Autor Original: desintas
ID: 6451658
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Dulce y amargo
Hinata se apresuró, con la intención de llegar a casa. Pedaleó fuerte y rápido. Sus pensamientos un caos. ¡Yachi-san! ¡Enamorada de él! ¿De verdad? Negó con la cabeza. No podía dejar que eso lo distrajera. Después de dos noches de dormir fatal, estaba ansioso por caer dormido como una roca. Vio una mancha distante que poco a poco se hacía más reconocible a medida que se acercaba. ¿Kageyama? ¿Por qué seguía ahí? ¿Estaba enfermo?
"¡Kageyama!" gritó Hinata. La figura tambaleante se enderezó y giró la cabeza para mirarlo. Hinata dudó. Se sintió petrificado. Sus extremidades dejaron de funcionar. Sintió que se le escapaba el aliento. Simplemente se quedó boquiabierto, con la boca colgando e indefenso al ver a Kageyama durante ese breve segundo de contacto visual.
Fue tan frío y aterrador. No se parecía a nada que hubiera visto antes. Era al menos un millón de veces peor que el Kageyama de la secundaria. Este Kageyama era… ¿era siquiera Kageyama? Hinata tragó saliva mientras avanzaban en su bicicleta lentamente, temblando ligeramente.
"Uh… ¿Kageyama? ¿Estás bien?" preguntó tentativamente, mirando furtivamente a su amigo. Kageyama lo miró sin girar la cabeza.
"¿Tú crees?" su voz era muy suave. Hinata sintió que el hielo se deslizaba por su espalda. Se atrevió a mirar una vez más a Kageyama. Fue espantoso. La cosa más aterradora que jamás haya experimentado. Comparado con el momento en que remató la pelota contra la cabeza de su compañero de equipo, o cuando estuvo en esa montaña rusa cuando tenía diez años, o cuando la pelota tiró la peluca del decano. Nada de eso estaba ni remotamente cercano a esto. Esto.
Los ojos de Kageyama estaban sombríos y mostraban dureza. Le recordaba a Hinata las profundidades del océano llenas de criaturas de las profundidades. Oscuro, peligroso y violento, como si Kageyama fuera perfectamente capaz de cortarle la garganta a Hinata y dejarlo hecho polvo. Tenía el ceño fruncido más de lo habitual y la boca apretada.
"K-Kageyama, si algo te preocupa, deberías hablar con alguien de ello. Como Suga-san o yo o cualquier otro miembro del equipo" habló Hinata con valentía, sintiendo su corazón latir con fuerza y un sudor frío en la parte de atrás de su cuello.
"No tiene sentido porque no pasa nada" fue la respuesta sin tono. Con eso, Kageyama giró en el cruce sin despedirse. Hinata solo pudo detenerse y mirar con horror y conmoción la figura que se alejaba.
Hinata tampoco durmió bien esa noche. Estaba agotado, siendo lo más desgastado emocionalmente que se había sentido desde la derrota contra el Aoba Josai. Pedaleó hasta la escuela sin su velocidad habitual y encadenó mecánicamente la bicicleta. Sus ojos se iluminaron cuando de repente vio a Yachi-san, ¡todavía tenía algo que decirle! Sonó el timbre y suspiró. Tendría que esperar hasta el descanso.
"¡Yachi-san!" Hinata corrió a través de la multitud del pasillo.
"¿Hinata-kun?" Yachi pareció sorprendida de que la estuviera buscando.
"Tenías algo que decirme ayer antes de lo de Kageyama" Hinata se interrumpió de repente, recordando el escalofrío que experimentó ayer "De que me arrastrase y me preguntaba qué era"
"¡Oh!" Yachi de repente se puso pálido "¿Podrías, por favor…?" se calló, los labios temblando. Miró hacia arriba con los ojos llorosos. Hinata dio un paso atrás en estado de shock por su cambio de humor.
"¿Yachi-san?" preguntó débilmente.
"¡Por favor…!"
"¿Sí?"
"¡Decirle a Shimizu-san que mezclé todos sus archivos cuando dejé caer la caja!" gritó Yachi, las lágrimas amenazaban con derramarse.
"¿Qué–"
"¡Sé cuánto tiempo pasó organizando los archivos y no podría decirle que lo mezclé todo de nuevo!"
"Yachi-sa-"
"¡Soy una persona horrible, lo sé! Debería haber tenido más cuidado y haber tenido más equilibro y… y…" Yachi se dejó caer al suelo, enterrando la cara entre las manos.
"¿Yachi-san?" preguntó Hinata, todavía en estado de shock. Le dio unas palmaditas en la cabeza.
"¡Lo siento tanto, Hinata-kun! ¡Pero no puedo decirle a Shimizu-san que lo hice!" dijo en sus manos.
"¡Está bien, Yachi-san! ¡Te ayudaré a organizar esos papeles de nuevo para que no tengas que molestar a Shimizu-san!" sonrió Hinata cuando Yachi alzó su rostro surcado de lágrimas.
"¿De verdad?" preguntó débilmente. Hinata alzó el pulgar.
"¡Por supuesto!"
"¿Cuándo?"
