Una nueva vida

Un fanfic crossover entre DBZ y Highschool DXD escrito por Octavio675, imagen de cover hecha por un amigo mío (Nexus9871).

AVISO DE RENUNCIA LEGAL: YO, OCTAVIO675, EN MÍ CARÁCTER DE AUTOR DE ESTE FANFIC, NOTIFICO A MIS QUERIDOS LECTORES ESTO: NO SOY DUEÑO DE LOS PERSONAJES DE DBZ NI DE HIGHSCHOOL DXD, AMBAS SERIES Y TODO LO RELACIONADO A ELLAS PERTENECEN A SUS RESPECTIVOS AUTORES.

Sinopsis: Él lo perdió todo en su mundo. Ella estaba presa en el suyo. Por azares del destino, sus caminos se cruzan, conduciendo a una serie de eventos imprevisibles que pondrán a prueba sus lazos y su fortaleza, todo esto mientras combinan sus vidas normales de adolescentes con lo que conlleva el mundo demoníaco.

Capítulo 2: Una cita con una chica bonita… ¡¿que quiere matarme?! Genial… ¿Y quién es esta otra de cabello rojo?

*Suena la intro: Trip - Innocent of D*

Gohan se sacrifica luchando contra los androides ~

Trunks encuentra su cuerpo y, en su desesperación, se transforma en Super Saiyajin por primera vez ~

Rias suspira mirando su reflejo, pensando en su futuro ~

Trunks lucha contra los androides, pero es derrotado y herido de gravedad ~

Bulma lo rescata, cegando a ambos y cargando a su hijo en la máquina ovoide, desapareciendo en un flash brillante ~

Rias y su séquito encuentran a Trunks y Bulma en el bosque ~

Trunks conoce a Asia y ambos se sonríen ~

El guerrero del futuro instruye a Rias y su séquito en diversas técnicas de combate ~

Trunks observa sus manos, teñidas de carmesí, mientras sangra abundantemente ~

El peli-lila cae desde una gran altura, herido y exhausto, incapaz de moverse ~

Rias lo atrapa en el aire, aterrizando ambos a salvo mientras la pelirroja lo observa con una sonrisa y lo abraza entre lágrimas ~

*BOSQUE DE KUOH, SEIS Y MEDIA DE LA TARDE*

Rias miró desde arriba al guerrero inconsciente, tomando nota de cada detalle. Desde su torso y brazos que parecían estar esculpidos por Miguel Ángel, pasando por su rostro, cuyas facciones alternaban tentativamente entre la juventud y la adultez, hasta finalizar con su cabello. Un lavanda claro que, a pesar del hollín y greña que tenía, le llamó poderosamente la atención. Era tal y como lo había imaginado aquella vez… ¿Acaso?-

"Buchou, ¿qué haremos con ellos?". La voz de su caballero rubio la sacó de su trance. "No creo que la humana sea una amenaza pero él…". Hizo un gesto con su pulgar, refiriéndose al guerrero tumbado. "Me preocupa. No sé cómo reaccionaría si despertase, aunque dudo que lo haga en algún momento pronto, a juzgar por su estado".

Evidentemente, el cuarteto tomó nota del deplorable estado en el que ambos estaban. Parecían salidos de un edificio en llamas, porque estaban cubiertos de ceniza y escombros. La humana, por un lado, tenía una lesión perforante en el hombro izquierdo, de la cual brotaba algo de sangre. Pero más allá de eso, no parecía estar muy mal.

El que peor estaba, sin embargo, y para sumo pesar de Rias, era el pelilavanda. Tenía el torso completamente expuesto, y solo verlo le provocó náuseas. Estaba tumbado boca arriba en un charco de su propia sangre, una delgada línea de sangre cayendo por sus labios.

Su torso subía y bajaba lentamente, bañado en muchos más trazos de sangre carmesí que brotaban de múltiples agujeros dispuestos de forma aleatoria en su abdomen, acompañado de muchos moretones y quemaduras de segundo o tercer grado.

Su brazo izquierdo estaba torcido horriblemente en tres puntos, inerte. Sus piernas parecían haber salido incólumes, afortunadamente, puesto que lo único que tenían eran dos raspones en las rodillas.

"Santo Dios…". Murmuró Akeno, ignorando la jaqueca que acarreó usar ese nombre. "Parece que lo hubieran torturado adrede…".

Rias salió de su estupor, con la cabeza cavilando a mil por hora, y se aprestó a dar órdenes.

