—Que sorpresa verte por aquí —comentó dando unos pasos hacia la joven.

La chica se dio la media vuelta para irse pero rápidamente sintió un brazo ajeno pasar sobre sus hombros jalándola hacia su cuerpo, jamás se había sentido tan asqueada consigo misma.

Ignorando los comentarios del adulto, buscó a su acompañante sin éxito, mordió su labio inferior de la rabia al imaginarlo dentro bien cómodo tomando esas bebidas raras y costosas mientras ella debía aguantarse al baboso de su superior.

La vida era una experta en darle malas jugadas

—¿Estabas aquí? —cuestionó, obligándola a entrar, su mirada de sorpresa se posó en su acompañante —,no sabía que tenía gustos caros Kitty —expresó con burla, la rubia quería hablar pero éste no lo permitió —Ya que estamos aquí divirtámonos un rato —sonrió, a este punto Hayami quería vomitar

—Señor, lo siento —habló al fin, aprovechando los escasos segundos de silencio mientras el adulto pedía una bebida —,entré aquí por pura curiosidad —mintió —,ya es tarde, nos vemos-

—Espera —Le interrumpió éste, señalando la silla frente a la barra —,tomemos un trago, conversemos un rato —insistió, de lejos se veía que no tenía buenas intenciones.

La joven apretó el puño que escondió en su bolsillo, ese cerdo no tenía intenciones de dejarla, miró a su alrededor, no entendía el por qué de su petición, estando varias chicas mucho más lindas y arregladas que ella.

Suspiró débilmente para que el otro no la escuchara

¿Dónde se habrá metido?Miró a su alrededor fugazmente pero no halló resultado. De seguro se cansó de esperar y está con otra chica en una zona privada…ese pervertidoImaginó ella.

—Señor, no quiero ser grosera, pero hoy tuve que hacer muchas cosas, estoy cansada

—Kitty, te encanta hacerte la difícil —expresó tomando la copa —,eso me gusta —volvió a sonreír, una mueca que le revolvió el estómago a la contraria —.Siéntate, hablemos —anunció con fingida cordialidad.

No tuvo opción más que aceptar, se sentó pensando en alguna excusa para irse de allí, pero antes de que el hombre imitara su acción escuchó el sonido de algo impactando contra el suelo.

A su lado, el mayor veía su traje manchado con alcohol y una copa destrozada a sus pies, el tropiezo de uno de los camareros era el causante de ese desastre.

El semblante del hombre cambió, su faceta de amabilidad cayó al olvido y ahora miraba con rabia al muchacho que no tardó en alzar su mano para señalarlo.

Pero antes de que salieran las mil maldiciones que había preparado en cuestión de segundos otro hombre lo tomó de su brazo libre, éste se asustó.

A Hayami también se le pusieron los pelos de punta al ver a ese hombre alto, cerca de los dos metros, de complexión regia y un rostro que intimidaba a cualquiera.

La joven tragó grueso mientras su jefe trataba de resistirse, pero era imposible, ese guardia parecía hecho de piedra, éste le dijo que debía acompañarlo, que era sospechoso de robar algo y otras cosas más que no logró escuchar

Prácticamente se lo llevó a rastras ante la atenta mirada de todos los presentes, no sabía lo que pasaba pero agradeció la paz de su soledad.

Pero ésta no duró mucho, sintió un toque en su hombro, al voltearse se encontró con el albino que se cruzó de brazos.

—¿Dónde estabas? Pasé un mal rato aquí —dijo mientras lo seguía por las escaleras de antes

—Haciendo...negocios —explicó, sacando un buen fajo de billetes que se lo extendió al guardia que había visto anteriormente, ella se quedó atónita, siguiendo al hombre con su vista hasta que se retiró.

—No te asustes, aquí tengo tu paga —habló para llamar su atención, sacando el sobre más gordo de lo normal, ella hizo una mueca

—Entonces...¿No estoy despedida?

