Dos visitas

Octavia no había estado contando el tiempo que llevaba con el rostro hundido entre sus manos cuando llamaron a la puerta, pero tampoco debía ser mucho porque todavía se sentía terrible.

Detuvo su llanto inmediatamente y quedó en absoluto silencio, forzando una sonrisa ligera. Era una costumbre profundamente arraigada en ella, después de todo a nadie le gusta una llorona.

Prefería no abrir la puerta. No esperaba a nadie, faltaban un par de semanas para que vinieran a buscar el dinero de la renta y ninguna persona que la conociera tendría el descaro de aparecerse sin avisar. Solo esperaría en silencio por la soledad que estaba buscando, luego llorar un poco más y después tendría que recuperarse y seguir con su vida dentro de las próximas dos horas. Un lunes más.

¿Hola? – Llamaron desde el otro lado.

Se incorporó al oír esto, convenciéndose de que debía ser algo importante si se tomaban el tiempo de ir a buscarla, aún sí ni siquiera reconocía la voz. Se limpió las mejillas con un movimiento de manos y decidió que no era suficiente.

Un momento por favor– Contestó con el tono más claro que pudo conseguir camino a su habitación.

No tenía tiempo de elegir que ponerse. Cualquiera de sus camisetas y una falda seca deberían bastar, o por lo menos ser tolerables después de un corto resumen de su mañana. Se sacó las medias y las zapatillas y las remplazó por unas idénticas.

Solo un instante…– Atravesó la sala asegurándose de que nada estuviera demasiado desordenado.

Abrió la puerta y se permitió un gesto sorprendido. Ahí estaba la mujer del cabello azul, esa que había visto muchas veces antes y ni siquiera sabía su nombre. No tenía nada que hablar con ella.

Buenos días... ¿Necesitas algo? – Preguntó ideando como terminar esa conversación lo antes posible.

Hola… – Saludó sorprendida de encontrarla casi seca –Vine a ver como estabas.

Alzó una ceja confusa.

Yo soy Vinyl, pasé junto a ti en mi auto y-

– ¿Necesitas algo? – Repitió sintiendo sus mejillas arder de indignación por un instante. No podía solo echarla de su puerta ¿cierto? La visita se trataba únicamente de una aceptable convención social, una que podría terminar rápidamente.

No, es decir… wow, esto es un poco raro ¿Estas bien?

Estoy bien. Gracias por preguntar, pero n-

¿Podemos hablar? –Vinyl la interrumpió a mitad de una palabra. Su descaro le asombraba.

Pensó en inventar una excusa rápida, pero en realidad nunca había sido buena mintiendo y tampoco estaba en su mejor momento– De acuerdo, adelante– Se hizo a un lado para dejarle entrar y cerró la puerta tras ella.

El apartamento no era muy grande, un par de habitaciones solamente, una cocina y un baño. Escasamente decorado aunque con buen gusto, pero no era el estilo de Vinyl. Demasiado impersonal, silencioso.

Empezaba a preguntarse por qué había ido a verla realmente. Se sentía culpable por lo de antes, había oído algo parecido a un llanto y luego aquella chica la recibió como si nunca hubiese pasado nada ¿Qué iba a hacer además de disculparse? Sintió un toque en su hombro.

– ¿Quieres un café? – Preguntó con tono extrañado la pelinegra. Vinyl supo que lo repetía.

¿Eh? Sí, eso es perfecto– Se sentó a la mesa por una indicación de su anfitriona– leche y azúcar está bien– añadió intuyendo la pregunta por sus gestos.

Así que Vinyl ¿De qué quieres hablar? – La chica bebió de una taza de café negro, sentada justo frente a ella intentando encontrar sus ojos tras las gafas. De pronto la peli azul parecía bastante sospechosa.

Octavia no acostumbraba conversar con extraños, mucho menos en su propia casa. No podía asegurar que fuese raro pero la forma en que aquella mujer de cabellos azules posaba los codos en la mesa y usaba gafas de sol no solo en un día nublado, sino además en interiores, empezaba a preocuparle. Todas aquellas noches de insomnio que pasó mirando Investigation Discovery llegaron a su mente en un instante. Había visto suficientes documentales de homicidios como para concebir el tamaño de su error ahora que ya la tenía dentro de su apartamento.

Vinyl por el contrario agradecía seguir usando sus gafas en momentos como ese. Debía improvisar algo rápido, cualquier cosa que no sonara demasiado estúpida. Sus ojos se posaron en una ventana.

Hace un lindo clima– Había sido una mala elección.

Para la anfitriona aquella aparente incomprensión de las normas sociales se sumó a su idea. Definitivamente eso es lo que diría una psicópata peligrosa, del tipo que se pinta el cabello de azul y guarda las partes de sus víctimas en la nevera.

