Sounds Like Love


.:10:.

—¡Vamos, Charlie! —Bella gimió.

—Está fuera de discusión—él alzó su índice y caminó hacia la sala, cargando su tazón de palomitas—. Y es "papá."

Bella rodó los ojos, siguiéndolo, arrastrando los pies. Se desplomó junto a él en el sofá y lo miró por el rabillo del ojo. Charlie se rió con el programa en la televisión y luego se echó un puño de palomitas a la boca.

—¿Qué tiene de malo?

—¿Has vivido debajo de una roca? Estamos en medio de una pandemia, Bella.

Volvió a rodar los ojos. No era ninguna tonta, sabía lo que estaba sucediendo ¡vaya! Jessica había perdido a su padre por eso, pero en verdad se estaba volviendo loca.

—Comenzaré a trepar paredes si no salgo en los próximos veinte minutos.

—Bien, sólo no te vayas a romper el cuello—Charlie masculló, ocultando una risa—. Mira, te gusta este programa—se inclinó a tomar el control remoto de la mesa de centro para subir el volumen—. Veamos esto en su lugar.

—¡No! Ya he alcanzado mi límite de consumo de entretenimiento. He estado haciendo eso por un año ya. Sólo pasear, Charlie, usaré mascarilla y me mantendré alejada de las personas. Lo prometo.

Él no dijo nada más. Bella refunfuñó y se cruzó de brazos. Su celular vibró con un mensaje en su bolsillo, pero decidió ignorarlo. Centró su atención en la pantalla. Bien, puede que le gustara Brooklyn Nine-Nine, pero no lo estaba encontrando gracioso en este momento.

Otra vibración en su bolsillo y decidió tomar su celular. Era un mensaje de Jessica, le había enviado una noticia. "La FDA aprueba el Remdesivir para tratar a los pacientes con COVID-19."

Jessica: Un poco tarde para eso.

Bella: Deja de ver las noticias, Jess.

Jessica: Sólo digo que tal vez papá hubiera tenido una oportunidad.

Bella: Mal día, ¿eh?

Jessica: Seh, hoy es uno de esos días. Anoche soñé con él. Estábamos cenando los dos solos, como siempre y él seguía repitiendo "¿cómo estás, Jessy?" y le contestaba que no muy bien y él dijo "qué mal, yo estoy estupendamente." Desperté llorando, ¿crees que haya sido una señal? ¿crees que sólo haya aparecido en mis sueños para decirme que está bien?

Bella: Si, 100% Él ya está bien, Jess. Y tú también lo estarás.

Jessica: Como sea, suficiente lamentación. ¿Qué estás haciendo?

Bella: Estaba tratando de convencer a Charlie para que me deje ir al supermercado a hacer las compras o simplemente a caminar por el vecindario. No funcionó.

Jessica: Mamá y yo iremos al supermercado también. Sigue insistiendo y tal vez podamos vernos en el pasillo de los enlatados, podemos fingir que nos encontramos casualmente.

Bella: ¿Quieres esconderte en el hueco antes de la entrada a la bodega?

Jessica: ¡Si! Al lado del papel higiénico. Hazme saber qué pasa.

—Necesito aire fresco, papá.

—Puedes salir al jardín.

—Dijiste que no podía estar en el jardín porque ya hace frío y porque encontraste al vecino estornudando en la verja.

Charlie suspiró y la miró. Bella le alzó las cejas, suplicante.

—¡Vamos, papá! No me tardaré. Usaré gel. Llevare una tina llena de agua y jabón si es necesario.

Su padre rió entre dientes, con una esquina de su boca alzada. La señaló con su índice.

—Nada de hablar con extraños. No tocarás nada que no sea necesario, Bells.

Ella sonrió.

—¡No lo haré! —Bella se levantó del sofá y corrió hacia las escaleras.

—¡Usa doble mascarilla!

—¡Claro!

Bella: Dijo que sí. Estoy saliendo.

Jessica: ¡Genial! Nosotros vamos en camino.

~SLL~

Las calles en realidad no habían cambiado mucho. El letrero de "por favor, no arranque las flores" de la vecina de la esquina seguía en su lugar, aunque un poco decolorado por el sol. La siguiente calle continuaba siendo de doble sentido y el estacionamiento de la tienda de dólar continuaba lleno, a pesar de que la tienda estuviera prácticamente vacía.

Bella miró alrededor, como si estuviera viendo el mundo por primera vez. Era un sábado agitado. Una pareja de adolescentes esperaba cruzar la calle, picando incesantemente el pulsador peatonal. A Bella le dieron ganas de bajar la ventanilla y gritarles que no funcionaba, que tendrían que esperar minutos ahí y que sólo tendrían cinco segundos para cruzar.