"Kiba, tú cargarás al muchacho. Koneko, revisa esa estructura ovoide en la que vinieron, a ver si encuentras algo de utilidad. Akeno, tú llevarás a la mujer".

Todos respondieron afirmativamente en unísono, poniéndose manos a la obra.

"Buchou". Intervino con su característica voz suave la peliblanca unos momentos después. "Encontré algo. Un estuche pequeño, que parece estar lleno con una suerte de… cápsulas". Comentó, saltando de la nave y aterrizando con un sonido leve.

"Excelente, quizás ellos nos puedan decir que son o que tienen dentro cuando despierten". Consideró Rias, asintiendo a modo de reconocimiento.

"Buchou, ¿qué haremos con ellos? Concuerdo con Kiba en que puede ser peligroso tenerlos encima". Comentó Akeno, cargando con el cuerpo inerte de la peliazul.

La heredera Gremory emitió un zumbido pensativo, considerando lo que planteaban sus sirvientes. "Tienen razón, hasta no estar seguros de sus intenciones no podemos arriesgarnos. Entonces haremos lo siguiente, los llevaremos al hospital de la ciudad, y usaremos una coartada como que tuvieron un grave accidente o algo así, y luego los vigilaremos por unos días hasta interceptarlos, ¿suena bien?".

Recibiendo tres respuestas afirmativas otra vez, Rias asintió para sí misma y concluyó. "Genial, entonces prepararé un círculo de transporte y nos iremos".

Acto seguido, tras un ademán con su mano derecha, un círculo negro extraño apareció en el suelo, envolviendo al grupo en un haz de luz escarlata. Y tan pronto como apareció, se desvaneció, llevándose al grupo consigo.

XXXXX

*UN RATO MÁS TARDE*

Se incorporó con un sobresalto, girando la cabeza de lado a lado para registrar sus alrededores con desesperación. Aliviado, suspiró al comprobar que no había nadie salvo él en la pequeña habitación.

Inmediatamente después, un dolor agonizante lo invadió, como una punzada, a la altura de su brazo izquierdo, y se encontró a sí mismo acunando dicha extremidad mientras siseaba para intentar mitigar el dolor.

Una vez que el dolor subsidió, el pelilavanda observó con más detenimiento su entorno. Estaba en una habitación de paredes blancas, con un aparador a su derecha y una televisión montada en la pared delante de él. Una leve brisa entraba por la ventana meciendo las cortinas color verde agua.

"¿Estoy en un hospital?". Murmuró para sí mismo, intentando sentir los kis a su alrededor. Se percató de que todos eran sumamente diminutos, correspondiendo a personas humanas, algunas en estado terminal, y otras en recuperación. "Sí, definitivamente estoy en un hospital… y mamá debería estar por aquí".

Añadió, extendiendo su percepción hasta dar con esa señal familiar. "Ahí está… gracias a Kami".

Su silencio fue interrumpido por el chirrido de la puerta de su cuarto abriéndose. La puerta se abrió, revelando a un hombre anciano, de cabello canoso y sonrisa gentil.

"Ah, veo que ya despertaste. Es un alivio pibe, estabas bastante mal cuando te ingresaron". Comentó el doctor, sonriendo, antes de continuar mientras se le acercaba. "Ah, ¿dónde están mis modales che? Soy el doctor Gerónimo Favaloro, encantado de conocerte". Se introdujo, extendiendo su mano.

Trunks también extendió su mano y sonrió de igual modo. "El gusto es mío señor Favaloro, yo soy Trunks Briefs". Respondió de igual modo, estrechando la mano del médico.

"Bueno, pibe, vine para ver con mis propios ojos esto. Las enfermeras me dijeron que para alguien que parecía haber tenido un accidente de auto sumado a un incendio, vos y la mujer que te acompañaba presentaban heridas que precisaron de un cuidado sumamente especial". El doctorado se detuvo, mirándolo de arriba a abajo. "Y sin embargo, vos estás re bien".

Trunks optó por actuar con cautela, para no levantar sospechas. Meditó unos segundos en silencio antes de responder, agradeciendo la paciencia del galeno. Ya con la historia rápidamente decidida, comenzó a narrar.

