Sounds Like Love
.:17:.
Bella revolvió el espagueti en el sartén y alcanzó la pimienta mientras escuchaba a Jessica hablar sobre los planes de Navidad de su madre.
—No podemos ir a la casa de los abuelos, así que sólo seremos nosotros tres aquí—ella dijo—. Nunca la había visto buscar tantas recetas en mi vida. Ni siquiera sabía que podía usar el internet.
—Ahora ya todos saben usar internet—le recordó Bella.
—Mmm, como sea, la convencí de hacer la gelatina navideña de la que me hablaste.
—Ah, seh, es buena. ¿Estás feliz por eso?
—¿Por la gelatina?
—No, por tu mamá haciendo todo lo que nunca hizo.
Jessica se quedó en silencio por un momento. Bella comenzó a poner la mesa. Su padre llegaría en cualquier momento.
—Algo, en parte… es decir, si—Jessica reanudó—. Es bueno que esté siendo optimista y feliz de nuevo… o al menos parece estarlo. Pero lamento que papá no esté y lamento no haber hecho nunca esto con él aquí.
—Les están dando una segunda oportunidad, Jess. Hagan lo mejor que puedan con eso.
—Estoy tratando. Mamá está tratando.
Bella lo pensó por un momento antes de decir su nombre. Cada vez que le preguntaba por Diego todo parecía estar empeorando.
—¿Y tu hermano?
Jessica suspiró, como si ya estuviera esperando por la pregunta.
—Él sólo está ahí.
—¿Hablaste con él?
—Si, pero cuando vio a dónde se dirigía la conversación volvió a tomar el control de la consola y continuó jugando videojuegos.
—¿Te escuchó?
—Asentía de vez en cuando, espero que sí. Luego me lanzó la almohada a la cara y tuve que salir de ahí—explicó con una risita—. Suficiente de mi trágica vida, ¿cómo estás tú, enamorada primeriza?
Bella sonrió, inclinándose en el horno para sacar la bandeja con filetes.
—Creo que es demasiado pronto para decir que estoy enamorada.
Jessica bufó.
—Claro—masculló—. Apuesto lo que sea a que lo estás. Eres Bella. Eso es prueba suficiente.
—¿Se supone que debo saber a qué te refieres?
—Eres puro sentimiento, te enamoras incluso antes de ver al chico.
—Error ahí.
—Si, si, no respondiste mi pregunta.
Bella se sentó en la silla y acunó su mejilla en su mano, tamborileando los dedos de la otra.
—Estoy como en una nube.
—Aww, Bella.
—Y él es tan genial, Jessica. Es tan lindo todo el tiempo. ¡Y dijo que me quería besar el cuello!
—¡Mamma mía! —Jessica chilló, seguramente se abanicaba con la mano—. ¿Cómo salió eso? ¿Así de rápido tuvieron su primera plática cachonda?
—¡No! —Bella se carcajeó—. Sólo hablábamos de las cosas que haríamos si todo fuera normal.
—Normal—Jess repitió—. Dudo que alguna vez todo esto fuera normal, pero sé a lo que te refieres.
—Y eso sólo me hizo extrañarlo… nunca antes lo he visto, pero… no lo sé—se encogió, como si Jessica pudiera verla—. Sólo lo hago.
—Te entiendo—ella afirmó. Bella revisó el espagueti una vez más y apagó la estufa—. Todo este tiempo extrañé tanto a Mike… y parecía empeorar cada vez que hablaba con él. Sólo quería tenerlo cerca, ¿sabes? Y entonces salgo a la calle por primera vez desde hace meses y todo el mundo continúa viviendo su vida como si nada. Me enojé tanto.
—Pensé lo mismo cuando fui al supermercado.
—¿De qué otras cosas hablan? ¿Qué sientes cuando hablas con él?
—De cualquier cosa. Me dijo que sus padres volvieron al hospital, ¿recuerdas que te dije que estaban viviendo lejos de él? —Jessica asintió vagamente—. Y tuvieron un descanso para Acción de Gracias, pero ya no. Me parece que los extraña más de lo que aparenta, ya sabes, se hace el duro porque no tiene nada de atractivo que un chico de dieciocho años extrañe a sus padres.
Jessica soltó una risita.
—Seh, totalmente ingenial.
