Autor Original: desintas
ID: 6451658
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Chocolate
"¡Hey, chicos!" los saludó Tanaka. Los ojos de Nishinoya brillaron casi malvadamente tras su hombro. Hinata tragó saliva ante los rostros perspicaces de sus alborotadores senpais.
"¡Tenemos el mejor juego de amor defintivo!" gritó Nishinoya, haciendo un apose y alzando un pequeño paquete en el aire "¡El Juego del Pocky!" Daichi y Suga suspiraron simultáneamente. Yamaguchi se rio "¡Esto demostrará nuestro inmenso amor por Shimizu-san!" Nishinoya y Tanaka comenzaron a bailar, vitoreando y gritando. La puerta se abrió.
"¡Shimizu-saaaaaaaaaaaan!" chillaron y corrieron hacia ella "¡Juega al Juego del Pocky con nosotros!" se metieron un extremo del dulce en la boca y se inclinaron hacia ella. Daichi los arrastró por los cuellos de las camisetas antes de que pudieran acosar más a la manager. Masticaron, decepcionados, sus dulces mientras Daichi los devolvía a la compañía del grupo principal.
"Parecéis dos cachorros decepcionados" comentó y unos cuantos miembros se rieron "Si tenéis tanta energía, deberíais ponerla en práctica" reprendió.
"No necesitan un sermón, Daichi" señaló Suga "ya está lo suficientemente tristes"
"Cachorros negados por su amo" agregó Tsukishima suavemente.
"¡Tendréis mejor suerte la próxima vez, senpais!" Hinata intentó animar al abatido par. La palabra senpai tuvo un efecto electrificante en los dos miembros alborotadores.
"¡No estoy para nada molesto!" declaró Tanaka, secándose las lágrimas abiertamente "¡Es el trabajo de un hombre el soportar el dolor!"
"¡Pfff! ¡Por supuesto, Tanaka!" anunció Nishinoya en voz alta, con lágrimas recientes bajando por su rostro "¡Somos hombres de verdad!" fueron a llorar juntos.
"Hombres de verdad" entonó Tsukishima.
"Bueno," Daichi recogió el paquete abandonado en el suelo "¿alguien quiere uno? Nada de juegos, por supuesto"
"¡Yo!" Hinata corrió hacia el capitán y agarró uno antes de devorarlo en un par de mordiscos.
"Oye, idiota" dijo Kageyama "Tienes una mancha de chocolate en la cara" se rio Tsukishima.
"¿Eh?" Hinata se frotó las mejillas furiosamente "¿Se ha ido?"
"No, a la izquierda… más a la izquierda… más… Hinata, ¿cómo puedes tardar tanto? ¡Es enorme!" gruñó Kageyama, estallando de impaciencia y se abrió paso para agarrar bruscamente la mejilla de su compañero de equipo y frotarla salvajemente, dando la sensación de una quemadura china.
"¡Auuuchhh! ¡Suéltameeeeee!" Hinata apartó las manos de Kageyama y cubrió su mejilla, un ojo algo lloroso por reflejo ante el dolor. Le miró y puso mala cara y el estómago de Kageyama dio un vuelvo. Su corazón dio un vuelco. Se alejó, ¿La culpa era realmente tan mala?
"Lo siento"
"Está bien pero, ¡geez! ¿Estabas intentando matarme?" se quejó Hinata "¿Al menos ya se ha ido?" con cautela, se destapó la mejilla, girándose ligeramente.
"No" y con eso, Kageyama se alejó, apenas capaz de evitar sonreír.
"¡Oye! ¡Vuelve aquí, Kageyama!"
"Estará ahí durante el resto del día" añadió, volviéndose para ver el rostro indignado de Hinata y sonrió con picardía.
Hinata pareció congelarse en su lugar antes de ponerse rojo por el enfado, la vergüenza y la conmoción ante la sonrisa de Kageyama.
