Disclaimer: Steven Universe le pertenece a Rebeca Sugar y a Cartoon Network. Inside Job le pertenece a Shion Takeuchi y a Netflix.


Encuentro Inesperado

—¡Oh mierda, la espalda me está matando!

Saliendo tarde del trabajo tras una doble jornada, Reagan se desperezó y tronó la espalda antes de entrar a su auto.

Sí, definitivamente estaba cansada… ¡Pero al menos tenía en sí la satisfacción del deber hecho! Había supervisado de manera remota la contención de la viralización de una de las comunes, pero no por eso menos importantes, situaciones de Gemas en Ciudad Playa. Al parecer unas gemas renegadas, aún con el pensamiento arcaico del servicio a las diamantes como esclavitud, habían retado a las Cristal Gems, acusándolas de corruptoras de su perfecto sistema. Sobra decir que las Gemas, tras una batalla, lograron contenerlas y enviarlas al Homeworld.

No, definitivamente aquellas gemas del espacio tenían el aspecto de la seguridad de su pueblo cubierto y esa comunidad era muy unida y de mente abierta… pero eso no significaba que el resto del mundo fuese así.

Por lo que sucedía en Ciudad Playa, el resto del mundo entraría en pánico, el pánico atraería al caos y con eso a la destrucción. ¡Y eso era inadmisible!

Por eso su equipo trabajaba con las Gemas de Cristal, avisándoles de potenciales peligros alienígenas o humanos, ayudando a limpiar las escenas de batallas y evitando que la información de la existencia de seres espaciales, capaces de aplastar una comunidad con una nave-mano-gigante, se promulgara y globalizara más allá de un burdo y paranoico blog de un chico algo loco llamado Ronaldo.

Oh sí, el trabajo bien hecho era satisfactorio… pero no tanto como lo sería comer y dormir… y eso era lo que haría apenas llegase a casa.

Subió a su auto y condujo por su ciudad. Washington era muy lindo en las noches, con tantas luces hipnotizantes… y definitivamente lo más bonito era cuando estas se reflejaban en el Río Potomac.

Mientras conducía lo pensó bien… ¿Para qué comer encerrada en su aburrido departamento viendo algún reprise televisivo? Nah, si iba a comer, lo haría al menos disfrutando de una de sus vistas favoritas de la ciudad.

La mujer cambió de rumbo dirigiéndose a un Autoservicio para comprar alguna cena rápida y luego se condujo a su lugar favorito, a donde iba en los pocos ratos libres que tenía para alejarse de su interesante pero envolvente trabajo y de su algo vacía vida.

Minutos más tarde, al estacionarse, el Río Potomac la saludó y ella sonrió levemente al ver las bellas luces reflejadas en el agua, sintiendo como sus hombros se relajaban con la calma de aquel nocturno paisaje.

—Oh sí, eso está mucho mejor... por fin me relajaré un poco, ya me hacía falta.

La mujer puso algo de música instrumental en su celular, agarró la funda con alimentos y comenzó a comer en paz.


—Esta Peridot… claro, ella siempre creyéndose tan perfecta… aish, ¡A veces no la soporto!

En la oscuridad del cielo nocturno, un ser azulado furiosamente lo cruzaba mientras volaba rauda y veloz con un par de alas acuáticas, que al rozar las nubes se recargaban. La silueta siguió en lo suyo, despotricando en la seguridad y anonimato del firmamento, su enojo no era para menos. Hacia un par de horas había tenido una discusión con su compañera de vivienda y amiga Peridot. ¿El motivo? No era uno solo, era una serie de acontecimientos que simplemente hoy colmaron su paciencia.

Todo comenzó cuando la gema verde se había criticado de su interés sobre la anatomía y sexualidad humana… Claro, debía ser franca que ella misma no tendría tal interés si no hubiese encontrado a Connie y Steven en ciertas andanzas íntimas que luego le fueron explicada, pero tampoco ameritaba que su amiga metiera las narices donde la llamaban, a su parecer eso fue de mal gusto… pero lo dejó pasar, esperando a que con el tiempo se olvidara del tema.

Sin embargo, las críticas solo aumentaron cuando la antigua servidora de las diamantes encontró el libro sobre sexualidad humana que le había regalado Connie… ah, y por supuesto… ¡También había encontrado aquellas benditas revistas que había tomado de la Van del papá de Steven! A este punto no sabía si Peridot era mitad perrocóptero, una espía o si ella era pésima ocultando cosas.

Sin embargo, la verdadera gota que derramó el vaso ocurrió hace unas horas, antes de partir indignada de Ciudad Playa, cuando dicha gema se quiso pasar de listilla y dio su opinión no solicitada sobre los nuevos cambios de su apariencia.

Tras la lectura y visualización de imágenes del texto científico y del no tan científico, decidido readaptar su imagen para que se volviese un poco más curvilínea, asimilándose a las de aquellas mujeres a los mayores niveles anatómicos visibles posibles. ¡Estaba tan orgullosa con su resultado! Eso hasta que su roomate abrió su entrometido pico.

"Te ves rara, pareces una imitación de mujer terrícola, ya no pareces una gema sino un híbrido entre pitufo y hembra humana. ¿Es para algún experimento extraño? ¿Tu gema está agrietada y por eso te portas raro?"

Y eso fue todo.

Tras darle una cachetada salió de allí y partió. No podía vivir con una persona que no la respetaba.

Una parte de ella sabía que Peridot no era mala, que le costaba adaptarse a los cambios tanto o más que ella misma y que seguía aprendiendo sobre cómo comportarse con otros de forma asertiva…. Pero por ahora no estaba de humor para aguantarla.

Había estado volando sin rumbo fijo desde entonces, pero ahora ya sentía los efectos del agotamiento mental a causa del mal rato, por lo que al ver un claro con agua decidió bajar.

La gema aterrizó frente al agua y mientras ocultaba sus alas dentro de su gema de la espalda, suspiró.

—Alejarme unos días es lo mejor… quizás esa tonta reflexione que debe controlar su lengua algunas veces… además al menos aquí no parece tan malo…-susurró para sí misma.

La gema se sentó a orillas de lo que suponía era un rio y cerró los ojos mientras metía sus pies en el agua, intentando liberar y dejar fluir, como el cristalino líquido, toda la tensión acumulada.


Reagan dio un suspiro satisfecho, su comida estuvo buena pero ya se estaba haciendo muy tarde y aunque la perspectiva de ir a su departamento no era muy emocionante, sabía que necesitaba algo de descanso antes de la nueva jornada laboral.

Guardó la basura en una funda y se dispuso a arrojarla a la parte de atrás de su auto como muchas otras veces había hecho, pero se detuvo al recordar que recientemente lo había mandado a lavar. Queriendo mantenerlo medianamente decente por al menos una semana más y que su dinero no fuese un gasto en vano, la mujer refunfuñó mientras se bajaba del vehículo y se dirigía hacia un tacho de basura cercano.

