Sounds Like Love


.:5:.

Bella no habló con Edward en ese momento. Le siguió otra clase y luego otra después de esa y para cuando las clases terminaron por el día, el estómago de Bella seguía siendo un nudo y sus manos continuaban temblando.

Se sentía enferma. No podía imaginarse lo mal que Jessica lo estaba pasando. Intentó enviándole un mensaje, pero Jessica no respondió. Obviamente estaba ocupada, había asuntos más importantes de los qué encargarse.

Bella se dirigió a la cama, en donde se tiró por un buen rato hasta que escuchó la puerta de la habitación de su padre abrirse. Estuvo a punto de levantarse, pero luego Charlie entró al baño.

Tan pronto como sus pasos pesados se escucharon en el pasillo, Bella fue a confrontarlo. Él se rascaba el cuello cuando ella se aferró a su playera.

Su padre dio un traspié.

—¡Hey! ¿Qué ocurre? —preguntó, dejando caer una pesada mano en su hombro.

—El papá de Jessica murió—respondió Bella contra su pecho.

—¿Eh? —él la alejó, confundido—. ¿Qué pasa?

—Jessica… su papá—el rostro de Charlie se quedó en blanco, sin expresión alguna—. Murió. Su papá murió.

Luego de unos segundos, en los que Charlie se quitaba la impresión de encima, la jaló a su pecho.

—Oh, Bells—le acarició la espalda y el cabello—. Oh, Bells. Estará bien, todo estará bien—la meció—. ¿Cuándo… cuándo murió?

—En la madrugada—ella se limpió una mejilla—. Sólo dejó de respirar. Tenían un tanque de oxígeno, pero al parecer no fue suficiente.

—Cuánto lo siento, hija—dijo él, sus cejas bajas y su bigote formando un puchero—. Vaya, cuánto lo siento. ¿Cómo está ella?

Bella le dio un encogimiento como respuesta.

—De acuerdo, Bells. Jessica estará bien—volvió a abrazarla—. Te necesitará.

Bella no le dijo que se aliviaba de que él estuviera ahí, no le hizo saber que mientras cerraba los ojos con fuerza le estaba agradeciendo al universo por dejárselo ahí con ella.

Sólo un poco más, papá, sólo un poco más, pensó Bella.

~SLL~

Eran las 3 P.M. cuando Jessica respondió su mensaje.

Jessica: Estoy bien, dentro de lo que cabe. Sólo estamos pasando el rato todos juntos. Mamá llora de vez en cuando, Diego no dice mucho y yo sólo estoy ahí, viendo la televisión sin mirar nada. Nos darán sus cenizas por la noche.

Y también tenía otro mensaje.

Desconocido: Hola, soy Edward.

Bella alejó el teléfono y respiró profundamente. Entonces pensó en el hecho de que no le apetecía para nada hacer tarea. No tenía cabeza para eso. Pero no podía no responderle. Eso sería grosero y él se arrepentiría de haberla elegido como compañera. Y Bella no quería que Edward se arrepintiera de nada con respecto a ella.

Bella: Hola

No podía hablarle a Jessica sobre esto. No era el momento. Tal vez funcionaría para ayudarla a pensar en otra cosa, pero se sentía incorrecto. Además, no era la gran cosa. Sólo era una simple conversación respecto a una tarea. Era todo.

Bella tenía que dejar de ser demasiado profunda.

Decidió responderle a Jessica.

Bella: Sabes que estoy aquí todo el tiempo. Te quiero. Y todo estará bien.

—¡Bella! —su padre le gritó desde el primer piso.

—¿Sí?

—¿Quieres un sándwich?

Sonrió. Estaba hambrienta. No había almorzado por haber tenido el estómago hecho nudos.

—¡Sí!

Edward: Hey, ¿cómo estás? Oye, ¿quieres hacer lo de ciencias mañana? Tengo un par de asuntos que resolver hoy.

Al parecer era un chico ocupado. ¿Qué tan ocupado puedes estar en una pandemia? Bella se preguntó, ¿asuntos? ¿qué asuntos? ¿pertenecía a alguna asociación sin fines de lucro? Edward lucía como el tipo de chico que lo haría, de esos que portaban playeras orgullosamente y repartían panfletos en la calle.

