Separadores que encontrarás en esta historia:

FFFFF - Cuando se narra un flashback o algo relacionado con el pasado de un personaje.

PPPPP - Cambio de escena. Ya sea que los mismos personajes estén en un ambiente diferente o que se relate una situación distinta, con otros personajes y en otro lugar.

SSSSS - Un personaje está soñando.


-¿A dónde me lleva? – pensó Kagome, sintiendo dolor con el agarre de Susan, quien la hacía flotar en medio de un sofocante espacio negro.

-¡Susan!

De pronto, comenzó a proyectarse un recuerdo junto a ellas. Megumi corría hacia la cima de una colina, con un gran y brillante cielo azul acompañándola. Para su mala suerte, a quien encontró junto a un árbol sin hojas, fue a un muchacho de piel blanca, cabello negro y corto y ojos azules. Al igual que la joven, vestía el uniforme negro de la orden oscura.

-Ah… perdón. – dijo, girándose de inmediato para volver.

-¿Por qué me estás evitando? – cuestionó de pronto, obligándola a detenerse. El viento movía a un lado los cabellos de ambos.

-No lo hago. – se volteó de nuevo, molesta. - ¿Lo ves? Te estoy hablando. – Alan la vio fijamente por unos segundos.

-¿Tanto te sorprendió nuestro compromiso? – esa pregunta le molestó.

-Para nada. – habló seriamente, negándole sus ojos castaños. – De hecho, se ven muy buen juntos. – se giró por completo y dio unos pasos colina abajo. – Ahora, si me disculpas, tengo que buscar a mi hermana. – y con ese comentario inexpresivo, el recuerdo acabó.

-Megumi permaneció en coma por alrededor de 7 años. – explicó la joven pelirroja, llamando la atención de Kagome. – Cuando despertó, todo para ella había cambiado. Su hermana creció, sus compañeros ya no eran los mismos… incluso su apariencia… ahora era una adolescente.

-¿Qué eres de ella? – se atrevió a preguntar.

-Por fuera, soy Susan, su hermana menor. – respondió, observándola por el rabillo del ojo. – Pero, por dentro, soy su antiguo amigo, Alan.

FFFFF

-Yo tuve que rendirme con el chico al que amaba, porque quería a otra chica.

FFFFF

-¿Eres el muchacho al que ella quería? – preguntó atónita. - ¿Pero cómo…?

-Susan invocó mi alma, utilizando los poderes del Conde del milenio. Una vez que somos encerrados en sus esqueletos negros, ya no hay escapatoria. O somos destruidos por la persona que nos llamó… - hizo una pausa, mirándola con ojos llenos de sed de sangre. - o la matamos para tomar su lugar. – Kagome lo vio horrorizada. ¡La hermana de Megumi había sido asesinada por el alma de su antiguo amigo! De repente, una mano se interpuso entre ambos, quitándole su rehén a la máquina y desapareciendo en otro portal. Arrodillada sobre la hierba, la joven jadeó.

-¡Kagome! – al escuchar su nombre, levantó la vista. Tal y como la chica de cabello castaño se lo comentó, consiguió abrir un portal que las transportó a la época antigua, encontrándose a un lado del pozo devorador de huesos. - ¡¿Te encuentras…?! – Megumi quiso saber si estaba herida, pero la mencionada no la dejó continuar, abrazándola dulcemente cuando se puso de pie.

-¡Debiste sentirte muy mal! – exclamó entre lágrimas. - ¡Lo lamento tanto!

-¿Kagome?

-No sé cómo, pero pude ver una parte de tus recuerdos. – sin dejar de llorar, se separó de ella y la sostuvo de los hombros. - Y… ese chico me contó… - la mirada de la guardiana se ensombreció. En silencio, se apartó de sus manos, dando un par de pasos hacia atrás.

-Soy la peor hermana de todas. – comentó con una sonrisa amarga, derramando un par de lágrimas de sus ojos castaños. - Dejé que Alan fuera asesinado el día en que se iba a casar con Susan. Y ella… - apretando los labios, cubrió su rostro con sus manos. - no sabía lo destrozada que estaba… hasta que la encontré con el Conde del milenio… - sollozó frustrada, con la imagen de ambos bajo el edificio quemado. - ¡Ella tuvo una visión sobre lo que le pasaría y no pude protegerla! – Kagome se secó sus lágrimas y se acercó de nuevo a la menor, abrazándola mientras lloraba con fuerza.

-Tranquila. Todo estará bien. – aseguró, acariciando su largo cabello castaño. Al sentirse mejor, Megumi se separó de ella y se secó las lágrimas. - Si pudiste despertar de un coma de 7 años, puedes liberar a tu hermana y a tu amigo. – ese comentario de su parte la dejó tan sorprendida, que lo único que pudo hacer fue asentir.

-¿Por qué no te resignas de una vez? – en eso, el Akuma se presentó ante ellas, flotando unos metros por encima del suelo. - Susan ya no está con nosotros. – dijo con frialdad. - Acéptalo y muere de una vez, Megumi.

-¡No mientas! – replicó, frunciendo el ceño. - ¡Puedo ver su alma! ¡Está sufriendo junto a ti, grita porque está atrapada! – sobre el hombro derecho de la joven pelirroja, se hallaba un espíritu esquelético, soltando alaridos agudos mientras era rodeado por un aura carmesí. Eso era lo que Megumi veía con tanto pesar y por eso le dolía tanto mirar el cuerpo profanado de su hermana menor. - Kagome, vete de aquí. – le pidió seriamente, apretando con fuerza la empuñadura de su espada negra. – No quiero que termines lastimada por mi culpa. – la mencionada asintió y se fue corriendo hacia la aldea.

Fin del capítulo.