Advertencias del cap: LEMON.
Capítulo 5 Whispers in the Dark
parte II
Entré a los sanitarios por una puerta de madera oscura que rechinaba pero que tal ruido se ocultaba por la música ensordecedora. Me dirigí a los lavabos con el corazón en la mano. No sabía que coños hacía ahí, qué debía esperar, qué necesitaba ver… pero entonces lo escuché…
—Ahh… mgh... —me quedé helado— r-rápido… ahh si, así…
Luego el sonido de los besos húmedos me paralizó. Un maldito incendio se instaló en mi pecho.
—Gimes como zorra… Me gusta.
—Cállate bastardo, sabes que puedo romperte la c-cara, ahhh… en cualquier momento.
—Quién imaginaría que el poderoso Eren podía dar este tipo de espectáculos.
—Espero que esta vez me folles bien, nunca me dejas satisfecho. Pene chico.
—Maldito bastardo suicida, te voy a coger como nunca…
—Solo hazlo.
Los besos seguían, los jadeos por igual. El sonido era insoportable para mí, pero era incapaz de moverme.
Había descubierto dos cosas: primero, que Eren sí era maricon y gemía delicioso, de solo imaginar la expresión sin esa coraza tan masculina y valiente que escupía virilidad, me estaba volviendo loco; y segunda, que estaba a punto de ser follado por otro cabrón.
A la mierda.
Dirigí mis pasos al baño con la puerta cerrada, con una patada certera y fuerte abrí la puerta. Casi pierdo el juicio por todas las emociones contradictorias que me consumían en ese momento. Pues en efecto, ahí estaba Eren y ese sujeto de antes. El niño moreno estaba recargado en uno de los muros del baño, con el torso y polla descubierta y dura, junto a la expresión más erótica posible mientras que el otro tenía los pantalones a la mitad del trasero.
—Que demo-
—Lárgate cara de poni. —No le dejé terminar, con la expresión desafiante y el tono de mi voz cabreado, del que nadie puede decir que no.
—¡¿Quién te crees para interrumpir así?!… Vete al carajo.
—No lo repetiré dos veces. A menos que quieras que te saque la mierda a golpes.
—No hablarás en serio…—Su voz se apagó cuando fruncí mi entrecejo.
—¡Por una mierda, te dije que te largaras! —grité. Nunca dije que una de mis virtudes fuera la paciencia.
El cuerpo del sujeto dio un sobresalto e inmediatamente se subió los pantalones con prisa, asustado. Luego salió a toda prisa y mientras se dirigía a la salida, me daba miradas fugaces, recelosas e impotentes, soltando un montón de maldiciones.
Cuando lo vi desaparecer, una cálida voz llamó la atención.
—¿Puedo ayudarte en algo?
—Creo que sí…—contesté, regresando mi vista a su cara que yacía descompuesta por la sorpresa y se bajaba su musculosa de nuevo, ocultando su piel.
—Espero que sea algo importante porque me acabas de dejar sin follar esta noche. Hay mejores maneras de llamar la atención de alguien, ¿sabes?
—Estas son mis maneras, mocoso. —Me acerqué lentamente como depredador, cerrando la puerta tras de mí una vez me hallé dentro.
—Te escucho…
—Primero, —comencé, acorralándolo contra el muro— ¿sabes quién soy niño?
—Por supuesto que lo sé…
—Oh. ¿En serio?
—Sí, eres el presuntuoso Levi Ackerman. En qué puedo servirle a su majestad — dijo, con un tono irresistiblemente sarcástico.
—¿Presuntuoso?
—¿Crees que engañas a alguien? Definitivamente puedo reconocerte sin todo tu disfraz.
La manera en la que me hablaba estaba lejos de ser cortés o siquiera respetuoso, estaba siendo impertinente y soez, lo cual no me disgustó tanto. Tenía los huevos bien puestos y eso me atraía.
—Entonces eres mi fan.
—Tengo que admitir que lo fui.
—¿Entonces ya no lo eres?
—No desde que te volviste un bastardo.
Admito que eso ya no me gustó.
—Escucha mocoso, seré claro en dos cosas, la primera, de casualidad te vi tocando allá atrás y creo que no eres tan malo tocando la guitarra, con un poco de suerte pienso que podrías tener una oportunidad para reemplazar a mi guitarrista.
