Summary: Colección de viñetas románticas sobre parejas raras o poco explotadas, con motivo de la cercanía del día de San Valentín. Capítulo tres: "Daphne no puede creer lo que está sucediendo. ¡Nada en Corazón de Bruja podría haberla preparado para esto!" Zacharias Smith/Daphne Greengrass.

Disclaimer: Ningún personaje me pertenece. Todo es propiedad de J.K. Rowling. All hail the queen.


El rompimiento.

Daphne no puede creer lo que está sucediendo. ¡Nada en Corazón de Bruja podría haberla preparado para esto!

– ¿Cómo has dicho?

El chico frente a ella se remueve incómodo. Los rayos de sol que se cuelan por las ventanas del salón de té le arrancan destellos dorados a su cabello y sus pestañas, pero Daphne no va a dejar que sus muy atractivas características físicas la distraigan del asunto en cuestión.

–Daphne, ¿podrías bajar la voz?

¡Por Merlín, ¿cómo se atreve?!

– ¿Estás terminando conmigo y me pides que baje la voz? – le chilla, presa de la indignación. Por supuesto que ella tampoco quiere que todo el recinto se entere, pero le está costando mucho contener sus emociones.

Zacharias voltea a un lado y a otro, fulminando con la mirada a cualquiera que se atreva a posar sus ojos en ellos por demasiado tiempo.

–Necesito concentrarme en el Quidditch. El próximo curso el equipo necesitará un nuevo cazador y quiero ser yo.

–Necesitarán tres – le recuerda Daphne, quien muy a su pesar está al tanto de los pormenores del deporte gracias a la cháchara interminable de Malfoy al respecto –. Preece, Macavoy y Applebee se gradúan este curso.

–Pues sí, pero uno de esos puestos tendrá que ser mío.

– ¿Y quiénes exactamente podrían hacerte la competencia, Zach? – le pregunta ella, con cizaña –. Macmillan es demasiado gordo para mantenerse a flote en una escoba y Finch-Fletchley estará muy ocupado peinándose su ridícula melena muggle cómo para presentarse a las pruebas.

–Está Cadwallader.

–Tienes que estar de broma.

Daphne lo ve suspirar profundo, armándose de paciencia para lidiar con ella.

–Sólo necesito tiempo, Daph.

Bien pudo haberle dado una bofetada y le hubiera dolido menos. Daphne se muerde el labio inferior, concentrándose en la opresión que siente en el pecho y tratando de evitar a toda costa que las lágrimas que le llenan los ojos rueden por sus mejillas.

– ¿Para qué me has traído aquí si pensabas terminar conmigo?

Se siente patética. Le tomó una cantidad absurda de tiempo ponerse guapa para su cita e incluso manipuló a Pansy para que le dejara usar su última botella de poción alisadora.

–Porque te gusta el té – le confiesa él, con las mejillas rojas y los ojos verdes fijos en las manos de ella.

–Púdrete, Smith – le espeta Daphne, limpiándose las lágrimas traicioneras con el dorso de la mano y poniéndose en pie de un salto.

Se abre paso entre un par de mesas y sale de ahí a toda prisa, azotando la puerta del salón de té de Madame Tudipié con mucha más fuerza de la necesaria. Abraza su bolso contra su abdomen y emprende el camino de regreso al castillo entre sollozos mal contenidos.

Siempre supo que Zacharias Smith le rompería el corazón, pero eso no significa que no pueda rompérselo ella a él también. Lo hará pagar con creces lo que le acaba de hacer.