Deseos y Poderes.

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Spike sostuvo a la niña contra su pecho, asegurándola con sus dos brazos cuando debía aumentar la velocidad y sosteniéndola con uno solo en los momentos que caminaba lentamente, necesitando de la movilidad en caso de que tuviese que defenderla o se metiera en algún problema en el camino. De tanto en tanto siguió verificando su aroma, ya que con el además de asegurarse que perseguía la pista correcta, podía verificar su estado por lo tanto discernió que ella se sentía en calma, así como a gusto en sus brazos. Su olor resultaba exótico, portando tintes dulces y afrutados, como si hubiese usado un perfume que imitase el aroma de esos caramelos que Dru le había obligado a consumir hacia una década atrás, luego debajo de esos aromas obviamente artificiales se encontraba un fuerte aroma a vainilla que era totalmente suyo, frunció el entrecejo al notar varias capas debajo de la superficie un aroma silvestre algo que podía compararse con el eucalipto. Dio varias vueltas y giros antes de encontrarse frente a un gran obstáculo, su aroma se detenía perdiéndose definitivamente bajo las llamas de una van negra que se encontraba ardiendo, las luces del fuego iluminaban el entorno, el calor emanado de este lo hacía entrecerrar los ojos, inconscientemente acerco a la niña más hacia él como si el fuego pudiese hacerlos desaparecer a ambos de una vez, en toda su existencia nunca había temido tanto al fuego como en este momento, notó de manera tardía que ya no pensaba solo en sí mismo, desde la partida de Dru lo único que parecía perseguir eran sus propios intereses pero ahora mientras se escondía lejos del calor, las llamas danzantes y las explosivas chispas cayo en cuenta de lo que aquello significaba, no hacia siquiera dos horas que se había topado con este pequeño ángel, sin embargo, pensaba en ella como parte de él, a la vez que la consideraba más importante que su ser mismo, estaba tan jodido pero no le importaba un ápice.

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La temperatura de la noche comenzó a refrescar, señal de que era demasiado tarde para que la niña estuviese fuera de su cama o alejada de sus padres, maniobró con ella para ubicarla debajo de su abrigo e intentó con éxito cerrar el mismo con ella sobre su pecho ¿Quién fue el idiota que la dejo salir desabrigado? Se cuestionó a sí mismo, antes de recordarse que probablemente cuando abandono su hogar no habían planeado dejarla fuera hasta estas horas de la noche. Peino su cabello ya que la leve ventisca lo había llevado sobre su rostro, ella suspiro en cuanto sus dedos fríos se encontraron con su piel, él respondió al sonido imitándolo. Era inexplicable lo rápido que evoluciono su pensamiento, al comienzo de esa misma noche, increíblemente tan solo unas horas atrás, pensaba que broncearse al sol era la única salida para su miserable vida, ahora no podía creer como había sido tan imbécil. Él no estaba destinado a morir, no ahora que ella lo necesitaba ¿Que hubiese sido de esta pequeña si él no la hubiese encontrado? Buffy emitió un tierno ronquido, frunciendo el ceño con molestia por lo que él golpeteo su espalda cariñosamente en un intento de calmarla, ella gimoteo un poca más murmurando algo que para sus afilados oídos sonó parecido a su nombre, lo cual lo hizo sonreír.

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El vampiro no quería admitirlo, pero desde que su aroma se perdió en el fuego y el camino en dirección opuesta del camino tomado previamente se encontraba perdido, no sabía cómo continuar por lo que se recargo en la pared del sucio callejón, haciendo lo posible para alcanzar sus cigarrillos, considerando la idea al sentir el aliento cálido de la pequeña acariciando su cuello y deseo poder hablar con la niña, que ella le pudiese decir dónde se encontraba antes de ser tomada por aquel del que la rescató, tocó su frente con ese pensamiento, ante tal acción una ráfaga de imágenes lo golpeó haciéndolo retroceder, teniendo que soportar su peso contra la pared, sintiendo a sus piernas tambalearse en tanto intentaba centrarse en lo que se le estaba revelando.