De todos modos, parecía encajar mucho mejor que su ceño fruncido.
¿Qué? Hinata negó con la cabeza. ¿La sonrisa de Kageyama lo afectaba realmente de esta manera antes? Hasta donde sabía, la sonrisa de Kageyama era espeluznante. Sí, el espeluznante Kageyama y su ceño fruncido.
A pesar de que Hinata molestó a todos sus compañeros de equipo, ninguno de ellos le respondió cuando se dieron cuenta de la broma de Kageyama. ¿Quién diría que el Rey podía tener sentido del humor? Había comentado Tsukishima, ganándose una mirada oscura del colocador.
Quizás parecería un novio sobreprotector. Espera. ¿Qué? Kageyama gruñó por lo bajo de vergüenza, palmeándose la cara y revolviéndose el flequillo. Apoyó la frente contra la pared, dejando que Hinata avanzara.
"¿Por qué estás siendo tan–" dijo Hinata, volviéndose hacia Kageyama. Se detuvo, dándose cuenta de la oportunidad que tenía de limpiarse la mancha con la toalla en sus manos. Corrió por el gimnasio, limpiándose la cara frenéticamente antes de que el Rey de la Cancha le pusiera las manos encima. Miró la toalla. ¡Bien! Siguió frotando, manchando su toalla de marrón en numerosos lugares, pero se rio cuenta Kageyama se dio cuenta de que había dejado que Hinata se escapara.
Finalmente colapsaron. Hinata seguía riendo triunfante pero con la misma falta de aliento que Kageyama. Se dio la vuelta para mirar al colocador, sonrojado por la persecución. Creyó vislumbrar una extraña expresión de desconcierto en el rostro de Kageyama, pero desapareció rápidamente, dejando a Hinata como si se lo hubiera imaginado.
"¡Me quitaré!" sonrió. Kageyama gruñó, aún respirando con dificultad y giró la cabeza, los pensamientos arremolinándose. Mejillas enrojecidas. Boca ligeramente abierta. Jadeante. Grandes ojos marrones – oh, mierda, otra vez no. Frunció el ceño, sintiéndose afortunado por haberse girado.
"Pero todavía te falta un sitio" dijo mientras sonreía, todavía oculto a la vista.
"¿Eh?" exclamó.
"No te lo diré"
Hinata había seguido insistiendo con sus compañeros durante todo el día y aunque Sugawara y Daichi le habían dado sinceramente una respuesta honesta, era sospechosamente idéntica a la de todos los demás: no hay mancha. Desafortunadamente para Hinata, Tsukishima y Tanaka estropearon la honesta respuesta del capitán y el vice-capitán con sus sombrías sonrisas y susurros. El de pelo naranja se rindió al final del entrenamiento. Abatido, se dirigió a casa.
"Hinata" ya sabía quién era. Hinata se mordió el labio y se preguntó brevemente. ¿Estaba Kageyama siendo… agradable hoy? ¿Agradable? ¿Kageyama? Esas palabras nunca iban juntas. Sí, añadió con firme resolución, ni siquiera me habló de la mancha de chocolate que ha estado mi cara todo el día. Pero fue…agradable ayer porque me alcanzó y compartió los bollos conmigo. Se sonrojó y se pasó una mano por la cálida mejilla. Tenía que enfriarse rápidamente, de lo contrario Kageyama se burlaría de él.
"¡Kageyama!" suplicó con ojos de cachorro "¡Dime dónde está la mancha!" Kageyama vaciló durante una fracción de segundo mientras sus pensamientos internos se alteraban. ¿Qué demonios estás haciendo? Se reprendió a sí mismo.
"Está bien, está bien" resopló. Se acercó y dio un golpe en la nariz de Hinata, que emitió un chillido de dolor.
"¡Bakageyama! ¡Eres tan malo!" Hinata le secó la lengua y se alejó, pedaleando rápidamente.
