Sounds Like Love


.:11:.

Cuando Bella despertó, la calificación de su primer examen de Ciencias Nutricionales ya estaba publicada, acompañada de un comentario de la profesora Hale. "Excelente trabajo, Bella. ¡Feliz Halloween! Cuídate y revisa tus golosinas ;)"

¿Qué pensaría Emmett de su guiño? ¿Le diría que tal vez la profesora Hale también estaba interesada en ella? Tal vez Emmett diría que eso era sexy. Bella rodó los ojos ante el pensamiento y regresó a la cama luego de ir al baño. Su padre dormía ruidosamente al final del pasillo, preparándose para su turno de noche.

Le envió un mensaje a Jessica.

Bella: ¿Qué harás esta noche?

Mike seguía viviendo en la casa vacía de su tío y Jessica había estado viéndolo cada vez más. Bella sospechaba que pasarían la noche juntos.

Jessica: Estaré con Mike.

Y no se equivocó.

Jessica: A mamá no le importa. Está demasiado ocupada con su tristeza.

Bella: Eso no es gracioso.

Jessica: No intentaba ser graciosa. En verdad la está pasando mal. El otro día ni siquiera llegué a dormir y no lo mencionó, o tal vez no se enteró. De cualquier forma, no sabe lo que ocurre en casa. Diego no ha estado aquí en tres malditos días. Podría estar en una zanja y no lo sabríamos.

Bella: ¿Y no se te ha ocurrido hablar con ella y apoyarla?

Jessica: Lo he intentado, pero no cede. Dice que no está lista para hablar de ello.

Bella: ¿En verdad crees que Diego esté en una zanja?

Jessica: En la zanja del amor, diría yo. Descubrí que su novia se consiguió un apartamento.

Bella: Genial. Quiero un apartamento.

Jessica: Yo también. ¿Tienes planes?

Bella: Cerrar las cortinas y ver películas de terror mientras intento comer una pizza completa.

Jessica: Suena interesante.

Bella: No tan interesante como tener sexo.

Jessica: ¿Quién eres y qué hiciste con Bella?

Bella: Ja, tal vez te haya tomado la palabra.

Jessica: ¿Qué palabra? Oh por dios, ¿le dijiste a Edward que es guapo? ¿Le enviaste una foto de tus pechos?

Bella: ¡No! Compré algo.

Jessica: ¡NO TE PASES! ¡Quiero verlo!

Bella: ¡No! Que asco.

Bella se la imaginó rodando los ojos.

Jessica: ¿Qué es?

Bella: Un dildo. Tengo miedo de que papá lo encuentre.

Jessica: ¡Ooohhh! ¿Por qué? ¿Acaso lo guardas en el cajón de las cucharas?

Bella: No, pero aun así.

Jessica: Bueno, ¿y qué tal? ¿Hace cuánto tiempo lo tienes? Ha pasado una semana, dios.

Bella: Llegó hace tres días. Y sólo diré que a veces estoy tentada de decirle que es guapo.

Jessica: Deberías decirle. Nada malo pasará, si todo se pone incómodo ríete y di que bromeabas.

Bella: Hace tiempo él dijo que me veía bonita. Estaba usando maquillaje.

Jessica: AH. ¿Lo ves? ¡Funciona! Él ya abrió la puerta y ¡tú, estúpida, no la has cruzado!

Bella: Tal vez lo haga.

Jessica: ¿Enserio?

Bella: Enserio.

~SLL~

—¿Hay hoy dulce o truco en Forks?

—No lo sé—él murmuró, revolviéndose el cabello y reclinándose en su silla—. Nadie nunca viene a mi casa.

—Oh, eso es triste.

—Desventajas de vivir en medio de la nada—resopló una risa y apoyó sus manos en el reposabrazos—. Supongo que en Seattle sí.

—Seh—murmuró Bella—. Aunque no en mi vecindario, está lleno de adultos. Papá está siendo un completo aguafiestas justo ahora patrullando alrededor de la ciudad—echó otra papita a su boca y suspiró. Tratar de comer una pizza entera no fue buena idea. Bella sólo había podido comer tres rebanadas antes de sentirse a punto de explotar.

—Mi abuela está viviendo conmigo ahora.

—Oh, ¿por qué? ¿está enferma? ¿necesitas supervisión adulta?

—No, nada de eso—Edward le entrecerró los ojos—. Su calefacción se descompuso y papá le ordenó venir conmigo mientras la reparan. Fue malo, me hizo limpiar y lavar mi ropa.

Bella se rió, observando el ceño fruncido y el puchero de Edward.

—¿Desde cuándo está ahí?

