Y esas nubes llegaron demasiado pronto.
Unos días después de aquel encuentro, Cuphead había vuelto al local de Emili, esta vez para ayudarla, ya que a veces trabajaba allí a tiempo parcial cuando no tenía mucho trabajo donde su abuelo y no había nada que hacer. Ese día en concreto habían acabado de cerrar y el sol se estaba poniendo.
-Me marcho ya Emi-dijo Cuphead desde la puerta.
-¿No iba a venir Mac a recogerte?-preguntó la joven guardando las últimas sillas.
-Si, pero hoy estaba ocupado así que tardará un poco, será más fácil si voy caminando y me lo encontrare en el camino.
-Cup, ya es tarde...no me gusta que vuelvas a casa solo, ¿Por qué no te quedas en mi casa? Yo vivo arriba así que no hay problema.
Cup bufo y negó levemente.
-Te preocupas demasiado, aún hay algo de sol y no me pasara nada, este pueblo es muy tranquilo y no hay delincuentes, además todos me conocen ¿Qué me van a hacer?
-"Precisamente porque te conocen me preocupa"
-En fin, nos vemos mañana Emi.
-Al menos, llámame cuando llegues, por favor.
-Si...si...nos vemos.
Cuphead salió de la tienda y se encamino hacia su casa, estaba muy feliz porque ya sabía que regalarle a Mac por su aniversario y como aun lo estaba preparando quería llegar pronto a casa, el joven estaba tan metido en sus pensamientos que no se dio cuenta de que lo seguían...hasta que fue demasiado tarde.
Un escalofrió le recorrió todo el cuerpo, se había metido en suficientes problemas como para saber que ese sentimiento no era bueno, luego alguien sujetando su hombro y dándole girándole y antes de que pudiera reaccionar, empezaron los golpes.
Emili ya había acabado de limpiar y se dirigía a su casa en la planta superior de la tienda cuando escucho ruidos fuera, era extraño ya que a esa hora todo estaba tranquilo, por lo que pensando que eran esos malditos niñatos volviéndola a molestar tomo la pala de madera que usaba para sacar los dulces del horno y salió para ver que ocurría.
De lejos vio a un grupo de jóvenes en círculo, al parecer estaban gritando y pateando algo, no sabía que era, pero algo no le daba buena espina, iba a girarse para volver a entrar y llamar a la policía cuando escucho un grito que la congelo.
-Aaaaaahh.
Era Cup.
-¡Cállate maldito marica!
Empezó a correr.
-¡Vosotros desgraciados, dejadle en paz!-gritó Emili corriendo hacia ellos llamándoles la atención, sin embargo, antes de llegar los cabrones se dispersaron y empezaron a correr.
La chica llego con Cuphead cuando la moto de Mac apareció.
-Emi, ¿Qué ocurre?-preguntó el chico manzana, cuando paro y se iba a bajar de la moto cuando su vista se posó en Cup que estaba echo una bola en el suelo.
Emili vio perfectamente como el rostro de Mac paso de sorpresa a horror en un segundo.
-¡Cup!-gritó Mac bajándose rápidamente para correr hasta él.
-Mac espera-le interrumpió Emili y señalo a las sombras que aún se les veía correr-esos bastardos golpearon a Cup, se dispersaron, pero algunos fueron por allí, podrás atraparlos si te vas ahora-le explicó señalando-yo me quedare con él.
Mac miro la dirección donde señalaba y luego a la chica, la preocupación y el dolor que antes reflejaba el rostro de Mac al ver así a Cuphead, paso a rabia cuando se dio cuenta de lo ocurrido, sin decir nada más volvió a su moto y lo encendió para ir a toda velocidad donde se le indicó.
-Emi...-se escuchó el susurró lastimero y lloroso de Cuphead, moviéndose por fin para mirar el rostro preocupado de su amiga.
-Vamos Cup, entremos dentro, vamos a curarte ¿sí? Ahora estas a salvo-con dulzura, lentamente levanto a Cuphead, recogió también los trozos de porcelana que se habían desprendido de él por los golpes recibidos.