"Bueno, pues lo que pasó fue que nuestro auto circulaba por una carretera rural y no había mucha gente alrededor, ¿vió usted? Además de que era de noche y había escasa visibilidad, por lo que apenas tuvimos tiempo de ver a un animal que se nos cruzó y tuvimos que girar abruptamente, lo que causó que volcaramos numerosas veces. Afortunadamente, teníamos el cinturón de seguridad colocado por lo que pudimos evitar mayores lesiones. Yo saqué pronto a mi madre del auto, por precaución, pero cometí la torpeza de regresar al auto para rescatar nuestras pertenencias, y el depósito de gasolina estaba perdiendo, por lo que cuando estaba a medio camino, la explosión me mandó a volar, y luego caí inconsciente". Concluyó el semisaiyajin, con la voz algo ronca. Hizo una pausa, buscando un vaso de agua en la mesita de luz.

Por los próximos minutos hubo un silencio placentero entre ambos, en el cual el único sonido era el de un bolígrafo anotando cosas con parsimonia en una pequeña libreta de mano. Una vez concluidas sus anotaciones, el doctor apartó su mirada de su anotador y se dirigió nuevamente al muchacho.

"Bueno, joven, a pesar de que estoy yendo en contra de lo que indica el protocolo, voy a permitirte una salida transitoria como para que puedas tomar algo de aire y despejar tu cabeza un poco, ¿qué tal suena?". Ofreció el galeno, extendiendo su mano al pelilavanda.

Trunks asintió de buena manera, estrechando la mano del doctorado con gusto.
"Muchas gracias doctor, no sabe cuán agradecido estoy"-

"Ni lo menciones", minimizó el doctor, sacudiendo su cabeza. Se incorporó y procedió a retirarse, pero antes de marcharse, se posó en la puerta y miró al guerrero con un semblante más serio. ''Intenta estar de nuevo antes de las nueve de la noche, como para no levantar sospechas''.
Con su advertencia dada, el doctorado se marchó, dejando a Trunks sumido en silencio nuevamente.

''Bueno, ahora es un buen momento como cualquier otro para estirar las piernas''. Murmuró para sí, haciendo ademán de levantarse, esta vez con sumo cuidado de no golpearse el brazo enyesado.

Después de unos tortuosos segundos que parecieron durar una eternidad, pudo ponerse de pie y acercarse hasta un pechero que tenía una camiseta estampada en el pecho que rezaba Avenged Sevenfold, y una chaqueta de jean azul. Se pasó como pudo ambos ropajes por encima de la cabeza y los brazos, y después se acercó a la ventana, dispuesto a salir por ella.

La abrió con cuidado, deslizándola con una sola mano y minimizando el uso de la fuerza, para luego trepar por la abertura y salir al exterior, pero no sin antes volver a cerrarla con delicadeza.
El sol de la media tarde lo aturdió un poco, por lo que tuvo que escudarse con el brazo bueno mientras deambulaba por el aire buscando un callejón donde aterrizar con disimulo. Trunks divisó uno entre unos edificios, y se aprestó a descender, procurando no ser visto. Aterrizó con un golpeteo de sus botas contra el suelo casi imperceptible, y tras una mirada rápida a ambos lados, se incorporó a la acera como si nada hubiese sucedido.

Las calles estaban moderadamente transitadas, con un caudal de gente constante que si bien parecía intimidante a primera vista, Trunks pronto notó que cada uno estaba en lo suyo. Nadie se percató de él, incluso con su brazo roto. Pasaba desapercibido perfectamente, por lo que vió su oportunidad de explorar y la aprovechó.

El pelilila caminó a paso normal por la vereda, observando las personas que pasaban a su alrededor con total tranquilidad. Niños tomados de la mano de sus padres, parejas jóvenes o de mediana edad, ancianos sentados en banquillos charlando de forma amena… Todo parecía muy surreal, casi sacado de otro mundo.

''Quizás todo ésto es otro mundo, a fin de cuentas… Kami… ¿por qué demonios no puedo sacarme de la cabeza el color carmesí?''. Meditó para sí, pasando de largo por una plaza donde unos cuantos niños correteaban alegremente, para luego detenerse sobre un puente que pasaba por encima de una carretera.

Trunks se apoyó en la barandilla con la mirada perdida en la distancia, viendo como los autos pasaban. Todo esto le parecía muy desconcertante, y su estado físico no le ayudaba mucho que digamos. Quizás fue una mala idea salir por ahí… ¿Y si pegaba la vuelta y volvía al nosocomio? Al menos ahí podría dormir… Pero sus cavilaciones fueron interrumpidas por el sonido de una voz.

