Sounds Like Love


.:9:.

—¿Cómo te estas sintiendo?

—Bien. Sólo estoy cansada, increíblemente cansada. Y tengo un montón de tarea por hacer—se quejó Jessica, apoyando su mejilla en su mano—. Me dieron plazos por estar enferma y por lo de papá, pero esos plazos se están terminando.

—Mierda—masculló Bella—. ¿Necesitas ayuda en algo?

—¿Qué tan dispuesta estás a leer sobre finanzas y a hacerme un ensayo?

—Nada dispuesta. Buena suerte con eso—se llevó el jugo a los labios dando un sorbo mientras se reía—. ¿Y tu mamá? ¿Diego?

—Bien… creo—ella hizo un mohín—. Diego ya está hablando conmigo. Hoy vimos una película luego de la cena. Ya cenamos todos juntos en el comedor y luego él encontró el escondite de mamá y comimos algo de eso.

—¿Escondite? ¿Sigue escondiendo las papitas y las galletas?

—Seh—ella se talló el ojo izquierdo—. Aunque creo que ya no tiene por qué esconderlo. Papá ya no podrá comérselo.

Bella no supo qué decir al respecto, así que carraspeó y preguntó por la película.

—Finalmente vi El Orden de las Cosas, ¿puedes creerlo? —anunció Jessica.

—Vaya y con Diego. Gracias por eso. ¡Se suponía que la veríamos juntas!

Jessica rodó los ojos.

—No tienes cara para reclamarme. ¡La viste con Edward!

—Eso es completamente diferente. Y lo sabes.

—Claro—Jessica rezongó—. ¿Y cómo está él? ¿Se están moviendo en la dirección correcta? ¿Ya se dicen "te quiero"? —añadió con un guiño.

—Mmm, quisiera. El otro día tuvimos que hacer una tarea en grupo y otros compañeros, Alice y Emmett, se unieron a nosotros. Emmett babeó por mi profesora y luego le dijo a Edward algo así como: "¿la has visto?" y él sólo se rió, ¡se rió! ¿qué diablos significa eso? Dios, le gusta mi profesora también—Bella se sobó la frente.

—Rayos. Pudo haber sido una risa de "este tipo está loco."—Jess ofreció.

Bella negó con la cabeza, derrotada.

—Sólo estaba siendo educado. Seguramente no quería hablar sobre ella con nosotras ahí.

—Seh, seguramente Emmett y él se enviaron mensajes hablando de las tetas de tu maestra después de la videollamada.

—No estás ayudando—Bella le lanzó una mirada. Jessica se rió.

—¡No importa, Bella! Él no tiene una oportunidad con ella, dios. Deja de ser tan idiota.

—En verdad es linda. Rubia, perfecta, con sonrisa y cabello de comercial. Maldición.

—¿Lo ves? Todo esto es tu culpa—Jessica la señaló vagamente.

—¿Mi culpa? ¿Por qué es mi culpa?

—Te dije que le dijeras que es guapo. A estas alturas, él ya tendría una carpeta con tus fotos y tú ya hubieras visto su polla.

—No quiero ver su polla—Bella frunció el ceño—. Y parece que no la veré ¡porque él preferiría mostrársela a Hale!

—¿Quién es Hale? Y ese de ahí es un berrinche muy grande de alguien que dice no querer su polla—Jessica apuntó, entrecerrándole los ojos.

—Hale es mi maestra. Rosalie Hale. Y que no quiera verla no significa que esté conforme con el hecho de él enamorándose de alguien más.

—Vaya, ya estamos hablando de amor. ¿Estás enamorada de él? ¿O sólo es tu crush?

—¿Hay alguna diferencia?

—Si que la hay.

Bella lo pensó por un momento, mordiéndose la uña del pulgar.

—No, creo que sólo es mi crush—dijo, no queriendo hablarle a su amiga sobre los pensamientos que estaba plasmando en su diario ni de la ola de mariposas que se alzaban en su estómago cada vez que veía a Edward. Si Bella se convertía en un desastre al verlo a través de una pantalla, no se imaginaba lo que pasaría con ella una vez que lo viera en persona. Tendrían que sacarla de la acera con una pala.

—Bueno, disfruta esto, pero sigo creyendo que deberías hacer algún movimiento.

