Sounds Like Love
.:8:.
—Feliz octubre—Bella dijo tan pronto como Edward le sonrió a modo de saludo. Su sonrisa se hizo más amplia.
—¡Hey, feliz octubre! ¿cómo estás?
—Excelentemente. Mira esto…—Bella alcanzó su taza de Jack O' lantern (que su padre se ganó por comprar otras cinco latas de elotitos en el supermercado)—. ¿Acaso no es genial?
—¡Oh, es genial! —él asintió—. Me gusta tu espíritu. Está lloviendo justo ahora—rodó los ojos, todavía sonriendo—. Cuándo no, pero es diferente, ¿sabes? Ya huele a otoño.
—El otro día googlée tu ciudad. ¿Es cierto que es sólo bosque? —ella preguntó, dando un sorbo a su café.
—Seh—él asintió incluso con su cabeza—. Bueno, a orillas del pueblo. Hay algunos vecindarios que lucen como cualquier ciudad… sólo que mojados—Bella se rió—. Pero también hay casas cuyos patios traseros colindan con el bosque.
—¿Vives en un vecindario?
Edward negó con la cabeza.
—No. Mi mamá ama vivir aquí así que ellos compraron esta casa, colinda con el bosque y vivo muy lejos del centro del pueblo. Bueno… no demasiado, pero si a comparación del resto de la gente.
—Oh, genial. Eres rico, ¿cierto? Dijiste que también tienen una cabaña. Por supuesto que eres rico.
Edward se rio, rascándose el cabello.
—No. No creo serlo—Bella le rodó los ojos—. Mira, esto…—él tomó su laptop y la llevó con él. Bella podía ver su pecho y su cuello—. Dime si puedes ver algo.
—Sólo tu pecho.
—¡Espera! —él se quejó—. Mira.
Edward entonces giró la laptop, apuntándola hacia un gran ventanal. Del otro lado del cristal, los frondosos arboles se movían por el viento y las gotas de lluvia competían tan pronto como se estampaban en el vidrio.
—¡Wow! —dijo ella—. En verdad vives en medio del bosque. Eso es asombroso.
Era una vista de ensueño. Del tipo de vista publicitada en los anuncios de "date una escapada," el tipo de vista que te hace olvidar todos tus problemas.
—Hay un pequeño río cerca, a unos cuantos metros—él continuó, girando la laptop para mostrarle todo—. Suelo nadar ahí, pero este verano, no lo sé…—la cámara volvió a mostrarlo—. Se sintió diferente.
—Podría decirse que tienes un escondite en medio de una pandemia. Como en las películas.
—¡Exacto! —él se sentó—. Aunque algunas veces, si me vuelvo loco por no ver a nadie, subo al auto y conduzco por el pueblo.
—Mmm, vaya, no había pensado en eso. ¿Te sientes muy solo?
Porque yo podría hacerte compañía todo el tiempo, Bella pensó.
—Algunas veces—él confesó.
—¿Por qué te sientes solo, Edward? —interrumpió Emmett, entrando a la videollamada.
La profesora Hale les había dejado otra tarea en grupos, pero ahora eran grupos de cuatro. Bella no se sorprendió cuando Alice le envió un mensaje, pidiendo unirse a ellos. Tampoco se sorprendió cuando ella le dijo que había estado trabajando con Emmett.
—Ah, le estaba diciendo a Bella que vivo casi en medio del bosque. Es loco no ver personas—él respondió. Alice se unió en ese momento.
—¡Ja! Eso es todo lo que quiero. Tengo cuatro hermanos, me estoy volviendo loco aquí—Emmett alzó sus manos al aire, para luego dejarlas caer sobre sus mejillas y jalarlas, haciendo una cara larga.
—Él no bromea—intercedió Alice—. Siempre parece que hay una fiesta de su lado, ¿por qué todo está en silencio, Emmett?
Emmett estaba a punto de responder cuando un ruido de algo quebrándose y un grito lo interrumpió.
—Ya no—gimió—. Esperen un segundo… pequeñas mierdas—masculló, saltó de la silla, apagando su micrófono y se fue.
—Mmm—Alice dijo—. Como sea, ¿cómo están?
—Genial—Bella respondió, reclinándose en su silla—. ¿Tú?
—Cansada. Estuve enferma el fin de semana. Una infección estomacal.
—Rayos, ¿fuiste al doctor? —Edward preguntó, mirando hacia su regazo. Bella notó que Lola estaba junto a él.
