Autor Original: desintas
ID: 6451658
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El día
Pero no se van a dar cuenta, ¿verdad? Pensó Suga nerviosamente y bastante culpable. Trató de tranquilizarse a sí mismo. De todos modos, también les gustaba el voleibol. ¿Verdad?
"¿Algo anda mal, Suga?" preguntó Daichi "Pareces preocupado"
"Estoy bien" sonrió Suga. No se darán cuenta, se recordó a sí mismo.
Seguramente.
"¡Hinataaaa!" Kageyama corrió a toda velocidad y agarró la camisa de su amigo.
"¡Estás haciendo trampa, Bakageyama!" gritó Hinata, intentando quitar las manos de Kageyama de su espalda mientras se tambaleaba peligrosamente en su bicicleta.
"Tú estúpido pajarito" gruñó Kageyama, colocando la bolsa de papel frente a la cara de Hinata. Jadeó y su rostro se iluminó de emoción "¡Con una condición!" Kageyama lo retiró y su amigo de pelo naranja hizo un puchero "No tienes que decirle a nadie sobre este pájaro, ¿está bien? Porque Suga-san dará la sorpresa mañana"
"¿Lo voy a…conseguir pronto?" gritó Hinata feliz.
"Mmm… ¡Sí! P-Porque eres… eh… ¡especial!" farfulló Kageyama, casi sin creer que estaba diciendo algo así.
"¡Dame al pájaro!" Hinata agarró el aire, pero su deseo fue negado cuando su amigo retrocedió.
"¡Vamoooos!" se quejó Hinata.
"¿Lo prometes?"
"¡Vale, vale, vale!" Kageyama tiró la bolsa a las ansiosas manos de Hinata.
"Nos vemos mañana, idiota"
"¡Adiós!"
Se fueron por caminos separados.
"¡Oni-chan! ¿Quién te dio ese regalo?" preguntó Natsu, con los ojos muy abiertos.
"¡Un amigo!" sonrió Hinata cuando comenzó a desenredar la parte superior doblada.
"¡Oooh!" su hermana pequeña se rio "¿Una novia?"
"¿Qué? ¡No!" negó Hinata, alzando la cabeza de lo que estaba haciendo.
"¿Pero no lo sabes, Oni-chan?" canturreó su hermana pequeña mientras daba vueltas, con los brazos abiertos como un avión. ¡Mañana es el día de San-Va-len-tín!" sonrió, como si estuviera orgullosa de recordarlo.
"¡No seas tonta, Natsu! ¡Me lo dieron hoy!" Hinata intentó descartar la idea cuando recordó:
"¿Lo voy a…conseguir pronto?"
"Mmm… ¡Sí! P-Porque eres… eh… ¡especial!"
Hinata jadeó. Espera un segundo… Kageyama… le– ¡No! ¡No! Negó con la cabeza, intentando despejar su rostro acalorado. Miró hacia la bolsa abierta y casi se desmayó.
Era un pequeño cuervo Kageyama.
Sugawara canturreo mientras clasificaba los pequeños juguetes de peluche en bolsas. Alcanzó un pájaro con el pelo naranja–
Oh.
Oh.
¡C-C-Cálmate! Pensó Suga rápidamente mientras se apresuraba a buscar un pájaro con una expresión malvada. ¡Ah, maldita sea! ¿Estaba aquí? ¿No? ¿Aquí? ¿Qué tal en su bolso? ¡No podía encontrarlo! Uh… ¿Puede que Hinata no sumase dos y dos? Pensó ligeramente, agitado y emocionalmente agotado. Pero tiene una hermanita, ¿verdad? Con suerte, será demasiado joven para saberlo o que le importe. Pero los pequeños siempre tienen ideas locas y eso podría hacer que Hinata se alterara. Sugawara suspiró.