Bueno "Vinyl", admito que no esperaba tenerte por aquí ¿hay algo que deba saber? – La voz de la pelinegra se agudizó súbitamente.

¿Estabas llorando? – Esa pregunta casi le hace derramar el café. Sus ojos magentas se abrieron como platos y una de sus cejas tembló nerviosamente. Estaba muy asustada.

Había sido un mal día sin duda pero no quería sumarle el morir, mucho menos ser descuartizada y devorada por una punk que apenas habían visto antes en sus clases. Recordó que la mayoría de los homicidas conocían a su víctima y tembló una vez más.

Guau, parece que no tenemos mucho de qué hablar– soltó una risa nerviosa– Fue una visita… interesante– Si podía despedirla lo bastante rápido quizá se lo pensara mejor, o quizá el apresurarla la hiciera actuar más rápido.

Yo podría llevarte a clases la próxima vez si quieres, y traerte– Aventuró Vinyl reclinándose hacia adelante. Octavia saltó en su asiento reprimiendo un chillido y se aseguró mentalmente de no estar herida.

Aquella mujer era sin duda una loca o una sociópata muy lista–Gracias, pero no hace falta. Suelo pedir un taxi en el teléfono.

En verdad podría llevarte, como una disculpa- las manos de la chica se alzaron para detenerla y se arrepintieron a medio camino– ¿Por favor?

Supongo que algún viaje sería útil…– Se lo había pedido por favor. Octavia no estaba acostumbrada a esa clase de interacciones, pero le gustaba pensar que los homicidas maniacos no decían por favor, por lo menos no antes de matar.

Viajar con ella no debía ser una buena idea, pero en realidad no tenía por qué hacerlo, solo fingir que lo hacería mientras la tuviera enfrente. Dejar entrar a una mujer sospechosa a su apartamento solo porque lo había pedido le hacía querer golpearse en el rostro.

Genial, te daré mi número y puedes llamarme cuando quieras–Vinyl tomó el resto de su bebida de un trago más y se puso en pie.

Octavia se levantó también y caminó hacia un estante intentando no darle la espalda. Siempre tenía un pequeño blog de notas ahí aunque no lo necesitaba a menudo. No pensaba usar el número de aquella mujer, tal vez lo haría trizas una vez que estuviera fuera de su sala y no tuviera que tolerarla, o lo quemaría por gusto o serviría de evidencia para la policía cuando hallara su cuerpo. Le entregó una hoja y un bolígrafo.

Soy Vinyl Scratch por cierto– dijo al entregarle el número telefónico– y tú eres Octavia Melody ¿Cierto?, el profesor te llama así en clase– Añadió al ver su sorpresa.

De acuerdo, Vinyl, supongo que te llamaré– Dijo apresurándose a la puerta con una temblorosa sonrisa– Hasta luego.

Sí…– Sonrió y dio un par de pasos antes de oír que se cerrara la puerta, luego escuchó el ruido de un par de seguros adicionales.

Eso no había salido como esperaba ¿Qué clase de persona no llama para comprobar que el teléfono este bien escrito? Por lo visto aquella chica.

Anduvo hasta su auto y condujo de vuelta a casa distraídamente. Se echó sobre su cama sin molestarse en cambiar de ropa y empezó a rumiar su agitada mañana.

Aquella chica era bastante rara y ofrecerse a ser su chofer no había sido su momento más brillante, pero se sentía extrañamente responsable. Llevaba un par de semanas mirándola por el rabillo del ojo durante la clase que tomaban juntas, preguntándose si debía iniciar una conversación más allá de un saludo o esperar a que ella lo hiciera. Parecía bastante misteriosa.

Agudos ojos magentas, perfectamente cepillado cabello negro y un cutis que parecía nunca haber tenido un mal día. Si no vistiera siempre tan formalmente podría ser exactamente su tipo, aunque también le gustaba un poco su estilo.

Aunque su apartamento en cambio le hacía pensar cosas extrañas, un tanto lúgubres. No había pasado por alto lo incómoda que Octavia parecía en este, por lo menos mientras ella estuvo ahí ¿Por qué no había querido subir a su auto? Eso era por lo menos algo raro, no es que nunca se hubieran visto antes y tampoco estaba tan cerca de su casa como le hizo pensar. ¿Le llamaría pronto? No le parecía alguien desesperada por un viaje gratis.

Su teléfono timbró una sola vez antes de que contestara.

Hey Vinyl ¿estas libre? – No era a quien esperaba.

Sí, lo suficiente ¿Qué pasa? –Preguntó ocultando su decepción.

No mucho ¿quieres venir a tomar algo? Ya sabes, es un día lluvioso, casi tan bueno como uno soleado para beber– Compartieron una risa por el comentario.

¿En lo de ustedes o en lo mío?

Mejor tú ven acá, ¿llegas?

Dame veinte minutos–y colgó apenas decirlo.