—Wow… —expresó agrandando su mirada—. Pues gracias, ¿y la segunda?
Bajé dos octavas mi voz y susurré en sus labios. —La segunda es que quiero follarte ahora, no he podido quitar mi vista de ti toda la noche. —Acto seguido lo besé.
Contrario a lo que creía, Eren me recibió gustoso. Desde que nuestras bocas hicieron contacto, la desesperación por comerle el alma me estaba matando. Sus labios se abrieron y me dieron toda la libertad de abrirme paso. Sus besos eran expertos; su lengua húmeda y caliente, la cual entrelace mientras me pegaba a su cuerpo.
No esperé ir a ninguna habitación. Mi mente estaba en blanco, todo lo que quería era follármelo ahí mismo. Me bebí su primer jadeo a causa de mis manos inquietas que tocaban su piel caliente debajo de su ropa, mientras él me tomaba del cabello, moviendo sus labios al ritmo de mis besos insistentes y fogosos. Sorbí la saliva de sus labios como si yo fuera un hombre sediento en un desierto y Eren una mágica fuente en un oasis.
—Eres tan delicioso —le dije entre besos. Y pude sentir su sonrisa sobre mis labios.
Todo estaba pasando tan rápido y todo se sentía tan jodidamente bien. Rápidamente me desabroche los pantalones con una mano y con la otra acariciaba la entrepierna de Eren mientras mi boca ya se movía por su cuello. Chupé exquisitamente su piel.
—Ahh si…
Lo liberé de su apretada erección y sostuve su pene caliente y bombeante en la palma de mi mano, masajeándolo y luego lo masturbé, esparciendo la humedad por todo el falo. Eren escurría demasiado líquido preseminal y se dejaba besar el cuerpo.
—Estás tan mojado… —admiré, luego busqué sus pezones antes ocultos; hundí mi cabeza bajo su musculosa negra, al encontrarlos, lamí su piel, besando de manera experta con mis labios, estirando con los dientes la carne rosa y ya dura de ellos, los cuales sabían a una sal dulce. Eren se tensó ante esto, su verga pareció endurecerse más y su cara era un caos. Que niño tan sugestivo, tan tentador.
—Mmhn… sigue, sigue así maldición…—me puso una mano en la cabeza pero su tacto duró poco porque hice movimientos para quitarle la musculosa.
El entendió y dejó que le desnudara, luego pude poner con libertad mis palmas por toda su piel. Recorrerla y apretarla; mis manos viajaron hasta sus nalgas y le dieron un apretón apasionado, amasándolos y Eren solo pudo seguir suspirando y gimiendo.
Me encargaría de que Eren nunca pudiera olvidar esta noche, pues tengo la fama de joder como ningún otro.
—Di mi nombre Eren, gime mi nombre.
—Ahh… Levi…
Pues mierda, eso fue suficiente para mí y mis instintos
Tomar a Eren en mis brazos me hizo sentir poderoso, como si alguien me hubiese inyectado adrenalina o una canción de power metal. Mis manos ya hormigueaban por tocarlo todo, quería verlo morirse de placer. Dejé sus pectorales de lado y me separé un poco para luego seguir comiéndole la boca. Eren me recibió con su lengua y toda su necesidad de fusionarla con la mía.
Yo tenía mis propios problemas, quería penetrarlo ya, pero me seguía resistiendo. Mis objetivos por primera vez se desviaron a complacer a Eren en todo lo que pudiera; quería que gozara de mí, de estar conmigo, de esta noche tan adictiva y extraña. Que anhelara mis manos, mis caricias, mi besos, y por supuesto, que deseara mi polla con desesperación. Mi placer estaba en verlo derretirse.
Un hilo de saliva fue lo único que nos unió mientras nuestras bocas hinchadas sentían frío al separarse, entonces me hinque, mientras bajaba por su cuerpo nunca aparte mi mirada de la suya.
—Esto parece un sueño…
—¿Es así? —le pregunté besando su abdomen.
—Si… nunca esperé ni en sueños que Levi Ackerman me la chuparía.
—Los sueños se hacen realidad, ¿no lo sabes?
