Un murmullo lo hizo levantar la cabeza, su cuello le dolía por la posición en la que estaba en el sofá, se acarició la zona mientras hacía memoria de lo que había pasado

Los otros ejecutivos de Bonten lo observaron por un rato antes de volver a sus asuntos, el recién llegado no entendía el cómo había llegado allí, lo primero que pensó fue en la rubia, pero una voz interrumpió sus pensamientos

—Pasaste una linda noche —ironizó el de cabello morado, el otro lo miró confundido.

—¿Por qué estoy aquí? ¿Dónde-

—¿A quién se le ocurre dormir en una cita? Que patán, si necesitabas consejos pudiste haberme dicho —expresó el otro sin dejar su lado bromista, el albino apretó su mandíbula.

—Eso no es asunto tuyo —contestó, sacando su teléfono, no entendía nada de lo que estaba pasando.

—¿Llamarás a tu chica? —El contrario dejó lo que estaba haciendo para mirarlo de reojo —,ya me parecía extraño que no tuvieras algún amorío, lo tenías bien oculto

—¿Hablaste con ella? —preguntó con rudeza, el de cabello corto esbozó una amplia sonrisa.

—Lamentablemente no, es una chica muy amable —Sacó de su bolsillo una servilleta donde se veía algo escrito —,llamar el interés de alguien tan amargado como tú no es fácil, imagino que debe ser muy...interesante.

—Esto no tiene nada que ver contigo —abordó, arrebatando lo que tenía entre manos, la lujuria se reflejaba en los ojos de Ran, él sabía de sobra como era cuando se trataba de mujeres, lo cual lo irritó más.

Salió de allí para evitar problemas, sentía la garganta seca y le dolía la cabeza, fue a su habitación y se tomó una pastilla, sentándose a un lado del a cama para relajarse un poco.

La actitud del mayor de los Haitani lo había enfurecido, no quería que la joven conociese a los demás miembros de Bonten, le lanzó un golpe al colchón para desahogar su rabia y volvió a sacar su teléfono.

Leía la nota mientras escuchaba el pitido del otro lado del móvil, no pudo contactarla, observó el reloj, eran las diez de la mañana del sábado, ahora que lo pensaba, no sabía su rutina a parte del horario de trabajo.

Se acostó en la cama, pensando en lo ocurrido la noche anterior, sabía que ser pobre era duro, pero ella lo tenía más difícil.

El varón se puso de lado, él la veía como Akane pero su personalidad era muy diferente, aun así no le molestaba, al menos pudo tener una grata conversación anoche.

Suspiró, volvió a prender su teléfono y lo tiró lejos.

—Si no agarró el dinero me llamará —Se dijo para sí, temiendo del paradero del sobre, entre otras cosas que tenía curiosidad.

Podía ir y preguntarle a Ran pero era peligroso despertar su curiosidad, quería dejar sus asuntos en privado lo máximo posible.

Aquello fue un desliz de su parte y se encargaría de no repetirlo.


Pov Hayami

Llevaba rato observando las llamadas perdidas, ese día había salido a hacer las compras y dejé el móvil en el cuarto.

Agradecí haberlo hecho allí y no en la cocina u otro sitio, de lo contrario mi madre habría contestado y eso acabaría mal.

Muchas dudas llegaron a mi cabeza, me había ido antes que él así que no sabía cuánto tiempo había durado allí solo hasta que lo recogieron, desconocía si estaba molesto y quería desquitarse o lo más probable era que le preocupase su dinero.

A este punto no sabía qué pensar de él, la noche anterior me había obligado a darle explicaciones y hasta me desahogué pero no se atrevió a dar un comentario, debe pensar que soy una dramática pero él no tiene el mismo trabajo asqueroso que yo.

Debe ser un hombre ocupado y lo más seguro era que aprovechara su escaso tiempo libre para relajarse, sin pensarlo más solo le escribí un breve mensaje.

No había dejado el teléfono cuando me respondió, le había dicho que me llevé el sobre con la paga y dijo que estaba bien. En este punto ya me había acostumbrado a su frialdad así que di la conversación por terminada.

Mi móvil comenzó a vibrar, me estaba llamando, con sorpresa me puse al lado de la ventana antes de responder.

—Diga

—¿Llegaste bien a tu casa? No debí tomar tanto ayer

¿Estaba oyendo bien?

