Noche de recuerdos
La boda de Taiju y Yuzuriha fue tan conmovedora como ruidosa, llena de risas y felicitaciones.
Lo mejor de todo para Kohaku, fue ver a Chrome y Ruri compartiendo una mesa, sentados frente a frente. Como Chrome estaba tan ocupado últimamente, era raro verlos pasando tiempo juntos, y ella esperaba que esa noche pudieran avanzar más, y que quizás ese idiota por fin se decidiría a casarse con su hermana, ya que fue ella la que tuvo que dar el paso de pedirle ser novios.
-¿Crees que ellos sean los próximos en casarse? —le preguntó Suika, sentada a su derecha, al ver su mirada fija en la otra pareja.
—Ja, eso espero, pero si depende de Chrome es poco probable. —Cruzó los brazos con resignación—. Al menos hoy pueden pasar algo de tiempo juntos… Senku siempre lo arrastra al laboratorio para trabajar. —Miró con desaprobación a Senku, que estaba sentado a su izquierda.
—Disfruta el momento mientras puedas. —Rio entre dientes, antes de sorber de su copa—. En unos minutos arrastraré a todos los científicos de regreso al laboratorio, tenemos mucho trabajo que hacer.
Kohaku dejó escapar un gran y exagerado suspiro. Senku no ayudaba en nada a su sueño de ser tía antes de morir.
¿Solo unos minutos? Qué injusto, la boda de Yuzuriha apenas llevaba dos horas. Había asistido a otras bodas modernas y solían durar mucho más.
Ya había anochecido, ya que se casaron durante el atardecer, y las luces de la pista de baile y de los centros de mesa eran lo único que iluminaba la gran carpa donde se estaba efectuando la recepción de boda.
Dicho y hecho, luego de unos minutos Senku se levantó, anunciando que iría al baño y luego les pediría a todos los científicos regresar al laboratorio. Kohaku no pudo hacer más que enfurruñarse en su asiento.
—Se nota que no quieres que se lleve a Chrome tan pronto —señaló Ryusui, sentado frente a ella, riendo mientas chasqueaba los dedos.
—Ja, por supuesto que no. Esta es la primera vez en meses que pueden tener algo parecido a una cita.
—Entonces… todo lo que necesitas es distraer a Senku para que se queden más tiempo en la fiesta.
—¿Ah? ¿Y cómo se supone que haré algo así? Nada puede distraerlo de la ciencia. —Era algo que todos sabían.
—Bueno, ya que él habla de arrastrar… ¿por qué no lo arrastras tú al lago? —Sonrió traviesamente—. Los novios tuvieron su sesión de fotos allí, y tendrán otra luego, está decorado con luces. Les tomará diez minutos ir, al ritmo de Senku, así que si lo entretienes más de media hora podrías darle a Chrome y Ruri otra hora juntos.
Hmm, no era mala idea… arrastrar a Senku fuera de la fiesta sería tan fácil como arrastrar un perchero.
Con su gran vista logró ver a Senku salir del baño al otro lado de la carpa y de inmediato, sin siquiera pensar si era buena idea o no, se levantó de la mesa y caminó rápidamente hasta él, tomándolo de la muñeca y arrastrándolo lejos antes de que pudiera hablar con Sai, el científico más cercano.
—¡¿Qué crees que haces, leona?!
—¡No soy una leona! Y te estoy arrastrando al lago —admitió sin problema, sabiendo que no había nada que él pudiera hacer para detenerla, ni siquiera gritar, con lo alta que estaba la música.
—¿Esta es una estrategia rastrera para darle más tiempo a tu hermana y Chrome? Me sorprende que se te haya ocurrido… Fue idea de Ryusui, ¿verdad?
—Vamos, Senku, solo será una hora, necesito que Chrome junte valor para pedirle matrimonio a mi hermana de una vez. —No era buena pensando en excusas, así que no intentó ocultarle la verdad.
