Autor Original: desintas

ID: 6451658

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Alejar

"¿Mmm? Kageyama, ¿qué te pasó en las manos?" señaló Sugawara, su compañero colocador tenía los nudillos magullados y cortados, así como las articulaciones de los dedos. Kageyama se dio la vuelta.

"Nada" dijo mientras se alejaba, sin duda para buscar unas tiritas para tapárselas. Suga frunció el ceño. Kageyama no era del tipo que buscaba peleas. Pero recientemente no era el mismo. Suspiró. Llamó a su colocador kohai.

"¿Kageyama?" vio al de primer año girar la cabeza lentamente.

"¿Sí, Suga-san?" desde este ángulo, a pesar del largo flequillo de Kageyama, Sugawara podía ver débilmente un trozo rojo en la frente de Kageyama, como si se hubiese chocado contra una pared o hubiese sido golpeado por un balón de fútbol.

"No vuelvas a hacer eso. Puedes hablar con la gente. Puede que no sea lo más fácil para ti, pero es mejor que hacerte daño a ti mismo" le dijo Suga con severidad.

Supuso que Kageyama golpearía algo, frustrado, cuando las emociones reprimidas se volvieran demasiado como para soportarlas. Por la momentánea reacción de ojos abiertos de Kageyama, asumió que su suposición era correcta.

Por un lado, Kageyama estaba enfadado y frustrado por algo o alguien. Y por otro, el problema persistió durante mucho tiempo o fue breve y le provocó intensas emociones. Era algo sobre Hinata, ¿no? Esos niños problemáticos serían su muerte algún día.

"Ve a curarte" suspiró Suga cuando su atribulado compañero se alejó.

Kageyama inspiró al ponerse las vendas. La estúpida envoltura individual le molestaba. Tampoco ayudaba que tuviera que cubrir cada herida con una mano. Gruñó de frustración antes de moverse para deshacerse de las tiritas.

"Eh, Kageyama-kun, ¿necesitas ayuda?"

Kageyama saltó, como si alguien le hubiera metido hielo en la camisa. Se dio la vuelta.

"Yachi-san… Estoy bien" dijo Kageyama, inexpresivo, apenas capaz de controlar sus emociones.

"Mmm… Kageyama-kun, Hinata dijo que parecías molesto después del entrenamiento de ayer y que está realmente preocupado por ti"

"Estoy bien, Yachi-san. Es solo que Hinata estaba sobreexcitado" Kageyama sintió que el nombre de su compañero sabia ácido en su lengua.

"¿De verdad?" se rio Yachi débilmente. Hizo un gesto en el aire "Si necesitas ayuda, Kageyama-kun, siempre estaré abierta a escuchar tus problemas"

"Gracias Yachi-san pero estoy bien" Kageyama no pudo aflojar los puños y los hombros rígidos.

"Está bien" asintió con la cabeza mientras se iba. A unos metros de la puerta y contuvo el aliento.

"¿qué estaba pensando?"

Como resultado, Kageyama había optado por tiritas más pequeñas, ya que eran algo más fáciles de poner, pero sabía que con los repetidos movimientos y contracciones de la mano se caerían y sus moratones y cortes serían revelados a Suga-san y seguramente al equipo. Posiblemente también a Daichi-san. Se estremeció al recordar la ira del capitán. Definitivamente no se lo mostraría a nadie, incluso si eso significaba revisar estas tiritas cada pocos minutos durante todo el entrenamiento.

"¡Hola, Kageyama! saludo Hinata. Kageyama frunció el ceño y se giró, negándose a reconocer la presencia del bloqueador central "¿Me estás ignorando?" Hinata se coloco frente a él. Alarmado, Kageyama se dio la vuelta, protegiéndose la cara como si Hinata fuera una luz brillante "¿Qué les pasó a tus manos?" Hinata las agarró.

"¡Nada, idiota!" siseó Kageyama con saña, intentando apartar la mano. Hinata se aferró obstinadamente "¡Suéltalas!" gritó Kageyama, empujando a Hinata por segunda vez ese día.

"¡Ahh!" Hinata cayó de espaldas. Se levantó de nuevo "¡Kageyama!" protestó "¿Por qué siempre me alejas? Solo quiero ayudarte" dijo y volvió a atrapar la mano de Kageyama, levantándola para inspeccionarla. Los ojos de Kageyama se entrecerraron.

Esto estaba mal. Disfrutar de la calidez. Las manos de Hinata eran pequeñas pero le sostenían con firmeza. Al igual que su de ganar y quedarse en la cancha "¿Kageyama?" Hinata movió su mano libre hacia el rostro de su compañero. Kageyama parpadeó.

"Estoy bien" dijo por reflejo. Hinata hizo un puchero de inmediato y alzó la mano vendada hacia el rostro de Kageyama, como si estuviera presentando pruebas sólidas de una obvia mentira.

"¡Esto no está bien! ¿Por qué estás herido?" dijo indignado "¿Perdiste una pelea?" añadió con aire de suficiencia. Kageyama se quedó inexpresivo mientras lentamente movía su mano libre hacia el pelo de Hinata.

Y tiró con fuerza.