Esas conversaciones de frases cortas podían prolongarse mucho. Siempre le venía bien tomar algo con sus amigas, distraerse después de una aburrida clase de teoría musical y además tenía algo interesante que contarles.


¿Así que acosaste sexualmente a una chica antes de venir aquí? – Preguntó fingiendo asombro una mujer de cabellos rizados.

¡No acosé a nadie! – Vinyl pareció sorprendida por la idea.

–Sexualmente– Rectificó otra mujer de cabellera verde menta ganándose una mirada amenazadora de la peli azul.

De acuerdo, déjame repetirte los hechos– Apuró su trago y volvió a hablar la de cabellos rizados– Le arruinaste la ropa a una chica, la seguiste hasta su apartamento, entraste y la hiciste prepararte un café y además la obligaste a aceptar tu teléfono ¿cierto?

No la obligué, Bon Bon – Replicó tratando de no dejarse convencer por la forma en que lo contaba.

Pues no parece que tuviera muchas opciones ¿Tú que crees Lyra?– Rio para recordarle que solo bromeaba. No imaginaba algo realmente violento, después de todo conocía a su amiga.

Sí, no creo que Vinyl la obligara, el tenedor en su mano solo era un pequeño incentivo – Ambas rieron el chiste.

Vinyl se terminó su bebida decidiendo que no valía la pena contestar eso –Como sea, parece agradable, me gustaría conocerla un poco más.

Y quieres ser su chofer. No conocía esa técnica– Lyra espetó todavía risueña. Ella había empezado a beber antes– ¿Cuál es el plan?

Cerró los ojos bajo sus gruesas gafas de sol y se frotó las cienes. No había pensado mucho en ello, ni tampoco perseguía nada muy específico. Solo la llevaría a clases, hablaría con ella y la invitaría a almorzar algo. El resto vendría solo.

¿Cómo dijiste que se llamaba? – Preguntó Bon Bon con su teléfono en la mano.

Octavia Melody– Apuntó acomodándose a su lado– Cabello negro, ojos magentas y siempre va formal.

Sí, aquí está. No es un nombre común… y sin seguridad en su Facebook. No sabe usar redes sociales.

No publicaba a menudo pero tenía imágenes de algunos eventos y su foto de perfil incluía el chelo que tocaba. Un puñado de fotografías de su instrumento completo, algunas cenas familiares y una que debía ser vieja con el uniforme de una academia privada.

Es linda ¿Cuántos años dices que tiene? – Preguntó Lyra estudiando el rostro de la chica.

No se lo he preguntado, por lo menos 20– contestó sin despegar los ojos de las fotografías en su celular, mirarlas parecía mucho más importantes que la charla.

¿Y solo esperaras a que te llamé?

Bueno, cuando lo haga tendré su número.

Podrías mandarle una solicitud de amistad– Sugirió Bon Bon todavía observando las fotos con curiosidad profesional. Le gustaba ver lo poco que algunas personas protegían su privacidad.

Vinyl decidió que esa era una buena idea. Buscó en su teléfono el perfil y dudó un instante antes de mandar la solicitud. Repentinamente eso le parecía muy emocionante. No había motivos para que la rechazara aunque tampoco eran amigas en realidad. Solo era Facebook, no significaba nada. Se apresuró a enviarla y apagó el teléfono inmediatamente. Rio sin saber porque y se sirvió otra bebida.

Y ahora solo puedo esperar ¿Qué tal les va a ustedes?

Hice un postre hoy y Lyra se lo comió entero esta tarde–Acusó BonBon, finalmente dejando de lado el perfil de la chica.

Y yo estoy realmente cerca de probar que eso no es necesariamente cierto– Replicó Lyra sacando una pequeña cámara digital– En realidad tengo pruebas visuales de que fue algo más.

Lyra, esa es una foto del Yeti.

Acercó el dispositivo a su rostro y pasó rápidamente por la galería– y esta es la foto de una huella de un zapato del seis con tacón bajo, una que correspondería a los de Bon Bon– Describió para asegurarse de que todas lo entendieran.

Bien, ahora sabes que alguna vez estuve en la cocina. Supongo que solo necesitas probar como eso me incrimina– Sonrió satisfecha ante la falta de evidencia.

Tengo tiempo.

Siguieron bebiendo y conversando un par de horas más, luego convinieron en que tenían cosas más importantes de las que ocuparse aquel día.

Vinyl no era tan irresponsable como para conducir ebria y empezaba a resentir el cansancio de la anterior noche de insomnio. Dormiría el resto de la tarde ahí, no valía la pena pedirle un taxi y luego hacerla volver por su auto; ya cuando se levantara por la noche debería poder encargarse de sí misma.

Esperaba tener alguna noticia de Octavia al despertar.


Hola a todos lectores, no olviden dejar alguna review después de leer esto… o algo así.

Bye bye