—Dejaré que él lo haga primero. No soy buena lidiando con el rechazo.

—¿Qué si él piensa de la misma manera? Ninguno de los dos hará nada y morirán sin saber lo que pudo haber pasado.

—Estás siendo muy dramática.

—Estoy siendo realista. Hoy en día todo el mundo puede morir en cualquier momento. Te lo digo por experiencia.

—Ese es un argumento terrible.

—Estás desperdiciando tu oportunidad, Bella—Jessica insistió—. Gana su corazón. Ya viste que no es un asco de chico.

—No, no lo es—ella aceptó—. ¿Cómo hago eso? Tú sabes de esto, tienes un novio.

—Mmm—Jessica lo pensó por un momento, tamborileando los dedos en su barbilla—. Sé tú misma. Eso es bueno.

—¡Qué horror! Nadie quiere ver eso.

Jessica se carcajeó.

—¿De qué hablas? Eres la persona más genial que he conocido. Eres hermosa, ocurrente, curiosa, divertida, gentil… ¿quieres que siga?

Ojalá Edward fuera el que estuviera diciendo eso.

~SLL~

Bella estaba hurgando en la alacena, en busca de un snack nocturno, después de su charla con Jessica cuando su celular vibró con un mensaje.

Edward: ¿estás despierta?

Sip, Bella estaba muy despierta y ahora que él le había hablado seguiría despierta. Le dio una mordida a su Rice Krispie y tecleó.

Bella: Si, bastante.

Edward: ¿Quieres pasar el rato?

Pff, como si en algún momento no quisiera pasar el rato con él.

Bella: Claro, ¿qué vamos a hacer?

Edward: Hablar, no lo sé. Te enviaré una invitación.

Bella sonrió y alcanzó otra Rice Krispie. Iba a media escalera cuando regresó sobre sus pasos y alcanzó también una bolsa de Doritos. Esto iba a ser bueno.

Deslizó la silla de su escritorio y se sentó ahí, jugando con el puntero en la pantalla de su laptop y esperando la notificación. Se alisó el cabello y entró a la videollamada. El bocado de Rice Krispie se le atoró en la garganta ante la vista.

Dios.

Jessica estaba en lo correcto.

La noche es la hora cachonda.

Hasta la perdonó por haber terminado su llamada porque Mike estaba esperándola en otra.

Edward estaba de pie frente a su armario, usando sólo unos pants negros y con una toalla colgada en sus hombros. No usaba una playera y veía al frente, mientras rebuscaba en sus cajones. Su espalda lucía fuerte, tenía hoyuelos en la parte baja y las manos de Bella picaron por acariciarla.

Edward alcanzó una playera gris y se la puso, tomando otra vez la toalla y secando su cabello con ella. Cuando estaba girándose, Bella miró hacia abajo, pretendiendo estar totalmente calmada y ocupada con su barrita endulzada de arroz.

—Oh, ¿llevas mucho tiempo ahí? —él preguntó con voz temblorosa, sentándose en la silla y girando la computadora hacia él. Bella lo miró, estaba sonrojado, desde su cuello hasta su frente.

Al parecer no lo suficiente, pensó.

—Eh, no, no—soltó una risita que la delató y se miró las uñas.

—Siento eso, pensé que la cámara estaba apagada, dios—él se pasó una mano por el cabello y la llevó hasta su cara, sobándola—. No viste mucho, ¿cierto?

Bella se rió y se sobó la frente también. Al menos no todo lo que quería, pensó.

—No. No vi nada.

Él medio sonrió, agradecido.

—De todas formas, pude habértelo dicho… y no lo hice, así que está bien.

Edward le entrecerró los ojos, sus manos parecían estar en su regazo ahora.

—¿Y por qué no dijiste nada?

Porque tenía la esperanza de que te quitaras el pantalón.

—Fue muy rápido. Perdón—miró hacia arriba, estaba segura que su rostro era como un tomate justo ahora—. Sólo vi tu espalda, para tu tranquilidad.

Edward rió y alcanzó una botella de agua.

—Bueno, gracias por aclararlo—murmuró con sus labios pegados al envase.

—Luces fuerte—Bella dijo antes de poder detenerse—. ¿Haces ejercicio? —añadió casualmente y alcanzó su segunda barrita.