Lucía como el tipo de persona que desea cambiar al mundo.

Bella: De acuerdo. Suena bien.

—¡¿Dónde está la mayonesa?!—gritó su padre.

Ugh, Charlie.

~SLL~

Trabajar en la tarea de Ciencias Nutricionales al día siguiente había sonado bien en ese momento. No ahora. Justo ahora, Bella estaba muriéndose.

Primero, Jessica le había dicho que se sentía horriblemente y que estaba cansadísima. Dijo que trataría de dormir todo el día.

Segundo, Bella había despertado con su periodo. Y con un accidente en la cama, así que tuvo que cambiar las sábanas y desechar su ropa interior porque no había forma de que pudiera recuperarse. La enterró hecha bola en el fondo del cesto de basura.

Tercero, tenía dolores horribles que ya la habían hecho doblarse en dos.

Lo único bueno de todo eso era que sólo tenía una clase. Y ni siquiera era tan temprano. 10:30, y gracias al cielo no era una clase con el profesor Jasper.

Se cepilló el cabello y uso una sudadera sobre su pijama, demasiado floja como para hacer algo mejor. Y dado a que se sentía horriblemente, cambiar la configuración de su pantalla para ver a Chico Lindo era como Ibuprofeno para su día.

Edward usaba una playera negra y Bella ya estaba notando su barba de tres días. Jessica decía que cuando Mike se dejaba crecer la barba, prefería tenerlo a un metro de distancia.

—Demasiado rasposa. Si nos besamos por un rato, mi rostro estará rojo.

Bueno, a Bella no le importaría tener su barbilla roja si eso significaba que podría besar a Edward. Apostaba que olía a loción… o a desodorante. Y desde que Bella supo más sobre Forks, se lo imaginaba oliendo a pino y a lluvia.

Él se pasó una mano por el cabello y Bella siguió el movimiento. Esperaba que su nueva alianza diera espacio para hacer preguntas personales. Quería saber de él y las clases no permitían conocer a las personas. Los profesores rara vez hacían preguntas directas, a excepción de Rosalie.

La cual se estaba convirtiendo en su profesora favorita.

Primero, porque era amable y estéticamente perfecta. Segundo, porque hacía preguntas, lo que significaba que Edward respondería correctamente y ella podría escuchar su voz y notar lo inteligente que era. Y tercero, porque había hecho posible su sueño de hablar con Edward directamente.

Bendita seas, Rosalie Hale. Por los siglos de los siglos.

Si Bella pudiera colocarle una tiara, lo haría.

Charlie desde el piso de abajo, despidiéndose por el día.

Aunque había sido una clase más productiva -dado que había sido capaz de tomar notas- ahora tenía más tarea. Como si la necesitara.

Volvió a la cama. Se estaba quedando dormida cuando su celular sonó con un mensaje.

Edward: ¿Estás lista?

Ugh no, Edward. No estoy lista. Quiero desaparecer justo ahora. Sin importar lo lindo que seas.

Bella se restregó el rostro. ¿Por qué el universo la odiaba y la obligaba a hacer tarea con el chico más guapo que había visto en la vida justo ahora?

Bella: Sip.

Edward: ¿Quieres hacer una videollamada? Podemos trabajar más rápido de esa forma.

¡No! ¡Nunca en los santos cielos! Toda su atención en ella. En pantalla completa. Sólo para ella. ¡Santo Dios!

Bella pegó un salto. ¿Qué se suponía que tenía qué hacer? Su pregunta era más como una orden que una sugerencia. No podía rechazarlo.

Bella: De acuerdo, sólo dame cinco minutos.

Edward: Te enviaré una invitación.

Se miró al espejo. Lucía verdosa. Volvió a cepillarse el cabello y cambió su ropa, tan rápido como pudo. Incluso se golpeó el codo con la punta del cajón.

Usó una blusa roja.

Un poco de rubor no le vendría mal. Tampoco un poco de labial. Mejor gloss, decidió.

Y luego practicó su sonrisa.

—Ugh—se sobó las mejillas, sintiéndolas entumecidas—. "Hola, Edward, ¿cómo estás?" No, demasiado tonto. "Hey, Edward, ¿cómo andas?" Ugh, no. "Hola, Edward." "Hey, Ed." No, no puedo decirle "Ed," Edward, su nombre es Edward.

