Capitulo #11 La línea está rota

- ¿por dónde quieres que empiece? ¿te cuento como mate a Molly y Fleur Weasley? - Bella saco la varita y le apunto al profesor – no yo creo que debo de irme más atrás no importa el como si no el por qué – inquirió el mago – pero antes debo de asegurarme que lo vas a resistir-

-quiero la verdad –

-te recomiendo entonces que te sientes niña. Ya que nada de lo que es escuchado se apega a la verdad, es hora de que te quite la venda de los ojos y con algo de suerte entiendas porque esas traidoras a la sangre debían morir– Bellatrix asintió y se sentó justo en frente del profesor, pero por muy lista que se sintiera nada la preparaba para o que estaba a punto de oír.

-que sabes de la segunda guerra mágica? - pregunto el profesor

-fueron tiempos muy oscuros en la comunidad mágica, estábamos sumidos en sombras, Voldemort quería destruir todo lo que conocíamos y perseguía a los nacidos muggles, el creía que eran inferiores –

-son inferiores- mascullo el profesor, pero Bella no lo escuchó.

-de no ser por Harry Potter que venció a Voldemort los nacidos muggles hubieran sido sometidos y con ellos los muggles-

-¡Lord Voldemort¡- vocifero enojado Thomas haciendo que Bellatrix saltara en su asiento y apretara con fuerza la varita

– el nombre era para inspirar respeto, un nombre al que todos le temieran, si tan solo pudieras ver lo mismo que yo- las palabras del profesor Van Tassel empezaban a darle miedo a Bellatrix quien poco a poco se iba acercando a la puerta y empuñaba su varita, lista para defenderse

Thomas camino apresuradamente hacia ella y la tomo del brazo -si tan solo tuvieras el coraje de ocupar tu lugar, tu sangre es valiosa, ¡pero no!, ellos limitan tu poder, sabes lo mucho que lograríamos juntos si tan siquiera lo intentaras-

-suélteme, me lastima- Bella forcejaba con Thomas, pero el profesor no cedía ni un segundo - ¿quién es usted? -pregunto aterrada alejándose de su profesor

-con tu inteligencia creí que ya lo habías averiguado, pero te ayudaré un poco- con una floritura de varita los rasgos humanos fueron desapareciendo para dejar una cara serpentinesca detrás, los ojos cafés se transformaron en un par de ojos rojos

- es usted- susurro sorprendida Bellatrix, su expresión cambio por una de miedo, estaba completamente horrorizada al descubrir frente a ella a Voldemort, lo reconoció por aquella fotografía en que venia en su libro de historia de la magia.

-no te voy a hacer daño, solo debes de escuchar

-¡está loco¡- grito Bellatrix

-muchos decían que era una locura, pero si lo piensas los muggles lo único que hacen es usurpar nuestro lugar, nos hacen escondernos, pero tú no puedes esconder lo que eres, una Riddle, la legitima heredera de Lord Voldemort- Bellatrix negó enérgicamente horrorizada por lo que estaba escuchando

-tú serás grandiosa, tu Bellatrix Snape Riddle terminaras con lo que empecé, limpiaras quirúrgicamente nuestro mundo de esa escoria muggle-

-no soy Riddle, mi apellido es Granger-

-eres una Riddle, mi heredera, mi neta-

-no es cierto, mi mama es nacida muggle- Voldemort soltó una fría carcajada casi maniaca – si eso fue un descuido estúpido de tu abuela y de Dumbledore, hacerle creer a Hermione que era una sangre sucia, fue lo mas bajo que ese idiota pudo hacer-

-no es cierto-

-no puedes negar de donde vienes, tu naciste para hacer grandes cosas, piénsalo tu y o vamos a poder poner a los muggles en su sitio-

-mató inocentes, gente que no tenía la culpa de nada-

-era necesario Bellatrix, todos ellos manchaban nuestro linaje mágico, que aberración tener que compartir un don tan grandioso con animales como los muggles- bella se quedó callada sin saber que hacer, lo lógico era que saliera corriendo de ahí y decirle a su papa todo, pero una extraña fuerza la mantuvo estática.