"¡Ahora mismo! ¡Antes de que termine el descanso!" la obligó a ponerse en pie y corrió por el pasillo.
Kageyama caviló durante todo el día. Su peligroso estado de ánimo hacía huir a cualquiera. Se sentó solo detrás de un edificio cuando escuchó…
"¡Vamos, Yachi-san!"
Oh, el idiota.
"¡Ve más lento, Hinata-kun!"
Y su novia.
Kageyama apretó los dientes y los puños. Le molestaba mucho. Sus risas. Su felicidad. Aplastó el brick de leche en su puño en un segundo de ciega rabia y esta se derramó sobre su mano. Maldijo, limpiando el líquido de su ropa antes de tirar la bebida a la basura, sin molestarse en terminársela. Colocándose en la misma posición encorvada, miró en dirección a las voces burbujeantes que pasaban junto a él.
"¡Vaya, hay tanto!" Hinata palideció cuando Yachi abrió la caja. Ella sonrió tímidamente.
"Sí. Por eso me sentía mal" admitió.
"Bueno, no te preocupes, ¡lo haremos en poco tiempo!" Hinata intentó un enfoque optimista para la enorme atarea que tenían por delante.
Después de diez minutos, Hinata resopló y removió los papeles con impaciencia, deseando tener un hechizo mágico para hacer esto.
"Hinata-kun, no tienes que hacer esto" sonrió Yachi, bastante divertido por la inquietud infantil de Hinata.
"¡No! ¡Quiero ayudarte a hacer esto!" protestó de inmediato, enderezando y arreglando los papeles. Sus ojos ardían con una fiera determinación. Yachi se rio de su seriedad.
"¡Lo sé! ¡Iré a por Kageyama! ¡De todas maneras, se sienta sin hacer nada en los descansos!" Hinata se levantó de un salto y salió corriendo de la habitación.
"¡Kageyama!" saludó Hinata mientras corría hacia él. Kageyama inclinó ligeramente su cabeza para mirarle.
"¡Kageyama! ¡Yachi-san y yo necesitamos tu ayuda!" Hinata se inclinó para ver una porción del rostro de su compañero de equipo.
"Vete" murmuró Kageyama, gimiendo interiormente "No necesitáis mi ayuda"
"¡Sí que la necesitamos!"
"¡Cállate, estúpido Hinata!"
"¡Sí!"
"¿Qué tal si le echas narices y te ocupas de eso tú mismo?" espetó Kageyama, alzando la cabeza para mirar a Hinata "No me necesitas. No para esto"
"¡Kageyama!" se quejó Hinata, intentando levantar al colocador "¡Ayúdameeeee!"
"¡Cállate!" gritó Kageyama, empujando a Hinata hacia atrás antes de irse.
"¡Kageyama! ¡Eres malo!" gritó Hinata a la nada. Su boca caída y sus puños cerrados mientras le seguía de regreso al almacén.
"¿Kageyama no quería ayudar?" preguntó Yachi amablemente, viendo entrar a un molesto Hinata. Este asintió malhumorado.
"Sí, simplemente no quería, me empujó y se largó" murmuró.
"Tal vez pensó que era demasiado"
"No, Yachi-san. Ni siquiera le dije nada de esto. Simplemente… no quería ayudar para nada" Hinata revolvió los papeles con desánimo.
"¿Quizás está molesto por algo? ¿Fue algo diferente ayer?" los ojos de Hinata se agrandaron.
"¡Sí! Ayer fue… estaba realmente enfadado por algo. Tenía la mirada más aterrado que le he visto. No se parecía en nada a Kageyama" Hinata se estremeció al recordarlo "Sus ojos se oscurecieron y no me habló mucho. Me recuerda a cómo era cuando se enfrentó al Gran Rey. Se nota que está pensando en algo, pero no sabes qué. Está todo metido dentro" Yachi lo consideró durante un momento.
"Bueno… le preguntaste, ¿verdad?"
"¡Por supuesto! Pero dijo que no le pasaba nada malo"
"¿Quizás… Suga-san podría hablar con él?"
"Tal vez…" ambos se callaron. Continuó el movimiento de papeles.
"Bueno… si todavía está enfadado, ¿quizás podría hablar con él?" ofreció Yachi.
"¡Eso sería bueno! No le tengas miedo, ¿vale? ¡Su ceño fruncido rara vez significa algo! Así es como es" se rio Hinata.
"Lo intentaré" respondió Yachi, ligeramente un poco nerviosa por la idea de la mirada de Kageyama. Siguieron charlando casualmente y continuaron revisando los papeles.
"¡Ya está!" bufó Hinata, colocando la última pila en la caja. Se secó la frente y se puso de pie, estirando los hombros y la espalda. Yachi exhaló un suspiro de alivio cuando ella también se puso en pie.
"¡Muchas gracias, Hinata-kun!" hizo una reverencia. Hinata se rio entre dientes.
"¡No te preocupes, Yachi-san! Tal vez la próxima vez yo llevaré la caja para que te lo tomes con calma" dijo Hinata. Se escuchó el timbre.
"Mm, ¡te veré en el entrenamiento, Hinata-kun!" se despidió Yachi mientras se separaban.
"¡Adiós, Yachi-san!"