"¡Auch!" gritó Hinata, agarrándose la cabeza con ambas manos "¡Suéltame, Kageyama!"

"¿Te parecen heridas mis manos?"

"¡No, no! ¡Definitivamente no! ¡Suéltame!" asintió Hinata apresuradamente.

"Así que no me molestes de nuevo" gruñó Kageyama "Y no se lo digas a nadie. Mis manos están bien" a decir verdad, sin embargo, estaban palpitando y doloridas por la tensión continua de agarrar el pelo de Hinata. Lo soltó. Hinata se masajeó la cabeza.

"¿Listos para entrenar ahora?" apareció Daichi tras ellos, sonriendo. Era el equivalente a la sonrisa de un tiburón antes de que se lanzase sobre una presa desafortunada. La pareja tragó saliva.

"Sí, señor"

"Bien"

"¿Qué te dije antes?" grito Kageyama a Hinata. Caminó hacia el bloqueador central y empezó a regañarle. Sugawara y Daichi, tomando un momentáneo descanso, vieron que el alboroto de la pareja comenzaba una vez más.

"Esos dos…" suspiró Daichi, frotándose la sien. Sugawara asintió mostrando su acuerdo mientras el obstinado par se levantaba de nuevo.

"Definitivamente están nerviosos hoy" dijo, viendo otro intento que también terminaba en fracaso.

"¡Idiota, idiota Hinata!" gritó Kageyama, pateando al bloqueador central en la parte trasera. Sugawara hizo una mueca levemente. Hinata cayó al suelo mientras gritaba de sorpresa y dolor. Se frotó el punto dolorido mientras miraba a Kageyama.

"¡Estoy haciéndolo lo mejor que puedo, estúpido Kageyama! ¿Por qué no dejas de golpearme y me lanzas de nuevo?"

"¡Eso es porque nada se te está metiendo en la cabeza!"

"¡Estoy intentándolo, Kageyama!"

"¡Eres inútil!"

"¡No lo soy!" Hinata arrugó la cara y se giró. Kageyama nunca lo llamó inútil antes. No de la forma en que lo decía ahora, en serio. Solo porque su nueva combinación ni iba tan bien, no tenía que llamarlo inútil.

Hinata se mordió el labio inferior. Duele. Realmente lo hacía. Le recuerda cómo se sintió después de esa derrota en la secundaria, después de la derrota ante Aoba Josai. La manera en que su golpe fue derribado. La forma en que entrenó tanto para mejorar sus recepciones y luego ve los saques del Gran Rey.

"Daichi…" advirtió el colocador de pelo gris al capitán, sintiendo una inminente pelea entre los problemáticos niños.

"¿De verdad eso te molesta, idiota?" dijo Kageyama con frialdad. Hinata se dio la vuelta y se miraron el uno al otro.

"¡Eso es suficiente! ¡Kageyama, Hinata, parad un momento y calmaos!" ordenó Daichi, con los brazos cruzados. Continuaron mirándose.

"¡Estúpido Kageyama!" Hinata lo empujó "¿De verdad crees que solo porque no lo entiendo tan rápido como tú, no me esfuerzo? ¡Todos dicen que eres un genio y realmente lo eres! ¡Pero ahora mismo no estás haciendo nada para ayudarme! ¡Todo lo que estás haciendo es patearme y tirarme del pelo y llamarme idiota! Si fueras normal, ¡todo lo que harías sería coger la pelota y lanzarla de nuevo! Una y otra y otra vez hasta que lo hicimos bien. ¡Pero eres diferente, Kageyama! ¡Estás ocultando algo de nuevo e intentas resolverlo tú solo, pero no funcionará! ¡Todo lo que hace es enfadarte y hacerte ser frío! ¡Así que dímelo Kageyama!" gritó, bufando "¡Dime qué sucede!" Kageyama vaciló, su resolución tambaleándose.

Escondió sus temblorosos puños cerrados tras él. Quería decírselo. Decirle cuánto le dolía que lo alejasen. Quería contarle sobre su promesa de conquistar el mundo. Quería decirle que eligiera el voleibol antes que a su novia. Quería gritar, golpear y abrazar a Hinata al mismo tiempo. Pero no pudo decírselo. Ahora no. Jamás. Tendría que alejarse de él. Antes de que explote.

"No pasa nada"

Hinata arrugó la boca y miró a Kageyama, sin retroceder. El colocador lo devolvió fácilmente, usando su altura para quedar por encima de su compañero.

"¡Algo está mal, Kageyama! ¡Solo que no lo admitirás!" Hinata puso el dedo en el pecho de Kageyama. este agarró su muñeca.

"No me toques" gruñó, mirando a Hinata a los ojos "No me mires y no me hables porque no quiero volver a estar cerca de ti. Nunca más. Te odio. Nunca pensé en ti como mi amigo o compañero de equipo. Eres solo un mocoso molesto que nunca puede jugar al voleibol en serio. No somos amigos, así que no entiendo por qué me estás molestando. Eres un inútil molesto, un verdadero idiota que hacer perder el tiempo a todos, dentro y fuera de la cancha" vio que los ojos marrones se agrandaban y dio un paso atrás, soltando la flácida mano. Dio media vuelta y salió del gimnasio sin volver la vista atrás.