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...Se sintió pequeño en tanto corría por una acera llena de cajas de mudanza bajo el ardiente sol de California, hacia tanto tiempo que no sentía el calor del sol como una amenaza que se tomó un momento para apreciarlo, extendiendo sus manos hacia los lados mientras su cuerpo seguía moviéndose sin que fuese consciente, se subió a un pequeño vehículo de cuatro ruedas, hecho íntegramente de plástico, sintió la textura mientras sus pies seguían moviéndose para alejarse de quien venía detrás, riendo en tanto escapaba de una joven mujer que lo perseguía, escucho la voz ajena a su sexo y noto que estaba en el cuerpo de una niña, ella chillaba con incontenible alegría. La mujer cuyo rostro se le hacía difuso la tomó en brazos, haciéndole cosquillas en el estómago...

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Caminaba por una acera de la mano de lo que se sentía como la misma mujer, el aroma era similar al de la última vez solo que ahora podía tener una leve diferencia de su rango de visión, apretó la mano de la misma cruzando la calle, se detuvo en un puesto de helados obteniendo uno grande con sabor a frutilla. Las papilas gustativas de Spike se encendieron con miles de sensaciones, el frio era una constante, sin embargo, el dulce sobre su lengua nunca se sintió igual, disfruto cada bocado sintiendo al helado derretirse sobre sus dedos. La niña, porque ahora tenía el tamaño suficiente para ser llamada su corrió con las manos llenas de dulce derretido hacia el patio de juegos, intento subirse al tobogán, pero un niño de cabellos rojizos no la dejo avanzar, se sintió fruncir el ceño, antes de intentar avanzar una vez más, el niño frente a ella la miro de mala manera y la empujo. Spike pensó que ella podría llorar, en lugar de eso se levantó, el niño la miro con horror y ella lo empujo sobre el tobogán haciéndolo deslizarse hacia la arena, el pequeño no aparto sus ojos de ella y en cuento pudo moverse se alejó corriendo del lugar...

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El cielo estaba nublado, igualmente sus sentidos le decían que se encontraba en el comienzo de la noche, se sintió correr a pesar de que sus piecitos no podían moverse lo suficientemente rápido, su mirada se encontraba fija en un hombre de cabello claro y ojos verdes, parecidos a los de la niña que tenía en brazos, pero sin embargo carecían de la luz con la que ella parecía cubrirse. Él la detuvo antes de alcanzarlo, mirándola con el ceño fruncido, extendió los brazos hacia ella mirando en algún punto lejano a ellos y la sostuvo en el aire de manera inestable para culminar dejándola en el suelo al momento siguiente, a ella le costó un par de segundos estabilizarse, se sintió torcer el cuello intentando entender lo que había sucedido. Observo la espalda del hombre alejarse hacia la casa, suspiro con algo de tristeza y siguió el mismo camino. Finalmente, diviso a la mujer parada en el porche sonriendo y saludando, se sintió fingir una sonrisa, en tanto sus pasos lentos la acercaban más a su destino.

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Su cabello estaba siendo peinado en tanto aguardaba sentado en un taburete, se mantuvo quieta mientras el cepillo se deslizaba por su cabello. Tarde, tal vez por falta de costumbre, notó el reflejo que copiaba sus movimientos, pudo de una vez por todas ver el cuerpo en el que estaba, sonrió ante el reflejo de la pequeña niña, supo entonces que lo que experimento hasta el momento eran los recuerdos de Buffy. La mujer detrás suyo comenzó a trenzar su cabello, en una única y larga trenza, adornado su peinado con un moño al final del mismo; —Ahora ponte tus zapatos Buffy. Papá no tardará en llegar.

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La niña obedeció a su madre sin protestar y en silencio se calzó un par de zapatillas, antes de salir de la habitación se detuvo frente a un espejo de tamaño completo, él reconoció en este la ropa que estaba se encontraba usando en tanto dormía en sus brazos. Caminaron hacia la salida con la mujer sosteniendo su mano, en tanto tomaban asiento en el porche delantero viendo los autos pasar, uno se detuvo de donde bajo un hombre que aún si sonreía tenía una vibra extraña, a Buffy le generaba emociones encontradas, una parte de ella quería quererlo y la otra le temía. Spike por la ínfima consciente de ese hecho quería golpearlo. El hombre camino hacia ella extendiéndole la mano para que lo alcanzara, ella tímidamente se acerco sin atreverse a tomarla, este tomo entonces a Buffy por la muñeca. Vio a los adultos intercambiar palabras que no estaba escuchando, era siempre una niña atenta, pero en esos momentos sentía cierta opresión en el pecho que no era capaz de manejar. El hombre le abrió la puerta trasera y ella se sentó en su asiento elevado, cerrando el cinturón sobre su cuerpo sin ayuda, como si lo hubiese hecho un ciento de veces, como si supiera que a ese hombre no le importaba su seguridad, saludo a la mujer mientras el auto se alejaba. Delante de su vehículo una larga fila de autos hacía imposible tener otra visión, por lo que la niña comenzó a tomarse de las manos con nerviosismo. Él deseaba saber en lo que estaba pensando mientras el auto avanzaba, entonces la oyó, con tanta claridad como cuando se encontraba llamándolo o cuando le hablo en el callejón; Desearía que mama estuviera aquí. Él queriendo brindarle algún tipo de consuelo ante sus palabras cargadas de tristeza, acaricio el cabello de la niña en sus brazos, abriendo los ojos a la realidad un momento antes de embarcarse nuevamente en este extraño viaje mental.