—Si, salí de bañarme. Papá tiene un gimnasio en el sótano. Tengo que tener un estilo de vida saludable, ¿sabes? No puedo estar comiendo dulces o papitas todo el tiempo.

Bella alejó la barrita.

—Si, lo entiendo—asintió, echándole un vistazo a sus Doritos—. Después de todo, seremos nutricionistas.

—Exacto.

—¿Eso quiere decir que no comes chatarra?

—Me esfuerzo en no hacerlo. ¿Tú? ¿Haces ejercicio?

—Ehh, comencé a hacer yoga—dijo ella. Él no necesitaba saber que sólo la practicó por tres días en el verano.

—Ah—él alzó las cejas—. ¿Y cómo va eso? ¿Ya puedes hacer la Vasisthasana? —él sonreía.

¿De qué rayos hablaba? ¿qué era eso? Bella entendió que no podría engañarlo, así que decidió ser honesta, pero no demasiado.

Tragó.

—No—respondió, con una pequeña sonrisa—. Ni siquiera soy fuerte. Apenas y alcanzo los dedos de mis pies.

—Lograrás hacerla en algún punto. Como sea, ¿cómo estás?

—Bien—ella sonrió—. ¿Tú?

—Bien. Ayer fui al supermercado y compré muchos pays, como mi mamá no está, no hay nadie que los haga.

—¿No sabes hornear?

—Apenas y sé usar una cuchara.

—¿Lo ves? Tú eres fuerte y yo sé hornear.

—La amalgama perfecta—él asintió—. ¿Estás usando maquillaje? Olvida eso, por supuesto que estás usando maquillaje—dijo por lo bajo, mirándose las manos—. Es decir, luces bien.

—Ah, sólo estaba perdiendo el tiempo—admitió Bella. Había estado practicando durante la tarde, tratando de lograr un delineado perfecto, casi lo logró. Uno estaba ligeramente más grueso que el otro, pero se veía bien—. No hay mucho qué hacer por aquí.

—Te va bien—él continuó, su voz un poco maravillada—. Te ves bonita.

—Vaya—Bella miró lejos, un poco herida. ¿Tan mal se veía sin maquillaje? Alcanzó la Rice Krispie, al diablo la vida saludable.

—¿Qué? —él frunció el ceño, confundido.

—Lo haces sonar como si fuera la única manera en la que me veo decente—masculló, golpeándose mentalmente. Estaba cruzando una línea, ella pudo haber dado las gracias y ya, esto se pondría incómodo. Parecía estar echándole en cara el hecho de que él no le había hecho un cumplido antes, como si fuera su responsabilidad.

—No, no. No me refería a… no quise decir eso—él se apresuró a aclarar—. Sólo te ves diferente.

—Sólo bromeaba—ella le restó importancia con un gesto de mano—. ¿Te invitó Emmett a su partida de Among Us?

—Seh—él sonrió—. No tiene el número de nadie más, así que también le dijo a Alice.

—¿Se puede hacer eso? Creí que se necesitaban múltiples jugadores.

—De cuatro en adelante. Sólo tendremos un impostor, a menos que Alice consiga a más personas. ¿Lo has jugado?

—No en realidad. ¿Qué tiene que hacerse?

—Es una tripulación en donde hay uno o dos impostores. Todos tienen que realizar tareas y el impostor mata a los jugadores, luego convocas reuniones de emergencia si viste algo y luego votas para echar al supuesto impostor. Si echan al impostor, la tripulación gana y si no, lo hace el impostor.

—¿Y cómo saben quién es el impostor?

Edward sonrió.

—Son sólo especulaciones, tu intuición y esas cosas.

—No, me refería al propio impostor. ¿Cómo sabes que tienes que serlo?

—Oh, la pantalla inicial del juego te lo dice. Tripulante o impostor—él enumeró con sus dedos—. ¿Juegas otros videojuegos?

—Soy mala en los videojuegos. Sólo soy buena en Animal Crossing.

Él se burló, comenzó a rascarse el hombro izquierdo con la mano derecha.

—Vaya, qué emocionante.

—Cada día es una nueva aventura. El infierno se desata si no recoges tus frutos diarios.

