Al día siguiente, el rey Café estaba sentado en su trono, a su derecha estaban sus hermanos Doppio, Lungo y Vainilla, en tronos más pequeños, mientras veían a cada sirviente acercase para hacerle una reverencia y jurar lealtad al rey.

Por suerte, no eran muchos los sirvientes nuevos y la ceremonia paso rápido hasta que llegaron aquellas personas que los principes tanto querían ver. Primero fue un joven de complexión delgada, pelo rosa claro , piel blanca, labios rosados, ojos rojos que al príncipe mayor le quitaban el aliento y ropa de tonos pasteles. El chico llego hasta el centro y se arrodillo llevando su mano derecha hasta donde se encontraba su corazón agacho la cabeza y cerró los ojos.

-Yo William Cream, pastelero del reino, juro mi lealtad al rey Café y a su familia, como sirviente de este castillo, desde ahora hasta el día de mi muerte-al abrir los ojos y levantar la mirada miro hacia donde estaba el rey, luego su mirada se enfocó en los principes a los que sonrió con dulzura y la nostalgia apareció en sus ojos.

Lungo tuvo que sujetar la mano de su hermana para que esta no perdiera la compostura y abalanzarse sobre su viejo amigo, pero quien más le preocupaba era su gemelo, de reojo podía ver como Doppio apretaba con fuerza ambos lados de su sillón, mientras intentaba fingir la tranquilidad que obviamente no sentía.

Minutos más tarde, fue el turno de la otra persona que el mismo Lungo deseaba ver, estaba exactamente como la recordaba, solo que mucho más hermosa, su cabello verde y lacio recogido con un moño, lleva el uniforme de las costureras, pero para el segundo príncipe, Penny estaba tan hermosa como si llevara el vestido de gala más costoso del reino.

La chica repitió el mismo proceso que el resto, para declarar el juramento.

- Yo Penélope Pinzell, costurera del reino, juro mi lealtad al rey Café y a su familia, como sirviente de este castillo, desde ahora hasta el día de mi muerte-declaro con seriedad, tan típica de ella incluso cuando niños, aunque su voz era mucho más suave y armoniosa que hizo a Lungo temblar inconscientemente, Penny luego de mirar al rey en dirección a los principes mostrando la misma nostalgia que Willy e incluso Lungo vio tristeza en su mirar.

Luego de aquello, ninguno de los principes volvió a prestar atención a los demás.

-Unas horas más tarde-

-Hermano, tuviste que darte cuenta ¡Son ellos!-decía Vainilla a su hermano mayor.

Nada más acabar la presentación, los tres hermanos menores fueron al despacho del rey para hablar con él de lo que acababan de ver.

-Por supuesto que me he dado cuenta Vaini, no han cambiado tanto-suspiro el mayor.

-Entonces ¿Por qué dejas que sean sirvientes? Ellos tienen que volver a ser nobles, ahora eres rey, puedes hacerlo-dijo Lungo molesto, no era que le molestara que Penny fuera una sirviente, pero quería que la chica tuviera todo los lujos que merecía.

-Oye idiota, no es tan fácil...se hicieron acusaciones muy graves contra sus familias, incluso ahora hay gente del consejo que sigue pensando que ellos tuvieron algo que ver con la muerte de padre y que se acercaron a Vainilla con ese objetivo.

-¡Imposible!-gritaron los tres menores, Willy y Penny no eran de esa clase de persona y habían conocido a sus padres y hermanos, jamás harían eso.

-Eso ya lo sé...pero me costara convencerlos, necesito tiempo-el rey intentaba estar tranquilo, sabía lo que esos dos chicos significaba para sus hermanos, no solo porque eran los mejores amigos de Vainilla, sino también por aquellos sentimientos que los dos gemelos se negaban expresar en voz alta...él no era tonto.

Ninguno dijo nada pues sobre las palabras de su hermano mayor, los gemelos miraron en direcciones contrarias sabiendo que sus palabras servirían, por que tenía razón y la más joven agacho la mirada intentando no llorar como una niña pequeña.

Café odiaba verlos así-Hasta que consiga convencerlos...¿que os parece si recuperáis el tiempo perdido?-sugirió haciendo que sus hermanos le miraran extrañados, en ese momento la puerta sonó-adelante.

En ese momento su nana apareció con una sonrisa en su rostro y justo detrás de ella, los dos chicos que llevaban tanto tiempo esperando.

-Aquí les traigo majestad-dijo la anciana.

-Gracias nana-dijo el rey, antes de que la anciana se marchara dejando a los principes, los dos chicos y él a solas levantándose y caminando hacia los dos chicos quienes agacharon la cabeza-levantad la cabeza, solo estamos nosotros y ya nos conocemos ¿Oh habéis olvidado el tiempo que estuvisteis aquí?

-Jamás lo haríamos majestad pero ya no somos los de antes-dijo Penny levando la cabeza junto con Willy.

-Y nuestra situación ya no es la misma-añadió el otro.

El rey se quedó observándoles seriamente por unos segundos-Pero...¿seguís queriendo recuperar la relación que dejasteis atrás?

Aquella pregunta descoloco a los jóvenes que se miraron entre ellos con temor y confusión, en ese momento sus miradas se posaron no en el rey, sino en los tres principes que en silencio esperaban su respuesta con esperanza y ansiedad en sus corazones.

Y no pudieron mentir.

-Si-dijeron ambos, uno más fuerte que la otra pero aun así fue escuchado por todos, Café sonrió antes de darse la vuelta para ir en dirección a su escritorio.

-Todos tuyos, Vaini-dijo y su hermana no necesito más para correr hacia sus amigo y abrazarlos con fuerza entre lágrimas.

-Willy, Penny os extrañe...os extrañe mucho-lloraba la pequeña, tanto que los otros dos no pudieron evitar que las lágrimas empezaran a salir también.

-Nosotros también Vainilla.

-Todo era muy aburrido, sin tus locuras.

Los tres hermanos mayores miraban la escena con ternura, felices de que su hermana fuera feliz de encontrar a sus viejos amigos, por otro lado los gemelos también estaban eufóricos por saber que podrían volver a estar con aquellos dos jóvenes que desde niños les provocaba esos sentimientos tan raros que no identificaron hasta que se fueron del castillo, ahora que habían vuelto querían comprobar su aquellos sentimientos seguían ahí intactos o habían cambiado.