—Tomé un taxi, la verdad era que quería quedarme contigo hasta que llegara alguien a recogerte pero el mesero...

—No, fue bueno que te retiraras enseguida —interrumpió, me quedé pensativa, esto me olía mal, me extrañaba que sonara muy natural teniendo en cuenta su estado la noche anterior —.Además, no debiste molestarte en dejar una nota

Me crucé de brazos y apoyé el teléfono en mi hombro —Oye, sé que me dijiste que tus compañeros eran unos idiotas pero...en estas situaciones hasta el más descerebrado es útil

Escuché su risa al otro lado, debió imaginarse a alguien con dicha descripción.

—Hablo en serio, no quiero que los otros se enteren

—Hum… —Tenía muchas preguntas en la cabeza, al parecer no se acordaba del interrogatorio de ayer, pero eso no encajaba para nada, ni siquiera yo aborrezco tanto a los de mi empresa

Aún así respeté su decisión, de seguro quería evitar mal entendidos con los otros, estando en su posición haría lo mismo, pero con tanto misterio ya se despertaban mis sospechas…

—Si así lo quieres, ¿Sabes? Suelo ser muy curiosa —Sonreí de lado, el otro soltó un suspiro.

—¿A dónde quieres llegar? —Sonaba hastiado, me contuve para no reír.

—Mi silencio lleva precio —aclaré, levantándome de la silla, no hubo palabra por unos segundos, lo estaba pensando.

—No pierdes oportunidades —respondió, sonaba como si se divirtiera —,te daré un aumento entonces, pero ahora las salidas serán más largas.

—No me quejo —dije, orgullosa de mi logro, ya me imaginaba los billetes en mi mano.

—Una cosa más, el hombre de ayer...si te llega a molestar avísame

—¿Cómo? —No daba crédito a lo que escuchaba, pensé que se había olvidado del tema —,dudo mucho que se entere que lo que le pasó está relacionado conmigo...él no es tan inteligente —murmuré lo último para mi misma.

—Es probable, pero lo que estás pasando no es sencillo, solo...tsk, olvídalo entonces —Y ahí estaba, volviendo a la fase insensible del principio —,tengo que irme, te llamo otro día.

Colgó sin esperar respuesta, yo me quedé parada en mi habitación mirando la nada por unos segundos, aquello fue muy raro, no imaginé que llegaría a preocuparse por mi.

Escuché unos sonidos en la cocina, pronto sería la hora del almuerzo y debía irme a ayudar a mi madre.

Saqué un poco del dinero que llevaba guardado, y lo metí en la cartera, era hora de darme un lujo y comprar ropa nueva.


—Humm… —No entendía nada, el cuadro con manchas verdes y azules no conmovía en lo más mínimo a la rubia, no sabía si era insensible o estúpida pero no entendía el arte.

Pocas personas paseaban por la galería, algunos iban en grupos y cada cierto tiempo sacaban un cuaderno de notas para escribir quién sabe qué.

La joven jugaba con su cabello, pensando en todo y a la vez en nada esperando que el varón se moviera o le dijera algo.

Había aprovechado su día libre para comprarse ropa nueva (aprovechando la buena paga) ahora vestía más casual como la supuesta Akane, aún así, él no le había dicho nada y solo se limitaba a apreciar las piezas de la exhibición

—No entiendo, ¿solo viniste a ver o quieres comprar la pintura más costosa? —bromeó, éste soltó una leve risa para después desplazarse.

—Podría comprar el museo si quisiera —expresó, ella alzó una ceja, sabía que no era broma.

Siguieron así un largo rato, Hayami estaba aburrida, pero no se atrevía a pronunciar palabra, siguieron caminando hasta que se toparon con un cuadro enorme, en ella habían diferentes personas conversando.

Entre esas se mostraba una chica joven de cabellos color oro, la fémina notó que la mirada del hombre se enfrascó en aquella jovencita que apenas se le veía la cara en una esquina.

—¿Conseguiste mi reemplazo? —dijo bromista, ocultando la curiosidad, el chico la miró y le dedicó una media sonrisa, la melancolía se reflejaba en sus orbes oscuros como la noche.

—El día que me vuelva loco puede que lo haga —respondió, la contraria se acercó y observó la pintura por un rato, que tanto adoraba a la tal "Akane" como para quedarse embobado con cualquier chica que tuviera un mínimo de similitud con ella.

