Un encuentro inolvidable
Por Luzdeluna82
Portada por Alexanegin
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Keiko Nagita, solo son para diversión personal.
Desde muy temprano dos impulsivas chicas medicas se encontraban viajando a la convención de ginecología en Florida, ellas trabajaban en el hospital santa Juana y les habían enviado como premio por su ardua labor, un par de profesionales de 27 años, sin novio ni compromiso alguno, la convención seria en dos días y las hospedarían en un lujoso hotel que por coincidencia seria donde la convención se llevaría a cabo, pero estas dos bellas mujeres tenían sus propios planes terminando el congreso.
-Candy ¿Cuánto nos falta por llegar? Sabes que eso de volar en aviones no es lo mío.
-Ya Patty cálmate nos faltan dos horas aun, mejor duérmete o te dará el mareo, tomate esta pastilla para que descanses, es un sedante suave.
En cuanto Patty se tomo la pastilla cayó dormida, Candy pudo acomodarse en su asiento de primera clase, se dispuso a leer una novela, "Doctor Sexy" de Jessica James era una apasionada del romanticismo y por supuesto de la medicina, ese libro envolvía las dos cosas al mismo tiempo, se imaginaba como "Jack" el protagonista seducía a "Addy" en lugares inimaginables, los dos se resistían al amor pero la atracción sexual entre los dos era maravillosa, el libro describía los encuentros a la perfección, la llevaba a desear tener un encuentro de otro mundo, ya lo había intentado con su exnovio Tom, pero ni fuegos artificiales ni nada de nada, este tipo de lecturas la tenían fantaseando todo el tiempo y quería tener por lo menos una noche, todo lo que soñaba para ella, por lo menos una noche se repetía una y otra vez.
Aterrizo el avión y Patty no podía despertar, hasta que le mojo la cara con los dedos reacciono, llegaron al hotel y dejaron todo, se fueron de tiendas mas tarde y compraron vestidos de gala para el baile que se ofrecería después del congreso, habría médicos de todo Estados Unidos y querían dar una buena impresión.
-Candy ¿no te parece muy corto?
-Claro que no Patty, además aquí no conocemos a nadie, te aseguro que llamaras la atención, lo bueno es que dejaste esas espantosas gafas hace tiempo y ahora tu rostro se ve precioso, al igual que la bella figura que tienes mi querida amiga, ¡los vas a dejar con la boca abierta te lo aseguro! ¡tienes unas caderas de infarto mi querida amiga!
-Me has convencido amiga, ahora tú, ponte este vestido.
Mientras que Candy se enfundaba en el vestido verde perla que su amiga le había escogido, encontró las zapatillas perfectas, Candy salió del probador queriendo ocultar lo que no era posible, el vestido adornaba su busto de una manera exquisita, tenia brazos delgados que permitían lucir ese bello escote en V sin mangas, la espalda estaba también descubierta con el mismo tipo de escote, más pronunciado por supuesto que hacían que luciera una bella espalda desnuda, el vestido era largo hasta el piso con una abertura por un lado de la pierna hasta la cadera, las zapatillas de piedras brillantes en tacón de aguja eran muy sexis y combinaban a la perfección con el vestido.
-Patty creo que le falta tela aquí arriba, se trataba de acomodar el busto, pero era inútil.
-Candy no seas terca, el vestido es para lucirse así, mírate en el espejo nena, te ves maravillosa.
Se observo por un rato largo y se imagino con el cabello recogido en un peinado alto, así podría sacar todo el provecho al vestido y lucir su bella figura, las dos salieron satisfechas con sus compras, al día siguiente iniciaría el congreso y estaban exhaustas de tanto comprar.
El congreso comenzó al siguiente día, todos se registraban en la entrada, uno de los médicos de mas renombre dio la bienvenida los médicos exponentes comenzaron a dar sus intervenciones, entre ellos llamo su atención uno, el doctor Andrew, mientras que daba su ponencia lo detallo concienzudamente, largas piernas, muslos marcados, seguramente hacia ejercicio, caderas breves, cintura igual de pequeña, la bata ocultaba un poco lo que había debajo, pero se veía una espalda amplia con un pecho fuerte, cuello largo y cara angelical con su tinte de travesura, mientras hablaba se le formaba un pequeño hoyuelo en la mejilla derecha, ojos color azul profundo, se le formaban unas pequeñas arrugas a causa de la experiencia que tenía, cabello rubio ligeramente alborotado, busco en su mano lo que quería saber, un anillo, perfecto pensaba para sí, no hay anillo, pero tenia que estar segura de no meter la pata, por muy bueno que estuviera el doctor no podía ser una roba esposos.
