Solo pido un minuto de su tiempo.
Un minuto para leer mientras sigo teniendo las fuerzas para plasmar lo que un alma herida es capaz de decir.
Quiero encender la luz un momento para expresar esto…
El dolor en mi pecho es molesto, es duro, y es jodido solo tener un nudo en la garganta todo el tiempo, odio el sentimiento de humillación, el sentirse inferior solo por las acciones de otra persona, siento que no soy suficiente pero también se que soy mejor que eso, aunque no soy la mejor version de mi misma en este instante porque justo ahora no soy yo, no me siento yo, me siento como una versión perdida y agotada de lo que alguna vez fui, como una versión pequeña y humillada de lo grande que antes me sentí, como una versión que no vale la pena aunque se que valgo toda la maldita pena del mundo.
Toda.
Jamás fui dependiente de nadie, siempre estuve sola, nací sola, crecí sola y me mantuve en pie sola, tuve un padre en casa completamente ausente que sólo regalaba sonrisas cuando los espectadores lo requerían y una madre amorosa pero tan negativa que ella solo se dejaba humillar para que yo fuera medianamente feliz.
Ella ni siquiera se dio cuenta que esa felicidad no era real.
Ni su felicidad ni la mía.
Entonces aprendí…
Aprendí que un padre puede pasar de ser un héroe a un villano en cuestión de segundos, aprendí que no necesito de un padre para conformar una familia de verdad, aprendí que mi madre era incluso mas inocente de lo que yo era a mis diesiciete años, aprendí que jamás terminas de conocer a las personas, aprendí a que puedes ser reemplazada en cuestión de segundos.
Aprendí a que solo te tienes a ti y a nadie más cuando el mundo, ese que creías verdadero, se esfuma a tu alrededor.
Y todo lo aprendí solo siendo una espectadora en mi propia comedia familiar.
Aprendí que entre mujeres no hay lealtad y que un hombre puede ser amoroso e infiel al mismo tiempo, aprendí que la vida puede ser una completa mierda mientras te da palmaditas en la espalda por ser una buena persona.
Entendí que nadie está para siempre.
Que un día tienes a alguien contigo y al siguiente te lo arrebatan dejándote solo un hueco enorme en el pecho, junto con un dolor lacerante que no sanará jamás.
Entendí que la lealtad ahora vale lo mismo que una moneda de mínima denominación.
Entendí que todos tenemos secretos pero esta bien tener secretos, todo el mundo los tiene, a veces tener secretos es bueno porque no es seguro ser transparente, a menos que ese secreto dañe a otra persona.
A mí… o a ti…
Entendí que tu pareja puede darte todo, puede ofrecerte el cielo, las estrellas y una vida llena de amor pero a final de cuentas las estrellas se apagan, el amor se acaba y el cielo es solo un lugar efímero que nadie conoce en realidad, porque hoy estamos bien pero mañana quien sabe.
Y eso lo aprendí contigo…
La vida da muchas vueltas, un día estás arriba, en la luz, sobre el cielo, rodeado de todo, pero pasas años abajo en la oscuridad, rodeandote de tinieblas mientras te das cuenta que no tienes a nadie más para hacerte compañía mientras estás ahí abajo.
Porque en la oscuridad no hay amigos.
La oscuridad es dura, es difícil de asimilar, es penetrante y te puede envolver en segundos, puede dar mucho miedo estar en penumbras pero cuando te acostumbras puedes volverla tu mejor amiga, puedes ser una con la oscuridad, puedes sólo estar ahí, sintiendo dolor, sintiendo odio, sintiendo lástima por ti misma, puedes encerrarte, puedes bloquearte y puedes excluir al mundo, la oscuridad apacigua todo eso, te brinda caricias asperas, un abrazo doloroso, una sonrisa triste y puedes seguir con tu vida como si nada ha pasado aunque cargues el peso invisible de un mundo a cuestas que no sabes como dejar atrás.
Y jamás lo puedes dejar atrás.