''Eeeeh, disculpa, ¿podrías indicarme el camino hasta la plaza Ishigami?''. Inquirió una voz tenue, dubitativa, de clara procedencia femenina.

El semisaiyajin se volteó y sus ojos se toparon con la siguiente vista. Una joven con uniforme de preparatoria sosteniendo un maletín tímidamente, mirando al suelo mientras aguardaba una respuesta. Sin embargo, y a pesar de dicha fachada, el guerrero percibió su ki oculto. Evidentemente era un ki maligno, pero no representaba amenaza alguna, así que optó por seguirle la corriente.

Adoptando una voz clara y neutra, Trunks replicó, ''Ah, ¿la plaza Ishigami? Sí, es en la otra dirección''. Indicó mientras se giraba por donde vino y señalaba hacia allá con su dedo índice derecho.

''M-muchas gracias, muchacho desconocido''. Respondió con un esbozo de sonrisa la muchacha de ojos púrpura. ''¿P-podrías acompañarme hasta allÍ? Temo perderme ya que no ando mucho por esta parte de la ciudad…''.

''No pierdo nada acompañándola, además puedo ver si trama algo y actuar en consecuencia…''. Trunks reflexionó brevemente, antes de asentir a modo de afirmación. ''Sí, ¿cómo no?, sería un placer''.

Y con eso dicho, la joven se le acercó con algo de vergüenza, empujando su codo contra el del saiyajin. ''¿P-puedo?''. Inquirió, haciendo ademán de pasar su brazo por debajo del de Trunks.

''Sí, adelante''. El pelilila respondió simplemente, efectivamente trabando su brazo junto con el de ella, para luego marchar hacia su destino.

Tras unos minutos de silencio, ella comenzó a hablar, describiéndose un poco. ''Discúlpame que haya sido todo tan repentino, no te he dicho ni mi nombre siquiera… Soy Yuuma Amano''. Se introdujo a sí misma, mirándolo de reojo.

''Es un placer… Yuuma. Soy Trunks Briefs, pero puedes llamarme Trunks''. Respondió de igual modo el experimentado luchador, asintiendo mientras su mirada seguía fija hacia adelante. No obstante, algo pareció haber llamado su atención, por lo que el medio saiyajin giró la cabeza 180 grados, frenándose en seco.

No había nadie en el puente, estaba todo tranquilo. Raro, podría haber jurado que sintió un ki negativo pero no necesariamente malvado… Si, definitivamente había alguien, pero no podía verlo con claridad y tampoco se arriesgaría a ver quién era.

''¿Sucede algo, Trunks?''. Preguntó Yuuma, con un dejo de preocupación en su voz.

''No, no fue nada. Sigamos adelante Yuuma''. Indicó el guerrero, volteándose nuevamente, dejándolo pasar.

Sus sentidos estaban en lo cierto. Una muchacha de cabello blanco corto hasta los hombros los observaba con detenimiento mientras se marchaban tomados del brazo, lamiendo un helado con un rostro inexpresivo.

Luego de caminar unas cuadras, llegaron finalmente a la plaza. Trunks dejó su brazo quieto, y la muchacha se soltó de su agarre con delicadeza.

''Bueno, Trunks-kun, muchas gracias por todo. Has sido de gran ayuda para mí hoy, y creo que debo compensarte de algún modo''. Comentó, abriendo el paraguas, pensando alguna alternativa.

''No fue nada, es un placer para mí poder ayud-''. Se atajó el medio saiyajin, pero fue interrumpido por un ruido proveniente de la joven.

''¡Lo tengo!''. Exclamó, poniendo su maletín a un lado. ''¡Sal conmigo mañana!''. Demandó firmemente, sin dar lugar a alguna oposición.

''Demonios… bueno, ¿qué otra opción tengo?''. Se resignó mentalmente el guerrero, suspirando para sí antes de responder.
''Me parece una excelente idea. ¿Te veo en este mismo parque mañana al mediodía?''.

''¡Hecho! Nos vemos aquí a las doce del mediodía. No llegues tarde Trunks-kun… O tendré que ir a buscarte, jejeje''. Añadió con una sonrisa un tanto siniestra, antes de adoptar nuevamente un semblante adorable y despedirse. ''Bueno, ¡hasta mañana!''.

Y con eso dicho, se dió media vuelta y se marchó, dejando al guerrero nuevamente solo.

''Mañana será el momento de la verdad", murmuró en voz baja, entrecerrando los ojos con firmeza.

