Capítulo 12 Todos pueden sucumbir

Disclaimer: Nada me pertenece, todo es de J. K. Rowling

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Severus vio desaparecer a Hermione ante sus ojos, incapaz de poder detenerla y sin saber hacia dónde iría, sintió un hueco en el pecho, como si le hubieran quitado el corazón, su primer impulso fue desaparecerse e ir a buscarla, ¿a qué lugar? No sabía, ¿A su casa donde habían sido felices por tantos años?, ¿la mansión Wilshire?, era poco probable que ella fuera para allá, seguramente se iría con alguno de sus amigos, Ginny y Draco, o tal vez Potter, si seguramente estaría con San Potter.

Decidió que la buscaría primero en su casa de Chelsea, en el camino se topo con alumnos a los que bien podría haber castigado por andar a tan altas horas de la noche deambulando, pero poco le importó, siguió por los corredores hasta llegar a la gárgola que custodiaba la entrada a su oficina

- ¿Papa puedo hablar contigo? - pregunto Bellatrix apareciendo detrás de él, la chica se veía alterada y tenia los ojos llorosos, Severus no se había percatado de ello

-Bella ahora no por favor, no deberías estar aquí, ¿ya vista la hora? -

-pero es importante- insistió apresurando el paso para darle alcance al profesor mientras subían las escaleras.

-bella dije que no- anuncio con voz alta parando en seco a la bruja – ahora no puedo por favor, estoy ocupado, te ordeno que vayas a tu sala común-

- por favor escucha lo que tengo que decirte el profesor Van Tassel… -

-Bellatrix Eileen Snape Granger! - vocifero Severus – ahora no tengo tiempo, estas fuera de la cama en hora inapropiada 50 punto menos de Slytherin, ahora regresa a tu sala común o serán otros 50 puntos menos-

-bien, como usted ordene señor director- Mascullo molesta dio media vuelta y se fue bufando y mascullando un par de maldiciones.

Snape entró al despacho, para fortuna de el Annabeth se había ido, mucho mejor, Severus no sabía si podría controlarse al verla, quería retorcerle el cuello y matarla, tomó su túnica y se desapareció, llego hasta la entrada de su casa, se asusto al ver la varita de Hermione sobre el umbral de la puerta apresuradamente entro a la casa a buscarla, como era de esperar no la encontró.

Sintió una piedra en el estómago, sin su varita Hermione no podría aparecerse lo que sin duda alguna limitaba los lugares a los que podía ir, ¿la casa de Draco tal vez?, pensó, la mansión Malfoy, la madriguera y la casa de los Lupin estaban lo suficientemente lejos como para que Hermione fuera hasta allá, también podría ir a Grimmauld Place con Potter, si claro con san Potter quien sin duda estaría más que dispuesto a hablar mal de él, decidió ir a buscarla a la casa de Draco al final era el lugar que quedaba más cerca de Chelsea.

Se desapareció sin preocuparse de que alguien lo viera se apareció en Hyde Park justo en el borde de la calle, del otro lado de la calle una fila de casas blancas se acomodaban por el largo de la acerca, la mayoría estaban en oscuridad y silencio total, salvo una, el numero 62 dos siluetas se distinguían detrás de las cortinas de la que era la cocina una era la inconfundible silueta de Draco y una más, "Hermione" pensó el director apresurando el paso, esperaba que fuera ella y que estuviera dispuesta a escucharlo, toco la puerta desesperadamente.

-Un segundo- le respondieron desde dentro de la puerta antes de abrirla -Profesor! - exclamó Ginny asustada al verlo delante de ella

-quien es Ginny? - preguntó Draco saliendo de la cocina hacia el pasillo

-Padrino? ¿Qué haces aquí? - ambos magos se vieron entre sí, estaban confundidos de ver a Snape en su casa, en teoría Hermione había ido a verlo para limar asperezas, no entendían que hacía ahí el profesor.

-Lamento la interrupción- se excusó cuestionándose la idoneidad de su plan y maldiciéndose por no haber ido a verificar primero en Grimmauld Place

-No interrumpe profesor, pase por favor se está empapando – pidió Ginny apartándose y dejando entrar al director.

