Autor Original: desintas

ID: 6451658

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Idiota

"¡Hola, Yachi-san!" saludó Hinata con entusiasmo a la rubia mientras entraba al gimnasio después de clases "¡Viniste a mirar hoy!"

"Sí" dijo Yachi, sonriendo en tono de disculpa "Tenía que ocuparme de algunas cosas así que no pude asistir a los entrenamientos" hizo un puchero.

"¡Está bien!" dijo Hinata jovialmente, acariciando su cabeza "¡Porque estás aquí ahora y eso es lo que importa!"

"¡Gracias, Hinata-kun!" dijo, radiante.

"¡Hinata! ¡Deja de coquetear con Yachi-san y ponte a entrenar!" llamó Tanaka, apenas capaz de controlar sus celos. Daichi le dio un golpe en la nuca.

"Jajaja…" se rio Hinata débilmente, incapaz de detener el ligero sonrojo que se extendía por sus mejillas "¡Hablaré contigo más tarde, Yachi-san!" se fue corriendo a entrenar.

"¡Cuidado, Yachi-san!"

"¿Eh?" Yachi parpadeó para salir de su aturdimiento, dándose cuenta de que una figura borrosa en movimiento se dirigía hacia ella. Otro borrón también lo hizo.

"¡Ommf!" gruñó Hinata mientras se estiraba a más no poder para detener la pelota. Rápidamente cayó con un golpe.

"¡Bien hecho, Hinata!" rugió Tanaka con aprobación.

"¡Ah! Lo siento, Hinata-kun" Yachi se arrodillo al lado del bloqueador central y examinó su rostro en busca de heridas.

"¡No de preocupes, Yachi-san!" sonrió Hinata. Le dio unas palmaditas en la mano "Estoy bien ahora" se levantó y salió corriendo hacia la cancha de nuevo.

"Bueno, os lleváis bastante bien los dos" sonrió Shimizu detrás de su portapapeles mientras miraba con cariño a Yachi. Ella rio.

"Hinata-kun es realmente amable. ¡Me ha ayudado mucho!"

"¡De qué estás hablando, Yachi-san! ¡Me has ayudado con los estudios, las notas y muchas otras cosas! ¡Suspendería todos los exámenes sin ti!" gritó Hinata, escuchando los cumplidos de esta mientras se secaba la cabeza con una toalla. Shimizu se rio suavemente de su discusión y siguió adelante, con la intención de grabar y organizar.

"Mmm… perdón… perdón…" Yachi intentó maniobrar entre los miembros del equipo de voleibol mientras sostenía una gran caja de cartón. Sus brazos temblaron levemente. Se dirigió a la sala de almacenamiento.

"¡Ah!" gritó de repente al sentir que su pie quedaba atrapado en algo. La caja salió volando de su agarre mientras caía al suelo.

"¿Yachi-san? ¿Estás bien?" Hinata entró a la habitación y se arrodilló a su lado.

"¿Mmm? Estoy…bien, creo" Yachi se sentó, aturdida. Sus ojos se agrandaron "¡Oh, no! ¡La caja!"

"¡No te preocupes por eso!" la tranquilizó Hinata "Mientras estés bien, todo lo demás lo estará"

"Hemos escuchado algo" Daichi asomó la cabeza "¿Qué…" se detuvo, mirando a la pareja en el suelo.

"Daichi-san, Yachi se cayó y viene a ver si estaba bien" dijo Hinata, poniéndose de pie. El capitán asintió con aprobación.

"Es bueno ver que cogiste a nuestra manager" dijo mientras salía de la habitación.

"Eh… Yachi-san, ¿estás bien ahora?" preguntó Hinata.

"¡Mmm!" Yachi sonrió. Se levantó "¡Gracias por ayudarme Hinata-kun!"

"¡No fue nada!" sonrió Hinata.

"Eh… Hinata-kun, también quería preguntarte algo…" dejó de hablar, inquieta, con los ojos fijos en el suelo.

"¡Por supuesto que puedes!"

"Entonces…mmm" alzó la mirada, con la cara roja.

"¿Yachi-san?" preguntó Hinata, sorprendido por el repentino cambio.

"Mmm… Hinata…" susurró nerviosamente, jugueteando con el dobladillo de su camisa "Yo…"

"¡Oye, Hinata! ¿Por qué tardas tanto en guardar las cosas, idiota?" gritó Kageyama mientras entraba, cogiendo rápidamente al sorprendido bloqueador medio por el cuello, asintió en reconocimiento a Yachi y salió.

"¡Kageyama! ¡Suéltame!" gritó Hinata, retorciéndose en el agarre del colocador "¡Yachi me iba a decir algo!"

"¿Sí? ¿El qué?" gruñó Kageyama, manteniendo el agarre mortal en el cuello de la camisa mientras seguía arrastrando a su amigo junto a su bicicleta.

