Sounds Like Love
.:15:.
El jueves, Bella despertó con el sonido distante de algo rascando el pavimento. Se rascó los ojos y caminó hasta la ventana, haciendo su pesada cortina a un lado y descubriendo que había nevado.
Nunca antes había nevado tan pronto en Washington.
Su padre era el que hacía el ruido, mientras paleaba la nieve en la entrada del garaje. Lo observó por un rato, esforzándose debajo de su gran abrigo a cuadros y sus botas glaseadas.
Vagamente se preguntó si su padre planeaba ir a trabajar ese día. Se suponía que no lo haría. Era Acción de Gracias, así que los dos pasarían el rato en el sofá, pretendiendo que el pollo era igual de difícil de cocinar que el pavo y lo postergarían, hasta que fuera demasiado tarde y su padre diría "no fue tan difícil" y Bella respondería "claro que no, es pollo" una vez que estuvieran en la mesa.
Regresó a la cama y alcanzó su celular. En un ataque de furia dirigida hacia ella misma, presionó sobre cada comentario no deseado y lo eliminó. No entendía qué estaba pasando, pero algo le decía que ese era el meollo del asunto. Luego fue a su conversación con Edward y deslizó su dedo por la pantalla, deseando que un mensaje nuevo apareciera.
Hacía mucho tiempo que no se sentía así de triste. La última vez que la tristeza no la había dejado funcionar correctamente fue cuando el padre de Jessica murió, pero no así. Esto se sentía personal y era la culpable.
¿Qué tan tonta debía ser como para arruinar su relación antes de las primeras veinticuatro horas? Estaba segura que ese era un récord.
Cuando volvió a despertar fue por un ruido en el pasillo y entornó los ojos. Su padre musitó un "carajo" y luego cerró el armario. Eran las 10, así que decidió que era buen momento para salir de la cama.
Su teléfono ya no tenía notificaciones y se escurrió hacia el baño, dispuesta a tomar una ducha.
—¡Hey, buenos días! —su padre la saludó cuando Bella entró a la cocina—. Nevó.
—Si, te vi limpiando la acera hace rato—ella masculló, abriendo el refrigerador y alcanzando el tarro de mermelada.
—Deja eso ahí—su padre la señaló—. Fui a la panadería, te traje un panqué.
Bella tomó la bolsa de papel de sus manos y la abrió, olisqueando el aroma a nuez y chocolate.
—Gracias.
Su padre se mantuvo en silencio, dando vueltas alrededor, organizando platos en las alacenas y llenando el lavavajillas con los sucios.
—¿Qué ocurre? —preguntó luego de un rato.
Bella lo miró, dándose cuenta de que había estado sosteniendo la rebanada por mucho tiempo cerca de su boca. Tragó.
—Nada.
Charlie le entrecerró los ojos.
—Creí que ese panqué era tu favorito.
—Lo es—ella asintió, dejándolo sobre el plato—. Sólo estoy cansada.
—¿Cansada? Ayer fui a tu habitación a las 10:30 y ya estabas dormida.
—¿Por qué fisgoneas? —Bella lo miró entre las pestañas, arrugándole la nariz.
—No fisgoneo, sólo que dejaste de hacer ruido muy temprano.
—Creí que tú estabas dormido.
—Desperté—él se encogió de hombros y se apoyó en la encimera, secándose las manos con el trapo de la cocina—. ¿Estás aburrida?
—No, papá—ella murmuró con voz cansada, como si el interrogatorio ya se hubiera extendido por mucho tiempo—. No traigas al detective Swan a casa.
—Sólo decía—él se escudó con las manos y se aproximó a la puerta—. Iré a ver la televisión.
—Qué raro.
Bella se quedó más tiempo de lo necesario en la cocina, juntando las migas una por una hasta formar una pequeña torre. Alcanzó una manta y se tiró junto a su padre, que veía un programa sobre osos.
—¿Te conté la historia de cuando me encontré con un oso frente a frente?
—Si.
—¿Enserio? ¿Cuándo fue eso?
—¿Cuándo te encontraste con el oso o cuándo me la contaste?
—Ambas—Charlie la miró de soslayo.
—Cuando estabas en la preparatoria y me la has contado muchas veces.
—Fue asombroso—él chasqueó la lengua y subió el volumen de la televisión al mismo tiempo que el celular de Bella sonaba con un nuevo mensaje.
Edward: Hey.
—¿Te conté también sobre las truchas?
Bella: Hey.
—¿Bella?
—Eh, sí.
—De acuerdo, ¿cuándo fue?
Edward: ¿Cómo estás?
Bella: Confundida.
—¿Bells?
Edward: Si, yo también.
—En el otoño del 2002—respondió distraída.
—Exactamente. Justo un mes después de que nacieras.
Edward: ¿Puedo llamarte?
—Mmm, qué bien—murmuró ella—. Eres todo un aventurero.
Bella: Claro.
