Mac entro lentamente en la habitación que le habían indicado, esta se encontraba completamente a oscuras, solo iluminada por la tenue luz de la luna que entraba por la ventana. Se acercó lentamente a la cama de matrimonio donde dormía el amor de su vida, la luz reflejaba su hermoso rostro dándole un aspecto hetero y casi irreal, en otras circunstancias Mac se hubiera quedado allí quieto, deleitándose con aquella imagen, pero después de lo ocurrido en las últimas horas necesitaba cerciorarse de que estaba bien, de que era real, el miedo de que hubiera podido perderle aún seguía presente y no se iría hasta tener al pequeño entre sus brazos.
Se desvistió lentamente hasta quedar solo en calzoncillos y luego se metió lentamente en la cama para taparse con la sabana, se acercó hasta Cup y lo tomo entre sus brazos para acercarlo a él y que quedara apoyado en su pecho, solo entonces pudo suspirar tranquilo, dejando que toda la ansiedad que había sentido hasta el momento se desvaneciera por completo.
Estaba por quedarse dormido cuando sintió que Cup se movía, abrió los ojos para encontrarse con los hermosos ojos de su chico.
-¿Mac? Regresaste-murmuro Cup aún medio adormilado, mientras se intentaba incorporar, pero soltó un quejido de dolor.
-Eh, tranquilo fresita, aún estas herido-dijo Mac ayudándole hasta que ambos quedaron sentados en la cama.
-¿Los atrapaste?-preguntó angustiado, al ver como el otro negaba con la cabeza bajo la mirada, no quería que Mac matara a nadie, pero...en su interior esperaba que al menos los atrapara.
-Cup...¿qué fue lo que paso?-Mac observo como el otro le desviaba la mirada, pero Mac no se lo permitió tomo con cuidado el rostro de Cup y le hizo mirarle-por favor...dímelo mío amore.
-Me...me atraparon por sorpresa, no tuve a tiempo a reaccionar antes de empezar a golpearme-las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas-me gritaban que era un marica de mierda, que no merecía vivir, que la gente como yo eran enfermos que merecía morir-su cuerpo empezó a temblar mientras soltaba leves sollozos-ni si quiera pude defenderme solo podía protegerme como podía y esperar a que alguien viniera.
Aquellas palabras destrozaron el alma de Mac quien solo pudo abrazar a Cup con toda la fuerza que podía ejercer sin lastimarlo por las heridas, el pequeño correspondió el abrazó mientras escondía su rostro en su pecho.
-Lo siento mucho Cup, siento no haber llegado antes, debí haber sido más rápido, lo siento tanto.
-No es culpa tuya, tu no podías saberlo-le miró-viniste y fuiste a por esos tipos, siempre puedo contar con mi valiente caballero-sonrió dulcemente, recordando cuando eran niños donde Mac era siempre el caballero y él la princesa, cuando crecieron Cup quería de dejar de ser una princesa en apuros, no solo porque se suponía que era un chico, sino también porque no quería parecer alguien débil, delicado o frágil. Sin embargo, le gustaba la idea de que si algo pasara Mac siempre estaría allí para él.
Para Mac Trentino, aquellas palabras en otras circunstancias le hubieran hecho el ser más feliz del mundo, aumentando su ego a límites insospechados e incluso permitiéndose burlarse un poco de su adorable novio, pero la culpa de no haber impedido que lo golpearan, hizo que aquellas palabras inocentes y con toda la buena intención del mundo fuera como una espina clavada en su corazón.
-Te juro que de ahora en adelante no volveré a fallarte, seré el caballero que mereces, te proteger de todo y de todos, aunque me cueste la vida, no volveré a dejar que nada te vuelva a lastimar, no otra vez.
-Mac.
El más alto se inclinó lentamente y beso suavemente los labios de su pareja, siendo correspondido por este. Despacio ambos volvieron a quedar acostados en la cama besándose con lentitud mientras se abrazaban lo máximo que podían, sabían que esta noche no harían nada, pero estar así, sintiéndose era más que suficiente para ambos.
Al día siguiente y gracias a Mac, Cup accedió a hablar con su tío y su hermano de lo ocurrido. Emili los acompaño a la casa del chico como apoyo moral para lo que estaba por venir, cabe decir que cuando el señor Ketel y Mugman vieron a Cup se alarmaron, peor fue cuando Cup contó lo que había ocurrido mientras luchaba por no llorar.
Como se predijo Mugman y el abuelo de Cup estaban furiosos, el más joven de los hermanos estaba por salir por la puerta, mientras el señor Ketel iba a por su escopeta, cuando Cup les paro, no querían que mataran a nadie y menos que acabaran en la cárcel, jamás se lo perdonaría si algo les ocurría por su culpa.
Se tardo un poco, pero al final, se accedió a que Mac y Mugman fueran a por esos tipos para llevarlos a la policía, obviamente no podían hacer nada por agredir a Cup al ser homosexual, ya que no era ilegal (y para algunos estaba bien visto) pero Emili les dijo que podían usar como excusa decir que la habían acosado e intentado entrar en la tienda y que Cup fue a protegerla por eso quedo malherido.
Esto fue suficiente para que los dos chicos salieran en busca de esos desgraciados, y aunque prometieron a Cup que no los matarían, sabían que les resultaría muy difícil cumplir esa promesa.
Tardaron todo el día, pero al final pudieron encontrar el escondrijo de aquellas ratas, no se anduvieron con remilgos y entraron encontrado a esos bastardos junto con el ex de Cup, bebiendo mientras se reían recordando la noche anterior, claro hasta que vieron a esos dos demonios entrar por la puerta.
Mugman sabía que era bastante cruel cuando quería y que cuando se enfadaba su ira era incontrolable, tanto que no le importaba matar si era necesario, siempre pensó que de los tres (Mac, Cup y él) era el peor de todos, pero esa noche se dio cuenta que estaba equivocado, porque cuando Mac Trentino estaba verdaderamente enfadado, cuando estaba rabioso, hasta él tenía miedo.
Esa noche acabó, con cinco bastardos en el hospital y escoltados por la policía por agresión, acoso e intentó de robo. Todos pensaron que por fin todo había acabo y que los días de paz volverían, pero estaban equivocados porque esa noche solo fue el preludio de la tormenta.
Y todo por culpa de un descuido...
Algo que Mac le dijo a uno de ellos cuando estaba cegado por la rabia y que este se lo comentó a su hermana que fue a verle.
Unas palabras que se convertirían en el cotilleo entre las mujeres de la pueblo.
"Mac Trentino salia con Cuphead Lette"
