Autor Original: desintas

ID: 6451658

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Malestar

Sugawara tenía una percepción aguda cuando se trataba de leer las expresiones de las personas y juzgar el estado de ánimo en el que se encontraban. También podía saber cuándo estaban escondiendo algo, incluso una herida leve como un corte en el pulgar. Así que cuando Hinata y Kageyama se lanzaron a gritarse el uno al otro, la inquietud le retorció las entrañas. Frunció el ceño. Tenía fe en que Kageyama transmitiese su punto de vista adecuadamente, incluso si sus métodos eran un poco directos, pero Hinata necesitaba saber que era un error y no creer que era una falsa confesión.

¿Pero la risa de Hinata no era un poco forzada y la habitual mirada de Kageyama carecía de su dureza cuando miraba a Hinata? ¿Evitaban mirarse durante demasiado tiempo? ¿Estabas sus caras rojas por el esfuerzo o por sus sentimientos? Suga se rascó la mejilla mientras se preguntaba por la problemática pareja.

Parecía que el 'virus estomacal' que afectaba a Suga, afectaba a Hinata y Kageyama también. El par cruzaba miradas durante poco tiempo y un extraño silencio incómodo caía entre ellos cuando se daban cuenta de su cercanía física después de agarrarse de la camisa el uno al otro en una discusión.

Sacudían las cabezas o se abofeteaban ellos mismos para espabilarse mientras sentían un extraño malestar en el pecho y un nudo en el estómago. Daichi sintió esa rareza entre los dos y los separó, esperando que algo de espacio despejara sus mentes simples.

"¡Ese es el décimo servicio que has perdido hoy, Hinata!" gritó Tanaka, dándole un golpe de karate a su kohai en la cabeza.

"¡Ouch! ¡Tanaka-senpai! ¡No estoy haciendo nada malo!" protestó Hinata, agarrándose la cabeza.

"¿Qué pasa? ¿Comiste algo raro? ¿O…" sonrió maliciosamente "se te confesó una chica?" batió las pestañas y sacó morritos, haciendo sonidos de besos "Ah… Hinata-san" dijo con una voz aguda y femenina, sonriendo con satisfacción ante la expresión de Hinata "¡Yo… t-te quieroooooooo!" estalló en risas y golpeó a su compañero de equipo en la espalda, haciéndolo tropezar y jadear en sorpresa.

"Mmm, el enano parece estar mal hoy" dijo Tsukishima con su monótono tono se siempre "¿Ahora las chicas lo ponen nervioso en lugar de los partidos?" sonrió.

"Ah, no…" dijo Hinata y bufó como si estuviera agotado por el entrenamiento y las burlas. Suga, observando la interacción, arqueó las cejas ante el letargo del de pelo naranja.

Hinata siempre se entusiasmaba con los entrenamientos y casi nunca mostraba una expresión tan en blanco. Bueno, excepto cuando estaba demasiado nervioso y no podía dormir como el primer día del partido de entrenamiento con la secundaria Aoba Josai. Pero esto era diferente y Suga estaba seguro de que este comportamiento estaba relacionado con su error con los peluches de regalo. Suspiró. Su intención con los regalos era simplemente reforzar el compañerismo dentro del equipo. No causar este lío.

"Hinata" dijo Suga amablemente "¿Cómo te sientes?"

"¡Estoy mucho mejor ahora, Suga-san!" sonrió Hinata "¡Todo gracias a ti!" Suga se encogió por dentro. Su primer instinto fue preguntar si Hinata estaba realmente bien, enfatizándose después el hecho de que a Kageyama no le gustaba y finalmente disculparse por todo el asunto de corazón y formalmente. ¿Qué era este malestar? ¿Esta culpa?

"Lo siento mucho, Hinata" dijo Suga y se inclinó, todavía ansioso.

"¡Uwah! Suga-san, no hay necesidad de disculparse. Después de todo, fue solo un error y a cualquiera podría haberle pasado" Hinata movió las manos, nervioso por la repentina formalidad de su senpai.

"Pero… todavía te preocupa algo. Al menos algo que involucra a Kageyama" replicó Sugawara contra lo dicho por Hinata.

"M-mm, ni yo mismo lo sé" tartamudeó Hinata, el comienzo de un rubor se extendió por sus mejillas "pero parece que Kageyama es mucho más genial últimamente, ¿verdad? Como que es todo ¡gwuah! ¡Y bam! ¡Sus saques con salto es tan genial! Él–" Hinata se detuvo como si se diera cuenta de que estaba balbuceando "¡Argh! ¿Qué estaba diciendo?" hundió el rostro en sus manos, sonrojándose como un tomate.

Suga se rio, divertido e inquieto. ¿Sería un buen augurio para Hinata? ¿Parecía que ya tenía sentimientos por Kageyama? Quizás, pensó, pero podría ser una obsesión después del malentendido de hoy. Podría pasar. Quizás esta era la inquietud que sentía antes. Se dio cuenta con un sobresalto, ¿sería posible que Kageyama pudiera estar más afectado de lo que pensaba? Miró hacia atrás y vio a Kageyama mirándolos. El senpai se estremeció ante la gélida mirada. ¿Estaba Kageyama celoso o simplemente impaciente porque estaba ocupando el tiempo del voleibol sin hacer nada más que avergonzar a Hinata?

"Senpai, deberíamos seguir entrenando" le recordó Hinata, devolviéndolo a la realidad.

"Sí, deberíamos"

"¡Buen trabajo hoy! ¡Seguid así!"

"¡Osu!"

"¡Jajajaja!" Hinata se regocijó mientras corría muy por delante del grupo. Se volvió y gritó "¡Adiós Kageyama!"

"¡Idiota!" repitió débilmente. Hinata sonrió y pedaleó con fuerza, con la intención de llegar a casa. Estaba cansado, agotado emocional y físicamente. El ruido sordo de los pies hizo que el sudor bajase por su frente.

"¿Por qué no esperaste?" jadeó Kageyama, inclinándose y tosiendo por el esfuerzo "Tenemos bollos de carne de parte de Suga-san" sostuvo en alto la bolsa de papel "pero te largaste como un idiota" lo abrió y le ofreció uno a Hinata.

Hinata se alegró de que estuviera un poco oscuro, con solo las farolas emitiendo una fuente de luz mientras su rostro se calentaba. Torpemente cogió uno y se lo metió en la boca, al verdadero estilo de Hinata antes de murmurar un agradecimiento que sonó más como un 'anfas', pero Kageyama gruñó, reconociendo el agradecimiento.

Hinata consideró decir más, pero su cerebro estaba trabajando a toda marcha nuevamente ante la inesperada generosidad de su compañero de equipo. Apartó la mirada de Kageyama, fingiendo disfrutar de la brisa y mirando las polillas aletear cerca de las farolas. Kageyama estaba haciendo lo mismo pero miraba ocasionalmente a Hinata, preguntándose si el idiota se ahogaría con su boca demasiado llena.

Apretó sus mejillas con frustración mientras se alejaba. ¿Qué eran estos sentimientos? ¿Por qué estaba tan preocupado por Hinata? ¿Era el sentimiento de culpa del que le habló Suga-san?

Caminaron, la inquietud sofocando sus pechos.