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La pequeña debe haberse dormido ya que lo próximo que supo es que escucho al hombre maldecir en cuanto luchaba por abrir el cinturón de seguridad; —¡Hora de bajar Buffy! —Anuncio con un tono que intentaba enmascarar su molestia—. ¡Vamos! —Ordeno a la niña adormilada—.

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Ella asintió, descendiendo de manera insegura en tanto veía al hombre repiquetear su pie sobre el suelo con impaciencia, no se había alejado del auto todavía cuando la puerta del mismo se cerró tras ella con brusquedad, la niñase encogió sobre si misma ante el sonido. El hombre tomo su muñeca una vez mas comenzando a seguir a la multitud de personas caminando delante de él, obligándola a seguir su paso apresurado, ella tropezó varias veces en el trayecto. Un gruñido escapo de los labios del vampiro, la mano de la niña se posó sobre la marca de su sire, como si entendiera lo que estaba pasando e intentara calmarlo. Las personas frente a si se dispersaron a los lados, ubicándose en largas filas, el hombre siguió apretando su agarre sobre ella de manera dolorosa. Deseaba poder intervenir solamente para darle una muestra de su propia fuerza, por lo que acerco la otra pequeña mano a la muñeca del hombre que sostenia a la pequeña y apretó con la misma intensidad, él frunció el ceño mirando a la niña con incredulidad, soltando levemente sus muñeca adolorida. Al llegar hacia una cabina atendida por alguien en disfraz de payaso se les entregaron un rollo de boletos, mientras se dirigían hacia lo que ahora podía apreciar como un parque de atracciones. Se adelantó, mirando hacia atrás pudo observar al hombre encender un cigarrillo, se detuvo frente a un puesto de algodón de azúcar, el hombre la alcanzo y sin decir palabra alguna, pago por la golosina, la niña se sentó en un banco observando a las tazas moverse y al carrusel girar, detrás de ella los gritos llamaron su atención, así que posó la mirada en los vagones de la montaña rusa pasando velozmente por los rieles, consumió su golosina en tanto su mirada se posaba en el hipnótico juego; —¿Puedo subir allí Papá? —Preguntó cordialmente a voz trémula en tanto señalaba la atracción—.

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El hombre apartó los ojos de su teléfono celular, mirando a la niña con desgana; —No creo que te dejen montarte en un vagón, eres muy pequeña —Masculló de manera hostil—. ¿Por qué no subes a las tazas o al tren fantasma? —Sugirió entregándole los boletos para volver a atender su aparato—.

