Sounds Like Love


.:24:.

El padre de Bella siempre decía que la Navidad también era una buena ocasión para agradecer.

—Pareciera que las personas piensan que sólo se debe agradecer en Acción de Gracias—decía—, como si sólo se nos dieran cosas una vez al año.

—Se llama Acción de Gracias por una razón—respondía Bella.

—Sabes de lo que hablo—él respondería.

La Navidad del 2020 parecía una broma de mal gusto. Los rojos más brillantes parecían estar tintados de gris, como si el hollín de la fogata hubiera llegado a las botas de fieltro sobre ella. Parecía tan sórdida, como si las personas estuvieran sonriendo mientras les encajaban una daga en el pecho.

Pero aun así Charlie había encontrado algo por lo que agradecer: pruebas negativas y los muffins de la panadería en donde Bella había trabajado en la preparatoria.

Bella lo observó mientras mordía la suave masa y miraba al frente, apoyando descuidadamente sus manos sobre su regazo.

—Debí haber comprado otro de nuez—dijo, haciendo el bocado hacia un lado.

Bella sonrió y mordió su muffin de moras.

—Si, debiste.

Charlie suspiró y la miró brevemente.

—¿Y? ¿Cómo fue tu primer semestre de universidad?

—Cuatrimestre—Bella alcanzó una mora desecha y la metió a su boca.

—Cuatrimestre.

—Bien—ella respondió—. Fue entretenido y divertido.

—¿Fue pesado?

No había sido tan pesado como lo había esperado, principalmente porque su cerebro parecía haberse convertido en siamés con el de Edward. Habían triunfado juntos, ¿podrían pensar individualmente ahora? Bella se imaginaba sus cerebros entrelazados como una bola de estambre. Alguien tendría que tomar las tijeras y cortar en un momento desesperado, sin importar qué tanto daño sufriera el hilo.

—No como lo esperaba—dijo—. Demasiadas lecturas y resúmenes, pero estuvo bien.

—¿Te está gustando entonces? —otro mordisco al muffin de nuez. La buena noticia era que el auto seguía afuera de la panadería.

—Bastante.

—¿Tiene algo que ver con un chico?

Bella lo miró rápidamente, su corazón acelerado. ¿Cómo lo había descubierto? Si, su padre era policía y un buen detective, pero…

—No—se apresuró a responder—. ¿De dónde sacas eso?

Charlie se encogió con una sonrisa burlona en su boca, su bigote se sacudió un par de migas.

—Sólo era una suposición. ¿No hay ninguno entonces?

—¿A quién voy a conocer encerrada? Dudo que mi príncipe azul toque a mi puerta.

—Te sorprendería—dijo su padre y parecía que en realidad lo creía—. El hijo de Billy mostró interés en ti.

Bella frunció el ceño y miró por la ventanilla, alejando la mirada de su padre. No se le daba muy bien mentir si lo estaba viendo a la cara.

—¿Y de dónde me conoce? —Billy era un compañero de su padre, Bella recordaba vagamente el hecho de que tenía un hijo adolescente.

—El otro día fue a la estación, a entregar un papeleo de Billy… ¿recuerdas que te dije que se quebró la muñeca? Bueno, él fue y vio tu foto.

—¿Tienes una foto mía en tu escritorio? —Bella lo miró desdeñosa—. Qué vergüenza. ¿Al menos me veo bien?

Charlie rió.

—Yo diría que sí. No me gustan este tipo de asuntos…

—¿Pero? —Bella presionó.

—Pero es un buen chico. Sólo digo—se escudó con las manos—. Su nombre es Jake.

Bella le entrecerró los ojos.

—En realidad no estoy interesada en chicos ahora—mintió descaradamente—. Hay un virus por ahí, ¿sabes? No puedes andar besando a personas.

—Ugh, no hables de besos—su padre masculló y se tanteó los bolsillos—. Iré por más muffins de nuez—finalizó, subiendo su mascarilla y saliendo del auto.