Claro, gracias a eso es que tenía este extraño trabajo con buena paga, pero ya quería profundizar en el asunto, a diferencia de esa noche casi no habían hablado y éste no volvió a mencionar nada relacionado con la charla de ese día

A los pocos minutos salieron del lugar, era poca la nieve que había por las calles, el viento era ligeramente cálido anunciando el cambio de estación.

—¿Quieres ir al bar de la otra vez? Prometo no quedarme dormido —abordó éste, mostrándose ligeramente apenado.

—No le tomes importancia —expresó ésta, recordando la primera vez cuando probó alcohol y terminó inconsciente —,vamos por algo dulce —aceleró el paso, recordó que no debía de dar órdenes; ella estaba trabajando y era el joven el que tenía que tomar la delantera

Giró su rostro hacia él, no veía que estuviera en contra de la idea, solo apretó sus labios y se amonestó a sí misma por no pensar las cosas.

Pov Koko

Me costaba seguir el ritmo acelerado, imaginaba que era por las ganas de comer algo dulce, me pareció tierno así que no le dije nada.

El cielo era oscuro, las luces de la ciudad eran cegadoras, cualquier turista se sentiría perdido en medio de tantos letreros, a pesar de ello no podía apartar la vista de su cabellera rubia.

Danzaba lentamente al compás del viento, todavía me sorprendía el enorme parecido que tenía con Akane, quería tenerla a mi lado por siempre pero sabía que era peligroso para ambos.

Desde aquel día trataba de no hablar con Ran, éste insistía con el tema a pesar de que cambiaba la conversación y le decía expresamente que no se metiera en mis asuntos, pero hacía caso omiso.

No me importaba que fueran unos estúpidos, pero no quería tenerlos alrededor de Hayami como si fueran lobos persiguiendo a su presa.

Comencé a alterarme con la idea, pensé en otra cosa para tranquilizarme, la observé, mostraba una ligera sonrisa mientras tarareaba una canción.

Eso me hizo pensar, al principio fui muy estricto con ella con respecto a su comportamiento, pero en esta salida se mostraba muy diferente a Akane, de seguro por eso se le veía más contenta, se veía tan natural que preferí dejarlo así.

Algo en ella me atraía, no sabía cómo explicarlo, siendo el polo opuesto de mi primer amor, tal vez era lástima, pensar por lo que estaba pasando no era fácil, aún así se mostraba alegre

¿Así sería su personalidad?

Tenía muchas dudas, a pesar de que llevábamos meses "saliendo" era como si conociera una persona nueva.

Tal vez, debería dejarla ser...como hice la vez anterior.

El sonido de la pequeña campanita me devolvió a la realidad, llegamos a una pastelería, me senté en una mesa cercana y dejé que ella escogiera, a los pocos minutos se sentó frente a mí.

Una chica dejó una taza de café a cada uno, diciendo que pronto nos servirían, yo asentí y miré a mi acompañante de reojo, su semblante era radiante, sus ojos brillaban como las de un niño.

—Cuéntame, ¿tienes familia?

—¿Cómo? —Apenas toqué la taza de café y ya me bombardeó con su pregunta .

—Es que ya prácticamente te he dicho todo de mi —Se cruzó de brazos —,yo también quiero saber algo.

Solté una risa amarga, la pobre no sabía con quién estaba hablando, me mantuve sereno, armando una mentira que lograra convencerla.

—¿Tienes que comenzar por ahí? Todavía no lo sé todo sobre ti

Ella lo pensó, le dio un sorbo a su café antes de hablar

—Pero tienes ventaja, ahora es mi turno de hacer las preguntas —Se defendió, alcé mis hombros, tenía razón.

Narrador

—Ya sé que tienes buen trabajo, aunque no sé de qué —Hizo énfasis en lo último —,te caen mal tus compañeros, en eso estamos iguales —Ella sonrió —...pero no me has dicho nada si tienes familia o amigos

—¿Crees que si tuviera familia podríamos salir tan seguido? —Arqueó una ceja, la chica hizo una mueca, tenía razón.

—Puede ser

—¿Ah? —Éste abrió su boca ligeramente, no podía creer que lo apuntaran de infiel

—Piénsalo, hay muchos hombres teniendo sus aventuras, tu pobre esposa debe estar encerrada en la casa atendiendo a tus hijos mientras...estamos aquí.

