¿Llegaré a ser un buen héroe?
No es la primera vez que se preguntaba esto, en más, era una pregunta constante en su día a día desde que se inscribió y dio el examen de admisión a la UA. Nunca se vio como un héroe, no era algo que estuviera en sus planes y ahora no se sentía capaz de serlo, entonces…
¿Por qué entró a una academia formativa de héroes? ¿Por qué llegó tan lejos? ¿Por qué no se rindió cuando estaba en primer año? Lo peor de seguir haciéndose preguntas, es que tenía todas las respuestas.
Todo inició por la admiración que sentía hacia su amigo, pero después…
Respiró profundamente, cerrando sus ojos con tanta fuerza que le llegaba a doler, pero aquel malestar no se comparaba con la angustia que le provocaba el rápido recuerdo de aquella voz chillona dándole ánimos para que continuara adelante. Lo extrañaba, además de que la culpa se hacía cada día más grande a pesar de que habían pasado un par de meses desde ese fatídico día, pero es una sensación que no lo ha dejado tranquilo y que puede que lo persiga el resto de su vida.
—Tamaki…—el golpe en la puerta de la habitación junto a la mención de su nombre en un tono dulce lo trajo de vuelta al presente, dándose cuenta que estaba parado frente al espejo de su baño con sus manos haciendo un extraño nudo a su corbata.— Cariño, se les está haciendo tarde a Mirio y a ti, él te está esperando, deberías salir para que alcancen a llegar a tiempo.
Cierto, hoy era su primer día de clases…de su tercer año.
—Ya salgo.
Le gustaría decir que estaba enfermo, tal vez hubiera fingido toser, solo necesitaba hacer un bajo ruido proveniente de su garganta que sería lo suficientemente convincente como para que su madre le tuviera lástima y le dijera que se quedara en casa; pero ya era demasiado tarde, se había colocado su uniforme, ordenó su cabello y Mirio estaba sentado en el sofá de su casa esperando a que saliera de la habitación listo para otro año escolar.
No se sentía preparado para enfrentar esta realidad nuevamente, había olvidado la incómoda sensación que se le formaba en el estómago al solo pensar en que debía volver a ver el rostro de las personas o tener que convivir con ellas. Se sentía mareado de solo pensarlo, además de que no sabría cómo enfrentar las preguntas que puedan surgir a base del accidente del año pasado.
Si, pensar positivo no era su fuerte.
Arregló rápidamente su corbata roja haciéndole un nudo suelto, se miró en el espejo una última vez convenciendose de que se encontraba listo y luego de eso salió, dispuesto a comenzar un buen día.
[ . . . ]
Bien, era un día de mierda.
Durante todo el camino a la UA, Mirio le dio palabras de aliento para que su ánimo no decayera y que tampoco se asustara por lo que podría pasar; tener el apoyo de su amigo era esencial para mantenerse fuerte, además él le aseguró que nada iba a pasar.
Pero fue una mentira, porque cuando llegó a la UA, aquella tranquilidad y confianza con la cual iba, desapareció.
No había dado ni un paso dentro del recinto y fue interceptado por el profesor Aizawa quien vigilaba la entrada. Él lo llamó alto y fuerte por su nombre completo con voz grave y algo molesta, nada raro en su actitud como profesor, pero lo suficientemente rato para que se quedara detenido a la mitad del pasillo, con el cuerpo temblando por lo intimidado que estaba.
Así fue como, con la mirada curiosa de todos quienes pasaban a su lado y escoltado por un profesor, terminó en la sala de dirección sentado frente al escritorio del director Nezu.
—Amajiki Tamaki…—la monotonía en el tono de voz del director le hizo tragar en seco, definitivamente no esperaba que su primer día de clases comenzara en dirección—, ¿Como has estado?
—Bien, creo…—respondió con honestidad y duda, porque no podía asegurar que estaba bien cuando una sensación extraña recorre su interior.
—No tuve la oportunidad de hablar contigo después que terminó tu año escolar, ¿Como te fue con los examenes en linea?
—Fue un poco complicado, me costaba ponerme al día con las materias que pasaban en clase, pero fue mucho más cómodo. Gracias por hacer esa excepción por mi.
Nezu hizo un sutil movimiento con su cabeza como una forma no verbal de decir "no es nada" y Tamaki, en su inocencia, creyó que la conversación quedaría hasta ahí, pero sabía que el director tenía curiosidad por algunas cosas debido a que fue el más ausente de todo lo sucedido.
—¿Se te ofrece algo? ¿Agua?—preguntó cordialmente el director, aunque recibió una negativa como respuesta dejando un pequeño silencio antes de continuar con el tema—, Amajiki, ¿Cómo te encuentras después del accidente?
Y por eso estaba aquí.
—Ahora me encuentro un poco mejor, solo me quedó una pequeña cicatriz en las costillas.
—Supe por el profesor Cementoss que tomaste los exámenes físicos contra él, ¿Fue un poco duro?
—Fue benevolente con mi condición.
No quería profundizar en sus respuestas porque sabía que si decía algo más, daría paso a hablar más sobre el tema. Nezu parecía estar muy tranquilo, con una sonrisa reconfortante y de vez en cuando jugando con el lápiz que tenía en sus patas.
—Supe lo del chico, lamento su perdida—su simple mención fue dolorosa, Tamaki bajó su cabeza apenado con solo recordarlo. No quería hablar sobre esto—, fue gracias a él que varias vidas se salvaron. Me hubiera gustado haberle dado las gracias, pero los temas legales nos tomó mucho tiempo, al menos que tuvieras tu licencia provisional fue un gran alivio en esos temas.
Tamaki empezó a respirar con dificultad, mientras bajaba aún más su cabeza y sentía como su pulso se acelera. No sabía qué decir, más bien, no quería hablar sobre ese tema.