Se acerco a él, con la esperanza de poder hablar y llamar su atención, -Doctor Andrew, su exposición ha sido magistral, me gustaría hacerle unas preguntas si me lo permite.
-Disculpe ¿doctora?
-Soy Candice White, puede llamarme Candy, todos somos médicos así que no hay problema.
-Llámeme Albert, la invito a cenar y me comenta sus preguntas, la espero en el restaurante del hotel en una hora, si le parece bien.
-Claro que si Albert, nos vemos. Se despidieron y se fue corriendo a dar un baño, no podía creer su suerte, si todo salía bien, ella tendría la aventura que quería vivir con un desconocido, y vaya que desconocido, aunque la noche podría terminar sin acción de estar casado el doctor.
Candy se despidió de Patty, ella también ya había hecho cita con otro médico, Cornwell era su apellido y el si ya estaba declarado como soltero así que ya estaba preparada para su noche de pasión.
Se encontraron en el restaurante, Albert se levanto y la saludo de beso en la mejilla, olía delicioso y estaba más guapo que hacía rato, su aspecto un poco rebelde con pantalón de mezclilla y playera blanca, chaqueta negra lo hacían parecer más salvaje.
-Candy dime ¿te gusta Florida?
-Me encanta Albert, ¿tu vives aquí?
-Yo me acabo de mudar a Chicago, estaba en el San George en Atlanta, ¿tu dónde vives?
-También en Chicago, ¿Qué chiquito es el mundo no crees?
-Demasiado, Albert comenzó a acariciar la mano de Candy, ella estaba nerviosa pero emocionada.
Mientras seguía con su mano traviesa Albert le pregunto, ¿y bien pequeña, dime que me querías preguntar?
Albert ya se había acercado más a ella, las caricias ya estaban a cargo de su boca, se comenzó a acercar y al sentir su aroma se volvió loco, estaban en una zona privada del restaurante.
-Ya no recuerdo que quería preguntarte, dijo Candy débilmente, las piernas le temblaban, la respiración estaba agitada, el calor subía.
-Me parece que hay que ir a un lugar mas privado para ver si puedes recordarlo preciosa.
Trago saliva, era todo lo que sus locos sueños contenían, quería sentirlo ya, pero la maldita conciencia que no la dejaba en paz.
-Albert detente un poco, lo vio a los ojos, -Dime ¿estas casado o novia?
-No preciosa, yo soy hombre de una sola mujer, no te preocupes, anda vamos a mi suite.
Candy se olvido de todo y le dio la mano, llevaban prisa por llegar a la habitación, el ascensor que seguramente había sido testigo de muchas muestras de pasión, este no se quedaba atrás, Albert la beso y sus manos traviesas tocaban su destapado cuerpo, la hacia estremecer, estaba registrado en el último piso, el asesor era para uso exclusivo de ellos, la playera de Albert ya hacia en el suelo, la falda y blusa de Candy igual, para cuando iban entrando a la habitación iban completamente desnudos, Candy con 27 años ya había tenido experiencia, Albert igual no era un santo, la levanto por la cintura y la llevo a la cama, lentamente comenzó a adorarla, las yemas de los dedos acariciaban sus senos hinchados por el deseo, mientras el besaba su vientre, la sujetaba por las caderas empujando hacia su boca aquel cuerpo que deseo desde que la vio entre los participantes, los cuerpos comenzaban a sudar por el esfuerzo, palabras calientes y deseosas salían de los labios de ambos, la estimulaba y la llevaba a tener su primer orgasmo, tan explosivo, tan intenso, pero el todavía no terminaba, se posiciono entre sus piernas y comenzó el antiguo baile encima de ella, mientras que Candy arañaba su espalda él le daba liberación a un nuevo orgasmo mutuo, uniéndose así una y otra vez, la lujuria los dominaba.
La noche termino, Candy despertó en la madrugada y salió de la habitación de Albert, satisfecha y mas que feliz, fue vistiéndose en el camino, considerando que su ropa estaba tirada en la entrada del apartamento.
