Todas las personas ven la relación de Senku y Kohaku como la de un demonio y un ángel.
No es para menos, pues el científico parece un completo lunático todo el tiempo, en especial cuando experimenta en su laboratorio; mientras que la linda deportista es tan buena con todos que hasta parece una divinidad bondadosa que siempre está para los demás.
Pero solo ellos saben que realmente la situación es al revés.
...
—¿Saben cuándo van a salir?
—Kohaku dijo que dentro de un rato terminarían todo.
Un grupo de amigos estaban esperando a Kohaku y Senku afuera del laboratorio de la universidad. Habían quedado para salir a tomar algo, solo faltan ellos dos para que estén todos, pero se estaban demorando por que necesitaban ordenar el lugar luego de usarlo. Más de científico, la rubia solo lo ayudaba.
—Aún me sorprende que sean pareja— Dijo Chrome— No sabía que a Senku le gustaban las gorilas.
—Felizmente Kohaku-chan está adentro y no te escuchó, Chrome-chan— A Gen le bajaron gotitas de sudor al escucharlo— Sino ya te hubiera matado.
—¿Qué tiene de sorprendente? Kohaku es realmente hermosa ¡Cómo toda las mujeres!— Ryusui chasqueo los dedos dando un carcajada— Aunque sí es algo extraño de Kohaku aceptar a alguien tan amargado y desquiciado como Senku. En fin, que suerte tiene ese bastardo.
—A todos nos tomó por sorpresa cuando nos dijeron que estaban juntos, sí que lo tenían bien guardadito~
Chrome le dirigió una mirada de asco—No lo digas tan sugerente, que náuseas— Una horrible imagen mental apareció, ugh.
—No creo que nos incumba hablar de ellos así—Por fin habló Tsukasa— Es su vida privada.
—¿Nuestra vida privada, eh?— En la puerta del laboratorio se encontraba Senku con una cara de molestia con los brazos cruzados y Kohaku sonriendo un tanto confundida.
— Tan diferentes...—Pensaron todos.
...
En el bar, tomaron asiento en una mesa circular. Ya había pedidos sus tragos y unos cuantos acompañamientos.
—Que tierna pareja~
—¿De quienes hablas?
—Mira la mesa cinco— Una de las camareras del lugar señaló al grupo de amigos mientras hablaba con su compañera— La chica rubia y el chico de su costado, se ven muy lindos. Deben ser pareja~
—Llévales algo especial entonces— Dijo en una sonrisa divertida. Su amiga era toda una romántica.
Con toda la emoción de darles algo adicional, a los pedidos de cada uno les agregó un par de papas fritas. Solo porque quería ver como los comían juntos, los pagaría ella después.
Cuando todo estaba listo, fue a entregar los pedidos con una sonrisa. Dejo a cada uno sus respectivas bebidas y las guarniciones en el centro para al final dejar las papas a la pareja.
—Eh... Nosotros no pedimos esto— Kohaku la miró confundida. Senku alzó una ceja.
—La casa invita— Abrazó la bandeja contra su pecho enternecida—Es para usted y su pareja jeje— Señaló al susodicho.
El grupo se quedó en un silencio incómodo.
—Ehh...— Intento encontrar las palabras adecuadas—Yo no soy su pareja...
Gen el sonrió forzadamente, podía sentir en su espalda una penetrante mirada carmesí. Es como si sintiera ácido quemar su piel.
La camarera no sabía dónde meter la cabeza de la vergüenza al caer en sus palabras. Pero ellos están hablando tan tiernamente y viendo cosas en el celular del otro que pensó...
—¡Lo siento por la confusión!—Rápidamente hizo una reverencia— Es que parecías muy lindos juntos que...
—¡Ja! No hay de que preocuparse— Kohaku intentó arreglar el ambiente incómodo— Él es mi novio— Señaló a su otro costado donde estaba Senku.