Allí fue cuando la vio.

No sabía cómo no se había dado cuenta antes de su presencia, quizás el ángulo en el que estaba parqueado no la había hecho visible, pero ahora era totalmente apreciable.

Una persona sentada a las orillas del Río Potomac. Parecía una mujer… y de un poco común tono de piel azulado que extrañamente se le hacía familiar…

Entrecerrando los ojos comenzó a cavilar dónde había visto aquel tono de piel y cabello… hasta que su cerebro dio en el clavo y abrió los ojos con sorpresa ante el autodescubrimiento.

—¡Mierda! ¡Es una de ellas!

La mujer vio para todos lados. No había nadie cerca, seguramente por la hora, pero no podía arriesgarse en caso de que surgiera algún noctambulo como ella que deambulara por dicho lugar o que el dormilón guardia del sector se le despertara el instinto del deber y decidiera por primera vez hacer guardia por la zona en cuestión.

No, nadie debía ver a ese ser… nadie fuera de Ciudad Playa debía enterarse de la existencia de las Crystal Gems.

La castaña comenzó a caminar, acelerando su paso para llegar más rápido. ¿Qué hacía una gema tan lejos de su hogar? ¿Cómo se llamaba? Hace un par de días justamente había hojeado los perfiles de las gemas radicadas en la tierra y sabía que la había visto en el listado…

—Lapislázuli, así se llamaba. -susurró para si misma, mientras acortaba la distancia con su objetivo, al recordar el nombre asociado a la foto que había visto- aunque luce un tanto distinta…

La mujer desaceleró y finalmente llegó hacia donde la gema, quedándose a una distancia prudente. Sería su primera interacción cara a cara con una y no sabía cómo podría esta reaccionar, así que optó por carraspear e intentar llamarla por su nombre con la voz más tranquilizadora que pudo reunir.


—¿Lapislázuli?

La gema saltó ante la voz desconocida que la llamaba. Tan absorta estaba en sus pensamientos que no se percató de que ya no estaba sola. En un acto reflejo hizo un rápido movimiento, poniéndose de pie y enfrentando al extraño mientras extendía sus alas… mas sin embargo su pose osca flaqueo un poco al ver a la mujer que tenía en frente.

Pensó podría ser una gema enemiga… pero solo era una humana… y una humana muy bonita si debía admitirlo… pero igual no podía confiarse, Greg una vez le había dicho que muchas veces "Las apariencias engañan".

—¿Quién eres y por qué sabes mi nombre? – gruñó aún en actitud defensiva.

—Hey, tranquila- susurró la castaña, levantando la manos a la defensiva- Soy Reagan Ridley, Agente de Incógnito Inc. A mi división se le ha encargado la misión de supervisar todo lo concerniente a actividades de Gemas en Ciudad Playa y eso me lleva a preguntarte… ¿Qué haces tan lejos de allí?

La gema dejó totalmente su posición defensiva, recordaba haber escuchado de Garnet y las otras Crystal Gems el nombre de aquella Institución. Mas al recordar el motivo de la huida de la que ahora era su casa simplemente suspiró, quedándose callada y cabizbaja.

Reagan esperó un tiempo prudencial por una respuesta, pero al ver que sería imposible por ahora obtenerla y notal la actitud melancólica del ser frente a sí, prefirió dejar por ahora el tema que parecía ser incómodo y saltar a algo mucho más importante.

—¿Sabes? No importa lo que te trajo hasta aquí, pero debemos llevarte a un lugar seguro- indicó acercándose un poco más y estirando su mano hacia el ser alado.

—¿Un lugar seguro? - espetó Lapis, saliendo se su burbuja de melancolía y sintiéndose algo ofendida. - Para que lo sepas soy perfectamente capaz de cuidarme sola.

La gema estiró sus alas de agua para dar énfasis a sus palabras y Reagan no pudo negar que se veía portentosa… justamente ese era el problema.

—No dudo de ello, créeme… -susurró con sinceridad- pero No todos los humanos son de mente tan abierta como los habitantes de Ciudad Playa. Más allá de los límites de ese sector, la humanidad no sabe de su existencia… salvo nuestra organización, claro está y eso porque nos encargamos de limpiar los restos de batallas y mantener controlada la información al respecto.

—Pero ¿Por qué harían eso? Suena horrible que nos tengan en secreto…

—Te repito, no todos los humanos son de mente tan abierta. La humanidad es temerosa y las masas son estúpidamente irracionales. Entrarían en pánico si supieran que seres del espacio con poderes que los humanos comunes no poseen, pululan en su planeta y que más de una vez fueron una amenaza para la existencia de la humanidad.

Lapis asintió con algo de culpa, después de todo ella conocía de la historia de la colonización de primera mano.

—Pero ahora vivimos en paz… -susurró intentando defender a su especie, guiada levemente por un vestigio de instinto protector hacia su raza, que no sabía que aún poseía.

—Lo sé. Sé que los tiempos han cambiado, ahora todo está en paz, pero el resultado de esta revelación sería igualmente catastrófico y seguramente las masas se tornarían belicosas por el miedo a lo desconocido… lamentablemente es común en los humanos rechazar lo que consideran diferente. -Suspiró, habiendo sentido eso en carne propia aquella crueldad- Tenemos un plan a largo plazo para liberar la información, mediante campañas de adaptación y otras estrategias… pero para eso falta mucho; como especie en general, no todos estamos listos para el cambio.

La gema sopesó la información recibida y dando un nuevo suspiro recogió sus alas dentro de la gema de su espalda y vio a los ojos de la agente.

—Entiendo lo que me dices… pero no estoy lista todavía para regresar…

Repentinamente la gema sintió su rostro cálido, todo porque la mujer frente a ella le estaba dando una ligera pero muy bonita sonrisa.

—Me lo suponía. No te conozco personalmente pero tu actitud me dice que algo relacionado a tu casa te está molestando. No te preocupes, no planeo obligarte a regresar, pero sí necesito llevarte a un lugar seguro. Vamos paso a paso ¿Te parece? Primero subamos a mi auto, le puse vidrios oscuros así que ningún curioso que pase por aquí te verá. Así me evitarás que tenga que borrarle los recuerdos a un desafortunado extraño y mientras decidimos que plan seguir. ¿Estás de acuerdo?

La mujer esperó la respuesta, aún con su mano extendida. Pensó que tranquilamente la gema podría huir volando, pero algo le decía que no lo haría, que confiaría en ella… y afortunadamente tuvo razón. Tras un minuto de meditación, Lapis asintió y tomó la mano de la humana, correspondiendo ligeramente a la sonrisa recibida.

Así fue como en silencio ambas caminaron en la noche iluminada por farolas hasta llegar al auto.