—Desde el jueves por la noche. Estuvo viviendo sin calefacción alrededor de una semana hasta que se le salió decírselo a mamá por teléfono. Pero…—alzó un dedo—la buena noticia es que he estado comiendo comida recién hecha.

—Eso es bueno. ¿De qué sobrevives usualmente? ¿De atún?

—De comida no muy buena. A veces se me quema… otras veces sólo sabe horrible.

—Existe YouTube. No viviste en una pandemia si no desarrollaste una habilidad o adquiriste un nuevo hobby.

—La única habilidad que he ganado es descubrir que la casa no se derrumba si no limpio.

—Asqueroso—masculló Bella—. ¿No deberías estar dormido ya? —miró la hora, pronto serían las 8 PM—. Las abuelitas te hacen dormir como a las 6.

Edward se rió, frotándose el ojo derecho.

—Ella no tiene por qué saberlo. Tenemos una habitación en el primer piso, es ahí en donde se está quedando. No es muy amiga de las escaleras.

—Que tierno. Debe ser lindo tener abuelos.

Edward la miró con los ojos ligeramente entrecerrados y ladeó la cabeza, analizándola.

—Sueles decir ese tipo de cosas seguido—notó—. ¿En verdad son sólo tu papá y tú?

—Sip—ella asintió con la cabeza, alcanzando otra papita y jugando con ella entre sus dedos—. Fue hijo único y, como dije, mamá está fuera del juego.

—¿Desde cuándo?

Se estaban moviendo a temas sensibles y peligrosos, esta no era una conversación adecuada para la noche de Halloween.

—Desde que tenía como dos—Bella confesó, mirando lejos al recordar—. Un día papá dijo que tenía un esposo, pero no quise preguntar más. Tal vez ahora tenga otros hijos.

—Mmm, lo lamento.

Bella se encogió de hombros.

—Pasó hace mucho tiempo.

—De acuerdo—él finalizó, estampando sus manos en el escritorio—. Iré al baño y luego veremos la película.

—Genial. Yo también tengo que encargarme de algo.

Como era de esperarse, Edward regresó primero y ahora estaba usando una sudadera negra.

—No eres de las que salta del miedo, ¿verdad?

Bella rodó los ojos.

—Pero claro que no. Es tan predecible.

—Claro.

Bella le entrecerró los ojos y él sólo le dio una sonrisa ladeada antes de presionar el botón de play. Ella había notado que a Edward le gustaba tener el control, le parecía enervante porque siempre que Bella tenía que ir al baño, él gemía de irritación al tener que pausar.

Eventualmente, se movieron a la cama cuando la película estaba a punto de terminar. Bella se metió a las mantas y se cubrió hasta la barbilla, acariciando distraídamente su oso de peluche de la infancia que seguía sobre su cama después de tantos años. Comenzó a pensar en la primera ocasión en que estuvo a solas con Edward en una videollamada, demasiado preocupada por cómo lucía, por cómo respondería sus preguntas ¿y ahora? Ahí estaba, entre las mantas, con cabello revuelto y usando una vieja sudadera.

Edward enroscaba mechones de cabello en su dedo índice, con el ceño ligeramente fruncido y luciendo amarillento bajo la luz de su lámpara de noche. Él suspiró cuando la película terminó y dejó la laptop a mitad de la cama mientras se deslizaba en su lugar y estiraba sus brazos sobre su cabeza.

—Tengo que usar el baño otra vez. Ahora vuelvo.

—Y creí que yo era el dolor en el culo—Bella masculló.

—Cierra la boca—él rodó los ojos, saliendo de la cama.

Bella respondió el mensaje de Charlie, que preguntaba cómo iba todo.

Bella: Todo está bien. Me quedaré despierta hasta tarde.

Charlie: ¿Por qué? Es malo para las neuronas.

Bella: Es Halloween, papá.

Bella, sintiéndose de pronto incómoda y acalorada, movió las mantas a un lado y comenzó a sacarse la sudadera.

—Genial, ¿te estás quitando la ropa para mí? —Edward preguntó, Bella pudo escuchar la sonrisa en su voz.

Arrojó la sudadera lejos y le sonrió.

—¿Quieres que lo haga?

—Pff, pues claro—él asintió, acercando su rostro a la pantalla—. Sólo aleja un poco más la cámara, no puedo verte completa.

—Estás enfermo—respondió, sintiendo un sonrojo en el cuello—. ¿Eres virgen? —preguntó antes de poder pensarlo, alzó las cejas, ajustando la laptop en su regazo.

Edward se rió entre dientes, cubriéndose los ojos con el gorro de su propia sudadera.

—Tomaré eso como un no.

—¿Lo eres tú?