-¿está todo bien padrino? - preguntó Draco

- estoy buscando a Hermione-

-Hermione fue al colegio a buscarlo profesor, ¿acaso no la vio? -

- si la vi es solo que…- como explicarles lo que había pasado se preguntó mientras los miraba, no lo entenderían

-¿volvieron a pelear? - pregunto el rubio ofreciéndole asiento a Severus y prendiendo la chimenea de la sala

-digamos que tuvimos un problema- concedió vagamente

-vaya!, es una pena, fuimos a cenar con ella y nos dijo que iría a verte, no pensé que saliera mal- Draco tomo de la mano a Ginny y ella asintió respaldando la historia de su esposo

-Hubo un mal entendido, no me dejo explicarle, fui a buscarla a casa, pero no estaba y… encontré esto en la entrada- les mostró la varita de la bruja

-¿porque dejaría su varita? - pregunto Ginny con cierto desconcierto en la voz

-seguramente se le cayó, ella no estaba bien- con cada palabra que decía Severus confundía aun mas a Ginny y Draco quienes por obvias razones no se explicaban el errático comportamiento de la bruja

-Investigaré si esta con Harry – propuso Ginny, si pelearon tal vez fue a verlo

-es una buena idea Ginny quizás esta con el-

-pues voy a averiguarlo, si me permiten, no tardo-

-Ginevra- la llamó Snape antes de que ella saliera de la sala – Por favor no le digan que estoy preguntando por ella, no creo que me quiera ver-

-No se preocupe Profesor, pero si no le importa pediré la ayuda de Luna –

-esta bien- acepto el profesor, Ginny subió las escaleras mientras Draco la seguía con la mirada, fue hasta que la pelirroja cerró la puerta del estudio que el mago se atrevió a hablar

-¿Me vas a decir que paso? - preguntó Draco entregándole un vaso de whisky de fuego – no te esfuerces en cambiar el tema, tal vez Ginny aun no te conozca, pero yo sé que algo grave tuvo que pasar para que Hermione se desapareciera así –

Severus jugueteo con su vaso renuente a contestar la pregunta de Draco, era vergonzoso que alguien como el hubiera cedido a una treta tan baja como la que planeo la profesora de pociones

-Draco- resoplo sintiéndose acorralado, se puso de pie y camino hasta la chimenea

-¿tan feo estuvo? -

-No es eso, conoces a la profesora Johanson no es cierto-

-si claro, enseña pociones, ¿eso que? -

-bien, digamos que en las ultimas semana a demostrado un insano interés en mí, digamos que es casi como un juego-

Draco escuchaba paciente el relato de Severus, a pesar de todas las cosas que el profesor le estaba contando el rubio no interrumpió ni hizo comentario alguno, quería dejar que su padrino terminara de contarle todo por mas horrible que sonara

-entonces Hermione entró y nos vio besándonos, por Merlín si ella no hubiera entrado no sé qué habría pasado, sentía que la sangre me hervía, lo único que quería era poseerla ahí mismo-

- como fuiste capaz- pregunto molesto el rubio

-acaso no me escuchaste, ella me dio algo, no sería capaz de hacerle algo como esto a Hermione, tú sabes cuanto la quiero- Draco no dijo nada, solo trató de asimilar lo que su padrino había dicho

-debes de explicarle-

-Oh es en serio, como no se me había ocurrido explicarle-

-sabes lo que quiero decir, o vas a dejar que piense lo peor de ti, vamos Severus te presumía mas valiente-

- todo por esa maldita bruja- vocifero aventando su vaso estrellándolo contra una de las columnas de la chimenea – si la tuviera de frente te juro que yo la mataría con mis manos, no se que pretendía-

-¿están bien?- preguntó Ginny entrando a la sala, vio a Severus, el vaso hecho trizas sobre el piso de la sala y a Draco

-estamos bien, ¿averiguaste algo? -

-Luna va a hacer que Sirius vaya a Grimmauld Place a ver a Harry-

-Le dijiste que no me mencionara –

-le va a pedir unos libros, si Hermione esta allá seguramente Sirius le va a decir, no se preocupe profesor, Hermione va a aparecer- Draco hizo un gesto indescifrable entre pesar y lastima