Reagan abrió la puerta del copiloto para que la gema se subiera y tras cerrarla volvió a la puerta del conductor e ingresó a su puesto. Una vez dentro, ambas se quedaron en un silencio solamente interrumpido por la música instrumental que seguía saliendo del dispositivo.

El aire se sentía enviciado de cierto nerviosismo por parte y parte, no sabiendo qué hacer o decir ya estando en un espacio tan reducido.

Cuando la lista de reproducción que había puesto al comer al parecer había llegado a su fin, la ansiedad social de la castaña la hizo querer llenar el vacío con lo primero que le vino a la mente.

—¿S-Sabes? Al principio no te reconocí… o sea, se que igual no te había visto en persona antes, pero al ser parte de Incognito Inc. tuve que revisar los expedientes de las gemas y vi tu foto allí, por eso creí saber quién eras… aunque luces algo diferente a la foto de los registros…

Cuando Reagan notó que sus últimas palabras tensaron a la persona a su lado, sus tartamudeos divagantes se desvanecieron en el aire. ¡Lo que menos quería era hacerla sentir mal! Pero por lo visto había metido la pata… nuevamente… ¡Maldita sea su incapacidad social!

No obstante, mientras mentalmente se seguía regañando, una dócil voz llamó su atención.

—¿Luzco muy mal? -Se animó a preguntar la gema, en un leve susurro y sin hacer contacto visual

Los ojos de la castaña se abrieron y negó con ímpetu mientras se explicaba mejor.

—¡No! ¡Para nada! Luces diferente y diferente no es sinónimo de malo. Te ves bien, Lapislazuli… ¡No es que antes no te vieras bien! Solo, solo… bueno… eso…

Esta vez sus divagaciones fueron interrumpidas por una risilla y se sintió aliviada de que la tensión se alivianara, así fuese a costa de su nerviosismo.

—¿Siempre eres así de nerviosa?

—No siempre… bueno… solo digamos que socializar no es lo mío y a veces parece que hiciese todo mal...

Con una sonrisa de comprensión, Lapis se reacomodó en el asiento.

—Sí, creo que te entiendo perfectamente… y si sirve de algo, creo que eres agradable y lo estás haciendo bien.

—Gracias…

Ambas quedaron en un cómodo silencio esta vez, mirando al frente hasta que la voz tímida de la gema volvió a cortar el aire.

—Esto es por lo que me fui. -confesó en susurro- Me decidí por este cambio y una amiga con la que vivo no reaccionó de buena manera y dijo cosas hirientes.

—Hmmm… ¿Lo hizo de mala?

Lapis negó con la cabeza y respondió.

—No. Sé cómo es ella, es una buena gema; solamente es aún muy técnica, rígida y práctica por lo que no me entiende y habla sin editar mentalmente las palabras… Ahora no sé si yo estoy siendo demasiado extremista en escapar solo por unos comentarios desatinados….

—No- espetó tajantemente Reagan- Mira, lo que sientes es totalmente respetable y valedero. Nadie tiene derecho a hacer sentir mal a otros sobre su cuerpo. Independientemente de si eres humana o gema, es tu vida, es tu cuerpo, es tu decisión… ¿Entiendes?

—Sí- afirmó la gema, haciendo contacto visual con la mirada determinada de su interlocutora y sintiendo dentro de sí una oleada de comprensión, apoyo y confianza.

—Sin embargo, ya que dices que es buena y aunque no soy experta en amistad… sé que a veces se puede ser imprudente y meter la pata con acciones o palabras, haciendo de paso sentir mal a las personas que se quiere… Además, muchas personas no toman bien el cambio a la primera, así no sea de su incumbencia. Si gustas un consejo, sería tiempo al tiempo.

—Lo sé… por eso también preferí apartarme, necesitaba tiempo para mí, para calmarme y pensar, no quería arremeter en su contra hiriéndola también.

—Es una sabia decisión en realidad. Así que tranquila, si ella es en verdad tu amiga se disculpará de corazón cuando te vea. -Al ver el asentimiento de la gema, Reagan no pudo evitar la curiosa pregunta que estaba en la punta de su lengua- Sé que no me compete y si gustas puedes no responder a esto, pero… ¿Qué motivó tu cambio?

Las mejillas de la gema se oscurecieron con un marcado rubor y carraspeó. Su mente rápidamente debatió si contar o no el motivo, pero esta mujer, aunque recién la conociese, se había ganado su confianza más rápido que el mismo Steven o que cualquier otra gema que hubiese conocido.

Reagan la observó en silencio y cuando pensó que sería mejor cambiar de tema para no hacer sentir incómoda a su acompañante, esta soltó un suspiro y finalmente habló.

—Bueno, verás…

Durante largos minutos Lapislázuli le contó a su nueva amiga humana sobre su curiosidad sobre la anatomía y sexualidad humana, lo que había visto hacer a sus amigos, sus charlas con Connie y las investigaciones en libros, revistas e incluso de algunos videos que había "recopilado con fines científicos". Era catártico, liberador; se sintió en confianza, cómoda y escuchada, por lo que contó con lujo de detalles su pasión e interés por el tema del sexo.

Cuando la gema terminó su relato, observó detenidamente a su escucha, evaluándola de arriba hacia abajo. Reagan no parecía juzgarla, aunque sí se notaba algo sorprendida (normal, pensó ella), con las mejillas sonrojadas (normal también, parecía ser una tendencia humana común ruborizarse ante esos temas), un tanto nerviosa (las manos agarrando firmemente el volante parecían ser un claro indicio de ello) y… Un momento…

—¿Qué es eso?

—¿Q-qué es qué? -preguntó la castaña, sintiendo la boca reseca.

Eso, en tu regazo…

Por acción mecánica Reagan siguió la mirada y el dedo acusador de la gema que señalaban a su propia pelvis; aunque suponiendo a qué se refería, su sonrojo aumentó.

Sí, definitivamente se refería a "eso".

La castaña comenzó a tartamudear explicaciones absurdas e ininteligibles, pero todo paró cuando, guiada por su latente curiosidad, Lapis colocó una mano sobre aquel bulto que momentos antes no había estado y que según lo que había aprendido de anatomía, no debería estar allí. No sabía mucho de cómo se debía sentir, pero aun así estaba muy segura de lo que era.

—Lapis, ¿Qué rayos…?

—¿Por qué tienes un falo? ¿No eres mujer? -No obstante, cuando la gema quitó los ojos del nuevo punto de interés y volvió a entablar contacto con la mujer, apartó la mano al ver su incomodidad y nerviosismo- Oh, lo siento… no debí…

Lapis se sonrojó. Obnubilada por su curiosidad había sido impertinente tanto con palabras como con acciones y lo que menos quería era incomodar a la persona que le había mostrado tanta comprensión y que consideraba una nueva amiga.

El nerviosismo ante su incómodo acto se aligeró un poco cuando tras un suspiro, Reagan comenzó a hablar.

—Supongo que estarás confundida así que creo que debo explicarme.