Lentamente lo llevo de vuelta al local y luego a su casa, donde lo dejo en el sofá mientras iba a por el botiquín para curarlo, tenía grietas por varias partes de su cuerpo, sobre todo por los brazos y piernas que las había usado para protegerse, también tenía parte de su brazo izquierdo roto, más heridas en su rostro y su torso.
Cuphead no dijo nada mientras Emili le curaba, tampoco comentó nada sobre Mac, aunque su amiga sabía que los había escuchado, quería preguntarle a Cup que había ocurrido, pero, el extraño silenció sumado a la mirada perdida de la taza de porcelana, le hizo saber que era mejor callarse.
-Ya está-cerró el botiquín- será mejor que descanses aquí esta noche, tengo una habitación de invitados y llamare a tu abuelo para decirle que te quedas conmigo ¿vale?
Cuphead, quien había estado mirando a un punto en la pared todo el tiempo se giró para mirarla aterrado.
-¡No le digas que ha ocurrido, ni a Mugman tampoco!-gritó sujetando los brazos de la otra-por favor Emi, no se lo digas...por favor.
-Pe.…pero Cup, cuando vean tus heridas...
-Me inventare una excusa, no es la primera vez que me meto en una pelea...pero por favor, no les digas nada...por favor.
Ante la súplica y los ojos llorosos, Emili no pudo decir que no, asintió mientras suspiraba.
-Le diré que estoy con unas nuevas recetas y necesito tu ayuda, pero tienes que prometerme que les dirás lo ocurrido pronto.
Cup asintió y aunque no estaba muy convencida, Emili fue a cumplir con su promesa.
Por suerte el señor Ketel fue fácil de convencer y era una suerte que no fuera Mugman quien respondiera porque, estaba segura que la pillaría en el acto...ese chico sabía perfectamente cuando algo iba mal con su gemelo.
Emili colgó el teléfono cuando alguien llamó a la puerta del apartamento, lentamente fue hasta la puerta y solo cuando vio a través de la mirilla pudo respirar tranquila y abrió la puerta.
-¿Algo?
-Nada, esos cabrones atravesaron un callejón y los perdí-respondió Mac entrando, su furia era más que notable-¿Pudiste ver quiénes eran?
-Apenas, creo que uno era una planta...un helecho alto y delgado y otro era un tenedor.
-Mierda-masculló Mac, Emili subió una ceja.
-¿Los conoces?
-Desgraciadamente...esos hijos de perra fueron los que humillaron a Cup en el pasado junto con el desgraciado de su ex...pensaba que se habían marchado...malditos cabrones volvieron.
Emili asintió, sabía quiénes eran porque Cup se lo conto.
-¿Dónde está? ¿Está bien?-preguntó Mac ahora visiblemente preocupado.
-Está bien...aunque...-se mordió el labio pensando en si decírselo, lo último que quería era cabrearlo más.
-¿Qué? ¿Qué ocurre Emili? ¿Esos bastardos le hicieron algo? ¿Tocaron a Cup?-las preguntas eran soltadas rápidamente mientras la mente de Mac corría a una gran velocidad pensando en todos los escenarios posibles en los que su dulce naranjita podría haber sufrido daño y contra más pensaba más dolor y rabia sentía.
-No...no, no nada de eso-interrumpió rápidamente Emili-pero sí que estaba muy mal herido, tiene grietas por todo su cuerpo, sus brazos, sus piernas y la espalda es lo que más ha sufrido, también tenía algunas partes rotas, pero ya lo he curado todo, y no creo que quede ninguna marca-le acompaño hasta las escaleras-está en la habitación del fondo a la derecha. Creo que lo mejor será que descanse aquí esta noche.
Mac miro donde le indicaba en las escaleras y asintió.
-¿Puedo verlo?-preguntó sin mirarla, a Emili le sorprendió lo rápido que podía cambiar de animó cuando se trataba de Cup.
-Pensaba que lo mejor sería que te quedaras con él esta noche, se sentirá más seguro contigo, deje almohadas y mantas extras para ti.
Mac la miro y le sonrió levemente.
-Gracias.
-Por mis amigos, lo que sea, si necesitáis algo mi habitación está al lado.
Mac volvió a asentir y esta vez empezó a subir las escaleras con el corazón en un puño solo pudiendo pensar en su Cup y lo que había tenido que pasar.