—Te creo. Luces como el tipo de chica que juega Animal Crossing.

—¿Cómo? —Bella alzó las cejas—. ¿Boba y predecible?

—Más bien tierna y suave.

—¿Suave? Ni siquiera me has tocado.

—Apuesto a que eres tan suave como un oso de peluche, oh espera, como un sofá de peluche que seguramente tienes en tu parcela.

Bella jadeó.

—¡No te burles!

—No me burlo—pero él lo hacía, sus mejillas rosas y su voz entrecortada con la risa.

—Seguramente tienes videojuegos de primera persona.

—¿Cómo lo supiste?

—Luces como el tipo de chico que juega a esos.

—¿Cómo? ¿Rudo y temerario?

—Iba a decir trastornado y egocéntrico, pero como quieras.

—¡Auch! —él se llevó una mano al pecho.

Ella rodó los ojos.

—Predecible.

—Sé que tu disculpa llegará en algún punto de la noche así que ¿quieres ver una… ¡No, Lola! ¡No! —él pegó un brinco, saliendo de la silla—. No muerdas esto. Es costosa—Bella lo escuchó decir antes de que él volviera a su asiento—. Lo siento, Lola comenzaba a mordisquear mi guitarra.

—Oh, Lola, déjame verla.

Edward sacudió la cabeza, fingiendo molestia, pero giró la laptop y la cámara apuntó hacia la cama. Lola estaba tirada ahí, alerta y su cola moviéndose de un lado a otro.

—Es tan bonita.

—Es más bonita cuando no muerde mis cosas—él aceptó.

—¿Eres bueno con la guitarra? Toca algo.

Edward sonrió, tímido.

—No soy muy bueno. Sigo practicando—concilió.

—Bueno, toca algo y lo decidiré.

—No quiero ser el tipo de chico que obliga a todos a escucharlo.

—Pero no estás obligando a nadie. No hay nadie ahí contigo. A Lola ni siquiera le importa.

Edward entrecerró los ojos.

—Estás tú.

—Y yo quiero escucharlo. ¡Vamos! No seas tímido—Bella lo animó, alzando los puños.

Parecía como si él estuviera debatiéndose.

—De acuerdo.

Edward se estiró por el instrumento, colocándolo en su regazo, antes de buscar algo en un cajón. Apoyó las manos en sus rodillas, pensativo.

—¿Qué tal esto? —murmuró, colocando los dedos de su mano izquierda en las cuerdas—. No es mucho—le advirtió, sujetaba una plumilla.

Bella asintió, sonriente e incluso se inclinó en el escritorio, ansiosa por escucharlo. Estaba concentrado, con el ceño ligeramente fruncido y sus labios hacían un pequeño puchero.

Edward tocó alrededor de dos minutos, correspondiendo la sonrisa de Bella de vez en cuando, antes de regresar sus ojos a la guitarra.

—Wow, Edward, ¿por qué dices que no eres bueno? No sé nada de música, pero eso estuvo genial.

Él le sonrió, tamborileando sus dedos en el borde de la guitarra.

—¿Te gustó?

—Si, es genial, pero no descifré la canción. ¿Cuál es?

Edward meneó la cabeza, mirando brevemente hacia abajo.

—No, yo… eh, yo compuse esta.

Bella boqueó, alzando las cejas.

—¡No! ¿Enserio? ¡Es asombrosa! ¿Escribes tu propia música?

Él se encogió de hombros, antes de tocar una última nota y dejar la guitarra en el piso.

—Algunas veces. Esta la escribí el primer día de clases. Estuve… particularmente inspirado ese día.

—¿Ah sí? ¿Por qué? La escuela es así de emocionante, eh.

Él rió, apoyando su codo en el escritorio.

—Si, Bella, la escuela.


Hola gente. Buen inicio de semana. Espero que les haya gustado el capítulo.

¿Ustedes qué creen? ¿Edward quiso ser exhibicionista o en realidad se olvidó de la cámara? ¡Quién fuera Bella para ver eso!

¿Creen que la escuela lo haya inspirado?

La historia ya está terminada y pulida, así que tal vez podamos hacer esa cosa de rr y capítulos, si es que están de ánimos para jugar (。•́‿•̀。)

¡Nos leemos!