"¡No lo sé pero Yachi-san parecía molesta!" gritó Hinata. Kageyama se congeló, soltando momentáneamente su agarre en el cuello y Hinata aprovechó la oportunidad para soltarse "¡Su cara estaba toda roja y su voz era super bajita!" añadió acaloradamente, todavía dolido por el repentino trato. Se dio la vuelta y corrió de vuelta al gimnasio, dejando a Kageyama completamente asombrado.

"¿Ya se fue a casa?" se quejó Hinata cuando Tanaka asintió sombríamente.

"Se fue a casa a toda prisa, diciendo que tenía cosas que hacer" dijo, quitándose los zapatos en la puerta "¿Por qué lo preguntas?"

"Ella…eh… dijo que quería decirme algo, ¡pero Kageyama interrumpió y me arrastró antes de que pudiera decirlo!"

"¿De verdad?" Tanaka sonrió "¿Qué quería decirte?"

"Bueno, no lo sé porque no lo dijo, pero se puso roja y hablaba en voz bajita"

"¡Que afortunado!" gritó Tanaka, golpeando a su kohai en la espalda "¡Debe haber sido una confesión!"

"¿Qué?" exclamó Hinata.

"Debe de haberse puesto así, ¿verdad?" Tanaka se puso en pie y juntó las manos, encogiendo los hombros "Hinata-kun" susurró, mirando al suelo y retorciéndose "¡Yo… me gustaaaas!" le dijo en voz alta a Hinata "Fue así, ¿verdad?"

"¡Oh, sí! ¡Eso fue increíble, Tanaka-senpai! ¡Así estaba exactamente Yachi-san!"

"¡Por supuesto!" se jactó Tanaka, estirándose hasta alcanzar su máxima altura "¡Soy un maestro del amor!"

"¡Eso es tan genial, Tanaka-senpai!" los ojos de Hinata brillaron.

Kageyama caminaba distraídamente, pateando las pequeñas piedras del camino. A juzgar por lo que dijo Yachi-san… ¿iba a decir que le gustaba Hinata? Sonaba como las otras chicas que venían tartamudeando y ruborizándose cuando le confesaban sus sentimientos al propio Kageyama. ¿Por qué estaba pensando eso? No… ¿por qué le importaría tanto ese pequeño enano? Resopló.

Hinata era simplemente un compañero de equipo así que cualquier interés amoroso sería conocido por el equipo. Después de todo, agregó para asegurarse a sí mismo, no estaba obsesionado con ese idiota, ¿y si esas cosas lo afectaban mucho en la cancha? ¿Y si Hinata rechazaba a Yachi-san? ¿Se sentiría culpable? Kageyama vio las lágrimas de otras chicas rechazadas mientras lo hacía sin piedad, completamente desinteresado en asuntos tan triviales.

Si tuviera tiempo para una de esas cosas llamadas citas, entonces entrenaría al voleibol. Prefiere jugar al voleibol hasta que oscurezca a ver una película con una chica. Era indiferente a sus charlas sobre ropa y chicos y otras chicas. Prefería quedarse sin aliento por puro agotamiento en el entrenamiento que cogerse de las manos y pasear por un parque. ¿Y si Hinata se tomaba un tiempo del voleibol para salir con Yachi-san?

Pero era la manager y tenía responsabilidades. Pero Shimizu-san solía hacer la mayor parte del trabajo, simplemente guiando a la de primer año con las tareas. Tal vez tendría más tiempo, después de todo… y seguramente Hinata se iría. Con ella. Por ella. Juntos.

Kageyama suspiró.

No habría alguien para hacerle sus lanzamientos.

Ni ese alguien con quien correr a la escuela y a casa.

Tampoco vería esa brillante y estúpida, estúpida, estúpida sonrisa.

Esa sonrisa.

Esa risa.

Ese pelo naranja.

Se agarró el pecho, incómodo pero acostumbrado a ese latir sordo.

Ese idiota que se metió debajo de su piel tantas veces pero que también lo sacó de su reino aislado de egocentrismo.

Ese idiota que lanzaría su pase con un 100% de confianza, con o sin cerrar los ojos.

Este estúpido e idiota de Hinata.

Ese Hinata se grandes ojos marrones.

Ese Hinata que podía volar como un pájaro.

Ese Hinata que siempre estaría listo para enfrentarse a un oponente.

Ese Hinata que sonreía, reía, felicitaba, vitoreaba, gritaba y discutía.

Con Hinata sentía todo lo que se perdió en la secundaria. Estaba feliz de dejar atrás el pasado que lo perseguía.

Con Hinata ya no tenía miedo. Nunca iba a dejar la pelota.

Pero le iban a quitar a Hinata. Hinata pasaría más tiempo con su novio que entrenando. Su felicidad por estar con otra persona.

Fue la espantosa sacudida por la pérdida de Hinata lo que hizo que Kageyama tuviera arcadas y tosiera. Tropezó y se arrastró por el camino, agonizando con cada movimiento. Su respiración era tan inestable como sus pensamientos.

Era igual.

Lo mismo de aquella vez.

Todos me abandonaron.