Jamás aprendí a perdonar, aunque puedo pretender olvidar, puedo sonreír y decir que todo está bien cuando no es así, puedo ser la mejor actriz, puedo reír para ti, puedo cantar para ti, incluso puedo bailar y contar chistes, puedo hacerte feliz y luego, cuando me des la espalda y te alejes, cuando regreses a esa vida donde yo no pertenezco, a tu propia luz, rodeado de felicidad y gente, entonces yo volveré a mi oscuridad, volveré a llorar en silencio, volveré a sentír ese dolor en mi pecho y el nudo en mi garganta, volveré a dejar que la oscuridad me envuelva hasta que regreses y enciendas la luz para otro show de diez minutos.
Porque más de eso no podemos tener.
Y más de eso ya no puedo dar.
Es todo lo que puedo hacer por ahora, bueno, también puedo hacer algo más, puedo recordar, me gusta recordar, pensar que los recuerdos de hace una década pasaron hace una semana, puedo recordar cuando eras feliz al verme, puedo recordar cuando podías dejar de lado lo que sea solo para estar un momento conmigo, puedo recordar cuando me pusiste a mi por encima de muchas otras personas.
Me gusta recordar aquellos días donde podías aparecer con una rosa en la mano o con un chocolate porque no había para mas.
Porque solo un gesto vale mas que cualquier cosa.
Me gusta recordar cuando no mirabas a tu alrededor porque preferías tener tiempo solo conmigo.
Porque yo era importante.
Me gusta recordar cuando solo éramos dos en una relación, cuando nadie podía atravesar las barreras que conforman una pareja, cuando éramos una relación sana, cuando podíamos mirarnos a los ojos y no podíamos hacer otra cosa más que sonreír porque sólo éramos felicidad.
Las palabras sobraban y el tiempo volaba.
Ahora no hay palabras y el tiempo va tan lento que parece no andar más.
Creo que incluso el tiempo agoniza mientras nosotros agonizamos.
Ahora no te encuentro, vivimos en la misma casa, compartimos la mesa mesa, hablamos sobre tu día tan superficialmente que jamás podría saber que haces después de que sales por la puerta, compartimos la misma cama y el mismo cargador, compartimos muchas cosas y estamos en la misma habitación, aún así no te veo, no te encuentro.
Tu teléfono se volvió mas importante que yo.
Tus mensajes se volvieron más importantes que yo.
Tus secretos se volvieron más importantes que yo.
Es una lástima pensar que una relación tan bonita pudiera llegar a este punto muerto, aunque no lo vez así, para ti somos una pareja estable, tu trabajas, tu provees, tu eres el hombre y estás orgulloso de la familia que tienes, o eso es lo que te oigo decir algunas veces, oigo cómo eres un buen padre, oigo cómo eres un buen esposo, siempre atento, gracioso y amable, oigo como dices que darías todo por mi, también oigo que podrías trabajar incansablemente para darme lo que quiero sin que yo tenga que mover un dedo.
Sabes que otra cosa oigo?
Oigo cuando me dices que necesito hacer algo con mi vida.
Oigo cuando dices que yo necesito aportar a esta casa.
Oigo cuando dices que yo no sirvo para ciertas cosas.
Oigo cuando le hablas mal a nuestro hijo porque estas cansado.
Oigo cuando le pides que se haga a un lado y te deje tranquilo.
Entonces me alejo… y lo alejo… porque no queremos molestarte mientras te envuelve en tu propio mundo haciéndonos a un lado.
Porque llegas cansando de estar todo el día en el trabajo y necesitas tiempo solo para ti así que nos hacemos a un lado hasta que te duermes y un nuevo día comienza.
Entonces siento…
Siento, mas que oír como a veces somos demasiado para ti.
Somos demasiado?
No somos suficiente?
Pero que puede ser peor que entender que ya no eres suficiente? Que solo es costumbre y a pesar del amor y todo eso, la costumbre siempre ganará. Pero no es eso lo que es peor, no, lo peor es que estoy repitiendo una historia que no era mía, estoy viendo a mi propio padre en ti, el hombre incondicional, el padre perfecto, dulce y amoroso pero tras la puerta, donde el resto del mundo no ve, es solo otro mortal más que no entiende que hiere a dos personas que realmente lo quieren.