Bella resopló y alcanzó su celular del bolsillo de su abrigo de lona. Tomó una foto de su postre mordisqueado.

"Muffins y pláticas sobre chicos con papá," escribió para Jessica.

Jessica: ¿Le contaste sobre Edward?

Bella: No. Dijo que el hijo de su compañero mostró interés en mí.

Jessica: ¿Dónde te conoció?

Bella: Fue a la estación y mi papá tiene una foto mía ahí.

Jessica: JA, qué horror.

Bella: ¡Lo sé!

Jessica: Si algún día tengo un escritorio no pondré una foto de ningún conocido ahí. Obligas a las personas a ver rostros feos.

Bella: Auch. Gracias por decirme que estoy fea.

Jessica: De nada.

~SLL~

Mientras Bella esperaba a que el pavo se horneara, fue hasta su habitación y se tiró en la cama, su espalda tronando. Estaba exhausta luego de haber preparado la cena de Navidad. Su padre estaba ocupado limpiando la cocina… y terminando el último muffin de nuez.

Alcanzó su celular y tecleó un mensaje mientras sonreía.

Bella: ¿Crees que soy fea?

Edward no tardó mucho en responder. Bella salió de Instagram para ver su mensaje.

Edward: Bajo la luz correcta, no.

Jadeó. No se esperaba esa respuesta. Le envió un corazón roto.

Edward: JA.

Bella: Espero una disculpa.

Edward: Lamento haber sido honesto.

Otro jadeo.

Bella: ¡Lamentarás esto!

Edward: Claro.

Edward: Feliz Navidad, por cierto. Lamento no haberte hablado más temprano, pero mamá está como loca, dándome órdenes.

Bella frunció el ceño, aunque seguía sonriendo.

Bella: Creí que no pasarían Navidad juntos. Feliz Navidad también a ti.

Edward: Estar lejos no la detiene de ser mandona. Tengo como diez mil mensajes de ella y se enoja si no respondo cada uno de ellos.

Bella: Qué horror. ¿Estarás con tu abuela?

Edward: Seh. Está haciendo galletas.

Bella: Oww, galletas de abuelita, qué envidia. ¿Me guardarás algunas?

Edward: ¿Crees que sobrevivan tres días?

Bella: Tienen qué.

Edward: Lo dudo. Son demasiado tentadoras. De mantequilla.

Bella: Al menos una.

Edward: Lo intentaré.

Bella había logrado que Charlie le permitiera "salir con Jessica" una vez más. Había accedido a que Bella pasara un par de días en su casa. Bella sospechaba que lo hacía por lástima, por la trágica historia de Jessica. Se había sentido culpable usarlo como excusa, pero Jess le restó importancia.

—Todo sea por la polla—dijo ella al teléfono.

Jessica la había ayudado, una vez más, con la coartada. La versión oficial era que la madre y el hermano de Jess visitarían a su abuela por un par de días. La pobre abuela sin hijo. Charlie no tenía que saber que en realidad los abuelos paternos de Jessica habían muerto hacía mucho tiempo.

—Nos iremos al infierno por esto—Bella se lamentó—. Por revivir muertos.

—Si, pero habrás probado la polla. Eso ya es ganancia—Jessica insistió.

—Pediré perdón de rodillas, lo prometo.

—Será mejor que empieces—Jessica se rió.

Edward: ¿Qué estás haciendo?

Bella: Nada. Estoy cansada, terminé de hacer la cena.

Edward: ¿Tú sola?

Bella: Papá dio apoyo moral y derritió mantequilla. Eso cuenta.

Edward: ¿En verdad eres toda una pequeña chef?

Bella: ¿Me pondrás a cocinar en tu casa?

Edward: Tal vez.

Bella: Entonces no.