—¿Cómo es que ellos pueden estar juntos? —murmuró, viéndolos por el espejo retrovisor. Él le besó la mejilla a ella, antes de envolver el brazo sobre sus hombros.

No le parecía justo. Ella no había tenido contacto con nadie y el resto de las personas sí. ¿Por qué todos no podían hacer su parte? ¿Por qué seguían caminando por las calles si ella estaba encerrada día y noche? ¡Esta era su primera salida en siete meses!

La madre de Jessica hacía sus compras en el mismo supermercado que Charlie. Bella encontró un lugar libre en el estacionamiento y se sentó ahí por un rato. Inhalando y mirando a las personas ir y venir. Algunos usaban mascarillas en el auto, otros las colocaban antes de entrar a la tienda y luego notó a algunas familias separándose para entrar de uno en uno.

Alcanzó su cubrebocas y su bolso y caminó hasta allá, sintiéndose vulnerable y desnuda. La gente no se está convirtiendo en zombis, pensó.

Se detuvo en la entrada, frente a los mostradores repletos de baratijas de Halloween y dulces. Seguro que a Charlie no le importaría que ella comprara un par de bolsas de dulces. Las tiendas continuaban vendiendo lo de temporada, a pesar de que ya habían anunciado en las noticias que el dulce o truco de ese año estaba cancelado.

"Por razones sanitarias, por favor no se pruebe los disfraces ni las máscaras," decía un letrero pegado al frente de un disfraz de hada.

El flujo de personas dentro de la tienda ya no estaba siendo controlado. En la primavera, largas filas se formaban a las afueras, esperando un turno para entrar. O al menos eso fue lo que Charlie le dijo. Ahora las familias burlaban a los guardias de seguridad y fingían no conocerse en los pasillos.

Estaba alcanzando el papel higiénico cuando Jessica le envió un mensaje.

Jessica: ¿Ya estás aquí?

Bella: En el papel higiénico.

Jessica: Voy hacia allá.

Bella esperó pacientemente, apoyando sus codos en el carrito y deslizando su dedo por la pantalla de su celular. Edward y ella ya se seguían en Instagram y él había posteado una foto de Lola en el medio del bosque. "Country roads take me home to the place I belong," había escrito.

Bella le preguntaría si le gustaba el country en otro momento. Le dejó un me gusta y luego alguien picó sus costados.

—¡Arriba las manos!

—¡Jessica!

Ella usaba un cárdigan y sus inseparables botas azules de agujetas. Lucía igual que siempre y el corazón de Bella se encogió. Parecía que no había pasado tanto tiempo sin haberla visto. De pronto, sólo eran dos amigas saludándose en los pasillos de la escuela.

—Oh, dios, ¿puedo abrazarte? —Jessica balbuceó, sus manos unidas sobre su pecho.

—Por favor.

Bella envolvió sus brazos a su alrededor, sintiendo su calor y ella seguía oliendo a canela. Era la Jessica de siempre, pero tan diferente. La abrazó fuerte, frotando su espalda y Jessica lanzó un gemido lastimero en su oído.

—Oh, Bella. Te extraño tanto.

—Yo también, Jess.

Se alejaron, acariciando sus brazos hasta que sus manos se entrelazaron.

—Mírate, estás tan… linda—Jessica murmuró—. ¿Te crecieron los pechos?

—Eso espero—Bella se rió, mirándose—. Espero que los tuyos se hayan hecho más pequeños.

—Y espero que finalmente tengas culo—Jessica se lo pellizcó. Bella pegó un brinco—. Uy, sigo sintiendo tu coxis.

—¡Aléjate, perra!

Compartieron una risa y volvieron a mirarse, con ojos brillantes y sonrisas ocultas detrás de mascarillas.

—Oye, ¿cómo entraste aquí? Creí que sólo podía entrar una persona por familia.

—Nah, dejan entrar a dos—ella respondió—. Mamá está en las verduras. Y adivina qué.

—¿Qué?

—Me permitió ver a Mike.

Bella alzó las cejas.

—Eso es genial.

—¡Lo es! Lo extraño demasiado—Jessica se apoyó en la pared, en el hueco, y se inclinó a Bella para susurrarle—. Y finalmente tendré sexo.

Bella se rió, arrugando la nariz, aunque Jessica no pudiera verla.

—¿Qué? ¿Dónde lo harán? ¿Sus padres lo saben?

—¡Esa es la segunda parte de la buena noticia! Su tío lo dejó quedarse en Belleview, Mike le dijo que se estaba volviendo loco en casa, con todo el mundo ahí y sus padres lo dejaron ir, con la condición de que estuviera solo—Jessica rodó los ojos—. ¡Pero iré yo! Pasará por mí. Mamá se sintió mal, no lo he visto en todos estos meses y luego con lo de papá…—Jessica suspiró—. Creyó que me vendría bien. Sólo me dijo que no lo besara.