La sorpresa se plasmó en su cara—¿En-enserio? No lo hubiera imaginado...—Lo último lo dijo en un susurro
—Sí, lo que sea—Aunque intentaba ocultar su molestia, su expresión decía todo lo contrario.
Cuando la señorita se fue, no les quedaba más que reír. Aunque Gen lo hacía para ocultar su miedo.
—Siendo sincero—Tsukasa los miró algo divertido— Nunca hubiéramos esperado eso de ustedes. Nos enteramos por qué empezaron a vivir juntos.
—No veíamos la necesidad de decirlo— Senku metido su meñique en el oído y desvío la mirada aún fastidiado. Eso de sentir celos es realmente horrible.
Kohaku notó su molestia y quiso arreglar su semblante. Juguetonamente agarró su teléfono y empezó a escribir unos mensajes. Senku sintió su bolsillo vibrar y la miró extrañado. Al abrir el mensaje no pudo evitar sentirse emocionado.
Leona:
No te sientas así. Sabes que soy tuya.
Y tú eres mío.
Más tarde te lo dejaré claro.
Se crispó ligeramente en su sitio de la sorpresa cuando sintió una traviesa mano acariciar su muslo interno. Volteó a ver a Kohaku con el corazón acelerado y solo la vio hablando y riendo como si nada con lo demás. Sin parecer estar consciente de los estragos que hacía en su cuerpo.
Estaba impaciente.
...
—Kohaku, ya es hora de irnos.
—¿Qué...? Un rato más— Lo miró suplicante.
—Mañana ambos tenemos clases, no puedes ir si tienes resaca— La tomo del brazo intentando moverla en vano. A veces odiaba su nula fuerza.
Kohaku al final cedió, se paró de su asiento para caminar hasta llegar a su lado y susurrar—¿Tan ansioso de llegar a casa...?
Trató de ignorar su sugerente comentario, aunque sería mentira si dijera de no. Esa leona lo traía enloquecido.
—Nos vemos— Se despidió del resto para irse a casa.
Y es que Kohaku era realmente ruda y sensual que no podía esperar.
...
Los besos húmedos y demandantes se escucharon en todo el departamento apenas se cerró la puerta principal. Ambos sabían lo que querían.
Un ruido seco se produjo. La rubia acorraló al científico contra la pared más cercana con rudeza al igual que sus besos.
—Sé más...—Intentó hablar entre jadeos —Delicada...
Pero Kohaku simplemente no podía con su deseo. Lo levantó en el aire agarrando fuertemente de los muslos para llevárselo hasta la habitación que compartían. Ignorando completamente los reclamos de él para que lo bajará.
Lo tiró a la cama con ella encima, haciendo rechinar la madera. Con los ojos cerrados buscó la corbata que dejaron olvidada entre las sábanas la noche anterior hasta encontrarla. Le rompió la camisa por el calor del momento para quitárselo y atar rápido sus muñecas. Senku se separó del beso cogiendo una bocanada de aire.
—¡Leona, ten más cuidado!— Su rostro estaba realmente rojo y con una expresión de ligera molestia. Su pecho subía y bajaba tratando de regular su respiración.
—Yo sé perfectamente que te gusta que sea ruda contigo...— Senku intentaba liberarse sin éxito. Kohaku se terminaba de sentar en el inicio de sus piernas para tomar el gran bulto duro entre sus pantalones—Tu cuerpo no miente— Un suspiro pesado salió de la boca del albino cuando sintió la presión. Y es que sí, era un maldito masoquista.
Pero jamás lo admitiría. Al menos no en voz alta.
—Y te he dicho que no me llames así— Frunció ligeramente el ceño viendo a su entrepierna deseosa, aprisionándola con un poco más de fuerza. El joven cerró los ojos con fuerza conteniendo un gemido.
—Abre los ojos y mírame, Senku— Acató la orden con algo de dificultad para presenciar como Kohaku le besaba y lamía el miembro aún con la ropa puesta, para luego liberarlo rápidamente. Dios, que escena de lo más erótica.
De lo deseosa que estaba no pudo evitar besarle la punta haciéndolo estremecer.