-la grandeza no se obtiene sola, debes de tomar lo que te pertenece-

-esto esta mal- susurro la joven y salió a prisa de ahí, Voldemort no se inmutó supo que era cuestión de tiempo para que Bellatrix se uniera a su causa y le ayudara a terminar de una buena vez con Potter

OoOoOoOoOoOoO

Hermione se apareció en un callejón cerca de su casa en Chelsea, se sentía tan mal, era como si le hubieran sacado el alma y el corazón al mismo tiempo y los hubieran triturado.

¿en qué momento habían dejado de ser ellos dos? se preguntó, ¿en qué momento alguien más había entrado en el mapa y por Severus lo había permitido?, solían ser ellos siempre ellos juntos luchando contra todo, las imágenes de Severus y Annabeth golpeaban a Hermione, verlo besar a otra hirió profundamente a Hermione.

Caminó por entre las calles bajo la fría noche y la pesada lluvia que le calaba hasta los huesos, probablemente se resfriaría, pero poco le importó ahora lo que quería era morir.

Paso por una calle repleta de casas de ladrillo rojo estilo vitoriano hasta que llego a su casa casi al final de la calle, ante ella estaba el hogar que había construido con Severus a lo largo de más de quince años, se quedó parada frente a la puerta, la casa ahora le parecía tan vacía, lúgubre y triste, no quería entrar, estaba llena de la presencia de él y eso la mataría, así que se quedó ahí parada contemplando el lugar donde había sido feliz tantos años deslucir por la tristeza de su alma.

- ¿se encuentra bien vecina? - pregunto un hombre mayor que pasaba por la calle -se esta mojando-

-estoy bien- dijo Hermione mecánicamente si voltear a ver al hombre

-si se quedo afuera puedo prestarle el teléfono para que llame a algún cerrajero, tal vez a su esposo—

-no se preocupe, gracias- ella se aproximó hasta la puerta, el vecino entrometido se alzo de hombros y continuó caminando

Hermione puso su mano sobre la manija sin embargo casi de inmediato la soltó como si esta quemara, dio unos cuantos pasos atrás aún seguía preguntando por qué, no quería entrar a ese lugar, sin percatarse de ello dejo caer su varita, dio unos pasos hacia atrás y se alejó de aquella casa.

La lluvia no le dio tegua a Hermione parecía casi un diluvio la castaña camino sin un rumbo fijo la cabeza le daba mil vueltas, creía que se volvería loca, ese sentimiento solo lo había experimentado una vez, la vez en que Voldemort la había torturado en la mansión Malfoy cuando descubrió quien era en realidad ella, solo esa vez Hermione había sentido que perdería la razón, ahora estaba igual por causa de Snape.

Le tomo a Hermione mas de una hora llegar hasta el numero 12 de Grimmauld Place, ese fue el único lugar en el que había pensado ir, no quería ir a casa de Ginny porque sabía que estaría con Draco, además que seria sin duda el primer lugar donde Snape iría a buscarla.

En cuanto puso un pie en la calle el número doce emergió de entre las casas número 11 y 13, se acercó a la puerta y llamo a la puerta varias veces.

-voy- respondió Harry desde dentro de la casa

-¡Hermione!- exclamó Harry al ver a su amiga parada enfrente de él, la chica estaba empapada, temblaba de frio y tenía los ojos hinchados, los labios se le empezaban a poner morados, estaba pálida y parecía como si no tuviera alma.

– pero que…-no pudo continuar por que ella se aventó a sus brazos y rompió en llanto, Hermione se aferró a Harry como si de un salvavidas se tratara ambos permanecieron en el umbral por largos minutos sin decir ninguna palabra.

Harry solo acariciaba el cabello de Hermione poco le importaba estar mojándose, la miro detenidamente, se veía destruida, jamás en su vida recordó haberla visto así.

-Hermione por favor dime algo- suplicó, ya estaba empezando a preocuparle el estado de su amiga- ven no nos podemos quedar aquí- levantó a la castaña y la llevo adentro.