—Exacto. Y a veces pienso en lo loca que me vuelvo aquí… y tengo a mi papá. Y él no tiene nada. ¿Te lo imaginas? Estar solo todo este tiempo.
—No lo sé, tiene muchas ventajas.
—Las tiene—Bella aceptó—. Pero supongo que piensa en sus padres, teniéndolos tan cerca y tan lejos a la vez, estando allá, arriesgando sus vidas… yo pienso eso.
—Seh, debe ser malo. Pero tiene un perro, ¿no?
—No es lo mismo.
—Pero ahora te tiene a ti.
Bella sonrió.
—Puede ser, pero tampoco es lo mismo.
—Ugh. ¿Y qué sientes? ¿Se te retuerce el estómago?
—Demasiado—Bella alzó los brazos al cielo—. Mi cuerpo entero… vibra. Mis manos pican por tocarlo, deseo tanto enredar su mano en la mía. Paso todo el tiempo pensando en él, imaginando lo que opinaría sobre algo, quiero saber qué está haciendo a cada minuto del día, quiero contarle todo.
—Mmm, no lo sé, Bella. Eso suena a algo.
—¿A qué? ¿A qué estoy pasándome de la raya?
—Nah—Jessica chasqueó la lengua—. Suena como a amor.
~SLL~
Jessica estaba llena de ideas locas. Como en la ocasión en la que convenció a Bella de trepar al árbol de su vecino para alcanzar un billete de veinte dólares. O cuando no entraron todo un día a clases y se escabulleron en el auditorio de la preparatoria, escondiéndose entre el telón para que el Sr. Vanner no las viera en los pasillos.
¿Pero esto? ¿Enamorada? ¿Amor? Le parecía que era demasiado pronto para eso.
Sin importar cuántas mariposas llenaran su cuerpo entero cuando Edward le hablaba.
Y sin importar que estaba a punto de hacer algo arriesgado. Algo loco. Algo que no había hecho nunca y que, si su Bella del pasado lo supiera, se reiría. De hecho, la Bella del futuro ya se estaba riendo.
—Sé que suena estúpido… porque es estúpido, pero estaba pensando que seguramente esta será la única oportunidad que tendremos… porque, siendo honestos, esta cosa parece no terminarse nunca, sin importar que esa señora en Reino Unido haya sido vacunada—Edward dijo, sus palabras saliendo demasiado rápido, tropezándose las unas a las otras. Estaba nervioso.
Bella sostuvo el teléfono cerca de su oído.
—Está bien, lo entiendo—Bella miró el techo, deseando encontrar una solución, deseando que nada nunca hubiera pasado.
—Y ya sabes que mis padres no están… y no sé hasta cuándo volverán. Tal vez les den un descanso para Navidad también, quién sabe.
—Mm-mm.
—No estoy diciendo todo esto para tratar de convencerte. Sólo estoy diciendo todo lo que pienso—continuó—. Y sé que es más complicado para ti, con tu papá ahí. Yo sólo puedo salir y ya, pero tú… si algo pasa, cualquier cosa, no importa porque estoy solo. Y tú no.
—Lo entiendo.
Edward exhaló en el teléfono y esperó, hasta que Bella no agregó nada más.
—¿Qué entiendes? No quieres hacerlo, ¿cierto?
—Estoy pensando en hacer algo que, probablemente, no aceptarás.
—¿Qué? —la voz de Edward se escuchaba recelosa.
—Y que es incluso más estúpida que la primera propuesta.
—¿Qué estás pensando?
Bella tamborileó sus dedos sobre su muslo, echándole un vistazo a la puerta de su habitación, como si alguien pudiera escucharla. Su padre tenía el volumen de la televisión demasiado alto, de todas formas.
—Sé que papá no me dará tregua, tengo que intentarlo antes, planearlo y todo eso—Edward hizo "mmm" del otro lado de la línea—. Pero no tiene sentido que vengas a Seattle sólo para verme un par de horas.
—¿Entonces eso es un "no"? ¿Qué es lo estúpido?
—Yo yendo a Forks.
—¡No! Absolutamente no.
Bella rodó los ojos.
—No te dejaré hacerlo—él continuó—. Y el resultado es el mismo. Tú manejando cuatro horas sólo para pasar un rato conmigo. Es mejor que yo vaya a Seattle.
—En Seattle hay más personas.
—Y más cosas qué hacer.