Ya tenía una invitación, así que se sentó en su escritorio y tamborileó los dedos, ansiosa y esperando a que la ventana cargara.

Sostuvo la respiración y se apoyó en el respaldo de su silla, preparándose para la sobrecarga que Edward Cullen sería frente a ella.

Sólo que no había nadie.

Él tenía su cámara y su micrófono encendidos, la silla de su escritorio estaba girada y Bella alcanzaba a ver un poco de la puerta, que estaba abierta.

Echó una ojeada. No podía verse mucho. Sólo una pared blanca al fondo y la mitad de un teclado, ¿Edward tocaba el teclado? Interesante. También había un estante con libros y CDs.

¿Dónde estaba él? Aprovechó la oportunidad para serenarse.

Un ruido extraño llamó su atención. La silla giratoria de Edward comenzó a moverse. ¿Había un fantasma en casa de Edward?

Y de pronto, un gran perro apareció en la pantalla.

—Ooww, un perrito—dijo Bella. El perro ladeó la cabeza, observándola—. ¡Hola, perrito!

El animal ladró.

—¡Lola, ven aquí! —Edward la llamó. Oh, entonces era una ella. Seguramente por eso su ladrido había sonado ofendido. Edward apareció en la pantalla… o parte de él. Bella podía ver su abdomen y su regazo.

Edward se sentó, sostenía un jugo y un sándwich.

—Hola. No creí que ya estuvieras aquí—dijo él, sonriente—. Y no sabía que mi micrófono estaba encendido. ¿No te asustó su ladrido o sí?

Bella sonrió. Edward miró a Lola.

—No. La vi antes de escucharla. Es linda. No sabía que tenías un perro.

Él la miró brevemente. Ella se apresuró a aclarar.

—Es decir, no hay razón para que yo sepa si tienes una mascota o no sólo que nunca hay ruido de ese lado tuyo—explicó. Tonta, tonta, tonta.

Él sonrió.

—Seh, la mantengo abajo y siempre tengo mi puerta cerrada por eso mismo—Lola giró su cabeza, acercando su trompa peligrosamente al sándwich de Edward. Olisqueó—. ¡Oh, no, tú ya tuviste el tuyo! —él exclamó, alejando la comida.

Lola gimió, dándole una mirada suplicante. Bella se rió.

—¡Que linda es!

—Seh, es grandiosa—Edward talló el lomo del animal y luego la obligó a bajar de su regazo—. La encontramos en un refugio, creo que es una pitbull terrier… americana o como sea que se llamen—sonrió—. O al menos esos son sus genes fuertes, pudo haber sido hija de un callejero también—explicó.

¿Por qué Edward no la miraba? Seguía viendo hacia su lado derecho, a Lola.

Bella se sintió un poco tonta. Mientras ella no podía dejar de verlo, él ni siquiera una mirada le dirigía.

—Déjame sacarla de aquí. Ya vuelvo.

Y así como llegó se fue. Bella escuchó un par de puertas cerrándose y luego él apareció otra vez, parecía secarse las manos en su playera.

—Lamento todo eso. ¿Cómo estás?

Bella carraspeó. Sus manos temblaban, pero las mantuvo en su regazo.

—Bien—no, no estaba nada bien— ¿Tú? —añadió luego de un rato.

—Genialmente—respondió—. ¿Está lloviendo en Seattle? Está cayendo una tormenta aquí.

Bien, el clima era un tema fácil.

—No, pero está bastante nublado. Cualquiera de estos días estaré congelándome—ella dijo—. Ya casi es octubre.

Él asintió.

—Me gusta octubre. Es mi mes favorito—Edward tamborileó sus dedos en la mesa—. Y el de mi mamá. ¿Tienes hermanos?

Esto parecía una entrevista. Era bueno. Bella era buena respondiendo preguntas simples y directas. Y cuando estaba nerviosa no le era difícil hablar, a veces lo intentaba demasiado y terminaba dando pena ajena. Esperaba que este no fuera el caso.

—Nop, sólo somos mi papá y yo, ¿qué hay de ti? —cuestionó, ahorrándole la conversación incómoda sobre mamás.