-tranquila ya estas a salvo, por merlín ¿que te paso? – pregunto Harry, pero Hermione apenas podía cobrar la compostura

-cielos estas temblando, te puedes enfermar, voy por una manta y algo caliente para tomar, Kreacher prepara té rápido- grito el chico corriendo escaleras arriba, entró a su cuarto y tomo un pijama de la cómoda, jalo una cobija del armario y bajo aprisa

-me asustas Mione, que paso? - puso la manta sobre la castaña y prendió la chimenea para que la estancia se calentara

Hermione trató de calmarse respirando hondamente para parar de llorar, al cabo de unos minutos estuvo un poco más calmada

-hay Harry paso algo horrible, yo… el…- Harry trataba de seguir el hilo a la explicación de Hermione, pero no captaba bien lo que quería expresar lo que si examino a su amiga para asegurarse que no tuviera alguna herida

– pensé que aún había algo, pero… traté de arreglarlo todo, por merlín no sabes cuánto lo intenté –

-Hermione no entiendo muy bien de que va esto- confeso el joven mago, la bruja suspiro y juntando todo el aplomo que tenia paro de llorar

-cuando los deje en el restaurante fui a ver a Severus, quería que todo se arreglara, él y yo habíamos peleado por una tontería, pero cuando llegue a su oficina, Harry, yo vi... -

-¿que viste Hermione? -

-a ellos dos, besándose, Severus la besaba mientras ella le quitaba la túnica, Harry Severus me traicionó, con ella- Hermione rompió en llanto de nuevo y Harry la sostuvo entre sus brazos, el chico sintió una rabia en lo profundo de su estómago, jamás creyó a Snape capaz de tal bajeza, juró que haría pagar al profesor por cada lagrima que Hermione derramara a causa suya.

-el la besaba a ella, ¿por qué? ¿Porque me hizo esto? – se preguntaba Hermione – a mí, a mí que hubiera dado media vida por el- Harry se había quedado sin palabras para decirle a su amiga, no tenía idea de cómo consolarla, quiso llevarse todo el dolor que ella sentía, era tan malditamente frustrante no poder hacerlo.

Kreacher entró a la sala con una taza de té, se la entregó a Harry y salió de ahí murmurando cosas que Harry no alcanzo a entender pero que seguramente eran insultos en contra de Hermione

-ten, toma esto, te hará bien-

- ¿no tienes algo más fuerte? - pregunto la castaña rechazando la taza de té

-no creo que sea conveniente que tomes Hermione, no lo vale –

-por favor, Harry- Potter se levantó y fue hasta el estudio de Sirius a buscar algo de whisky, sabía que Sirius siempre tenia guardadas una o dos botellas por lo que se ofreciera, la encontró en uno de los cajones inferiores del escritorio, la tomó y fue en búsqueda de Hermione

La castaña estaba aun en la sala, se había quedado estática mirando el crepitar de las llamas seguía llorando

-Gracias- Hermione tomo el vaso que Harry le ofreció y dejo que lo llenara de whisky, sin pensarlo se bebió su contenido en un segundo, hizo una mueca de disgusto, no estaba acostumbrada a beber ni una gota de alcohol, pero no quería seguir pensando en nada más, tomo la botella y se sirvió otro trago

-por que no me dijo Harry, hubiera entendido que tal vez se acabo el amor, o tal vez nunca lo hubo, ¿pero por qué el engaño? - preguntaba Hermione con los ojos llorosos, aunque esas preguntas eran para sí misma, obviamente no esperaba que Harry se las respondiera

-el no vale la pena Hermione, es un maldito, no vale ni una sola lagrima tuya- decía con rencor queriendo matar en ese instante a Snape

-ella es más bonita que yo, es más interesante, está más a su altura -

-no es cierto, tú eres la mujer más bella que yo conozco, la más valiosa, no te puedes comparar-

-A Severus no lo obligaron a casarse con ella Harry, es muy obvio que este matrimonio era solo una mala jugada del destino y ahora ya nada lo ata a mí, soy una estúpida por pensar que me amaba- la castaña tomo otro trago de whisky solo que esta vez directo de la botella

-no lo hagas, no es la solución - dijo quitándole la botella

-quiero olvidar lo que vi-

-esa no es la forma-

-no me importa, ya no me importa nada – repitió el gesto y volvió a tomar de la botella, Harry la abrazo en un intento de darle algo de calor.

Así permanecieron unos minutos abrazados, Harry la abrazaba firmemente consolándola

-Hermione porque no te cambias, te puedes enfermar- sugirió Harry ayudándole a quitarse el abrigo que usaba

- estas temblando-

Harry aventó las prendas hacia un sofá, lo último que quería era que su amiga se enfermara

Tocaron la puerta haciendo que Hermione se separara de Harry.