—Kohaku, ah...—Con los ojos seguía sus movimientos mientras se terminaba de desnudar. Cuando sus miradas se encontrar Senku ya sabía que iba hacer.
Kohaku se puso de espaldas a él para luego subir y dejar su vulva empapada justo arriba de su cara. Él aceptó más que gustoso la invitación y fue directo a su cometido.
Empezó lamiendo sus jugos al borde su de entrada para después ir directo a sus clítoris, succionándolo y jugando con él, logrando sacar un gemido desde el profundo de su garganta.
—¡Ah! Ah, ah... Así...— Abrió los ojos que en algún momento se cerraron para ver su necesitado miembro y rio para sus adentros. Tomó la mano de su pareja y la dirigió hasta ahí. Los movimientos de su lengua se detuvieron por una fracción de segundo— Tú también ne-necesitas atención. Hazla tú mismo— Y empezó a guiarlo. Regalando lamidas y succiones a su glande en momentos irregularidades.
Empezó a penetrar a su novia con la lengua, sabía que le encantaba por la forma en la tiemblan sus caderas y como ahogaba sus gemidos con su pene en la boca. Las sacudidas con sus propias manos y saber que Kohaku disfrutaba verlo darse placer solo generaba que fuera más excitante. Chupaba su clítoris con vehemencia, en serio quería que sus manos estuvieran libres para meter sus dedos a las paredes estrechas de ella y hacerla llegar en ese instante, pero amaba esa posesividad de su novia cuando lo ataba.
Kohaku solo veía con la mente nublosa por el placer como las gruesas manos de él subían y bajan con fuerza alrededor de su pene duro y erecto. No podía esperar tenerlo dentro. Una corriente paso por toda su espalda como respuesta a las sensaciones que le generaba en su punto débil, algo se acumulaba ahí y claro que sabía que era. Los gemidos y jadeos no paraban de salir de sus labios de pura satisfacción.
Cuando sintió las piernas de ella querer cerrarse, supo que estaba muy cerca como él también. Pero Kohaku no lo iba permitir, quería seguir jugando con él un rato más.
Se enderezó curvando la espalda y obligó a sacar las manos de él de su miembro chorreando líquido preseminal. Soltó un gran gemido dejándose irse.
Senku gruñó con las caderas ligeramente alzadas por no haber llegado él también, aun así feliz de recibir los deliciosos jugos de su novia.
—Mal-maldita.— Dijo la voz jadeante y deseosa—Aunque fue mejor que me detuvieras, no iba a durar mucho más.
—Yo digo cuándo y cómo te vienes— Al recuperar el aliento, sin salir de su posición se dirigió hacia la cómoda al costado de la cama. Tomó los condones que estaban encima y abrió uno cuando una idea se le pasó por la mente.
—¿Qué estás- AH-AHH~!— Pudo sentir como el látex cubría su miembro sumado a sus labios rodeándolo y metiéndolo hasta el fondo. Le puso el condón con la boca.
Podía sentir su lengua recorrerlo acomodándose mejor intentado ir más profundo—¡Jo-joder!— La separó con dificultad antes de que se corriera sin remedio. Tembló al sentir pequeños pero húmedos besos en sus muslos internos. Kohaku llevó sus manos por detrás de estos para que flexione las piernas.
Kohaku salió de la cara de Senku y le desató las manos consiguiendo que él estruje su trasero mientras bajaba hasta tener su pene justo debajo de ella. Sosteniéndose de las rodillas del albino para verlo desde atrás completamente deseosa.
—Baja de una vez, leona—Senku estaba demasiado ansioso y sonrojado de solo imaginarse dentro de ella y Kohaku solo por eso ignoró el apodo— Quiero estar dentro de ti...
Solo faltaba eso para ella bajes bruscamente, metiéndose de lleno sacando un gemido en ambos. Apenas de acostumbró el tenerlo dentro sus movimientos no hacían más a acelerarse.