Hinata se dio la vuelta por centésima vez y suspiró, con el rostro todavía sonrojado y el cuervo de Kageyama haciendo guardia cerca de su cabeza. ¿Le agradaba Kageyama? ¿Cómo en… más que un amigo? Una confesión. Enterró su rostro entre sus manos. ¿Cómo respondería mañana? Y… y… Hinata se quedó aturdido, un cortocircuito debido a la interminable revolución ante el pensamiento.
Hinata empujó su bicicleta lentamente mientras se acercaba a la escuela y aún atrapado en su tormenta de nerviosos pensamientos, no se dio cuenta de una nube de polvo que se abría paso rápidamente hacia él. Apenas se estremeció cuando un borrón con uniforme escolar y pelo negro pasó a su lado y siguió empujando su bicicleta sin entusiasmo.
"Oye, idiota, ¿qué estás haciendo? ¿Estás enfermo?" preguntó Kageyama, con su habitual ceño fruncido en el rostro. Hinata se tensó pero mantuvo la cabeza vuelta y se dispuso a encadenar su bicicleta "¿Estás nervioso? Pero ni siquiera jugaremos un partido hoy" dijo Kageyama, frunciendo el ceño con mayor impaciencia por el silencio de Hinata.
"Eh… nada" murmuró Hinata en voz baja, todavía sin mirar a Kageyama. Kageyama lo fulminó con la mirada, todavía molesto por su falta de entusiasmo habitual.
"¿Recuerdas lo que Asahi-san te dijo que te ayudaría a dejar de estar asustado?" dijo Kageyama mientras pasaba junto a su amigo y se dirigía al gimnasio "Deberías usarlo" el silencio que lo siguió se extendió rápidamente entre ellos después de que sus pasos se alejaran en la distancia.
"Y-Yo solo… no puedo" susurró Hinata, sin ser escuchado por el lejano Kageyama. Enterró su rostro en sus manos y se arrodilló en el suelo, con sus ojos derramando lágrimas. Parecería como sus movimientos extravagantes y nadie se día cuenta de que estaba llorando.
Suga se dio cuenta de que algo estaba mal de inmediato. Lo estaba esperando, después de todo, y después de una noche de sueño inquieto, estaba casi desesperado pro saber si sus errores lo habían llevado a –
Oh.
Allí estaba Hinata, las lágrimas corrían por sus manos y bajaban hasta su barbilla. Suga corrió hacia él y consoló al adolescente hecho desastre.
"Está bien, Hinata, porque esto…" Suga se detuvo, mirando los ojos grandes llenos de lágrimas de Hinata y sintiendo la culpa acumulada sobre sus hombros "Lo siento mucho, pero esto–"
"¿Suga-san?" giró la cabeza. Hablando del diablo. Suga se aclaró nerviosamente la garganta antes de responder.
"¿Sí, Kageyama?"
"¿Qué pasa con el enano?" preguntó sin rodeos, la irritación desprendiéndose de él.
"Mmm…" Suga miró a Hinata, quien, para su sorpresa, estaba de pie y acercándose a Kageyama.
"Kageyama…" comenzó Hinata, con la voz todavía débil por su colapso "¿Sabes lo que me diste ayer?"
"Sí. ¿Qué tiene de malo?"
"¡Mira! Eres… tú" Hinata extendió el peluche en su palma. Kageyama lo miró inexpresivamente. Suga sabía que no lo estaba haciendo intencionalmente, sino más bien era una señal de su lento procesamiento mental.
"Eso significa que hubo una confusión, ¿verdad? ¿Por qué estás tan alterado?" Kageyama, inconscientemente, hizo un puchero, la boca arrugada con confusión. Hinata explotó, incapaz de contener las emociones.
"¡Por qué! ¡Estúpido Kageyama!" gritó mientras empujaba el juguete contra el pecho de Kageyama, quien lo dudó antes de sujetarlo bien "¡Porque es el día de San Valentín! Obviamente lo dijiste en broma, ¿no es así?" Las lágrimas cayeron de sus ojos y se fue rápido, dejando atrás a un aturdido Kageyama y a un preocupado Sugawara. Suga suspiró, viendo cómo se desarrollaba el caos del drama adolescente.
