Recuerdos.

La primera vez que tuvo a Katniss Everdeen frente a él, una remembranza vaga revoloteó en su mente, un recuerdo de volantes multicolores y serpientes de neón. Ciertamente, era curioso que ambas cosas hubieran acabado fusionadas en su memoria. Él se sorprendió a un nivel mayor del que esperaba, pues habían pasado más de cincuenta años desde la última vez que pensó en ella y ahora, de repente, gracias a una rebelde ganadora de los Juegos del Hambre (que casualmente también era del Distrito 12), se le aparecía en forma de fantasma del pasado, la forma que adoptan las cosas que alguna vez fueron importantes y que se perdieron en el camino, lo que les da el poder de seguir causando dolor.

"Dolor, ja", pensó Coriolanus Snow, sin permitir que ninguna emoción trasluciera en su rostro avejentado. "Ese sentimiento ya está más allá de mi comprensión desde hace mucho tiempo".

O al menos eso era lo que él creía. En ese momento, su parte racional enterró el recuerdo de ella en lo más profundo de su memoria; Snow continuaba asombrado del hecho de que siquiera siguiera conservándolo, cuando hacía tantos años que había decidido desecharlo. Al parecer, había cosas de las que uno era incapaz de deshacerse y esa remembranza era una de ellas. Debía ser, pensó, porque era una de las pocas cosas que estaba relacionada a su corazón. Sin embargo, en ese momento de su vida ya tenía la suficiente experiencia y edad para saber que esas memorias, revividas por la mirada de Katniss, no iban a irse jamás.

La segunda vez que tuvo de frente Katniss, los volantes multicolores regresaron a su mente, esta vez acompañados de la imagen de una chica de rizos oscuros y de un nombre, que resonó tan nítido en su mente como si hubiese acabado de escucharlo: Lucy Gray Baird. Era ridículo, ¿por qué la chica Everdeen le traía recuerdos precisamente de ella? Katniss no tenía ni la milésima parte de su personalidad, no poseía su talento, ni siquiera su hermosa voz. Lucy había sido un pájaro cantor, libre y multicolor, atrapado en una red de crueldad, mientras que Katniss parecía más una fiera salvaje e incivilizada, como la gente de los Distritos. Everdeen, aunque quisiera, no podría tener ni una pizca de la gracia de Lucy Gray Bird, la tributo del Distrito 12, ganadora de la décima edición de los Juegos del Hambre, que ahora sólo vivía en sus recuerdos. Que ambas fuesen ganadoras y pertenecieran al mismo Distrito hacía del asunto una mala broma del destino. Para su buena fortuna aquí acababan las semejanzas, en todo lo demás Baird y Everdeen eran tan diferentes como los pájaros cantores y las serpientes, aunque lo cierto era que Katniss no era una serpiente, sino un ave, un sinsa…

"¡Basta!", ordenó la autoritaria voz de sus pensamientos. Coriolanus se obligó a sí mismo a detenerse antes de formular la última palabra, consciente de que, si seguía esa corriente de ideas, no habría marcha atrás. "Ellas son muy distintas, no tienen más puntos en común que el hecho de provenir del Distrito 12. ¡Y eso es todo!".

Pero la verdad era que Katniss y Lucy Gray sí tenían muchas más cosas en común y Snow lo sabía, ambas tenían el cabello oscuro, la piel morena y esa falsa apariencia de fragilidad que desconcertaba a cualquier hombre con sangre en las venas. Y ambas asestaban el golpe cuando uno bajaba las defensas. Lucy había sido un pajarillo y Katniss era una fiera, pero las dos poseían la atracción magnética de la gente que está destinada a hacer un cambio. Carisma, le llamaban. Y por culpa de ese maldito carisma era que él no podía dejar de preguntarse si una tendría lazos de sangre con la otra.

"Es imposible", se dijo. "Lucy Gray está muerta y olvidada, como todo lo que ocurrió durante esos malditos Juegos del Hambre en los que fui mentor. Además, ¡sus ojos no son del mismo color!".

"Como si eso hiciera una diferencia", le respondió una voz, la oscura voz de su conciencia. "Los ojos grises pueden provenir del padre o, incluso, del abuelo. Hay un parecido entre ellas que va más allá que un simple color de ojos y lo sabes…".