Entonces me vuelvo a hacer a un lado porque…
Lo entiendo, estás ocupado, estás cansado y estresado, el trabajo no es el mejor, no estás cerca de tu familia, extrañas a tu mamá y a tus hermanos, vives pensando en el mañana y quizás si somos demasiado o no somos suficiente, quizás si somos mucho para ti, quizás si somos poco para ti, quizá tu escape del trabajo y de nosotros es tu teléfono y tus nuevos amigos y puedo entenderlo, puedo entender que te quieras perder en los videos graciosos, en los deportes y en las conversaciones.
Y en las salidas con tus amigos que son más frecuentes de lo que alguna vez lo fueron.
Entonces no te veo jamás.
Entiendo que nos hagas a un lado y creeme quiero hacer algo más por nosotros, no quiero solo perder la batalla pero es dicifil cuando solo sigues en la luz brillante de tu vida llena de personas y amistades nuevas que nacen cada día mientras yo sigo aquí en la oscuridad, es difícil cuando solo me haces alejarme, es difícil, cuando, con pequeñas acciones me rompes un poco más.
Al principio lloraba de tristeza
Luego comencé a llorar de rabia.
Luego, con el tiempo, comencé a llorar para descargar mis sentimientos sin tener que decirte o reclamarte porque ya has tenido suficiente por un día.
Porque solo hago rabietas que no tienen sentido.
Y solo verme molesta te hace molestar porque mis argumentos jamás son tan buenos.
Entiendo que desacredites mis sentimientos y el como me sienta porque al parecer soy una malcriada pero no, solo estoy rota, estoy débil, estoy sin fuerzas, sin lágrimas, sin voz y al mismo tiempo estoy pidiendo a gritos ayuda porque no quiero darme por vencida.
No quiero rendirme.
No quiero ser solo una nota más sobre la mesa de la cocina mientras alguien más la lee y llora porque ya no estoy
Incluso puedo imaginarlo, un papel de color morado porque me gusta ese color, tinta negra con una bonita caligrafía de una mano temblorosa por el miedo, puedo imaginar incluso cada palabra que voy a escribir ahí aunque se que no tengo el valor de plasmarlo, puedo imaginar la confusión en el rostro de esas personas y luego el entendimiento, la preocupación, el horror y luego el llanto desgarrador porque se sienten culpables de jamás darse cuenta de que algo iba mal.
Nadie se da cuenta de que algo va mal hasta que ya ha ocurrido.
Aunque me esfuerzo, en serio lo estoy haciendo, porque no quiero escribir esa nota con manos temblorosas y no quiero ser solo un recuerdo en la mente de nadie, no quiero ser solo una foto en una pared y un recuerdo anual de alguien que algún día fue y ya no es.
No quiero ser solo un "ella era"
Quiero volver a ser la que era antes, aquella persona que sonreía por las pequeñas cosas, despreocupada, alegre y con mucha imaginación, quiero volver a vivir, quiero escribir páginas y páginas de historias llenas de amor y colores, quiero volver a sonreírle a los desconocidos en la calle solo porque si, quiero hacer bromas y tener amigos, quiero ser independiente…
Quiero volver a confiar en alguien.
Pero quizá jamás pase, quizá mis gritos no son lo suficientemente fuertes para que alguien los escuche, quizá si estoy exagerando con lo que dices o haces, quizá mi comportamiento es malcriado, quizá y tan solo quizá estoy lo suficientemente rota como para volver a juntos los pedazos, quizá es hora de darme por vencida y dejar que todo siga su curso.
Quizá debo dejarte ser.
Quizá debo dejar de sentir.
Quizá sólo debo callarme y cargar con mi peso invisible.
Quizá y sólo quizá… tu estás haciendo todo bien mientras yo estoy haciendo todo mal.
Pero ya no es hora de pensar, el tiempo en la luz se acabó, es hora de volver a mi lugar, a mi realidad, a mi oscuridad.
Tengo que sonreír solo un poco y verme bien porque estás a punto de llegar a la casa, tarde como siempre después de ir a tomar para desestresarte, listo para recostar te a descansar mientras nos ignoras, listo para dormir porque estás agotado así que tengo que apagar el reflector y quitarme del medio y dejar que tomes de nuevo el escenario.
Eso está bien.
Mientras tanto…
Buenas noches y gracias por dejarme desahogarme por un segundo en esta luz.
Gracias y adiós luces.