—No, yo fui una entrometida, no debes hacerlo…

—Es verdad… No debo… pero quiero hacerlo. Aunque recién nos conocemos me inspiras confianza… y ya que has estado tan interesada sobre estas temáticas no quiero que te sientas perdida. -Reagan tomó aire y con ello fuerzas antes de volver a continuar- Verás Lapis, En la naturaleza normalmente hay dos sexos biológicos, como ya debes saber. -Al ver el asentimiento de su interlocutora, continuó- Sin embargo, hay personas, como yo, que hemos nacido con atributos de ambas partes; es decir que aunque yo tenga senos comúnmente identificables a un carácter femenino, también tengo los genitales comúnmente identificables a un carácter masculino; las personas con estas características somos denominadas intersexuales.

—¿Entonces eres hombre? -preguntó aún un poco confundida la gema, su mente intentando procesar lo aprendido.

Reagan negó con la cabeza y sonrió con simpatía ante la pregunta, sabiendo que a diferencia de otras personas esta, no era con malicia.

—No. Mi ADN indica que soy mujer y yo me identifico como una sin ningún problema… lo único diferente es que en vez de vagina tengo… bueno… un pene… ¿Me entiendes? -indicó rascándose la mejilla. Si bien intentaba ser profesional, su miembro comenzaba a incomodar al estar creciendo en sus pantalones por el tema íntimo.

La castaña prácticamente podía observar cómo los engranajes mentales de la gema iban moviéndose mientras captaba el conocimiento recibido.

—¿Es normal?

—Sí. no es muy común, pero suele pasar más de lo que socialmente es aceptado. De hecho, ese es el punto por el cual en los libros casi no se habla de ello… el tabú social de los seres humanos… su absurda discriminación ante lo distinto.

—Ya veo…-Lapis meditó antes de volver a hablar- ¿Es por eso que me dijiste hace un rato que es común en los humanos rechazar lo que consideran diferente? ¿Lo han hecho contigo?

—Lamentablemente sí.

—Siento saber eso… y lamento si algunas de mis preguntas te incomodaron… no fueron con mala intensión…

—Despreocúpate, lo sé. Es extraño, pero, aunque recién te conozco, es como si supiera como eres y con ello siento que tus cuestionamientos no tienen malicia alguna, son simple curiosidad por la novedad del tema de tu interés.

—¡Exacto! Y para que lo sepas, a mi no me importa si eres intersexual y me parece estúpido que la gente discrimine a alguien por ello.

—Gracias. Me alegra saber que, aunque o todos los humanos son de mente abierta, las gemas no son de mente cerrada.

—Es normal, hay excepciones como mi amiga Peridot pero creo que al abolir la tiranía de las diamantes todo se ha relajado para bien… Y tiene sentido no discriminar, digo ¡Las gemas ni siquiera tenemos un sexo o género definido! Ciertas características vienen de nacimiento y las compartimos con nuestras congéneres, pero también muchas veces, más aún ahora que todo ha sido más libre, adoptamos diferencias. Una muestra de ello son los cambios anatómicos femeninos que Rose adoptó para aparearse con Greg y tener a Steven… los cuales si me pongo a pensar son en base parecidos a los que yo adopté en base a los libros y ciertos videos como te comenté…

Y allí estaba de nuevo, el elefante blanco en el carro ubicado retóricamente entre ambas. Mientras las palabras iban muriendo en su boca, Lapis se maldijo a sí misma. El tema había cambiado tan bien a algo de aceptación y ella sin querer (¿o inconscientemente queriendo?) Lo había devuelto al cause que había alterado a su grata e inesperada compañía nocturna.

Inevitablemente dio un vistazo de reojo a la mujer notando como esta le esquivaba la mirada estando visiblemente sonrojada y nerviosa. Sus ojos fueron descendiendo por su cuerpo hasta posar nuevamente su mirada en la ahora más notoria carpa de sus pantalones.

El aire se puso denso y la gema tragó saliva… tenía tantas ganas de preguntar "eso"… de solicitar "eso"… pero aún con sus cortas interacciones con humanos y más respaldada con su imprudente actitud anterior sabía que no era debido…

Pero las ganas eran muchas, la curiosidad demasiada y el deseo exacerbado… por lo que al final el afán ganó a la razón.

—Reagan… -esperó a que la mirada de la agente se fijara en la suya para proseguir y cuando lo logró en un susurro preguntó- ¿Puedo verlo?

Los ojos de Reagan se abrieron de par en par. Estaba impresionada por la solicitud, pero más que nada porque era un pensamiento fantasía en el que había estado ensimismada fantaseando y pensando que era demasiado buena para hacerse realidad.

No era idiota, sentía cómo Lapis la estaba mirando, pero la gema era realmente hermosa y ella era una simple agente desaliñada sin un adecuado protocolo social por lo que también pensó que la curiosidad de la gema no pasaría a más.

Por lo visto estaba equivocada, porque una cosa era tocar "por equivocación" y otra muy diferente una petición de observar las partes privadas de una persona sin nada de ropa.

Aún así quería confirmar, no asumir.

—¿Estás segura?

Tras unos segundos callada, la gema respondió.

—Sí. Nunca he visto uno de verdad de cerca… cara a cara… quiero aprender… además tú eres muy linda así que sí… quiero verlo… aunque si tú no quieres…

—¡Quiero! -espetó la mujer, aunque carraspeó y se recompuso no queriendo parecer desesperada… aunque lo estaba. No todos los días una chica/gema linda con la cual sentía que tenía una inesperada y extraña conexión no solo la aceptaba, sino que también quería ver su polla- Veamos…

Tragando saliva Reagan se fue desabrochando los pantalones y alzó las caderas para bajar sus pantalones con todo y bóxer hasta sus rodillas antes de volverse a sentar.

Si bien sentir el asiento desnudo en su trasero no era el epítome de comodidad, ver el rostro de la gema mirando su entrepierna valió la pena y quitó de su mente cualquier incomodidad.

—Wow… -fue lo único que logró esperar la mujer azulada.

Quizás no era bueno, pero la mirada de asombro inflaba el ego de la castaña. Una parte de sí le decía que era normal si era la primera polla en vivo de la gema, pero la parte orgullosa argumentaba que así hubiese visto otras, seguiría admirada; después de todo ella no era para nada mal dotada.

La mirada penetrante de pupilas ahora dilatadas de Lapislázuli hizo que el falo semi erecto de Reagan se moviera un poco, irguiéndose más… eso hizo que la castaña quisiera aumentar el nivel...

—¿Te gusta? -Preguntó en tono bajo, casi susurro para no romper la atmósfera hechizante que se había creado alrededor de ambas. Temiendo quedar desatinada agregó poco después. -¿Es como esperabas?

—S-Sí me gusta… -respondió Lapis con sus mejillas oscuras de rubor.- Aunque en realidad es un poco diferente al de los libros.