Eren río por primera vez, mientras, me miraba complacido aunque yo podía sentir la ansiedad en sus manos. Tomé su pene con decisión. Mi mano derecha masturbó el glande y mi pulgar acarició la punta, presionando un poco. Su humedad funcionaba perfectamente como lubricante. Después de caricias frenéticas y de que Eren comenzará a cerrar los ojos, me metí su verga en la boca. El calor me golpeó, casi como un corazón me bombeó en los labios.
¿En verdad estaba chupándosela a alguien? Digo, no es que nunca lo hubiera hecho, pero ésta era una práctica que dejaba a mis perras sumisas. Ninguna mamada dada por ellas eran tan satisfactorias como la sensación de placer en mi cuerpo en este momento.
Seguí en mi labor, de untar y cubrir con mi lengua su falo que temblaba. Luego por fin empecé a chupárselo en serio, con la ayuda de mi mano masturbaba y mi boca hacía el resto. Succionaba. Mi cabeza se mecía en un vaivén sugestivo, ni hablar de los sonidos que ambos hacíamos. Nunca pensé que esto podía ponérmela tan dura.
Eren por su parte ya tenía su mano en mi cabeza, controlando algunas lamidas y mis movimientos de cabeza, incluso ya comenzaba a mover sus caderas, embistiendo mi boca. Gemía sin pudor.
Así hizo esto un minuto más, hasta que lo sentí agarrar mis cabellos con fuerza, lancé un gruñido y su cuerpo se tensó completo, entonces saqué mi boca y yo detuve todo movimiento, al hacerlo Eren me miró, parecía molesto y desconcertado al mismo tiempo. Yo reprimí una risa burlona, la verdadera tortura y diversión.
—Tranquilo, aún no acabamos —contesté para calmar su ansiedad. Sugestivamente me limpié los restos de saliva y líquido preseminal con el dorso de mi mano—. Ahora viene lo mejor.
Me erguí, mirándolo a los ojos al tiempo con el que me desabrochaba el pantalón y bajaba mi ropa interior, que se deslizó hasta mis rodillas. Apenas descubrí mi dolorosa erección, esta se alzó imponente en medio de mis piernas. Eren recorrió con sus pupilas su extensión y tragó duro. Dejé que me observara, puesto que debía prepararse mentalmente para la salvaje jodida que le iba a propinar.
Aproveché y también me saqué la camiseta, dejando desnuda la mitad de mi cuerpo. Eren me admiró con reconocimiento, y yo me acerqué a él, juntando nuestros cuerpos que ya podían tocarse libremente. Tanto mi piel como la de él la sentí arder, y en segundos recuperamos la excitación desquiciada de antes. Mi pene se frotaba con el suyo, respaldado por nuestros estómagos que los aprisionaban aumentando la fricción.
Eren gemía y yo también, para qué negarlo, me estaba volviendo loco. Sus manos se escabulleron por debajo de mis brazos, tocando mi espalda y se detuvieron en mis omoplatos. Sus manos se abrieron apenas los ubicaron y sus dedos abarcaron todo el músculo, y luego sus uñas se hicieron presentes. Esa sugestiva acción me hizo consciente de lo muy desesperado que ya estaba por penetrarlo.
—Hemos jugado demasiado… ya no puedo esperar —le comuniqué, besándolo—. Necesito follarte ahora. —Eren asintió enérgico y abrió sus piernas—. Sujétate de donde puedas —sonreí, mientras que recuperaba mi propio fluido y el de él para que funcionara como algún tipo de lubricante.
—Dolerá…
—Me gusta cuando duele.
No quise que nada se apresurara. Quería joderlo lento, pero con respuestas así era imposible ser amable. Entonces lo tomé de los muslos y lo cargué. Eren se sujetó de mis hombros y me miró fijamente. Yo también quería ver la expresión que haría al ser penetrado. Pensé que tendría un poco de problemas para entrar, pero para sorpresa y molestia mía, su entrada me dio una fácil y afectuosa bienvenida.
Sin saber porqué me enojé, así que apresuré el proceso y lo penetré inmediatamente.
—¡Mgh! ¡Ahh! —lanzó un sonoro gemido.
—Tu agujero es una prostituta, me recibió sin quejas.
Eren me encajó las uñas y sus labios formaron una "o" al sentirse profanado. El calor de Eren me envolvió súbitamente, su interior me succionaba y apretaba de forma maravillosa.
—Mierda. —gruñí. Tomándolo fuertemente de los muslos, moví mi cadera para comenzar a embestirlo.