—Aunque le pidiera matrimonio y se casaran mañana, aún lo necesito en el laboratorio. Ser marido de Ruri no lo hará trabajar menos. —Rascó su oído con una sonrisa desinteresada.
Kohaku salió de la carpa junto con Senku, por una de las cuatro salidas, y comenzó a dirigirse al lago en la oscuridad del bosque, siendo apenas iluminados por el brillo lunar.
—Al menos podrán tener esa luna de mijo, como Taiju y Yuzuriha que se irán juntos de vacaciones por dos semanas, ¿no?
—Luna de miel —la corrigió, divertido—. Je, me hiciste recordar el ramen de mijo, es lo más horrible que he probado en mi vida después de ese horrible pan que tú te devoraste hasta las migas. —Rio otra vez.
—¡Ja, eso fue hace años! —Sonrió enormemente ante el recuerdo—. Hace muchos años, de hecho. Ahora tenemos la comida de Francois, pero sigo sin creer que ese ramen y el pan hayan sido tan malos.
—Sigues teniendo un sentido del gusto primitivo y terrible. —La miró con resignación.
—¡Deberíamos volver a hacer ese ramen! Estoy segura de que a muchos aldeanos les seguirá encantando, podría ser una buena forma de celebrar el aniversario de nuestro regreso de la luna, es el próximo mes, creo, o eso dijo Ruri-nee.
—Es en tres semanas, sí. —Bostezó, antes de jalonear levemente su muñeca—. ¿Podemos descansar? Llevamos diez minutos caminando, no todos tenemos la resistencia de una leona para soportar largos viajes, ya sabes.
—¡Ya te dije que no soy una leona! Ja, veo que ya perdiste toda la poca resistencia que ganaste con el entrenamiento de astronautas. De todos modos, ya casi llegamos. —Ya podía ver las luces del lago.
Llegaron con Senku casi desfallecido, y muy agradecido de que hubiese dos sillas frente al lago, sillas blancas y muy elegantes, que de seguro usaron en la sesión de fotos de los novios. Kohaku se sentó junto a él solo porque se veían muy cómodas.
—Bien, diez billones de puntos para ti por lograr cansarme. —La miró con una sonrisa agotada y sarcástica—. Ahora sin duda tendrás más tiempo en la fiesta, hasta que logré recuperar el aliento.
—Ja, si me dices eso me darás ganas de cansarte más seguido. —Rio inocentemente, recostándose en su silla. Senku se le quedó mirando en silencio un largo rato—. ¿Pasa algo? —preguntó, confundida.
—No. —Rascó su oído con fastidio—. Estás olvidando que tengo un celular, por cierto. En cualquier momento puedo llamar a mi equipo científico y decirles que vuelvan al laboratorio.
—Ja, como te atrevas a siquiera sacar tu celular… lo arrojaré al lago. —Lo miró con ojos entrecerrados.
—¿Segura? Te perderás el nuevo juego que Sai le instaló. —Sacó su celular de un bolsillo de su bata, ya que ahora los celulares eran del tamaño de un ladrillo y ya no necesitaban el cargar con una mochila en la espalda para usarlo.
—¿Nuevo juego? —Sus ojos brillaron con interés y curiosidad y Senku rio complacido, acercando el celular a ella.
—Solo tiene unos pocos niveles, es una especie de Plants vs. Zombies versión pixeleada y de pocos niveles, sigue en desarrollo.
—¿Plants vs. Zombies? —preguntó, pronunciando las palabras con dificultad.
—Es una invasión zombi donde las plantas actúan como única defensa de tu casa, aparte de podadoras de césped. Debes plantar girasoles para juntar soles, una vez tengas suficientes soles puedes empezar a plantar plantas ofensivas como esta. —Señaló una especie de versión pixeleada de una planta carnívora—. Solo arrástrala con el dedo hasta una de las primeras baldosas.