Para Senku no había algo más sensual que la espalda esbelta y el redondo trasero de su novia. Más estando desnudos.
Las estocadas fueron fuertes desde un inicio dejando jadeantes a ambos. Los gemidos de Kohaku y los gruñidos de Senku se escuchaban en toda la habitación. Ella le dejaba arañazos rudos desde sus muslos hasta el interior de sus rodillas que él secretamente amaba. Las manos de Senku que estaban guiando su movimiento fuero fuertemente sujetados por las muñecas por la rubia aún en sus caderas.
—Agh mi-erda... Maldita in-saciable
En los estremecimientos de Senku no pudo seguir manteniendo más las piernas flexionadas y las terminó estirando ya muy cerca del orgasmo otra vez. Kohaku al no tener el apoyo de sus rodillas se recostó sin detener el movimiento de sus caderas y apoyándose de sus manos al costado de las piernas temblantes de su pareja. Desde el punto de vista de Senku podía ver explícitamente la unión bestial de sus sexos. Era ver cómo su leona lo devoraba completo y sin piedad. Y eso fue más que suficiente para él. Le advirtió que no podría controlarse más tiempo sintiendo las paredes de ella apretándole con vehemencia. Para hacer que ambos terminen con mucho esfuerzo se apoyó con uno de sus codos para que con el brazo pueda llevar al clítoris de la chica, presionándolo y estimulándolo. Kohaku se enderezó de golpe para luego arquear la espalda de terminar de una forma gloriosa. Senku tampoco pudo durar mucho si correrse en su interior.
Senku se dejó caer pesado en la cama jadeante y aún con espasmos. El sudor se pegaba por todo su cuerpo. Kohaku se quedó temblando intentado calmar su respiración agitada.
—No creas que esto termina aquí, Senku...
Y es que esta noche sí que estaba insaciable. Necesitaba verlo. Él también disfrutar cómo ella lo hizo.
Con cuidado salió de su interior y le retiró el condón para luego hacerle un nudo y tirarlo saliendo de encima suyo. Senku intento replicarle que estaba exhausto pero apenas abrió la boca Kohaku ya se encontraba encima suyo otra vez besándolo lentamente para seducirlo y él incapaz de negarse le correspondió.
Nunca podría negarse ante su rubia ninfómana.
Los besos húmedos y algo demandantes inundaban el lugar. Y uno que otro gruñido de parte de él. Fue en ese momento que Kohaku fue bajando sus besos por la mandíbula hasta llegar al hueco entre su cuello y hombro para luego regresar a su boca. Senku se empezó a respirar algo pesando de nuevo pasando sus manos por los brazos de ella hasta que Kohaku se separó de él saliendo de su encima para sentarse al costado, desconcertándolo.
—¿Qué sucede...?
—Ponte de costado a espaldas de mí— Dijo ella mirando como si lo comiera con los ojos.
Él la miró con confusión como preguntado y ella fue recostándose rozando su piel.
—Haré algo que te gustará— Le susurró con una voz seductora. Él por un segundo mostró algo de emoción en los ojos pero se recompuso. Fue ese momento de descuido que Kohaku con la gran velocidad que la caracteriza tomo la corbata que se había quedado olvidada en la cama para atarle las muñecas atrás en su espalda, haciendo que quede de costado con la cabeza pegada a la almohada.
—¡LEONA...!
—No soy una leona— Ahora recostada atrás de él le mordió fuertemente el hombro como castigo mientras ajustaba más el nudo. Senku soltó un gemido por la sorpresa, uno de dolor combinado con el ridículo placer que le género tales actos de rudeza. Haciéndolo templar.
Kohaku se dio cuenta de la reacción que causó en él luego de ver su expresión intentado no demostrarlo y su nueva erección exigente por que lo montarán.
—¿No que estás cansado...?—Dijo en tono burlón mientras tomaba su miembro, besando y laminado la zona que mordió con brusquedad. Lo empezó a masturbar con lentitud tortuosas. Senku intento librarse las manos, pero era imposible, solo sentía el ardor en su piel por la fricción, mientras ocultaba su cara ardiendo entre la almohada y su cabello. Podía sentir en su espalda los pechos con los pezones erectos de su pareja pegándose más a él.