Albert se despertó muy temprano de mañana queriendo ver a su compañera de disfrute, pero había desaparecido, dejándolo confundido, él estaba realmente interesado en ella, las cosas sucedieron demasiado rápido, pero eso que importaba, ella lo atraía como la miel, quería verla de nuevo, tal vez ella quería solo una aventura, pero el no, si ella era libre no la soltaría tan fácilmente.
La conferencia de ese día comenzó, Candy estaba ahí, como el día anterior, él tenía otra participación y no la perdía de vista, el baile estaba planeado para las 10 de la noche, Candy y Patty estaban ataviadas en sus vestidos, Candy no estaba segura si Albert quería volver a verla, todo había sido de una noche, una maravillosa noche, no quería crearse ideas en su cabeza.
Albert esperaba a Candy en una mesa, ella entro en el salón, despistada como siempre, Patty le dio un codazo ya que Albert se acercaba hacia ellas, saludo a su amiga y ella se retiró, entendió que esos dos amantes tenían asuntos pendientes.
La tomo de la cintura y la llevo a la pista de baile, ese vestido le resaltaba lo que mas le encantaba de ella, su color de ojos y claro el maravilloso, exquisito y generoso busto que le encanto saborear la noche pasada.
- ¿Por qué huiste de mi ayer pequeña?
-Albert, creí que esto había sido de una noche y ya.
-Candy ¿Estas comprometida o tienes novio?
-No Albert claro que no, yo no suelo hacer este tipo de cosas, pero es que tú me atraes tanto.
-Entonces no te desharás de mi preciosa, vámonos de aquí, quiero tener mi propia fiesta privada contigo.
Había una atracción sexual maravillosa entre ellos, era innegable, subieron a una limosina y pronto comenzaron a besarse, Albert trato de tranquilizarse, quería tomarse el tiempo para quitarle ese vestido y ese peinado, le encantaba ver como se le enmarcaba el rostro con su rubia cabellera.
Llegaron a un edificio, subieron por el elevador y llegaron al techo, había una terraza, tenía un sillón amplio, jacuzzie, velas todo estaba perfectamente ambientado.
-Albert esto es precioso.
-Candy, te deseo preciosa y ya no aguanto más, el vestido lo quitaba lentamente, se tomaría su tiempo para demostrarle que de verdad no la quería para una noche, el termino de desnudarla, ella hizo lo mismo con él, entraron al jacuzzie y comenzaron a besarse, ella lo quería ya, pero los planes de Albert eran adorarla toda la noche y si ella así lo quería toda la vida.
Perdieron la cuenta de los encuentros que habían tenido, de las veces que habían visto juntos las estrellas y habían estallado en mil pedazos, mientras que veían el amanecer envueltos en sabanas de seda la cabeza de Candy ya descansaba en el pecho de Albert.
-Albert ha sido una noche maravillosa, no quiero despertar de este sueño.
-No lo haremos Candy yo también la he pasado muy bien.
-Cariño debo regresar al hotel, mi vuelo sale a las 2 de la tarde y me encanta estar aquí contigo, pero debo volver a mi realidad.
-Vamos, yo te llevo mi vuelo sale más tarde, pero quiero seguirte viendo Candy por favor, se que comenzamos al revés, pero se lo que quiero para mi vida y eso te incluye nena.
-Me encantaría Albert, hicieron una vez más el amor y se fueron los dos a Chicago cada quien por su lado, la vida no permitiría que se alejaran durante mucho tiempo.
Una semana después no habían sabido nada el uno del otro, Candy perdió su teléfono, despistada como siempre, se entristeció, ¿de que forma iba a encontrarla Albert? El congreso idílico se había quedado en florida, era casi imposible volverlo a ver.
El director del hospital le daba la bienvenida a un nuevo médico que habían contratado, le daba el rondín, cuando llegaron al área de ginecología le presento a la doctora White.
-Doctor Andrew, le presento a la doctora encargada de ginecología en piso, tendrán que trabajar mucho de la mano ya que lo que usted tenga en urgencias será referido a esta área, usted entiende, tiene mas experiencia que yo en este departamento, le extendió la mano a la ya atónita Candy, que no podía creer su suerte ya que era al hombre que había querido ver todos estos días, se saludaron cordialmente y Albert le guiño el ojo, tenia que seguir con el rondín, y ahora no se le escaparía, tendrían toda una vida para conocerse y hacer planes para un futuro juntos, gracias a un encuentro inolvidable.
FIN
Comadres una probadita, ojala les haya gustado, a mi me encanto escribirlo, un abrazo!