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La niña limpio sus manos contra sus jeans, camino hacia una fila sin saber a dónde se dirigía, entendiendo que no era bueno molestar a su padre. Demasiado tarde noto que se encontraba encaminándose hacia el tren fantasma, donde entraría sola. Su respiración se aceleró y retrocedió unos pasos antes de detenerse, los niños detrás de ella comenzaron a empujarla, entonces ella para no causar ninguna molestia termino sentada en el primer vagón del segundo carro, se aterró todo el camino desde el principio hasta el final, susurrándose a si misma una y otra vez "No es real, no es real" el recorrido se detuvo paulatinamente, ella se relajó y antes de culminar un maniquí que imitaba a un vampiro descendió sobre el vagón, ella grito de manera aterradora. Vagamente Spike recordó que un sonido similar lo había despertado esa misma noche. Salió temblando, caminando como un ciervo recién nacido, mareada por la velocidad y sumamente asustada por la experiencia, los niños tras de ella reían esquivándola, busco con la vista a su padre, él no estaba prestándole atención, resignada Buffy suspiro dirigiéndose hacia el carrusel a sus espaldas. Disfrutó del tranquilo paseo, divisando la silueta de su padre de tanto en tanto, todavía miraba el aparato en sus manos, sin mirarla ni una sola vez. Sin importarle ella seguía llamándolo al pasar. Cuando este nuevo paseo concluyó sus ojos buscaron nuevamente a su padre, ahora se encontraba en pie mirando hacia la entrada del lugar, ella se detuvo esperando a que los ojos del hombre la encontrasen, al no obtener reacción alguna hacia su persona, decidió meterse en la fila para otro juego. Esta vez fueron las tazas giratorias las que la recibieron, miro con nostalgia a los niños subiendo con sus padres, sintió una opresión en su garganta y busco a su padre una vez más; él se encontraba sentado en el banco con un hombre pálido. Spike lo reconoció, por lo que mientras la niña quería cerrar los ojos para disfrutar del paseo él deseaba ver la interacción entre los adultos. Entre giros observo a los hombres discutir, el vampiro le entregó al humano un gran fajo de billetes, el humano le mostró algo en la pantalla del celular, fue entonces cuando los ojos del ser sobrenatural se posaron en la niña, el humano asintió alejándose y mientras la alarma sonaba indicando el final del paseo el vampiro se acercaba.

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Negándose a ver más se encontró con la realidad, los ojos de la niña lo miraban directamente como si supiese lo que acababa de hacer y esperara un veredicto, él sonrió, no necesitaba sentir su dolor o su debilidad, ya lo había hecho, por ello prefirió llenar los espacios por sí mismo, imaginando el resto de la situación, decidiendo que sería difícil llevarla nuevamente al lugar de donde fue secuestrada, aunque era cerca de medianoche y a pesar de que él pudiese seguir buscando a la familia de la niña no confiaba en el lugar donde su búsqueda concluiría y si podría contar con tiempo para escapar del sol. Spike quería asegurarse de poder hablar con sus padres al entregarla, queriendo suplir su necesidad de protegerla, por lo que decidió mientras se sentía inspeccionado por sus cálidos ojos verdes que deberían buscar un lugar para pasar la noche, tenía la seguridad de que al menos la madre de la niña haría lo posible por encontrarla. El estómago de Buffy se quejó, estaba claro que un algodón de azúcar hacia tantas horas atrás no constituía ningún tipo de comida o aportaba los nutrientes necesarios para una niña de tan corta edad, el vampiro acaricio el cabello de la niña, ella sonrió volviendo a acomodarse sobre su hombro.

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—¿Tienes hambre, mascota? —Inquirió susurrando, inclinándose para situar sus labios cerca de su oído, ella asintió tomando su camisa en sus puños—. Ok ¿Te enojaras conmigo si no puedo llevarte a tu casa esta noche? —Ella negó, llevándose el pulgar a la boca. Él sonrió—. Ese es un mal hábito, cariño —Murmuró encontrándose con sus grandes ojos a la vez que soltaba el apéndice de su boca—.

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Girando en dirección al apartamento donde se hospedo después de la partida de Drusilla, recordó que el lugar era básicamente un basurero, nada apropiado para una pequeña niña, por lo que se desvió de su camino, pensando en la zona en la que se encontraban en este momento y lo que se podía considerar conveniente para Buffy, ella había comenzado a tararear alguna canción mientras su mano tocaba la clavícula del vampiro como si fuera un piano, a él no le importo mucho mientras caminaba hacia un lugar más céntrico, buscando un hotel familiar y algún lugar donde conseguirle a la pequeña algo de alimento. Ella termino su canción removiéndose para que el la librara de su abrigo; —Quiero caminar —Murmuro ella—.

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Luego de ubicarse en una zona más habitada, Spike se inclino para dejarla en el piso, camino unos pasos por delante antes de darse cuenta que ella no lo seguía, miro en su dirección encontrándola con su pequeña manito extendida en su dirección, cerrándola y abriéndola para llamar su atención. Él busco en los recuerdos que había compartido con ella para darse cuenta que nunca la había visto de la mano de su padre, asintió acercándose ofreció su mano y ella cerro la suya sobre dos de sus dedos; —No te apartes de mi amor —Advirtió, ella asintió cerrando su mano con fuerza en la de él. El vampiro sonrió—. ¡Vamos! debes alimentarte y descansar, mañana buscaremos a mamá ¿Si? —Ella asintió caminando a su lado—.