—Oh, bien. Sólo soy yo. Diría que sólo somos mis padres y yo, pero no han estado aquí por mucho tiempo.

—¿Eh?

Él sonrió con una esquina de su boca. Bella se perdió en sus ojos.

—Están trabajando. En el hospital. Papá es médico y mi mamá es enfermera.

—Oh—ella murmuró—. Debe ser duro para ellos.

Edward asintió, alzando sus cejas.

—Están viviendo en una pequeña cabaña que tenemos aquí, ya sabes, en caso de que estén enfermos y no… no han venido a casa por mucho tiempo—agregó en voz baja.

Bella tragó el nudo en su garganta.

—¿Pero están bien?

—Sólo cansados—él dijo, restándole importancia—. Así que soy sólo yo… y Lola, por el momento. ¿Lo tuviste? ¿Te enfermaste?

—No—Bella dijo, meneando la cabeza—. Aún no. ¿Tú?

Edward negó con la cabeza.

—Eso es bueno. Creímos que no sería tan malo aquí, ya sabes, es un pueblo pequeño, pero no fue así.

—Qué mal—se detuvo abruptamente, no sabía si contar lo de Jessica sería correcto.

—Lo es—Edward solucionó—. Como sea, no nos deprimamos, ¿quieres empezar esto?

—Seguro.

Edward sonrió. Y Bella también lo hizo.

Fue fácil al inicio. Hablar y hablar, dividir el trabajo, contestar dudas y hacer preguntas. Bella pudo concentrarse y comenzar a teclear. La cara de Edward estaba cubierta por otra ventana y Bella tuvo que mirar hacia su monitor, leyendo en silencio, moviendo los labios.

Los engranes de su cabeza no se detenían mientras leía y conjuraba ideas sobre la retroalimentación negativa y su función en la homeostasis. Esto aquí, esto por acá, tal vez esta otra cosa también.

Se talló los ojos, un poco fastidiada luego de un rato.

—¿Estás bien? —Edward preguntó de la nada.

Bella maximizó su ventana. Él se rascaba el cabello.

—Si, bien—exhaló—. Sólo estaba concentrada… y harta.

La risa de Edward fue suave, aunque porosa.

—Esto está bien, ¿verdad? Es decir, todo va muy bien.

—Creo que si—ella aceptó, echándole una ojeada a la tarea—. Está casi lista.

—Bien—él sonrió.

—Bien—ella le regresó el gesto.

Oh, Edward, lo que daría por estar contigo.

Alrededor de cuarenta minutos después lograron terminarla. Y Edward alzó su mano, deseando chocar los cinco. Si tan sólo pudiera entrelazar sus dedos.

—Eres bastante inteligente—él le dijo. Bella fingió que su cumplido no le había movido el piso.

—Tú eres el listo aquí, con dos eminencias como padres. ¿Por qué simplemente no fuiste a la escuela de medicina? —ella preguntó, estirándose. Ya no se sentía tan cohibida, ahora ya podía alzar sus brazos.

Él se encogió de hombros, bebiendo un poco de agua.

—Me gusta la comida—fue su respuesta.

—Bueno, me alegro que no hubieras ido—oh, maldición. ¿Qué había dicho?

—Ah, ¿sí? ¿Por qué? —él le alzó una ceja. Oh, no hagas eso, Edward, ¿Qué no ves que me gustas?

—Porque…—boqueó—. ¿Con quién habría hecho la tarea?

Él rio.

—Buen punto. ¿Eso quiere decir que serás mi pareja de aquí a la eternidad?

Si tan sólo él hablara de otro tipo de pareja…

El corazón de Bella aleteó. Algo bueno debió haber hecho en la otra vida.

—Ah, te gustaría eso, ¿cierto?

Edward rio y luego apoyó los codos en su escritorio, inclinándose.

—Si, Bella, me gustaría eso.


¡Hola! Bueno, estos dos ya están hablando. Muchas gracias por sus comentarios en el capítulo anterior. Me alegro que les agrade Jess y lamento mucho que hayan pasado por cosas tan dolorosas.

Recuerden darle follow y fav para que no se pierdan las actualizaciones.

Que tengan una buena semana. Nos leemos el jueves 💘😊