XXXXX

*?*

''¿Entonces?''. Comenzó la pelirroja, aguardando pacientemente una respuesta de su subordinada.

''Sus suposiciones eran correctas, presidenta. El muchacho se recuperó notablemente y estuvo con un ángel caída''. Explicó la peliblanca, mirando a los ojos a su líder.

''Ya veo… entonces hice bien en pedirte que los observaras''. Comentó Rias para sí misma mientras tomaba una pieza del tablero de ajedrez en frente de ella, observándola por unos momentos. Era un peón.

''Buchou, ¿qué haremos con ellos?''. Akeno, su mano derecha, indagó, expectante.

''Por ahora, nada. Nos limitaremos a continuar vigilándolos. Lo demás depende de él''. Replicó Rias, colocando la pieza en el tablero nuevamente.

XXXXX

*AL DÍA SIGUIENTE, ALREDEDOR DEL MEDIODÍA*

Trunks se encontraba en el lugar donde había sido citado por la joven, usando el mismo atuendo de ayer pero con algo de perfume encima. Y también con su brazo entablillado firmemente sujeto en su lugar por medio de un pedazo de tela.

"Puedo sentir su ki cerca, está llegando". Pensó para sí, con la mirada enfocada en la multitud de personas que deambulaban por el parque.

Tal fue su distracción que se sobresaltó ligeramente al sentir que alguien lo tocó de costado.

Era una señora de mediana edad que estaba repartiendo volantes, quién aguardó expectante a que él tomase uno, con una sonrisa un tanto extraña y los ojos cerrados.

El medio saiyajin tomó uno con precaución, murmurando a modo de agradecimiento mientras la mujer se marchaba. Y para matar el tiempo, se abocó a la tarea de leer el folleto.

''¿Te concederé un… deseo? Solo lee el círculo y me invocarás''. Leyó en voz alta, alzando una ceja a modo de confusión ante tan críptico mensaje. ''¿Qué demo?-''.

Inadvertidamente, sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz femenina que venía acercándose, clamando su nombre.

''¡Trunks-kuuun!, ¡por aquí!''. Le indicó la portadora, alzando su mano para hacerse visible. Efectivamente, se trataba de Yuuma, quién le brindó una amplia sonrisa una vez que se le acercó.

''¡Hey!, ¿cómo te va Yuuma?''. La saludó cordialmente, esbozando una gran sonrisa.

''¿A mí? ¡Estaba bien, y ahora que estoy contigo va mucho mejor!''. Replicó la muchacha con igual entusiasmo. ''¿Tuviste que esperar mucho?''.

''No, en realidad llegué hace unos minutos''. Era verdad, solo llevaba unos minutos, pero para alguien que no está acostumbrado al sedentarismo y el ocio, se sintió como una eternidad, pero para no sonar mal con su franqueza, el pelila fue conciso en su respuesta.

''¡Qué alivio oír eso!, bueno, como sea, ya estamos los dos juntos así que vayamos a hacer algo juntos''. Indicó la muchacha de ojos púrpura mientras le ofrecía su brazo al guerrero para que caminasen tomados de los brazos. Una vez que comenzaron a caminar juntos, ella continuó. ''¿Te parece bien si comenzamos por mirar algo de ropa?''.

Trunks no tuvo chance de responder más que un encogimiento de hombros y un murmuro afirmativo, dado que la pelinegra lo estaba llevando a rastras de su brazo bueno, esquivando hábilmente la multitud de gente que se desplazaba por el abarrotado centro comercial. Pasaron por varios locales, incluido uno de ropa que rezaba ''Uchiha Store, todo para el mangaka''. Por alguna extraña razón, esto lo hizo arquear una ceja, pero no tuvo tiempo de cavilar mucho acerca de eso porque luego llegaron a un local de ropa corriente y moliente, al cual entraron sin más dilación.

Convenientemente, este local no estaba tan lleno, solo había un muchacho con cabello marrón y una chaqueta negra que tenía una extraña marca en el antebrazo izquierdo, y Trunks sin querer lo rozó. Inmediatamente después, sintió un leve pinchazo en los nervios de su brazo enyesado, pero tan pronto como lo sintió, la sensación se desvaneció, dejando al saiyajin pensativo sobre que demonios fue eso.

''¡Trunks-kun, mira esta camiseta! ¿Me haría parecer muy… pechugona?''. Inquirió repentinamente Yuuma, llamando la atención del medio saiyajin. Sobre su pecho y por encima de su camisa blanca, ella sostenía una musculosa color turquesa con el escote en V.