—Si, con personas—insistió Bella—. Con personas que almacenan virus en ellas.
Edward gimió disgustado. Bella acomodó su almohada detrás de ella y se acostó.
—No puedo dejarte hacer eso—él dijo y su voz era más suave.
—¿Por qué no?
—Porque no es muy caballeroso de mi parte.
—¡Es el siglo XXI! —Bella rió.
—Si, pero es peligroso. ¿Qué si algo pasa? ¿Qué si algo le pasa a tu auto? Ahí, en medio de la nada. No, absolutamente no.
—De acuerdo, esa es una posibilidad, pero…
—No, Bella. Y estarás conduciendo de noche para regresar. ¡No!
Bella rodó los ojos.
—O…—él se interrumpió— ¿quieres…? Es decir… ¿estarías dispuesta a pasar la noche aquí?
Los ojos de Bella se abrieron, al igual que su boca.
—¿Enserio?
—Si, nadie está aquí. Mis padres no vendrán… ¡aahh! ¿ves lo que me estás haciendo? Estuve a punto de aceptar.
Bella se rió, decepcionada.
—Aww, creí que estaba a punto de convencerte. ¿Cómo puedo convencerte?
—Es horrible, Bella.
—Será mucho mejor. Piensa en todas las ventajas: pasaremos más tiempo juntos, nadie estará molestando, no tendrás que conducir hasta acá sólo para verme en un tonto parque… con personas potencialmente infectadas alrededor.
—Y está la enorme desventaja de tú viniendo sola hasta acá.
Bella se detuvo antes de continuar. En verdad era loco y arriesgado y estúpido y no podía creer que estaba a punto de hacer algo de lo que Jessica se burló: conducir cuatro horas sólo por un hombre.
Ugh, Jessica tendría un festín con esto. Ya podía escuchar sus carcajadas. Y sus comentarios subidos de tono.
Pero la posibilidad de ver a Edward -sin importar qué tan nerviosa eso la ponía-, de tocar su mano, de hablar frente a frente… sonaba demasiado tentadora.
—Es la única manera—dijo con voz débil.
—Le pides demasiada razón y criterio a un chico de dieciocho—él farfulló—. ¿Crees poder hacerlo? ¿Con todos tus cabellos intactos?
—Claro—ella mintió. Manejar cuatro horas hacia un lugar al que nunca había manejado le aterraba—. Totalmente.
—¿Y cómo convencerás a tu padre?
—Bueno, definitivamente no le diré que iré a ver a mi novio.
Escuchó su sonrisa.
—Me gusta cuando dices eso.
—Le diré que haré un viaje con Jessica. ¿De acuerdo?
Edward gimió.
—¡Eso es peor! ¿Qué si algo horrible pasa y tu padre comienza a investigar tu desaparición creyendo que Jessica estaba contigo también?
Bella rodó los ojos.
—Ves demasiadas películas. Ni siquiera yo, la hija del policía, está pensando en eso.
—Diablos, ¿qué si se entera? Los policías descubren todo.
—No se enterará de ti, sólo conocerá mi locación exacta, ¿de acuerdo?
—Mmm, Bella—Edward no sonaba muy convencido—. Está bien, pero tienes que prometer que ante el más ligero inconveniente darás media vuelta y regresarás a casa.
—Claro.
—Y me llamarás si algo sale mal. Incluso si nada sale mal. Si te quedas varada, llamaré a una grúa…—la risa de Bella lo interrumpió— también me dirás cuando te detengas, a cargar gasolina o al baño o a comprar cualquier cosa, ¿de acuerdo? Y me enviarás tu ubicación.
—Vaya, papá, bájale un poco.
—Hablo enserio.
Bella apretó los labios, sofocando una sonrisa cuando la calidez dentro de ella se expandió, burbujeante y explosiva.
—De acuerdo, Edward.
Antes de enfrentarse a Charlie Swan, Bella tenía que hacer algo mucho más peligroso, incluso más peligroso que manejar sola hacia un pequeño pueblo en medio de la nada: hablar con Jessica Stanley.
Vaya, parece ser que están tirando las precauciones por la ventana. ¿Qué plan creen que Jessica haga? ¿Ayudará a Bella o detendrá sus impulsos locos? ¿Charlie lo aprobará?
Muchas gracias por sus comentarios. Cuéntenme qué piensan de este capítulo.
Nos leemos :)