Kohaku hizo lo que Senku le dijo con curiosidad, quedándose con la boca abierta cuando la planta devoró al zombi en un instante.
—¡Vaya, es impresionante, aunque no entiendo cómo unas plantas pueden ser armas!
—Es un concepto estúpido y sin sentido, pero los videojuegos no necesitan mucha lógica que se diga. —Le dio su celular sin problema, explicándole qué hacer y dejándola jugar sola luego de unos minutos, mientras él se relajaba en su silla, mirándola jugar con una sonrisa perezosa.
Kohaku era sorprendentemente buena en los videojuegos, y rápidamente llegó al último nivel que Sai había diseñado.
—¡Eso fue impresionante! ¡Necesito conseguirme uno de estos celulares! —Como no los entendía del todo, no se había molestado en comprar uno.
—Tal vez consideré hacerte un descuento si me dejas volver a la fiesta ahora —propuso Senku.
—¡Ja, no, gracias! Prefiero pagar el precio completo, tengo mucho dinero, de todas formas. —Dejó el celular en el césped junto a su silla, asegurándose de que estuviera muy lejos del alcance del científico—. Ni siquiera acabé de gastar todo el dinero que me dieron cuando volvimos de la Luna.
—Yo invertí ese dinero en la investigación científica que estoy haciendo ahora —murmuró con desinterés, con los ojos fijos en el celular detrás de la silla de Kohaku—. Aunque Ryusui también nos patrocina, y sigo cobrando por el acceso a varios de mis inventos.
—Eso lo sé, estás en televisión todo el tiempo, no dejan de decir cuánto dinero ganas. —Ladeó la cabeza—. No sé por qué las personas modernas parecen tan obsesionadas con el dinero o cuánto ganan los demás.
—Es algo a lo que tendrás que acostumbrarte, incluso a mí me gusta tener mi cuenta bancaria llena. —Rascó su oído, luciendo muy aburrido.
Se quedaron en silencio unos momentos, y Kohaku subió la vista al cielo, hacia la luna llena.
Sonrió al mirar al satélite terrestre, hasta que notó algo por el rabillo del ojo.
—Vuelve a tu lugar, Senku —le dijo sin dejar de sonreír, agrandando su sonrisa al escucharlo maldecir.
—Bien, debí saber que no iba a escaparme de tus absurdos reflejos. —Se rio de sí mismo, recostándose en su asiento.
—Es increíble, ¿no? —susurró.
—¿Ah? —La miró con confusión.
—La Luna… parece tan enorme, tan lejana… y pensar que pudimos pisarla hace unos cuantos años. —Sus ojos brillaron al contemplarla—. ¿Crees que podríamos regresar algún día?
Él se quedó en silencio, pensativo, antes de reír entre dientes.
—Claro, sin duda regresaremos algún día. —Kohaku volteó a verlo con una sonrisa encantada—. ¡Después de todo, está llena de valiosos recursos casi inagotables! ¡Magnesio, silicio, anortita, todo tipo de tierras raras y el valioso helio-3! ¡La explotación lunar es necesaria e inevitable! —Comenzó a reír como psicópata, mientras Kohaku cambiaba su sonrisa por una mueca de resignación.
A pesar de todo, la chica no pudo evitar soltar unas cuantas risitas también.
Esa escoria nunca cambiaría.
—Cuando regreses, asegúrate de llevarme contigo —le dijo una vez dejó de reír—. Sigo entrenando y trabajando en minas y en construcciones, ¡si necesitas cargar algo pesado a toda velocidad, cuenta conmigo! —Alzó un puño con camaradería.
—Eso ya lo sé. —Rascó su oído con una sonrisa ladina—. ¿Ya podemos regresar a la fiesta?
—¿Cuál es la prisa? —Se puso de pie y tomó el celular, subiéndose a un árbol rápidamente y caminando por una rama delgada para dejarlo en la rama de otro árbol, todo ante la mirada enfurruñada de Senku—. ¡Y ni pienses en correr, te alcanzaría!