"Kageyama"
"Suga-san" dijo Kageyama "¿Cómo–"
"Te lo explicaré, y luego puedes ir a buscar a Hinata" dijo Sugawara, alzando una mano "Y realmente lamento el problema que causé"
"Oye, Hinata" Kageyama encontró a su compañero de equipo detrás del gimnasio, acurrucado y tenso "Vine a decirte que dejes de lamentarte por eso porque–" Hinata alzó la mirada y Kageyama dudó.
Siempre pensó que llorar era algo que hacía un mocoso molesto cuando quería algo, así que cuando vio a Hinata llorando, Kageyama sintió que se le agotaba la paciencia.
Primero, Hinata siempre estaba ahí en el entrenamiento matutino, si no antes de lo normal solo para rematar los lanzamientos de Kageyama. Segundo, Hinata no tenía motivos para llorar antes de entrenar. Era solo entrenamiento. Joder, ni siquiera era un partido.
¿Qué razón tendría Hinata para llorar por la mañana? Hablando de eso – ¿Se había fijado alguna vez en lo suaves que eran sus ojos? Eran infantiles, grandes y marrones con un toque ámbar. Le recordaba a Kageyama a la miel. Sin mencionar sus mejillas y su nariz ligeramente rojas. Le hacía parecer ador– ¿Qué? ¿Desde cuándo empezó a romantizar el rostro de Hinata? Seguro que podía ser considerado lindo y era solo porque era pequeño.
¿Qué me pasa? Kageyama frunció el ceño, pero no era exactamente su expresión asesina de siempre. Sus ojos se alejaron rápidamente de su compañero de equipo. Sintió una sensación cálida y punzante en sus mejillas. ¿Me estoy resfriando? Tragó saliva y sintió que sus labios temblaban. Kageyama resopló mientras se alejaba de un Hinata bastante perplejo y se apoyaba contra la pared, sintiéndola contra su frente. ¿Cómo es que se sentía acalorado y con picazón?
"Bueno, Hinata, vine a decirte que dejes de deprimirte porque–"
"¿Mmm?" dijo Hinata, con la voz bastante cercana y sorprendida, el colocador se dio la vuelta y se encontró cara a cara con su compañero que también estaba bastante sonrojado.
¿Hinata me contagió su resfriado? Pensó Kageyama, concentrándose en la cabeza naranja. Echó un vistazo a sus rasgos faciales, rechazando pensamientos vergonzosos. Nariz y mejillas rojas. Ojos grandes y húmedos. Cejas fruncidas. Boca arrugada. Bajó más la mirada. Camisa arrugada. Brazos delgados y puños cerrados. Más abajo–
Retrocede, pensó Kageyama, desviando la mirada una vez más.
"Mira, idiota" dijo sucintamente "todo este asunto del Día de San Valentín de los pájaros fue un error.
"… ¿Qué?" susurró Hinata mientras miraba al suelo.
"Ya me has escuchado. Todo este asunto fue un error. Fue una confusión porque Suga-san cambió tu pájaro por el mío por accidente. Quería dárnoslos hoy a nosotros y al equipo como un signo de amistad"
"Ohh" dijo Hinata en voz baja y luego, de repente, alzó la mirada y sonrió "¿En serio? ¡Estaba realmente preocupado porque pensé que te ibas a confesar!" se rio.
"Sí, no lo hice, idiota" dijo Kageyama "porque, ¿quién narices se enamoraría de ti?"
"¡Cállate, Kageyama! ¡Te ganaré en los entrenamientos! ¡Hoy será mi victoria!"
"¡Una mierda, idiota!"
Incluso mientras se alejaba corriendo, sintiendo que la superposición del estrés y el dolor se desvanecía, ambos no podían negar los sentimientos que se encontraban por debajo de esos. Ambos estaban desconcertados por sus sentimientos internos de…
Decepción.