—¿Si te digo que no, me creerías?

—Tal vez —expresó, posando su mirada en las manos ajenas, Koko suspiró, alzándolas —¿Ves? No hay anillo.

—No te he revisado los bolsillos —expresó, una sonrisa traviesa adornada su rostro.

Los pocos clientes del lugar alzaron su mirada hacia el extraño dúo que se había levantado, la joven revisaba cada bolsillo del abrigo y del pantalón del otro.

—Me hiciste pasar vergüenza ¿Ya estás contenta? —manifestó una vez que tomaron asiento, estaba calmado, lejos de enojarse le pareció gracioso.

—Ganaste esta vez —aclaró ella, dando un bocado al trozo de pastel que les habían servido no hace mucho —.Entonces...¿soltero y sin compromiso?

Él albino asintió —¿Qué hay de ti? De seguro la que está montando los cuernos eres tú.

La rubia trataba de contener la risa —¿Quieres revisar mis bolsillos?

Éste soltó una leve carcajeada, la observó un rato de arriba a abajo, la joven se incomodó pero no dijo nada, luego de eso éste negó —Voy a tomar el riesgo de confiar en ti —Ambos rieron.

—Ya, pero en serio. ¿De dónde sacas tanto dinero?

—Soy administrador —dijo en seco.

—¿Llevas mucho tiempo trabajando en una empresa? —Él asintió.

—Ahora que lo pienso, si la estás pasando mal en ese trabajo por qué sigues ahí? —contraatacó

De inmediato la chica se mostró incómoda, él se arrepintió de haberlo dicho pero quería respuestas.

—Lo hago por mi familia —Hizo una pausa —,vivo con mi madre y mi hermano pequeño, y quiero que él entre a una buena universidad y no pase por lo mismo que yo

El varón se quedó en silencio, esa muestra de generosidad le recordó a alguien.

—Eres la protectora de tu familia… —expresó, como si meditara sus palabras

—Así es, haría todo por mi familia —añadió ésta, dándole un bocado a su pastel.

El contrario entrelazó sus manos, poco a poco iba armando el rompecabezas, decidió hablar de otros temas para evitar la tensión.

El sonido de unas gotas impactando contra el vidrio los distrajo, Koko arrugó el ceño, la lluvia había pisoteado sus planes, en cuestión de segundos un velo de agua se expandía por toda la calle, siendo tan densa que era imposible ver hacia el otro lado.

El dúo en particular permaneció sentado tomando lo que les quedaba del café, mientras los pocos clientes se iban retirando cada cierto tiempo.

Cuando la lluvia menguó no desperdiciaron un segundo para salir del local, el varón se adelantó e hizo una seña al primer taxi que pasó, abrió la puerta y empujó suavemente a la rubia.

—¿No vienes? —Le preguntó moviéndose para darle espacio, pero él negó —,ten —Le susurró, pasándole su paga y para el viaje, ésta no tardó en guardarlo en su bolso.

—Se me olvidaba —expresó antes de que ella pudiera responder, de su abrigo sacó una bolsa de papel de tamaño medio, se notaba que había algo dentro —,para ti.

Hayami no tuvo más opción que tomarla, con duda observó el interior

—¿Una botella? —Alzó su mirada hacia el contrario —,te acabo de revisar los bolsillos, ¿Cómo no me percaté que llevabas esto encima?

Éste sonrió —Tengo mis trucos —Se despidió rápidamente y cerró la puerta, el auto avanzaba mientras la joven procesaba lo que había pasado, sonrió de medio lado, si aquello era un obsequio aquel hombre era pésimo para dar regalos.

Se acomodó y luego de indicarle al chófer donde irían sacó la botella, observando cada detalle, algo se le hacía conocido pero no fue hasta que vio el nombre con las peculiares decoraciones cuando su cerebro hizo click.

¡Era la bebida que le había gustado en el bar!

No pudo ocultar su sorpresa, el precio de ese licor debía ser suficiente para pagar la renta durante medio año o más y aún así éste se la había comprado.

Se quedó observándola un rato a raíz de su vacilación, al ver que estaba cerca de su casa decidió guardarla

No pienso desperdiciar este detalle Se dijo, contenta por aquel gesto.


Espero que les guste el capítulo, no quería hacerlo tan largo pero preferí dejarlo así xd