor tenía detrás de su escritorio y sirvió dos vasos de whisky de fuego, en el primero vació un pequeño frasco con una poción transparente, tomo un agitador y revolvió el contenido esperaba que el profesor no notara ninguna diferencia en el sabor y camino hacia a él para darle su bebida
La bruja se posicionó detrás del director poniendo su trago sobre el escritorio, Snape esperaba que la bruja se sentará en frente de el pero eso no pasó al contrario la bruja miraba los horarios desde el hombro del mago, la cercanía de la bruja perturbaba al director sentía su respirar sobre su cuello y ese aroma tan intenso a vainilla lo perturbaba negó enérgicamente como queriendo distraerse , el movimiento no pasó desapercibido para la profesora Johansson quién enseguida comenzó a reír por el efecto que sabía estaba causando en el
-considero que lo mejor sería que el profesor Black y la profesora Trewlaney hagan las guardias del lunes y miércoles, mire es mejor por qué el jueves va a haber alineación de planetas y estoy segura sibil quería hacer una clase nocturna- sugirió la bruja poniendo el dedo sobre el calendario que Snape tenía sobre el escritorio
-Black ocupa el siguiente lunes libre debemos encontrar a alguien más que acompañe a sibil-
-Cómo no me di cuenta -exclamo la bruja acercándose más para ver el pergamino dejando su cuello a centímetros de Severus, el director volteo a verla ¿Qué pretendía esa mujer acercándose así? Lo del otro día había sido un accidente, pero esto no entendía nada
-sería más fácil de ver si toma asiento profesora, le aseguro que el horario se ve mejor de esa forma – sugirió Severus, annabeth sonrió y acepto asentarse delante del director
La siguiente hora ambos revisaron a detalle los horarios – Severus asintió complacido cuando estuvieron listos se puso a duplicarlos para enviarlos a los docentes
Annabeth tomo la invitación que Narcisa había mandado y comenzó a léela sin ningún sentido de la privacidad para con la correspondencia del director
- ¡no puedo creerlo, lo invitaron al baile de caridad de San mungo! -exclamó sorprendida mirando la fina invitación
-si así es – respondió Severus quitándole la invitación de las manos –
-Aunque si me pregunta creo que no es correcto referirse a Hermione como la señora Snape, digo hace meses no lo es – atacó sañosamente
-tal vez no lo es en papel- contesto el director -pero para nosotros eso no cambia nada-
-Eso no es lo que dicen los periódicos – dijo la bruja
-profesora el profeta nunca ha sido una fuerte confiable de información-
-lo lamento profesor no debí meterme, es que lo veo tan descuidado, abandonado, pobre de usted necesita un respiro de tantos problemas – comento con su tono de voz mas dulce, Severus vio cómo se levantó y comenzó a caminar por su oficina con un decadente contoneo de caderas
-una fortuna que no sea su problema-
-ojalá lo fuera -susurro la bruja
-¿Se le ofrece algo más profesora? -
- ahora que lo mencionas – dijo poniéndose de pie y caminando por la oficina, Severus no le quitaba la vista de encima, la bruja contoneaba las caderas divertida por tener la mirada se Snape sobre ella se colocó detrás de el
-he estado pensando en lo que pasó la otra noche – le susurro al oído
- no pasó nada – dijo Severus poniéndose nervioso se llevó una mano a la cabeza estaba empezando a sentirse mareado
-¿y ese beso que fue? - le pregunto la bruja susurrándole al oído
- una equivocación creí dejarlo muy en claro –
-No te creo Severus- sentenció la bruja mordiendo el lóbulo del director Severus se quedó congelado no supo cómo reaccionar quería levarse y quitársela de encima, pero no podía era como si una fuerza invisible lo mantuviera en su silla
-se lo mucho que te gustó, tanto como a mi – declaró la bruja besando el cuello de Severus el mago gimió cuando sintió las manos de la bruja recorrer su pecho masajeándolo,
-soy un hombre casado y amo a mi esposa – le dijo juntando todo su aplomo, pero se sentía extraño, como si un hormigueo le recorriera todo el cuerpo, la bruja se río en su cara
- por favor Severus a quien engañas todos sabemos que estás peleado con ella, que mientras tú estás aquí encargando te del colegio ella juega a ser la jefa de seguridad mágica –
-de la que habla es de mi esposa profesora Johansson así que le exijo respeto-
- no es la mujer para ti Severus, tú necesitas alguien que esté dispuesta a darlo todo por ti, más bella no como tú aburrida Hermione si es bella, pero no brilla tanto digamos que es un gris perla-