Edward: Lástima. Oye, ¿puedo llamarte más tarde? Tengo que hacer un par de cosas que mi mamá jura son importantes.

Bella: De acuerdo.

Edward: De todas formas, mi abuela cena temprano. ¿A qué hora cenarás tú?

Bella: Probablemente estaré ocupada a partir de las ocho.

Edward: Te llamaré antes.

Bella: Está bien.

Edward: Y sólo para que conste, creo que eres una chica preciosa.

~SLL~

Bella y su padre cenaron en el comedor (no en el desayunador), pero sólo porque había más espacio para colocar las cacerolas de comida.

—Bueno, será mejor que empecemos—instruyó su padre—. Hay mucho qué comer—alcanzó el puré y echó una gran cucharada en su plato. A su padre le gustaba comer el puré de papas primero, sin ninguna comida alrededor.

—Muero por probar la pasta—Bella alcanzó el penne con salsa de vodka y Charlie volvió a entrecerrarle los ojos.

—No debería permitirte comer eso.

Bella rodó los ojos.

—Vive un poco, Charlie, como si no hubiera bebido antes.

Su padre tosió, asfixiándose con su bocado de puré.

—¿¡Qué!?

Bella se encogió.

—Todos lo hacen en la preparatoria.

—Espero que Jessica no haya tenido nada qué ver.

—No, por supuesto que no, Jessica es toda una perita en dulce—Bella masculló.

Su padre le dio una mirada, deteniendo la cuchara frente a su boca.

—Y espero que eso no sea sarcasmo.

—No lo es, ¿quieres pasta?

—Primero el puré—él señaló.

Cenaron entre pláticas sin importancia -como siempre- y su padre, sin perder la costumbre, manchó su suéter azul con la salsa de la pasta. Refunfuñó mientras trataba de sacar la mancha con una servilleta.

—De acuerdo—él dijo, caminando entre los cojines que yacían en el piso de la sala—. Tengo un par de regalos para ti.

Bella lo miró desde su lugar en el piso, sonriente y alzó sus brazos para alcanzar la caja.

—Uh, es pesada.

Charlie se sentó en el sofá lanzando un quejido y dejó que sus manos cayeran en el espacio entre sus rodillas.

—Son unas botas—él dijo cuando Bella estaba abriendo la caja, el papel de regalo hecho a un lado.

—Oh, papá, son geniales, gracias—palmeó su rodilla. Charlie le había regalado unas botas negras de agujetas, de estilo Dr Martens—. Yo también tengo un regalo para ti.

—¿Dónde lo conseguiste?

—Existe Amazon—Bella se estiró hasta el árbol, tomando la caja dorada y tendiéndosela—. Feliz Navidad.

Le había comprado el set de DVDs de su serie favorita y ahora Charlie ya tenía una excusa para usar su reproductor, que sólo estaba acumulando polvo. Él sonrió contento, sus ojos achinándose y le palmeó la cabeza.

—Bueno, Bella, lo hicimos—dijo su padre un rato después, ayudándola a ponerse de pie—. Logramos llegar a Navidad juntos.

A Bella se le puso un nudo en la garganta y ocupó sus manos con sus regalos. Además de las botas, él le había dado un libro y una tarjeta de regalo para su tienda de cosméticos favorita.

—Si—ella susurró—. Un gran logro.

Charlie suspiró, tambaleándose sobre sus talones, sus manos en los bolsillos de sus pantalones.

—Quién lo hubiera pensado—luego la jaló a sus brazos—. Estoy feliz por eso.

—Yo también, pa. Sólo un poco más.

—Sólo un poco más—coincidió Charlie.


¡Feliz Navidad en mayo! JA.

Muchas gracias por sus comentarios en el capítulo anterior. Finalmente pudimos resolver la duda de los Swan estando enfermos o no. ¿Qué les pareció? Cuéntenme qué piensan.

Por cierto, sólo nos quedan cuatro capítulos más.

Nos leemos :)