-¿qué pasa? ¿Hay algo que no me han dicho y deba saber? –Draco miro a Snape, el negó discretamente

-Por que no investigas con mi mama, tal vez fue con ellos, los gemelos están allá- Ginny se quedó pensando, tenia la certeza de que algo le escondían, pero no podía forzarlos a hablar – hablaré con Cissy-

-gracias querida-

-otro trago? - ofreció Draco

-doble, lo siento- con una floritura de varita Severus levantó el vaso y deposito los pedazos de cristal en el bote de la cocina – no puedo quedarme aquí, seguramente esta con Potter –

Es lo más probable, pero… ¿qué vas a hacer? Presentarte ahí y exigirle que te escuche-

-debo de intentarlo-

-Mejor vamos a la cocina por café, el alcohol no es buen consejero-

-No puedo Draco, lo lamento – exclamo abruptamente Severus – no puedo esperar el informe de Black, voy a buscarla a Grimmauld Place-

-pero padrino-

Snape salió de la casa de los Malfoy, llego a la acera y se desapareció.

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Harry no pudo despegar la vista de ella, estaba hechizado por completo, esos ojos color caramelo que brillaban intensamente aun cuando la luz de la escalera era escasa, su primer impulso fue besarla, demonios había deseado tenerla así por mucho tiempo, en sus brazos, ahora ella estaba ahí con él, tan cerca, tan vulnerable.

-yo, mataría por ti Hermione, haría lo que fuera por llevarme ese dolor que sientes- susurro el joven mago acercándose peligrosamente a la castaña, llego a un punto en donde sentía la respiración de Hermione muy cerca de él, no lo pensó más, tomó la iniciativa y la besó.

Fue un instante en el cual sus labios se unieron, Harry atrajo a Hermione hacia él tomándola firmemente de la cintura, la guio hasta que puso su espalda contra la pared, profundizó en el beso haciéndolo más íntimo, Hermione se dejaba llevar, un sentimiento de rencor y profundo dolor de apoderó de ella, las imágenes de Severus con la profesora annabeth en su oficina seguían golpeándola repetidamente, las lágrimas comenzaron a brotar, ella profundizo el beso mordiendo gentilmente en labio inferior de Harry, el chico respondió positivamente al beso de Hermione.

El tomo de la cintura la bruja y la cargo, ella envolvió las piernas alrededor de la cintura del chico, ambos seguían besándose, no se detenían al contrario aumentaban la intensidad de las caricias y de los besos, Harry dejo los labios de Hermione y se siguió por la clavícula.

Hermione se estaba dejando llevar, sintió rabia quería desquitarse de lo que Severus le había hecho, quería drenar todo ese dolor, pero recordó como si de cámara lenta se tratara todo lo que ella y Severus habían pasado y como su amor había sobrevivido todos esos momentos, ahora no se reconocía, ella no era así, querer pagar con la misma moneda, se sintió mal por utilizar a Harry y aun peor por traicionar al que era el amor de su vida

-no- susurró ella empujándolo abruptamente a Harry, varias lágrimas resbalaban por sus mejillas, en su cara se veía una expresión de dolor y decepción – esto no está bien – masculló horrorizada por lo que acababa de pasar, esto había llegado demasiado lejos.

-Hermione- llamó Harry tratando de acercarse, pero ella lo evadió

-Harry por favor déjame sola- le pidió – la castaña bajo a la sala y sin pensarlo ni detenerse a tomar su abrigo corrió hasta la puerta

-no te vayas- la detuvo el chico sujetándola del brazo firmemente – no me dejes-

-Harry esto estuvo mal, no debí de haber venido- suplicaba la chica – yo amo a Severus-

-¿que? -

-amo a Severus, no está bien esto-

-claro no esta bien lo que hiciste, pero si está bien que él te use a su conveniencia, está bien lo que él te hizo, por Merlín Hermione te engaño-

-no digas eso el…-

-él no te quiere- vocifero Harry eran tantos años con ese sentimiento que Harry confundía falsamente con amor.

-No debí venir- respondió Hermione, cuando la abrió casi se le va el alma del cuerpo, Severus Snape estaba delante de ella.