—¿No te cansas de decir cosas obvias? —Se llevó las manos a la cintura, viéndose hastiado, aunque su gesto cambio a uno de sorpresa cuando oyeron un crujido proveniente de la rama sobre la que estaba parada.
Antes de que la rama pudiera romperse del todo, Kohaku dio un gran salto para acabar sumergiéndose en el lago con un clavado perfecto, sacando la cabeza del agua justo a tiempo para ver a Senku corriendo en dirección a la fiesta.
Negó con la cabeza. ¿De verdad creía que podría escapar de ella?
Le tomó treinta segundos alcanzarlo y cargarlo sobre su hombro como saco de papas.
—Bueno, gracias por empapar el único traje decente que tenía —murmuró amargamente mientras lo llevaba de regreso al lago.
—Ja, si de verdad te importará el traje no estarías usando tu bata encima. —No iba a caer en sus trucos baratos—. Y tampoco creo que te importe mojarte, hace calor. —Y con eso, lo arrojó al lago, riendo maliciosamente—. ¡Caminar con zapatos mojados seguro les dará más tiempo a Chrome y Ruri! —exclamó con orgullo, antes de saltar al lago junto con él, que apenas asomó la cabeza solo para mirarla con reproche. Ella solo se rio, hasta que sintió un tirón en la tela del vestido de gala que se había puesto para la ocasión.
—¿Y ahora qué tienes? —preguntó Senku, ya nadando hasta la orilla.
—Creo que algo mordió mi… —No pudo terminar de hablar cuando fue arrastrada al fondo del lago.
El pez que atrapó su vestido no era peligroso, solo bastante grande y rápido, llegó a verlo gracias a su buena vista y los focos que rodeaban esa parte del lago, se libró fácilmente de él plantando sus pies en el fondo y rompiendo el vestido, pero entonces se encontró con otro problema: su talón rompió una roca hueca al intentar tomar impulso para volver arriba, y luego no fue capaz de sacar el pie, que además se estaba cortando por los bordes filosos de la piedra.
No había tomado aire al ser arrastrada, normalmente podía aguantar mucho, pero esta vez comenzó a sentir la desesperación, la ropa pesada tampoco la ayudaba, aunque había entrenado el nadar vestida como astronauta, pero el maldito problema allí era su pie atascado.
No pasó mucho tiempo antes de que se quedará sin aire y, en un último intento desesperado, jaló su pierna con fuerza suficiente para desgarrarse la piel, logrando liberarse entre una ola de sangre. No obstante, ya se había quedado sin aire.
Por un momento se asustó, pero entonces sintió unos brazos rodearla y jalarla hacia arriba.
De no ser por el entrenamiento astronauta, Senku quizás no hubiera sido capaz de sacarlos a los dos completamente vestidos con ropas pesadas a flote. Lo logró por los pelos, y ni tiempo tuvo a sentirse orgulloso cuando notó que ella no estaba respirando.
La llevó a la orilla y la recostó en el césped, preparándose para practicarle primeros auxilios.
Probó compresiones en el pecho. Nada.
Gruñó y le abrió la boca, cubriendo su nariz con sus dedos e inclinándose para intentar lo de dar respiración boca a boca.
Justo cuando sus labios apenas rozaron los de ella, Kohaku tosió escandalosamente, dándole un cabezazo en el proceso y haciéndolo alejarse sujetando su frente. ¡Y él que pensaba que Taiju era el que tenía la cabezota más dura de todas!
Kohaku acabó de toser y recuperar el aliento a los pocos segundos, y de inmediato lo miró con extrañeza mientras se sentaba.
—¿Por qué estabas queriendo besarme? —preguntó, viéndolo como si fuera una especie de bicho raro.
—No estaba intentando besarte, Kohaku. —Siguió frotando su cabeza—. Eran primeros auxilios, casi te ahogas.