—Y sobre eso…
—No me gustaría hablar sobre eso—dijo tajantemente, sin siquiera levantar su mirada por el miedo de haberle faltado respeto a la mayor autoridad de la academia, pero quería que también respetaran que no quería hablar sobre lo sucedido.
—Está bien, aunque lo que quería decirte ese día en que no pude verte, Amajiki…es que en el mundo actual en el que vivimos, los villanos no tienen clemencia por nadie y a veces las pérdidas son inevitables. Ese chico…¿Cuál era su nombre?
—I-Ian…—era un nombre corto y fácil de decir, pero aun así su voz se cortó por el dolor de recordarlo—, Ian Hann.
—Si, Ian fue muy fuerte como para acompañarte a pelear contra quienes querían hacerle daño a las personas de aquel bus. Nuestra misión como institución formativa es poder crear héroes que mantengan el bien en este mundo, porque no podemos permitir que los villanos sigan matando a gente inocente, como lo fue ese chico.
Tamaki apretó sus labios con fuerza al igual que sus manos, podía sentir como las uñas se le enterraban en la piel de sus palmas por la frustración que sentía al escuchar aquellas palabras. Aceptar la muerte de su amigo, Ian, fue un proceso largo que aún no acaba, pero aun peor es tener que aceptar que los villanos no lo habían matado…
Fue él quien lo mató.
[ . . . ]
Los pasillos estaban llenos de personas, todo era bulla por el reencuentro de inicio de año y por cómo los alumnos de nuevo ingreso estaban sorprendidos por el espacio al cual pertenecen ahora. Tamaki no le agradaba mucho los recesos por lo mismo, varias veces se ha quedado en el salón de clases haciendo cualquier otra cosa, a veces se queda dibujando, escuchando música o siempre guarda en su bolso los papeles recortados perfectamente para poder hacer origamis.
Y honestamente, preferiría estar haciendo eso a estar caminando entre los montones de gente, chocando contra las personas distraídas y sintiéndose aturdido por los gritos fuertes y las conversaciones altas.
Las personas sociales drenan su poca energía.
—¡Tamaki!
A la mitad del pasillo fue detenido sorpresivamente por Mirio, quien, con la misma sonrisa con la cual lo vio antes de ir con el director, ahora estaba sonriente a su lado pero con una clara expresión de preocupación en su mirada.
Tamaki siempre ha descrito a su amigo como el sol porque él por sí solo brillaba tanto como lo pudiera hacer el sol en un día caluroso, pero la verdad es que lo sentía más como el primer y cálido rayo de sol después de los días fríos y nublados. Mirio fue el primero, junto a su madre, a quien vio a su lado cuando despertó de su inconsciencia después del accidente y estuvo a su lado todo el proceso que siguió continuo a esto.
Las entrevistas para noticiarios, hablar con los policías, enfrentar a los profesores y al director de UA.
—¿Cómo te fue con el director?—preguntó con un tono sutil mientras pasaba su brazo por sobre los hombros de su amigo y se recargaba en él para empezar a caminar juntos por el pasillo hasta el salón.— Estuviste toda la primera clase fuera, no te perdiste de mucho, el profesor Cementoss solo habló sobre lo que se nos viene este año y presentó a dos alumnos nuevos, Nejire está con uno de ellos ahora…¿Y tu?
—No hablamos mucho sobre el accidente, fue más su posición como director respecto a como yo continuaré este año.
—Oh, eso es bueno…
No del todo.
[ . . . ]
—Debes estar bromeando…¿Mamá?
—Lo lamento mucho Haru, pero fue la última opción que encontramos.
La chica se dejó caer en la silla, soltando la hoja que sostenía en sus manos para llevar ambas extremidades hacia su rostro para cubrirlo y gritar de frustración.
Su vida ya estaba arruinada, pero definitivamente esto no la iba a mejorar.
Su madre tomó asiento en la silla que estaba a un lado de la mesa mientras se apoyaba sobre la madera, juntando sus manos e inclinándose un poco hacia la dirección de su hija con una clara expresión de preocupación.
—La UA fue la única escuela que quiso escucharnos, además que mi hermana nos ayudó a conseguir un puesto al menos para que termines tu último año escolar—la mujer tomó las manos de la joven, observando como ella lloraba por la preocupación que sentía—. Sé que no es lo que esperábamos pero….
—Pero mamá, la UA está rodeada de personas que aspiran a héroes y si las noticias se han expandido tanto, seguro también me culparán y me juzgarán…—ella comenzó a llorar aún más fuerte por el miedo que sentía al solo imaginar y recordar cómo las personas la trataron después de los rumores.— N-No quiero que algo así vuelva a pasar…
Involuntariamente llevó sus manos temblorosas hacia su cuello, mientras recordaba lo mal que lo había pasado los últimos meses. Extrañaba ir a la escuela, bueno, extraña más como era su vida antes de lo sucedido, pero no sabía si podría volver a estar un ambiente lleno de personas que la sentenciara por algo que no hizo.
No le gustaría que nadie la señale como si fuera una asesina.
—Solo dale una oportunidad—habló la mujer mientras se levantaba de su lugar para abrazar a su hija, pasando sus dedos entre sus cabellos azulados intentando tranquilizarla—, podemos hacer algo. Dale un mes de prueba, si las cosas no funcionan, buscaremos otra opción. ¿De acuerdo?
Y Haru quiso seguir llorando, sus ojos violetas brillaban por las lágrimas que se acumulaban y su rostro se tornaba rojo por la presión de la sangre contra su piel. Antes de aquel suceso, ella se consideraba una persona fuerte, pero definitivamente no lo era.
Pero podía intentarlo una vez más.