—No, la verdad es que tienes razón —expresó tomando un trago —,piénsalo. ¿A quién no le gusta la exclusividad? —Éste sonrió, moviendo su copa

La joven quería replicar pero prefirió morderse la lengua —¿Es por eso que te das tantos lujos? Debes trabajar muy duro, con razón te veo tan cansado.

—Soy el mejor a la hora de hacer dinero —abordó con orgullo, pero la rubia no lo premió

—Si sigues pensando así te quedarás solo y enfermo —Se cruzó de brazos, el varón la miraba atónito por su respuesta —,primero céntrate en alimentarte bien y dormir correctamente.

—No estás en posición para exigir —Se defendió, la chica bufó y dio un un trago antes de seguir la conversación —,mi caso es diferente, si pudiera cambiar de trabajo lo haría.

—Ahora que lo mencionas ¿Ese hombre trabaja contigo?

La joven hizo una mueca al recordarlo, asintió —Es mi superior —Quería cambiar de tema, pero al notar la mirada de interés del contrario sabía que sería casi imposible.

—Se veía muy interesado en ti

La rubia lo miró de reojo, iba a tomar más pero antes de tocar la copa éste la tomo de la mano —Voy a ser franco contigo, si quieres terminar con esto rápido cuéntame qué es lo que pasa en tu trabajo, tuve que pagar extra para sacarte de ese lío.

La fémina soltó una risa amarga, el albino frunció el ceño —Me exiges honestidad cuando ni siquiera me has dicho tu nombre

—Es mejor para los dos, ahora, cuéntame o no te daré esto —movió el sobre donde estaba el dinero, ella mordió su labio inferior —Abusador… —susurró ésta, mas el chico logró escucharla, estaba lejos de molestarse, solo se cruzó de brazos y mostró una sonrisa victoriosa.

La rubia no tuvo otra opción que contarle, al principio le costaba pero a medida que avanzaba se sentía más aliviada por desahogarse, durante todo el relato el varón mantenía su rostro reflexivo, incluso llegó a cuestionarse si la estaba escuchando o no.

La chica hizo una pausa al terminar, pero éste no opinó nada y cambio el tema, le siguió la corriente en medio de su confusión, al final terminaron hablando de todo un poco y el ambiente se tornó más ameno, ella se reía por dentro al ver al pobre chico cabeceando, era notorio que el alcohol le hizo efecto pero éste se esforzaba por mostrarse sobrio.

—¿No crees que ya es hora de irnos?

—Todavía no, es solo que estoy un poco cansado —Se excusó apoyando ambos brazos en la mesa —,voy a cerrar los ojos un rato, tú sigue hablando.

—Entiendo… —fingió creerle, tomó un trago y observó a su acompañante, respiraba tranquilamente, abajo solo quedaban unas pocas personas, recordó el inicio de esa noche que parecía eterna.

—Ahora que lo pienso, ¿esa tal Akane fue tu novia? —Se arriesgó, esperaba que le diera pistas gracias al alcohol, observó como éste negó sutilmente —,ya veo, un amor no correspondido entonces —dijo más para sí, encajando las piezas en su mente

—¿Se casó con otro hombre? —Negó otra vez —¿Dónde está ella ahora?

El chico no se movió, ella pensó que se había dormido, así que tomó lo que quedaba de su copa, tampoco quería abrumarlo de preguntas.

A los pocos minutos uno de los meseros llegó hasta ellos, no sabía que hacer con el albino pero el chico le notificó que había llamado a uno de sus colegas para que lo buscara.

La joven se quedó pensativa, tal vez debería quedarse hasta que lo recogieran, se sentía mal de dejarlo solo y así conocer a uno de sus compañeros y de paso sacarle algo de información, lastimosamente, el mesero fue muy insistente con que era mejor retirarse.

No quería formar problemas así que no tuvo opción más que retirar el sobre con su paga que el varón había dejado debajo de su mano, salió de allí y pidió un taxi.

Observaba el paisaje desde la ventana, pensando en todo lo ocurrido en una noche, ahora tenía una pista en medio del misterio que rodeaba al de cabellera larga.