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Su andar era lento, para que la niña no tuviese que forzarse a seguir el ritmo del vampiro, unas pocas cuadras más tarde se encontraron con un local de comida rápida que aun permanecía abierto, admitiéndose a sí mismo que esa no sería su primera opción ordeno varias hamburguesas y ordenes de papas fritas para acompañarlo, también jugo exprimido y gaseosas. Prepararon su orden mientras él tomaba a la niña en brazos ya que había comenzado a tambalearse y bostezar, aunque no quería que se durmiera ya que necesitaba algo de alimento en su estomago inconscientemente comenzó a balancear a Buffy de un lado a otro, la joven que atendía el local le sonrió queriendo llamar su atención, Spike siquiera le dedicó una segunda mirada mientras pagaba su orden y continuaba su camino, no espero el cambio, sino que siguió en su búsqueda de un lugar donde pasar la noche. Esquivando a un hombre que corría por la acera como alma que persigue el diablo se encontró en el hall de un hotel que parecía lo suficientemente agradable, ingreso al lugar con Buffy roncando nuevamente contra su hombro, pidió una habitación doble sin siquiera mirar a quien tecleaba los datos en la computadora, se alegró de que Dru una década atrás hubiese insistido en que consiguieran identificaciones falsas, a pesar de que sabía que no las usarían y de echo nunca había necesitado la suya hasta este momento, sonrió al pensar en ella, los recuerdos de su princesa no provocaban una sonrisa en él desde que se encontró solo, esa mujer guardaba más secretos de él de los que el vampiro era capaz de discernir. Tomo las llaves de su habitación e ingreso en el ascensor sorprendiéndose por poder maniobrarse con las manos ocupadas, la música estridente que distaba de cualquier otro ascensor en el que se habia montado hizo que la niña se despertara asustada, con algunas lágrimas acumulándose en sus ojos, él dejo la bolsa que contenía su comida en el piso y sobo su espalda, para calmarla.

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—¿Spike? —Preguntó como si no pudiese desprenderse de la neblina de su sueño—.

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—Aquí estoy, cariño. Ya casi llegamos ¿Quieres caminar hasta la habitación? —Preguntó con suavidad, aun acariciando su espalda como una manera de asegurarle que no le importaba seguir cargándola. Ella asintió, por lo que la dejo delicadamente en el suelo, besando su frente antes de tomar la bolsa y levantarse. Como si fuese un acto normal ella se tomó nuevamente de sus dedos—.

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El ascensor abrió sus puertas, busco en los carteles que dirección tomar y con la decisión tomada emprendieron rumbo a su habitación, soltó por un momento la mano de la niña alcanzando la llave en el fondo de su bolsillo procediendo a abrir la puerta, encendió la luz, miro a la niña de pie a su lado e hizo una reverencia formal para invitarla a ingresar, ella posó las manos en el aire tomando un vestido imaginario respondiendo a su movimiento e ingreso a la habitación. Spike pensó que la niña definitivamente era fanática de las princesas, ya que de otra manera no tendria idea de como responder a su movimiento. Culmino su ingreso cerrando la puerta con seguro detrás de sí, se encontró con una habitación bien iluminada decorada en tonos tierra. Dos camas de buen tamaño, una mesa de noche en medio de las mismas con un teléfono y frente a estas un televisor suspendido en el aire con su correspondiente soporte, un escritorio empotrado debajo de esta le sirvió de mesa para dejar su paquete, se acercó a la ventana para comprobar que la cortina fuese lo suficientemente gruesa para mantenerlo a resguardo de la luz solar, suspiro con pesadez al saber que debería advertirle a la niña sobre las consecuencias de abrir las cortinas y explicarle los porque que seguramente vendrían ante su revelación. La observo quitarse los zapatos y comenzar a saltar en una de las camas para desplazarse a la otra de la misma manera, admiro su habilidad a la vez que se preparaba para auxiliarla en caso de que lo necesite. Spike suspiro, preparándose para lo que vendría, decidiendo retrasarlo el mayor tiempo que le fuese posible preparo sobre el escritorio lo que compró para la cena de la pequeña y en compañía del silencio mientras la luna asomaba su luz por las cortinas que dejo entreabiertas, como un espía resguardando sus movimientos, decidió tomando asiento las palabras que saldrían de sus labios.

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