—Oh… —Frunció el ceño—. Vaya, eso fue un primer beso bastante patético. —Hizo una mueca, apartando el cabello de su rostro.
—No fue un beso —insistió, irritado.
—Sentí tus labios. —Lo señaló con un dedo, acusadoramente.
—Hasta yo sé que eso no fue un beso de verdad, Kohaku. —Rascó su oído con el meñique, rodando los ojos—. Apenas y sí te toque.
—No puedo creer que me hayas besado… —Ella no pareció ni escucharlo, sujetándose la cabeza con ambas manos, casi con desesperación.
—Eso no fue un beso —repitió, todavía más molesto.
—¡No quieras engañarme, sé que…! —Él la interrumpió, aplastando sus labios contra los suyos, ladeando la cabeza y encerrando su labio inferior entre los suyos, para luego girar la cabeza en otra dirección y hacer lo mismo, ahora con su labio superior. Kohaku solo pudo quedarse con los ojos muy abiertos, sintiendo su rostro comenzar a arder.
El beso solo duro unos pocos segundos hasta que Senku se apartó, luciendo tan fastidiado como antes.
—¿Lo ves? Eso sí fue un beso.
—Oh. —Se quedó paralizada un buen rato, antes de sonreír nerviosamente—. Ya veo, no debí dudar de ti, siempre tienes razón. —Suspiró, resignada.
—¿Ya podemos volver a la fiesta, leona? De verdad tengo que regresar al laboratorio.
—Claro, iré por tu celular. —Quiso ponerse en pie, solo para estremecerse al apoyar su peso sobre su pie derecho—. Oh, mierda.
—Mierda, en efecto. —Senku tomó su brazo gentilmente y la ayudó a mantener el equilibrio mientras saltaba en un pie hasta las sillas—. Puedo usar esto como vendaje. —Se quitó la corbata y comenzó a envolver su herida.
—No creo poder ir por tu celular ahora… —murmuró, mirando el aparato en lo alto de un árbol de seis metros.
—Está bien, mañana mandaré a alguien por él. Además, tengo otro. —Sacó de un arbusto cercano un celular idéntico al que estaba en el árbol.
—¡¿EEEEH?! —Kohaku se fue de espaldas con todo y silla—. ¡¿De dónde lo sacaste?!
—Siempre lo tuve conmigo, lo escondí cuando te lanzaste al lago, imaginé que querrías arrojarme al agua también. —Rio entre dientes. Kohaku quiso preguntarle por qué no lo usó cuando tuvo la oportunidad, pero él siguió hablando—. Llamaré a Nikki para que te cargue hasta el laboratorio y usaremos a Whyman para curarte rápidamente, no tiene ni un milímetro de sentido dejarte cojear por una semana.
Kohaku solo pudo resignarse. Ya mañana le preguntaría a Ruri como le fue con el idiota que tenía por novio, al menos esperaba haberles dado más tiempo para pasar un buen rato juntos.
No obstante, debía admitir que la que acabó pasando un buen rato junto a un científico fue ella. Sin duda nunca olvidaría aquella noche de recuerdos.
Fin.
Holaaaaaa :D
Tenía que escribir algo sobre el final del manga TwT Y ya que nos dejaron el primer día de la boda TaiYuzu a la imaginación pues... mi imaginación aprovechó 7w7
Jajaja, en realidad no sé porqué se me ocurrió esto, solo me pareció divertido xD
Y lo dije y lo repito, aunque la ship no se haya hecho canon, aunque nunca lo sea, aunque los pongan con otras personas, solos o con lagartijas, yo los seguiré shippeando y seguiré haciendo fanfics de ellos! OwÓ
Que el SenHaku sea eterno, amen UwU
XD Bueno, ya, espero q este fic les haya gustado y les haya levantado el animo si han tenido un mal día!
No olviden q de verdad, en serio, los amo con todo el kokoro! :3
Me despido!
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
