Contenido: Yaoi, oneshot, drama, romance, incesto, angst. Parte de la serie #Angstruary propuesto por la página "Es de fanfics".
Dysphoria: Se caracteriza generalmente como una emoción desagradable o molesta, como la tristeza (estado de ánimo depresivo), ansiedad, irritabilidad o inquietud.
Pareja: KaraIchi (Karamatsu x Ichimatsu)
Disclaimer:
Hikari: Osomatsu-san siempre saca esa espinita corta venas de mí y logra escribir esta clase de relatos de manera más fluida a si lo comparamos con otros fandoms xD. Supongo que solo mencionaré que (como es obvio) ni la historia ni sus personajes me pertenecen, la obra original fue gracias a Akatsuka Fujio, por lo que este fanfic solo es resultado de inspiración y ocio, por supuesto, no tiene fines lucrativos.
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
#Angstruary 2022, 8 – Dysphoria
¿Ichimatsu?- la voz del primogénito lo sacó por completo de su estado en trance. No supo cuánto tiempo llevaba su hermano frene a él, sentado en el suelo y estirando su brazo de manera lenta para tratar de tocarle el hombro.
Para cuando se percató de la situación en que estaba, su cuerpo comenzó a temblar y, aun cuando solo su rostro estaba descubierto con la manta que lo envolvía, se sintió tremendamente vulnerable ante aquella presencia ajena.
-No…-comenzó un incesante repetir de aquel monosílabo, cada vez con mayor volumen en su voz.- No. No. No. No. Lo siento, lo siento, lo siento, Osomatsu-niisan yo no…- no sabe cómo actuar, ni siquiera tiene la voluntad necesaria para tratar de evitar que esa mano lo toque, pero si de algo está seguro es que no desea que uno de sus hermanos lo vea en aquel estado tan… lamentable, patético y miserable.
El de rojo se detiene a tan solo pocos centímetros de tocar su cuerpo. Está claro que muerde su labio inferior pero luego de eso solo le dedica una consoladora sonrisa mientras entrecierra ambos ojos.
-No te preocupes. Yo… todos nosotros te estaremos esperando.- dejando libre un leve suspiro, resignado, el mayor se volvió a poner de pie y, a paso firme pero un tanto lento, salió de la habitación en donde los sextillizos solían dormir juntos todas las noches. Detrás de la puerta corrediza, el resto de los hermanos se mantenían en completo silencio, seguramente habiendo observado la escena anterior.
-¿No se pudo, eh?- susurró el menor de todos, Todomatsu, bajando su cabeza abatido.
-Es como si empeorara cada día que pasa.- contestó el primero.- Seré sincero y diré que realmente lastima el hecho de que su falta de confianza en nosotros sea lo que lo tenga así de mal.
-Chicos.- Karamatsu, con una voz mucho más grave de lo normal, llamó la atención de todos. Mantenía su mirada en el suelo, probablemente, ni siquiera teniendo el valor de encararlos. Aun así, entrelazó ambas manos detrás de su espalda justo antes de doblar su espalda en una pronunciada reverencia.- Lo siento tanto. Todo esto es totalmente mi culpa. Nunca quise que… esto terminara de esta manera.- Cerró con fuerza sus ojos, tratando que las lágrimas no volvieran a desbordarse por sus mejillas. El toque de una mano en su hombro, fue suficiente para hacerlo levantar la cabeza.
-No tienes que disculparte, Karamatsu-niisan.- fue el turno de Chromatsu para hablar. Su sonrisa simple y sincera, tocó en lo más profundo del corazón del de azul.- Solo… solo debemos darle tiempo.- la manera en que sus cejas se curvearon con resignación mientras volteaba a ver al resto de sus hermanos fue suficiente para que todos asintieran, tratando de sonar convencidos de que aquellas palabras eran ciertas.
-Iré a ver cómo se siente.- fue lo que dijo, levemente más animado, mientras volvía a deslizar la puerta de la habitación. En silencio, los cuatro chicos se quedaron cerca, curiosos por tal vez oír un poco del Ichimatsu que solo Karamatsu podía hacer salir a la superficie.