—¿Entonces tendrás sexo sin besos? —Bella se burló—. ¿Se calentarán con la mirada y las partes bajas de sus cuerpos serán las únicas tocándose?

—¡Cállate! —Jessica le dio un empujón, carcajeándose—. No somos perros.

—¿Entonces lo besarás?

—Podría comérmelo de un bocado—Jessica se saboreó.

—Asqueroso.

—Y necesito tu ayuda.

—¿Para comérnoslo de un bocado?

Jessica le dio una mala mirada. Bella se escudó con sus manos.

—Necesito que me ayudes a comprar los condones—Jessica ordenó.

—¡Qué asco, no!

Le rodó los ojos.

—¡Vamos, Bella! No puedo comprarlos con mi mamá ahí.

—Ella sabe que tienes sexo, ¿verdad?

—Por supuesto que lo sabe, no es idiota, pero ¿qué hay del pudor?

Fue el turno de Bella de rodar los ojos.

—Le dije a Mike que yo me encargaría de eso, vamos a la farmacia.

Bella tomó el carrito y la siguió de mala gana.

—¿Sólo querías verme para convertirme en tu compradora del elemento de perdición?

—¿Qué eres? ¿Monja? Incluso una monja tiene más ganas que tú.

—Son lo único que tienen—dijo Bella bajo su aliento—. ¿Cómo los esconderás de tu mamá?

Jessica palmeó su bolso.

—Justo aquí. Y tú te quedarás con la caja.

—Charlie la verá.

—Hay un bote de basura afuera—Jessica la miró sobre el hombro, desdeñosa—. Velo como una clase, aprenderás a comprar los indicados. Ya no falta mucho.

—¿Para qué?

—Para que lo hagas—Jessica se giró para enfrentarla—. Con Edward—comenzó a caminar de espaldas.

Bella sacudió la cabeza.

—Oh, estoy tan lejos de hacerlo. Vas a tirar algo.

Jessica se giró otra vez, pero caminó hasta Bella, colocándose a su lado.

—Deberías comprar unos y guardarlos. Uno nunca sabe.

—Cierra la boca. Sólo podré usarlos en mi dildo. Y ni siquiera hay un punto en eso.

—Oh, dios, ¿tienes un dildo? —Jessica la miró con grandes ojos, Bella apostaba que su boca estaba abierta debajo de su cubrebocas.

—¡No!

—Oh. Bueno, deberías comprar uno.

—No quiero perder mi virginidad con un dildo.

—La virginidad es un concepto estúpido de la sociedad, Bella. Es una buena manera para saber lo que te espera. Así podrás disfrutarlo la primera vez.

—¿Tú no lo disfrutaste la primera vez?

Habían llegado a la farmacia y Jessica pasó sus dedos por las cajas de condones descuidadamente.

—En realidad no. Fue muy breve. Lo disfruté la tercera vez, de hecho.

—¿Tercera vez ese día o un día diferente?

—Un día diferente. La segunda fue justo después de la primera.

—Ah.

—Piénsalo. Lo digo enserio—Jessica palmeó su hombro—. Puedes comprarlo en internet. Tu papá nunca está, ni siquiera sabrá que llegó un paquete.

—Como sea, compra esto y ya.

—Estos son los que usamos nosotros—Jessica le mostró una caja negra con plateado—. Revisa el tamaño, apuesto que a la mayoría de los chicos les quedan los regulares.

—¿Has probado los que tienen textura?

—Una vez, pero no fue bueno. Tallan demasiado, no lo sé—Jessica se estremeció—. Y olvídate de los sabores, no tiene sentido que un condón tenga sabor—Jessica pasó sus dedos por ellos—. ¿Uva? ¿Fresa? ¿Qué es eso? Mejor prepara una ensalada.

Bella se rió detrás de ella, metiendo las manos a sus bolsillos y mirando alrededor, incómoda. Se sentía como si estuviera robando algo.

—Pero tal vez Edward no sea virgen y sepa cuál usar.

—Deja eso. Harás que me lo crea—añadió Bella con una sonrisa. Jess se rió, caminando hacia el mostrador.

—Piensa en él cuando uses tu dildo—susurró Jess antes de sonreírle a la cajera.

La chica las miró a ambas, analizándolas. Bella sintió su cara arder y sujetó fuertemente el carrito.

—Aquí tienes—le tendió una bolsa a Jessica.

—Gracias.

—¿Notaste cómo nos juzgó? —Bella le cuchicheó una vez que se alejaron. Jessica ya estaba abriendo la caja y se escondió detrás del estante de los champús.