-Severus- susurró congelada por el pánico, no estaba lista para enfrentarlo, no tan pronto

-no creo que sea él, este es el ultimo lugar al que se atrevería a venir-

-No lo quiero ver-

-mira, deberías de ir arriba, date un baño y cámbiate, Hermione te vas a enfermar, mientras yo despacho a quien sea este en la puerta de acuerdo- Sugirió el pelinegro, Hermione asintió

-eso es, ve arriba- Harry acaricio la barbilla de Hermione y le sonrió intentando que su amiga se animara

-Kreacher, déjalo voy yo- intervino Harry al ver que el elfo estaba por abrir la puerta

Harry abrió la puerta hasta que escucho a Hermione entrar en el cuarto de huéspedes respiro hondamente y apretó la varita, estaba preparado para hechizar a Snape si es que se trataba de el

-vaya hasta que atiendes a la puerta- exclamo Sirius entrando como un torbellino a la casa, se detuvo en medio del pasillo y se sacudió cual perro mojado

-¡Sirius!, ¿qué haces aquí? Digo hola que bueno que vienes – exclamó Harry guardando la varita

-perdona la hora, pero Luna dejo unos libros de hechizos y no se por que dijo que los quería ahora – Sirius entro hasta la sala donde se quito el pesado abrigo el mago se detuvo a ver la escena, había una botella, dos vasos, la chimenea estaba prendida y en uno de los sillones individuales pudo observar una bufanda de mujer

-¿interrumpo algo? - dijo mirando inquisitoriamente a Harry, el chico seguía mojado también

-no nada- respondió aprisa y con nerviosismo Harry

-vamos Harry soy tu padrino, ¿es que acaso estas saliendo con alguien? —

-No Sirius, como se te ocurre –

-lastima, ya es hora de que sientes cabeza Harry, eso de ser un soltero rebelde se acaba, mírame a mí con Luna –

-eh si, venias por unos libros de ella me dijiste—

-claro, están en el cuarto de huéspedes, voy por ellos –

-¡Sirius! espera- exclamo Harry impidiendo que subiera – a decir verdad, si estoy con alguien, te importaría venir mañana, esto es importante y ella… tu comprendes verdad-

-¡en serio! ¿Quién es ella?, ¿la conozco? -

-Es muy complicado, pero no me gustaría, ya sabes-

-Oh si claro, entiendo, le diré a luna que no los encontré, vendré por ellos mañana, en la tarde- remarcó

-sería maravilloso – Sirius miro a Harry con complicidad y le guiño un ojo

-quien lo diría, ese es mi ahijado, sabes que espero conocerla pronto verdad-

-Siriusss por favor-

-oh si claro, me voy, capte el mensaje- Black se despidió de él y abandono el numero 12 de Grimmauld Place

El ex Gryffindor resopló aliviado de haber despachado rápidamente a su padrino supuso que Hermione no estaba para más interrogatorios ni explicaciones, Harry se asomó a las escaleras, ahí estaba ella en el descanso del primer piso, la castaña seguía empapada y temblaba

-gracias- masculló ella – pensé que subiría-

-supuse que no querías ver así a nadie así que… - respondió Harry subiendo a donde estaba ella

-perdona que haya venido, pero no sabia que hacer, siento mucho haber perturbado tu noche- se disculpó la joven aún seguía llorando

-no lo hagas, tu eres mi amiga y para eso estamos- le recordó el chico tomándola de la mano y secando sus lagrimas

-El no te merece Hermione, tú eres la mejor mujer en el mundo y el solo es un idiota que no merece besar el suelo que pisas- dijo Harry acariciando la mejilla de la castaña ella – es un cobarde y eso que te hizo no tiene nombre-

-gracias Harry, tus palabras me reconfortan- dijo Hermione

-sabes que haría cualquier cosa por ti, ¿verdad? - preguntó tomándola de la barbilla, Hermione lo miró fijamente y asintió, en su mirada se veía dolor y decepción.

Harry no pudo despegar la vista de ella, estaba hechizado por completo, su primer impulso fue besarla, demonios había deseado tenerla así por mucho tiempo, en sus brazos, ahora ella estaba ahí con él, tan cerca, tan vulnerable.

-yo, mataría por ti Hermione, haría lo que fuera por llevarme ese dolor que sientes- susurro el joven mago acercándose peligrosamente a la castaña, llego a un punto en donde sentía la respiración de Hermione muy cerca de él, no lo pensó más, tomo la iniciativa y la beso.