Trunks se golpeó el pecho con su brazo hábil, tragando saliva forzosamente como para aliviar una inexplicable e inesperada picazón en la garganta. ''N-no, ¡para nada!, te quedaría fantástica''.

''¡Ay, eres un tesoro!''. Observó entre risillas la joven, mientras tendía la prenda y escogía otra, esta para Trunks. ''A ver si esto es de tu talla…''. Su voz sonó similar a la de un personaje de una película de superhéroes, mientras le alcanzaba el artículo al hijo de Vegeta.

El muchacho inspeccionó la prenda sosteniéndola con la mano, y luego la apoyó contra su amplio y musculoso torso. Era una camiseta a rayas verticales celeste y blanca que tenía un parche en el pectoral izquierdo que rezaba ''AFA'' y tenía cinco estrellas alrededor, mientras que en el pecho había una estrella con un trofeo y un pequeño texto en negro en el que se apreciaba la inscripción ''Champions du Monde 2018''.

''Ah, esa es una playera de fútbol''. Explicó Yuuma, ante el desconcierto evidente de Trunks. ''¿Qué sucede?, creí que siendo un chico te gustaría una camiseta así… Oh, bueno, que se le va a hacer, hay muchos modelos más para probarnos''. Y dicho eso, ambos se probaron camisetas de bandas de todos los tipos y colores, y también con distintos estampados.

Luego de un rato considerable, el guerrero le agradeció a Kami-sama que se detuvieron para ir a almorzar. Encontraron un patio de comidas con un amplio abanico de sólidos comestibles y bebidas para ordenar, y en unos instantes se encontraban ya sentados en una mesita para dos personas, dispuestos a consumir lo que ordenaron.

La ángel caída ensanchó los ojos levemente a modo de sorpresa, viendo que el batido de frutas tropicales que ella pidió para sí era una porción ínfima que palidecía en comparación a la cantidad ridícula que Trunks había pedido para sí mismo. Doce bandejas repletas hasta el tope de hamburguesas dobles con cheddar, bacon, huevo; patatas fritas con mucha sal; varios vasos de gaseosa de cola; aros de cebolla; bastones de muzzarella y un largo y aburrido etcétera.

Pero lo más gracioso fue como se zampó todo en un parpadeo, deteniéndose únicamente para tomar aire o gaseosa. Bajo la atenta mirada de Yuuma, Trunks sació su apetito sin importar la dificultad de tener una extremidad inmovilizada.

Una vez finalizó, alzó la mirada y miró a la pelinegra con curiosidad. ''¿Sucede algo Yuuma?''. Preguntó Trunks, limpiándose los labios con una servilleta.

Ella tomó una cuchara y levantó una frutilla, saboreándola lentamente antes de tragar. Acto seguido, hizo un ruido de satisfacción y le devolvió la mirada alegremente al semisaiyajin. ''No, todo está yendo bien''. Su actuación era virtualmente perfecta, todo iba acorde al plan y eso la reconfortó ligeramente, pero lo cierto era que se sentía desanimada sabiendo lo que tendría que hacer al final del día. ''Demasiado bien como para mi gusto…''.

Luego de una sobremesa tranquila, ambos caminaron un rato más a medida que la cantidad de gente a su alrededor disminuye y el entorno pasaba de un centro comercial a una calle genérica, para luego dar paso al mismo parque donde Trunks había pasado anteriormente.

El sol descendía lentamente sobre el firmamento, bañando todo en tonos dorados y anaranjados con sus últimos rayos de luz. Por otro lado, todo estaba en un agradable silencio, siendo quebrado únicamente por una fina fuente de mármol de la cual manaba agua continuamente.

''Que lindo día… Hacía tiempo no me divertía así''. Reconoció el pelilila, estirándose hasta el punto que su cuerpo le permitía. ''¿Qué me dices tú Yuuma?''.

La joven dió saltitos alegremente hasta la fuente, para luego girarse sobre sí misma e inclinarse mirando al suelo. ''Estoy de acuerdo Trunks-kun, lo pasé genial hoy… Me da lástima que tenga que concluir… así''. Hizo una extraña pausa, alertando al guerrero mientras ella se recobraba y alzaba la cabeza para mirarlo. Su semblante evidenciaba tristeza y arrepentimiento, casi como si estuviera por hacer algo que lamentaba profundamente.