—Creímos que nos enviarían de vuelta a casa, ya saben, por todo este asunto, pero no fue así. Sólo me hicieron la prueba y estuve ahí toda la noche. Fue horrible.
—¿Todo está tan loco como dicen? —Bella cuestionó, despegando momentáneamente sus ojos de Edward para mirar a Alice.
—Parece que sí, aunque tienen un área para los infectados y otra entrada. Yo estuve en Urgencias todo el tiempo.
Emmett había vuelto y cargaba una bolsa de Doritos.
—¿Se han enfermado? —preguntó él, haciendo un crunch.
Ellos menearon la cabeza.
—Mi papá lo tuvo—él dijo—. Pero al parecer nosotros no. Es algo improbable que todos seamos asintomáticos.
—¿Se hicieron la prueba? —preguntó Alice.
—Nah—él le restó importancia con un gesto de mano—. Si nos sentíamos mal sabríamos que estábamos contagiados. Se enfermó en mayo—añadió.
No hubo un cambio de rumbo en la conversación y finalmente Edward le habló de sus padres a Emmett y a Alice. Bella no pudo evitar sentirse un poco celosa. Se había sentido especial al ser la única al tanto de su situación, pero ahora ellos estaban enterándose y él ya les estaba hablando del pequeño río cerca de su casa. Bella se mantuvo callada, bebiendo de su café y mirando por la ventana de vez en cuando.
—De acuerdo—Emmett aplaudió, acordando con Alice cuando ella dijo que era mejor ponerse a trabajar—. Veamos qué es lo que la preciosa Rosalie Hale quiere que hagamos.
Ellos se rieron.
—¿Estás enamorado de ella? —Edward preguntó entre risas.
—¡Por supuesto, hombre! ¿La has visto? Está putamente caliente.
Bella y Alice arrugaron la nariz. Bella prestó atención a la respuesta de Edward, pero él sólo se rió.
—Es nuestra maestra, Emm—Alice gruñó.
—¿Y? Si tuviera la oportunidad…—Emmett agitó la cabeza, sin decir nada más—. ¡Y no actúes toda santurrona! Se que te gusta Whitlock.
Alice jadeó.
—¿Qué? ¡Claro que no! ¿Cómo lo supiste?
Otra ronda de risas. Bella se cubrió el rostro, esto estaba saliéndose de control. ¿Sabrían ellos que estaba enamorada de Edward? Eso sería loco. El Gran Hermano tendría un rostro, y era el de Emmett.
—¡JA! Sólo fue una suposición, pero es bueno saberlo—Emmett sonrió, sus grandes hoyuelos mostrándose, y se rascó el cabello de la nuca—. Apuesto a que Bella también le gusta.
—¿Qué? ¡No! —ella se defendió, meneando la cabeza—. Honestamente me da un poco de miedo.
—¿Por qué? —Emmett preguntó, mordiendo otro Dorito.
—Luce muy… rígido y enojón. Es el tipo de persona que disfruta de humillar a otros.
Alice jadeó, llevándose una mano al pecho.
—¡Él no haría eso! Es inteligente y luce dominante.
—Ugh—Bella gruñó, haciendo una mueca.
—Nunca te imaginé cómo una chica de látigos, Ali—Emmett estaba pasándola bien, tornando sus rostros rojos y masticando papitas.
—Él es el que usaría el látigo—ella notó—. ¡Ya, suficiente! Hagamos esto.
—¿Quién te gusta a ti, Bella? —Emmett continuó, ignorando a Alice—. ¿Rusell?
Bella lanzó su cabeza hacia atrás con una risa. Edward también rió, desordenándose el cabello e inclinándose interesado.
—Es un anciano—Alice se quejó—. Aunque tal vez Bella esté en eso…
—¡No estoy en eso! Hagamos la tarea.
Emmett dejó de intentar sacarle información y entonces se dedicaron a hacer la tarea de la preciosa Rosalie Hale.
—¡Es demasiado! —Alice se quejó, tirándose sobre su escritorio.
—Seh—Edward acordó—. Habla con ella Emmett, dile que no porque estemos todo el tiempo en casa quiere decir que queremos hacer todo esto.
—Se lo haré saber—Emmett asintió—. Apuesto a que ella también siente algo por mí. El otro día me dejó un guiño en el comentario de mi tarea.
—Eso no significa nada—Bella opinó, leyendo un artículo en diagonal.
—¿Te dejó un guiño a ti?
—No—ella frunció el ceño.