Además, estaba la maldita relación con el sinsajo. Coriolanus Snow nunca olvidaría que fue Lucy Gray quien le habló por primera vez de ese pájaro ("Esto no se acaba hasta que canta el sinsajo") y, ahora, esa infame de Katniss Everdeen llevaba un broche de sinsajo como amuleto, un símbolo de lo que estaba por venir. Aunque había intentado evitarlo, al final su mente analítica lo llevó al punto de unión clave entre ambas chicas y que había querido evitar, con la misma frialdad con la que había examinado todo lo importante que ocurría en su vida. Él podría achacar esa relación a una coincidencia, pero lo cierto era que más parecía ser otro detalle sutil, de ésos que el destino crea para ser una trampa mortal. Y esa trampa mortal acabó por activarse cuando unos celos oxidados, productos de los resquicios del amor que había tenido por su chica arcoíris, lo llevó al siguiente y doloroso pensamiento: Katniss Everdeen era descendiente de Lucy Gray Baird. El presidente Snow tuvo esa aterradora seguridad la tercera vez que Katniss se presentó frente a él.

"Y cuando creías que el pasado había desaparecido, cuando creías haberlo vencido, regresa a ti con fuerza avasalladora. Porque, aunque nunca tengas la oportunidad de comprobarlo, jamás se te saldrá de la cabeza esa sensación de seguridad de que Everdeen es el verdugo que Baird envió desde su tumba para arruinar tus últimos años de existencia".

Y la odió, odió a Katniss y al recuerdo de Lucy Gray, no sólo porque le parecía inconcebible que una fuese descendiente de la otra, sino por el cúmulo de sentimientos que se desbordaron en Coriolanus ante esa idea. Que Katniss fuera la heredera de Lucy Gray significaría no sólo que ésta había sobrevivido, sino que además había tenido la osadía de enamorarse y tener descendencia. Sí, enamorarse no es una obligación para obtener lo segundo, pero con el carácter de Lucy Gray no podría haber sido de otra manera. Además, eso habría significado también que ella tuvo la osadía de sobrevivir sin él. ¡Tuvo la audacia de no morirse! Snow habría preferido tener la plena seguridad de que Lucy Gray estaba muerta, bien muerta, con los huesos tan blancos como perlas, al igual que los de su madre, escondidos en algún lugar cualquiera que se encontrara más allá de ese maldito Distrito 12 (al cual debió de haber destruido en cuanto tuvo la oportunidad), en vez de quedarse con la incertidumbre de que había logrado sobrevivir para dejar una descendiente perdida que, años después, le retorcería el corazón hasta hacérselo sangrar. A Katniss la odiaba por haberle despertado el recuerdo; a Lucy Gray, por tener el atrevimiento de haber sobrevivido en su memoria durante tanto tiempo.

–¿Presidente Snow? –Oportunamente, su asistente interrumpió sus caóticas meditaciones–. Lo están esperando.

Como era su costumbre, Coriolanus recuperó la compostura antes de que cualquiera pudiera entrever sus emociones más profundas. Mientras se disponía a continuar con su papel de tirano invencible, llegó a la conclusión de que sólo le quedaba una opción a seguir: borrar de la existencia a Katniss Everdeen, así como borraría el recuerdo de Lucy Gray Baird de su memoria, de una vez y para siempre. Pero aun desde antes de que acabara de formular este pensamiento, la parte más oscura de su corazón le hizo ver que ambas cosas eran igual de imposibles.

Tiempo después, cuando su imperio tiránico se derrumbó, el Capitolio cayó en manos de los rebeldes y Coriolanus Snow acabó en el patíbulo con Katniss Everdeen como su verdugo, él tuvo la plena conciencia de que ella se había salido con la suya. Le había tomado más de sesenta y cinco años, pero al fin uno de los sinsajos de Lucy Gray Baird había conseguido darle alcance.

Fin.


Notas:

–La saga "Los Juegos del Hambre" y sus personajes pertenecen a Suzanne Collins.

One-shot producto de una divagada que tuve al leer el libro "Balada de Pájaros Cantores y Serpientes". Estoy segura de que no soy la única que cree que Katniss puede ser descendiente de Lucy Gray, directa o indirecta. Personalmente me gusta creer que una es nieta o bisnieta de la otra, eso le daría otro toque a la interacción entre Snow y Katniss.