Salió del sofá, tirando la manta a sus pies y caminó hasta las escaleras.
—¡Hey! ¿A dónde vas? —su padre se quejó—. Creí que estábamos viendo esto.
—Ahora vuelvo, Charlie.
—¡Es "papá"! —él gritó antes de que ella se encerrara en su habitación.
Respondió al primer timbrazo.
—Hey, hola—y no pudo ocultar el alivio en su voz.
—Hola—Edward dijo—. No me hablaste ayer.
—Tú tampoco.
Escuchó el suspiro de Edward antes de que él hablara.
—¿Qué ocurre?
—Creí que algo te molestaba—murmuró Bella, pasando sus dedos por el respaldo de su silla.
—Te dije que no. Y, si recuerdo bien, tú también dijiste que nada te molestaba.
—No era molestar, más bien parecía que seguía habiendo algo ahí.
Edward se mantuvo en silencio. Bella pudo escuchar un ladrido lejano.
—¿Lo hay? —presionó.
—No, ya no—él confesó—. Pero lo hubo… por un breve momento.
—¿Qué tan breve y cuándo?
—Como por unas dos horas—Bella escuchaba que él sonreía—. Y justo después de las fotos.
—Sabía que era sobre las fotos—Bella dijo, como si hablara consigo misma y se sentó en la cama.
—Y Eric.
Bella miró el techo, asintiendo en comprensión.
—Y Eric—repitió—. ¿Estabas… celoso?
—Sólo para estar seguro… eres mi novia ahora, ¿cierto?
—Si—ella jugó con los patrones en sus pantalones térmicos.
—De acuerdo. Entonces ahí está tu respuesta.
—No es nada—ella incluso sacudió la cabeza.
—Lo sé—Edward se apresuró a aclarar—. Lo sé, sé que no es nada. Es sólo que por un momento me descolocó, me hizo sentir incómodo, pero después ya no. Entendí que no es nada y que nadie puede controlar las reacciones de las personas.
Bella esperaba que Eric estuviera sufriendo justo ahora. Esperaba que sus figuras de acción coleccionables se cayeran de sus repisas y se quebraran en miles de pedazos. Especialmente su funko de Luke Skywalker.
—Bien, ¿entonces en la noche ya nada te molestaba?
—No, nada, pero parecía que a ti sí.
—Sólo creí que estabas ocultando exactamente esto.
—Me pareció algo descabellado mencionarlo, demasiado pronto, ya sabes… pero todo empeoró, así que ya no me importa. Pensé que, si tenía que confesar esto para que volvieras a estar bien conmigo, lo haría.
—Estoy bien contigo.
—Bien… ¿por qué no me hablaste ayer entonces?
—Creí que estabas enojado.
—¿Contigo?
—Ajá.
—¡No! Claro que no, ¿por qué lo estaría? No creo ser capaz de enojarme contigo nunca.
Bella suspiró y apoyó su rostro en su mano.
—Creí que pensabas que había sido estúpida al publicar eso, que tal vez había sido demasiado.
—¿Demasiado?
—Si, ya sabes… demasiado con lo que lidiar tan pronto.
Edward permaneció callado por un rato, como si estuviera analizando sus palabras.
—¿Te refieres a las reacciones?
—Si, exacto.
—Bueno, fueron demasiado, pero puedes hacer lo que quieras, Bella.
—No esperaba que eso pasara. Debí haberlo pensado mejor. Siempre pasa.
—No puedes controlarlo… está bien.
—De acuerdo.
Bella no le diría que se suponía que las fotos eran dirigidas a él, que había sido un estúpido intento por no parecer tan desesperada a como hubiera parecido si sólo se las hubiera enviado.
—¿En verdad fue Lola la que hizo que te fueras? —agregó cuando él no dijo nada—. Después de todo, yo fui la que te dije que siempre podías culparla.
Edward se rió en voz baja, después lanzó un suspiro.
—Sólo necesitaba un minuto.
—Te fuiste más de un minuto.
—No hablaba literalmente—Edward sonreía, así que Bella también sonrió.
—¿Por qué?
—¿Por qué no hablaba literalmente?
—¡No! —ella lloriqueó y Edward se rió—. ¿Por qué necesitabas un minuto?
Bella estaba cerca de descubrir la verdad, la cual le ocultaría a Jessica porque no le pagaría 20 dólares.
—Sólo porque si—él respondió exasperado—. Son buenas fotos, ¿cuándo las tomaste? ¿quién las tomó?
—El verano pasado. Y las tomó Jessica.
—Ah—él canturreó—. Bueno, lucías muy bien. "Bonita"…—él chasqueó la lengua—no es la palabra correcta, más bien… "curveada."
Bella se rió con ganas, sobándose la frente con dos dedos y sosteniendo el teléfono fuertemente contra su oído.
—¿Qué? —escuchó a Edward decir entre toda la locura. Él también reía.
—¿Quién te enseñó a ligar?