-¿Karamatsu?- su voz sonaba apagada, pero al menos mucho más calmada comparada ha como le había hablado momentos antes al mayor.- Lo siento, lo siento, Osomatsu-niisan…
-Shhh…- interrumpió calmado el segundo.- No te preocupes. Él solo quiso venir a ver como estabas.
-Pero él me odia. Después de que todos se enteraran, seguramente ellos… no. Es un hecho que me detestan. Soy una basura, un desecho humano. De todas maneras, ¿qué clase de repugnante humano se atrevería a salir con su propio hermano? ES MI CULPA. Es mi culpa. Es mí…
Todos aguantaban con firmeza la respiración ante la ola de confesiones de Ichimatsu, cuando escucharon cómo las palabras del cuarto hermano eran al fin silenciadas, luego de pequeños ruidos sordos, supusieron que Karamatsu lo había obligado a guardar silencio abrazándolo.
SI. Karamatsu era el único que tenía el permiso de tocarlo.
-No digas eso, Ichimatsu. My Little kitty, por favor, deja de decir cosas que te hieren.- sus palabras temblaban y alcanzaron a percibir un llanto ahogado en ellas. Karamatsu, siempre tan sentimental, utilizaba toda su fuerza de voluntad para no soltarse a llorar ahí mismo.
No, no podía permitirse flaquear cuando la persona a la que más amaba en el mundo estaba frente suyo rompiéndose, desmoronándose.
-Te amo. Te amo demasiado. No importa lo que piensen los demás.- Karamatsu hundió su frente en el hombro de su hermano, ejerciendo mayor cantidad de fuerza en ambos brazos para hacer aún más estrecho el abrazo. Ichimatsu sintió un leve dolor, pero aun con ello no hizo nada para alejarse. Es más, sus pequeñas, delgadas y temblorosas manos comenzaban también a rodear el cuerpo del mayor.
-Karamatsu… niisan.- Ichimatsu rompió en llanto. No necesitaban ni siquiera abrir la puerta para comprobarlo, ya que los gritos llenos de lágrimas y dolor no se dejaron ocultar por mucho más tiempo. Sabiendo que tal vez éste era el momento más íntimo que podían escuchar a escondidas, el resto de los sextillizos comenzaron a bajar las escaleras con lentitud y en silencio.
Ya en la planta baja, aun se podían escuchar los ecos del llanto del cuarto hijo, pero todos sabían que se encontraba en buenas manos.
-Han pasado dos meses desde que comenzó.- Todomatsu fue el primero en romper el silencio, pegando ambas piernas a su pecho y dejando descansar su barbilla sobre sus rodillas.- Dos largos e interminables meses.
-Nunca imaginamos que realmente lo afectaría tanto el que nosotros descubriéramos… lo suyo con Karamatsu-niisan.- concordó Choromatsu, quedando sentado a un lado de Osomatsu, cerca de la mesita que estaba en medio.
-¿Ichimatsu-niisan nos odia?- preguntó con ingenuidad Jyushimatsu, quien a pesar de mantener su siempre imperturbable sonrisa, sus ojos demostraban genuino dolor.
-Por supuesto que no.- fue turno de Osomatsu. Deseaba mantener su perfil sereno y desinteresado.- Solo… debemos darle tiempo. Ya verán que dentro de nada volverá a contar con nosotros como siempre.- a pesar de querer plasmar verdadero optimismo en sus palabras, ninguno de sus hermanos pareció realmente convencido.
El silencio se encargó de que los pensamientos de los cuatro chicos viajaran a lo acontecido hace poco más de dos meses. Aún recuerdan como si eso hubiese sido el día de ayer.
Jyushimatsu y Osomatsu parecían tener algunas sospechas de lo que ya comenzaba a cocinarse entre el segundo y cuarto hermano. A pesar de ser recurrentemente tachados como los más idiotas de los seis, era claro que sus dotes de observación hacia el resto resultaban ser extrañamente afinados. En fin, no se sorprendieron demasiado el día en que descubrieron, por un desliz de la, hasta ese momento, feliz pareja, que ambos se encontraban saliendo.