—Cada pene o vagina es diferente, no hay una norma exacta de cómo deben lucir más de características anatómicas básicas…

—Oh, ya veo… -susurró la gema aún admirada y poco después se le vino una pregunta a la mente que no pudo evitar realizar- ¿Está totalmente erecto? -La gema desvió la mirada a la cara de la castaña y al verla con una leve sonrisa y una ceja levantada se apresuró a añadir- Es que en el libro decía que el miembro masculino cambiaba sus medidas de un estado flácido a un estado de erección y…

—Hey, tranquila- la calmó Reagan, poniendo una mano en su hombro y sonriéndole afectivamente. -No tienes que ponerte nerviosa, es una pregunta valedera. No, no está totalmente erecto, está "A media asta" como le dicen coloquialmente. Le falta crecer.

—¿Qué necesitas para que se ponga totalmente duro? -cuestionó la gema, mordiéndose el labio, recordando uno de los videos que había visto.

—Creo que lo sabes… -la mano de Reagan se arrastró desde el hombro de la gema hasta su mano y la acercó a su propio muslo, cerca de su latente polla, pero aún sin tocarla- Si quieres verlo al 100% tú me puedes ayudar, pero eso ya depende de ti.

Lapis respiró hondo. No sabía si maldecirse por la vergüenza o darse palmaditas en la espalda por haberle comentado a la castaña sobre los videos "altamente ilustrativos" que había visto… pero ya no importaba. Teniendo a tan pocos centímetros de distancia el máximo objeto de su curiosidad y deseo sexual, algo tan apetecible como enigmático, no podía dejar pasar la oportunidad.

Se reacomodó en su asiento y arrastró las manos por el muslo de la castaña hasta tocar la polla que palpitó con el gentil agarre y los movimientos de subida y bajada que comenzaron.

Lapis no era una experta, esta era su primera vez con una polla en mano… pero por lo visto no era tan mala considerando los sonidos de gusto que salían de la mujer a la cual le estaba haciendo la paja, además cuando aumentaba o disminuía demasiado, gentilmente Reagan la reencausaba en un ritmo adecuado. Con todo tomó nota mental de, con su cuenta fake, dejar comentarios de agradecimiento en los videos pornográficos por haberle enseñado ciertas bases tan bien… era deliciosamente encantador ver y sentir como ese miembro terminaba de crecer y humedecerse gracias a sus caricias.

Sintió que Reagan puso una mano sobre la suya deteniéndola, pensando que era para cambiar a otro ritmo la gema paró su caricia, pero se sorprendió al escuchar hablar a la linda agente.

—Ese es mi tamaño total… - al ver que Lapis volvía a mirar con adoración la polla continuó- son 18 centímetros de largo… la circunferencia no la sé, solo sé que está en la media, ni muy fino ni grueso…

—Es hermosa… y luce deliciosa…

La gema se impresionó de sus propias palabras, creyó haberlas solamente pensado, pero resultó que en realidad abandonaron sus labios.

Miró a Reagan y la encontró sonriendo cariñosamente mientras comenzaba a guiar una vez más los movimientos de la mano de Lapis subiendo y bajando por la polla húmeda de precum.

Con su mirada de cariño pero a la vez deseo algo en su interior, hasta ahora no explorado, supo que no tenía que cohibirse al respecto. Esa mujer le transmitía seguridad y calidez además de lujuria aún en la lascivia del momento.

—Dijiste que querías aprender… ¿No? Después de todo los videos y los libros no lo son todo…

—Sí… deseo aprender… quiero que me enseñes más de esta cosa humana que causa tantos estragos en mi…

—Entonces ven, pasemos al siguiente nivel de aprendizaje…

Con una mano aún guiando la paja de Lapis en su polla anhelante, Reagan usó su mano libre para halar a la gema en un profundo beso. Lapis se sorprendió al principio, pero poco a poco comenzó a ceder e imitar los movimientos de labios.

Otra cosa humana que había visto en Steven y Connie y en los videos… los besos. Este era su primer beso y aunque no tenía experiencia previa algo le decía que era uno muy bueno.

La boca ardiente de Reagan, su lengua húmeda, la danza bucal de ambas se sentía sumamente caliente… aún más si recalcaba que seguía acariciando la húmeda rigidez de la mujer terrícola.

Cuando terminó finalmente el beso lo sintió. No solo había humedad en el beso, no solo había humedad en la polla, también había humedad en el vértice de sus muslos y eso era algo nuevo.

—¿Es normal que con estas cosas humanas que estamos haciendo, la vagina se moje?

Reagan rió por lo bajo y dio un nuevo beso en los labios de Lapis mientras con la mano libre iba recogiendo el vestido ajustado, posiblemente elegido por la gema como parte de su cambio de look, y llegaba al núcleo mojado de su acompañante. Se separó de su boca solamente cuando sus dedos comenzaron a juguetear con la abundante humedad, sacando un jadeo de la gema.

—Es perfectamente normal -respondió Reagan, sin dejar de acariciarla en su intimidad- ¿Nunca antes te había pasado? ¿Ni cuando veías los videos o cuando viste a tus amigos?

Tartamudeando y pensando a duras penas por lo bien que se sentían las caricias en la vulva, Lapis respondió.

—N-no… sentía algo que Connie me explicó que era lujuria o deseo… pero no me mojaba… creo que es porque solo hace poco hice este cambio de apariencia con el cambio anatómico y la inclusión de la vagina…

—Tiene sentido… -sin dejar sus mutuas caricias íntimas, Reagan preguntó- Por lo que siento copiaste la zona íntima femenina humana fielmente… ¿correcto?

—S-sí… -susurró Lapis, nuevamente sumida en lo deliciosas que se sentían las caricias en su coño húmedo y en lo dura que se sentía la polla en su mano.

—Magnífico, entonces esto te gustará…

La castaña pasó de caricias generales a comenzar a enfocar sus frotes en el duro clítoris y quedó encantada al sacar un gemido de la gema. Estaba tan admirada como cachonda. Sabía que tenían conexiones nerviosas, sentían dolor, aunque en un umbral más alto, después de todo… pero pasar de no tener zona íntima a lograr no solo un aspecto estético sino las conexiones nerviosas tan precisas de esa zona vulvovaginal era una gran proeza para cualquier persona de ciencia, y si ahora se destacaba que la persona que había logrado esta adaptación era alguien que ni siquiera era científico o humano… era simplemente increíble. … y el saber que tenía el honor de ser la primera persona con la que experimentaba tales experiencias novedosas la excitaba sin duda alguna.

Las caricias en el clítoris de Lapis siguieron sacando cánticos hermosos a los oídos de la castaña, mientras luchaba por contener el ritmo de la paja que Lapis le hacía, no quería correrse en sus manos, menos aún antes de sacarle un orgasmo.