—Es sólo la envidia—ella respondió, vaciando el contenido en su bolso—. Ten, deshazte de ella.

—Al menos da las gracias—Bella comenzó a abrir la caja, aplanándola.

—Gracias. Me has salvado. A mí y a mi bebé no concebido.

—¿Cuándo irás con Mike?

—Mañana. Ah, y le dije a mamá que estaré contigo toda la mañana y parte de la tarde, así que tendrás que cubrirme en caso de que algo pase.

—Vaya, ¿por qué no te tomas más libertades?

—No seas ridícula.

—¿Y cómo funcionará eso? Dijiste que Mike pasará por ti.

—Nunca dije que a mi casa—rodó los ojos—. Me recogerá en la esquina, pero mamá cree que tomaré el autobús.

—Ay, Jess.

—Bella—la tomó por los antebrazos y la miró fijamente—. En verdad, en verdad, necesito esa polla.

Bella ocultó una sonrisa.

—Por un momento creí que dirías algo serio.

—¡Es algo serio! Pero si, no iba a decir eso—soltó una risita—. Iba a decir que lo extraño, ¿sabes lo que es estar enamorada de alguien y no poder verlo por seis meses? ¡Es horrible! Quiero estar con él el mayor tiempo posible. Y descuida, cuando tú necesites que te cubra, ahí estaré. Te ayudaré a fabricar la mentira porque no sabes mentir.

—Está bien, Jess, lo entiendo. Y no necesitaré que me cubras.

—¡Bella! —la sacudió—. En verdad necesitas ese dildo y cuando lo pruebes ¡estarás dispuesta a decirle "eres guapo" y necesitarás que yo te cubra!

Bella alejó sus manos de un golpe y enterró la caja en su bolso.

—Estás loca.

Jessica suspiró, sus ojos se suavizaron.

—Dios, te extrañé.

—Si, Jess, yo también.

~SLL~

Esa noche Edward no le pidió hacer una videollamada. Habían comenzado a hablar todo el tiempo posible, se veían para hacer las tareas de la profesora Hale o cualquier otra, para ver alguna película o para hablar sobre nada interesante. Estas últimas eran las videollamadas que más le gustaban a Bella, porque él tocaba alguno de sus instrumentos y como ella no tenía nada interesante qué mostrarle, solían hablar después del número musical de Edward.

Él avanzaba hasta su cama si era muy tarde por la noche y lucía somnoliento a media luz. Bella descubrió que Edward dormilón era de ensueño. Su cama la llamaba, quería tirarse ahí y envolverse junto a él, besarle el rostro, suspirar y desearle dulces sueños mientras sus brazos la apretaban contra él.

Ante la ausencia de Edward, Bella tomó una ducha luego del supermercado y se metió a la cama, deslizando su puntero por la página principal de Netflix en busca de algo para ver.

Un toque en la puerta llamó su atención y miró hacia allá al tiempo que su padre asomaba la cabeza por el hueco, ya estaba usando su uniforme.

—Me voy ahora, ¿estás bien?

—Si, genial.

—Bien. Hay dinero en la mesa para que pidas una pizza o algo.

—De acuerdo.

—Y las ventanas están cerradas. No le abras la puerta a nadie.

—¿Ni al de la pizza?

Charlie le entrecerró los ojos.

—Sólo ciérrala bien.

Bella le sonrió.

—Está bien, papá. Diviértete.

—No, no es divertido—masculló él—. Te veré en la mañana.

Los pensamientos intrusivos de Bella la hicieron mirar alrededor, como si pudiera ser atrapada y caminó de puntitas hasta la puerta, abriéndola lentamente.

Luego de cerciorarse de que, en efecto, su padre ya no estaba en casa, regresó a su habitación y le echó seguro a la puerta. Se cubrió con el edredón y abrió una nueva ventana en el buscador. Sus dedos temblando sobre el teclado, ansiosos.

No era la primera vez que Bella se tocaba -aunque no había conseguido mucho antes-, pero si era la primera vez que vería algo de porno.

Aunque no estaba muy segura de cómo buscarla. Seguramente era necesario tener una cuenta y pagar para poder ver. Intentó con los sitios más famosos. No tardó mucho en encontrar algo y en descubrir que no era necesaria una cuenta ni dinero.

También descubrió que estar sola en casa era mejor.

Lo siguiente que hizo fue abrir otra pestaña. Se sentía temeraria y rebelde y decidió que tenía un par de compras por hacer.


Lamento la demora. Ayer fue un día muy loco, pero aquí está el nuevo capítulo.

Muchas gracias por sus comentarios, ya casi llegamos a los 200 UwU

Espero que les haya gustado esto. Nos leemos :)