—Entonces hay algo detrás de eso. Puedo sentirlo—Emmett agitó sus dedos al aire.
—Vemos cómo reacciona cuando la llames "preciosa"—Alice se burló—. ¿Eso va contra las reglas?
—¿Llamar "preciosa" a tu profesora? Yo creo que si—Edward respondió.
—Salir con tu profesor—ella corrigió.
—También, ¿por qué? ¿quieres intentar algo con Whitlock? —preguntó Bella.
—Seh. Le enviaré un mensaje. Le preguntaré si está casado.
—¿Eso te detendría?
—Si—ella respondió, incluso asintiendo con la cabeza—. Tal vez—agregó luego de un rato.
~SLL~
Habían acordado continuar con la tarea de Hale al día siguiente y Bella creyó que sería una buena idea continuar con su parte luego de la cena. Tal vez podrían trabajar más rápido de esa manera.
—¿Cómo está Jessica? —Charlie preguntó, vertiendo queso en los nachos en su plato. Habían comenzado a usar las interminables latas de elotes.
—No habla mucho de eso—Bella aceptó—. Sólo dijo que sigue triste, todos están sensibles.
—Debió ser horrible—él aceptó.
Bella asintió.
—Ella estaba ahí… cuando pasó. Su madre y su prima la sacaron de la habitación, pero…—Bella se encogió de hombros.
—Mmm—él no dijo nada más y cenaron en relativo silencio mientras Bella deslizaba su dedo por la pantalla de su celular y Charlie leía una plana del periódico.
—Yo limpio la cocina—ella comentó cuando escuchó a su padre comenzar a lavar los platos. No tuvo que decirlo dos veces, Charlie soltó el plato como si quemara.
—Cuando termines, ven a la sala. Tengo que hablar de algo contigo.
Bella lo miró rápidamente, un nacho sosteniéndose entre su índice y pulgar. Tragó, nerviosa.
—¿Qué ocurre?
—Nada, sólo tengo que explicarte unas cosas antes de que las olvide.
—¿Qué hice?
Charlie se carcajeó, alcanzando una paleta de hielo del congelador.
—Eso deberías preguntártelo tú—le guiñó, arrastrando sus pesados pies por el piso. Bella le entrecerró los ojos.
Caminó hacia allá cuando terminó con los platos, dejando su teléfono en la mesa de centro, en donde Charlie tenía papeles desperdigados.
—¿Qué es todo esto? —preguntó Bella, sujetando una carpeta que estaba por caerse con los dedos del pie.
—De esto tengo que hablarte—Charlie golpeó el papel que sostenía con el dedo—. Es información bancaria, de la hipoteca, seguros de vida…—continuó, tomando y soltando papeles—. Servicios funerarios.
—¿Y por qué es importante ahora? —Bella preguntó, un nudo formándose en su garganta.
—Tienes que saber esto, Bella. Te explicaré, mira…—él tomó un bolígrafo y señaló el encabezado de la hoja que sostenía.
—Pero, ¿por qué justo ahora? —lo interrumpió.
—¿Tienes algo qué hacer? —él miró hacia las escaleras, dudoso.
—No, pero…—ella se encogió.
—Es un buen momento. Esto es importante, Bells, en caso de que algo pase.
—¿Qué va a pasar? —Bella ya sabía lo que podía pasar, pero no quería decirlo en voz alta. Se preguntó si su padre tendría la fuerza para hacerlo.
—Si algo me pasa…—él tragó—. Tienes que estar al tanto de todo esto. Tienes que estar preparada.
Bella dudaba sobre eso, estaba segura de que ninguna preparación sería suficiente. Si algo le pasara a Charlie… ¿qué haría? Pero… ¿qué podría pasarle? Era Charlie Swan. Fuerte como un roble, nada nunca le pasaba a él. No podía pasarle algo.
Sólo un poco más, papá, sólo un poco más.
¡Hola! ¿Cómo están? Gracias a todas por comentar y dejar rr tan graciosos. Me divertí leyéndolos. ¿Acaso no es divertida la inocencia y el drama del primer amor? Ugh, hasta da pena recordar. Y al parecer, aquí todos se están enamorando de todos.
¿Tuvieron un enamoramiento en la escuela? ¿Se obsesionaron con un compañero? ¿Con un profesor? Todo esto me da nostalgia.
Y parece que Charlie ha estado pensando en todo el problema. Sólo un poco más, sólo un poco más.
Nos leemos el lunes :)