Por suerte para Reagan, eso no tardó mucho. Como una presa rompiéndose, repentinamente la gema se puso rígida y de su más íntimo vértice fluyó un chorro de placer con un gemido final que terminó en silencio y quietud en el automotor.

La paja se había detenido (para suerte de Reagan, si era sincera) y en el automóvil solamente se escuchaban los jadeos de Lapis y las húmedas y tenues caricias que la castaña aun daba a su húmedo coño para ayudarla a bajar del clímax.

Cuando la vio más tranquila, sacó su mano de la intimidad de la gema se animó a romper la cómoda calma que las había rodeado.

—¿Estás bien?

—Eso… eso fue asombroso… ¿Eso sienten los humanos en el sexo?

—Solo en el buen sexo, es el que da los orgasmos más buenos- indicó Reagan, guiñándole un ojo a la mujer azulada.

Lapis sonrió, no sabía por qué pero esa cosa increíblemente genial llamada orgasmo la había llenado de felicidad, aunque se sintió un poco culpable al notar la verga aún palpitante entre los muslos de la mujer que la había hecho sentir tan bien.

Sintiendo que su deseo de "aprender" más cosas de humanos no había mermado aún (un inocente término para camuflar su deseo sexual aún palpable), se mordió el labio y miró desde la polla a los ojos de su nueva amiga un par de veces hasta que esta como leyendo sus pensamientos se animó a preguntar.

—Quieres probarlo… ¿No?

—Sí, ¿Puedo? Cuando veía los videos me dio curiosidad cómo las chicas parecían tragárselo y beber lo que de él salía… me da curiosidad cómo sabe el "simen", creo que se llamaban…

—Muy cerca, es semen, linda gema. Y claro, ven… yo te enseñaré.

Reagan no perdió tiempo e hizo el asiento para atrás, dándole más espacio a la gema frente a sí. Le tendió la mano para ayudarla y la condujo arrodillada entre sus piernas, riéndose internamente cuando la gema se golpeó la cabeza contra el volante y lanzó un improperio… ¿Quién diría que las chicas del espacio, además de calientes, poderosas y de profundos sentimientos también serían adorables?

Con paciencia comenzó a explicarle a la ansiosa gema cómo debía mamársela y una vez más se sintió orgullosa e impresionada de lo buena alumna que era la mujer del espacio. Tras unas pequeñas enseñanzas la dejó a su ritmo y fue grandioso verla chupar la cabeza húmeda de su polla, lamer su hendidura y el tronco para luego hundir toda la carne palpitante entre sus labios y comenzar los movimientos de sube y baja húmedos, tanto por el precum como por la abundante saliva que de la gema estaba emanando.

Su boca se sentía como el cielo mismo al estar envuelta en su falo palpitante, fue cuidadosa de no rasparla con los dientes y ese tip adicional que le había dado de acariciar sus bolas llenas y anhelantes de ser drenadas fue seguido con gran pericia, por lo que la estaba llevando al límite.

No supo cuanto tiempo estuvo envuelta en la húmeda calidez, pero supuso que no fue mucho, después de todo había recibido gran estímulo anteriormente. Antes de venirse, sin embargo, tuvo la consideración de preguntar pues, aunque lo que más deseaba era poder llenar aquella boca con su carga, quería constatar que seguían en la misma página.

Tomó a la gema por los cabellos y sacó su polla de la boca. Estando tan jadeante como ella, habló.

—¿Sigues queriendo saber cómo sabe mi leche? – al ver la confusión en la el lindo y ruborizado rostro, sonrió y volvió a hablar- burdamente al semen se le dice leche, por el color… ¿Quieres…?

—¡Sí por favor!

—Está bien, prepárate entonces y relaja la garganta, te guiaré hasta el final.

Sonriente por el ímpetu de la gema volvió a meter su polla en la húmeda cavidad bucal y comenzó con el vaivén, adoptando poco a poco un ritmo más fuerte y apresurado del que había tenido la gema por ella misma, pero cuidando de que esta no se golpeara con el volante detrás de ella. También fue atenta a sus facciones, viendo como la impresión del nuevo ritmo azotador se relajaba y sucumbía a la añorante pasión…

Simplemente sublime, inevitable venirse al ver a ese hermoso y portentoso ser entregada por completo a la misión de darle placer.

—¡Espero te guste, porque tendrás mucho que beber… Hmmm!

Con solo su glande metido en la tierna boca, su frase terminó en un gemido cuando el orgasmo la golpeó y las cálidas cuerdas blancas salieron disparadas a la boca ansiosa de la gema.

No sabía si había sido porque la carga fue mucha (después de todo hace ya muchos meses no descargaba su líbido, ni siquiera masturbándose, por estar tan sumida en el trabajo) o si fue porque no le indicó cómo sería la corrida y cómo debía tragarlo, pero el semen comenzó a filtrarse por los labios de la gema y escurrirse por la polla.

Cuando Lapis ya comprendió el ritmo de las liberaciones y comenzó a tragar, ya mucho semen se había derramado de sus labios y caído por el tronco de carne… sin embargo eso no le impidió disfrutar del ácido pero adictivo sabor y terminar de tragar los chorros restantes. Solo se despegó de la cabeza de la polla cuando Reagan la jaló con cuidado de los cabellos y quedaron observándose en silencio por largos minutos, calmando sus respiraciones, antes de que la gema se animara a hablar.

—¿Lo hice bien?

—Perfectamente, fuiste fenomenal -La gema sintió su pecho cálido ante el cumplido y la sonrisa de satisfacción que había puesto en el rostro de su amiga. Su pensamiento fue interrumpido por la voz de la misma - ¿Te gustó?

—Me encantó… ya veo por qué a las chicas de esos videos y a Connie le gusta tanto esto… aunque debo decir que me impresionó la fuerza con la que vino tu leche, no pude tragarlo todo por eso y te he dejado toda sucia…

La cara de Lapis adoptó un semblante entre triste y pensativo al ver al falo ahora semi erecto después de la corrida y salpicado del rico líquido blanco. No obstante Reagan la tomó gentilmente de la barbilla para llamar su atención y le sonrió.

—No te preocupes, esto no termina aún, te daré la oportunidad de limpiarlo…


—Mierda, ouch Me volví a golpear con el volante…

—Te dije que tuvieras cuidado, Lapis…

—Lo sé pero estos estúpidos volantes humanos… Oh, wow, Reagan… creo que se te puso más duro que antes y sin tocarte…

—Por mucho que me gustaría alardear de mi dureza y resistencia… ese no es mi pene, Lapis, es la palanca de cambio…

—Ups…

Definitivamente les había costado reacomodarse, después de todo el asiento de conductor de un carro (Según Reagan) no era el mejor de los lugares para tener sexo… pero ambas estaban demasiado prendidas como para esperar ir a otro lado.

