Autor Original: desintas

ID: 6451658

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Calor

Hinata había planeado su venganza. Durante la semana, había practicado sus movimientos en numerosas cosas, no en personas y, finalmente, llegó la oportunidad perfecta.

Daichi-san estaba comprando bollos de carne.

"Kageyama"

Un gruñido.

"Tienes… migajas" Hinata apenas pudo evitar reír.

"¿Mm? ¿Dónde?"

"Aquí… ¡No, más arriba! ¡Más arriba!" Hinata se giró como si se rindiera, resoplando. Kageyama lo agarró del brazo.

"¡Dímelo!"

"¡Hmph!" Hinata sacó barbilla, desafiante.

"¡Dímelo, idiota!" Hinata se dio la vuelta y golpeó con fuerza a Kageyama en la nariz. Se rio ante el gruñido de sorpresa y los ojos llorosos de su compañero de equipo. Después de que se recuperó, le dedicó una mirada más fría y persiguió a Hinata como un demonio.

El corazón de Hinata palpitó de pánico y se le puso la piel de gallina en los brazos cuando se dio cuenta de que el enfurecido colocador se estaba acercando de manera constante. Chilló cuando sintió una mano agarrar su camisa y se tambaleó siniestramente en su bicicleta. La mano lo tiró bruscamente hacia un lado. Cayó de espaldas y vio caer su bicicleta.

"¡Au!" aterrizó Hinata. Detrás de este hubo un gruñido. Rápidamente se sentó y se dio cuenta de que se había caído encima de Kageyama. ¿Encima? "¡Lo siento, Kageyama!" se puso de pie apresuradamente, nervioso.

"Ugh… no lo hagas la próxima vez" murmuró Kageyama, frotándose la cabeza.

"¿Hacer qué?"

"¡Huir así!"

"¿Qué? ¡Es solo porque me estabas siguiendo como un demonio!"

"¡Eso es porque me golpeaste!"

"Quizás si disminuyeses la velocidad y no comieras dulces como un idiota, ¡no tendrías chocolate en todas partes!"

"¿A quién les importa? ¡Podrías haber sido amable y ayudarme!"

"¡Lo hice!"

"¡Y me quedé con una quemadura por tu culpa!"

"¡No me dirás lo fuerte que froto!"

"¡No deberías hacerlo los suficiente fuerte como para que una persona grite de dolor!" el silencio se extendió mientras Kageyama luchaba por encontrar una respuesta. Hinata sonrió triunfante. Kageyama se levantó y se sacudió el polvo.

"No quería estar solo, idiota, así que no te escapes" gruñó, pero Hinata veía que sus labios temblaban un poco, como si… ¿estuviera luchando por decir esas palabras? Hinata saltó para prestarle atención a su bicicleta antes de que su cabeza se derritiera. ¿Kageyama estaba preocupado por él? ¿E-Era siquiera capaz de tener estos sentimientos? Pensó mientras echaba un vistazo por encima del hombro al colocador.

Sus miradas se encontraron y las alejaron. Kageyama estaba inexpresivo pero eso era – ¿era… un sonrojo? Hinata volvió la cabeza hacia atrás rápidamente. ¿Con qué estás soñando despierto?

"Ah…ya nos veremos, Kageyama. Necesito llegar a casa y arreglar esto" habló rápidamente y estaba a punto de empujarla cuando sintió otro agarre en su camisa.

"¿Está rota? ¿Cómo vas a llegar a casa entonces?" ¿Era eso… el tono de voz de Kageyama? ¿Parecía preocupado? ¿Kageyama está enfermo?

"¡No está rota!" Hinata lo hizo a un lado "¡Solo está un poco rayada!" hizo un puchero, esperando aliviar algo el ambiente de la situación y agregó "Porque alguien se volvió un monstruo"

"¡Hey!" Kageyama lo fulminó con la mirada. El de pelo naranja se rio.

"¡Nos vemos mañana!"

"Sí"

El rostro de Hinata ardió con su propio calor mientras corría a casa. ¿Y si dijera que sí? ¿Y si su bicicleta estuviera realmente rota? ¿Lo llevaría Kageyama a… su casa? ¿Y dormiría en su habitación? Jadeó ante eso. ¿Y si no tuviera un futón para los invitados porque no tiene amigos y tuviese que dormir con él?

"¡Ugyaa!" gritó Hinata, saliendo de sus pensamientos. Se palmeó la cara, preguntándose si se había enfriado. Suspiró. Quizás las cosas mejoren mañana.