—Pff—Bella bufó, jugando con su labio inferior entre sus dientes.

—Tomaré eso como un no.

—Ni siquiera respondiste.

—Tú tampoco.

Ella rodó los ojos.

—De acuerdo, ¿una novia al menos? ¡Vamos, dame algo!

Edward jaló su cabello en un gesto nervioso.

—Dos—respondió—. Pero la primera no contó mucho.

—Uuhh, ¿ella lo sabe?

—Creo que ambos estaríamos de acuerdo.

—¿Por qué terminaron?

—¿Con la primera?

—Con ambas.

Edward miró a otro lado, como si estuviera eligiendo las palabras correctas.

—Con la primera, Heidi… bueno, ni siquiera éramos compatibles. Y con la segunda, Tanya, bueno, era demasiado.

—¿Demasiado?

—Quería cosas que yo no, como… fumar, drogarse en el sendero detrás de la tienda de dólar… sexo—se rió entre dientes.

—¿Entonces si eres virgen?

Edward se encogió de hombros.

—¿Sexo? No he tenido, pero otras cosas sí.

—Mmm, bien—Bella tragó el nudo en su garganta. Los celos eran un juego peligroso. Si no los controlaba, el fuego podría extenderse y consumirla.

—Y estuve más o menos coqueteando con otra chica… antes de que todo se fuera al carajo—se rió, revolviéndose el cabello—. Tal vez habría ido a la graduación con ella.

—Eres todo un gigolo.

—¿Tú? —le meneó una ceja—. Tienes que soltar la sopa, ya te hablé sobre mí.

—Ni siquiera he tenido un novio. No hay nada interesante sobre mí.

—No concuerdo, pero ¿enserio? No lo creo, ¿estás tratando de parecer santurrona?

Ella se cubrió la boca con las manos, ocultando su carcajada.

—¡No! Bueno… Tal vez hubo un par de besos con un tipo, pero sólo eso. Me asusté cuando intentó apretarme el culo.

—Dios—él se sobó la frente.

—Y era mayor.

—¿Qué tan mayor? —le entrecerró los ojos.

—Estaba en último año, por eso me asusté. Pero luego cuando llegué a último año noté que los más grandes no somos tan malos.

—Entonces eres virgen también.

Se encogió.

—Seh, claro.

—¿Acaso no había chicos pidiéndote citas? No lo creo.

—¿Por qué no? ¡Es cierto! —lo pensó por un momento—. Bueno, puede que haya rechazado a dos.

—¿Por qué los rechazaste?

—Uno olía mucho a salchicha y el otro… no estaba interesada—añadió despreocupada. Edward soltó una carcajada limpia.

—Lo sabía.

—¿Qué cosa?

—Que estaban interesados. Puedo ver por qué.

El estómago de Bella se agitó, apuñó la colcha y se mordió el interior de la boca para no sonreír.

—¿De qué hablas?

¡Jesús! —Edward gimió, sobándose las sienes con los pulgares—. ¿No puedes verlo? Eres genial. Y bonita.

Bella podía escuchar a Jessica gritando en el fondo de su mente: ¡esta es tu oportunidad!

Y sólo pudo reírse, porque una risa permitía sonreír abiertamente sin hacerte quedar en ridículo, porque sonreír era lo único que quería hacer mientras comenzaba a flotar y elevarse al cielo.

—Bueno, tú también eres lindo.

—Lindo—él repitió, como si hubiera sido malo.

—Guapo, entonces—rodó los ojos, aun sonriendo y él correspondió su sonrisa.

—De acuerdo. Ya te dije que eres bonita, ¿ya vas a quitarte la ropa?

—Seguro.

Edward se envaró rápidamente, sus ojos grandes y su boca ligeramente abierta.

—¿Qué? ¿Enserio?

—¡No!

Se tiró de nueva cuenta a la cama, desganado.

—¡Bah! ¿Entonces cuál es el punto?

—¿El punto de qué?

—De que hayamos dicho que somos guapos.

—Elevar nuestra autoestima. Siguiente película, Edward.

—De acuerdo—él elevó las palmas, en derrota—. De cualquier manera, aun no es medianoche.

—¿Y?

—A medianoche cambiarás de opinión—aseguró.


¡Vaya! ¿Quién hubiera pensado que Edward era un atrevido? Espero que les haya gustado este capítulo.

¿Les gustaría un EPOV? Porque les tengo una gran sorpresa, pero creo que debería esperar... al menos que quieran saberla ya.

Muchas gracias por sus comentarios :)

¿Tal vez podamos llegar a los 250 rr para dejarles un cap antes del jueves?

Nos leemos :) Que tengan una buena semana.