—¡Ahh, ahh! Mgh! Si… —gimió Eren tan pronto como comencé a moverme—. Lo siento tan profundo...ahh
—Mmhn —me permití expresar—. Mierda Eren, tu interior m-me aprieta delicioso. Es increíble.
Subí el ritmo de las estocadas, así como entraba volvía a salir. Quizá estaba batiendo un nuevo récord de embestidas por minuto. La consciencia, la razón, los pensamientos, todas esas mierdas me abandonaron. No me sentí humano, me sentí una bestia. Gozaba de ver a Eren gemir como lo hacía, besarme con tanta entrega, mirarnos con fuego en nuestras miradas.
Todo era una locura. Un sueño, la aventura más grande de mi vida.
—Bájame…—dijo abruptamente.
—¿Por qué?
—Hazlo. —Le obedecí enseguida. Cuando lo bajé, instantáneamente él se deshizo del agarre de su pantalón y levantó una pierna con su brazo. Le secunde la acción, entendiendo lo que quería hacer. Tome su muslo levantado, y él se sostuvo de mi hombro con su otra mano. Volví a arremeter contra él; en esa posición podíamos besarnos a placer, entonces comprendí lo que quería desde un principio.
¿Cómo podía detenerme cuando sabía que esta era una oportunidad de tomar todo de él? Su piel con la mía rozando era un escozor delicioso; como un animal en celo comencé a embestir más rápido, no importandome el ruido que pudera generar tener sexo salvaje en un baño de mierda.
—¡Ahhh Ahh! ¡N-nunca!.. —balbuceó mientras su cuerpo temblaba—. Nunca nadie me había follado de esta forma… ¡mgh!
—¿Te gusta?
—¡Nngh! Sí… ¡Me encanta! F-óllame más duro Levi…
Sus deseos eran órdenes a seguir…
.
.
.
Sentí que me ahogaba, por un momento la fuerza me abandonó. Temblé al sentir que descargaba toda mi frustración. Vaya alivio.
No pude evitar soltar algunos gemidos roncos mientras me hundía por última vez antes de eyacular en el mejor orgasmo que había tenido. Ni qué decir de Eren que se moría en mis brazos. Entre gemidos, expresiones eróticas, la cara roja y mucho, mucho sudor entre nuestros cuerpos. Lo besé al tiempo que él se eyaculaba en mi mano que le estimulaba el pene. Fui afortunado al beberme su gemido; un beso no bastaba, sentí la necesidad de ser el único para él para siempre.
Al terminar, nos quedamos abrazados un momento, respirando, tomando aire, recuperando la consciencia perdida. Me compuse y salí de su cuerpo, dejando su piernas sostenerse por sí solas, tomé el papel de baño, jalé gran cantidad y comencé a limpiar mis manos, luego su vientre, sus piernas; acariciando con cuidado en medio de ellas, dejando impecable la zona sensible. Eren suspiró. Se puso la musculosa antes votada y yo la mía. Poco a poco comenzamos a vestirnos sumergidos en un silencio extraño que quería romper a como dé lugar.
—¿Y bien? Qué respondes mocoso —pregunté satisfecho y algo emocionado. Ya estaba imaginando llevarlo a mi departamento en cuanto dijera lo obvio, tendríamos nuevamente sexo por todas partes.
—Respondo que no.
—... ¿Qué? —pregunté honestamente impactado. ¿QUE? ¿Me estaba diciendo que no? Tranquilo Levi, no te alteres. Respira un poco.
—He dicho que no, no quiero estar en tu banda.
—¿Estás jugando verdad? Después de esto… —intenté aclarar mis ideas y suprimir mi enojo—. Parece que no te quedó claro. Estoy ofreciéndote estar en Paradis. ¿No entiendes la magnitud de esta propuesta? Acaso no sabes hasta dónde podrías llegar? Te lo responderé: muy lejos.
—No me interesa la fama. Es una enfermedad que no quiero adquirir.
—Pero de qué mierda estás hablando…
—A mí solo me interesa tocar Levi, no me interesa lo demás, así sea que toque para veinte personas o solo en mi habitación… Nada me deja más completo que eso.
—Nunca escuché semejante pendejada. Desperdiciar tu talento de esa manera, pero veo que después de todo eres un mocoso.