Osomatsu, Choromatsu, Jyushimatsu y Todomatsu tenían planes para salir juntos hacia el pachinko, pero debido al poco dinero y a las tonterías del primer hermano, su excursión duró mucho menos de lo planeado. Cuando regresaron a casa, todos fueron testigos del tierno beso que ambos estaban experimentando en el recibidor de la residencia Matsuno.
Karamatsu, quien tomó una actitud sobreprotectora hacia Ichimatsu, fue el encargado de explicar la situación una vez que se percató que no podrían poner excusa alguna. Todos escucharon atentos las palabras del de azul, jamás sin interrumpir ni rechistar. Sin embargo, todos notaron, tal vez de manera demasiado tardía, cómo la cara de Ichimatsu palidecía con cada palabra pronunciada.
-Ichimatsu tú…- cuando la conversación de aquel día se centró en el otro, fue cuando finalmente ocurrió. Sus ojos dejaban correr libres lo que parecían cascadas de lágrimas. Su cuerpo temblaba sin control mientras llevaba sus manos hacia su cabeza, tapando con fuerza ambos oídos
-Lo siento. Lo siento. Lo siento. Soy horrible. Soy horrible. Debería morir, debería morir, yo…-
Y finalmente Ichimatsu se encerró en sí mismo.
Tal vez demasiado asustado para simplemente pensar en que la posibilidad de que sus hermanos no lo juzgarían podía existir, decidió ahogarse en su propia ansiedad, en su culpa, en sus miedos.
Ninguno era capaz de establecer una verdadera conexión con él. Cuando se atrevían a tratar de cruzar la línea, dirigiéndole la palabra o tocándole, por muy pequeño que fuese el roce, Ichimatsu parecía solo empeorar, sus llantos incontrolables, así como sus gritos eran señales de alarma que indicaban su muy deteriorada salud mental.
¿El único que podía acercársele sin el temor de desencadenar una explosión en cadena? Karamatsu. Y eso, solamente si tenía la suficiente suerte de no tocar alguna fibra sensible en él ese día.
¿Lo más doloroso? El día en que tuvieron la "esplendida idea" en traer de regreso nuevamente al gatito psíquico. Con ayuda de Dekapan y su medicina de dudosa procedencia, acercaron a gatito parlante a Ichimatsu. El problema no fue el animal en sí, sino que dejó al descubierto los verdaderos sentimientos y emociones del de morado.
"Lo siento".
"Es mi culpa".
"Debería morir".
"No merezco ser su hermano".
"Ni siquiera sé por qué Karamatsu dice que me ama".
"Ustedes me odian, ¿verdad?".
"Soy repugnante".
"Basura incombustible".
"Me pregunto qué manera de morir sería la mejor a una sanguijuela como yo".
La verdad golpeó con fuerza los corazones de todos. No solo por el hecho de que todo lo que decía entre murmureos resultó ser cierto, sino porque, además, había cosas iguales o peores que ni siquiera él mismo se atrevía a poner en palabras.
Aquella noche, Karamatsu cayó dormido mientras abrazaba con fuerza el cuerpo abatido de Ichimatsu.
¿Cuánto tendrían que esperar para que el cuarto hermano volviese a abrirse con ellos? ¿Dónde estuvo el error para que dejara de confiar y creer en sus hermanos?
Si no los hubiesen descubierto ¿habrían evitado ocasionar todo ello? ¿O era algo inminente, como un globo que solo se inflaba cada vez más y que, tarde o temprano, terminaría estallando?
Solo podían esperar y creer en ambos, tanto en Karamatsu como en Ichimatsu. Tener fe en que, tal vez como solían mostrar en las historias románticas y de fantasía, el amor tenía el poder de salvar a las personas.
Querían creer en esa pequeña y casi inexistente posibilidad.
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
Hikari: Ichimatsu es mi nini favorito y por lo tanto, el que más debe sufrir en mis escritos jajaja. Años de haber ya escrito mi primer fic del fandom y aún sigo enamorada de los dramas que pueden envolver a estos idiotas. En fin, mil gracias por haber leído y espero que nos volvamos a leer muy pronto nuevamente. ¡Bye bye-perowna!