Con esfuerzo lograron quitarse por completo las ropas y reacomodarse hasta lograr una posición a la que la castaña llamó "69". Si las otras posiciones tenían también números o si lo que habían hecho hace unos minutos era una de las 68 posiciones anteriores, no lo sabía… supuso que ya habría momento de preguntar dichas irrelevantes cosas… por ahora solo estaba concentrada en lamer toda la rica leche sobrante y estimular al pene en su cara mientras la mujer en su entrepierna hacía algo increíble con su boca en su propia Zona íntima.

—Y-Ya veo por qué dijiste que esto era para prepararnos… -dijo la gema, saltando entre lamidas al tronco venoso y a los testículos hasta dejarlos relucientes. - Se te está poniendo dura de nuevo…

La castaña que hasta ahora se había puesto a lamer los restos de jugos del anterior orgasmo de Lapis y a provocar nuevos chupando su clítoris, se separó levemente vértice de sus muslos y habló cerca de su intimidad, soplando algo de aire en la sensible raja.

—No solo es para prepararme a mí, linda… sino también a ti…

Un gemido fuerte sonó en el carro cuando un dedo explorador se comenzó a colar en la intimidad de la gema. Reagan se deleitó ante el sonido y avanzó lentamente, Lapis estaba lo suficientemente mojada para que resbale, pero no quería apresurarse y correr el riesgo de lastimarla. Después de todo, cuando se estaban acomodando en esta nueva posición le había preguntado a la gema si alguna vez había jugado consigo misma… y esta le confirmó lo que suponía, que en su cuerpo normal sin partes sexuales no lo había hecho y no había tenido tiempo para experimentar con sus dedos en esta nueva versión de su cuerpo.

Eso significaba que esta sería su primera penetración y quería que fuese algo sumamente especial que en verdad hiciera disfrutar a aquella hermosa curiosa y ansiosa gema que tanto quería explorar su incipiente sexualidad.

Cuando su índice llegó hasta el nudillo comenzó con un ritmo suave de penetraciones mientras retornada su boca al clítoris para darle lamidas.

Lapis estaba apretada y se movía por la excitación por lo que tuvo con su mano libre que estabilizarla para seguir su trabajo de lengua y mano. Cuando la notó más estable y acostumbrada añadió un segundo dedo y rato después un tercero, queriendo tenerla lo más dilatada posible para lo que venía.

Reagan estaba muy orgullosa de sí misma, después de todo era casi increíble cómo se estaba concentrando en el rico sabor de la gema (¿Cómo había incluso imitado y hasta superado el sabor de una vagina de mujer humana? No lo sabía, pero era un hito de interés científico que más tarde preguntaría) y en prepararla para el momento cúspide, aún cuando esta estaba haciéndole un trabajo oral tan bueno que la tenía nuevamente dura como la piedra.

Antes de estar cerca de su límite paró sus tratos en la chorreante vagina y bajó su mano, llevándola a pellizcar uno de los pezones de la mujer. Con un jadeo agudo esta se sacó la polla de la boca y volteó la cabeza.

—Basta de preparaciones, estamos listas…

Un asentimiento de parte de la gema bastó y ambas volvieron a cambiar de posición.


—De aquí no hay vuelta atrás… ¿Estás Segura de esto? Podemos para cuando quieras, es tu cuerpo, tu decisión, pero una vez penetrada…

—Estoy segura. -afirmó la gema. No era inocente, sabía que desde que pidió ver la polla de Reagan (O incluso un poco antes) esto terminaría con obvios resultados sexuales- Leí sobre la virginidad e incluso copie el himen, sé en lo que me meto.

—Pero si te arrepintieras… o si quedaras embarazada… -Dudó la castaña. Aunque lo que más quería era introducirse en ella (Estúpida la persona que no aprovechase la oportunidad de estar con una mujer tan magnífica), no quería obligarla a nada de lo cual luego lamentaría.

—No imité los ovarios, no quiero traer un segundo niño gema a esta Tierra… y por lo otro no te preocupes. Aún si me arrepintiera podría regenerar mi himen, cerrarme más o incluso volver a mi estado corporal asexual y listo… pero dudo que me arrepienta, quiero esto y lo quiero contigo.

Reagan sonrió y sin más dudas en su mente tomó su polla con una mano, comenzó a rozarla en el coño mojado que hasta hace poco había estado saboreando.

Estaba inmensamente complacida de haber elegido el mating press como la posición cúspide para la ocasión, así podría ver de frente cómo la ansiosa intimidad de Lapis se tragaba su desesperado falo y a la vez se deleitaría con el hermoso rostro de la gema y las múltiples facciones que pondría previo y en el orgasmo. Así fue como motivada por lo que vendría y tras situarse en la entrada de su raja lentamente la fue penetrando.

Sin duda estaba más abierta, la cabeza de su polla y los primeros centímetros de esta entraron con facilidad… pero una vez que se topó con el himen comenzó a estrecharse todo. Sin embargo, no se rindió y lentamente con cortos movimientos de meter y sacar comenzó a estirarlo hasta que lo rompió y volvió poco a poco a avanzar. Tras la barrera quebrantada el canal estaba notoriamente más estrecho, pero con minutos de movimientos suaves, caricias esporádicas y besos húmedos finalmente la penetró.

Estar dentro del canal de Lapis era asombroso. Cálido, envolvente… como estar en casa.

La humedad de la vagina y su propio precum facilitaron que los movimientos lentos se dieran con facilidad y así Reagan comenzó con leves embestidas hasta sentir que las paredes vaginales estaban bien adaptadas.

—Te sientes increíble, preciosa- indicó inclinándose más al frente sobre la parte posterior de los muslos de Lapislázuli para tener un mejor ángulo y robarle un beso. Se sintió bendecida cuando las dulces palabras sacaron una sonrisa de los vidriosos ojos de la desnuda gema.

No obstante, sus consideraciones no duraron demasiado… después de todo, aunque quería que la experiencia fuera buena, también quería que fuese apasionada… y algo le decía que Lapis apreciaría un ritmo más fuerte que calmado.

—Oh… eso… así… sí… más, más…

Reagan sonrió orgullosa al haber acertado. Con forme fue aumentando la fuerza y velocidad de sus embestidas, los sonidos bajos de excitación de la gema se convirtieron en jadeos y posteriormente en sonoros gemidos incansables cada vez que su hambriento coño era profundamente llenado por la carne rígida y caliente.

Mirando hacia abajo para ver como su polla desaparecía en aquella cálida cavidad a ritmo brutal, hoy más que nunca Reagan se alegró de que los guardias fueran vagos y no hicieran sus rondas apropiadamente; no quería terminar una noche tan mágica como esta en la prisión por indecencia pública… al menos no antes de correrse en ese lindo agujero recién estrenado.