—¡Debes sentir la música! Parece que lo has olvidado.
Me quedé callado. Si, eso tenía algo de verdad, parece que había encontrado la razón del porqué mis días eran tan vacíos.
—¿Te digo algo? —continuó—. Yo vi tu primera presentación en este estúpido bar. Era un crío de trece años apenas, cuando saliste a cantar tu primera composición; eras un desconocido entonces, pero te admiraba, maldita sea, te admiraba. Y esperaba convertirme en alguien tan bueno como tú. Descubrí el poder de la música gracias a ti, pero…
—¿Pero?
—Después de tus primeros éxitos dejé de encontrarte en tus canciones. ¿Me entiendes? Como si no fueras tú quien interpretaba la canción.
Eren mostró una expresión decepcionada y reclamante.
No entendía porqué seguía ahí parado escuchando toda esta mierda. Sí, este mocoso es bueno tocando, pero hablar con esa superioridad, diciéndome en pocas palabras que era una mierda como músico no lo iba a tolerar.
—Escucha, no necesito un maldito sermón de un mocoso que no sabe absolutamente nada de lo que está hablando.
—Tienes razón, quizá no lo entiendo del todo, pero de lo que estoy seguro es que yo nunca acabaré siendo como tú, jamás. ¿Perderme? Eso nunca…—Dejé de entender todos sus conceptos complicados. Tan absurdos, hablando como un anciano—. Lo siento Levi, pero disfruté la cogida. Suerte. —Acto seguido se fue.
Estupefacto, tan quieto como me lo permití dejé que saliera por la puerta del apestoso baño y me dejara atrás. Una corriente helada, luego una dolorosa sensación. ¿Esto era todo?, ¿así se iban a terminar las cosas para mí y para él? ¿Había perdido? No, qué imbécil soy, no había perdido nada, pero ¿entonces porqué sus palabras me habían dolido tanto?
Siempre he sido Levi Ackerman, ¿Cuándo me perdí? La vida que llevo… la música… ¿no es suficiente? Quizá dejé de amarla. ¿Es un pecado vivir la vida al máximo?
Unas cuantas prostitutas en el primer abrazo a la gloria. Alcohol para vomitar, y la vida tan sola. ¿Esa es una estrella de rock no es así?
Quizá él sabía leer mi voz; en esas canciones tan superfluas, con la presión de las miradas a tu alrededor.
No, ese mocoso de mierda no lo sabe, lo miserable que se siente, lo miserable que soy. Sí, estoy enfermo, pero no quiero volver a estar sano nunca ¿eso era un pecado, vivir sin arrepentimientos?
Sin mentir, este fue el sexo mas triste y escalofriante de mi jodida vida, pero contradictoriamente, el mejor que he tenido, porque por fin me sentí vivo después de tanto tiempo que llevaba muerto.
Odio esta puta situación. La derrota y el rechazo me están calando los huesos.
¿Y si me voy al carajo primero?
.
.
.
Salí ya limpio de los sanitarios, y extrañamente vacío, me sentí una basura por dentro.
Cuando salí, Eren ya había vuelto con sus amigos y la mujer. Pasé de largo y me dirigí hasta Hange y Mike.
—Oi, Hanji —le grité mientras ella charlaba con quién sabe quién carajos—. Me largo.
—Oh, ¿Qué dices? ¿Qué pasó? —seguro lo preguntó por mi cara.
—No importa.
—Pero, Eren…
—No se unirá a nosotros.
—¡¿Por qué?!
—Porque estoy vacío.
No esperé su respuesta. Me dirigí tan rápido como pude hacia la entrada despidiéndome silenciosamente. Sin saber exactamente la razón, las palabras de ese niño no abandonaban mi mente. Sentí como si hubiera reivindicado mi vida pero lo seguía negando.
El dolor, la molestia, la frustración cuando acepté que había visto mi alma sin mi permiso... Me humilló.
N/A: Hola bellezas! ¿cómo están? owo
Yo bien feliz porque estoy de regreso uwu este semestre la Uni casi me mata pero aquí estamos, queriendo actualizar esta bella y oscura historia.
¿Qué opinan? Levi se lo merecía o si lo compadecemos un poquito? jiji para quienes lo esperaban, qué creen que pase?
Besos, abrazos y saludos, espero les guste la actu!