Sin mediar palabra, dió un salto hacia el cielo y, ante la mirada atónita y visiblemente avergonzada del guerrero, sus ropajes se desgarraron, dejándola completamente desnuda por unos segundos, antes de que, para alivio de todo espectador, le apareciera aparentemente de la nada una bikini estilo dominatrix completamente negra y reluciente, con hombreras con pinchos, a la vez que de su espalda surgieron dos alas negras repletas de plumas color ónice.

''¿Y-Yuuma?, ¿qué rayos-?''. Exclamó Trunks, alzando una ceja, incrédulo.

''Me temo que era simplemente un alias, Trunks… Mi verdadero nombre es Raynare… Lamento haberte mentido… espero puedas perdonarme y que al menos puedas irte al otro mundo con una parte de la verdad…''. Raynare suspiró con pesadez y, batiendo sus alas para mantenerse a flote, alzó una mano para crear una especie de lanza de energía rosa oscuro. ''¡HYAAAAGH!''. Exclamó mientras movió su brazo rápidamente hacia abajo y le aventó la lanza de energía al semisaiyajin.

Su expresión de tristeza cambió a una de asombro, similar a un pogchamp, al ver lo que había sucedido.

El guerrero detuvo la lanza con la punta de sus dedos índice y pulgar, sin el más mínimo esfuerzo. Parecía ser que había calculado con precisión milimétrica cuándo y cómo atacaría, pero la realidad era que había sido un ataque muy fácil de predecir, y más aún de parar para él.
Trunks deshizo la lanza aplicando un poco de presión con sus dedos, a la vez que reflexionó un instante sobre cómo debería proceder. ''Tal como supuse, un ki maligno pero para nada poderoso. Le seguiré la corriente un poco más y cuando sea oportuno la detendré, no debería revestir mucha dificultad''.

Para Raynare, sin embargo, esto era inconcebible. Ningún demonio podría detener una lanza de luz, o por lo menos, no podrían hacerlo con tanta soltura. ¿Se habían equivocado acaso con este sujeto?, ¿es otro ángel caído más?... No, no podía ser. La ángel caída tenía un sentido de percepción del ki, aunque era mucho más primitivo que el del pelilila, y por lo poca información que le permitía recabar, dedujo que era un ki benigno pero extraño.

''Me da una sensación muy rara, casi como si no fuese de aquí''. Musitó mentalmente, antes de sacudir la cabeza para intentar enfocarse. ''¡No puede ser, maldita sea!, si no logro enfocarme e intento cumplir mi misión, las cosas se pondrán mal…''. Se retorció mentalmente de tan solo imaginar lo que le esperaba de parte de sus compañeros. ''Ojalá no se me aparezcan repentinamente''.

Casi como por acción y reacción, un círculo azul extraño se abrió y de la nada emergió otro tipo que Trunks identificó automáticamente como un aliado de la mujer flotando semidesnuda sobre él. Este tipo tenía pinta de un inspector Gadget rudo, a juzgar por su cara de pocos amigos. Tenía una gabardina gris, una fedora del mismo color, guantes color carbón y botas cargo color negras. Pero lo que más destacaba, eran el mismo par de alas negras que pendían de la espalda del mismo.

''Que oportuno que haya venido. Sabía que eras una inútil y no podrías encargarte tú sola, Raynare''. Declaró sin miramientos el recién llegado, mirando con desdén a su subordinada, para luego centrar su atención en el medio saiyajin.

Aterrizó con un ruido sordo y se le acercó al pelilavanda. ''Hmmmm, qué extraño, no noto el aura de un amo o algún compañero que provenga de él… tampoco ningún sello, ni nada''. Musitó, deduciendo erróneamente las capacidades de su adversario.
''Eso quiere decir que eliminarte será pan comido''.
Con eso dicho, el tipo con la gabardina generó otra lanza de energía pero esta vez de color azul índigo, y se la aventó a Trunks a quemarropa.

El semisaiyajin tuvo la mala idea de escudarse girando hacia la derecha, de forma tal que le dió de lleno en el brazo que estaba fuera de servicio, y esto dolió considerablemente. Lo suficiente como para hacerlo proferir una maldición y sisear, intentando mitigar el dolor al tiempo que saltó hacia atrás creando algo de distancia entre ambos.