El ritmo aumentó, el calor dentro del bamboleante vehículo se incrementó; mientras se masajeaban mutuamente los senos sin dejar de embestirse las ventanas se empañaron y en el auto resonó a viva voz el choque húmedo de las caderas en una sinfonía mezclada con los gemidos y jadeos de ambas mujeres. Ambas estaban en su límite, la noche había sido lo suficientemente activa para ellas y aunque Reagan moría por correrse, no concebía defraudar a la gema, por lo que se contuvo lo más que pudo hasta que con alivio sintió como las paredes vaginales de Lapis comenzaron a mover y a chupar su polla más a dentro con el abrumador orgasmo que tuyo la mujer azulada. El grito de pasión de la gema en mezcla con los movimientos convulsivos del canal vaginal arrastró a la castaña hasta el borde del abismo hasta que cayó en su propio gran orgasmo, lanzando aún más chorros de abundante semen de los que habían tragado la gema en momentos anteriores.

Sus orgasmos parecían interminables ya que se potenciaban mutuamente con los movimientos y el calor de sus fluidos más íntimos, los cuales gustosamente se entremezclaban entremezcladas en la cálida cavidad.

Algo se movió dentro del pecho de Reagan, quizás fue ver la bella expresión de clímax de Lapis, o quizás el orgullo de querer dar lo mejor de sí, pero aún sintiendo las mareas del orgasmo propio y los movimientos vaginales de su acompañante, retomó fuerzas y comenzó a acelerar sus arremetidas con fuerza.

—¡¿R-Reagan qué estás…?! -tartamudeó entre gemidos, la gema.

—Un aprendizaje sorpresa más para ti, linda… el orgasmo doble…

Apoyándose en sus codos a los lados del torso de la gema y mientras sus dedos pellizcaban los erectos pezones de la misma, se inclinó lo más que pudo para hacer la palanca adecuada y continuar embistiéndola profundamente.

Se había propuesto esta última meta de la noche y animada con los gemidos y palabras de aliento de la gema, no decaería hasta darle lo prometido a esta mujer que le había dado la mejor noche de su vida… lo que no sabía es que ella misma también experimentaría las mieles de esa nueva enseñanza.


—Eso fue… increíble…-susurró la jadeante gema.

—Sí… fue asombroso…-reafirmó la mujer, mientras recuperaba el aliento y tras una profunda inspiración volvió a hablar- oye… por protocolo de seguridad no puedes quedarte aquí sola… como ya te dije no todos los humanos son tan de mente abierta como en Ciudad Playa… y ya que no planeas volver por ahora… ¿Gustas quedarte en mi casa? Puedes tomarte el tiempo que desees.

—¿En verdad? - preguntó sorprendida de la solicitud.

—Sí. Además… aún hay cosas "humanas" que debo enseñarte, pequeña gema… -menciono dando una nueva estocada y provocando un jadeo por parte de la aún sensible Lapis.

—S-Sí… eso me encantaría… quiero aprender más… y sentirte más…

Reagan sonrió y besó a la mujer con la cual estaba toda vía en íntima y húmeda unión. Agradeció mentalmente haber enviado a su padre de viaje y tener por fin el departamento para ella sola. Más tarde llamaría al trabajo para pedir algunos de los tantos días de vacaciones que por años había acumulado.

Si la vida le había brindado en bandeja de plata aquella inesperada forma de salir de la agobiante monotonía laboral, nada más y nada menos que con una hermosa gema espacial… ella simplemente no podía desperdiciar dicha oportunidad.

Entre besos húmedos y toques en los pechos se volvieron a vestir y partieron rumbo al apartamento de la castaña, para seguir disfrutando de la velada.


—¡Lapis! ¡Oh Lapis, por fin volviste!

Una muy alegre y efusiva Peridot se echó corriendo a los brazos de su recién llegada amiga. La gema azulada, que terminaba de recoger sus alas, apenas pudo contenerla y se sintió algo extrañada por la extrema reacción cariñosa, pero no pudo evitar sonreír ante el gesto. Si bien la aventura de una semana fue gratificante, estaba contenta de haber decidido volver a casa.

—Parece que me extrañaste ¿Eh?

—¡No te imaginas cuanto! ¡Este lugar es muy aburrido sin ti! Y además… además… quería disculparme… -la gema verde suspiró y cabizbaja por la vergüenza comenzó a jugar con su pie en el suelo- Sé que no reaccioné bien, Steven y Connie me hicieron ver que fui irrespetuosa y poco empática. Es tu cuerpo, solo tú mandas sobre él y juicios de valor de terceros son irrelevantes e inadmisibles. Además, como luzcas no cambia quién eres, tu esencia… lo que quiero decir es… lo siento, te quiero y espero podamos seguir siendo amigas.

La gema de agua sintió sus ojos humedecerse y esta vez fue ella la que abrazó efusivamente a la más pequeña.

—Disculpa aceptada- indicó separándose de ella- Además, en realidad creo que volveré a mi forma habitual y sólo usaré la alternativa para casos especiales…-comentó mientras cambiaba a su forma cómoda tradicional.

—¿Casos especiales? -preguntó Peridot, con inocente curiosidad.

La gema sonrió de forma enigmática y simplemente negó con la cabeza.

—Cosas humanas… ven, vamos a ver esa serie que tanto te encanta.

Ante la idea de volver a hacer una actividad en conjunto con su amiga, la gema se olvidó del anterior comentario y corrió a prender la televisión mientras hablaba a viva voz de qué temporada verían y cómo el protagonista había conocido a una nueva chica con quien a escondida de sus amigos salía.

Por su parte, Lapis solo atinó a sonreír al pensar en la coincidente ironía.

Después de todo, el siguiente fin de semana tendría una nueva reunión clandestina con aquella chica de lentes que en un encuentro inesperado le había cambiado la vida.


¡Hola!

Espero les haya gustado la historia. Este es mi primer crossover y encima no es mi fandom regular, pero adopté este proyecto de one shot por la petición de una de las personas que me leen, AliceArkham, la cual dio las ideas base. Espero haya sido de tu agrado, aunque haya hecho cambios para adaptarlos a mi visión y modo de escritura.

Pido disculpas de antemano por alguna inconsistencia o alteración en personalidades o fallas en la historia. También recalco que esta es con fines de entretenimiento por lo que la información de la intersexualidad no es exacta, ni las medidas, ni el porno es una buena guía para las iniciaciones sexuales, etc, etc, etc.

Una disculpa adicional a AliceArkham por la demora de este escrito, me enfermé, vinieron exámenes, vino el bloqueo de autor, vinieron trámites del hogar y aquí estoy.

Un agradecimiento muy especial a Moongrey que me asesoró explicándome aspectos generales de la serie y de Reagan, además de ayudarme leyendo esto ya que no estaba muy segura de que fuese bueno porque no tuve tiempo de ver Inside Job… ¡Eres la mejor!

Si les gustó espero saberlo en un comentario y si no les gustó no sean tan rudos por favor.

Saludos,

Le chat et l'abeille.