Edward se carcajeó.
—¿Qué se supone que diga entonces? ¿"jodidamente ardiente"?
Bella gorjeó, cayendo de espaldas al colchón.
—Porque así es como lucías. Incluso guardé las fotos, por si las borras.
—¡No lo hiciste!
—¿Acaso no sabes que lo que llega a internet nunca se borra?
—¡Edward!
Él rió y lanzó otro suspiro. Luego de un rato, agregó:
—Tenía muchas ganas de decirte eso.
—¿Que guardaste mis fotos?
—No—se lo imaginaba rodando los ojos—. Que eres jodidamente ardiente.
—Vaya, es cierto eso que dicen de que las personas sólo te quieren por tu cuerpo.
—Cállate. Ya te había dicho antes que eres inteligente. Y genial. Pero ya llevaba guardando este secreto por un rato.
—¿Un rato? Acabas de ver mis fotos.
—Pero ya lo había notado antes.
—¿Cuándo? —Bella entrecerró los ojos, como si lo estuviera viendo.
—Hace un tiempo. Estábamos haciendo la tarea de Hale y dijiste que ibas al baño y estabas usando shorts. Fue inevitable. Ah, y el otro día que te estabas sacando la ropa. En Halloween.
—¡Qué horror! —se rió.
Él se puso serio luego de un rato.
—¿Te horroriza?
—Si fueras un desconocido si, pero tú me caes bien.
—Bueno—él murmuró, contento—. Sólo quería que lo supieras.
—Genial supongo.
—Mmm.
Bella se rascó el cabello, contemplando si preguntarle sería apropiado. Se giró sobre su costado y jugó con sus puntas.
—¿Si guardaste mis fotos? —murmuró. Era extraño el poder que Edward tenía sobre ella, su cuerpo entero hormigueaba.
—¿Te molesta? —él preguntó en voz demasiado baja que terminó siendo ronca y Bella se mordió el labio.
—No… ¿qué hiciste con ellas?
Edward resopló una risa por la nariz.
—¿Por qué sólo estamos hablando de mí? ¿O acaso es de ti?
—Tienes que decidir, ¿sobre quién estamos hablando?
—Sobre ti—él respondió y exhaló—. ¿Me estás preguntando si hice algo con ellas?
—Ajá.
—¿En dónde quedó la Bella inocente que conocí?
Ella rió bajito, jugando con su boca.
—Una cosa es ser inocente y otra estúpida.
—Comencé a hacer algo, pero luego me sentí culpable.
—¿Por qué? —ella frunció el ceño.
—Porque era demasiado perturbador… y sentí que estaba cruzando una línea.
—Mmm, de acuerdo. Eso es dulce.
—¿Lo es?
—Creo—ella aceptó—. Si lo piensas es demasiado asqueroso que alguien haga eso con una foto mía… pero hablamos de desconocidos.
Edward gruñó.
—No pensemos en eso… por mi propia salud mental—agregó Edward.
—De acuerdo.
—De acuerdo. Por cierto, feliz Acción de Gracias—él dijo.
—Feliz Acción de Gracias, Edward.
—Y lamento lo de ayer.
—Está bien. Estaba algo confundida y triste, pero me alegra que todo esté bien ahora… lo está, ¿verdad?
—Claro—él se apresuró a contestar—. Todo está bien. Perdón por haberte hecho sentir mal.
—Supongo que yo también te hice sentir mal.
—Olvida eso—él comentó—. Ahora estoy feliz.
Bella sonrió.
—Qué bueno, porque tú me haces feliz.
~SLL~
Esa noche, antes de irse a dormir y después de haberse despedido de Edward, Bella alcanzó su diario y pasó los dedos por las hojas, releyendo lo que había escrito a finales de septiembre.
¿En verdad los sueños se hacen realidad? Es decir, cuando todo lo que quieres te es ofrecido, no es raro que te cuestiones tu suerte. Parece que es todo lo que siempre quise. Su voz, su interior… es incluso más bello que su exterior. Mi cuerpo entero vibra cuando pienso en él… y no he dejado de pensar en él en ningún momento. Ayer fue extraño. Por un momento creí que esto volvería a ser más de lo mismo… y es que nada nunca me ha durado. Todo se me va de las manos, pero parece que Edward no se fue. No todavía, de todas formas. Quiero aferrarme a él, o que él se aferre a mí… no lo sé. Lo quiero siempre y por siempre. Todas esas cosas que creí imposibles antes parecen posibles ahora, como si él pudiera cumplirlo todo. No sé qué es esto que estoy sintiendo, pero no quiero dejar de sentirlo nunca.
¡Hola! ¿Cómo están? Espero que les haya gustado el capítulo de hoy y ya vimos que Edward estaba todo confundido y algo celoso. ¡Y confesó algo! No creo que Bella le diga a Jessica, no creo que quiera perder 20 dólares.
Gracias por sus comentarios anteriores y nos leemos el jueves :)