''¿Sobreviviste a una lanza de energía?''. Murmuró un poco estupefacto el ángel caído, al tiempo que lo miraba más detenidamente mientras el pelilavanda acunaba su extremidad herida. ''Impresionante, eso debió haberte costado ese brazo, literalmente. Quizás deberías intentar pedirle ayuda a alguien, que te den… una mano''. Sugirió a modo de broma el atacante, con una risa socarrona.

El guerrero de cabello lavanda se recompuso lo suficiente como para retrucarle verbalmente. ''¿Pedir ayuda?, ¿a quién?, ¿un folleto? Yo no me confiaría demasiado si fuera tú-''. Pero a mitad de la oración, se detuvo porque el folleto que tenía en el bolsillo de su pantalón salió disparado hacia delante de él, y del mismo se proyectó un circulo negro y rojo con intrincados trazos, y de él emergieron tres individuos.

''¿Qué cara-?''. El hijo de Bulma murmuró desconcertado, frotándose el brazo mientras observaba a las 3 recién llegadas.

Una muchacha bajita, alrededor del metro cuarenta, desvió otra de esas lanzas de energía dirigidas a Trunks, casi sin pestañear. Miró de reojo al guerrero a través de ojos dorados inexpresivos, y luego se enfocó en el adversario más adelante.

El ángel caído avanzó hacia el trío, pero un rayo que le cayó literalmente desde el cielo le bloqueó el paso y lo mandó a volar hacia una fuente de agua, la cual se hizo añicos cuando el tipo impactó contra ella.

Este se incorporó sin dificultad, y alzó la mirada a la vez que desempolvaba su sombrero. ''Vaya, vaya, cabello rojo… No sabía que esta ciudad estaba bajo control de los Gremory''.

''Rias Gremory para tí, Ángel Caído''. Intersectó la muchacha pelirroja con un tono firme, rebosante de autoridad que por alguna extraña razón le erizó los pelos en la nuca a Trunks.

''¿Este chico es tuyo o de tu clan?, porque casi lo hago puré. Alguien como yo podría matarlo accidentalmente''. Comentó el aludido con total soltura, encogiéndose de hombros.

''Aprecio tu advertencia, Ángel Caído, pero te informo que en el caso que lo lastimaras o, peor aún, que lo matases, no tendría clemencia contigo y te destruiría''. Rias le devolvió una mirada asesina y una mueca intimidante en el rostro.

El Ángel Caído soltó un respingo y, batiendo sus alas, se dispuso a retirarse. ''El sentimiento es mutuo… Y recuerden decirle al clan Gremory esto…''. Clamó desde las alturas, mirando al cuarteto. ''¡Mi nombre es Dohnashik!''. Gritó antes de desvanecerse con el mismo círculo azul.

''Bueno, eso resuelve todo… Al menos por ahora''. Murmuró Trunks, tomando su oportunidad para retirarse sin mediar palabra.

Antes de que cualquiera pudiera detenerlo, el medio saiyajin se dió vuelta y voló a toda velocidad, alejándose de la escena mientras el trío de demonias lo miraba con cautela.

''Buchou, ¿no deberíamos detenerlos?''. Inquirió la voluptuosa pelingra que lanzó el rayo hace instantes, observando como se marchaban alternativamente el guerrero y la otra ángel caída.

''No te preocupes Akeno, a juzgar por su estado, y según las observaciones de Koneko, sé dónde podré encontrarlo… Tú déjamelo a mí''. Indicó la pelirroja, mirando con interés la figura marchante del saiyajin.

XXXXX

N/A: Booooooooooeeeeeenas *insertar a gaspi*. ¿Cómo les va gente?, ¿bien?, ¿mal?, ¿cómo el culo? Si les va bien me alegro, y si andan mal, la baja una locura, ojalá se mejoren xd.

Acá les dejo el segundo capítulo, ya con más material canon obviamente. Queeee paaaaaja es tener que editar todos los capítulos, pero lo bueno es que no tengo que reescribirlos de cero porque ahí sí que no me siento a trabajar ni en pedo… ¡LOL!

Bueno, nada, espero les haya gustado y como siempre, pueden dejar sus reviews, insultos, empanadas de carne etc, en la sección de reviews.

Una última cosa. Por si a algún alma bondadosa le LLEEEEEGA a interesar, sigo buscando alguien que pueda darme una manito para trabajar en la reedición-revisión-cosa de esta historia. Cualquier cosita, me mandan un PM private message y contesto enseguida.

Sin más que agregar, me despido y hasta la santísima próxima vez que me digne a actualizar, su amigo

Octavio675 (ultra hiper mega genial)