-largo- mascullo el mago levantándose
-oblígueme- desafío ella – vamos profesor que me va a hacer ¿Pregunto acariciando el pecho del mago de arriba abajo Severus tuvo que respirar profundo para controlarse
- váyase – ordenó caminando hasta la puerta y abriéndola – agradezca que no el hecho del colegio –
-¿por qué lo harías?, Somos adultos y sabemos lo que hacemos, lo que deseamos-
- no deseo nada de usted –
- ¿seguro que no deseas nada de mí? - pregunto sugestivamente, vio los ojos de Severus llenos de deseo, de oscura lujuria y sonrió con suficiencia, la poción había hecho efecto- no puedes resistirte Severus- sentencio acorralando al profesor entre los estantes y su cuerpo
-¿qué me dio? - pregunto Severus
-solo déjate ir, entre más te resistas será peor, lo necesitas- pidió la bruja pasando su mano por el cabello del director, termino acariciando su mentón y bajando de nuevo a su pecho
-¡basta! - vocifero Severus deteniendo la mano de ella, no sabia lo que le pasaba, se sentía mareado y empezaba a estar particularmente excitado, tener cerca a esa pelirroja hacía que se estremeciera
-me lastimas- se quejo ella con un fingido tono de dolor sus ojos se aguaron como si quisiera llorar- fue cuando Severus aflojo su agarre Annabeth aprovecho el momento para besar a Severus, al principio el mago se resistió a besar a la profesora, pero pronto cedió, correspondió a su beso de la misma forma apresurada y necesitada con la que ella se comportaba para su sorpresa se sentía bien.
-Severus- gimió la bruja cuando rompieron el beso –¡hazme tuya! - exclamo, Snape gruño sobre el cuello de ella, quería poseerla ahí mismo hacerla suya a cualquier precio no le importaba nada, solo ella, tomo a la profesora y la llevo hasta el escritorio, tiro todo lo que había encima al suelo y la sentó sobre él.
Annabeth desabrocho con urgencia la túnica del mago mientras Severus atacaba con brusquedad su cuello, él estaba ardiendo, ya no pensaba lógicamente ahora lo único que buscaba era saciarse de ella, pero un pensamiento se le cruzo por la mente Hermione, su amada y querida castaña, una punzada en el corazón lo detuvo.
-no- dijo asustado parando toda acción, pero ya era muy tarde, el daño estaba hecho Annabeth miro hacia la puerta, ahí de pie en el umbral estaba de pie Hermione la castaña se había quedado helada sin saber que hacer vio a Severus y luego a la profesora Johansson ella sonreía.
-¡Hermione!- exclamo Severus arreglándose la túnica, la castaña se dio media vuelva y se echó a correr Severus salió detrás de ella, bajo por las escaleras hasta los jardines, gritaba el nombre de la castaña, pero ella no se detuvo a verlo siquiera
-por favor Hermione espera- la alcanzo antes de que llegaran a la puerta de la entrada
-déjame Severus – estaba llorando amargamente, lo único que se leía en la cara de ella era dolor
-no es lo que piensas- trato de explicar
-no, ¿entonces que es?, Severus te estabas revolcando con ella, me fallaste – decía golpeando el pecho del director
-por favor déjame que te explique-
-que me vas a explicar, que te embrujo para que te acostaras con ella, Severus yo los vi! -
-Hermione, yo te quiero a ti, por favor escúchame-
-eres un miserable, maldito, desgraciado- vocifero la castaña le había roto el corazón, en mil pedazos, cuando los vio sintió que el alma se le iba – que tonta de mí, yo que venía a hacer las paces contigo, a decirte que te necesitaba y que te amo con toda el alma, pero fui una ilusa, claro que rápido buscaste quien te calentara en las noches-
-no, no digas eso, no te vayas Hermione, yo te quiero- dijo abrazándola e intento besarla, pero una bofetada de Hermione lo detuvo
-no te atrevas, jamás en tu vida te atrevas a acercarte a mi Snape, no quiero volver a saber de ti, solo déjame en paz– dijo caminando hasta la entrada, necesitaba dejar los terrenos del colegio para poder aparecerse
-eres mi esposa Hermione, no te voy a dejar – la tomo de la mano y la abrazo
-no somos nada! Tu y yo no estamos casados –
-sabes a lo que me refiero, yo te amo a ti, somos solo tu y yo, como lo habíamos dicho juntos hasta la muerte, por favor Hermione, nos amamos-
-no, esto no se lo haces a alguien que amas, toma- dijo quitándose el anillo que él le había dado en su primera navidad juntos aquel que había pertenecido a su madre – ve y dáselo a esa, yo no quiero nada de ti- sentencio ella aventándoselo a la cabeza y soltándose del agarre de Severus, en cuanto puso un pie fuera de los terrenos del colegio se desapareció.