—No te ocultes, quiero verte. Quiero ver que lo estás disfrutando— Con su mano libre rodeó su cuello, tirando hacia atrás para que la miré. Era la vista más erótica ha presenciado en su vida.
Sus mejillas con un rojo intenso por el calor y la vergüenza. Los ojos la miraban intensamente con el ceño ligeramente fruncido. Sus mechones se pegaban a su frente por el sudor. No resistió más y lo besó demandante con el aceptando más que feliz.
El movimiento de sus manos en su falo se hizo más rápidas y fuertes. Su pulgar presionaba la punta para hacerlo estremecer, logrando lo completamente. Aún en el beso húmedo, Senku dejó escapar un gruñido. Sus piernas temblorosas fueron abiertas duramente por una de las de Kohaku para así tener mayor acceso a su entrepierna. Aprovechando para frotarse contra las caderas de él.
Kohaku gime por su acción y estira su mano libre que estaba bajo el cuello de Senku hasta la mesita donde descansaban los preservativos y se separa del beso, tumbando a Senku otra vez con las manos aún detrás suya y abriendo el condón para colocárselo lo rápidamente. Ambos no podrían esperar.
—¡Hazlo de una vez! ¡Dómame!— Con la voz acelerada le ordenó—Te necesito.
Kohaku empezó a cabalgarlo otra vez con dureza sosteniéndose de los hombros de él encarnándole las uñas. Sus movimientos eran cada vez las rápidos y duros. Se sentía tan llena con él adentro.
Se recostó más en su pecho y apoyo una mano en la cabecera de la cama mientras suspiraba. Senku le dice que ya está muy cerca entre lamidas y chupetones en su hombros y cuello.
Kohaku también lo estaba de nueva cuenta, no podía resistir más y ambos terminan en medio de un beso rudo y exigente para ella caer rendida en su pecho. Ambos jadeantes y Senku más cansado que ella. Su mente estaba completamente nublada entre el placer y los espasmos.
La joven le regala un beso más tierno en la frente mientras él sigue recuperando el aliento. Se levanta ligeramente para quitarle el preservativo, botándolo para regresar y darle un abrazo, desatando sus manos desde atrás. A lo que él al verse libre le devuelve el abrazo, hundiendo la cabeza en su hombro dándole pequeños besos y sobando las marcas en su piel.
—Intenta no ser tan ruda la próxima vez, me duelen las muñecas— Hundió más la cabeza, de ninguna manera dejaría que ella vea el sonrojo aparecer en su rostro.
A Kohaku le sorprendió esa actitud para luego abrazarlo más fuerte, a veces esos actos de él pueden ser muy tiernas a su parecer.
En fin, ambos eran tanto ángeles como demonios.
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EXTRA
Ambos estaban echados en la cama abrazándose. Estaban a punto de irse a dormir por el cansancio cuando a Kohaku se le pasó una idea. Subió la cabeza que reposaba en el pecho de él para verlo mejor. Tenía que por lo menos intentarlo.
—Senku... ¿No quieres probar con-
— ¿Penetrarme con un dildo de plástico? No, gracias— El ceño se empezó a fruncir aún con los ojos cerrados.
—Pero podría gus-
—No. Gracias.
—Pe-
—NO QUIERO. GRACIAS.
Quizás podría convencerlo en un futuro.
JAJAJAJA REALMENTE QUERIA HACER UN LEMON
Es la primera vez que lo intento y creo que me salió bien. Espero haber mojado algunas bragas :)
Aunque puse a Kohaku como dom aquí, realmente creo que ambos son versátiles, pero tenía que encajar con el tema (?
No puedo con los temas de fantasía, mi cerebro no da para eso, así que esta es mi humilde ofrenda.
Día 4: Ángeles y Demonios
